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martes, 27 de octubre de 2015

Pizza pasión vino y chocolate.

Después del diluvio de ayer, cuando llegué a pensar que mi trabajo se inundaría el día amaneció iluminado... pero hubiese dado igual, porque mi noche había sido tan maravillosa  que ni siquiera un granizo sin chaqueta habría enfriado mi ánimo.

Después de tratar de organizar las próximas entregas de forma que beneficiase a toda la plantilla (yo, con lo poco que me gusta mandar) había llegado a casa completamente agotada. 

Él llegó una hora más tarde, después de que a mi me hubiese dado tiempo a ducharme y recoger la casa. Estaba en la sala de estar, tumbada en el sofá y tratando de relajarme. Tocó la puerta, entró y me besó en los labios. 

Fue directo al baño, mientras yo lo seguía a cuatro patas, como él me había indicado. Se duchó mientras yo le servía de perchero sujetando su toalla.  Cuando salió me dio un capricho, pidió pizza por teléfono... lo cual indicaba que yo debía tener un aspecto más cansado del que creía, porque mi Amo no solía concederme comer comida rápida. 

Él se había quedado desnudo y hacía rato que yo me había derecho de mi vestido.  Me llevó a la habitación y me tumbó sobre la cama. Habíamos comprado un lubricante que sabía a yogur de fresa. Me embadurnó las tetas e hizo lo mismo con su polla. Comenzó una lenta cubana, a su gusto, despacio; besándome lentamente mientras lo hacía. Se corrió en mi cara y me colocó su polla en la boca para dejarla bien limpia. Me encantaba el sabor de su semen mezclado con el yogur de fresa. A su vez Él lamía mis pechos... Lo cierto es que ese lubricante podríamos habernoslo comido a cucharadas. 

Cuando se la dejé limpia me pidió que pusiese una copa de albariño. Él puso también, dentro de un bol pequeño, puso también un poco de albariño. Se sentó en el sofá con su copa. Yo, a sus pies bebía como una perrita. Puso la televisión, mientras veía las noticias jugaba con su pie en mi coño. 

Sonó el timbre. Me echó una manta por encima y me dijo que me estuviese quieta. Se puso su pantalón y fue a abrir.  

Anda perrita, traete un par de platos.  Me colocó un cojín en el suelo y me permitió comer con las manos y beber de un vaso. 

La verdad es que es maravilloso hablar con Él, es imposible aburrirse. 

Después de cenar, mientras Él veía un rato la televisión, limpié los platos y llevé al salón el tarro de nutella. Me dediqué a mi postre favorito, nutella con la polla de mi Señor.  La tenía muy dura cuando me alzó y me subió a cuatro patas sobre el sofá. Me folló con dureza, jugando con mi clítoris. 

-¡Córrete zorra! ¡Córrete! 

Exploté, por supuesto, solo me hacía falta su voz para estallar. Caí sobre el sofá mientras Él llenaba mi espalda con su semen. 

De un azote me mandó a la ducha. 

Cuando acabé estaba en la cama. Me indicó que me tumbase a su lado y hoy me he despertado abrazada a Él. 

viernes, 23 de octubre de 2015

Cuidar y compartir... nuestro juego.

Usted sabe verme dentro y cuando nos encontramos para desayunar ve que estoy sensible. Nos sentamos y me pide un café con un chorro de chocolate blanco y mucho dulce. Nos sentamos en un sofá arrinconado de la cafetería. Usted apoyado en toda la esquina izquierda y yo sobre usted. Me siento mimosa. Tenemos una hora más, cuando salimos de la cafetería... el café y usted me calman los miedos. Paseamos hasta un parque, a estas horas está desierto. Usted me va besando poquito a poco, los labios, la barbilla, el cuello y va descendiendo por mi escote. En un rincón escondido del parque levanta mi falda azul, esa que compramos en una tienda de Chicago hace tres veranos.... cualquiera diría que este es nuestro cuarto invierno juntos... que llevo cuatro inviernos siendo completamente suya.

