viernes, 29 de enero de 2021
Buscar al Amo
lunes, 18 de enero de 2021
El aperitivo.
Bailaba descalza y desnuda en la cocina cuando Él llegó, generalmente la avisaba y ella se preparaba para recibirlo en la puerta, pero, esta vez, él quería sorprenderla, moviéndose como se movía cuando Él no estaba. Era algo que siempre le había causado curiosidad ¿Cómo son las personas cuando no las miro? Y con ella esa pregunta casi rozaba la obsesión... Aunque tenía la seguridad de que ella cumpliría las normas, que obedecería a sus caprichos y efectivamente, la encontró desnuda en la cocina, bailando mientras fregaba los platos. La miró desde el quicio de la puerta y sintió lo afortunado que era por tenerla en su vida.
En uno de sus giros, ella lo vio allí, parado, mirándola con media sonrisa. Espontáneamente saltó a sus brazos y lo besó. Después se arrodilló y le besó la mano... Ella era así, se dejaba llevar por el cariño y las emociones, por la alegría de verle... y a la vez, sentía absoluta adoración y entrega que la hacían caer de rodillas.
-Hola pequeña zorra.
-Hola Amo. No lo escuché llegar.
-Ya, ese era el objetivo. ¿Qué hacías?
-Ordenar un poco, recoger la cocina...
-Y bailar.
-Si Amo, y bailar.
-Me gusta como se mueven tus tetas cuando bailas.
-Gracias Amo.
-Vamos a hacer una cosa, voy a ir a cambiarme mientras tu terminas, me vas a poner un vermú y un aperitivo, sorpréndeme, se original y después, vas a venir al salón para seguir bailando.
Erytheia se puso colorada al instante, había aprendido a no expresar verbalmente que le daban vergüenza algunas situaciones, pero no podía evitar según que reacciones corporales.
-Si, Amo.
Él desapareció por la puerta en dirección al dormitorio y ella se dio prisa en terminar de recoger. Preparó una tabla de quesos y embutidos con encurtidos, frutos secos y uvas, algunos grissinis que habían quedado del italiano del otro día y un vermú con naranjas pequeñitas.
Salió al salón y lo esperó arrodillada al lado de la mesita donde colocó el aperitivo. Él apareció con el pantalón de chandal gris y la sudadera a juego, descalzo, cómodo. Sonrió. Puso desde su móvil una canción y le dijo:
-Venga ¿Qué haces ahí? No puedes bailar en esa esquina.
De un empujón, quitó la mesa bajita del salón y lo dejó todo despejado para que ella se colocara en el centro. Apagó las luces y colocó solo una lámpara enorme que parecía un foco. Erytheia se sentía como en un campo de futbol, lo que no atenuaba su vergüenza.
-Todavía te tapas ante mi... Suéltate, antes no estabas cohibida.
-Si, Amo, sabiendo que me mira, es más difícil … perdone.
Se fue soltando hasta lograr bailar algo mejor... aunque seguía sintiéndose más ridícula que sensual... y por supuesto, Él no le permitía girarse demasiado rato, quería verle la cara, que venciese su vergüenza.
En un momento Él puso una canción lenta y se levantó a bailar con ella... le acariciaba y pellizcaba el cuerpo, agarrando con fuerza su culo. Cuando acabó la canción, le agarró los pezones con fuerza y la llevó, tirando de ellos hasta el sofá donde la tumbó con la cabeza colgando para follarle fuerte la boca.
Erytheia sentía las embestidas y trataba de relajar la garganta a la vez que con las manos buscaba masajear sus huevos, como a Él le gustaba. De repente Él la giró y escupiendo en su culo, la embistió por detrás con fuerza y después de varias acometidas, se corrió dentro de ella.
-Que no se salga. Ve a ponerte el plug grande.
Cuando ella volvió, con el plug que había comprado en sus inicios, pensando que podría con él y que Él ahora usaba como pequeño elemento de tortura. Él aún esperaba.
-Venga, que se me está secando la polla sin que me la limpies.
Ella se la limpió, jugueteando y se llevó un bofetón.
-Te he dicho que la limpies, nada más.
-Si Amo.
-Venga, que todavía catas vara hoy.
-No, Amo, no.
-¿Que no qué?
La cogió de una oreja, que humillaba más de lo que dolía y Él lo sabía.
-Tira para el cuarto, vas a decir tú que no.
Estaba jugando y ella lo sabía, no estaba enfadado, le apetecía azotarla y estaba buscando una "excusa" para darle emoción.
En la habitación le dijo:
-Dame la vara y ponte en la cama.
-Si Amo.
-Cuenta.
Fueron 30, rápidos y no muy fuertes.
-Como estés mojada, van a ser el doble.
Por supuesto que estaba mojada, desde que Él la había hecho bailar no había dejado de estarlo.
Cayeron otros 30, mientras ella pataleaba y lloriqueaba sin dejar de contar.
Cuando acabó, el volvió a tocarla.
-Mira que guarra eres, toda empapada.
Comenzó a masturbarla, mientras la humillaba con sus palabras.
-Amo ¿Puedo correrme?
-No.
Siguió, con mas fuerza.
-Amo, por favor.
-He dicho que no.
Entonces, paró y le metió los dedos en la boca. Ella los limpió de sus propios flujos.
-Te vas a quedar así un rato, con las ganas y el plug en el culo, hasta que me salga a mi de los huevos. ¿Qué te parece?
-Bien Amo, lo que usted quiera- dijo, mostrando en su cara la frustración.
-Claro que si y si me apetece dejarte así dos días, tu calladita y contenta ¿verdad?
-Si, Amo.
-Eso es, pues venga, levántate que hay que ir comiendo.
sábado, 12 de diciembre de 2020
Lo feliz que me hace.
Si algo quiero en este mundo es sentir Su olor en mi piel.
A veces, después de muchos juntos, un fin de semana largo, un puente o unas vacaciones, además de Sus marcas, llevo Su olor en mi piel. No sé si alguien más puede notarlo, pero yo, como animalillo, me siento repleta de Él y me acaricio como lo haría con Su espalda cuando estoy a punto de quedarme dormida.
Sentir Su presencia en mi cuerpo es una de esas emociones extrañas que solo dan la entrega y la sumisión. Es algo que me remueve por dentro y de lo que difícilmente puedo (quiero) deshacerte... Una de esas sensaciones que hacen que las emociones que provoca la D/s sean aún más intensas que las de cualquier relación, amor y pertenencia es una combinación adictiva.
Estos días han sido especiales. Creo que no he pasado separada de Él más de tres minutos. Por tanto, he vivido en un estado de constante felicidad. Me gustan estos días en los que la vida se alinea para unirnos, para darnos tiempo, para detener un poco la locura de vida que solemos llevar a cuestas.
