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viernes, 29 de enero de 2021

Buscar al Amo

Ella estaba cachonda. Él estaba viendo la televisión, una película de ciencia ficción de las que le gustaban y que ella no terminaba de comprender. Se acercó a Él a gatas, llevaba puesto un body azul marino de encaje.

Al principio Él ni la miró, ella le besó la pierna que caía desde el sofá. 

-¿Que te pasa? 

-Huele tan bien, Amo. 

-Eryrtheia, te he hecho una pregunta. 

-Estoy un poco cachonda Amo. 

-Bueno, si es solo un poco no te costará mucho aguantarte. Ponme un poco de Coca-Cola que hay en la nevera. 

-Si, Amo. 

Se fue a levantar. 

-No Erytheia no, has venido como una perra, sigue actuando como tal. 

A gatas fue hasta la cocina, le puso un vaso de Coca-Cola y de rodillas fue hasta el salón. Le ofreció la Coca-Cola. 

-Necesito una mesita. 

Erytheia se puso en cuadripedia, con la espalda muy recta y sintió el frío del vaso. Seguía cachonda, cada vez más. Suspiró. 

-Las mesas no hacen ruido. 

Él cogió el vaso y tras darle un trago, colocó los pies en el culo de ella. Ella sintió como Él se movía, buscando que ella se excitara aún más. Por fin, la película terminó, mientras ella se mordía la lengua para no suspirar y no moverse. Sin embargo Él no hizo nada por moverse. Al contrario, cogió el mando y retrasó la película para ver una escena de nuevo. 

-Aqui es donde hizo ruidos la mesa. -dijo, como hablando para si mismo. 
-Ve a por las pinzas Erytheia, las de tender. 

Gateando, Erytheia fue rápido a por dos pinzas. Y volvió, dejándolas en las manos de su Amo. Él le hizo que sacara la lengua y se la pinzó. Después le abrió el body y le pinzó otra en los labios del coño, cerrándoselo con la pinza. 

- Ahora ve a por las demás, que yo no te he pedido dos. 

No podía hablar, pero quiso pedirle perdón con los ojos. Era algo que ni había superado, no ser perfecta para Él, equivocarse, intuir... La inseguridad siempre la atormentaba. 

Volvió con la cesta de pinzas en una mano y se la dio a Él. 

-Subete sobre esa mesa, de rodillas. 

Se colocó como Él le indicaba, piernas abiertas, manos en la cabeza, mirada al frente. 

Él fue pinzando su cuerpo, recreándose, mientras ella cerraba los ojos. Las pinzas eran ese juguete que cuando ella conoció el BDSM quiso probar y una vez probado se dio cuenta de que no le gustaban nada. Dolían justo del modo que a ella no le gustaba, claro que Erytheia no destacaba por su masoquismo especialmente. 

Esto es lo que pasa cuando buscas al Amo -pensó ella. 

-Te quedan bien, estás bonita y callada. 

Él desapareció de la habitación y volvió con una fusta. 

La azotó primero en el culo, en el único sitio donde no había pinzas. 

-Ni se te ocurra moverte. 

Después de varios fustazos en el culo, impactó directamente en la pinza del coño, que saltó por los aires. 

-Ahora vamos a ver si sigues cachonda. 

Le metió la mano entre las piernas y al sacarlos, separó los dedos delante de sus ojos, para que ella viese lo mojada que estaba. Le volvió a dar varios fustazos. 

-¡Si es que no se puede ser tan puta!

Le quitó la pinza de la lengua.

-limpiame la mano. 

Ella lamió los dedos de su Amo. Él le agarró la coleta y le dio dos bofetones. Después la besó y la mordió. 

Apareció con una cuerda y ató cada pinza. Ella tembló, sabía lo que venía, lo había visto en algún vídeo y sabía que algún día le tocaría vivirlo. 

-Besame Erytheia. 

Ella lo besó en los labios y en ese instante Él tiró de la cuerda y las pinzas saltaron por los aires. Ahogó su grito con un beso. 

Ella lloraba, pero seguía muy muy cachonda. Entregarle su dolor le gustaba, entregarse plenamente, sentirse muy muy suya. 

-¿Ves lo que pasa por ser tan puta? Que hay que tratarte como a una zorra, como lo que eres ¿Verdad? 

-Si Amo. 

-Pero a ti te gusta que yo te trate así ¿No? 

-Si Amo 

-¿Si? ¿Que te gusta? 

-Que me use Amo, que haga lo que quiera conmigo. -lo decía llorosa, casi hipando. 

 - Claro que sí y si te duele ¿Que pasa?
-Nada Amo. 
-Nada ¿Verdad? Mejor, porque a mí se me pone más dura ¿A que si? 
-Si Amo. 
- Y así puedo romperte el culo un poco. 
- Si  Amo
-Pues venga, colócate bien. 

Ella se colocó con la cara sobre la mesa y Él empezó a metérsela. La embestía con fuerza.  Y después de un rato, se corrió,  Él, porque a ella, la dejó cachonda toda la tarde, como una zorra, Su zorra. 


martes, 24 de noviembre de 2020

Animal

A veces se retorcía como un gato, por eso Él tenía que atarla para follarle el culo tranquilo, si no, sus movimientos le molestaban. 

Cuando estaba atada también se retorcía y entonces el la azotaba con la mano mientras la penetraba con más dureza aún. 

Horas antes la había metido en la ducha, como un fardo pequeño y charlatán. La había lavado con la esponja con pequeñas púas, esa que pinchaba y exfoliaba tan bien su piel. " Si es por tu bien" le decía cada vez que ella se quejaba. Después una ducha anal rápida. Eso también era por su bien claro... Era ella la que iba a limpiar la polla cuando saliese de su culo. Tres litros y medio estaba bien, era benevolente, otras veces, en un despliegue de generosidad gastaba hasta cinco en ella. 
Ahí, más que un gato, parecía una culebrilla, retorciéndose sobre sí misma. No le ponía tapón ni plug anal, le gustaba ver cómo ella aguantaba para Él, era parte de su tarea, aguantar hasta que Él se lo permitía. Así estaba limpia. 

Después, sobre la cama, habían jugado con la alta frecuencia... En secreto ella odiaba la alta frecuencia, le daba miedo el sonido y no le gustaba la sensación pero ¿Era acaso problema de Él? Dos o tres picotazos en su culo y ella se callaba, se calmaba, aguantaba la respiración. Después una bala de jengibre en el coño con un poco de cayena... Nada como un buen incentivo para lograr una mamada de calidad. Pero Él no quería correrse, cuando estaba lo suficientemente dura, pinzó sus pezones.

No la dejó lavarse aún y le dio un par de bofetones antes de decirle que agarrase la cadena que unía las pinzas con los dientes.

-Ay de ti cómo se te escape. 


Y entonces la agarró y la colocó al borde de la cama, para follarle el culo. Ella empezó a retorcerse como un gato, intentaba huir, le dolía, conscientemente no quería moverse, pero su cuerpo reaccionaba sin tenerla en cuenta. Por eso tuvo que atarla... Y cuando vio que no cesaba en su intento, sacó el gato de nueve colas y mientras le follaba el culo, le dio en la parte alta de la espalda. Ahora sí, montaba a una yegua... 

¿Cuantos animales puede imitar una perra en una sola tarde? 

Al final, como una zorra, se tragó la corrida y limpió la polla recién salida de su culo. 

jueves, 12 de septiembre de 2019

La obra.

Era una noche cualquiera, hacia aun ese calor pegajoso de finales de agosto que trae lluvia y Él sudaba ante el ordenador con el aire puesto, mientras oía la lluvia caer. Había sido una buena tarde. Ahora trabajaba un poco, con una infusión, después de haber ido un rato al gimnasio. Ella estaba de rodillas, seguía despeinada después de la sesión de entrenamiento, pero estaba desnuda. Extendía las manos ofreciendo la infusión. Él daba sorbos cortos y la volvía a colocar en la improvisada mesita humana que tenia a su izquierda.  En realidad le apetecía follarle el culo en la ducha, pero ese informe no se iba a escribir solo, y no podía decirle a su perra que el deber es lo primero si no cumplía con los suyos.

Cuando le dio al botón de enviar sintió que ella sonreía. Si, él también estaba contento.

La dejo allí y se fue a buscar unas cosas. Cuando volvió ella seguía en la misma posición, aunque con los brazos un poco caídos.  Con la vara que tenia en la mano le levantó los brazos para corregir su posición.  Dejó las cuerdas, la vara y la vela sobre la mesa.

-Deja eso en la cocina y espérame en la ducha.

Ella agarró la taza con  la boca y gateó hasta la cocina... cuando quería era incluso lista.

Dejo todas las cosas preparadas para después.  Cuando llegó ella estaba arrodillada en la ducha, abrió aun más las piernas cuando Èl entró y agachó la cabeza.

Él se desnudó y entró en la ducha. Abrió el agua que cayó directamente sobre la cabeza de ella. Se metió debajo del grifo empujandola un poco.

-¿Me permite lavarle Amo? Por favor.

-Venga, pero no te pongas de pie mientras no sea necesario.

Cuando salieron de la ducha Èl le secó el pelo. Después la llevo de la mano al salón y la coloco en el centro. Comenzó a dibujar con la vara en sus nalgas, ella no aguantaba bien la posición,  de pie, recta, de puntillas... pero trataba con todas sus fuerzas de no balancearse al ritmo de los golpes... Era tan pequeña.

5 rayas en su culo, paralelas, otras cinco en sus muslos, cruzándose entre ellas.

