miércoles, 15 de mayo de 2019

Nunca jamás de los jamases II

Dormir con pañales hizo la noche digamos que complicada... me sentía muy rara y me molestaba mucho el culo con la lija y todo... por suerte no tuve ganas de hacer pis en toda la noche, porque probablemente me habría aguantado hasta morirme y el Amo se habría enfadado muchísimo. Me desperté antes que Él porque me sentía súper incómoda y fui a preparar Su desayuno y Su ducha... Cuando se despertó y no me vio allí me llamó y fui corriendo.

-Buenos días Amo.

-Buenos días perrita cochina. ¿Qué hacías?

-Preparar Su desayuno Amo.

-Bien ¿Cómo está ese pañal? ¿Mojado?

-Creo que no Amo, no he sentido ganas de hacer pis en toda la noche.

-De mear

-No he sentido ganas de mear en toda la noche Amo.

-Eso.  Pues yo si tengo ganas, ven aquí.

Me acerqué dispuesta a abrir la boca, era algo que me daba mucho asco pero que a Él le gustaba hacer a veces.

-No perra, ahí no.

Entonces hizo algo que yo no esperaba para nada. Me sento delante de él, abrió el pañal por detrás lo justo para meter su polla y meó dentro de él... Sentí como empapaba mi culo y mi espalda, la lija y como el pañal se volvía pesado e incómodo.

-Ahora no tendrás que aguantarte las ganas, ya está sucio.  Traéme el café que tenemos muchas cosas que hacer. Tú puedes desayunar leche sola, las niñas cochinas no beben café. Mejor pensado, trae todo el desayuno a la cama.

-Si Amo, gracias Amo.

Desayunamos en la cama, yo me sentía incómoda, me hizo beber mucho líquido de nuevo comer fruta todo lo que generalmente le preocupaba pero en mayor cantidad.

-Me voy a la ducha, tu puedes ir recogiendo la casa que tenemos planes y no vamos a volver hasta la noche.

¿Planes? ¿Planes con pañales puestos??? Yo que ya me había hecho a la idea de que por ser finde me iba a librar de salir con ellos hasta que me hubiese acostumbrado un poco...

-Erytheia, y ve pensando ya en hacer pis porque te tienes que duchar y no vas a hacerlo hasta que mees... pobre de ti si llegamos tarde.

-Si Amo. ¿Puedo beber agua para ayudarme? 

-En el cuenco.

-Si Amo.

Fui a la cocina y llené mi cuenco de perra de agua, en el suelo me puse a beber a cuatro patas. Hacer esto sabiendo que Él no miraba me hacía sentir aun más de su propiedad.  Me obligué a beberlo entero a ver si así me entraban ganas de hacer pis, creo que de la incomodidad y los nervios mi cuerpo se resistía.  Después me puse a recoger las cosas del desayuno y a dejar la casa limpia.

Cuando Él salió de la ducha me llamó para vestirlo. Había elegido una camisa gris y unos vaqueros claros con zapatos y chaqueta negra.

-¿Has meado?

-No, Amo... no puedo.

-Erytheia quiero que mees.

Hice todos los esfuerzos que pude. Al final me agarró los brazos y me hizo cosquillas. En serio, que tu Amo te haga cosquillas es casi peor que que te azote, porque mi cuerpo reacciona dando patadas y eso no puede acabar bien. Estuvo un rato y de repente, me meé.

-Amo, me he hecho pis.

-Creo que eso no es lo que tienes que decir.

-Amo ¿Me cambiaría el pañal por favor?  Soy una nena cochina que no sabe controlar su pis.

-Bien, así si.

Me dio la mano y puso unas toallas en la cama. Allí me tumbó y me levantó las piernas. Abrió el pañal y me dijo:

-Que mal huele aquí Erytheia, eres una nena muy cochina.

Se me saltaron las lágrimas de pura vergüenza.

-Si Amo, soy una nena cochina.

Me dio un par de azotes y me dijo:

-A la ducha, cuando salgas me avisas para ponerte el pañal y vestirte.

-Si, Amo.

Cuando salí de la ducha fui a buscar al Amo desnuda. Me volvió a tumbar en el mismo sitio. Allí me puso crema con mentol en el culo y el plug, después volvió a colocar la lija y entonces, me puso los pañales, aunque los puso ladeados y me molestaban. Después me puso un vestido rojo cortito y unos tacones del mismo color. Me mandó hacerme una coleta y me dijo como maquillarme.
Después de un rato yo estaba especialmente incómoda y antes de salir se lo dije.

-Amo, el pañal está ladeado y se me clava.  ¿Me lo podría poner bien?

-¿No te gusta como hago las cosas perra?

-Si Amo solo que...

-Nada, espero no verte tocar donde no debes. Coge un bolso y echa un par de pañales y toallitas húmedas que nos vamos.

-Si Amo.

Salimos de casa andando, to sentía como los pañales se me clavaban y como hacían ruido a mi paso, quería rascarme,  ponermelos bien y que me tragase la tierra, aunque el sonido creo que solo lo escuchaba yo. Él me llevaba de la mano y me besaba a veces, me decía lo guapa que estaba. En un semáforo paramos e intenté moviendo las caderas, que se recolocasen, aunque estaba apretadisimo.

-Shh, no nena, quietecita.

-Perdón Amo.

-¿Te molesta?

-Si, Amo.

-Mejor, así aprendes más rápido.  Cuando estén sucios los cambiaré.

-Amo ¿Puedo saber a donde vamos?

-No. Si quisiera que lo supieses, ya te lo habría dicho ¿No crees? Tu solo tienes que saber ser obediente.

-Si Amo.

Cuando vi a sus amigos en la puerta del local quise morirme, todos allí,  con sus sumisas (que eran mis amigas tambien) y yo con pañales. Justo en ese momento me quedé paralizada y, lo que es peor, me hice pis. 

lunes, 1 de abril de 2019

Nunca jamás de los jamases.

Veníamos de pasar el finde fuera. Antes de salir habíamos parado en el baño del restaurante donde habíamos comido, un sitio griego espectacular. ¿ Por qué se conoce tan poco la comida griega?
Él iba conduciendo y yo de copiloto (eso significa que cambiaba cada dos canciones la música porque ninguna le gustaba) estábamos a media hora de casa cuando me entraron ganas de hacer pis. Me puse nerviosa porque esta situación se había repetido a la ida y un par de veces en el finde. Desde mi problema de piernas por la deshidratación controlaba un montón el beber suficiente agua, pero, mi cuerpo no se había acostumbrado y me pasaba todo el rato haciendo pis.
No le dije nada durante un rato tratando de aguantar, pero cada vez era más difícil... y íbamos a mi casa, por lo wue todavía teníamos que encontrar aparcamiento.
-Estas muy callada nena ¿Qué te pasa?
-Nada Amo, nada.
-Erytheia.
-Me hago pis, Amo.
-¿Serà mentira no?
-Es que he bebido mucha agua en la comida Amo,  y el té...
-Te voy a tener que poner pañales.
-No porfi Amo, si yo aguanto...
-No es bueno aguantar, pero bueno ahora te vas a esperar a casa, que no voy a parar. 

No volvió a mencionar el tema y yo me medio olvidé del asunto ¿Pañales? que va... no era para nada su estilo, además ¡Qué vergüenza! ¿Qué tenía aquello de sensual? Nunca jamás de los jamases... 

La vida siguió pasando, con Su Amor y Su vara (yo siempre preferiré lo primero, claramente). 
Una noche estábamos en casa y yo había vuelto del gimnasio tarde, siempre bebo mucha agua en el gimnasio porque Él me insiste mucho,  además con razón pues mis problemas de piernas se acentúan cuando tengo las piernas cansadas. Yo había ido al baño ya dos veces y estábamos cenando, una cena normal, hablando tranquilos, sentados en el sofá y con una de Sus pelis favoritas. 

-Amo, ¿Me dar permiso para ir al baño?
-Shh. 

Al Amo le molesta mucho que interrumpa cuando estamos viendo una película y yo había estado un rato aguantando pero ya era motivo de fuerza mayor.  Aún así apreté un poco y volví a aguantarme un rato más. Pasaron al menos quince minutos y resoplé un poco porque no podía más. 

-¿Qué pasa ahora?
-Perdón Amo, es que me hago pis. 
-Ah entonces ponte de pie. 
-¿Puedo ir?
-No, que te pongas de pie. Vamos a ver si eres capaz de obedecer a tu Amo como tiene que ser. Trae el taburete de la cocina. 

Fui a por él, esto iba a ir mal y yo ya me estaba dando cuenta pero no tenía intención de abrir la boca al respecto. 

-Colócalo ahí, fuera de la alfombra. Súbete de rodillas y pon las manos en la cabeza. Ahí, si te meas perra, te pasas toda la semana en pañales. 

-Si Amo, perdón Amo.

- Y callada que estoy viendo la película. 

