viernes, 29 de enero de 2021
Buscar al Amo
sábado, 12 de diciembre de 2020
Lo feliz que me hace.
Si algo quiero en este mundo es sentir Su olor en mi piel.
A veces, después de muchos juntos, un fin de semana largo, un puente o unas vacaciones, además de Sus marcas, llevo Su olor en mi piel. No sé si alguien más puede notarlo, pero yo, como animalillo, me siento repleta de Él y me acaricio como lo haría con Su espalda cuando estoy a punto de quedarme dormida.
Sentir Su presencia en mi cuerpo es una de esas emociones extrañas que solo dan la entrega y la sumisión. Es algo que me remueve por dentro y de lo que difícilmente puedo (quiero) deshacerte... Una de esas sensaciones que hacen que las emociones que provoca la D/s sean aún más intensas que las de cualquier relación, amor y pertenencia es una combinación adictiva.
Estos días han sido especiales. Creo que no he pasado separada de Él más de tres minutos. Por tanto, he vivido en un estado de constante felicidad. Me gustan estos días en los que la vida se alinea para unirnos, para darnos tiempo, para detener un poco la locura de vida que solemos llevar a cuestas.
Me ha hecho croquetas y ha estrenado su vergajo nuevo en mi culo. Cómo duele el condenado, pero marca tan bonito... Para variar, mi nalga izquierda es un cuadro y en la derecha apenas se aprecia el tiempo que Él le dedicó. Es algo que no puedo remediar, Él se esfuerza por igualar los azotes, las marcas, por extender Su dedicación hacia mi culo de manera equitativa y aunque reciban igual, tengo una nalga mucho más agradecida que la otra.
Además, hicimos algo que no había hecho nunca y que me daba terror. El Domingo, con mi culo marcado de vergajo y vara (la vara que nunca falte) y los pezones doloridos después de haber sido catados por Sus dientes y las pinzas nuevas, me dijo que me pusiese un vestido fácil de quitar y el abrigo y me llevó a casa de Su amigo.
De todos Sus amigos Dominantes, éste me genera especial respeto porque es muy alto, muy serio y nunca sé cuándo está de broma, así que, cuando me vi en la puerta de su casa, le apreté la mano fuerte para sentirme segura y me pegué aún más a Él.
-Vas a portarte bien ¿Verdad?
-Claro Amo- dije abriendo mucho los ojos y asintiendo.
Él soltó una carcajada de esas que suelen escapársele cuando pongo una cara rara y llamó al timbre. Su amigo nos abrió y me puso en la mano un refresco mientras ellos charlaban.
-Bebe un poco, para relajarte.
Dicen que cuando alguien está nervioso es bueno beber algo porque el cuerpo sabe que no va a morir deshidratado, sabe que no hay peligro y se relaja.
Me tumbaron en la camilla desnuda, bocabajo y sentí como mi Amo me besaba los labios.
-Vamos a ponerte agujas. Jairo me va a enseñar a hacerlo, pero de momento va a ser Él quien las ponga.
Era mi primera vez pero también era la del Amo, y la idea de que aprendiera usándome a mí me llenaba de ilusión y felicidad. Jairo era un maestro y ya había enseñado a mi Amo varias cosas, pero era la primera vez que iba a practicar con un cuerpo humano, con el cuerpo que le pertenecía.
Fue una sensación extraña. A mí las agujas no me han gustado nunca, pero me hizo muy feliz la situación, la confianza, la paz, la felicidad de mi Amo cuando terminamos. Ver su obra en todas las fotos que le hizo.
Después nos fuimos a casa. mi Amo quiso que hablásemos de todo a solas y le dijo a Jairo que le debía una comida. Pedimos pizza pepperoni, abrió vino, comimos en la alfombra del salón y me mimó. Le cuidé, hablamos de todo y nos abrazamos tanto que aun hoy llevo Su olor en el pecho.
Y le dije mil veces lo feliz que soy siendo Suya, pero creo que me quedé corta. Siempre me quedo corta.
martes, 24 de noviembre de 2020
Animal
martes, 3 de noviembre de 2020
Domingo al mediodia.
Correrse 25 veces seguidas no siempre había sido fácil para ella... es más, durante mucho tiempo pensó que era imposible, pero ahora, raro era el día que no se corría al menos 7 u 8 a Él le gustaba mantenerla activa, que no perdiese la práctica y que se notase que hacía lo que quería con su propiedad. Incluso una vez había llegado a correrse simplemente porque Él se lo había dicho.
Cuando Él le ordenaba que se corriese un número de veces determinadas y la dejaba sola, tenía un archivo de imágenes mentales a las que siempre recurría. Agarraba SU almohada para obtener su olor y con una mano acariciando su clítoris recordaba
Aquella mamada en la que Él la obligó a ahogarse con su polla mientras ella se corría.
El día que la azotó con la vara y después la abrazó y su olor se quedó tanto tiempo en ella como las marcas en su piel.
El primer día que se atrevió a darle un beso por iniciativa propia, sin que Él se lo pidiese.
Aquel día que hizo que se corriese delante de todos sus amigos, varias veces seguidas.
La conversación en la que ella descubrió que no había ahodando en sus propias fantasías.
