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miércoles, 11 de diciembre de 2019

Micrófono.

Cuando llegué a casa el Amo me hizo contarle todo lo que había visto mientras, abierta de piernas frente a Él, me tocaba, no me permitió correrme hasta acabar el relato y después de eso, me dijo que tenía que seguir espiando a Lara, que debía poner un micrófono en su despacho. 

A la mañana siguiente, cuando vi a Lara desayunando en la cafetería con el jefe me sonreí, ahora yo conocía su secreto mientras que ellos no conocían el mío. Me apresuré a subir y coloqué el micrófono que me había dado el Amo, todas las grabaciones llegaban directamente a mi portátil y podía escuchar las que quisiese.  Después de eso salí y me fui a la zona común, me pedí un café y me puse a charlar con algunas compis. Lara pasó mientras charlábamos y nos lanzó una mirada de desprecio infinita. 

"Algunas son perras incluso cuando no van a cuatro patas". - dije inconscientemente. Ella aceleró el paso y vi como, mientras se cerraban las puertas del ascensor, me miraba con odio. Después me di cuenta de que quizás había sido un comentario bastante imprudente, que le había podido hacer intuir que yo sabía algo sobre ella pero, me sentía poderosa y fuerte conociendo su secreto. 

La mañana pasó así, cada vez que Lara entraba en el despacho del jefe yo sonreía, y cada vez que el jefe hacía el camino inverso también, una de las veces incluso le guiñé un ojo a Lara, como diciendo: "tía tranqui, que si vuelves sin pintalabios yo te aviso". 

Cuando llegó la tarde, en casa, me puse a escuchar las conversaciones que Lara había tenido ese día. Me di cuenta de que, a pesar de su altivez, apenas había vivido la mitad de las cosas que yo había experimentado con mi Amo. Hubo muchas conversaciones que no tenían absolutamente nada de interesante pero, hubo un par de ellas que me pusieron cardíaca, la primera fue una cuando entró el jefe.

- Vamos a ver puta, leeme lo que escribiste ayer.
-Sí, Jefe. "Un sabado cualquiera, fuimos a un local, allí todos le conocían, tenía muchos amigos. Cuando entramos me ordenó arrodillarme y me colocó una correa al cuello, me paseó así por el local, me dijo que fuese obediente y que me callase, que no quería escuchar ni siquiera mi respiración. Mientras paseábamos por el local todos los hombres allí me tocaban el culo, magreándolo, me di cuenta de que era la única mujer que estaba allí. De repente usted se paraba, me alzaba por el pelo y me colocaba con las piernas abiertas y las manos sobre la cabeza, como cuando me inspecciona. Me quitaba el vestido, rompiéndolo con unas tijeras y me dejaba allí en el centro, se pedía una copa y varios hombres se acercaban a manosearme y pellizcarme las tetas, me hacían daño pero usted no me había permitido hablar, gemir ni mucho menos quejarme. Después de un rato me ataba u me colgaba del techo, con una escalera me colocaba varias velas y me dejaba allí como lámpara del local. Yo le veía charlar con sus amigos de copas y pensé que se había olvidado de mi. Al final de la noche me bajaron y usted, atada como estaba, me colocó un abrigo por encima y me sacó hasta llevarme a su coche, me metió en el maletero y me llevó a casa, al llegar me azotó y me folló el culo, me desató y me dejó durmiendo en el suelo mientras se acostaba en mi cama."
- ¿Tú callada y dejándome bien delante de mis amigos? Si solo eres una puta quejica... mucho tienes que aprender para que yo pueda llevarte con personas decentes... ni como mobiliario me servirías.
-Tiene razón Jefe.
-Pues claro que la tengo.

Me di cuenta de que Lara fantaseaba con cosas que yo ya había vivido, ser cedida o prestada, manoseada por muchos hombres, inmovilizada, usada como mueble... todo eso lo había experimentado yo ya con mi Amo. Supe que, si me acercaba a ella, podría jugar con sus fantasías y con las debilidades del Jefe para mi beneficio y especialmente, para el beneficio del Amo... Tenía que pensar como iba a acercarme a ella.