Miré la escena, al menos quedaba una hora completa de película. Me iba a hacer pis y se iba a enfadar un montón y me iba a poner pañales y entonces me moriría de la vergüenza y me enterrarían con los pañales puestos. 

Entré en una crisis dramática un poco exagerada cuando vi el panorama. No podía cerrar las piernas  para tratar de aguantar más ni tampoco podía bajar las manos. 

En los anuncios se levantó y me pellizcó un pezón. Fue a la cocina, volvió con una jarra de agua. 

-Bebe. 

Me dio un vaso y después otro, pensé que iba a llorar... 

Me azotó un poco el culo con mi propia zapatilla, que era de goma y dolía bastante. 

Volvió a sentarse a ver la película, de vez en cuando me miraba y se sonreía. Cuando acabó la película yo pensé que había ganado, era fácil... ahora me dejaría ira hacer pis y habría ganado ... sin embargo sin mirarme se levantó y lo oí escuché hacer pis, abrir el grifo del baño... me quería morir,  no podía aguantar más. 

Volvió al salón y me dio otro vaso de agua. 

-Bebe...

Esta vez fueron tres y yo empezaba a asumir que iba a pasarme una semana en pañales.

-Te voy a dar dos opciones, vas a hacer pis y después me la chupas asumiendo que vas a llevar pañales toda la semana o intentas aguantar hasta que me corra y a lo mejor te libras, pero si no lo haces serà una semana con pañales y a veces con lija. 

Una vez estuve un día con braguitas con lija en el culo por haberme ido a dormir sin ellas después de que me azotase para evitar el roce. Fue horrible pero esta vez no me había azotado además,  aun podía ganar. 

-Me gustaría darle placer, Amo. 

Él me hizo bajar del taburete y arrodillarme en sus piernas mientras se sentaba. Comencé a chuparsela cómo siempre pero Èl comenzó a estimular mis pezones y eso me desconcentró y me excitó. Al principio aguanté bien pero, cuando se corrió, me meé encima. 
Empecé a llorar de la frustración. Èl me abrazó y me llevó a la bañera, ahí me lavó y me dijo: 

-Hoy hemos aprendido a no desafiar al Amo por orgullo. 

Me dijo que lo recogiese todo y se fue a la farmacia. Apareció con una bolsa de pañales para adultos y me tumbó en el sofá,  eran con dibujos rosas. 

Me levantó las piernas y me azotó un poco con la mano, calentando la zona.  Después me dejó allí y fue a por la lija,  la pegó al pañal. Yo seguía lloriqueando.  Me lo ajustó y me dijo: 

-Solo lo cambio yo, cuando esté mojado o sucio vendrás a pedirme por favor que te cambie y me recordarás que eres una nena cochina que no sabe controlar su pis. Por cada vez que lo toques sumarás un día. 

-Si, Amo. 

-¿Por qué llevas pañales Erytheia? 

-Porque soy una nena cochina que no sabe controlar su pis, Amo. 

-Muy bien, ahora vamos a dormir. 




martes, 26 de febrero de 2019

Un día completo

7.00h suena el despertador, hoy Él ha dormido en casa y está a punto de volver de correr. Si, mi Amo es incluso capaz de levantarse a las seis para ir a correr y tener fuerzas para ir al gimnasio después del trabajo.  Me levanto y preparo el baño para su ducha, las toallas en el toallero, calentitas, la alfombra colocada, un radiador para colocar el baño a buena temperatura, el agua caliente en su punto. Después pongo la cafetera, hago zumo de naranja y dejo las tostadas listas para que estén en su punto en el momento de desayunar, corto fruta justo a tiempo para recibirlo en la puerta. Son las siete y veinte, me arrodillo en la entrada y me indica con un dedo que lo siga, vamos a la ducha, lo desvisto y entra en la ducha, me dice que entre con Él, lo enjabono, Él también me lava a mi, incluido el pelo. Me manda salir y que me seque rápido, mientras Él se relaja un poco más en el agua caliente, lo veo de reojo estirar el cuerpo, el cuello... es el Amo más bello del mundo, el Hombre más bello del mundo. Me arrodillo, sé que debo esperar así cuando no me dice nada.

Cuando sale lo seco, sin ponerme de pie hasta que me lo indica. Cuando está listo lo sigo al dormitorio.

-Me voy a poner la camisa azul con los pantalones negros y tu el vestido rojo.

-Si, Amo.

-Puedes ponerte tanga, pero no sujetador.

-Sí Amo.

Saco la ropa del armario, primero la Suya, la mía la dejo colgada en el pomo del armario hasta que Él lo indique. Se viste y me manda a preparar las tostadas. Voy a servir el desayuno.

Son ya las ocho, me invita a sentarme con Él a la mesa, le sirvo primero y no como hasta que no me da permiso, primero como fruta, es muy estricto con el tema de la alimentación, hace mucho que dejaron de haber donuts en mi alacena.

-Ve a vestirte que tenemos que irnos, maquíllate y espérame con el secador.

LE encanta secar y peinar mi pelo, y a mi que lo haga.

Cuando termina de desayunar viene a peinarme, me muerde la oreja mientras lo hace y me recoge una cola alta mientras besa mi cuello, al trabajo siempre llevo el pelo recogido. Cuando estoy lista me besa.
-Coge las cosas que nos vamos.

Cojo su abrigo, le ayudo a ponérselo y agarro ambos maletines y mi abrigo en el brazo. Bajamos a la calle, me dice que me ponga el abrigo y mete algo en mi bolso. llegamos a la moto, me deja en el trabajo.
-Te recojo a las tres menos dos minutos en la puerta.

Menos dos minutos, menos dos minutos, tengo que ponerme una alarma a menos cinco para ser puntual, no le gusta que llegue tarde pero tampoco que llegue pronto.

-Sí Amo, espero que tenga un buen día Amo.
-Portate bien perrita y no dejes que te exploten demasiado, te quiero niña.
-Y yo a usted, Amo.
-Entra.

Oigo la moto arrancar cuando llamo al ascensor. Son las nueve menos diez, Él entra a en punto.

La mañana de trabajo es intensa, aunque marcada por Sus mensajes, a las dos y media me dice:

-Ve al baño, quítate el tanga y ponte lo que hay en tu bolso.

Hace unos años le habría dicho: ¿El movil o la cartera? Pero es mejor ahorrar en bofetones.

-Ya estoy Amo, gracias por usarme Amo.

Cuando suena la alarma salgo del trabajo, llego a la puerta, justo menos dos minutos, bien. Noto una vibración en mi coño, me sobresalto y mi cuerpo intenta cerrar las piernas pero lo freno. Miro a mi alrededor, está apoyado en la moto, en frente, hacia la izquierda.

-Casi cierras las piernas,  te salvas porque has estado rápida eh perra.

Agacho la cabeza.

-¿No me saludas?
-Buenas tardes Amo.
-Buenas pequeñita.

Me besa en los labios, agarrándome fuerte el pelo y me muerde el labio. Me guia a la moto, me pone el casco y se pone el suyo, sube y me indica que lo haga. Agarra mis manos enroscadas a su cintura. Que no se me pase por la cabeza soltarme.

Llegamos a su casa, agarro los maletines y subo detrás de Él, me dice que me desvista, coloco el vestido doblado en una silla y lo sigo. Va a la cocina.

-Voy a cocinar yo- me dice.

Me arrodillo en mi rincón. Lo veo moverse en los fogones, le gusta mucho cocinar, a mí, desde que Él me enseñó, también. Creo que está haciendo gnoquis en salsa gorgonzola con calabacín y salmón y ensalada de espinacas, pero realmente no lo sé, solo lo veo sacar las cosas de la nevera, mi rincón tiene poca visión de la cocina porque soy una perra cotilla.

Me llama, voy a cuatro patas y me dice que abra la boca, mamada antes de comer es placer absoluto. Lamo despacito, sin manos, mientras Él cocina, cuando no me indica nada en las mamadas puedo tener un poco de iniciativa siempre que las haga a su gusto, que esté suficiente tiempo y que no use las manos. Las manos solo cuando Él lo dice.

Cuando acaba de cocinar me sujeta la cabeza, abro mucho la boca y me la folla, se corre en mi garganta, en dos chorros inmensos que me atragantan un poco, pero que consigo aguantar.

-Lavate la cara y las manos que vamos a comer.

Me ayuda a ponerme de pie y me da un azote en el culo, vuelvo a la cocina, pongo la mesa para Él, porque está sirviendo mi comida en mis cuencos de perra.

Coloca los cuencos bajo la mesa y se sienta, le sirvo la comida y me dice:

-Ve tu a comer a la vez.

Mientras como me habla, me cuenta su día, me habla de sus compañeros y a la vez me hace vibrar el coño, sé que no debo levantar la cabeza del plato, ni hablar ni dejar de comer.

-He terminado.

Salgo de debajo de la mesa, retiro los platos.

-Disculpe Amo ¿Le gustaría tomar postre o café?