Muchas de aquellas escenas a las que ella recurría, se habían repetido más de una vez, pero en general había un detalle que las hacía especiales. Después solo tenía que darle la fuerza adecuada a sus dedos y encadenar orgasmos. Repetirse que ella solo tenía que obedecer a su dueño, que las propiedades solo obedecen y cumplen con lo que se les ordena... y, generalmente de cinco en cinco, conseguía correrse el número de veces que Él le hubiese ordenado. Algunas veces tan fuerte que tenía que morderse el brazo o los labios para no hacer ruido, como Él le había ordenado antes de irse.
Llegar a los 25 era quedar exhausta, las piernas le temblaban, no sentía los dedos, le dolían las muñecas y no podía parar de sonreír. El apareció en el cuarto:
-¿Cómo vas?
-Ya terminé mi ofrenda, Amo.
-¿25? ¿Sin gritos?
-Si, Amo.
-Bien. Otros cinco.
Ella sabía que eso iba a suceder. siempre sucedía. Esta vez no le hicieron falta imágenes mentales, la sonrisa de su Amo al decírselo le había bastado y Él seguía ahí. Se empezó a tocar con fuerza:
-Vamos puta, que te he dicho que te corras, obedece... qué obedezcas.- dijo, dándole un azote en el muslo.
Ahí se corrió, las otras cinco veces, le tembló la cabeza y se dejó llevar.
Cuando Él la vio correrse desapareció. Volvió con un vaso de agua.
-¿Ya?
-Si Amo.
-¿Los cinco?
-Si Amo, gracias Amo.
Él se sentó en la cama y la besó en la frente.
-Pues ve a lavarte que vamos a salir.
Ella cerró un poco los ojos, aún estaba algo mareada. Se agarró al cabecero y se incorporó.
-No no, espera a sentir las piernas, a ver si te vas a caer y encima vas a fastidiarnos el aperitivo.
Se metió en la ducha con cierto temblor aún en las piernas. Soñaba con un vermú al sol. Al salir Él la llamó. Fue al dormitorio aún con la toalla puesta, no sabía que tenía que ponerse. Sobre la cama un vestido azul con la falda de vuelo y el cinturón de castidad, que la limitaba más por el hecho de no poder ir a mear que por la castidad en si misma, ella solo se corría con una orden de su Amo.
Él la ayudó a colocárselo después de darle una oportunidad más para mear y tras eso se vistió, se maquilló un poco y salieron. Fueron a tapear algo con unos amigos y Él decidió que comerían en la calle en vez de volver a la casa. Ella controlaba, dentro de las posibilidades que su Amo le daba, la cantidad de bebida que tomaba, pero cada vez resultaba más dificil. Un vermú y una copa de vino con la comida, un vaso de agua que su Amo había pedido para ella con el café y el chupito que el dueño del local ofreció.
Cuando llegaron a casa Él se sentó en el sofá.
-Amo ¿Me permitiría quitarme el cinturón para poder ir a mear?
-¿Ya tienes ganas?
-Si Amo, por favor.
-Te dejo elegir: puedes quitártelo ya y cambiarlo por las pinzas japonesas o esperar a que a mi me apetezca que te lo quites y correr el riesgo de mearte mientras me la chupas.
-Espero a que a usted le apetezca, Amo. - dijo ella, pensando en el terror que le daban las pinzas japonesas.
-De acuerdo, trae las pinzas normales.
Erytheia palideció, no contaba para nada con eso...
-¿Qué te pasa en la cara?
-Es que no es justo, Amo...
-Si querías justicia haberte metido a abogada y no a sumisa. Tira a por las pinzas.
-Si, Amo.
Con las pinzas en los pezones, que su Amo le había colocado sin masajearlos antes porque ella era una bocazas, se la chupó durante mucho rato, al menos 40 minutos sin parar, con las babas por toda la cara y tirones en los pezones que Él le daba a cada rato. Tardó muchísimo en correrse y tuvo una corrida super abundante que a Ery le supo a merienda y gloria bendita. El semen, cuando gusta, gusta mucho.
-Venga, trae las llaves, que te voy a dejar mear antes de que me manches algo
Y así empezó la tarde del domingo.
domingo, 1 de noviembre de 2020
Domingo
Los domingos por la mañana son su día favorito de la semana, que, si tenemos en cuenta que odia los domingos por la tarde, resulta una paradoja. Pero tiene su explicación, los domingos por la mañana amanece a su lado... o a sus pies... pero lo primero que siente al despertarse es Su olor, huele a fresco, siempre, huele a hogar. Es el único día de la semana en el que Él no sale a correr por las mañanas y por tanto el único día en el que ella se despierta y Él sigue en la cama. Le gusta acariciarlo con un dedo en el costado, muy suave, sin que Él pueda notarlo. Se levanta y aún descalza y desnuda pone la cafetera.
Realmente, cada rato junto a Él se convierte en su favorito. Los días que pasan juntos, días completos y no solo en los que se ven a ratos sueltos entre obligaciones laborales, ella los tacha en el calendario con forma de corazón, distinguiéndolos de los días normales, si alguien abre su calendario a final de año, puede contar los días en que a ella se le ha salido el corazón del pecho de felicidad, porque ese es su estado cuando Él está cerca.