Me ha hecho croquetas y ha estrenado su vergajo nuevo en mi culo. Cómo duele el condenado, pero marca tan bonito... Para variar, mi nalga izquierda es un cuadro y en la derecha apenas se aprecia el tiempo que Él le dedicó. Es algo que no puedo remediar, Él se esfuerza por igualar los azotes, las marcas, por extender Su dedicación hacia mi culo de manera equitativa y aunque reciban igual, tengo una nalga mucho más agradecida que la otra.
Además, hicimos algo que no había hecho nunca y que me daba terror. El Domingo, con mi culo marcado de vergajo y vara (la vara que nunca falte) y los pezones doloridos después de haber sido catados por Sus dientes y las pinzas nuevas, me dijo que me pusiese un vestido fácil de quitar y el abrigo y me llevó a casa de Su amigo.
De todos Sus amigos Dominantes, éste me genera especial respeto porque es muy alto, muy serio y nunca sé cuándo está de broma, así que, cuando me vi en la puerta de su casa, le apreté la mano fuerte para sentirme segura y me pegué aún más a Él.
-Vas a portarte bien ¿Verdad?
-Claro Amo- dije abriendo mucho los ojos y asintiendo.
Él soltó una carcajada de esas que suelen escapársele cuando pongo una cara rara y llamó al timbre. Su amigo nos abrió y me puso en la mano un refresco mientras ellos charlaban.
-Bebe un poco, para relajarte.
Dicen que cuando alguien está nervioso es bueno beber algo porque el cuerpo sabe que no va a morir deshidratado, sabe que no hay peligro y se relaja.
Me tumbaron en la camilla desnuda, bocabajo y sentí como mi Amo me besaba los labios.
-Vamos a ponerte agujas. Jairo me va a enseñar a hacerlo, pero de momento va a ser Él quien las ponga.
Era mi primera vez pero también era la del Amo, y la idea de que aprendiera usándome a mí me llenaba de ilusión y felicidad. Jairo era un maestro y ya había enseñado a mi Amo varias cosas, pero era la primera vez que iba a practicar con un cuerpo humano, con el cuerpo que le pertenecía.
Fue una sensación extraña. A mí las agujas no me han gustado nunca, pero me hizo muy feliz la situación, la confianza, la paz, la felicidad de mi Amo cuando terminamos. Ver su obra en todas las fotos que le hizo.
Después nos fuimos a casa. mi Amo quiso que hablásemos de todo a solas y le dijo a Jairo que le debía una comida. Pedimos pizza pepperoni, abrió vino, comimos en la alfombra del salón y me mimó. Le cuidé, hablamos de todo y nos abrazamos tanto que aun hoy llevo Su olor en el pecho.
Y le dije mil veces lo feliz que soy siendo Suya, pero creo que me quedé corta. Siempre me quedo corta.
martes, 24 de noviembre de 2020
Animal
martes, 3 de noviembre de 2020
Domingo al mediodia.
Correrse 25 veces seguidas no siempre había sido fácil para ella... es más, durante mucho tiempo pensó que era imposible, pero ahora, raro era el día que no se corría al menos 7 u 8 a Él le gustaba mantenerla activa, que no perdiese la práctica y que se notase que hacía lo que quería con su propiedad. Incluso una vez había llegado a correrse simplemente porque Él se lo había dicho.
Cuando Él le ordenaba que se corriese un número de veces determinadas y la dejaba sola, tenía un archivo de imágenes mentales a las que siempre recurría. Agarraba SU almohada para obtener su olor y con una mano acariciando su clítoris recordaba
Aquella mamada en la que Él la obligó a ahogarse con su polla mientras ella se corría.
El día que la azotó con la vara y después la abrazó y su olor se quedó tanto tiempo en ella como las marcas en su piel.
El primer día que se atrevió a darle un beso por iniciativa propia, sin que Él se lo pidiese.
Aquel día que hizo que se corriese delante de todos sus amigos, varias veces seguidas.
La conversación en la que ella descubrió que no había ahodando en sus propias fantasías.
Muchas de aquellas escenas a las que ella recurría, se habían repetido más de una vez, pero en general había un detalle que las hacía especiales. Después solo tenía que darle la fuerza adecuada a sus dedos y encadenar orgasmos. Repetirse que ella solo tenía que obedecer a su dueño, que las propiedades solo obedecen y cumplen con lo que se les ordena... y, generalmente de cinco en cinco, conseguía correrse el número de veces que Él le hubiese ordenado. Algunas veces tan fuerte que tenía que morderse el brazo o los labios para no hacer ruido, como Él le había ordenado antes de irse.
Llegar a los 25 era quedar exhausta, las piernas le temblaban, no sentía los dedos, le dolían las muñecas y no podía parar de sonreír. El apareció en el cuarto:
-¿Cómo vas?
-Ya terminé mi ofrenda, Amo.
-¿25? ¿Sin gritos?
-Si, Amo.
-Bien. Otros cinco.
Ella sabía que eso iba a suceder. siempre sucedía. Esta vez no le hicieron falta imágenes mentales, la sonrisa de su Amo al decírselo le había bastado y Él seguía ahí. Se empezó a tocar con fuerza:
-Vamos puta, que te he dicho que te corras, obedece... qué obedezcas.- dijo, dándole un azote en el muslo.
Ahí se corrió, las otras cinco veces, le tembló la cabeza y se dejó llevar.
Cuando Él la vio correrse desapareció. Volvió con un vaso de agua.
-¿Ya?
-Si Amo.
-¿Los cinco?
-Si Amo, gracias Amo.
Él se sentó en la cama y la besó en la frente.
-Pues ve a lavarte que vamos a salir.
Ella cerró un poco los ojos, aún estaba algo mareada. Se agarró al cabecero y se incorporó.
-No no, espera a sentir las piernas, a ver si te vas a caer y encima vas a fastidiarnos el aperitivo.
Se metió en la ducha con cierto temblor aún en las piernas. Soñaba con un vermú al sol. Al salir Él la llamó. Fue al dormitorio aún con la toalla puesta, no sabía que tenía que ponerse. Sobre la cama un vestido azul con la falda de vuelo y el cinturón de castidad, que la limitaba más por el hecho de no poder ir a mear que por la castidad en si misma, ella solo se corría con una orden de su Amo.
Él la ayudó a colocárselo después de darle una oportunidad más para mear y tras eso se vistió, se maquilló un poco y salieron. Fueron a tapear algo con unos amigos y Él decidió que comerían en la calle en vez de volver a la casa. Ella controlaba, dentro de las posibilidades que su Amo le daba, la cantidad de bebida que tomaba, pero cada vez resultaba más dificil. Un vermú y una copa de vino con la comida, un vaso de agua que su Amo había pedido para ella con el café y el chupito que el dueño del local ofreció.