Después la comenzó a atar, empezó con una cuerda colocada en la boca a modo de mordaza que ella sujetaba con los dientes, dibujo así una figura a su alrededor, marcando sus pechos, sus caderas. Cuando acabó encendió la vela. Ella lo miraba aun exhausta,  tratando de mantenerse de puntillas pero con cierto balanceo de su cuerpo. No iba a atarla al techo, quería su tesón por complacerlo, su obediencia consciente y constante. Con la vela terminó de decorar sus tripa,llenando de cera su ombligo. Así,  como estaba, con los pezones descaradamente salidos, señalando la excitacion que sentía, la coloco sobre la pared y abrió su culo despacio.

Se la folló con cariño y a la vez, asegurándose de que el gotelé de la pared dejaba arañazos es un piel,  ese mismo gotelé que ella quería quitar...

Le dio permiso para correrse cuando Él lo había hecho ya en su espalda. Después puso la tumbó en el suelo y fue a por hielo, agua y crema.

-Todavía no he terminado contigo, después de cenar vendrá el segundo asalto, perra.

martes, 26 de febrero de 2019

Un día completo

7.00h suena el despertador, hoy Él ha dormido en casa y está a punto de volver de correr. Si, mi Amo es incluso capaz de levantarse a las seis para ir a correr y tener fuerzas para ir al gimnasio después del trabajo.  Me levanto y preparo el baño para su ducha, las toallas en el toallero, calentitas, la alfombra colocada, un radiador para colocar el baño a buena temperatura, el agua caliente en su punto. Después pongo la cafetera, hago zumo de naranja y dejo las tostadas listas para que estén en su punto en el momento de desayunar, corto fruta justo a tiempo para recibirlo en la puerta. Son las siete y veinte, me arrodillo en la entrada y me indica con un dedo que lo siga, vamos a la ducha, lo desvisto y entra en la ducha, me dice que entre con Él, lo enjabono, Él también me lava a mi, incluido el pelo. Me manda salir y que me seque rápido, mientras Él se relaja un poco más en el agua caliente, lo veo de reojo estirar el cuerpo, el cuello... es el Amo más bello del mundo, el Hombre más bello del mundo. Me arrodillo, sé que debo esperar así cuando no me dice nada.

Cuando sale lo seco, sin ponerme de pie hasta que me lo indica. Cuando está listo lo sigo al dormitorio.

-Me voy a poner la camisa azul con los pantalones negros y tu el vestido rojo.

-Si, Amo.

-Puedes ponerte tanga, pero no sujetador.

-Sí Amo.

Saco la ropa del armario, primero la Suya, la mía la dejo colgada en el pomo del armario hasta que Él lo indique. Se viste y me manda a preparar las tostadas. Voy a servir el desayuno.

Son ya las ocho, me invita a sentarme con Él a la mesa, le sirvo primero y no como hasta que no me da permiso, primero como fruta, es muy estricto con el tema de la alimentación, hace mucho que dejaron de haber donuts en mi alacena.

-Ve a vestirte que tenemos que irnos, maquíllate y espérame con el secador.

LE encanta secar y peinar mi pelo, y a mi que lo haga.

Cuando termina de desayunar viene a peinarme, me muerde la oreja mientras lo hace y me recoge una cola alta mientras besa mi cuello, al trabajo siempre llevo el pelo recogido. Cuando estoy lista me besa.
-Coge las cosas que nos vamos.

Cojo su abrigo, le ayudo a ponérselo y agarro ambos maletines y mi abrigo en el brazo. Bajamos a la calle, me dice que me ponga el abrigo y mete algo en mi bolso. llegamos a la moto, me deja en el trabajo.
-Te recojo a las tres menos dos minutos en la puerta.

Menos dos minutos, menos dos minutos, tengo que ponerme una alarma a menos cinco para ser puntual, no le gusta que llegue tarde pero tampoco que llegue pronto.

-Sí Amo, espero que tenga un buen día Amo.
-Portate bien perrita y no dejes que te exploten demasiado, te quiero niña.
-Y yo a usted, Amo.
-Entra.

Oigo la moto arrancar cuando llamo al ascensor. Son las nueve menos diez, Él entra a en punto.

La mañana de trabajo es intensa, aunque marcada por Sus mensajes, a las dos y media me dice:

-Ve al baño, quítate el tanga y ponte lo que hay en tu bolso.

Hace unos años le habría dicho: ¿El movil o la cartera? Pero es mejor ahorrar en bofetones.

-Ya estoy Amo, gracias por usarme Amo.

Cuando suena la alarma salgo del trabajo, llego a la puerta, justo menos dos minutos, bien. Noto una vibración en mi coño, me sobresalto y mi cuerpo intenta cerrar las piernas pero lo freno. Miro a mi alrededor, está apoyado en la moto, en frente, hacia la izquierda.

-Casi cierras las piernas,  te salvas porque has estado rápida eh perra.

Agacho la cabeza.

-¿No me saludas?
-Buenas tardes Amo.
-Buenas pequeñita.

Me besa en los labios, agarrándome fuerte el pelo y me muerde el labio. Me guia a la moto, me pone el casco y se pone el suyo, sube y me indica que lo haga. Agarra mis manos enroscadas a su cintura. Que no se me pase por la cabeza soltarme.

Llegamos a su casa, agarro los maletines y subo detrás de Él, me dice que me desvista, coloco el vestido doblado en una silla y lo sigo. Va a la cocina.

-Voy a cocinar yo- me dice.

Me arrodillo en mi rincón. Lo veo moverse en los fogones, le gusta mucho cocinar, a mí, desde que Él me enseñó, también. Creo que está haciendo gnoquis en salsa gorgonzola con calabacín y salmón y ensalada de espinacas, pero realmente no lo sé, solo lo veo sacar las cosas de la nevera, mi rincón tiene poca visión de la cocina porque soy una perra cotilla.

Me llama, voy a cuatro patas y me dice que abra la boca, mamada antes de comer es placer absoluto. Lamo despacito, sin manos, mientras Él cocina, cuando no me indica nada en las mamadas puedo tener un poco de iniciativa siempre que las haga a su gusto, que esté suficiente tiempo y que no use las manos. Las manos solo cuando Él lo dice.

Cuando acaba de cocinar me sujeta la cabeza, abro mucho la boca y me la folla, se corre en mi garganta, en dos chorros inmensos que me atragantan un poco, pero que consigo aguantar.

-Lavate la cara y las manos que vamos a comer.

Me ayuda a ponerme de pie y me da un azote en el culo, vuelvo a la cocina, pongo la mesa para Él, porque está sirviendo mi comida en mis cuencos de perra.

Coloca los cuencos bajo la mesa y se sienta, le sirvo la comida y me dice:

-Ve tu a comer a la vez.

Mientras como me habla, me cuenta su día, me habla de sus compañeros y a la vez me hace vibrar el coño, sé que no debo levantar la cabeza del plato, ni hablar ni dejar de comer.

-He terminado.

Salgo de debajo de la mesa, retiro los platos.

-Disculpe Amo ¿Le gustaría tomar postre o café?

Me pide una fruta.

-¿Tu has acabado lo que había en tus platos Erytheia?
-No Amo, aunque si...
-Termina de comer. Cuando acabes recoge la cocina y prepáreme un café, descafeinado, voy a ver las noticias.

Cuando acabo de comer son las cinco de la tarde. Le llevo el café, aún tengo la cara llena de comida.

-Ve a lavarte y espérame en la habitación.

Me doy una ducha rápida,  sin lavarme el pelo, porque no ha especificado nada y mejor pasarme a quedarme corta. Me seco y me coloco en la esquina de la habitación,  espero bastante rato, tengo un poco de frío y me aburro bastante, pero no me muevo ni un milímetro, controlo las respiraciones y me centro en estar perfecta, lo más perfecta posible. Llega al cabo de media hora o así,  no me mira, se desnuda y se tumba en la cama.

-Vamos a descansar un rato, esta noche dormimos aquí,  si necesitas algo de tu piso iremos después del gimnasio.

No me muevo, solo bajo la mirada, no hay nada que contestar.

-Sube a la cama, tengo los pies fríos.

Me meto dentro de la cama y me acurruco a sus pies, se pone la manta que me cubre entera, al rato me asfixio un poco, antes de dormir me dice que saque la cara fuera que no me mueva mucho  y que me duerma. Segundos después lo oigo roncar. A mi me cuesta un poco más,  pero también lo consigo. Tampoco tengo otra opción.

Noto cuando se despierta porque saca un pie de debajo de mi y lo coloca en la entrada de mi coño.

-Quiero usar esto.

-Sí Amo ¿Cómo me gustaría que me colocase para usar Su coño, Amo?

-Monta.

Me coloco a horcajadas, la meto fuerte, no le gustan las delicadezas. No me muevo hasta que da un manotazo en mi pecho,  Es es la indicación.

Estoy muy cachonda, quiero correrme pero Èl no lo ha indicado, se me escapan algunos gemidos.

-Quiero oírte-dice  y sé que no tengo que ahogar mi placer.

Estamos mucho tiempo así, es su postura favorita después de la siesta. Se corre y me dice:
-Baja, arrodillate en la cama. Así, abre las piernas. Tocate.

Estoy muy cachonda, pero podria aguantar un rato aún.

-te vas a correr cuando cuente siete, si te adelantas lo cortas, si te pasas no lo harás.

Mierda mierda mierda,  no se si voy a poder, aunque esto me excita aun más. 

Tengo suerte, en el cinco me viene pero aguanto hasta el siete.

-Bien perra, te tengo bien educadita. ¿Qué se dice?

-Gracias Amo.

Me fallan un poco las piernas, me coge en brazos y nos duchamos juntos, aunque primero me sienta en el water.

-Mea.

Él lo hace en la ducha, sobre mí.

Cuando salimos de la ducha son las siete y media, eso significa gimnasio. Me dice que me vista y nos vamos pronto. Él hace musculación mientras controla mis tiempos, correr media hora, 15 minutos de abdominales, elíptica y la máquina que pone el culo duro. Hoy no tengo que hacer brazos.