Prepara el café, corta fruta, deja todo listo para preparar el desayuno rápido cuando Él se lo pida y luego se asea para Él... no está muy segura de si Él se ha dado cuenta de que cuando duerme a su lado se pone dos gotas de colonia antes de entrar en la cama y por las mañanas igual. Y Con todo preparado y caliente, vuelve a la cama.
A veces Él está ya despierto y al notar como apoya de nuevo su cabeza en la almohada le guía la cabeza... a veces a la boca para besarla, a veces a la polla para que lo despierte como merece. Otras veces Él sigue durmiendo y ella se acurruca en su costado, por debajo de Él.
Cuando Él se despierta siempre hay un momento, antes del café, en el que ella le hace una mamada. Las mamadas de Buenos días tienen que ser distintas a las de buenas noches. Tienen que empezar despacio y acabar con fuerza, ella tiene que demostrar más que nunca todas las horas que lleva anhelando ese momento. No le cuesta demasiado, se siente ansiosa por hacerlo y en las raras ocasiones en las que eso no sucede, cuando empieza, se siente tan en su sitio que en pocos segundos está disfrutando como siempre, de su espacio, su momento, su lugar.
Cuando acaba y le limpia, le lleva el café a la cama. Mientras Él lo saborea ella prepara el resto del desayuno. Lo lleva a la mesa y cuando está listo le pregunta si desea levantarse ya o si por el contrario prefiere esperar. Si Él prefiere esperar ella deja las tostadas guardando calor en el horno.
Cuando Él decide levantarse a desayunar ella le sirve y si Él se lo permite, desayunan juntos. Hoy Él le ha dado de comer de su mano mientras ella estaba de rodillas a su lado. Eso le eriza la piel y le despierta el coño.
Él lo sabe y le abofetea un par de veces.
-Estamos desayunando, puta.
Ella baja la cabeza y abre las piernas bien, recuperando la postura, pero a la vez nota como su coño chorrea aún más.
Cuando Él termina ella lo recoge todo y al acabar lo escucha:
-Perrilla ven aquí... Ponte ahí, a cuatro patas. ¿Te has mojado en el desayuno?
-Un poco, Amo.
-Espero que no, porque, si estás mojada, te voy a dar 20 varazos.
Él la toca, sabiendo de antemano el resultado.
-Cuenta, zorra.
Veinte varazos, la vara no da descanso, sigue doliendo entre golpe y golpe, sigue doliendo un rato después. Cuando corta el viento estremece, pero es un dolor que la obliga a ser fuerte, que no pica, no la hace patalear ni dar saltitos, cuando recibe la vara, no se siente ridícula. Por eso le gusta la vara, por el poder que tiene, por el dolor que genera, porque siempre castiga.
-Gracias Amo. - Se apresura a decir cuando cuenta los 20.
-De nada putilla, si ya sabes que es por tu bien, para que no vayas por ahí encharcándote cuando no debes, ahora voy a mirar que no estés más mojada, porque entonces, vamos a tener que volver a empezar.
Vuelve a empezar, alternándolo con la mano. Su mano sería el peor instrumento del mundo si no fuese parte de Su cuerpo. Duele más que mil palas de maderas, pero al ser parte de Él, el contacto se suaviza por amor.
Después de los cuarenta varazos ella le agradece y lo besa. Sigue mojada y Él lo sabe. Le da el hitachi y le dice:
- Quiero 25, no te muevas de la cama hasta lograrlos y que te de tiempo a preparar la comida. Sin ruidos y sin manchar nada.
-Si Amo.
Él desaparece en el baño, para ducharse y prepararse para el resto del día mientras ella le ofrece 25 orgasmos en el día del Señor.
jueves, 12 de diciembre de 2019
Perdón
miércoles, 11 de diciembre de 2019
Micrófono.
- Vamos a ver puta, leeme lo que escribiste ayer.
-Sí, Jefe. "Un sabado cualquiera, fuimos a un local, allí todos le conocían, tenía muchos amigos. Cuando entramos me ordenó arrodillarme y me colocó una correa al cuello, me paseó así por el local, me dijo que fuese obediente y que me callase, que no quería escuchar ni siquiera mi respiración. Mientras paseábamos por el local todos los hombres allí me tocaban el culo, magreándolo, me di cuenta de que era la única mujer que estaba allí. De repente usted se paraba, me alzaba por el pelo y me colocaba con las piernas abiertas y las manos sobre la cabeza, como cuando me inspecciona. Me quitaba el vestido, rompiéndolo con unas tijeras y me dejaba allí en el centro, se pedía una copa y varios hombres se acercaban a manosearme y pellizcarme las tetas, me hacían daño pero usted no me había permitido hablar, gemir ni mucho menos quejarme. Después de un rato me ataba u me colgaba del techo, con una escalera me colocaba varias velas y me dejaba allí como lámpara del local. Yo le veía charlar con sus amigos de copas y pensé que se había olvidado de mi. Al final de la noche me bajaron y usted, atada como estaba, me colocó un abrigo por encima y me sacó hasta llevarme a su coche, me metió en el maletero y me llevó a casa, al llegar me azotó y me folló el culo, me desató y me dejó durmiendo en el suelo mientras se acostaba en mi cama."