Cuando llegaron a casa Él se sentó en el sofá.
-Amo ¿Me permitiría quitarme el cinturón para poder ir a mear?
-¿Ya tienes ganas?
-Si Amo, por favor.
-Te dejo elegir: puedes quitártelo ya y cambiarlo por las pinzas japonesas o esperar a que a mi me apetezca que te lo quites y correr el riesgo de mearte mientras me la chupas.
-Espero a que a usted le apetezca, Amo. - dijo ella, pensando en el terror que le daban las pinzas japonesas.
-De acuerdo, trae las pinzas normales.
Erytheia palideció, no contaba para nada con eso...
-¿Qué te pasa en la cara?
-Es que no es justo, Amo...
-Si querías justicia haberte metido a abogada y no a sumisa. Tira a por las pinzas.
-Si, Amo.
Con las pinzas en los pezones, que su Amo le había colocado sin masajearlos antes porque ella era una bocazas, se la chupó durante mucho rato, al menos 40 minutos sin parar, con las babas por toda la cara y tirones en los pezones que Él le daba a cada rato. Tardó muchísimo en correrse y tuvo una corrida super abundante que a Ery le supo a merienda y gloria bendita. El semen, cuando gusta, gusta mucho.
-Venga, trae las llaves, que te voy a dejar mear antes de que me manches algo
Y así empezó la tarde del domingo.
domingo, 1 de noviembre de 2020
Domingo
Los domingos por la mañana son su día favorito de la semana, que, si tenemos en cuenta que odia los domingos por la tarde, resulta una paradoja. Pero tiene su explicación, los domingos por la mañana amanece a su lado... o a sus pies... pero lo primero que siente al despertarse es Su olor, huele a fresco, siempre, huele a hogar. Es el único día de la semana en el que Él no sale a correr por las mañanas y por tanto el único día en el que ella se despierta y Él sigue en la cama. Le gusta acariciarlo con un dedo en el costado, muy suave, sin que Él pueda notarlo. Se levanta y aún descalza y desnuda pone la cafetera.
Realmente, cada rato junto a Él se convierte en su favorito. Los días que pasan juntos, días completos y no solo en los que se ven a ratos sueltos entre obligaciones laborales, ella los tacha en el calendario con forma de corazón, distinguiéndolos de los días normales, si alguien abre su calendario a final de año, puede contar los días en que a ella se le ha salido el corazón del pecho de felicidad, porque ese es su estado cuando Él está cerca.
Prepara el café, corta fruta, deja todo listo para preparar el desayuno rápido cuando Él se lo pida y luego se asea para Él... no está muy segura de si Él se ha dado cuenta de que cuando duerme a su lado se pone dos gotas de colonia antes de entrar en la cama y por las mañanas igual. Y Con todo preparado y caliente, vuelve a la cama.
A veces Él está ya despierto y al notar como apoya de nuevo su cabeza en la almohada le guía la cabeza... a veces a la boca para besarla, a veces a la polla para que lo despierte como merece. Otras veces Él sigue durmiendo y ella se acurruca en su costado, por debajo de Él.
Cuando Él se despierta siempre hay un momento, antes del café, en el que ella le hace una mamada. Las mamadas de Buenos días tienen que ser distintas a las de buenas noches. Tienen que empezar despacio y acabar con fuerza, ella tiene que demostrar más que nunca todas las horas que lleva anhelando ese momento. No le cuesta demasiado, se siente ansiosa por hacerlo y en las raras ocasiones en las que eso no sucede, cuando empieza, se siente tan en su sitio que en pocos segundos está disfrutando como siempre, de su espacio, su momento, su lugar.
Cuando acaba y le limpia, le lleva el café a la cama. Mientras Él lo saborea ella prepara el resto del desayuno. Lo lleva a la mesa y cuando está listo le pregunta si desea levantarse ya o si por el contrario prefiere esperar. Si Él prefiere esperar ella deja las tostadas guardando calor en el horno.
Cuando Él decide levantarse a desayunar ella le sirve y si Él se lo permite, desayunan juntos. Hoy Él le ha dado de comer de su mano mientras ella estaba de rodillas a su lado. Eso le eriza la piel y le despierta el coño.
Él lo sabe y le abofetea un par de veces.
-Estamos desayunando, puta.
Ella baja la cabeza y abre las piernas bien, recuperando la postura, pero a la vez nota como su coño chorrea aún más.
Cuando Él termina ella lo recoge todo y al acabar lo escucha:
-Perrilla ven aquí... Ponte ahí, a cuatro patas. ¿Te has mojado en el desayuno?
-Un poco, Amo.
-Espero que no, porque, si estás mojada, te voy a dar 20 varazos.
Él la toca, sabiendo de antemano el resultado.
-Cuenta, zorra.
Veinte varazos, la vara no da descanso, sigue doliendo entre golpe y golpe, sigue doliendo un rato después. Cuando corta el viento estremece, pero es un dolor que la obliga a ser fuerte, que no pica, no la hace patalear ni dar saltitos, cuando recibe la vara, no se siente ridícula. Por eso le gusta la vara, por el poder que tiene, por el dolor que genera, porque siempre castiga.
-Gracias Amo. - Se apresura a decir cuando cuenta los 20.
-De nada putilla, si ya sabes que es por tu bien, para que no vayas por ahí encharcándote cuando no debes, ahora voy a mirar que no estés más mojada, porque entonces, vamos a tener que volver a empezar.
Vuelve a empezar, alternándolo con la mano. Su mano sería el peor instrumento del mundo si no fuese parte de Su cuerpo. Duele más que mil palas de maderas, pero al ser parte de Él, el contacto se suaviza por amor.
Después de los cuarenta varazos ella le agradece y lo besa. Sigue mojada y Él lo sabe. Le da el hitachi y le dice:
- Quiero 25, no te muevas de la cama hasta lograrlos y que te de tiempo a preparar la comida. Sin ruidos y sin manchar nada.
-Si Amo.
Él desaparece en el baño, para ducharse y prepararse para el resto del día mientras ella le ofrece 25 orgasmos en el día del Señor.
jueves, 12 de diciembre de 2019
Perdón
miércoles, 11 de diciembre de 2019
Micrófono.
- Vamos a ver puta, leeme lo que escribiste ayer.