Me pide una fruta.

-¿Tu has acabado lo que había en tus platos Erytheia?
-No Amo, aunque si...
-Termina de comer. Cuando acabes recoge la cocina y prepáreme un café, descafeinado, voy a ver las noticias.

Cuando acabo de comer son las cinco de la tarde. Le llevo el café, aún tengo la cara llena de comida.

-Ve a lavarte y espérame en la habitación.

Me doy una ducha rápida,  sin lavarme el pelo, porque no ha especificado nada y mejor pasarme a quedarme corta. Me seco y me coloco en la esquina de la habitación,  espero bastante rato, tengo un poco de frío y me aburro bastante, pero no me muevo ni un milímetro, controlo las respiraciones y me centro en estar perfecta, lo más perfecta posible. Llega al cabo de media hora o así,  no me mira, se desnuda y se tumba en la cama.

-Vamos a descansar un rato, esta noche dormimos aquí,  si necesitas algo de tu piso iremos después del gimnasio.

No me muevo, solo bajo la mirada, no hay nada que contestar.

-Sube a la cama, tengo los pies fríos.

Me meto dentro de la cama y me acurruco a sus pies, se pone la manta que me cubre entera, al rato me asfixio un poco, antes de dormir me dice que saque la cara fuera que no me mueva mucho  y que me duerma. Segundos después lo oigo roncar. A mi me cuesta un poco más,  pero también lo consigo. Tampoco tengo otra opción.

Noto cuando se despierta porque saca un pie de debajo de mi y lo coloca en la entrada de mi coño.

-Quiero usar esto.

-Sí Amo ¿Cómo me gustaría que me colocase para usar Su coño, Amo?

-Monta.

Me coloco a horcajadas, la meto fuerte, no le gustan las delicadezas. No me muevo hasta que da un manotazo en mi pecho,  Es es la indicación.

Estoy muy cachonda, quiero correrme pero Èl no lo ha indicado, se me escapan algunos gemidos.

-Quiero oírte-dice  y sé que no tengo que ahogar mi placer.

Estamos mucho tiempo así, es su postura favorita después de la siesta. Se corre y me dice:
-Baja, arrodillate en la cama. Así, abre las piernas. Tocate.

Estoy muy cachonda, pero podria aguantar un rato aún.

-te vas a correr cuando cuente siete, si te adelantas lo cortas, si te pasas no lo harás.

Mierda mierda mierda,  no se si voy a poder, aunque esto me excita aun más. 

Tengo suerte, en el cinco me viene pero aguanto hasta el siete.

-Bien perra, te tengo bien educadita. ¿Qué se dice?

-Gracias Amo.

Me fallan un poco las piernas, me coge en brazos y nos duchamos juntos, aunque primero me sienta en el water.

-Mea.

Él lo hace en la ducha, sobre mí.

Cuando salimos de la ducha son las siete y media, eso significa gimnasio. Me dice que me vista y nos vamos pronto. Él hace musculación mientras controla mis tiempos, correr media hora, 15 minutos de abdominales, elíptica y la máquina que pone el culo duro. Hoy no tengo que hacer brazos.

Nos vamos y paramos en mi casa un momento a por unos documentos para el día siguiente. 

En el coche me pregunta por mi trabajo.

-¿Qué has tomado de fruta hoy Erytheia ?

-La del desayuno que usted me dio, una manzana a la media mañana, y el plátano de ahora Amo. 

-Te falta una.
-Sí, Amo.
-Ya sabes lo que no tengo que recordarte en la cena.

Tengo que tomar cuatro frutas al día y verdura en la comida y la cena. Yo solía  decir que mi alimentación antes de conocerle era mala,  pero Èl corrigió, mi alimentación antes de conocerle era pésima. 

-Quiero cenar pescado y alguna crema de verduras.

Cocino yo, apuntado. Llegamos casi a las nueve,  nos volvemos a duchar. Preparo la cena mientras Él trabaja,  le gusta cenar temprano, le sirvo cuando dan las nueve y media.  Me permite sentarme a cenar, pero es Èl el que me da de comer.

Estamos un rato en el sofá,  viendo la tele, yo sentada a sus pies en la alfombra de pelo gordo suavito que tiene en el salón,  me toca el pelo. El programa me aburre pero atiendo porque es Su favorito y a veces me hace preguntas, para que centre mi atención en lo que Èl decide. 

Cuando acaba me manda a la habitación, lavarme los dientes, preparar la vara y colocar mi culo en alto sobre la cama. 

No me azota fuerte, pero duele.  Me hace preguntas del programa y de otras cosas aleatorias, cuando me confundo da más fuerte y vuelve a preguntar. Es uno de sus juegos favoritos. Cuando acaba me pone un poco de crema en el culo, Èl doce que es para hidratar y yo pienso que hay hidratantes sin mentol.

Me manda a dormir, me arropa y se va a lavar los dientes. Lo siento acostarse, me abraza  y me besa el cuello.

-Sigues despierta,  tardas mucho en dormirte. ¿Qué piensas?
-Nada Amo.
-Erytheia.
-En qué tengo mucha suerte pero me pica el culo Amo. 
-No me gustan tus nada.

Me araña un poco una nalga y lloriqueo una mijilla.
-Duérmete o volvemos a empezar. 
-Sí Amo.
-Sueña bonito pequeña, te quiero mucho.
-Gracias Amo, igualmente Amo.

Son las once y media.

lunes, 25 de febrero de 2019

Valiente y colgada.

Estaba colgada de las muñecas, los brazos en alto y tocando el suelo casi de puntillas. Él la observaba. Una mordaza, el pelo en la cara, los pezones pinzados. La giró un poco.

-A ver que hago yo ahora contigo... podría hacer lo que quisiese, azotarte, llenarte de cera, darte placer hasta que no puedas más y entonces, seguir, sin saber cuando podrás correrte, podría utilizar contigo cualquier juguete, electricidad, agujas... o incluso podría dejarte ahí toda la tarde... ¿Qué te gustaría? Bueno, tampoco me importa.

Ella lo miraba, entre ansiosa y desesperada, nerviosa, tenía ganas de todo lo que Él había sugerido, cualquier cosa que a Él le apeteciese a ella le parecería bien.

Se acercó a su nuca, girando tras de ella, la lamió, le mordió el lóbulo de la oreja. Le azotó una nalga, volvió delante y le dio un bofetón.

-Voy a prepararme un café, te lo pediría a ti, pero tendría que deshacer todos esos nudos.

Ella se quedó allí, sola, atada y amordazada, cachonda y con el calor en la cara. ¿Como tenía tanta fuerza en una sola mano? Bueno... eran SUS manos...

Él, al contrario que todos los días de su vida, se quedó en la cocina a tomar el café, en vez de sentarse en el salón como hacía siempre. Ella lo oía trastear y deseaba estar arrodillada sirviéndoselo , pero bueno, esa también era una manera de servirlo ¿No?

Él volvió al rato, con olor a café... "Me encanta el olor a café en Él" pensó Erytheia. Agachó la mirada al verlo entrar en el salón. Intentó no balancearse tanto, pero no se sostenía bien en el suelo.

Cogió una fusta corta, una paleta y una vela. Puso la vela a calentar. Se acercó con la fusta.

-Salúdala.

Erytheia la besó suavemente. Él se distanció de ella, le azotó los pechos, el estómago, se giró y fue a las nalgas.
Variaba el ritmo, haciendo descansos, pero azotando rápido y fuerte, Erytheia se balanceaba con cada azote, perdía el equilibrio, resoplaba.

Paró cuando Erytheia contó el 20, siempre los contaba mentalmente, nunca se sabe cuando va a preguntarlo. 

Cogió la vela.
-Voy a adornarte un poco perra.

Fue colocando cera en su culo, era difícil teniéndola de pie, así que gran parte caía en la parte alta de sus nalgas que sobresalían. Llenó su culo de cera. Fue a por el móvil y la fotografió.

-Preciosa.

Colocó la vela entre sus nalgas y volvió a fotografiarla.

-Ahora que no se caiga Ery.

Alargó su mano y comenzó a mastubarla, ella pensó que se moriría de placer y estaba en esas veces en las que sentía la seguridad de que no le permitiría correrse.

-Estas mojada perra, da igual lo que te haga, todo te moja, todo de excita, pero tu placer Erytheia, es solo mío. -dijo justo cuando ella no podía más y quitó la mano.

Sopló la vela.

-Vamos a ver si esto te moja también.

Agarró la paleta. Se la puso delante para que la besara y ella lo hizo, bueno, lo hizo como la vez anterior, todo lo que se puede besar con una mordaza.

Azotó sus nalgas, con precisión y fuerza, eliminando con cada golpe la cera seca. Después  besó las rojeces, las pequeñas marcas que se iban formando.

-Así,  roja y perfecta.

Se giró y subió sus piernas hacia Él, enroscadolas en su cintura. La desató despacio. La besó y se la llevó al sofá.