- ¿Tú callada y dejándome bien delante de mis amigos? Si solo eres una puta quejica... mucho tienes que aprender para que yo pueda llevarte con personas decentes... ni como mobiliario me servirías.
-Tiene razón Jefe.
-Pues claro que la tengo.
Me di cuenta de que Lara fantaseaba con cosas que yo ya había vivido, ser cedida o prestada, manoseada por muchos hombres, inmovilizada, usada como mueble... todo eso lo había experimentado yo ya con mi Amo. Supe que, si me acercaba a ella, podría jugar con sus fantasías y con las debilidades del Jefe para mi beneficio y especialmente, para el beneficio del Amo... Tenía que pensar como iba a acercarme a ella.
La segunda conversación fue aún mejor, después de la comida el jefe entró enfadado en el despacho de Lara y al poco rato salió aun más enfadado, Lara se apresuró a seguirlo al despacho, cuando escuché la conversación me di cuenta a qué se debía.
"Ayer tuviste una conversación muy bonita con tu amiga Lorena ¿No? Así que entregas tu trabajo tarde para que te azote y correrte como una puta zorra. Muy bien. si ese es tu juego puedes irte, comprarte un vibrador y jugar sola. Ya te dije que esto no es un juego, que si quieres ser mía te lo tienes que tomar en serio. Esta noche quiero que me escribas una redacción sobre los motivos por los que quieres continuar, mañana me la dejarás a primera hora sobre la mesa, si veo que no me la entregas o tus motivos no me convencen se acabará todo aquí, volverás a ser una simple empleada. Ah y si quieres seguir siendo mía, nada de sexo, azotes y mucho menos orgasmos hasta nuevo aviso. Vete."
Se escuchó un portazo y me di cuenta de que, el día siguiente podía ser decisivo.
martes, 10 de diciembre de 2019
Tras los matorrales.
jueves, 12 de septiembre de 2019
La obra.
Era una noche cualquiera, hacia aun ese calor pegajoso de finales de agosto que trae lluvia y Él sudaba ante el ordenador con el aire puesto, mientras oía la lluvia caer. Había sido una buena tarde. Ahora trabajaba un poco, con una infusión, después de haber ido un rato al gimnasio. Ella estaba de rodillas, seguía despeinada después de la sesión de entrenamiento, pero estaba desnuda. Extendía las manos ofreciendo la infusión. Él daba sorbos cortos y la volvía a colocar en la improvisada mesita humana que tenia a su izquierda. En realidad le apetecía follarle el culo en la ducha, pero ese informe no se iba a escribir solo, y no podía decirle a su perra que el deber es lo primero si no cumplía con los suyos.
Cuando le dio al botón de enviar sintió que ella sonreía. Si, él también estaba contento.
La dejo allí y se fue a buscar unas cosas. Cuando volvió ella seguía en la misma posición, aunque con los brazos un poco caídos. Con la vara que tenia en la mano le levantó los brazos para corregir su posición. Dejó las cuerdas, la vara y la vela sobre la mesa.
-Deja eso en la cocina y espérame en la ducha.
Ella agarró la taza con la boca y gateó hasta la cocina... cuando quería era incluso lista.
Dejo todas las cosas preparadas para después. Cuando llegó ella estaba arrodillada en la ducha, abrió aun más las piernas cuando Èl entró y agachó la cabeza.
Él se desnudó y entró en la ducha. Abrió el agua que cayó directamente sobre la cabeza de ella. Se metió debajo del grifo empujandola un poco.
-¿Me permite lavarle Amo? Por favor.
-Venga, pero no te pongas de pie mientras no sea necesario.
Cuando salieron de la ducha Èl le secó el pelo. Después la llevo de la mano al salón y la coloco en el centro. Comenzó a dibujar con la vara en sus nalgas, ella no aguantaba bien la posición, de pie, recta, de puntillas... pero trataba con todas sus fuerzas de no balancearse al ritmo de los golpes... Era tan pequeña.
5 rayas en su culo, paralelas, otras cinco en sus muslos, cruzándose entre ellas.
Después la comenzó a atar, empezó con una cuerda colocada en la boca a modo de mordaza que ella sujetaba con los dientes, dibujo así una figura a su alrededor, marcando sus pechos, sus caderas. Cuando acabó encendió la vela. Ella lo miraba aun exhausta, tratando de mantenerse de puntillas pero con cierto balanceo de su cuerpo. No iba a atarla al techo, quería su tesón por complacerlo, su obediencia consciente y constante. Con la vela terminó de decorar sus tripa,llenando de cera su ombligo. Así, como estaba, con los pezones descaradamente salidos, señalando la excitacion que sentía, la coloco sobre la pared y abrió su culo despacio.
Se la folló con cariño y a la vez, asegurándose de que el gotelé de la pared dejaba arañazos es un piel, ese mismo gotelé que ella quería quitar...
Le dio permiso para correrse cuando Él lo había hecho ya en su espalda. Después puso la tumbó en el suelo y fue a por hielo, agua y crema.
-Todavía no he terminado contigo, después de cenar vendrá el segundo asalto, perra.
jueves, 7 de febrero de 2019
Revocar la tristeza, reencontrarse.
-No Amo, pero hay tanta luz... el espejo...