La segunda conversación fue aún mejor, después de la comida el jefe entró enfadado en el despacho de Lara y al poco rato salió aun más enfadado, Lara se apresuró a seguirlo al despacho, cuando escuché la conversación me di cuenta a qué se debía.

"Ayer tuviste una conversación muy bonita con tu amiga Lorena ¿No? Así que entregas tu trabajo tarde para que te azote y correrte como una puta zorra. Muy bien. si ese es tu juego puedes irte, comprarte un vibrador y jugar sola. Ya te dije que esto no es un juego, que si quieres ser mía te lo tienes que tomar en serio. Esta noche quiero que me escribas una redacción sobre los motivos por los que quieres continuar, mañana me la dejarás a primera hora sobre la mesa, si veo que no me la entregas o tus motivos no me convencen se acabará todo aquí, volverás a ser una simple empleada. Ah y si quieres seguir siendo mía, nada de sexo, azotes y mucho menos orgasmos hasta nuevo aviso. Vete."

Se escuchó un portazo y me di cuenta de que, el día siguiente podía ser decisivo. 

martes, 10 de diciembre de 2019

Tras los matorrales.

Cuando salí de entregar el informe vi que Lara seguía en su despacho, el Amo me había dicho que ese día llegaría tarde y, al ver como ella salía hacia su casa, pensé en lo mucho que se divertiría el Amo si además de lo que yo acababa de ver le contaba un poco más sobre Lara. Decidí seguirla con prudencia, sin que pudiese verme... Era tan alta y altiva que ni siquiera miró hacia atrás para ver si quedaba alguien en la oficina de la que despedirse. 

Cuando salimos se subió a su coche y yo al mío, tenía un coche enorme que acababa de salir al mercado, la muy puta, seguro que eso no lo había comprado con su sueldo... La seguí y vi que se dirigía a unas urbanizaciones en la zona norte de la ciudad, llegó a un chalet, pequeñito pero de lujo, de estos que venden como construcciones de primera calidad a nuevos ricos ¿Quien podía pagar eso? Alguien que chupa las pollas correctas... porque con el sueldo que le correspondía, claramente era imposible... 

Entró y aparcó, pensé que ya me había quedado sin opciones de conocer un poco más la historia que había detrás de Lara, pero entonces la escuché salir al jardín. Entre los matorrales pude ver que llevaba la parte de abajo de un bikini blanco de hilo y se tumbaba en una hamaca al lado de la piscina, pegada a la valla lateral. Me apresuré en situarme allí y encontré el hueco perfecto para observarla y escucharla. Desde allí me resultaba aún más fácil oírla. Cogió el teléfono y se lo puso a la oreja. "¡Bingo!" Iba a hacer una llamada.