La acarició despacio, peinando su melena con los dedos. Y le dijo:

-Te quiero, así y de todas las maneras, te quiero Mia y libre. Te quiero mi pequeña valiente.

jueves, 7 de febrero de 2019

Revocar la tristeza, reencontrarse.


Llevaban varios meses viéndose poco, a veces echar de menos es una de las formas más fuertes de amar. 

Se encontraron con la pasión de la distancia, de los cuerpos que llevan meses llamándose, que se añoran. 

Fueron a cenar a un restaurante nuevo, tapearon despacio, saboreándose, buscandose en la mirada, en las palabras, recuperando el tiempo perdido. 
Él le habló de ese país que lo había retenido fuera, de los proyectos, de planos y construcciones... el puente que uniría dos paises vecinos. 

Ella le habló de la nueva revista, de su amiga la que se iba a vivir a Chile, de su posible ascenso... 

Ambos se dijeron mil veces lo mucho que se habían echado de menos. 

-Me siento perdida sin usted.
-No me encuentro sin ti. 


Fueron a casa, necesitaban la intimidad de sus cuatro paredes. Necesitaban revocar la tristeza. 

Ella se arrodilló en el ascensor, necesitaba hacerlo, sentirse a sus pies. Él la agarró por el pelo, entró gateando, tras de él... 

Pensó en cuanto quería saborear su polla, pero él no tenía la misma idea. La hizo ponerse de pie. La fue desnudando mientras la besaba, poco a poco. Se tumbó en la cama, le puso música y encendió la luz, el foco le daba directamente y se cohibió.

-¿Tanto tiempo sin vernos y ahora te avergüenzas de estar desnuda delante de mi? No te tapas pero buscas esconderte Ery.

-No Amo, pero hay tanta luz... el espejo...

-Quiero que te luzcas, quiero que bailes para mí.

Erytheia se quedó paralizada... se sentía tan tímida, llevaba tanto tiempo si bailar para él...

-Erytheia, ¿Tengo que darte un bofetón para que te espabiles?

-No Amo, perdón Amo.

Empezó a moverse, poco a poco, con la sensualidad que le iba saliendo cada vez. Bailó desnudar para él, una canción,  dos... los ojos se clavaron en Su polla mientras se pajeaba. 

-Ven aquí, a cuatro.  

Se subió a la cama, como la perra que era.  

-Abre la boca niña. 

Por fin la tenia en su garganta. Necesitaba sentirla ¿Cómo podía gustarle tantísimo chuparse la?  

Beber de Él. 

Metía y sacaba Su polla rápido,  a su antojo, usando la boca de Erytheia, que ya empezaba a babear. 

-Levanta, rápido.  Montame. Quieta perra. 

Se la clavó hasta el fondo. Ella se quedó quieta. Èl lamió sus pezones y le puso unas pinzas. 

-Ahora, muévete,  yo te indico. Derecha, más rápido,  izquierda,  más lento, ambos, en círculo, si suelto, paras. ¿Entendido?  

-Si, Amo. 

Èl agarró la cadena que unía las pinzas y comenzó a dar tirones, a veces flojos, otras muy fuertes. 

Ella se excito rápido,  llevaba mucho tiempo queriendo esto. 

-Perra, hoy no te vas a correr.
-Como mande, Amo. 
-Pero yo, estoy apunto, ponte en cuatro quiero tu culo. 

Se coloca y Èl la metió,  solo con la lubricación de su coño... intentó que Èl no la oyese lloriquear. 

Se corrió de forma abundante, tirando de su pelo y dándole azotes con la otra mano.

-Que no se salga hasta que te lo diga. Vamos a dormir un rato. 

Èl se tumbó y la colocó  ella con la cabeza en su pecho. 

-Que ganas tenia de verte, niña. 

-Y yo de volver a casa, Amo. 



miércoles, 21 de noviembre de 2018

Una mañana despacio.

Esta historia sucedió hace un año. Llevábamos tanto tiempo unidos por los corazones que era complicado que no nos reconociesemos solo con sentirnos cerca.

Estaba en la cama tumbada, con unas braguitas de encajito rosa. Bocabajo. Èl apareció en silencio y yo le puse el culo en alto cuando sentí que caería el azote. Se rió. Me acarició la espalda con las uñas de los dedos y besó mi piel erizada.

-Me quiero dar un baño. -me dijo.

Me levanté, le besé los labios y fui al baño. Llené la bañera con dos gotas de su colonia.  Puse el radiador y la toalla a calentar.

-¿ Qué quiere ponerse después Amo?

- El pantalón gris y la camisa blanca. Vamos a salir pequeña.

Se metió en la bañera. Lo enjaboné con su esponja despacio y fui ascendiendo.

-Nena, quiero que lo hagas con tus tetas.

Me desnudé con cuidado  y enjaboné mis tetas. Le fui, poco a poco, frotando el cuerpo con ellas.

-Desde dentro lo harás mejor Ery.

El agua seguía caliente... el Amo tiene la piel de hierro, nada le quema. Me senté a horcajadas sobre él. Comenzó a moverse sobre mi y al final me clavó su polla hasta el fondo.

-MU E VE TE.

Montarme sobre Él para darle placer era una de las grandes maravillas del mundo. 

-No te vas a correr hasta que mi leche no te inunde ¿verdad nena?

-No, Amo.

-Bien Ery, estoy cerquita. Dale más fuerte.

Cuando se corrió me mordisqueó las tetas con tanta fuerza que me corrí de inmediato. Me giró y me mordió el culo. Nos duchamos juntos, despacio y con muchos abrazos.

Lo sequé despacio y me sequé yo. Lo vestí y me coloqué en el centro de la habitación en posición. 

Eligió un vestido azul que se cerraba por delante con una cremallera larguísima.

Me colocó las manos en la cabeza y me acarició todo el cuerpo, los pechos, el culo... hasta que se decidió a vestirme. Me puso el vestido y las medias, me peinó, me mordió el cuello y me metió la joya anal en el culo.

-Preciosa. 

Salimos a la calle y de repente pareció que eramos una pareja normal, nadie podría decir que Él era toda mi vida.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Reinicios.

Llevaba un tiempo a caballo entre el pasado el futuro, tenia miedo, por primera vez tenia miedo sujetando su mano.

Sin embargo, llegó esa tarde. Habían quedado a la salida del trabajo, esta vez Erytheia salía antes y era ella la que esperaba bajo un árbol frente a sus oficinas.

Andrés salio con cara cansada, pero sonrió al verla allí,  con sus tirabuzones rubios cayendo por los hombros.  La abrazó por la cintura la besó en la frente y caminaron. Él no había cogido el coche aquella mañana, para darse el lujo de pasear. Hacia una tarde agradable.

Él le preguntó, ella estaba decidida a acabar con sus miedos, a volver a intentarlo.

Subieron a su casa, el apartamento blanco . Ella se desnudó de nuevo. Él cogió la pelota de pilates que otras veces había utilizado.

-Colócate,  con los codos en el suelo, así,  bocabajo. Estás bien sujeta ¿Verdad?

Ante su afirmación,  introdujo un par de dedos en su coño,  ya húmedo, siempre húmedo a su lado, y los llevó al culo. Lo masajeó un poco y a la vez, se giró para meter su polla en la boca de Erytheia, que chupó con fricción.

Cuando Él considero que era suficiente se giró y la penetró despacio, pero sin parar ni un instante.

Bombeó con fuerza y ella mientras se debatía entre el placer y el dolor... sabia que si se corría, lo tocaría sufrir.

Cuando notó que Él estaba a punto pidió permiso:

-Amo, por favor. 

Y él, se lo concedió.  Se corrieron juntos.

Ese día,  todo volvió a ser como antes. 

jueves, 26 de julio de 2018

Un hueco en el recuerdo

Ella nunca baila, pero habría pasado noches enteras en el centro de la pista, por un beso suyo.

No era rara la noche en la que lo echaba de menos, en la que lo recordaba, como alguien que desapareció con asuntos pendientes, llevándose un trozo precioso de su vida, de su alegría y de su creatividad.

Cada uno de los polvos fueron pequeñas dosis de seguridad en sí misma, de aprendizaje, de romper miedos, de sentirlos plenos dentro de ella. Seria siempre la historia más fugaz y más intensa. Primer y segundo amor. Sabiendo que nunca seria para ella.

Los chicos como él no están hechos para alguien así. 

Y un beso, un lametòn... nunca le gustaron esas formas suyas de besar y sin embargo... la vida.

Una persona que te entrega las llaves del universo, merece quedarse siempre con un hueco en tu recuerdo.

domingo, 15 de julio de 2018

Un siglo sin verse.

Pareciera que llevasen un siglo sin verse cuando Èl la recogió en la playa. Ella olía a mar y desprendía el calor de quien pasa horas al sol. Había bebido mojitos, un par, con una amiga y ahora soñaba con una ducha, Sushi y muchos mimos. Así se lo hizo saber cuando Èl le preguntó.