-Quiero que te luzcas, quiero que bailes para mí.
Erytheia se quedó paralizada... se sentía tan tímida, llevaba tanto tiempo si bailar para él...
-Erytheia, ¿Tengo que darte un bofetón para que te espabiles?
-No Amo, perdón Amo.
Empezó a moverse, poco a poco, con la sensualidad que le iba saliendo cada vez. Bailó desnudar para él, una canción, dos... los ojos se clavaron en Su polla mientras se pajeaba.
domingo, 15 de julio de 2018
Un siglo sin verse.
Pareciera que llevasen un siglo sin verse cuando Èl la recogió en la playa. Ella olía a mar y desprendía el calor de quien pasa horas al sol. Había bebido mojitos, un par, con una amiga y ahora soñaba con una ducha, Sushi y muchos mimos. Así se lo hizo saber cuando Èl le preguntó.
Llegaron a casa. Ella se fue a duchar, para no llenar la casa de arena, Él mientras llamó al restaurante japonés de siempre. Apareció en la ducha y entro con ella.
-Alguien debería estar chupandome la polla.
Ella se arrodilló y comenzó a lamer despacio, como si hiciese siglos que no lo saboreaba... disfrutó de ello, le gustaba chuparsela, sentir sus gemidos... quería lograr ese grito de placer que la primera vez le asustó, pensando que le dolía... vivía para oír el placer de las mamadas. No era celosa pero a veces pensaba... si esto acaba espero que nadie se la chupe cómo yo.
Tuvieron que salir, después de Èl correrse porque alguien tenía que abrirle al repartidor. Él se puso un pijama, ella un corsé negro y turquesa. El Sushi era su comida favorita del mundo. Cenaron juntos en el sofá, probando diferentes sabores, disfrutando juntos, charlando. Y después, Él la mandó a la cama.
-Tocate, calientate para mi.
Ella se calentaba solo con su olor... aunque nunca se lo decía.
Cuando Él llegó follaron, con mordiscos y azotes, mirándose a los ojos, ella bocabajo y el encima, con el hitachi bajo ella... un polvo largo, con muchas posturas, con mucho placer, de los que recuerdas para siempre (al menos así lo sintió ella).
Se tumbó rendida, Él a su lado y lo observó quedarse dormido, mientras acariciaba su pecho sin que se diese cuenta. Se echó a un lado, para no despertarlo mientras se movía... se durmió.
En mitad de la noche, Èl la buscó en sueños y la abrazó fuerte.
En ese momento ella se dio cuenta de que no necesitaba practicas concretas, ni roles, ni juegos, sino alguien como Él a quien entregar su alma.
martes, 14 de febrero de 2017
Donuts, semen y el zapato del Amo.
martes, 3 de enero de 2017
El polvo que moldea.
Lost stars
Un vestido azul, unos tacones color nude, el pelo suelto, mis tirabuzones al viento y Usted sujetando con fuerza mi mano. Sushi para cenar... vino blanco cayendo por mi canalillo y Su lengua rápida recorriendo mi pecho.
-No te manches aún, putita, tenemos que ir a muchos sitios más.
Después de la cena, chocolate y vamos a bailar.
Gin tonic y rives rosa con limón.
El centro de la pista, todo para mi.
Hace tiempo que aprendí a bailar. Bailo bajo las estrellas, sobre las nubes, marcada por Su ritmo, vigilada por Sus ojos. Desde la barra me contempla. Se acercan dos o tres... pero yo no los veo... tengo la mirada fija en Usted.
Me agarra fuerte de la mano. Salimos del local. Caminamos despacio, me para en los escaparates y me toca las tetas mientras miramos el reflejo. Me besa.
Las calles de Madrid no conocen nuestra historia...
En el local le esperan Sus amigos... me cohíbo un poco, pero Usted me agarra fuerte y me siento protegida entre sus manos. Soy Suya.
Saluda y pide una copa. Me presenta, sonrío y me sale la timidez que nadie se cree... pero existe.
-Ahora venimos.
Me agarra la mano y me lleva a una habitación.
-Puta, que cachondo me tienes. Quítate ese vestido.
Me desnudo, me recreo en excitarlo aún más...
Se quita la correa y se desabrocha un poco el pantalón.
-Quítame la camisa.
Mis dedos recorren los botones con rapidez.
Me ata de espaldas a una cruz al fondo de la habitación. Abre la puerta y mi culo queda a la vista de varios. Sus amigos se acercan. Algunos entran y se sientan en los sofás.
Una fina vara, mi culo siente el primer golpe.
-Uno
-Dos
-Tres
El ritmo es cambiante, la intensidad también y eso me excita... me acaricia el culo y mete dos dedos en mi coño. Los acerca a mi boca, se los dejo limpios.
-Estás mojada zorra.
-Con usted siempre, Amo.
Suelta la vara, me desata y me vuelve a atar de frente. Pone unas pinzas en mis pezones. Con una fusta azota mi coño y mis tetas, gimo, mezclando el dolor y el placer... No me gusta el dolor... pero estoy excitada, Su poder, mi entrega y el público, me excitan.
Me suelta, me arrodillo y me folla con fuerza la boca. No se corre, me sube a una mesa y a cuatro patas, la mete en mi culo.