-Sí, Jefe. "Un sabado cualquiera, fuimos a un local, allí todos le conocían, tenía muchos amigos. Cuando entramos me ordenó arrodillarme y me colocó una correa al cuello, me paseó así por el local, me dijo que fuese obediente y que me callase, que no quería escuchar ni siquiera mi respiración. Mientras paseábamos por el local todos los hombres allí me tocaban el culo, magreándolo, me di cuenta de que era la única mujer que estaba allí. De repente usted se paraba, me alzaba por el pelo y me colocaba con las piernas abiertas y las manos sobre la cabeza, como cuando me inspecciona. Me quitaba el vestido, rompiéndolo con unas tijeras y me dejaba allí en el centro, se pedía una copa y varios hombres se acercaban a manosearme y pellizcarme las tetas, me hacían daño pero usted no me había permitido hablar, gemir ni mucho menos quejarme. Después de un rato me ataba u me colgaba del techo, con una escalera me colocaba varias velas y me dejaba allí como lámpara del local. Yo le veía charlar con sus amigos de copas y pensé que se había olvidado de mi. Al final de la noche me bajaron y usted, atada como estaba, me colocó un abrigo por encima y me sacó hasta llevarme a su coche, me metió en el maletero y me llevó a casa, al llegar me azotó y me folló el culo, me desató y me dejó durmiendo en el suelo mientras se acostaba en mi cama."
- ¿Tú callada y dejándome bien delante de mis amigos? Si solo eres una puta quejica... mucho tienes que aprender para que yo pueda llevarte con personas decentes... ni como mobiliario me servirías.
-Tiene razón Jefe.
-Pues claro que la tengo.
Me di cuenta de que Lara fantaseaba con cosas que yo ya había vivido, ser cedida o prestada, manoseada por muchos hombres, inmovilizada, usada como mueble... todo eso lo había experimentado yo ya con mi Amo. Supe que, si me acercaba a ella, podría jugar con sus fantasías y con las debilidades del Jefe para mi beneficio y especialmente, para el beneficio del Amo... Tenía que pensar como iba a acercarme a ella.
La segunda conversación fue aún mejor, después de la comida el jefe entró enfadado en el despacho de Lara y al poco rato salió aun más enfadado, Lara se apresuró a seguirlo al despacho, cuando escuché la conversación me di cuenta a qué se debía.
"Ayer tuviste una conversación muy bonita con tu amiga Lorena ¿No? Así que entregas tu trabajo tarde para que te azote y correrte como una puta zorra. Muy bien. si ese es tu juego puedes irte, comprarte un vibrador y jugar sola. Ya te dije que esto no es un juego, que si quieres ser mía te lo tienes que tomar en serio. Esta noche quiero que me escribas una redacción sobre los motivos por los que quieres continuar, mañana me la dejarás a primera hora sobre la mesa, si veo que no me la entregas o tus motivos no me convencen se acabará todo aquí, volverás a ser una simple empleada. Ah y si quieres seguir siendo mía, nada de sexo, azotes y mucho menos orgasmos hasta nuevo aviso. Vete."
Se escuchó un portazo y me di cuenta de que, el día siguiente podía ser decisivo.
martes, 10 de diciembre de 2019
Tras los matorrales.
jueves, 12 de septiembre de 2019
La obra.
Era una noche cualquiera, hacia aun ese calor pegajoso de finales de agosto que trae lluvia y Él sudaba ante el ordenador con el aire puesto, mientras oía la lluvia caer. Había sido una buena tarde. Ahora trabajaba un poco, con una infusión, después de haber ido un rato al gimnasio. Ella estaba de rodillas, seguía despeinada después de la sesión de entrenamiento, pero estaba desnuda. Extendía las manos ofreciendo la infusión. Él daba sorbos cortos y la volvía a colocar en la improvisada mesita humana que tenia a su izquierda. En realidad le apetecía follarle el culo en la ducha, pero ese informe no se iba a escribir solo, y no podía decirle a su perra que el deber es lo primero si no cumplía con los suyos.
Cuando le dio al botón de enviar sintió que ella sonreía. Si, él también estaba contento.
La dejo allí y se fue a buscar unas cosas. Cuando volvió ella seguía en la misma posición, aunque con los brazos un poco caídos. Con la vara que tenia en la mano le levantó los brazos para corregir su posición. Dejó las cuerdas, la vara y la vela sobre la mesa.
-Deja eso en la cocina y espérame en la ducha.
Ella agarró la taza con la boca y gateó hasta la cocina... cuando quería era incluso lista.
Dejo todas las cosas preparadas para después. Cuando llegó ella estaba arrodillada en la ducha, abrió aun más las piernas cuando Èl entró y agachó la cabeza.
Él se desnudó y entró en la ducha. Abrió el agua que cayó directamente sobre la cabeza de ella. Se metió debajo del grifo empujandola un poco.
-¿Me permite lavarle Amo? Por favor.
-Venga, pero no te pongas de pie mientras no sea necesario.
Cuando salieron de la ducha Èl le secó el pelo. Después la llevo de la mano al salón y la coloco en el centro. Comenzó a dibujar con la vara en sus nalgas, ella no aguantaba bien la posición, de pie, recta, de puntillas... pero trataba con todas sus fuerzas de no balancearse al ritmo de los golpes... Era tan pequeña.
5 rayas en su culo, paralelas, otras cinco en sus muslos, cruzándose entre ellas.
Después la comenzó a atar, empezó con una cuerda colocada en la boca a modo de mordaza que ella sujetaba con los dientes, dibujo así una figura a su alrededor, marcando sus pechos, sus caderas. Cuando acabó encendió la vela. Ella lo miraba aun exhausta, tratando de mantenerse de puntillas pero con cierto balanceo de su cuerpo. No iba a atarla al techo, quería su tesón por complacerlo, su obediencia consciente y constante. Con la vela terminó de decorar sus tripa,llenando de cera su ombligo. Así, como estaba, con los pezones descaradamente salidos, señalando la excitacion que sentía, la coloco sobre la pared y abrió su culo despacio.
Se la folló con cariño y a la vez, asegurándose de que el gotelé de la pared dejaba arañazos es un piel, ese mismo gotelé que ella quería quitar...
Le dio permiso para correrse cuando Él lo había hecho ya en su espalda. Después puso la tumbó en el suelo y fue a por hielo, agua y crema.
-Todavía no he terminado contigo, después de cenar vendrá el segundo asalto, perra.
miércoles, 15 de mayo de 2019
Nunca jamás de los jamases II
Dormir con pañales hizo la noche digamos que complicada... me sentía muy rara y me molestaba mucho el culo con la lija y todo... por suerte no tuve ganas de hacer pis en toda la noche, porque probablemente me habría aguantado hasta morirme y el Amo se habría enfadado muchísimo. Me desperté antes que Él porque me sentía súper incómoda y fui a preparar Su desayuno y Su ducha... Cuando se despertó y no me vio allí me llamó y fui corriendo.
-Buenos días Amo.
-Buenos días perrita cochina. ¿Qué hacías?
-Preparar Su desayuno Amo.