Llegaron a casa. Ella se fue a duchar, para no llenar la casa de arena, Él mientras llamó al restaurante japonés de siempre.  Apareció en la ducha y entro con ella.

-Alguien debería estar chupandome la polla.

Ella se arrodilló y comenzó a lamer despacio, como si hiciese siglos que no lo saboreaba... disfrutó de ello, le gustaba chuparsela, sentir sus gemidos... quería lograr ese grito de placer que la primera vez le asustó, pensando que le dolía... vivía para oír el placer de las mamadas.  No era celosa pero a veces pensaba... si esto acaba espero que nadie se la chupe cómo yo.

Tuvieron que salir, después de Èl correrse porque alguien tenía que abrirle al repartidor. Él se puso un pijama, ella un corsé negro y turquesa. El Sushi era su comida favorita del mundo. Cenaron juntos en el sofá, probando diferentes sabores, disfrutando juntos, charlando. Y después,  Él la mandó a la cama.

-Tocate,  calientate para mi.

Ella se calentaba solo con su olor... aunque nunca se lo decía.

Cuando Él llegó follaron, con mordiscos y azotes, mirándose a los ojos, ella bocabajo y el encima, con el hitachi bajo ella... un polvo largo, con muchas posturas, con mucho placer,  de los que recuerdas para siempre (al menos así lo sintió ella).

Se tumbó rendida, Él a su lado y lo observó quedarse dormido, mientras acariciaba su pecho sin que se diese cuenta. Se echó a un lado, para no despertarlo mientras se movía... se durmió.

En mitad de la noche, Èl la buscó en sueños y la abrazó fuerte.

En ese momento ella se dio cuenta de que no necesitaba practicas concretas, ni roles, ni juegos, sino alguien como Él a quien entregar su alma.

jueves, 11 de enero de 2018

El techo azul

A veces simplemente lo soñaba. Una cama enorme para quien quiere solo abrazos. Una habitación blanca a la que por alguna razón alguien, había pintado el techo de azul. A él, por supuesto le encantaba, el azul era el color de su vida, de su mar. Aunque hubiese dado igual... esa habitación le hubiese gustado de todas las maneras.

A veces soñaba que dormía allí,  que seguía allí,  que se revolvía entre las sabanas. Que el placer era tan inmenso como nunca había imaginado.  Allí desnudó su cuerpo y por primera vez no lo sintió amorfo. Por primera vez se sintió bello, tal cual era.

A veces soñaba con él, con aquellos besos que se dieron, con su lengua recorriendo su cara... con cómo aquellas cosas que de otro le asqueaban,  de él las quería. Parecía tenerlo todo. Esas cuatro paredes se convirtieron sin querer en un paraíso terrenal. Allí èl rompía cada uno de sus miedos. Sus pequeñas barreras eran logros enormes cuando caían... y solo lo hacían allí,  en esas cuatro paredes, bajo el techo azul,  sobre las sabanas revueltas.

Algunas noches lo soñaba, algunas noches,  sin querer, seguía imaginando el futuro que tendrían juntos, aquel futuro imposible que en su cabeza había imaginado. Pero el mundo no estaba preparado para ellos, pero el universo tenia otros planes.

Y se revolvía en cada sueño, injusto, pensando que esta vez le tocaba a él ser feliz y que le había arrebatado demasiado pronto esa alegría.

A veces lo pensaba y creía que en 30 o 40 años, quizás,  volvería a encontrarlo, volvería a darle una oportunidad. 

Los hombres buenos merecen tener pequeñas ilusiones, aunque esas ilusiones aviven y hieran por igual.

A veces lo soñaba, imaginaba su cara, su rostro perfecto,  su sonrisa de medio lado, sus ojos sinceros... su bondad infinita ( si al menos hubiese sido un poco cabrón)  y entonces le decía: Se feliz, yo te sigo pensando.

martes, 14 de febrero de 2017

Donuts, semen y el zapato del Amo.

Erytheia llevaba un vestido amarillo. Tenía el pelo más largo, los tirabuzones más rubios y la mirada más brillante. Tacones negros, medias tupidas y una chaqueta de cuero. 

Erytheia pisaba fuerte, salía del despacho con ganas de coger lo que quedaba de lunes y hacerlo suyo. Paró a comprar dulces y fue a casa. Allí estaba ya Él. Él y su sonrisa franca, con ese toque de picardía que le sobresalía de la comisura derecha. Él y sus ojos tranquilos, sus manos oscuras, su nariz perfecta, armónica. 

"Tiene la nariz más perfecta del mundo" - Le decía cuando en la cama miraba su perfil izquierdo. Y Él se reía y le decía que estaba loca. 

-¿Dulces un lunes?

-Amo... son para usted, y son pequeñitos... 

-Golosa... Anda, haz café. Pero, descafeinado. 

Ella se descalzó y se quitó las braguitas. En casa hacía buena temperatura, con el vestido solo estaba bien. Puso la cafetera y se soltó el pelo. Fue a su encuentro. Lo besó en los labios, en la nariz y en la frente, trazando en su cara una linea recta de besos pequeños. Desapareció de nuevo por la cocina. Puso el café sobre la mesa, una taza negra con letras doradas para ella, una taza blanca con dibujos grises para Él. En esta casa, las manías se cumplen a rajatabla. 

Dos cucharadas de azucar y soplar suave antes del primer sorbo. Ella sentada en su falda. Él, sin azucar, moja un croissant en el café.  Él en silencio, bebe café negro en una taza blanca, ella charlatana, bebe café manchado en una taza negra. Él un callado decidido, ella una tímida que nunca calla. 

Ella mira el donut de chocolate y lo mira a Él. 

-¿Puedo? 

-¿No eran para mi?

-Pero... 

-Quedamos en que controlarías el consumo de chocolate, Erytheia. Puedes pero solo hoy.

-Gracias, Amo. 

Él la besa y piensa en la niña que se esconde en su interior. En la mujer que entra por la puerta y la que se sienta en sus rodillas. 

-¿Qué has hecho hoy?

-Tener muchas reuniones, Amo... ya sabe que la campaña de San Valentín nos tiene un poco saturados. 

-Sí, lo sé... ¿Pudiste parar a desayunar? 

-No Amo, pero Carla me subió media tostada y un zumo. Es un sol. 

-Bueno... 

-¿Y usted? ¿Ha tenido buen día Amo? 

-Más o menos nena... he tenido alguna discusión. 

-Menos usted Amo, todos son tontos. 

-¿En mi empresa?

-En el mundo, Amo. 

-Eres sociable de narices Erytheia. 

Ella lo besa y Él le corresponde. Se sonríe con el sabor a chocolate de sus labios y la mira, con la ternura bañando sus ojos. 

Deja el café en la mesa y la gira. Le levanta la falda y recorre su coño con dos dedos. 

-Erytheia, estás mojadita. 

-Con usted siempre, Amo. 

-Ponte de rodillas. 

Con el coño a la altura de su cara, Él le da un lametón. Mete dos dedos de golpe y la masturba.  Intercala los dedos con varios lametones, más que por hacerle sexo oral, por disfrutar de su sabor. Ella se estremece. 

Le quita el vestido y muerde sus tetas. 

- Mi niña, clavatela. 

Ella lo hace, y se mueve con furia, Él acompaña el movimiento, y lo completa con pellizcos y bocados.  

-No te vayas a correr, Erytheia. 

Ella gime y gimotea al mismo tiempo.  Él la excita muchísimo. 

- Baja, ponte de rodillas. 

Ella se coloca, está a punto y siente que Él también. 

Él se la mete en la boca y ella chupa con fuerza, masajeando los huevos. 

Se corre en su boca. Ella la abre y se la enseña. 

-Traga. 

Su garganta siente el calor del semen. 

-Buena chica. Ahora tienes dos opciones. Restregarte contra mi  zapato durante 30 segundos y correrte, si no lo logras no podrás hacerlo en una semana. O, masturbarte y recibir 30 varazos. 

Ella se angustia, le parece injusto y difiicil... pero está a punto y arriesga. 30 varazos son demasiados para su culo. 

-¿Qué eliges?

-Lo primero, Amo. 

-No sé qué es lo primero. Pídemelo bien. 

Ella coge aire profundamente, le resulta muy humillante. 

-Amo ¿Me permitiría restregarme como una perra contra su zapato para correrme, por favor? 

-De acuerdo. Empieza. 


Ella se coloca y se frota con fuerza, está muy cachonda y sabe que puede lograrlo. 

-Anda que no eres puta, como una perra ahí, sin poder controlarte. 

Sus frases la ayudan. 

-Después lo vas a limpiar con la lengua ¿No te da vergüenza?


Está a punto. 

-Perra, eres una perra. 

-Amo, por favor ¿Me da su permiso para correrme? 

-Segundo 20, bien perra. Córrete. 

Ella estalla, se corre y cae sobre la rodilla de Él. 