-Córrete puta, ahora.
Me corro y la saca de mi, se corre en mi espalda.
Me pone el vestido, sin limpiarme y me saca de allí. Subimos al coche.
-¿Has disfrutado?
-Mucho Amo, Gracias.
-Venga, vamos a seguir.
Cuando los semáforos se ponen en rojo, se saca la polla y me agarra la cabeza, me provoca arcadas.
Llegamos a su casa. Entro a cuatro patas... Por suerte, son las cuatro de la mañana y no habrá vecinos...
Me desnudo en la puerta y continuo a gatas.
-Directa al baño, no vayas a manchar mi cama.
Me ducha a cuatro patas y llena después la bañera. Se mete y me indica que me siente sobre Él, la tiene dura.
-¿Como tienes el coñito? ¿Te duele?
-Un poco Amo.
-Bueno, te jodes... muévete puta.
Me muevo como a Él le gusta, mientras cierra los ojos en la bañera.
-Más rápido, me voy a correr, trae tus tetas.
Mordiéndome los pezones se corre, yo estoy excitada, pero ya he tenido un orgasmo hoy...
Me levanto y le doy su albornoz. Lo ayudo a secarse y me seco yo.
Nos tumbamos en la cama, desnudos.
Me abraza y me tapa.
-Vamos a dormir princesa.
-Buenas noches Amo.
-Buenas noches Erytheia.
domingo, 7 de agosto de 2016
Ritmo
Bailo, bajo sus palabras. bajo su ritmo... canción tras canción... empezó en un streaptese pero llevo ya un rato sin ropa, bailando para Él... y se me olvidan los pasos, pero Él me quiere así, danzando a su ritmo.
Me subo sobre sus rodillas, me besa.
-Mírame a los ojos... Mírame...
Y lo dice, como si fuese a perderme si no lo miro, como si me encontrase cuando lo hago. Lo miro, lo busco ansiosa... me encuentro en sus pupilas dilatadas, en el espejo de su alma, en la excitación que me provoca.
Me besa, me agarra los pechos y la música ya no suena para mí... ya no oigo más allá de sus suspiros y sus palabras en mi oreja.
-Rózate. Frotate como una perra contra mi polla.
Me encanta hacerlo, me gusta sentir el contacto de su piel en mi clítoris.
Cuando se cansa me tumba y entra en mí, con fuerza, con confianza, sabiendo que será bien recibido en mi interior.
Me susurra historias al oido, mientras me bombea, me besa y me pellizca.
Al final, se derrama en mi interior.
Y la vida se detiene, aunque sigue su ritmo en mi interior.
lunes, 6 de junio de 2016
Listilla
sábado, 4 de junio de 2016
El Ama.
Ahora estaba allí, de frente, con la mirada puesta en ese nuevo reto que se abría de piernas ante mí.
Los lametones eran inseguros... ¿Como puede resultar ajeno algo que tienes tan entre las piernas? Claro que... yo al mío no me llego... y tampoco conocía lo suficiente a la Señora como para saber qué le gustaría...
Me costó coger confianza pero poco a poco encontré la manera de hacerla disfrutar, como si de mi Amo se tratase. Era bonito sentirme tan Suya estando con otra persona. La Señora me cogió la cabeza y me guió, yo jugaba con la lengua como sabía y cuando la escuchaba gemir repetía movimientos... al final apretó muy fuerte y se corrió.
Se tumbó en la cama y yo me quedé sentada en el suelo respirando tranquila.
-Anda sube, descansa un rato que ya está al llegar Andrés.
El Amo me había dejado allí tres horas antes, en la puerta de casa de una de sus mejores amigas, un Ama que yo había visto un par de veces porque viajaba mucho por trabajo. Me había dado un beso en la frente.
-Se buena y obedece.
Se había marchado tras llamar al timbre, yo no tenía ni idea de donde estaba. Cuando ella me abrió la puerta y me dijo que pasare me sonrojé muchísimo y bajé la mirada. Ella la levantó y me besó.
-Tu tranquila.
Al llegar al salón me pidió que me desnudase despacio y me pidió que le llevase un refresco, indicándome donde estaba la cocina.
Coloqué dos hielos pequeños en un vaso y lo llevé todo en una bandeja. Ella me tumbó en la mesa, puso la bandeja en el suelo y cogió los hielos.
-Esto no me hace falta, querida. - dijo mientras me metía cada uno en un agujero.
Empezábamos bien...
Se terminó el refresco con tranquilidad, mientras yo derretía los hielos con el calor de mi cuerpo. Cuando se levantó me besó con sus labios rojos
-Vamos a jugar un ratito ¿Vale?
-Si, Señora.
Me agarró las tetas con fuerza y las ató con una cuerda, dejándolas tensas. Me llevó a su dormitorio y ató la cuerda de las tetas al cabecero, dejándome a cuatro patas.
Así como estaba me enseñó un látigo lleno de nuditos.
-¿Vas a demostrarme que eres tan buena como tu Amo dice?
Esas palabras me llenaron de orgullo.
-La complaceré Señora.
-Así me gusta.
Los azotes cayeron... y esos nuditos... El Amo de momento no tenía ninguno de esos, y menos mal.