"Lorena tía, ¿Qué tal? Te tengo que contar, vas a flipar. Hice lo que me dijiste, dejé el informe con un par de fallos de ortografía y lo entregué una hora tarde, ya sabes... le puse la excusa de que no llego a todo y le dio igual... normal, seguro que sabía que era mentira, que ayer estuvimos las dos de copas... y claro, eso sumado a que estamos a fin de mes y llevamos dos campañas con retraso lo cabrearon una barbaridad. En serio tia, como me pone cuando se mosquea. Me hizo colocarme en el centro con el cinturón... esa fue la putada, odio el cinturón, aunque es mejor que la vara - ¿Esta es tonta? Pensé yo... ¿Como va a odiar la vara más que el cinturón?- Total, que me zurró de lo lindo, además ya sabes, estaba creativo, me pintó el culo, todavía debo llevar marcas de rotulador, una diana... el muy cabrón... y me metió el rotulador por el culo, lo bueno es que con tal de que no se cayese ahí no apuntó... pero ya sabes que le encanta darme en los muslos y eso duele más... Además esa postura que le gusta... joder tía como duele, con toda la piel súper tirante y los tacones, que no hay quien aguante. Por suerte después me mandó poner sobre la mesa y ahí si que me dio a gusto... Me duele una barbaridad, después me tendré que poner mas crema, pero me folló que casi me muero del gusto, tía, que polla tiene, en serio y como me pone, es tan cabrón que me da igual lo que me haga solo por correrme como me corro, eso no me ha pasado con ningún tío... ¿Las compis? Pues igual tía, unas mojigatas, se creen que soy una siesa, pero claro, él no quiere que me junte con ellas que dice que me vengo arriba y me creo alguien, que como puta del jefe estoy mejor, además tía, ¿que más da? Ya les gustaría a ellas tener lo que yo... Me encantaría que las cogiese a todas de los pelos y las usase como a mí, que toda la oficina fuese así. Normas de la empresa: Nada de ropa interior... y cada día una pa dentro, a recibir la zurra matutina, iban a ser todas la mar de eficientes y a dejarse de tanto cotilleo... y a la hora del café cada día una se la chupa y con la comida igual, y allí nada de descansos, ni pa mear, la que quiera mear que pida permiso, como me toca a mí, con su horario fijo y si no a aguantarse. Que el jefe llegase y todas se pusiesen de pie, con escotes anchos, que el jefe entrase pellizcando y azotando tetas, que le relaja mucho, que hubiese tanta de azotes diarios y les follase el culo a todas, me encantaría verlas llorar mientras las revienta... sobre todo a la Erytheia esa, tan poca cosa y tan modosita, con la pinta de mosquita muerta que me lleva, seguro que se atraganta chupándola.  .... ¿Cómo? ... No no, a mi que me siga usando, como le de la gana, que me reviente viva si quiere, que me use de moneda de cambio en las reuniones y me use de perchero en las conferencias, yo lo que él quiera, por supuesto... aunque no me importaría que me dejase reventar a alguna, que me dejase follármelas con un dildo de estos enormes que te follan viva, si tía, como cuando me lleva a su casa porque su mujer está juguetona... me encantaría... su mujer es otra que se cree que yo no lo sé pero es otra perra arrastrada, eso sí, el me lo dejo muy claro, allí para mi ella es una Señora... por muy puta que sea, la puta mas baja, la más arrastrada yo...  Si tía, ya sé que es una locura, pero yo soy feliz, ya lo sabes, me gusta estar así... y me cuida, aunque me putee viva, me cuida... ¿Qué? ... Pues no tía, no sé si querrá que volvamos a quedar contigo... no, tampoco sé si tiene algun amigo al que le guste lo mismo..."

En ese momento vibró mi whatssap... el Amo... que cuanto tardaba en llegar a casa. Cogí el camino y despacio me fui... 

Me tengo que hacer amiga de esta tía, por muy asquerosa que sea... Seguro que a mi Amo le gustaría conocerla, a ella y al jefe ¿Irán a fiestas?

Y hablando del Amo ¿Qué pensará cuando me toque y vea que llevo el coño chorreando? Joder, como me ha puesto el espionaje...

La rendija de la cortina.

Había sido una mañana muy estresante, el trabajo me tenía muy agobiada, la continua sensación de no llegar, las fiestas, los compromisos y a veces no puedes estar en todas partes... pero yo seguía intentándolo ¿Decepcionar? ¿No cumplir? Me agotaba a la vez que me fustigaba por no llegar, por no dormir, por no rendir. Ese viernes, cuando fui a entregar el último informe del mes respiré.

De camino al despacho del jefe casi sonreía, me sentía bien, esta vez estaba contenta con mi trabajo, me sentía cómoda,  con mis pantalones vaqueros y mi blusita de flores azules, mi cola alta con tirabuzones rubios y las botas marrones estilo cowboy, no soy gran cosa,  soy más dulce que sexy, pero me siento segura.  Me di cuenta de que justo delante de mi entraba una compañera, Lara, que me caía fatal porque miraba a todas por encima del hombro, creyendose especial por trabajar allí,  por tener un despacho propio (cuando en realidad nadie quería compartir con ella), como si fuese a heredar la empresa, se paseaba con sus vestidos cortos y ceñidos, enseñando que tenia las tetas enormes y redondas. Siendo sincera, estaba muy buena, fuerte y alta, con su cuerpo de gimnasio y su metro setenta, pero era idiota, se creía mejor que nadie, la muy zorra... todas en la empresaca pensábamos que era una puta y a ella eso le gustaba... esa altivez sumada al peloteo me ponía mala.

-Cierra la puerta... puta. - ¿Había escuchado bien? ¿Realmente eso le había dicho el jefe a Lara?