-Límpialo Erytheia. 

jueves, 19 de enero de 2017

Noche de fútbol II

Silvia llegó un paso detrás de Carlos con un abrigo largo y deportivas blancas,  con calcetines altos rojos cómo los míos.

"Esta viene sin ropa" -pensé para mi.

Nos abrazamos y Carlos entró al salón. Fran la saludó con dos besos y luego Silvia fue a la cocina a saludar al Amo.

-Erytheia guarda el abrigo de tu amiga.

-Sí Amo.

Silvia se lo fue a quitar, pero Carlos la interrumpió.

-No nena, que te lo quite tu amiga.

Nos sonreímos frente a frente mientras  le desabotonaba los botones. Me encontré sus pechos desnudos, eran pequeñitos  pero redondos y de otras veces sabía que tenían una textura cómo aterciopelada.

-Qué zorra, amiga. -le dije bajito.

Ella me sonrió.

Cuando le quité el abrigo se quedó con un tanga que llevaba en el coño dibujado el escudo del equipo... menudos uniformes llevábamos las dos.

-Jajaja os faltan los pompones perras.

Ambas reímos la ocurrencia, yo sin bragas y ella sin camiseta.

-Erytheia, ya esta todo, a las pizzas les faltan unos minutos.  Me voy a tomar una cerveza. Estate atenta, y ponle algo de beber a tu amiguita

-Sí, Amo. ¿Qué quieres Silvia?

-Amo ¿Puedo beber ?

-Sí,  pero una copa, que después conduces tu.

-Gracias Amo. Un albariño cómo el tuyo ¿no?
-Venga guay. ¿Me ayudas con la mesa?

Pusimos la mesa con las ensaladas y las patatas. Me acerqué al salón.

-Amo, perdone. ¿Cuantos cubiertos?

-Para tres nena.

-Sí,  Amo.

Volví a la cocina.
-Nosotras no nos sentamos.
-Lo imaginaba... creo que tienen algo movidito pensado para esta noche.
-Sí, tiene pinta.
Ambas nos reímos, nos gustaba compartir estas situaciones.

Cuando sonó el horno sacamos las pizzas y Silvia avisó de que la cena estaba lista.

Estaban cenando mientras Silvia y yo esperábamos a un lado, por si necesitaban algo.

-Perrita, apaga la tele, que tenemos mejores cosas que mirar.

Obedecí de inmediato.

-Ah y quítate la camiseta. Que ya se ha acabado el partido.

-Y tu el tanga Silvia.

Nos quedamos las dos con los calcetines y las deportivas, las colas altas y las mejillas sonrojadas.

-Teniendo aquí dos perras, no vamos a mirar la tele no?
-¿Pero van a dar espectáculo?-Preguntó Fran.

"Qué cabrón" pensé... parecía bueno.

-Claro... Silvia, enséñale a Fran cuanto quieres a tu amiguita.

Silvia me miró y se acercó a mí, me besó los labios despacio, acariciando mi pelo. Poco a poco aumentó la intensidad de los besos, yo correspondí. Nos besamos abrazadas, buscando que ellos nos vieran.

-Erytheia las tetas de Silvia.

Acariciè sus pechos, poniendo erectos sus pezones y bajé la cabeza para darle besos. Ella correspondió agarrando mi culo, besándome el cuello buscando mis pechos con los dedos.

-Silvia mira a ver si Erytheia se ha mojado.

Silvia metió dos dedos dentro de mí, tocó un poco y los sacó llenos de flujo.

-Sí Amo, está muy mojada.

-¿A que sabe, puta?

Silvia se lamió los dedos con gesto goloso.

-Sabe dulce Amo.

-Cómeselo.

¿Ein? Eso nunca lo habíamos hecho.

-Erytheia, en el sofá, que te veamos bien.

-Sí, Amo.

Me coloqué y Silvia me besó los labios. 

-Haz que se corra Silvia -Dijo Carlos.
-No te corras Erytheia. -Dijo mi Amo.

Ay. Silvia me miró cómo pidiéndome perdón y no tuvo compasión. Lamió, absorbió y mordisqueò mi clítoris. Separó los labios con las manos para llegar mejor, me penetró con su lengua. 

-Amo... no puedo.

-Sí puedes Erytheia, aguanta.

Silvia continuaba, sin darme tregua. Yo, con la frustración de no poder explotar, me agarraba los pezones y tiraba, cuestión que no ayudaba tampoco a calmarme...

-¿Habéis acabado de comer? -escuché decir a mi Amo.

-Sí.
-Sí.

-Venga Erytheia, córrete, ahora.

Silvia aumentó el ritmo aún más y yo exploté.

-Gracias, Amo.

La cara de Silvia estaba llena de mi flujo.

-Limpia a tu amiga.

Le lamí despacio y la besé.

Mi Amo se me acercó. Me agarró fuerte el culo.

-¿Bien?

-Sí,  Amo. Muy bien, gracias.

-Pues anda, pon unas copas.

miércoles, 18 de enero de 2017

Noche de fútbol I

Venían dos de sus amigos a cenar y ver el fútbol. Nada formal, pero yo tenía que ser la mejor anfitriona. Fuimos esa tarde a la compra. Mucha cerveza, aperitivos y pizza.  No había mucho que preparar. A las ocho se metió en la ducha. Me dijo que le preparase la ropa, camiseta del equipo y vaqueros, fácil. Me dijo que me duchase yo y que me preparase para El ver el fútbol. Mi tranquilidad desapareció.

-¿Cómo siempre que vemos el fútbol en casa, Amo?
-Sí Erytheia.

Me fui a la ducha, me recogí el pelo y me puse la camiseta del equipo. Era dos tallas más grandes por lo que me quedaba cómo un vestido corto.  Los calcetines altos y las deportivas. 

-Qué bonita estás así.

-Gracias, Amo.

-Ya es casi la hora. Ve sacando los aperitivos.

-Sí, Amo.

Saqué en bandejas los aperitivos que habíamos comprado esa mañana. Las cervezas estaban en un cubo lleno de hielo, también colocadas en el salón.  Posavasos y un abridor para cada uno, al lado de los asientos y las pizzas listas para entrar en el horno cuando me lo dijese el Amo.

-Creo que está todo Amo.

-Vale, abreme una mientras esperamos.

Le puse una cerveza, aunque los amigos no tardaron en llegar. Carlos y Fran, eran amigos de toda la vida, y conocían nuestra relación. Carlos era el Amo de mi amiga Silvia y era con quien tenía más confianza. 

Se sentaron y se pusieron las cervezas.  El Amo me indicó un sitio a su lado. Me senté y Él me agarró fuerte.

-Cuando acabe el partido le he dicho a Silvia que se venga, si os parece. Si queréis cenar o tomarnos algo por ahí.

-Nos quedamos en casa, hemos comprado pizzas y tenemos ron no Ery?

-Sí,  hay un par de botellas.

-Ah venga, pues genial.

El Amo me daba pellizquitos en las piernas de vez en cuando, su equipo iba perdiendo.

-Yo sabía que venir hoy era para ver al equipo perder- dijo Carlos.

-Yo cuento con que empate, por lo menos.

-Pero que decís, yo espero que gane. -comentó mi Amo indignado.

-Podríamos hacer una porra.

-Pues no estaría mal.

-¿Qué nos jugamos? 

-Una mamada de Erytheia al ganador. -dijo mi Amo.

Casi se me salen las órbitas de los ojos.  Me había cedido varias veces,  a Carlos más de una, pero en ese contexto... y con Fran al que casi ni conocía.

Los amigos me miraron y yo sonreí.

-¿Pero por qué la miráis tanto? Nena ¿Si yo te lo digo tu se la chupas? 

-Claro

-Con ellos me puedes hablar bien.

-Claro, Amo. Si usted quiere yo se la chupo a quien me diga.

-Veis? ¿Os apuntáis o no?

-Sí si, del tirón.

Estuve más atenta que nunca al partido. Y no pintaba nada bien... Al final me encontré en la situación que más temía, le tenía que hacer una mamada a Fran, con el que casi no tenía confianza.

Tuve la suerte de que Carlos salió a buscar a Silvia y mi Amo se fue a la cocina a poner las pizzas en el horno y preparar ensalada y patatas fritas.

Me coloqué entre sus piernas.
-¿Puedo? -le pregunté antes de abrir su bragueta

-Claro.

-No se muy bien como te gusta, puedes guiarme con la cabeza si quieres.

-Tu chupa despacio y vamos viendo.

Cuando empecé a chuparsela entró mi Amo en el salón.

-Erytheia, cuando se corra, no lo tragues, primero vienes y me lo enseñas.

Asentí como pude sin sacarme el miembro de la boca mientras lo veía desaparecer de nuevo. Fui aumentando el ritmo a medida que se endurecía y salivaba hasta que él me agarró la cabeza y empezó a marcarme. Fue suave, era otra manera de servir a alguien con mi boca, no le gustaba la fuerza que al Amo, ni las arcadas.