-Bien ¿Cómo está ese pañal? ¿Mojado?
-Creo que no Amo, no he sentido ganas de hacer pis en toda la noche.
-De mear
-No he sentido ganas de mear en toda la noche Amo.
-Eso. Pues yo si tengo ganas, ven aquí.
Me acerqué dispuesta a abrir la boca, era algo que me daba mucho asco pero que a Él le gustaba hacer a veces.
-No perra, ahí no.
Entonces hizo algo que yo no esperaba para nada. Me sento delante de él, abrió el pañal por detrás lo justo para meter su polla y meó dentro de él... Sentí como empapaba mi culo y mi espalda, la lija y como el pañal se volvía pesado e incómodo.
-Ahora no tendrás que aguantarte las ganas, ya está sucio. Traéme el café que tenemos muchas cosas que hacer. Tú puedes desayunar leche sola, las niñas cochinas no beben café. Mejor pensado, trae todo el desayuno a la cama.
-Si Amo, gracias Amo.
Desayunamos en la cama, yo me sentía incómoda, me hizo beber mucho líquido de nuevo comer fruta todo lo que generalmente le preocupaba pero en mayor cantidad.
-Me voy a la ducha, tu puedes ir recogiendo la casa que tenemos planes y no vamos a volver hasta la noche.
¿Planes? ¿Planes con pañales puestos??? Yo que ya me había hecho a la idea de que por ser finde me iba a librar de salir con ellos hasta que me hubiese acostumbrado un poco...
-Erytheia, y ve pensando ya en hacer pis porque te tienes que duchar y no vas a hacerlo hasta que mees... pobre de ti si llegamos tarde.
-Si Amo. ¿Puedo beber agua para ayudarme?
-En el cuenco.
-Si Amo.
Fui a la cocina y llené mi cuenco de perra de agua, en el suelo me puse a beber a cuatro patas. Hacer esto sabiendo que Él no miraba me hacía sentir aun más de su propiedad. Me obligué a beberlo entero a ver si así me entraban ganas de hacer pis, creo que de la incomodidad y los nervios mi cuerpo se resistía. Después me puse a recoger las cosas del desayuno y a dejar la casa limpia.
Cuando Él salió de la ducha me llamó para vestirlo. Había elegido una camisa gris y unos vaqueros claros con zapatos y chaqueta negra.
-¿Has meado?
-No, Amo... no puedo.
-Erytheia quiero que mees.
Hice todos los esfuerzos que pude. Al final me agarró los brazos y me hizo cosquillas. En serio, que tu Amo te haga cosquillas es casi peor que que te azote, porque mi cuerpo reacciona dando patadas y eso no puede acabar bien. Estuvo un rato y de repente, me meé.
-Amo, me he hecho pis.
-Creo que eso no es lo que tienes que decir.
-Amo ¿Me cambiaría el pañal por favor? Soy una nena cochina que no sabe controlar su pis.
-Bien, así si.
Me dio la mano y puso unas toallas en la cama. Allí me tumbó y me levantó las piernas. Abrió el pañal y me dijo:
-Que mal huele aquí Erytheia, eres una nena muy cochina.
Se me saltaron las lágrimas de pura vergüenza.
-Si Amo, soy una nena cochina.
Me dio un par de azotes y me dijo:
-A la ducha, cuando salgas me avisas para ponerte el pañal y vestirte.
-Si, Amo.
Cuando salí de la ducha fui a buscar al Amo desnuda. Me volvió a tumbar en el mismo sitio. Allí me puso crema con mentol en el culo y el plug, después volvió a colocar la lija y entonces, me puso los pañales, aunque los puso ladeados y me molestaban. Después me puso un vestido rojo cortito y unos tacones del mismo color. Me mandó hacerme una coleta y me dijo como maquillarme.
Después de un rato yo estaba especialmente incómoda y antes de salir se lo dije.
-Amo, el pañal está ladeado y se me clava. ¿Me lo podría poner bien?
-¿No te gusta como hago las cosas perra?
-Si Amo solo que...
-Nada, espero no verte tocar donde no debes. Coge un bolso y echa un par de pañales y toallitas húmedas que nos vamos.
-Si Amo.
Salimos de casa andando, to sentía como los pañales se me clavaban y como hacían ruido a mi paso, quería rascarme, ponermelos bien y que me tragase la tierra, aunque el sonido creo que solo lo escuchaba yo. Él me llevaba de la mano y me besaba a veces, me decía lo guapa que estaba. En un semáforo paramos e intenté moviendo las caderas, que se recolocasen, aunque estaba apretadisimo.
-Shh, no nena, quietecita.
-Perdón Amo.
-¿Te molesta?
-Si, Amo.
-Mejor, así aprendes más rápido. Cuando estén sucios los cambiaré.
-Amo ¿Puedo saber a donde vamos?
-No. Si quisiera que lo supieses, ya te lo habría dicho ¿No crees? Tu solo tienes que saber ser obediente.
-Si Amo.
Cuando vi a sus amigos en la puerta del local quise morirme, todos allí, con sus sumisas (que eran mis amigas tambien) y yo con pañales. Justo en ese momento me quedé paralizada y, lo que es peor, me hice pis.
lunes, 1 de abril de 2019
Nunca jamás de los jamases.
-Nada Amo, nada.
-Erytheia.
-Me hago pis, Amo.
-¿Serà mentira no?
-Es que he bebido mucha agua en la comida Amo, y el té...
-Te voy a tener que poner pañales.
-No porfi Amo, si yo aguanto...
-No es bueno aguantar, pero bueno ahora te vas a esperar a casa, que no voy a parar.
martes, 26 de febrero de 2019
Un día completo
7.00h suena el despertador, hoy Él ha dormido en casa y está a punto de volver de correr. Si, mi Amo es incluso capaz de levantarse a las seis para ir a correr y tener fuerzas para ir al gimnasio después del trabajo. Me levanto y preparo el baño para su ducha, las toallas en el toallero, calentitas, la alfombra colocada, un radiador para colocar el baño a buena temperatura, el agua caliente en su punto. Después pongo la cafetera, hago zumo de naranja y dejo las tostadas listas para que estén en su punto en el momento de desayunar, corto fruta justo a tiempo para recibirlo en la puerta. Son las siete y veinte, me arrodillo en la entrada y me indica con un dedo que lo siga, vamos a la ducha, lo desvisto y entra en la ducha, me dice que entre con Él, lo enjabono, Él también me lava a mi, incluido el pelo. Me manda salir y que me seque rápido, mientras Él se relaja un poco más en el agua caliente, lo veo de reojo estirar el cuerpo, el cuello... es el Amo más bello del mundo, el Hombre más bello del mundo. Me arrodillo, sé que debo esperar así cuando no me dice nada.