Nos vamos y paramos en mi casa un momento a por unos documentos para el día siguiente. 

En el coche me pregunta por mi trabajo.

-¿Qué has tomado de fruta hoy Erytheia ?

-La del desayuno que usted me dio, una manzana a la media mañana, y el plátano de ahora Amo. 

-Te falta una.
-Sí, Amo.
-Ya sabes lo que no tengo que recordarte en la cena.

Tengo que tomar cuatro frutas al día y verdura en la comida y la cena. Yo solía  decir que mi alimentación antes de conocerle era mala,  pero Èl corrigió, mi alimentación antes de conocerle era pésima. 

-Quiero cenar pescado y alguna crema de verduras.

Cocino yo, apuntado. Llegamos casi a las nueve,  nos volvemos a duchar. Preparo la cena mientras Él trabaja,  le gusta cenar temprano, le sirvo cuando dan las nueve y media.  Me permite sentarme a cenar, pero es Èl el que me da de comer.

Estamos un rato en el sofá,  viendo la tele, yo sentada a sus pies en la alfombra de pelo gordo suavito que tiene en el salón,  me toca el pelo. El programa me aburre pero atiendo porque es Su favorito y a veces me hace preguntas, para que centre mi atención en lo que Èl decide. 

Cuando acaba me manda a la habitación, lavarme los dientes, preparar la vara y colocar mi culo en alto sobre la cama. 

No me azota fuerte, pero duele.  Me hace preguntas del programa y de otras cosas aleatorias, cuando me confundo da más fuerte y vuelve a preguntar. Es uno de sus juegos favoritos. Cuando acaba me pone un poco de crema en el culo, Èl doce que es para hidratar y yo pienso que hay hidratantes sin mentol.

Me manda a dormir, me arropa y se va a lavar los dientes. Lo siento acostarse, me abraza  y me besa el cuello.

-Sigues despierta,  tardas mucho en dormirte. ¿Qué piensas?
-Nada Amo.
-Erytheia.
-En qué tengo mucha suerte pero me pica el culo Amo. 
-No me gustan tus nada.

Me araña un poco una nalga y lloriqueo una mijilla.
-Duérmete o volvemos a empezar. 
-Sí Amo.
-Sueña bonito pequeña, te quiero mucho.
-Gracias Amo, igualmente Amo.

Son las once y media.

jueves, 7 de febrero de 2019

Revocar la tristeza, reencontrarse.


Llevaban varios meses viéndose poco, a veces echar de menos es una de las formas más fuertes de amar. 

Se encontraron con la pasión de la distancia, de los cuerpos que llevan meses llamándose, que se añoran. 

Fueron a cenar a un restaurante nuevo, tapearon despacio, saboreándose, buscandose en la mirada, en las palabras, recuperando el tiempo perdido. 
Él le habló de ese país que lo había retenido fuera, de los proyectos, de planos y construcciones... el puente que uniría dos paises vecinos. 

Ella le habló de la nueva revista, de su amiga la que se iba a vivir a Chile, de su posible ascenso... 

Ambos se dijeron mil veces lo mucho que se habían echado de menos. 

-Me siento perdida sin usted.
-No me encuentro sin ti. 


Fueron a casa, necesitaban la intimidad de sus cuatro paredes. Necesitaban revocar la tristeza. 

Ella se arrodilló en el ascensor, necesitaba hacerlo, sentirse a sus pies. Él la agarró por el pelo, entró gateando, tras de él... 

Pensó en cuanto quería saborear su polla, pero él no tenía la misma idea. La hizo ponerse de pie. La fue desnudando mientras la besaba, poco a poco. Se tumbó en la cama, le puso música y encendió la luz, el foco le daba directamente y se cohibió.

-¿Tanto tiempo sin vernos y ahora te avergüenzas de estar desnuda delante de mi? No te tapas pero buscas esconderte Ery.

-No Amo, pero hay tanta luz... el espejo...

-Quiero que te luzcas, quiero que bailes para mí.

Erytheia se quedó paralizada... se sentía tan tímida, llevaba tanto tiempo si bailar para él...

-Erytheia, ¿Tengo que darte un bofetón para que te espabiles?

-No Amo, perdón Amo.

Empezó a moverse, poco a poco, con la sensualidad que le iba saliendo cada vez. Bailó desnudar para él, una canción,  dos... los ojos se clavaron en Su polla mientras se pajeaba. 

-Ven aquí, a cuatro.  

Se subió a la cama, como la perra que era.  

-Abre la boca niña. 

Por fin la tenia en su garganta. Necesitaba sentirla ¿Cómo podía gustarle tantísimo chuparse la?  

Beber de Él. 

Metía y sacaba Su polla rápido,  a su antojo, usando la boca de Erytheia, que ya empezaba a babear. 

-Levanta, rápido.  Montame. Quieta perra. 

Se la clavó hasta el fondo. Ella se quedó quieta. Èl lamió sus pezones y le puso unas pinzas. 

-Ahora, muévete,  yo te indico. Derecha, más rápido,  izquierda,  más lento, ambos, en círculo, si suelto, paras. ¿Entendido?  

-Si, Amo. 

Èl agarró la cadena que unía las pinzas y comenzó a dar tirones, a veces flojos, otras muy fuertes. 

Ella se excito rápido,  llevaba mucho tiempo queriendo esto. 

-Perra, hoy no te vas a correr.
-Como mande, Amo. 
-Pero yo, estoy apunto, ponte en cuatro quiero tu culo. 

Se coloca y Èl la metió,  solo con la lubricación de su coño... intentó que Èl no la oyese lloriquear. 

Se corrió de forma abundante, tirando de su pelo y dándole azotes con la otra mano.

-Que no se salga hasta que te lo diga. Vamos a dormir un rato. 

Èl se tumbó y la colocó  ella con la cabeza en su pecho. 

-Que ganas tenia de verte, niña. 

-Y yo de volver a casa, Amo. 



miércoles, 21 de noviembre de 2018

Una mañana despacio.

Esta historia sucedió hace un año. Llevábamos tanto tiempo unidos por los corazones que era complicado que no nos reconociesemos solo con sentirnos cerca.

Estaba en la cama tumbada, con unas braguitas de encajito rosa. Bocabajo. Èl apareció en silencio y yo le puse el culo en alto cuando sentí que caería el azote. Se rió. Me acarició la espalda con las uñas de los dedos y besó mi piel erizada.

-Me quiero dar un baño. -me dijo.

Me levanté, le besé los labios y fui al baño. Llené la bañera con dos gotas de su colonia.  Puse el radiador y la toalla a calentar.

-¿ Qué quiere ponerse después Amo?

- El pantalón gris y la camisa blanca. Vamos a salir pequeña.

Se metió en la bañera. Lo enjaboné con su esponja despacio y fui ascendiendo.

-Nena, quiero que lo hagas con tus tetas.

Me desnudé con cuidado  y enjaboné mis tetas. Le fui, poco a poco, frotando el cuerpo con ellas.

-Desde dentro lo harás mejor Ery.

El agua seguía caliente... el Amo tiene la piel de hierro, nada le quema. Me senté a horcajadas sobre él. Comenzó a moverse sobre mi y al final me clavó su polla hasta el fondo.

-MU E VE TE.

Montarme sobre Él para darle placer era una de las grandes maravillas del mundo. 

-No te vas a correr hasta que mi leche no te inunde ¿verdad nena?

-No, Amo.

-Bien Ery, estoy cerquita. Dale más fuerte.

Cuando se corrió me mordisqueó las tetas con tanta fuerza que me corrí de inmediato. Me giró y me mordió el culo. Nos duchamos juntos, despacio y con muchos abrazos.

Lo sequé despacio y me sequé yo. Lo vestí y me coloqué en el centro de la habitación en posición. 

Eligió un vestido azul que se cerraba por delante con una cremallera larguísima.

Me colocó las manos en la cabeza y me acarició todo el cuerpo, los pechos, el culo... hasta que se decidió a vestirme. Me puso el vestido y las medias, me peinó, me mordió el cuello y me metió la joya anal en el culo.

-Preciosa. 

Salimos a la calle y de repente pareció que eramos una pareja normal, nadie podría decir que Él era toda mi vida.

martes, 14 de febrero de 2017

Donuts, semen y el zapato del Amo.

Erytheia llevaba un vestido amarillo. Tenía el pelo más largo, los tirabuzones más rubios y la mirada más brillante. Tacones negros, medias tupidas y una chaqueta de cuero. 

Erytheia pisaba fuerte, salía del despacho con ganas de coger lo que quedaba de lunes y hacerlo suyo. Paró a comprar dulces y fue a casa. Allí estaba ya Él. Él y su sonrisa franca, con ese toque de picardía que le sobresalía de la comisura derecha. Él y sus ojos tranquilos, sus manos oscuras, su nariz perfecta, armónica. 

"Tiene la nariz más perfecta del mundo" - Le decía cuando en la cama miraba su perfil izquierdo. Y Él se reía y le decía que estaba loca. 

-¿Dulces un lunes?

-Amo... son para usted, y son pequeñitos... 

-Golosa... Anda, haz café. Pero, descafeinado. 

Ella se descalzó y se quitó las braguitas. En casa hacía buena temperatura, con el vestido solo estaba bien. Puso la cafetera y se soltó el pelo. Fue a su encuentro. Lo besó en los labios, en la nariz y en la frente, trazando en su cara una linea recta de besos pequeños. Desapareció de nuevo por la cocina. Puso el café sobre la mesa, una taza negra con letras doradas para ella, una taza blanca con dibujos grises para Él. En esta casa, las manías se cumplen a rajatabla. 

Dos cucharadas de azucar y soplar suave antes del primer sorbo. Ella sentada en su falda. Él, sin azucar, moja un croissant en el café.  Él en silencio, bebe café negro en una taza blanca, ella charlatana, bebe café manchado en una taza negra. Él un callado decidido, ella una tímida que nunca calla. 