Conté 30 cuando paró. Desapareció y volvió con una crema que restregó con velocidad por mi culo... me cuidaba.
Andrés dice que tu culo es un pozo sin fondo... vamos a probar si es cierto.
Me enseñó un arnes cuyo dildo temí que saliese por mi boca... era de las cosas más grandes que he visto en mi vida. Se lo tocaba con cara de perversidad mientras me sonreía.
-Seguro que para una puta como tu esto solo es una pequeña molestia.
Entró, y dolió muchísimo... lo metió despacio pero sin parar en ningún momento... aguanté pensando en mi Amo, el querría eso... y cuando empezó a bombear, sentirme tan llena me hizo excitarme muchísimo, pero sabía que no me podía correr.
Cuando lo sacó, me hizo una foto para mandársela al Amo, de mi culo abierto... me la enseñó y me dio muchísima vergüenza.
Se quitó el arnés y empezó a desatarme, mientras me daba besos que llenaban mi cuerpo de pintalabios... Me arrodilló en el suelo, a los pies de la cama... Por un momento pensé en la imagen... ella alta y morena, yo rubia y pequeñita.. su pelo liso, mis tirabuzones... su Dominación, mi sumisión... Mi pensamiento se vio interrumpido cuando me besó, me metió la lengua agarrando la barbilla y mirándome fijamente me dijo:
-Prueba definitiva Erytheia. Ahora vas a comerme el coño.
domingo, 15 de mayo de 2016
Arropo
Entre sus brazos se esconde el mundo las noches de domingo...
Entre sus brazos vivo yo, en mi más pura esencia
En el arropo de su pecho, en el calor de su ser, ahí vivo yo... quien soy realmente, ese trocito de mi que nadie conoce
En el arropo de su cuerpo, mirando al mundo desde sus brazos, entrelazados a mí cintura... porque no hay más allá de sus brazos... porque pueden pasar mil vidas y seguiré viviendo ahí, en su arropar, en su mecer.
La oscuridad de su mirada que se vuelve tierna, cuando me mira y me aprieta contra Èl, como si quisiese que su corazón se impregnase de mí... como si necesitase confirmar que mi alma vive ahí, en el arropo de la Suya.
La nostalgia de la cama vacía, se rompe cuando pienso en su pecho, que me arrulla y me arropa
La pena de la desesperanza quiebra cuando me abraza
Y desando el camino aprendido, el camino tropezado... para recordar que luché y que lucho por crecer y ser mejor... porque mi recompensa se esconde entre sus brazos, pilar de apoyo en el camino, refugio nocturno que me arropa.
El dulce susurro en el oído tanta perversión tanta ternura
Y sus brazos que son el mundo
Las noches de domingo cuando me arropa.
Lista de deseos
Mancharle la nariz de helado
Besarle por sorpresa
Andar desnudo por casa
Pasear de la mano
Enterrar sus pies en la arena de la playa
Ir a un partido de fútbol
Darle de comer
Ver una lluvia de estrellas en el campo
Ponerle las zapatillas
Retorcerme entre sus cosquillas
Un striptease en tacones
Cocinar juntos y acabar llenos de harina
Beber vino blanco de su boca
Dormir hasta la hora de comer
Un paseo en bici
Renovar el concepto de eternidad.
lunes, 25 de abril de 2016
El matiz que diferencia un lunes
Las horas extras no están pagadas, ni cuando las remuneran.
Y arrastrar los pies es decadente, pero a veces no puedes permitirte nada más, porque la cabeza y los hombros pesan demasiado.
Hoy fue un día de esos, aunque ya lo siento tan lejos que no sabría exponer los motivos. Cuando llegué me sobraban los tacones y el sujetador. Necesitaba la calma de la bañera y una cama grande y mullida.
Me sorprendió ver que Él estaba allí... normalmente entre semana no venía a casa... Había pedido pizza (lo que casi me sorprendió más) y me arrancó la ropa a bocados camino de la habitación.
Era primitivo, salvaje. Me arrodillé y me folló la boca, antes de correrse me agarró con fuerza y me tumbó en la cama. Me embistió con dureza, mientras agarraba mi pelo y me mordía.
Mi guarra
Mi zorra
Mi puta
Entró en mi culo, sin lubricante y sin avisar... soy Suya... y fue variando, haciendo que viese el orgasmo lejos, sintiéndolo vibrar en mi interior...
Se corrió en mi boca, que su semen nunca se desperdicie, mejor que baje por mi garganta, me alimente de Él y me haga pegar el estirón a través de sus entrañas.
Me ató a la cama, yo aún no me había corrido y creo que quería que lo hiciese.
En mi culo puso un plug, uno grande que compramos una vez juntos y a mi pierna ató el hitachi.
Me dejó allí, después de morderme los pechos con fuerza y amordazarme la boca.
Escuchaba la televisión... de vez en cuando se levantaba, con un trozo de pizza en la mano, me miraba, se reía y volvía a desaparecer.
Pasé allí al menos una hora, aguantando el correrme, nadie me había dado permiso para ello.
Al final apareció y me desató. Sin lavarme con el plug en el culo y las ganas entre las piernas, lo seguí al salón. Allí, en mi cuenco de perrita, pizza troceada me esperaba para cenar.
Me indicó que comiese.