Cuando sale lo seco, sin ponerme de pie hasta que me lo indica. Cuando está listo lo sigo al dormitorio.
-Me voy a poner la camisa azul con los pantalones negros y tu el vestido rojo.
-Si, Amo.
-Puedes ponerte tanga, pero no sujetador.
-Sí Amo.
Saco la ropa del armario, primero la Suya, la mía la dejo colgada en el pomo del armario hasta que Él lo indique. Se viste y me manda a preparar las tostadas. Voy a servir el desayuno.
Son ya las ocho, me invita a sentarme con Él a la mesa, le sirvo primero y no como hasta que no me da permiso, primero como fruta, es muy estricto con el tema de la alimentación, hace mucho que dejaron de haber donuts en mi alacena.
-Ve a vestirte que tenemos que irnos, maquíllate y espérame con el secador.
LE encanta secar y peinar mi pelo, y a mi que lo haga.
Cuando termina de desayunar viene a peinarme, me muerde la oreja mientras lo hace y me recoge una cola alta mientras besa mi cuello, al trabajo siempre llevo el pelo recogido. Cuando estoy lista me besa.
-Coge las cosas que nos vamos.
Cojo su abrigo, le ayudo a ponérselo y agarro ambos maletines y mi abrigo en el brazo. Bajamos a la calle, me dice que me ponga el abrigo y mete algo en mi bolso. llegamos a la moto, me deja en el trabajo.
-Te recojo a las tres menos dos minutos en la puerta.
Menos dos minutos, menos dos minutos, tengo que ponerme una alarma a menos cinco para ser puntual, no le gusta que llegue tarde pero tampoco que llegue pronto.
-Sí Amo, espero que tenga un buen día Amo.
-Portate bien perrita y no dejes que te exploten demasiado, te quiero niña.
-Y yo a usted, Amo.
-Entra.
Oigo la moto arrancar cuando llamo al ascensor. Son las nueve menos diez, Él entra a en punto.
La mañana de trabajo es intensa, aunque marcada por Sus mensajes, a las dos y media me dice:
-Ve al baño, quítate el tanga y ponte lo que hay en tu bolso.
Hace unos años le habría dicho: ¿El movil o la cartera? Pero es mejor ahorrar en bofetones.
-Ya estoy Amo, gracias por usarme Amo.
Cuando suena la alarma salgo del trabajo, llego a la puerta, justo menos dos minutos, bien. Noto una vibración en mi coño, me sobresalto y mi cuerpo intenta cerrar las piernas pero lo freno. Miro a mi alrededor, está apoyado en la moto, en frente, hacia la izquierda.
-Casi cierras las piernas, te salvas porque has estado rápida eh perra.
Agacho la cabeza.
-¿No me saludas?
-Buenas tardes Amo.
-Buenas pequeñita.
Me besa en los labios, agarrándome fuerte el pelo y me muerde el labio. Me guia a la moto, me pone el casco y se pone el suyo, sube y me indica que lo haga. Agarra mis manos enroscadas a su cintura. Que no se me pase por la cabeza soltarme.
Llegamos a su casa, agarro los maletines y subo detrás de Él, me dice que me desvista, coloco el vestido doblado en una silla y lo sigo. Va a la cocina.
-Voy a cocinar yo- me dice.
Me arrodillo en mi rincón. Lo veo moverse en los fogones, le gusta mucho cocinar, a mí, desde que Él me enseñó, también. Creo que está haciendo gnoquis en salsa gorgonzola con calabacín y salmón y ensalada de espinacas, pero realmente no lo sé, solo lo veo sacar las cosas de la nevera, mi rincón tiene poca visión de la cocina porque soy una perra cotilla.
Me llama, voy a cuatro patas y me dice que abra la boca, mamada antes de comer es placer absoluto. Lamo despacito, sin manos, mientras Él cocina, cuando no me indica nada en las mamadas puedo tener un poco de iniciativa siempre que las haga a su gusto, que esté suficiente tiempo y que no use las manos. Las manos solo cuando Él lo dice.
Cuando acaba de cocinar me sujeta la cabeza, abro mucho la boca y me la folla, se corre en mi garganta, en dos chorros inmensos que me atragantan un poco, pero que consigo aguantar.
-Lavate la cara y las manos que vamos a comer.
Me ayuda a ponerme de pie y me da un azote en el culo, vuelvo a la cocina, pongo la mesa para Él, porque está sirviendo mi comida en mis cuencos de perra.
Coloca los cuencos bajo la mesa y se sienta, le sirvo la comida y me dice:
-Ve tu a comer a la vez.
Mientras como me habla, me cuenta su día, me habla de sus compañeros y a la vez me hace vibrar el coño, sé que no debo levantar la cabeza del plato, ni hablar ni dejar de comer.
-He terminado.
Salgo de debajo de la mesa, retiro los platos.
-Disculpe Amo ¿Le gustaría tomar postre o café?
Me pide una fruta.
-¿Tu has acabado lo que había en tus platos Erytheia?
-No Amo, aunque si...
-Termina de comer. Cuando acabes recoge la cocina y prepáreme un café, descafeinado, voy a ver las noticias.
Cuando acabo de comer son las cinco de la tarde. Le llevo el café, aún tengo la cara llena de comida.
-Ve a lavarte y espérame en la habitación.
Me doy una ducha rápida, sin lavarme el pelo, porque no ha especificado nada y mejor pasarme a quedarme corta. Me seco y me coloco en la esquina de la habitación, espero bastante rato, tengo un poco de frío y me aburro bastante, pero no me muevo ni un milímetro, controlo las respiraciones y me centro en estar perfecta, lo más perfecta posible. Llega al cabo de media hora o así, no me mira, se desnuda y se tumba en la cama.
-Vamos a descansar un rato, esta noche dormimos aquí, si necesitas algo de tu piso iremos después del gimnasio.
No me muevo, solo bajo la mirada, no hay nada que contestar.
-Sube a la cama, tengo los pies fríos.
Me meto dentro de la cama y me acurruco a sus pies, se pone la manta que me cubre entera, al rato me asfixio un poco, antes de dormir me dice que saque la cara fuera que no me mueva mucho y que me duerma. Segundos después lo oigo roncar. A mi me cuesta un poco más, pero también lo consigo. Tampoco tengo otra opción.
Noto cuando se despierta porque saca un pie de debajo de mi y lo coloca en la entrada de mi coño.
-Quiero usar esto.
-Sí Amo ¿Cómo me gustaría que me colocase para usar Su coño, Amo?
-Monta.
Me coloco a horcajadas, la meto fuerte, no le gustan las delicadezas. No me muevo hasta que da un manotazo en mi pecho, Es es la indicación.