Ella mira el donut de chocolate y lo mira a Él. 

-¿Puedo? 

-¿No eran para mi?

-Pero... 

-Quedamos en que controlarías el consumo de chocolate, Erytheia. Puedes pero solo hoy.

-Gracias, Amo. 

Él la besa y piensa en la niña que se esconde en su interior. En la mujer que entra por la puerta y la que se sienta en sus rodillas. 

-¿Qué has hecho hoy?

-Tener muchas reuniones, Amo... ya sabe que la campaña de San Valentín nos tiene un poco saturados. 

-Sí, lo sé... ¿Pudiste parar a desayunar? 

-No Amo, pero Carla me subió media tostada y un zumo. Es un sol. 

-Bueno... 

-¿Y usted? ¿Ha tenido buen día Amo? 

-Más o menos nena... he tenido alguna discusión. 

-Menos usted Amo, todos son tontos. 

-¿En mi empresa?

-En el mundo, Amo. 

-Eres sociable de narices Erytheia. 

Ella lo besa y Él le corresponde. Se sonríe con el sabor a chocolate de sus labios y la mira, con la ternura bañando sus ojos. 

Deja el café en la mesa y la gira. Le levanta la falda y recorre su coño con dos dedos. 

-Erytheia, estás mojadita. 

-Con usted siempre, Amo. 

-Ponte de rodillas. 

Con el coño a la altura de su cara, Él le da un lametón. Mete dos dedos de golpe y la masturba.  Intercala los dedos con varios lametones, más que por hacerle sexo oral, por disfrutar de su sabor. Ella se estremece. 

Le quita el vestido y muerde sus tetas. 

- Mi niña, clavatela. 

Ella lo hace, y se mueve con furia, Él acompaña el movimiento, y lo completa con pellizcos y bocados.  

-No te vayas a correr, Erytheia. 

Ella gime y gimotea al mismo tiempo.  Él la excita muchísimo. 

- Baja, ponte de rodillas. 

Ella se coloca, está a punto y siente que Él también. 

Él se la mete en la boca y ella chupa con fuerza, masajeando los huevos. 

Se corre en su boca. Ella la abre y se la enseña. 

-Traga. 

Su garganta siente el calor del semen. 

-Buena chica. Ahora tienes dos opciones. Restregarte contra mi  zapato durante 30 segundos y correrte, si no lo logras no podrás hacerlo en una semana. O, masturbarte y recibir 30 varazos. 

Ella se angustia, le parece injusto y difiicil... pero está a punto y arriesga. 30 varazos son demasiados para su culo. 

-¿Qué eliges?

-Lo primero, Amo. 

-No sé qué es lo primero. Pídemelo bien. 

Ella coge aire profundamente, le resulta muy humillante. 

-Amo ¿Me permitiría restregarme como una perra contra su zapato para correrme, por favor? 

-De acuerdo. Empieza. 


Ella se coloca y se frota con fuerza, está muy cachonda y sabe que puede lograrlo. 

-Anda que no eres puta, como una perra ahí, sin poder controlarte. 

Sus frases la ayudan. 

-Después lo vas a limpiar con la lengua ¿No te da vergüenza?


Está a punto. 

-Perra, eres una perra. 

-Amo, por favor ¿Me da su permiso para correrme? 

-Segundo 20, bien perra. Córrete. 

Ella estalla, se corre y cae sobre la rodilla de Él. 

-Límpialo Erytheia. 

martes, 3 de enero de 2017

El polvo que moldea.

Siempre fui una estrella perdida... polvo flotando en la galaxia, intentando brillar, intentando ser algo más que polvo del universo. Y entonces, un día, apareció usted, que unió todo el polvo, que me esculpió, que se convirtió en mi maestro, en mi guía.


Lost stars

Un vestido azul, unos tacones color nude, el pelo suelto, mis tirabuzones al viento y Usted sujetando con fuerza mi mano. Sushi para cenar... vino blanco cayendo por mi canalillo y Su lengua rápida recorriendo mi pecho.
-No te manches aún, putita, tenemos que ir a muchos sitios más.

Después de la cena, chocolate y vamos a bailar.

Gin tonic y rives rosa con limón.

El centro de la pista, todo para mi.

Hace tiempo que aprendí a bailar. Bailo bajo las estrellas, sobre las nubes, marcada por Su ritmo, vigilada por Sus ojos. Desde la barra me contempla. Se acercan dos o tres... pero yo no los veo... tengo la mirada fija en Usted.

Me agarra fuerte de la mano. Salimos del local. Caminamos despacio, me para en los escaparates y me toca las tetas mientras miramos el reflejo. Me besa.

Las calles de Madrid no conocen nuestra historia...

En el local le esperan Sus amigos... me cohíbo un poco, pero Usted me agarra fuerte y me siento protegida entre sus manos. Soy Suya.

Saluda y pide una copa. Me presenta, sonrío y me sale la timidez que nadie se cree... pero existe.

-Ahora venimos.

Me agarra la mano y me lleva a una habitación.

-Puta, que cachondo me tienes. Quítate ese vestido.

Me desnudo, me recreo en excitarlo aún más...

Se quita la correa y se desabrocha un poco el pantalón.

-Quítame la camisa.

Mis dedos recorren los botones con rapidez.

Me ata de espaldas a una cruz al fondo de la habitación.  Abre la puerta y mi culo queda a la vista de varios. Sus amigos se acercan. Algunos entran y se sientan en los sofás.

Una fina vara, mi culo siente el primer golpe.

-Uno




-Dos




-Tres



El ritmo es cambiante, la intensidad también y eso me excita... me acaricia el culo y mete dos dedos en mi coño.  Los acerca a mi boca, se los dejo limpios.

-Estás mojada zorra.

-Con usted siempre, Amo.

Suelta la vara, me desata y me vuelve a atar de frente. Pone unas pinzas en mis pezones. Con una fusta azota mi coño y mis tetas, gimo, mezclando el dolor y el placer... No me gusta el dolor... pero estoy excitada, Su poder, mi entrega y el público, me excitan.

Me suelta, me arrodillo y me folla con fuerza la boca. No se corre, me sube a una mesa y a cuatro patas, la mete en mi culo.

-Córrete puta, ahora.

Me corro y la saca de mi, se corre en mi espalda.

Me pone el vestido, sin limpiarme y me saca de allí. Subimos al coche.


-¿Has disfrutado?

-Mucho Amo, Gracias.

-Venga, vamos a seguir.

Cuando los semáforos se ponen en rojo, se saca la polla y me agarra la cabeza, me provoca arcadas.

Llegamos a su casa. Entro a cuatro patas... Por suerte, son las cuatro de la mañana y no habrá vecinos...

Me desnudo en la puerta y continuo a gatas.

-Directa al baño, no vayas a manchar mi cama.

Me ducha a cuatro patas y llena después la bañera. Se mete y me indica que me siente sobre Él, la tiene dura.

-¿Como tienes el coñito? ¿Te duele?

-Un poco Amo.

-Bueno, te jodes... muévete puta.

Me muevo como a Él le gusta, mientras cierra los ojos en la bañera.

-Más rápido, me voy a correr, trae tus tetas.

Mordiéndome los pezones se corre, yo estoy excitada, pero ya he tenido un orgasmo hoy...

Me levanto y le doy su albornoz. Lo ayudo a secarse y me seco yo.

Nos tumbamos en la cama, desnudos.

Me abraza y me tapa.

-Vamos a dormir princesa.

-Buenas noches Amo.

-Buenas noches Erytheia.






lunes, 5 de septiembre de 2016

Polvo a polvo

Era temprano por la tarde, llevaba todo el día poniéndome cachonda cuando me escribió un mensaje: Voy.

Y yo entré en la ducha veloz, para prepararme para Él. Ya nerviosa de pensarlo... me tenía tan dominada que la espera ya se hacía un reto personal, tenerlo todo a su gusto, perfecto.

Cuando llegó me pidió un café. Se lo serví y se sentó en la butaca. Me indicó su entrepierna mientras se lo bebía y comencé a chupar. Su polla me encantaba, lamerla y dedicarle tiempo, me excitaba. Comerle los huevos mientras lo pajeaba  y provocarme arcadas mirándole a los ojos. Él bebía su café sonriente, agarrando  a veces  mi cabeza para marcar el ritmo.

Cuando se acabó el café me lo dio para que lo dejase en la mesita y me indicó que lo montase. Me follabas Él, desde abajo, llamándome Zorra y pellizca no mis tetas, con fuerza,  mordiéndolas  y jugando conmigo. Besandome para ahogar mis gemidos de puta. En un momento dado me dijo:

-Baja, pon la boca

Y sin meterla dentro,  se corrió en mi boca, llenandome los labios y las mejillas.

miércoles, 13 de abril de 2016

Rodillas.

Los domingos son para quedarse en la cama. Había dicho ella al despertarse... pero se giró a buscarlo y Él no estaba a su lado. Incluso los domingos sale a correr...
Hubiese querido abrazarlo al abrir los ojos, pero también le gustaba su constancia, su disciplina... Él tenía toda la  que a ella le faltaba.

Si pesó un minuto las opciones... ¿Seuir durmiendo o hacerle el desayuno?

Lo segundo lo pondría más contento. Cortó fruta e hizo zumo de naranja, preparó tostadas y puso la cafetera para cuando Él llegase... aprovechó para hacer la cama, se duchó y dejó el cuarto de baño listo para cuando entrase Él. La toalla en el calentador, temperatura media en el baño, música y un ambientador olor a cítricos que a Él le encantaba. Cuando lo escuchó llegar abrió el grifo, para que el agua calentita ambientase la habitación. Él entró la cogió midiendo el agua, apoyada en la ducha, con el culo en pompa.