Me acariciaba la cabeza como a un animalillo y me indicaba diciéndome preciosa. Tardó poquillo en correrse.

Me levanté para enseñárselo al Amo.

-Yo quiero verlo también ¿Me lo enseñas?

Saqué la lengua y se lo mostré, jugando un poco con Él, como le gustaría al Amo que lo hiciese.

Después fui a la cocina. Se lo mostré al Amo y me tuvo un rato jugando.

-Traga.

Lo hice y me besó los labios.

-Muy bien nena, estoy orgulloso de ti.

- Gracias Amo.

-Ponte una copa de tu albariño, debes tener sed.

-Gracias Amo.

Se oyó el timbre a lo lejos.

-Ve a abrir, que tengo muchas ganas de verte con Silvia.

Continuará...

martes, 17 de enero de 2017

La fruta, el cine y los mimos.

Estábamos en el salón de su casa. Él dormido en el sofá, yo viendo una peli sentada en la alfombra, con la mano de mi Amo en el pelo. No me podía mover, no por estar atada, sino porque se me hacía impensable despertarlo al moverme.
El volumen de la televisión estaba bajito, Él lo había puesto así para dormirse y yo me adormilané también, con la caricia de su pelo.

Me desperté con un pequeño tirón de pelo. Él Amo estaba despertando.

-Erytheia, ¿Estás despierta?

-Sí, Amo

-Pon la cafetera.

Me levanto y da un azote en mi culo. Lo contoneo camino a la cocina.

-Amo. ¿Le apetece algo de comer con el café? Hice bizcocho esta mañana.

-¿Cuando has hecho bizcocho? 

-Cuando usted salió a correr, Amo.  Terminé pronto el informe del trabajo.

-¿Con nueces y pepitas de chocolate?

-Claro, Amo. Como le gusta.

-Trae un trozo pequeño...

Le llevo el trozo de bizcocho y el café en una bandeja.

-Chupa un rato Erytheia.

Se toma el café despacio, mientras yo se la chupo despacio. El me acaricia el pelo. Se termina el café y lo deja a un lado. Comienza a marcar el ritmo con más fuerza. La mamada lenta se convierte en una follada de boca salvaje. Me produce alguna arcada que estoy acostumbrada a solventar. Se corre en mi garganta, directamente. 

-Bien nena bien. Toma bizcocho, come.

Me pone un pedazo pequeño en su mano. Lo cómo directamente.

El siguiente lo lanza al suelo, un poco alejado. Gateo hasta el trozo. Miro al Amo, que asiente y lo cómo.  Vuelvo a Sus pies y los beso.

-¿Quieres más perrita?

Ladro asintiendo. Hace un par de años ladrar era horrible ahora, poco a poco, me he acostumbrado, aunque sigue humillandome.

El siguiente trozo llega al final del salón. Gateo rápida y repito el proceso.  Con su permiso, lo cómo.  Él ha probado ya un par de bocados y me alegro de que haya quedado bueno de sabor. Al menos eso me parece.

Cuando se acaba el bizcocho me acerco a Él.

-Erytheia... estaba yo pensando. Hoy llevamos todo el día juntos ¿Has comido fruta? Yo no te he visto.

Me quedo muda... tengo que comer mínimo 3 piezas de fruta diarias,  por orden explícita Suya.

-Es una pregunta sencilla perra.

-No Amo, no he comido fruta.

- Ve a por la joya y a por el vibaporub traelos.

Las normas sobre mi salud son las que más importancia tienen para Él y controla mi alimentación de forma minuciosa.

Vuelvo con cara de cachorrilla abandonada, pero sé que mi cara no cambiará nada.

-Quiero que lo hagas tu sola.

Pongo un dedo de vibaporub en mi ano, no me exige nunca que lo meta dentro. Coloca la joya despacio y empiezo a introducirla

Cuando está dentro me acerco a mostrarsela.

La gira en mi culo, y escuece.

-Muy bien. Voy a ducharme que vamos a ir al cine. Ve a comerte un plátano.

-Sí, Amo.

Cuando vuelvo de la cocina Él está saliendo de la ducha.

-La ropa Ery.

Le preparo la ropa y me desnudo del todo. 

-¿Falda o vestido, Amo?

-Falda. Ay! Ponte la negra con el corsé turquesa.

-¿Y braguitas?

-No, no hace falta.

Salimos en el coche, hace demasiado frío para la moto y entramos en el garaje del centro comercial donde están los cines. Compra dos entradas para una película de ciencia ficción que llevaba tiempo queriendo ver.

-Vamos s comprarte un batido de esos naturales a ver si compensamos el desliz de hoy. Que queda rato. 

Me pide un vaso grande con piña, fresas y mango. Él elige uno de naranja limón mandarina y zanahoria.

Cuando entramos en el cine es claro. 

-No quiero un ruido por tu parte.

Yo asiento y asumo el silencio.

Él sale entusiasmado de la película.  Yo mantengo silencio hasta que me pregunta directamente.

-Bueno Amo, ya sabe usted que no son mis favoritas. No termino de apreciarlas, pero me ha parecido divertida.

-Ains perrita...

Vamos al coche de la mano.

-Ahora en casa, te voy a quitar la joya y te vas a meter directa en la ducha. Te voy a bañar.

Dicho y hecho,  cuando llegamos me desnuda y me quita la joya, con cierta brusquedad. Después me conduce a la bañera y me lava. Entra conmigo y nos mimamos mutuamente. El resto de la noche lo pasamos en la cama, Él tiene frío y cansancio y yo no puedo moverme de su lado.

lunes, 16 de enero de 2017

Barba, sangre y flujo.

Estaba profundamente dormida. Èl había tenido una cena con amigos y yo me había quedado en casa, hacia rato que me había acostado... no sè que hora seria cuando llegó. Noté un beso en los labios.

-Ery, despierta.

Hice un ruido.

Me llamó con más brusquedad.  Abrí los ojos y lo vi sobre mi. Estaba desnudo y yo también... me olió. Sentí su barba en los pechos. Mordisqueò mis pezones.

-Te voy a follar el culo.

Me metió su polla en la boca, para que se la pusiera dura. Lamí cómo le gustaba, con ansia y se le endureció pronto. Me iba a doler mucho,  aùn tenia el cuerpo medio dormido. Me besó, mordió mi labio y sentí sabor a sangre. Se colocó para metermela,  levantando mis piernas. Asì me dolía más,  y me excitaba más.  Èl lo sabía.

Dolía muchísimo, más de lo que esperaba.

-Esta es mi casa y en mi casa te follo cómo quiero.

-Sì Àmo, soy Suya.

Me penetraba con fuerza, metiendola y sacándola,  chocando sus huevos con mi culo.

Me escupió varias veces en la cara. Yo me relamìa agarrada al cabecero para no hacerme daño con las embestidas.

Èl se agarraba a mis tetas, las pellizcaba con fuerza y tiraba de ellas.

Escupió en mi boca.

Metió dos dedos en mi coño, empezó a masturbarme a un ritmo frenético.  En poco tiempo me tenía al punto del orgasmo.

-Vamos puta, correte.

Obedecí, sabiendo que a Èl aun le quedaba y serìa peor.

Sacó los dedos de mi coño y me los restrego por la cara. Los metió en mi boca para que los limpiase.

-Venga, te dejo lloriquear hasta que me corra yo. Cómo la puta quejica que eres.

Quise aguantar, pero el dolor me hizo lloriquear un poco. Hasta que al final,  se corrió en mi culo.

-Que no se te escape eh.
-No, Amo.
-Buenas noches Erytheia
-Buenas noches Amo.

martes, 3 de enero de 2017

El polvo que moldea.

Siempre fui una estrella perdida... polvo flotando en la galaxia, intentando brillar, intentando ser algo más que polvo del universo. Y entonces, un día, apareció usted, que unió todo el polvo, que me esculpió, que se convirtió en mi maestro, en mi guía.


Lost stars

Un vestido azul, unos tacones color nude, el pelo suelto, mis tirabuzones al viento y Usted sujetando con fuerza mi mano. Sushi para cenar... vino blanco cayendo por mi canalillo y Su lengua rápida recorriendo mi pecho.
-No te manches aún, putita, tenemos que ir a muchos sitios más.

Después de la cena, chocolate y vamos a bailar.

Gin tonic y rives rosa con limón.

El centro de la pista, todo para mi.

Hace tiempo que aprendí a bailar. Bailo bajo las estrellas, sobre las nubes, marcada por Su ritmo, vigilada por Sus ojos. Desde la barra me contempla. Se acercan dos o tres... pero yo no los veo... tengo la mirada fija en Usted.

Me agarra fuerte de la mano. Salimos del local. Caminamos despacio, me para en los escaparates y me toca las tetas mientras miramos el reflejo. Me besa.

Las calles de Madrid no conocen nuestra historia...