Estoy muy cachonda, quiero correrme pero Èl no lo ha indicado, se me escapan algunos gemidos.
-Quiero oírte-dice y sé que no tengo que ahogar mi placer.
Estamos mucho tiempo así, es su postura favorita después de la siesta. Se corre y me dice:
-Baja, arrodillate en la cama. Así, abre las piernas. Tocate.
Estoy muy cachonda, pero podria aguantar un rato aún.
-te vas a correr cuando cuente siete, si te adelantas lo cortas, si te pasas no lo harás.
Mierda mierda mierda, no se si voy a poder, aunque esto me excita aun más.
Tengo suerte, en el cinco me viene pero aguanto hasta el siete.
-Bien perra, te tengo bien educadita. ¿Qué se dice?
-Gracias Amo.
Me fallan un poco las piernas, me coge en brazos y nos duchamos juntos, aunque primero me sienta en el water.
-Mea.
Él lo hace en la ducha, sobre mí.
Cuando salimos de la ducha son las siete y media, eso significa gimnasio. Me dice que me vista y nos vamos pronto. Él hace musculación mientras controla mis tiempos, correr media hora, 15 minutos de abdominales, elíptica y la máquina que pone el culo duro. Hoy no tengo que hacer brazos.
Nos vamos y paramos en mi casa un momento a por unos documentos para el día siguiente.
En el coche me pregunta por mi trabajo.
-¿Qué has tomado de fruta hoy Erytheia ?
-La del desayuno que usted me dio, una manzana a la media mañana, y el plátano de ahora Amo.
-Te falta una.
-Sí, Amo.
-Ya sabes lo que no tengo que recordarte en la cena.
Tengo que tomar cuatro frutas al día y verdura en la comida y la cena. Yo solía decir que mi alimentación antes de conocerle era mala, pero Èl corrigió, mi alimentación antes de conocerle era pésima.
-Quiero cenar pescado y alguna crema de verduras.
Cocino yo, apuntado. Llegamos casi a las nueve, nos volvemos a duchar. Preparo la cena mientras Él trabaja, le gusta cenar temprano, le sirvo cuando dan las nueve y media. Me permite sentarme a cenar, pero es Èl el que me da de comer.
Estamos un rato en el sofá, viendo la tele, yo sentada a sus pies en la alfombra de pelo gordo suavito que tiene en el salón, me toca el pelo. El programa me aburre pero atiendo porque es Su favorito y a veces me hace preguntas, para que centre mi atención en lo que Èl decide.
Cuando acaba me manda a la habitación, lavarme los dientes, preparar la vara y colocar mi culo en alto sobre la cama.
No me azota fuerte, pero duele. Me hace preguntas del programa y de otras cosas aleatorias, cuando me confundo da más fuerte y vuelve a preguntar. Es uno de sus juegos favoritos. Cuando acaba me pone un poco de crema en el culo, Èl doce que es para hidratar y yo pienso que hay hidratantes sin mentol.
Me manda a dormir, me arropa y se va a lavar los dientes. Lo siento acostarse, me abraza y me besa el cuello.
-Sigues despierta, tardas mucho en dormirte. ¿Qué piensas?
-Nada Amo.
-Erytheia.
-En qué tengo mucha suerte pero me pica el culo Amo.
-No me gustan tus nada.
Me araña un poco una nalga y lloriqueo una mijilla.
-Duérmete o volvemos a empezar.
-Sí Amo.
-Sueña bonito pequeña, te quiero mucho.
-Gracias Amo, igualmente Amo.
Son las once y media.
lunes, 25 de febrero de 2019
Valiente y colgada.
Estaba colgada de las muñecas, los brazos en alto y tocando el suelo casi de puntillas. Él la observaba. Una mordaza, el pelo en la cara, los pezones pinzados. La giró un poco.
-A ver que hago yo ahora contigo... podría hacer lo que quisiese, azotarte, llenarte de cera, darte placer hasta que no puedas más y entonces, seguir, sin saber cuando podrás correrte, podría utilizar contigo cualquier juguete, electricidad, agujas... o incluso podría dejarte ahí toda la tarde... ¿Qué te gustaría? Bueno, tampoco me importa.
Ella lo miraba, entre ansiosa y desesperada, nerviosa, tenía ganas de todo lo que Él había sugerido, cualquier cosa que a Él le apeteciese a ella le parecería bien.
Se acercó a su nuca, girando tras de ella, la lamió, le mordió el lóbulo de la oreja. Le azotó una nalga, volvió delante y le dio un bofetón.
-Voy a prepararme un café, te lo pediría a ti, pero tendría que deshacer todos esos nudos.
Ella se quedó allí, sola, atada y amordazada, cachonda y con el calor en la cara. ¿Como tenía tanta fuerza en una sola mano? Bueno... eran SUS manos...
Él, al contrario que todos los días de su vida, se quedó en la cocina a tomar el café, en vez de sentarse en el salón como hacía siempre. Ella lo oía trastear y deseaba estar arrodillada sirviéndoselo , pero bueno, esa también era una manera de servirlo ¿No?
Él volvió al rato, con olor a café... "Me encanta el olor a café en Él" pensó Erytheia. Agachó la mirada al verlo entrar en el salón. Intentó no balancearse tanto, pero no se sostenía bien en el suelo.
Cogió una fusta corta, una paleta y una vela. Puso la vela a calentar. Se acercó con la fusta.
-Salúdala.
Erytheia la besó suavemente. Él se distanció de ella, le azotó los pechos, el estómago, se giró y fue a las nalgas.
Variaba el ritmo, haciendo descansos, pero azotando rápido y fuerte, Erytheia se balanceaba con cada azote, perdía el equilibrio, resoplaba.
Paró cuando Erytheia contó el 20, siempre los contaba mentalmente, nunca se sabe cuando va a preguntarlo.
Cogió la vela.
-Voy a adornarte un poco perra.
Fue colocando cera en su culo, era difícil teniéndola de pie, así que gran parte caía en la parte alta de sus nalgas que sobresalían. Llenó su culo de cera. Fue a por el móvil y la fotografió.
-Preciosa.
Colocó la vela entre sus nalgas y volvió a fotografiarla.
-Ahora que no se caiga Ery.
Alargó su mano y comenzó a mastubarla, ella pensó que se moriría de placer y estaba en esas veces en las que sentía la seguridad de que no le permitiría correrse.
-Estas mojada perra, da igual lo que te haga, todo te moja, todo de excita, pero tu placer Erytheia, es solo mío. -dijo justo cuando ella no podía más y quitó la mano.
Sopló la vela.
-Vamos a ver si esto te moja también.
Agarró la paleta. Se la puso delante para que la besara y ella lo hizo, bueno, lo hizo como la vez anterior, todo lo que se puede besar con una mordaza.