Se agachó y le besó las nalgas, cubiertas con un tanga rosa palo con bordes de encaje.

-Buenos días putita dormilona.
-Buenos días Amo. He preparado su ducha.
-Así me gusta.

Ella empezó a descalzarlo, a desvestirlo.

Esperó a que se duchase, era divertido oírlo canturrear.  Cuando acabó le ayudó a secarse.
-Anda, te has ganado tu ración de leche mañanera.
Erytheia mamó con ansia, como si tragase el néctar de la vida.
Se la dejó limpia y Él se puso unos bóxer blancos.

Un azote en el culo.
-Ve a poner la cafetera anda.

Erytheia caminaba a saltos, feliz y cachonda. ¿La dejaría correrse hoy?

Llegó con el pelo aún mojado, despeinado y la barba húmeda. ¿Por qué era tan guapo? Que así no se puede una concentrar...
Se sentó y ella le sirvió zumo y café.  Le puso la fruta en un bol y huntó  las tostadas con mantequilla, como a Él le gustaba.   Esperó su orden.

-Ven aquí anda. -señalaba sus rodillas

Erytheia se sentó sobre Él y mordió la fresa que Él le ofrecía.

-¿Está rica?
-Sí Amo. Muy fresquita.
-Bebe zumo.

Ella obedecía, desayunó zumo, fruta y tostadas, pero no  probó el café... Él no se lo dijo.

Cuando acabaron Ella comenzó a recoger la cocina.

Él desapareció y cuando estaba acabando la llamó.

-Erytheia ven aquí.
Sonó serio y eso la asustó un poco.

-¿Sí Amo?
-Tenemos un tema pendiente ¿no?

Erytheia se arrodilló ante Él, sabía que tenía un castigo pendiente... hacía dos noches, se había pasado de graciosa estando con los amigos de Él y ella sabía perfectamente como no debía comportarse.
-Vamos a recordar una cosa. ¿Tu quien eres?
-Su perra Amo.
-Bien, eso pensaba.

Le colocó un collar y ancló una cadena a la pared.

-8 metros, llegas a la cocina, al baño y a la terraza... no te quiero ver de pie, no te quiero ver moviéndote. Te puedes colocar en tu esquina.

Erytheia se colocó con la mirada baja, arrodillada en el rincón al que estaba anclada la cadena. Él se sentó a leer un libro.

De vez en cuando la miraba, no se movía, pero sentía su respiración... de vez en cuando un suspiro se le escapaba silencioso, como si sobrase aire en su cuerpo.

Llegó la hora de almorzar y Él se levantó  para preparar algo. A Erytheia le llegó el olor del sofrito y sintió rugir su estómago. Tenía hambre. Pero pasó la hora de comer y Él volvió con su café.

Se quedó incluso dormido un rato... mientras Erytheia sentía el peso de su cuerpo en las rodillas.  Pero claro,  Él no estaba castigado, Él no tenía pq soportar su castigo, ella era su propiedad.  De vez en cuando en su cabeza resonaba esa frase que Mérida, Silvia  y ella se repetían de broma como un mantra. "Te jodes, por puta"

A las seis de la tarde Él se despertó y se acercó a ella.

-¿Tienes hambre? 
-Un poco Amo.
Él volvió con un cuenco con fruta y cereales. Lo colocó en el suelo, entre sus piernas, mientras se sentaba en el sofá.

-Ven perrita, come.

Erytheia se dividió entre la vergüenza de comer a cuatro patas y el agradecimiento de cambiar de postura, de poder desentumecer su cuerpo.

Mientras ella comía Él se levantó y se colocó tras ella.  La folló con fuerza.

-Ni se te ocurra correrte.

Él se corrió en el suelo y le obligó a  limpiarlo. A Erytheia le encantaba beberse el sémen de su Amo, pero no le gustaba nada lamerlo del suelo y Andrés lo sabía.

Cuando acabó Él desenganchó el collar y la cogió en brazos. 

-Repíteme quien eres.
-Su perra Amo.
-Y ¿cual es tu sitio?
-A sus pies Amo.
-Buena chica. Vamos a bañarte pequeña.

jueves, 7 de abril de 2016

Aprendiendo a cuidarse.

Erytheia llevaba unos días pachucha, rara y tristona... ella pensaba que era hormonal y no le daba mucha importancia, pero su Amo Sí se preocupaba, Él sabía que algo no iba bien. Le insistió en que se cuidara y se abrigara al salir.

Sin embargo, como siempre, Erytheia no hizo caso y el fin de semana se fue con una amigas a comer, cogió frío  y bebió y comió demasiado.

El domingo, cuando se levantó vomitó un par de veces,  debido probablemente a que al llegar a casa no era capaz de mantenerse derecha.

Andrés había dicho que iría a comer a su casa, cuando llegó se la encontró en el baño, en braguitas y con mucho dolor de tripa. Se enfadó mucho al verla así,  ella sabia que tenía que cuidarse como propiedad de Él que era.

-¿Qué ha pasado Ery?
-No me cuidé  Amo.
-¿demasiado alcohol o demasiada comida?
-Las dos Amo. -A Erytheia solo le faltaba bajar  las orejitas para ser una perilla arrepentida.

- Vete a la cama Anda.

Andrés puso un calefactor en la habitación. "La casa helada y ella en braguitas... encima!"

Erytheia se tumbó de lado, mientras Él la tapaba con una manta.

-Cuando estés buena, te vas a enterar. Ahora vengo.

-No se vaya Amo, porfi.

-Shhh. He dicho que ahora vengo.

Cuando volvió y Erytheia vio lo  que traía en la mano no pudo más que encogerse y cerrar los ojos fuerte, como si con ello pudiese desaparecer.

Andrés se sentó y colocó a Erytheia sobre su regazo.

-¿Vas a ser buena?
-Sí Amo.
-Pues venga, abrete las nalgas sola, que  yo vea que colaboras.
-¿Sin lubricante Amo?
-¿Tu crees que te lo mereces?
-No Amo.
-Venga.

Erytheia sintió el termómetro entrando frío dentro de su culo, era enorme y le dolía horrores, pero ella ya sabía lo poco que le gustaba al Amo oírla quejarse cuando se lo merecía; y hoy estaba muy enfadado.

Lo dejo un rsto dentro, hasta que dio la temperatura y lo sacó.

-Bien,  no tienes fiebre. -le dijo mientras colocaba la goma del enema.
-Amo porfi, no lo voy a hacer más, de verdad. Eso no.
-Esto no es tu castigo Erytheia, el castigo vendrá luego, esto es para limpiarte y que no te duela. Lo hago por tu bien.
-Gracias Amo. - dijo ella un poco a regañadientes...

Su estómago se comenzó a hinchar y ella a sentirse peor. Cuando lo tuvo bien dentro el Amo le colocó un plug para que nada saliese. La dejó sobre su regazo mientras encendía la tele y se relajaba.
Erytheia sentía que no aguantaría mucho tiempo, temía que saliese todo mientras ella estaba sobre el Amo.

-Amo, no me aguanto más.
-Calla perrita, estoy viendo la tele.
-Pero Amo, porfi...

Un azote seco en el culo la calló durante un rato.
-Sé buena.

Un tercer comentario hizo que Erytheia acabase con una mordaza y varios azotes bien repartidos por su culo. 

Cuando pasó el tiempo estimulado Andrés se levantó con ella en brazos y la colocó en el water.

-Aguanta que te quite el plug.

Erytheia asintió

Cuando se sentó en el water lo expulsó todo, cerrando los ojos, de la vergüenza de que Él estuviese mirando. Pero Él le ordenó mirarlo... y ella obedeció.

Le quitó la mordaza.

-¿Has acabado?
-Creo que si Amo.
-Ahora te voy a bañar y vas a ser buena. ¿Entendido?
-Sí Amo.
Se colocó a cuatro patas en la ducha, Él la lavó como a una perrilla. Después llenó la bañera y entró junto a ella. Estaba cansada. La secó y le llevó a la habitación.

Tumbada bocabajo entró en su culo, aprovechando que estaba limpia y abierta. Aún así Erytheia dejó escapar un par de quejidos en las embestidas más fuertes.

La dejó dormida, con su leche escapando de entre las nalgas.

Cuando Erytheia despertó Él esperaba con una manzanilla. Su culo estaba limpio, Él le había quitado la leche con toallitas húmedas después de hacer un par de fotos.

-¿Cómo estás?
-Bien Amo.
-Bébete eso que tenemos que zanjar el asuntillo.
Erytheia dio dos sorbos largos a la manzanilla... odiaba su sabor.

-De momento y hasta nuevo aviso prohibidas braguitas,  chucherías, comida rápida y alcohol.  La próxima vez que te llamen tus amigas me llamas a mí antes de quedar.  ¿He sido claro?

-Sí Amo.

-Bien ¿Has acabado?

-Sí Amo.

-Ponte en cuatro sobre la cama. Ahora voy a hablar con tu culo para que se te grabe bien.

La rama no da descanso, a Erytheia no se le iban a olvidar... Lloró mucho mientras. Sentía que nunca iba a acabar, que no aguantaría, pero al final, lo logró. Sintió como guardaba la rama.

La cogió entre sus brazos y la meció.

-Perdón Amo.

-Shhh ya esta pequeña.


jueves, 31 de marzo de 2016

Regalos de cumpleaños.

Cuando Andrés y Erytheia comenzaron su relación como Amo y sumisa, éste se preocupó sumamente porque ella tuviese una buena relación de amistad con las sumisas de sus amigos. Erytheia al principio pensaba que era una cuestión de comodidad durante las reuniones, pero después comprobó que tener el apoyo de Silvia y Mérida era muy beneficioso para ella, para su crecimiento y su seguridad.