En el local le esperan Sus amigos... me cohíbo un poco, pero Usted me agarra fuerte y me siento protegida entre sus manos. Soy Suya.

Saluda y pide una copa. Me presenta, sonrío y me sale la timidez que nadie se cree... pero existe.

-Ahora venimos.

Me agarra la mano y me lleva a una habitación.

-Puta, que cachondo me tienes. Quítate ese vestido.

Me desnudo, me recreo en excitarlo aún más...

Se quita la correa y se desabrocha un poco el pantalón.

-Quítame la camisa.

Mis dedos recorren los botones con rapidez.

Me ata de espaldas a una cruz al fondo de la habitación.  Abre la puerta y mi culo queda a la vista de varios. Sus amigos se acercan. Algunos entran y se sientan en los sofás.

Una fina vara, mi culo siente el primer golpe.

-Uno




-Dos




-Tres



El ritmo es cambiante, la intensidad también y eso me excita... me acaricia el culo y mete dos dedos en mi coño.  Los acerca a mi boca, se los dejo limpios.

-Estás mojada zorra.

-Con usted siempre, Amo.

Suelta la vara, me desata y me vuelve a atar de frente. Pone unas pinzas en mis pezones. Con una fusta azota mi coño y mis tetas, gimo, mezclando el dolor y el placer... No me gusta el dolor... pero estoy excitada, Su poder, mi entrega y el público, me excitan.

Me suelta, me arrodillo y me folla con fuerza la boca. No se corre, me sube a una mesa y a cuatro patas, la mete en mi culo.

-Córrete puta, ahora.

Me corro y la saca de mi, se corre en mi espalda.

Me pone el vestido, sin limpiarme y me saca de allí. Subimos al coche.


-¿Has disfrutado?

-Mucho Amo, Gracias.

-Venga, vamos a seguir.

Cuando los semáforos se ponen en rojo, se saca la polla y me agarra la cabeza, me provoca arcadas.

Llegamos a su casa. Entro a cuatro patas... Por suerte, son las cuatro de la mañana y no habrá vecinos...

Me desnudo en la puerta y continuo a gatas.

-Directa al baño, no vayas a manchar mi cama.

Me ducha a cuatro patas y llena después la bañera. Se mete y me indica que me siente sobre Él, la tiene dura.

-¿Como tienes el coñito? ¿Te duele?

-Un poco Amo.

-Bueno, te jodes... muévete puta.

Me muevo como a Él le gusta, mientras cierra los ojos en la bañera.

-Más rápido, me voy a correr, trae tus tetas.

Mordiéndome los pezones se corre, yo estoy excitada, pero ya he tenido un orgasmo hoy...

Me levanto y le doy su albornoz. Lo ayudo a secarse y me seco yo.

Nos tumbamos en la cama, desnudos.

Me abraza y me tapa.

-Vamos a dormir princesa.

-Buenas noches Amo.

-Buenas noches Erytheia.






viernes, 4 de noviembre de 2016

Polvo de estrellas.

Quise darselo todo, usted no quiso siquiera mirarme a los ojos, quise darle la vida, quise darle mi alma... usted no quiso verla.

Y sé que hace tiempo que olvidó mi presencia

Sin embargo hoy le escribo para decir que hace tiempo que no pienso en ti de usted, que hace tiempo que eres tu...

Para contarte que soy feliz

que te equivocaste en tus consejos, en todas las veces que me desaconsejaste según que miedos


Que no me arrepiento de haber permitido que jugaras conmigo... Te escribo para darte las gracias porque cada vez que me utilizaste me hiciste más alta y más bonita


Pero ni yo lo vi, ni tu quisiste verlo, todas las veces que me hiciste crecer

Jamás podrias haber entendido que me embellecías en cada golpe porque me hiciste más dueña de mí cuando quisiste que fuera tuya

Jamás entenderás que me hiciste bonita porque no quisiste mirarme a los ojos


Y sí, estoy más delgada, más guapa. más segura y me siento más querida

Soy más capaz y me conozco mejor


Que no te negaré que a veces recuerdo tu nombre y me estremezco porque fue duro

Pero ahora que no soy ceniza sino más bien, polvo de estrellas

Quiero darte las gracias por cada vez que no quisiste valorarme

Quiero darte las gracias por cada vez que me negaste una mirada, una palabra

Porque mientras tú te sentías mi dueño yo sabía que era cada vez más mía

Más fuerte

Y ahora soy sincera... mil veces te mentí


El miedo no es un buen aliado, no trates de utilizarlo porque se convierte en deslealtad y juega en tu contra

Es un consejo, de amiga.

Una amiga a la que hiciste a palos, alta y bonita

Y gracias, gracias por no mirarme nunca a los ojos, por no querer comprenderme

Porque ahora, aun quedándome mil vidas de aprendizaje,  me entiendo yo.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Antes de dormir (se)

Era de noche, acabábamos de cenar en un restaurante que nos gustaba y acabábamos de llegar a casa. En el ascensor mordisqueaba mi cuello, besandome. Los mordiscos en el cuello me estremecen, siempre. Bajaba a mi brazo, apretaba, ese me dejará marca.

Me besaba y jugaba con mi pecho por encima del vestido. Excitandome con sus caricias. Pellizcàndome.

Al entrar me desnudó besandome. Lamiendo mis pechos con ansia.

-Ponte en cuatro sobre la cama.

Saca el cinturón, lo supe cuando dio el primer correazo contra mi culo. No daba fuerte, era un juego... pero seguía doliendome...

Cuando paró me acarició con cariño, besàndome las lágrimas.  Se tumbó a mi lado. Estuve un rato dejándome mimar hasta que me dijo:

-Anda, Erytheia, chupa un poco. 

Me acerqué a su polla y la fui lamiendo lento. Primero le di besitos pequeñitos, lamí el tronco llenándolo de saliva.  Me la metí en la boca hasta el fondo, dejando que se llenará de saliva para empezar con un mete saca lento en el que fui acelerando el ritmo. Ahogandome con su polla, provocandome arcadas y dejando que se me saltaran las lágrimas.

Èl me sujetaba la cabeza y me ahogaba con su polla en la garganta.

-Me voy a correr, que me està dando sueño. Metetela bien dentro.

Asì lo hice, se corrió en mi garganta, en lo más profundo. Alimentandome con su dulce leche.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Polvo a polvo

Era temprano por la tarde, llevaba todo el día poniéndome cachonda cuando me escribió un mensaje: Voy.

Y yo entré en la ducha veloz, para prepararme para Él. Ya nerviosa de pensarlo... me tenía tan dominada que la espera ya se hacía un reto personal, tenerlo todo a su gusto, perfecto.

Cuando llegó me pidió un café. Se lo serví y se sentó en la butaca. Me indicó su entrepierna mientras se lo bebía y comencé a chupar. Su polla me encantaba, lamerla y dedicarle tiempo, me excitaba. Comerle los huevos mientras lo pajeaba  y provocarme arcadas mirándole a los ojos. Él bebía su café sonriente, agarrando  a veces  mi cabeza para marcar el ritmo.

Cuando se acabó el café me lo dio para que lo dejase en la mesita y me indicó que lo montase. Me follabas Él, desde abajo, llamándome Zorra y pellizca no mis tetas, con fuerza,  mordiéndolas  y jugando conmigo. Besandome para ahogar mis gemidos de puta. En un momento dado me dijo:

-Baja, pon la boca

Y sin meterla dentro,  se corrió en mi boca, llenandome los labios y las mejillas.

viernes, 26 de agosto de 2016

Erytheia

Erytheia tiene algunas manías que me excitan de sobremanera, casi tantas como aquellas que le corrijo... Por cada vez que deja la ropa tirada por el suelo, hay diez en las que mueve el pelo tras la oreja en un golpe de cuello que levanta el aroma a limón de su champú... Por cada vez que deja el fondo de la taza lleno de dos dedos de colacao imposibles de quitar en el lavavajillas, camina sobre sus tacones con un movimiento de candente sensualidad. Se pellizca el labio cuando se pone nerviosa, se chupa el dedo índice cuando piensa, se relame cuando bebe vino tinto y se mece cuando le gusta la comida... con el pijama se le suele escapar un pecho y cuando lee se sonríe...

Cuando me monta se le dilatan las pupilas y cierra los ojos... cuando los abre parece que me está entregando el alma y al mirarme a la cara aumenta el ritmo, como si quisiera que nos fundiesemos.

Cuando la azoto muerde las sábanas y cuando estoy acabando pide que le de la mano, para besar mis nudillos y oler mi piel, para sentirme cerca... y rompe a llorar cómo si no hubiese llorado en mil vidas.

Cuando me abraza me huele y se aprieta como si fuese a desaparecer, cuando da los besos, lo hace de verdad, con un sentimiento antiguo y cuando se deja las frases a medias mientras la follo.

Erytheia teme a veces olvidarse de mi cara y me mira como si fuese la primera vez que me ve.

Por eso es MIA.