Cuando acabé me subió al sofá, de espaldas a Él y mientras me masturbaba y entró en mi culo, me permitió correrme.
miércoles, 13 de abril de 2016
Rodillas.
Los domingos son para quedarse en la cama. Había dicho ella al despertarse... pero se giró a buscarlo y Él no estaba a su lado. Incluso los domingos sale a correr...
Hubiese querido abrazarlo al abrir los ojos, pero también le gustaba su constancia, su disciplina... Él tenía toda la que a ella le faltaba.
Si pesó un minuto las opciones... ¿Seuir durmiendo o hacerle el desayuno?
Lo segundo lo pondría más contento. Cortó fruta e hizo zumo de naranja, preparó tostadas y puso la cafetera para cuando Él llegase... aprovechó para hacer la cama, se duchó y dejó el cuarto de baño listo para cuando entrase Él. La toalla en el calentador, temperatura media en el baño, música y un ambientador olor a cítricos que a Él le encantaba. Cuando lo escuchó llegar abrió el grifo, para que el agua calentita ambientase la habitación. Él entró la cogió midiendo el agua, apoyada en la ducha, con el culo en pompa.
Se agachó y le besó las nalgas, cubiertas con un tanga rosa palo con bordes de encaje.
-Buenos días putita dormilona.
-Buenos días Amo. He preparado su ducha.
-Así me gusta.
Ella empezó a descalzarlo, a desvestirlo.
Esperó a que se duchase, era divertido oírlo canturrear. Cuando acabó le ayudó a secarse.
-Anda, te has ganado tu ración de leche mañanera.
Erytheia mamó con ansia, como si tragase el néctar de la vida.
Se la dejó limpia y Él se puso unos bóxer blancos.
Un azote en el culo.
-Ve a poner la cafetera anda.
Erytheia caminaba a saltos, feliz y cachonda. ¿La dejaría correrse hoy?
Llegó con el pelo aún mojado, despeinado y la barba húmeda. ¿Por qué era tan guapo? Que así no se puede una concentrar...
Se sentó y ella le sirvió zumo y café. Le puso la fruta en un bol y huntó las tostadas con mantequilla, como a Él le gustaba. Esperó su orden.
-Ven aquí anda. -señalaba sus rodillas
Erytheia se sentó sobre Él y mordió la fresa que Él le ofrecía.
-¿Está rica?
-Sí Amo. Muy fresquita.
-Bebe zumo.
Ella obedecía, desayunó zumo, fruta y tostadas, pero no probó el café... Él no se lo dijo.
Cuando acabaron Ella comenzó a recoger la cocina.
Él desapareció y cuando estaba acabando la llamó.
-Erytheia ven aquí.
Sonó serio y eso la asustó un poco.
-¿Sí Amo?
-Tenemos un tema pendiente ¿no?
Erytheia se arrodilló ante Él, sabía que tenía un castigo pendiente... hacía dos noches, se había pasado de graciosa estando con los amigos de Él y ella sabía perfectamente como no debía comportarse.
-Vamos a recordar una cosa. ¿Tu quien eres?
-Su perra Amo.
-Bien, eso pensaba.
Le colocó un collar y ancló una cadena a la pared.
-8 metros, llegas a la cocina, al baño y a la terraza... no te quiero ver de pie, no te quiero ver moviéndote. Te puedes colocar en tu esquina.
Erytheia se colocó con la mirada baja, arrodillada en el rincón al que estaba anclada la cadena. Él se sentó a leer un libro.
De vez en cuando la miraba, no se movía, pero sentía su respiración... de vez en cuando un suspiro se le escapaba silencioso, como si sobrase aire en su cuerpo.
Llegó la hora de almorzar y Él se levantó para preparar algo. A Erytheia le llegó el olor del sofrito y sintió rugir su estómago. Tenía hambre. Pero pasó la hora de comer y Él volvió con su café.
Se quedó incluso dormido un rato... mientras Erytheia sentía el peso de su cuerpo en las rodillas. Pero claro, Él no estaba castigado, Él no tenía pq soportar su castigo, ella era su propiedad. De vez en cuando en su cabeza resonaba esa frase que Mérida, Silvia y ella se repetían de broma como un mantra. "Te jodes, por puta"
A las seis de la tarde Él se despertó y se acercó a ella.
-¿Tienes hambre?
-Un poco Amo.
Él volvió con un cuenco con fruta y cereales. Lo colocó en el suelo, entre sus piernas, mientras se sentaba en el sofá.
-Ven perrita, come.
Erytheia se dividió entre la vergüenza de comer a cuatro patas y el agradecimiento de cambiar de postura, de poder desentumecer su cuerpo.
Mientras ella comía Él se levantó y se colocó tras ella. La folló con fuerza.
-Ni se te ocurra correrte.
Él se corrió en el suelo y le obligó a limpiarlo. A Erytheia le encantaba beberse el sémen de su Amo, pero no le gustaba nada lamerlo del suelo y Andrés lo sabía.
Cuando acabó Él desenganchó el collar y la cogió en brazos.
-Repíteme quien eres.
-Su perra Amo.
-Y ¿cual es tu sitio?
-A sus pies Amo.
-Buena chica. Vamos a bañarte pequeña.