A Erytheia se le presentaba un nuevo reto. Era el cumpleaños del Amo de Mérida y Silvia y ella eran los regalos que sus respectivos Amos iban a hacer a su amigo. Una tarde con tres sumisas para Él.

Erytheia y Silvia iban vestidas de negro, ropa interior, medias y tacones. Llevaban además un enorme lazo dorado en la cabeza, dejando clara su categoría de regalo. Mérida no llevaba lazo, ella ya era Suya.

Las tres esperaban arrodilladas en la habitación, Erytheia a la izquierda, Mérida en el medio y Silvia a la derecha. Había champán, platos de perrita, fruta, chocolate y muchos aperitivos.

Cuando llegó Mérida se adelantó a quitarle su chaqueta, dejarla en su sitio, Erytheia y Silvia lo descalzaron. Se acomodó en una butaca. Con un chasqueo de dedos las tres se acercaron a cuatro patas, como buenas perras. Erytheia se colocó entre sus piernas, para chuparle la polla, mientras Mérida le comía los huevos y Silvia lo masajeaba utilizando desde la lengua hasta las tetas para ello.

No se corrió, llegado el momento colocó a Mérida sobre la cama, y le sodomizó el culo con fuerza, mientras ordenaba a Silvia y Erytheia que se liaran entre ellas para espectáculo del Amo.

A Mérida la bombeaba con fuerza y Erytheia se sorprendió de lo poco que ésta se quejaba... debería de estar muy bien acostumbrada.

Aunque la verdad es que Erytheia no estaba demasiado pendiente de como sodomizaba su Amo a Mérida, Silvia besaba muy bien y captaba su atención... más aún cuando dejó de besar su boca para centrarse en su entrepierna.

Cuando se corrió Silvia se apresuró a limpiarle la polla, mientras Erytheia se encargaba de dejar limpio el culo de Mérida.

-Tengo hambre. - dijo el Amo.

Mérida se levantó y le puso una copa y una bandeja con varios aperitivos. Los acercó a su Amo y se quedó arrodillada para facilitárselo. Mientras, Silvia le daba de comer y Erytheia preparaba la bañera.

Cuando se levantó para bañarse las dos perritas lo acompañaros. Erytheia esperaba en el baño.Él entró en la bañera.  Erytheia se colocó en el borde masajeando su espalda mientras lo enjabonaba, así como su pelo. Silvia se dedicaba al pecho y los brazos, las piernas y Mérida a lo más importante, a la polla... Erytheia utilizaba las manos en el pelo, mientras que las tetas la dedicaba a la espalda...  Silvia por su parte utilizaba sus pechos y Mérida... Mérida sobra decir que para limpiar la polla de Su Amo usaba la boca.

El Amo estaba tan relajado que se quedó adormilado, hasta que el agua se fue quedando fría y despertó. Al salir de la bañera las tres sumisas se turnaron para secarlo. Después el Amo las mandó a ducharse por turnos, para que Él nunca se quedara solo. La primera en ducharse fue Erytheia. Mientras Mérida se tumbó bocarriba sobre la cama, Silvia se puso sobre su cara para que le comiera el coño y el Amo se folló su coño.

La siguiente en ducharse fue Mérida, que tenía toda la cara llena de flujo de Silvia, quien al borde del orgasmo soñaba con poder frotarse para correrse, pero ninguna de las tres tenía permiso para hacerlo; solo estaban allí para dar placer.

Erytheia se colocó en el lugar que previmente había ocupado Silvia, mientras Silvia se colocaba en el que había estado Mérida.  Cuando Silvia fue a la ducha el Amo estaba a punto de correrse y Erytheia se la chupó hasta que se corrió en su boca. Mérida que salía de la ducha en ese momento acudió presta a limpiarla.

Ya estaban las tres limpias cuando el Amo les dijo que se colocaran a cuatro patas con la cara en el suelo.

-Es mi cumpleaños y quiero soplar las velas.

Colocó a cada una de ellas una vela en el culo, insertada. La encendió y les pidió que cantasen cumpleaños feliz, pero que lo cantasen bien afinado... Con la postura que las tres sumisas tenían, para cuando el Amo consideró que habían cantado bien para soplar las velas, todas tenían el culo lleno de cera.

martes, 29 de marzo de 2016

Rutina

Ella siempre lo escuchaba llegar cuando se quedaba en casa a dormir, y salía a correr cuando amanecía. En su remolonear sentía como entraba en la habitación, se sentaba en la cama y le daba un beso.

-Erytheia, despierta.
-cinco minutos más Amo, porfi.
-Vamos arriba Erytheia.

Ella se levantaba e iba a poner la cafetera. Después, mientras Él se duchaba, le preparaba la ropa y hacía tostadas, cortaba fruta y preparaba zumo.

-Erytheia!

A Él le gustaba que Ery lo secara  despacio y que se la chuparla antes del café. Cuando se corría en su boca y ella se la dejaba limpia, se vestía, con su ayuda. Desayunaban juntos y mandaba a Erytheia a la ducha.

Ahora era Él quien elegía la ropa que Ery llevaría ese día. Pantalones ajustados, blusa abotonada, botines bajos y abrigo corto. Un pañuelo al cuello para proteger su garganta.

-Ponte en inspección. -le dijo al salir de la ducha.  Y comprobó su depilación. -bien, buena perra. 

Se iban juntos a trabajar, Él la dejaba a ella con la moto y le decía que pasaría a recogerla. En el trabajo a Ery se le pasaban las horas largas, a pesar de amar su profesión.  Un mensaje  de Él lo facilitaba todo... o lo complicaba en según que situación...

"Quítate las braguitas y masturbate sin correrte, después vete a la reunión que tienes y cuando salgas, lo vuelves a hacer"

Erytheia se quedaba a punto de caramelo, cachonda y sin poder correrse. Así pasaba la mañana, al borde del orgasmo.

Cuando llegaba la hora de salir,  sus piernas chorreaban ansia.

Él la recogía  en la moto,  a veces iban de compras o al cine, a pasear si no hacía mucho frío... Pero, los días favoritos de Erytheia eran cuando  iban directamente a casa. Como ese día.  Ese día Él la llevó a casa rápido. Y empezó a desabotonar su blusa en el ascensor. Le besó los labios con fuerza, mordisqueando su lengua. Se agarró a ella y la alzó para meterla en casa. La tumbó en la cama.  Le bajó los pantalones y entró con fuerza. Con ansia, sin preámbulos.  Embistiendo.

Cuando la follaba así Erytheia no podía controlar su cuerpo, le venían espasmos de placer, se retorcía y queria correrse. Gritaba y Él la sujetaba mientras la follaba.

-Amo, por favor. Permitame correrme.
-No puta.

Él se corría dentro de ella. Después la llevaba a la bañera, dejándola cachonda.  El agua calentita la esponja y Él sentado junto a ella. Ella lava las piernas de su Amo y su Amo se cuela con dos dedos dentro de ella.

-Ahora si te vas a correr.

Erytheia obedece, poca falta hace que su Amo la toque, está muy cachonda. Se corre en silencio, de forma profunda y larga.  

Cuando se recupera Él la saca de la bañera, la seca y la pone a cuatro patas. Entra en su culo y se lo sodomiza.

Después le ordena ponerse unas braguitas e ir a hacer la cena.

Él se ducha, después cenan juntos, Él en el sofá, ella a sus pies.

A la hora de acostarse ella se lava bien, se acicala  y se pone bonita para Él.

Él le hace el amor y se duerme agarrado a su cintura. Ella ya ha aprendido a no moverse mientras duerme, jamás querría deshacerse de sus brazos.

jueves, 25 de febrero de 2016

Erytheia y el sémen

La primera vez que Erytheia se metió una polla en la boca se sorprendió por la dureza que tenía. Sí, imaginaba que debía estar muy dura, pero esperaba un poco de carne blanda sobre la dureza... También se sorprendió de su sabor... "es piel... pero no sabe como un brazo, o como una cara cuando das un beso" pensaba, porque Erytheia es muy dada a reflexionar en situaciones inapropiadas. Sin embargo le cogió el gusto, pero paró cuando vinieron las primeras gotas de líquido preseminal. No le gustó el sabor. Esa fue su primera experiencia,  corta y extraña.

Cuando conoció a Andrés, Erytheia nunca había tragado sémen, pensaba que gustándole tan poco el líquido preseminal, el sémen le resultaría repulsivo. Pero claro, Andrés era su Amo y Él no iba a permitir que ella quitase la cara cuando Él se fuera a correr, por eso, la primera vez que Erytheia se vio arrodillada ante la polla de su Amo sintió miedo. ¿Le gustaría a Él como la chupaba? ¿Sería capaz de tragar el sémen?  Decidió que lo mejor era no pensar, al final el resultado sería, seguro, el mismo.

Él le dijo: "Abre la boquita" entre cariñoso y juguetón, conociendo los miedos de ella y a la vez excitado sabiendo que ella estaba insegura y aún así quería hacerlo por Él

Ella obedeció y él no tardó ni un minuto en introducirla en su boca, la dejó jugar con su lengua, viendo como se desenvolvía.  Erytheia se sintió diferente, le gustaba tenerla en su boca y le gustaba aún más cuando Él gemía, indicándole que le gustaba.  Continuó, cada vez más entusiasmada, sintiendo como palpitaba en su boca y de repente, comenzó a notar como su boca se llenaba de un líquido que fue tragando poco a poco, no le recordaba a ningún otro sabor, era completamente diferente,  pero, a pesar de sus expectativas aspiró buscando más, limpiando la polla de su Amo para no dejar ni una gota. Cuando acabaron Él la apoyó sobre su pierna, mientras descansaba sentado en el sofá y le acariciaba la cabeza. 

-Dime nena ¿Qué te ha parecido?
-Saladito Señor. 

Desde entonces, Erytheia prefiere lo salado. 

jueves, 11 de febrero de 2016

Su puta.