Me acerqué un poco más para ver si podía enterarme de algo, vi que, a pesar de todo, una de las cortinillas de las ventanas que adornaban la puerta no se había quedado bien cerrada y desde ahí se veía todo.

Lara se arrodilló nada más entrar, se quitó el vestido y me di cuenta de que no llevaba ropa interior. Con los dientes sujetó el informe que llevaba en la mano y lo acercó al jefe que estaba sentado delante de su mesa.

Él lo cogió con desprecio, como si ella no valiese ni siquiera para estar allí y le dio con el informe enrollado en el hocico.

-Que sea la última vez que me entregas algo tarde, me da igual que tengas muchas tareas, eres una perra, estás aquí para servirme, trabajar para mi y hacer lo que me salga de los cojones. Esto te va a costar caro. Ve al armario a por el cinturón.
Me vibró el móvil y vi un mensaje del Amo, preguntando qué hacía. Le conté lo que estaba ocurriendo: "Quédate ahí mirando y pajéate, no tienes permiso para correrte... y no pierdas detalle, que me lo tienes que contar después con pelos y señales."

En lo que yo hablaba con el Amo, Lara había ido a por el cinturón a un armario que yo no alcanzaba a ver por estar en la pared de la puerta, un armario que siempre estaba cerrado con llave... ahora entendía por qué.  El cinturón era de cuero marrón, antiguo, ancho, con pequeños aros de metal en las aberturas de la hebilla... Si a mi los cinturones ya me parecían horribles, ese debía batir récord.

Le acercó el cinturón con la boca y fue al centro del despacho. De pie, se colocó con las piernas abiertas, dobló la cintura y se agarró los tobillos.

Yo introduje mis dedos por el pantalón, me empecé a tocar por encima de las bragas, era algo que extrañamente siempre me gustaba más que tocarme directamente el clítoris, el roce de la tela me daba más placer.

Él no tuvo prisa en levantarse, se encendió un cigarro, leyó el informe por encima y marcó un par de cosas con un rotulador rojo sobre el papel. Después, se levantó, con ese mismo rotulador dibujó algo en el culo de Lara, le metió el rotulador por el culo y ahí si, empezó a azotarla. Las nalgas, las piernas, los gemelos. Ella contaba, agradecía, lloraba y trataba de mantener la posición.

Cuando dijo el número trece, movió un pie. Él la agarró por el pelo, la puso de pie y girándola, le dio un bofetón.

-Ahora tenemos que volver a empezar, con todas las cosas que tengo que hacer. Mejor colócate en la mesa, que no tengo todo el día.

Ella se colocó y entonces mi visión cambió, ver su culo rojo, con el rotulador en su ano y una diana dibujada en su culo me excitó aún más. Metí tres dedos en mi coño y me pajeé con fuerza. El jefe volvió a azotarla. Yo me tocaba al ritmo de cada azote, sabiéndome a salvo de todo, en la empresa no quedaba ya casi nadie y cuando alguien subía a esa planta, se escuchaba el ascensor y las puertas.

Él dejó de azotarla en el número 32 y se folló su culo con fuerza, haciéndola gritar. Le tapó la boca mientras se la follaba. Se corrió en su espalda y restregó la mano, extendiéndola. Después puso la mano delante de su cara y ella lo lamió. 

Me excité tanto que casi me corro, me tuve que morder los labios para no hacerlo.

-Vístete, vete a casa, y escribe quinientas veces la palabra Sostenibilidad, bien escrita, puta. Corrige el informe y mandamelo antes de la noche.

-Si Amo, gracias por usarme Amo.

Ella cogió el informe con la boca, gateando fue hasta la puerta y agarró el vestido. Ahí, simplemente, me levanté y volé. Me metí en los baños a lavarme un poco y cuando salí fui a entregar mi informe. Con el coño chorreando y deseando salir para contárselo todo al Amo.

lunes, 6 de junio de 2016

Listilla

Carlos, el Amo de mi amiga Silvia nos había invitado a cenar a su casa. Nos llevabamos muy bien con esa pareja... cuando el Amo me los presentó Silvia y yo conectamos muy pronto y Carlos era genial, así que también nos hicimos muy amigos. En su casa estaba muy muy cómoda... y a veces me pasaba de listilla. 