Azotó sus nalgas, con precisión y fuerza, eliminando con cada golpe la cera seca. Después besó las rojeces, las pequeñas marcas que se iban formando.
-Así, roja y perfecta.
Se giró y subió sus piernas hacia Él, enroscadolas en su cintura. La desató despacio. La besó y se la llevó al sofá.
La acarició despacio, peinando su melena con los dedos. Y le dijo:
-Te quiero, así y de todas las maneras, te quiero Mia y libre. Te quiero mi pequeña valiente.
jueves, 7 de febrero de 2019
Revocar la tristeza, reencontrarse.
-No Amo, pero hay tanta luz... el espejo...
-Quiero que te luzcas, quiero que bailes para mí.
Erytheia se quedó paralizada... se sentía tan tímida, llevaba tanto tiempo si bailar para él...
-Erytheia, ¿Tengo que darte un bofetón para que te espabiles?
-No Amo, perdón Amo.
Empezó a moverse, poco a poco, con la sensualidad que le iba saliendo cada vez. Bailó desnudar para él, una canción, dos... los ojos se clavaron en Su polla mientras se pajeaba.
miércoles, 26 de septiembre de 2018
Reinicios.
Llevaba un tiempo a caballo entre el pasado el futuro, tenia miedo, por primera vez tenia miedo sujetando su mano.
Sin embargo, llegó esa tarde. Habían quedado a la salida del trabajo, esta vez Erytheia salía antes y era ella la que esperaba bajo un árbol frente a sus oficinas.
Andrés salio con cara cansada, pero sonrió al verla allí, con sus tirabuzones rubios cayendo por los hombros. La abrazó por la cintura la besó en la frente y caminaron. Él no había cogido el coche aquella mañana, para darse el lujo de pasear. Hacia una tarde agradable.
Él le preguntó, ella estaba decidida a acabar con sus miedos, a volver a intentarlo.
Subieron a su casa, el apartamento blanco . Ella se desnudó de nuevo. Él cogió la pelota de pilates que otras veces había utilizado.
-Colócate, con los codos en el suelo, así, bocabajo. Estás bien sujeta ¿Verdad?
Ante su afirmación, introdujo un par de dedos en su coño, ya húmedo, siempre húmedo a su lado, y los llevó al culo. Lo masajeó un poco y a la vez, se giró para meter su polla en la boca de Erytheia, que chupó con fricción.
Cuando Él considero que era suficiente se giró y la penetró despacio, pero sin parar ni un instante.
Bombeó con fuerza y ella mientras se debatía entre el placer y el dolor... sabia que si se corría, lo tocaría sufrir.
Cuando notó que Él estaba a punto pidió permiso:
-Amo, por favor.
Y él, se lo concedió. Se corrieron juntos.
Ese día, todo volvió a ser como antes.
martes, 14 de febrero de 2017
Donuts, semen y el zapato del Amo.
martes, 3 de enero de 2017
El polvo que moldea.
Lost stars
Un vestido azul, unos tacones color nude, el pelo suelto, mis tirabuzones al viento y Usted sujetando con fuerza mi mano. Sushi para cenar... vino blanco cayendo por mi canalillo y Su lengua rápida recorriendo mi pecho.
-No te manches aún, putita, tenemos que ir a muchos sitios más.
Después de la cena, chocolate y vamos a bailar.
Gin tonic y rives rosa con limón.
El centro de la pista, todo para mi.
Hace tiempo que aprendí a bailar. Bailo bajo las estrellas, sobre las nubes, marcada por Su ritmo, vigilada por Sus ojos. Desde la barra me contempla. Se acercan dos o tres... pero yo no los veo... tengo la mirada fija en Usted.
Me agarra fuerte de la mano. Salimos del local. Caminamos despacio, me para en los escaparates y me toca las tetas mientras miramos el reflejo. Me besa.
Las calles de Madrid no conocen nuestra historia...
En el local le esperan Sus amigos... me cohíbo un poco, pero Usted me agarra fuerte y me siento protegida entre sus manos. Soy Suya.
Saluda y pide una copa. Me presenta, sonrío y me sale la timidez que nadie se cree... pero existe.
-Ahora venimos.
Me agarra la mano y me lleva a una habitación.
-Puta, que cachondo me tienes. Quítate ese vestido.
Me desnudo, me recreo en excitarlo aún más...
Se quita la correa y se desabrocha un poco el pantalón.
-Quítame la camisa.
Mis dedos recorren los botones con rapidez.
Me ata de espaldas a una cruz al fondo de la habitación. Abre la puerta y mi culo queda a la vista de varios. Sus amigos se acercan. Algunos entran y se sientan en los sofás.
Una fina vara, mi culo siente el primer golpe.
-Uno
-Dos
-Tres
El ritmo es cambiante, la intensidad también y eso me excita... me acaricia el culo y mete dos dedos en mi coño. Los acerca a mi boca, se los dejo limpios.
-Estás mojada zorra.
-Con usted siempre, Amo.
Suelta la vara, me desata y me vuelve a atar de frente. Pone unas pinzas en mis pezones. Con una fusta azota mi coño y mis tetas, gimo, mezclando el dolor y el placer... No me gusta el dolor... pero estoy excitada, Su poder, mi entrega y el público, me excitan.
Me suelta, me arrodillo y me folla con fuerza la boca. No se corre, me sube a una mesa y a cuatro patas, la mete en mi culo.
-Córrete puta, ahora.
Me corro y la saca de mi, se corre en mi espalda.
Me pone el vestido, sin limpiarme y me saca de allí. Subimos al coche.
-¿Has disfrutado?
-Mucho Amo, Gracias.
-Venga, vamos a seguir.
Cuando los semáforos se ponen en rojo, se saca la polla y me agarra la cabeza, me provoca arcadas.
Llegamos a su casa. Entro a cuatro patas... Por suerte, son las cuatro de la mañana y no habrá vecinos...
Me desnudo en la puerta y continuo a gatas.
-Directa al baño, no vayas a manchar mi cama.
Me ducha a cuatro patas y llena después la bañera. Se mete y me indica que me siente sobre Él, la tiene dura.
-¿Como tienes el coñito? ¿Te duele?
-Un poco Amo.
-Bueno, te jodes... muévete puta.
Me muevo como a Él le gusta, mientras cierra los ojos en la bañera.
-Más rápido, me voy a correr, trae tus tetas.
Mordiéndome los pezones se corre, yo estoy excitada, pero ya he tenido un orgasmo hoy...
Me levanto y le doy su albornoz. Lo ayudo a secarse y me seco yo.
Nos tumbamos en la cama, desnudos.
Me abraza y me tapa.
-Vamos a dormir princesa.
-Buenas noches Amo.
-Buenas noches Erytheia.