-Perra, así no, desnúdate despacio, sé sensual. 
-Si, Amo. 

Él estaba tumbado en la cama, en calzoncillos, con un trozo de chocolate con almendras en una mano y un trozo de chocolate blanco en la otra. 

Yo acababa de volver de una cena de trabajo, falda negra, camisa blanca, chaqueta, tacones negros, medias sobrias, pelo recogido en un moño y labios rojos. 

Me solté el pelo. Despacio, moviendo la cabeza a ambos lados, tranquila. Él puso música. Creo que en ese instante me puse colorada, odio los strip-tease (se escribe así).  Bailaba avergonzada, pero me fui soltando poco a poco. La chaqueta cayó después, mientras movía las caderas y bajé la falda. Ahí me recreé más, me gustaba mi imagen con camisa, medias y tacones. La camisa fue abriéndose botón a botón y levanté los brazos para dejarla caer. Mientras revolvía mi pelo y movía mi cabeza a los lados. Contoneaba las caderas cuando me deshice del sujetador. 

-Para. El resto te lo voy a arrancar a mordiscos. Pero ahora no, ahora ven y chupa, que mira lo  que has hecho, puta. -Dijo mientras señalaba su ereccion. 

Me acerqué a cuatro patas, subiendo a la cama y metí la cabeza entre sus piernas. Primero le quité los calzoncillos con los dientes y cuando conseguí sacar su polla comencé a lamer la despacio. Él seguía con el chocolate y de vez en cuando lo pasaba por mi cara, llenandome de churretes. Me agarró la cabeza cuando acabó el chocolate para follarme a gusto la boca. Cogiendo me por el pelo y ahogándome. Llegado el momento, se empezó a correr en mi boca y mientras lo hacía, sacó la polla, llenando mi pelo, mi cara y mis tetas. 

-Anda que no eres guarra, mira como te has puesto.

Me colocó sobre sus rodillas. Comenzó a darme azotes, no eran muy fuertes. 

-No quiero una perra sucia. 

Se reía divertido mientras yo soltaba pequeños quejidos. 

-Vamos al baño perra.

Me cogio en volandas, como si no pesas nada, y me metió en la ducha, abrió el grifo y puso mi cabeza debajo, pegada  casi al desagüe, de esa manera solo mi cabeza se mojaba. Se colocó detrás de mí y entró en mi culo, lubricados solo con un  poco de saliva para que no le doliente a Él. 


Se corrió y cerró el grifo. Con una toalla me envolvió y me abrazó, secándose el pelo y la cara. 

-¿Cómo estás pequeña?
-Cachonda Amo.
-Mmmm pequeña zorra ¿Qué voy a hacer contigo?

Sentada en su regazo, apoyando la cabeza en su hombro, entro con sus dedos en lo más profundo de mí y comenzó a moverlos. 

Me dijo que me corriese al oído y yo nunca querría desobedecerlo.


sábado, 6 de febrero de 2016

Caperucita

Para Erytheia el carnaval implicaba reencontrarse con su tierra, con sus raíces. Este año era especial, venía con ella su Amo, por primera vez iban a estar juntos el sábado de carnaval. Extrañamente además,  había decidido disfazarse.

Erytheia estaba en el baño, retocando su maquillaje cuando apareció Él, con un disfraz de Lobo que no le hacía justicia. Su perrita, se colocó la caperuza roja mirándolo asombrada, no sabía si era más asombroso que hubiese cedido a disfrazarse o que le pusiese tan cachonda un disfraz.

Salieron a la calle, habían quedado con las amigas de Erytheia que cuando los vieron comenzaron a reírse. 

-La única diferencia que hay entre Caperucita y Erytheia es que la del cuento se metía en la boca del lobo y Ery prefiere meterse la polla del lobo en la boca!!!

-Qué zorras que sois. ¿A donde vamos? 

Andrés charlaba con las parejas de sus amigas mientras ellas reían. Pero siempre tenía un ojo puesto en su caperucita.
Dieron una vuelta, escucharon varias agrupaciones y bebieron bastante. A Erytheia Andrés le cerró pronto el grifo, no entraba en los planes de la noche llevar a Caperucita en brazos por no tenerse en pie. 

Sobre las cuatro comenzaron a despedirse, el ambiente comenzaba a ponerse feo y ninguno quiso quedarse en la calle. Cuando llegaron a casa Andrés pidió a Erytheia que se colocas en posición tal y como estaba. Él entró en el baño y volvió sin el disfraz, desnudo, con la verdadera piel de Lobo que Erytheia conocía.

-Decían tus amigas algo de que tu querías chuparsela al Lobo ¿No? Pues venga, Caperucita, que estoy generoso.

-Lobo que polla tan grande tiene!

-Para ahogarte mejor putita.

Lo que comenzó siendo una mamada tranquila acabó siendo una follada de boca en toda regla.

Cuando se hartó, Andrés colocó a su Caperucita particular a cuatro patas sobre la cama, rasgó su tanga y entró en su culo, la follaba  con fuerza mientras azotaba sus nalgas y pellizcaba sus pezones de forma alternativa. Hasta que se corrió dentro de ella.

Ahora zorrita te vas a poner de rodillas sobre la cama, vas a abrir las piernas y vas a frotar tu coño de guarra hasta correrte.

A Erytheia esa orden le hizo agua el coño, si es que podía estar más mojado de lo que ya estaba. Se frotó continuamente, mientras Él fotografiaba a esa Caperucita tan poco infantil. Cuando se corrió agradeció a su Amo y sintió como papelillos y serpentinas caían a su alrededor en una explosión de placer.

-Gracias Amo, gracias.
-Ahora mi niña, espera un momento que te llevo al baño y vamos a dormir.

No dio tiempo, cuando el Amo volvió de dejar la cámara en su sitio, Caperucita estaba dormida sobre la cama.

viernes, 1 de enero de 2016

Recuerdos futuros

A Erytheia le acababa de follar el culo su Amo, aún lo tenia dolorido y abierto, los pezones y los labios hinchados, la respiración no había terminado de calmarse y su garganta tenia la textura característica del sémen.  El Amo dormía agarrado a ella, protegiendo su posesión con fuerza y si ella se movía un poco, el apretaba más. A veces una mano acariciaba su costado y bajaba hasta su culo, se quedaba ahí un rato y volvía a abrazarla por las caderas. Erytheia se sentía en el mismo paraíso,  follada, besada, dominada y querida. Pensaba en años atrás,  en su primer encuentro, tras presentarlos una amiga en la cafetería charlaron un tiempo y su amiga, tras decirle a Erytheia que ambos compartían ese sentimiento perversamente placentero, les concertó una cita. Ella estaba nerviosa, muy nerviosa de pensar que se encontrarían aquella noche. Había salido tarde de una reunión importante, se había arreglado con prisa y muerta de miedo, se había dirigido al lugar. Vestía una falda azul plisada de vuelo camisa a rallas y tacones a juego. El azul le transmitía suerte. Cuando llegó Él estaba allí con esa sonrisa tranquila y segura... A Erytheia le temblaban las piernas. ¿Y si todo iba mal? Aunque su verdadero miedo residía en qué ocurriría si todo fuese bien ¿Estaría ella a la altura de las circunstancias?  Él se levantó y le dio dos besos. Ella se puso colorada cuando Él le ofreció sentarse. Pidió un refresco, porque se encontraba muy acalorada y cuando dio el primer sorbo, se sintió una niña al comparar su gaseosa con la copa de vino tinto que tomaba Él.

Él, que había notado el temblor de su mano, la tranquilizó preguntándole por la reunión, llevando la conversación a la cotidianidad de Erytheia, le dijo sin palabras que todo estaba bien. Descubrió de Él que apartaba los guisantes de la ensaladilla, que cuando sonreía se le formaba una arruguita entre las cejas y que odiaba las cremas de verdura. Charlaron de todo, de nada. Erytheia pidió un vino para cenar y pudieron brindar por una noche que olía a comienzo. Erytheia, que tenía miedo a la necesidad de salir huyendo, se encontró de repente al temor de que echaran el cierre del local. Nunca nadie le había transmitido la tranquilidad que Él le transmitía, nunca nadie la  habia mimado tanto al pasarle un trozo de pan.

Erytheia piensa en el camino, no ha sido fácil ambos han trabajado mucho, ella superando sus miedos, Él cultivando una paciencia infinita  pero solo hay que mirarlos ahora, ÉL Amo, acabado de despertar, gira a Erytheia, la besa en los labios y agarrándola del pelo, la guía hasta su pene ese que Erytheia hace ya tiempo aprendió a chupar con adoración.

El miedo a empezar existe, pero peor es el miedo a no continuar.

jueves, 24 de diciembre de 2015

Nochebuena

Estaba todo preparado para cenar. La mesa para dos, aperitivos, crema y pavo... dulces menos que el Amo no es muy de mazapán.

Yo con una falda roja, un moño con una cinta roja y un lazo alrededor del pecho... soy un regalito monismo.

Cuando el Amo llega lo espero arrodillada, con una copa entre las manos. Me mira sonriente. Coge la copa y me abraza poniéndome de pie. Es más guapo...

-Sirve la cena, solo después de cenar abrirás tu regalo.

Cenando me siento a su lado. Y el juega con mi coño desnudo. En el primer plato deshace el lazo que envolvía mis pechos y me quedo así, recibiendo pellizcos, mordiscos y besos en los pezones a cada rato.
Cuando voy a por el sorbete de limón que he hecho de postre (por eso de que al Amo no le gustan los dulces navideños) mi cuchara ha desaparecido y en su lugar hay dos pinzas.  Lo miro.
-Vamos, no tardes.