Ese día estabamos cenando sin parar de bromear cuando el Amo me echó la primera mirada. A Andrés no le parecía respetuoso que yo chinchase a Carlos... con Silvia le importaba menos. 

La segunda mirada me asustó del todo... pero estaba crecida y ya no fui capaz de parar.  Un "Eres idiota" hizo que el Amo me pidiese que saliese del salón para hablar. 

-Me parece genial que te lleves bien con mi amigo, es maravilloso pero te recuerdo que es un Amo, que le debes respeto y que eres mia. No me gusta ese juego, no me gusta que lo chinches y que seas irrespetuosa. Vas a acercarte a Carlos, le vas a pedir disculpa y le vas a pedir por favor que nos deje usar su rama y su habitación un rato. 

-Amo por favor no, le prometo que no lo voy a hacer más. 

-Creo haberte advertido más de una vez. no me hagas repetírtelo y ve. 

Casi me muero de la vergüenza. Cuando entré en la habitación Silvia estaba haciéndole una mamada a Carlos arrodillada delante del sofá. Yo me quedé de pie, esperando a que me mirase.

-¿No te sientas? 

-Carlos, quiero pedirte disculpas por mi actitud... y mi Amo me ha ordenado que te pregunte si nos dejarías un rato tu habitación y tu rama. 

La cara de Carlos fue genial y Silvia incluso dejó de chupar para mirarme riéndose. Aunque un golpecito en la cara que Carlos le dio con su polla la hizo volver a la tarea. 


-¡Andrés! - gritó Carlos. 

Mi Amo apareció por la puerta. 

-¿Nos vas a dejar mirar?

Casi me muero de la vergüenza cuando escuché a Carlos decir eso... Silvia me miró sonriente... perra...

-¿A ti que te parece Erytheia? - dijo mi Amo

-Me da vergüenza, Amo. 

-Venga va, os dejo mirar. 

Cuando llegamos a la habitación Carlos se sentó en la cama, y Silvia continuó con la mamada. 

Yo me desnudé y me coloqué sobre los cojines. 

-Uno, dos, tres... iba contando... soltando gemidos cortos como quejas suaves... con el 7 cayeron las primeras lágrimas, que Carlos lamió de mi cara. 

Paró en el 20. Para entonces Silvia estaba montada encima de su Amo. 

Mi Amo entró en mi culo y me folló con fuerza. Se corrió dentro y me colocó la joya anal para que no se saliese nada. Carlos, salió de Silvia para correrse en mis tetas que después ella lamió. 

Nos bajamos y se sentaron en el sofá. A mi el Amo me indicó el rincón... y mientras ello, jugando con las tetas de Silvia, veían una peli... yo, que soy muy lista... miraba la pared. 

lunes, 25 de abril de 2016

El matiz que diferencia un lunes

Los lunes son lo peor del mundo, excepto si los cierro entre sus brazos.

Las horas extras no están pagadas, ni cuando las remuneran.

Y arrastrar los pies es decadente, pero a veces no puedes permitirte nada más, porque la cabeza y los hombros pesan demasiado.

Hoy fue un día de esos, aunque ya lo siento tan lejos que no sabría exponer los motivos. Cuando llegué me sobraban los tacones y el sujetador. Necesitaba la calma de la bañera y una cama grande y mullida.

Me sorprendió ver que Él estaba allí... normalmente entre semana no venía a casa... Había pedido pizza (lo que casi me sorprendió más) y me arrancó la ropa a bocados camino de la habitación.

Era primitivo, salvaje.  Me arrodillé y me folló la boca, antes de correrse me agarró con fuerza y me tumbó en la cama. Me embistió con dureza, mientras agarraba mi pelo y me mordía.

Mi guarra

Mi zorra

Mi puta

Entró en mi culo, sin lubricante y sin avisar... soy Suya... y fue variando, haciendo que viese el orgasmo lejos, sintiéndolo vibrar en mi interior...

Se corrió en mi boca, que su semen nunca se desperdicie, mejor que baje por mi garganta, me alimente de Él y me haga pegar el estirón a través de sus entrañas.

Me ató a la cama, yo aún no me había corrido y creo que quería que lo hiciese.