Pinzo  mis pezones  y cuando Él ha empezado a comer, meto la lengua en la copa y comienzo a dar cuenta de mi sorbete. Al Amo le divierte y me hace una foto. Dice que será su felicitación navideña para sus amigos Dominantes. Yo sonrío y sigo comiendo.

Cuando acabamos recojo la mesa. Me dirijo a donde Él está y me situó entre sus rodillas. Me levanta y me sienta sobre Él.

-A ver Erytheia. ¿Has sido buena este año o debería darte unos azotes?

Yo me río.

-He sido buena Amo.

-Aún así,  creo que antes de tus regalos debería darte unos azotes, para que no olvides ser buena el año que viene.

Me coloca sobre sus rodillas, levanta mi falda y recorre mi culo con sus dedos. Es delicado al hacerlo. Los azotes comienzan a caer despacio, y entre los azotes alguna caricia, algún beso, algún mordisco. Cuando acaba tengo el culo rojo y El la polla dura. Se desabrocha el pantalón y la saca. Me sienta sobre ella y me penetra.  Cabalgo sobre sus rodillas guiada por el ritmo que Él impone agarrando mi pelo. Con la otra mano me frota el clítoris con fuerza.

-Córrete Erytheia.

Cuando lo ordena lo hago y siento también su leche dentro de mí.

Me arrodillo a limpiar bien su polla, hasta dejarla reluciente.

-Perrita buena. Ya puedes abrir tus regalos.
Lo primero que hago es empujar hasta sus pies la caja que contiene sus regalos. Una camisa, unos zapatos, un reloj, una colonia, un flogger y una vara nueva, que el otro día partió la anterior en mi culo. Me sonríe y me dice que le encantan. Me besa y me apremia a abrir los míos.  Hay tres paquetes.  El primero que abro contiene 5 libros que quería leer. Lo beso agradecida. El segundo  un vestido con medias y tacones que quiere verme puestos en fin de año. El tercero un  uniforme de colegiala con lazos zapatos y calzas incluidas ,  dos piruetas grandes, y una paleta de madera en la que viene escrito "niña mala".  

Se me escapa una carcajada, nerviosa.  Me acerco a agradecer al Amo su regalo. Empiezo besando su polla y acabo metiéndola entera en la boca. Una mamada  despacio que acaba en una follada de boca cuando Él se pone de pie y comienza a marcar el ritmo. Me dan arcadas pero no para. Se corre en mi cara.

Se la limpio con la lengua. Él restriega el sémen por mi cara y me da sus dedos para que los limpie. Va hacia la habitación y lo sigo a cuatro patas. 

-Desnudame.

Lo hago, con mucha delicadeza. Cuando está en bóxer me ordena parar. Se mete en la cama.

-Ve a lavarte y ven a la cama anda.

Cuando volví me esperaba listo para seguir usandome  y bueno... no hemos dormido nada.

Me encanta la navidad.

lunes, 14 de diciembre de 2015

La gata

Nunca he sido capaz de comprender por qué mi Amo llama gatita a una zorra como yo... Las gatitas son independientes y elegantes... yo lo único que comparto con una gata es lo muchísimo que me gusta lamer la mano de mi Dueño.

Sin embargo a Él le gusta que yo, además de Su puta, Su sierva, Su zorra y Su perra, sea su gatita... Y yo soy todo lo que Él diga. Hace unas semanas, dejó un paquete en mi casa, una caja envuelta en un precioso papel de regalo negro, con un lazo dorado.

-Tienes prohibido abrirlo hasta que te lo indique expresamente.

Me moría de curiosidad, pero si algo sé, es obedecer una orden directa (casi siempre)... me até las ganas y ni siquiera lo moví de donde Él lo había dejado.

Hoy, cuando salía de trabajar recibí un mensaje.
"Come bien, descansa media hora y prepárate para mí. Estaré allí a las seis. Quiero que abras el paquete y te pongas lo que hay dentro."

¡Por fin había llegado el día!

Me costó mucho comer bien entre tanta expectación, pero no me moví de la silla hasta que me terminé el plato. Después de recoger la cocina y un poco la casa me eché media hora... no dormí demasiado pero descansé un poquillo. Por último, cuando faltaba una hora para su llegada comencé a prepararme para Él. Revisar la depilación, ducharme, secarme bien, maquillarme un poco, peinarme y por fin, abrir el misterioso paquete.

Lo puse sobre la cama y lo abrí con cuidado... ni siquiera rompí el papel en mil pedazos... tenía ganas pero me contuve.  Dentro de la caja, envueltos en papel de seda encontré, unas orejas de gatita negra, unas medias de seda negra, un tanga negro, un collar con cascabel y una cola de gatita... sí, negra.

Me coloqué las medias, medias implicaba tacón así que fui a buscar mis tacones negros. Me puse las orejas y el collar y por último me lubriqué un poco el ano y metí la cola.

Eran menos diez... me fui a la puerta y me coloqué como una gatita esperando a su Amo.

Él llegó puntual. Acarición mi lomo y yo lamí sus pies. Fue hasta un sillón caminando y lo seguí. Con la boca conseguí deshacer los cordones de sus zapatos y descalzarlo, luego fui a por las zapatillas y se las coloqué. Me acarició la cabeza y ronroneé agradecida.  Comenzó a jugar conmigo me acaricia la cabeza y la barriga, yo me pongo bocarriba con las patas en alto y juego con sus brazos, que me hacen cosquillas.

-Mi gatita bonita. ¿Quieres leche gatita?

De un salto me incorporo y maullo, mientras restriego mi cara contra su entrepierna. ¿Que si  quiero leche? Una gatita siempre quiere leche.

-Bueno, vale gatita, te daré leche.

A cuatro patas espero mientras Él saca su polla del pantalón. Voy a lanzarme a lamerla cuando me la aparta.

Pongo cara triste y lo vuelvo a intentar... Sigue moviéndose y comienzo a maullar frustrada. Quiero leche.

Al final un pollazo en los morros me coloca mi premio cerca de la boca. Lo lamo agradecida y me lo trago entero. Se pone muy, muy dura dentro de mí. Lamo con ansia, chupo y juego con mi lengua, hasta que consigo la leche. Trago y me relamo. La beso en la punta y maullo agradecida.

Él acaricia mi cabeza y yo ronroneo de puro gusto. Me sube en su regazo y me acaricia todo el cuerpo. Yo lamo sus manos y su cara mientras Él juega conmigo... Pasamos mucho rato así... me encanta lamerlo todo... y que me acaricie me empieza a excitar.

Me caliento y noto como Él también lo hace, por la dureza de su polla bajo mi cuerpo.

Me coloca a cuatro patas en el sofá. Me quita las orejas, el collar y de un tirón saca la cola.

-Ahora te voy a follar como la puta que eres.

jueves, 10 de diciembre de 2015

El Culo de Erytheia.

Me miro en el espejo... Él está haciendo la cena, estoy cansada y la ducha me ha dejado muy relajada, llevamos todo el fin de semana juntos, todo el fin de semana siendo suya. De espaldas al espejo observo mi culo. Me gustan las marcas.

En la nalga derecha, desde la zona central superior hasta el final inferior tengo una marca con forma de trenza. Él usa un cinturón trenzado porque le gusta el dibujo que queda, y a mí también.  Ayer, cuando llegamos después de comer en el asador, me pidió que lo ayudara a desvestirse. Yo estaba a cuatro patas, desatando sus cordones con la boca, mi culo estaba expuesto y Él sujetaba en la mano el cinturón. El correazo me pilló desprevenida... casi me trago la punta del cordón... Mi cara debió ser un poema, porque Él no podía parar de reír.

En el centro tengo dos círculos rojos enormes, antes, cuando se tomó el café, estaba viendo una película, pero se aburría... la verdad es que no era nada interesante. Me mandó a por el cepillo del pelo. Me ordenó que subiese sobre la mesita baja de rodillas y que me auto-azotase.
-Más fuerte. Zorra, más que zorra. ¿Por qué te azotas?
-Porque soy una puta sumisa Amo.
-¿De quien eres guarra?
-Suya Amo, su propiedad.
-Más fuerte, ahora en la otra nalga.

Yo me azotaba, me insultaba y Él contaba y me daba indicaciones. Cuando me ordenó parar habían caído alrededor de 50 y me ardía el culo.

Por encima de los dos círculos rojos tengo en relieve las marcas de varios varazos. Lo toco y está caliente. Las lineas están bien dibujadas y van de una nalga a otra. Dormía la siesta muy agarrado a mí, cuando despertó me colocó a cuatro patas, ató mis manos al cabecero de la cama.
-Cuenta perra.

Conté 20, pero no hay tantas marcas de vara.  Lloro a moco tendido... la vara me derrumba, siempre. Él me abraza y me da besos, me sienta sobre su regazo, manteniendo cuidado de tener el culo al aire. Pone crema sobre mi culo. Me tranquiliza.

Cuando estoy mejor me folla el culo. Y ahora que me miro al espejo veo mi ano dilatado.Coloco el plug como me ha dicho, es el primer plug que compré, con una joya azul y me siento bonita. Con todas sus marcas.

Moratones y colorados...

Pero mi preferida está en la nalga izquierda, abajo. Estaba acostada en la cama. después de la follada, había limpiado bien su polla con mi lengua. Me abrazaba dejando caer su peso sobre mi cuerpo. Bajó poco a poco hasta mi culo. Acariciando cada una de mis marcas... igual que hago yo ahora ante el espejo... con la delicadeza de sus dedos. Dibujando entre las marcas de mis nalgas... entrando en mi ano con sus dedos. Y justo ahí, en la parte inferior de la nalga izquierda, me muerde. Tengo la marca de sus dientes en mi culo, de sus dientes, de su vara, del cepillo a orden suya, de su cinturón centrado. Tengo la marca en mi culo de su propiedad... de saber que mi culo no es mío, es suyo.






Muchas gracias a la preciosa @Ca_t8   por su idea.