En mi culo puso un plug, uno grande que compramos una vez juntos y a mi pierna ató el hitachi.

Me dejó allí, después de morderme los pechos con fuerza y amordazarme la boca.

Escuchaba la televisión... de vez en cuando se levantaba, con un trozo de pizza en la mano, me miraba, se reía y volvía a desaparecer.

Pasé allí al menos una hora, aguantando el correrme, nadie me había dado permiso para ello.

Al final apareció y me desató. Sin lavarme con el plug en el culo y las ganas entre las piernas, lo seguí al salón. Allí, en mi cuenco de perrita, pizza troceada me esperaba para cenar.

Me indicó que comiese.

Cuando acabé me subió al sofá, de espaldas a Él y mientras me masturbaba y entró en mi culo, me permitió correrme.


jueves, 10 de diciembre de 2015

El Culo de Erytheia.

Me miro en el espejo... Él está haciendo la cena, estoy cansada y la ducha me ha dejado muy relajada, llevamos todo el fin de semana juntos, todo el fin de semana siendo suya. De espaldas al espejo observo mi culo. Me gustan las marcas.

En la nalga derecha, desde la zona central superior hasta el final inferior tengo una marca con forma de trenza. Él usa un cinturón trenzado porque le gusta el dibujo que queda, y a mí también.  Ayer, cuando llegamos después de comer en el asador, me pidió que lo ayudara a desvestirse. Yo estaba a cuatro patas, desatando sus cordones con la boca, mi culo estaba expuesto y Él sujetaba en la mano el cinturón. El correazo me pilló desprevenida... casi me trago la punta del cordón... Mi cara debió ser un poema, porque Él no podía parar de reír.

En el centro tengo dos círculos rojos enormes, antes, cuando se tomó el café, estaba viendo una película, pero se aburría... la verdad es que no era nada interesante. Me mandó a por el cepillo del pelo. Me ordenó que subiese sobre la mesita baja de rodillas y que me auto-azotase.
-Más fuerte. Zorra, más que zorra. ¿Por qué te azotas?
-Porque soy una puta sumisa Amo.
-¿De quien eres guarra?
-Suya Amo, su propiedad.
-Más fuerte, ahora en la otra nalga.

Yo me azotaba, me insultaba y Él contaba y me daba indicaciones. Cuando me ordenó parar habían caído alrededor de 50 y me ardía el culo.

Por encima de los dos círculos rojos tengo en relieve las marcas de varios varazos. Lo toco y está caliente. Las lineas están bien dibujadas y van de una nalga a otra. Dormía la siesta muy agarrado a mí, cuando despertó me colocó a cuatro patas, ató mis manos al cabecero de la cama.
-Cuenta perra.

Conté 20, pero no hay tantas marcas de vara.  Lloro a moco tendido... la vara me derrumba, siempre. Él me abraza y me da besos, me sienta sobre su regazo, manteniendo cuidado de tener el culo al aire. Pone crema sobre mi culo. Me tranquiliza.

Cuando estoy mejor me folla el culo. Y ahora que me miro al espejo veo mi ano dilatado.Coloco el plug como me ha dicho, es el primer plug que compré, con una joya azul y me siento bonita. Con todas sus marcas.

Moratones y colorados...

Pero mi preferida está en la nalga izquierda, abajo. Estaba acostada en la cama. después de la follada, había limpiado bien su polla con mi lengua. Me abrazaba dejando caer su peso sobre mi cuerpo. Bajó poco a poco hasta mi culo. Acariciando cada una de mis marcas... igual que hago yo ahora ante el espejo... con la delicadeza de sus dedos. Dibujando entre las marcas de mis nalgas... entrando en mi ano con sus dedos. Y justo ahí, en la parte inferior de la nalga izquierda, me muerde. Tengo la marca de sus dientes en mi culo, de sus dientes, de su vara, del cepillo a orden suya, de su cinturón centrado. Tengo la marca en mi culo de su propiedad... de saber que mi culo no es mío, es suyo.






Muchas gracias a la preciosa @Ca_t8   por su idea.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Toda Suya, toda Llena.

Estoy en el trabajo, bastante harta de una compañera que no para de mandarme mails chorras... será que ella no tiene nada que hacer. Suena mi móvil.

-Hola perrita.
-Buenos días Amo.
-¿Cómo vas vestida?
-Llevo el vestido verde, las medias marrones super bonitas que compramos la semana pasada, los botines camel y ropa interior... el conjunto verde botella que a usted le gusta.
-Pues el conjunto que a mí me gusta, quítatelo.
-Sí Amo.
-¿Llevas el plug en el bolso?
-Sí Amo y el huevo también.
-Bien, de momento quero que te quites la ropa interior y te pongas el plug, hasta que yo te avise. También quiero que te masturbes durante diez minutos, sin correrte. Vuelves al despacho y sigues con tu trabajo. Luego te llamo. Portate bien zorrita.

Cuelga y yo me dirijo al baño. Cierro la puerta con pestillo y trato de ser lo más rápida posible... me aterra que alguien me oiga. Masturbarse diez minutos exactos sin pasarse de la hora y sin correrse es complicado.

Me excito con facilidad, más aún llevando el plug anal en el culo, sentirme llena me pone más cachonda.

Me tengo que morder el brazo para aguantar mis ganas, pero lo logro y me recompongo para volver al trabajo.

Una hora después, vuelve a llamarme. Me pide que cierre la puerta y que me masturbe con fuerza mientras estoy al teléfono,

-Mírate, serás zorra, masturbandote en el trabajo  y sin llevar bragas, hay que ser muy guarra para hacer eso que estás haciendo... Qué puta eres. Dime zorra ¿Qué eres?
-Su Puta Amo, su propiedad, su guarra, su juguete, su chupapollas.

Comienzan a mezclase mis palabras con gemidos... a no ser casi capaz de aguantar mi ezcitación.

-Frena Guarra. No se te vaya a ocurrir correrte.

Me vuelve a llamar un par de veces más, hasta que llega la hora de comer y me resbala el flujo por los muslos.

Salgo del trabajo, cansada y cachonda, turbada por la excitación

Su coche esta en la puerta. Subo y me coloca el cinturón. Con las manos coloca mis piernas abiertas y en alto. Toca con dos dedos mi coño y lame la humedad.

-Eres una fuente, una perra en celo.
-Si Amo, estoy muy cachonda.
-¿Y quieres correrte?
-Solo si usted me lo quiere permitir Amo.
-De momento no has hecho nada para merecerlo y tengo hambre.

Conduce hasta su casa. Me desnudo y espero a que me indique algo.

-Pon la mesa. Para dos.

Hago lo que me dice mientras, en cada viaje a la cocina, lo veo cocinar. Sus movimientos en la cocina son una danza, parece coordinarse a la perfección con los ingredientes y siempre he pensado que ahí residía su buena mano para los fogones.

Cuando está todo casi listo me sube a la encimera. Mete en mi coño el huevo vibrador y lo pone en el nivel 2

Nos sentamos a la mesa. En un momento tengo ante mí unos calabacines  hechos espaghetti al ajillo y un solomillo de ternera.

Comemos tranquilos. Si yo no estuviese desnuda, cachonda y con mos agujeros llenos pareceríamos una pareja totalmente convencional comiendo.

Cuando terminamos de comer me lleva a la habitación. Sin siquiera recoger la mesa.

-Ahora que he saciado mi hambre, voy a saciar mis ganas.

Saca el huevo de mi coño y me folla. Me siento muy llena con su polla dentro y el plug en el culo. Su lengua, además; juguetea en mi boca al ritmo de las embestidas.

-Córrete todas las veces que puedas.

Yo estallo justo tras su orden y cuando eñ se corre lo vuelvo a hacer.

Cuando sale de mí me apresuro a limpiar su polla. La dejo limpia y al ir a sacarla de mi boca, Él vuelve a meterla dentro. Una mamada muy despacito, como a Él le gusta... mi lengua juguetea cariñosa con su miembro, aún sensible de la primera corrida.

Al final se la consigo poner dura de nuevo, tras bastante rato jugando.  En ese momento me aparta. Me coloca a cuatro patas sobre la cama y me saca el plug. Casi de inmediato, introduce su polla en mi ano. Me folla y me masturba con sus dedos.

Aún tengo el coño sensible de tantos orgasmos seguidos.