En la esquina escondida levanta mi falda y entra dentro de mi, suave, despacio y va aumentando el ritmo embistiendo contra mis miedos, arremetiendo contra mi melancolia. Y me siento suya, protegida. Me da permiso y nos dejamos llevar a la vez y parece que su semen en mis entrañas va curando mis heridas abiertas.  Y es precioso, porque es nuestro y porque solo ha hecho falta que me mirase a los ojos.

Caminamos despacio, usted me abraza y no me deja sentirme sola, me mima me besa y me inunda de su olor. Hoy lo  tendré aún más presente cuando nos separemos.

Para a comprar una flor y la corta para ponerla en mi pelo. Me besa y me eleva. Se autoinvita a dormir esta noche en mi cama y yo agradezco afortunada dormir esta noche entre sus brazos. Nos despedimos, pero es solo un rato.

Así, tal y como me cuida, es usted campeón en este juego nuestro de compartir la vida.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Es un juego.

Es un juego: Tu me obedeces y yo te cuido. Es un juego: Yo me entrego y usted me protege.
Juguemos, encontrémonos en lugares que nadie conoce... en lugares que no existen... Convierta nuestro encuentro en una visita a un mundo paralelo... ayúdeme a olvidarme del mundo... Con un simple dedo...


Él acaba de despertar... yo he dormido poco... Aún me cuesta acostumbrarme a sus agarrones dormido... a su forma inconsciente de dominar, de poseer...

-¿No puedes estarte quieta? menuda me has dado... mala.
-No soy mala.

Un dedo, con un dedo me tiene derrotada, me hace cosquillas, con un solo dedo, como pequeñas punzadas mientras me dice, riendo:
-¿Le dices que no a tu Amo? te estás buscando castigo divino!

Pero yo sé que no es verdad, porque se ríe y tiene la voz cariñosa, la que me gusta... y huele a ternura y sé que puedo reirme con las cosquillas, porque está jugando... y me domina de esa forma tan sana y tan infantil... y una parte de mí sabe que soy un poco más suya... que así me gana.

Se levanta y se va a hacer café. Es la única persona que supo cogerle el toque de azúcar que a mí me gusta a la primera. Me llama desde la cocina y gateo a su encuentro. Se sienta en el sofá y me coloco a sus pies. Me da la taza de café y un trozo de bizcocho.
-No tengo mucha hambre Señor.
-Cómetelo

Charlamos, así, con la taza de café calentando mis manos y su presencia calentando mi cuerpo.  Al rato se levanta y se lo lleva todo a la cocina. Cuando vuelve trae una lata de gominolas en las manos. -¿Te gustan?
-Si Señor.
-Bien.
Pone un antifaz en mis ojos y me da la lata abierta.

-Vamos a jugar pequeñita. Tú eliges una gominola, me la enseñas y te la metes en la boca. A ver si adivinas el color.
 No fue fácil, las rojas me sabían azules, las amarillas blancas y las naranjas, que estaba segura de poder distinguir porque generalmente tenía un sabor más fuerte, no me tocaban nunca.

-Vamos perrita... si lo consigues te doy polla.

En ese momento... no sé que me pasó... pero me bastaron dos segundos para decir, con toda la seguridad del mundo:
-Verde!
y mi Amo solo fue capaz de responder:
-Serás zorra... ahora tengo que darte polla.

Me reí con ganas... lo cierto es que estaba orgullosa de mi triunfo. Apoyé mi cabeza en su pierna, jugueteando con su vello... era una manía que el me permitía conservar... creo que le gustaba...
Estuvimos un rato así, hasta que me agarró la cabeza y me dijo:
-Anda ven aquí.
 Abrí la boca y me la tragué toda, buscando conseguir su semen, tragarlo, que fuese mío... era una carrera y yo tenía que ser la mejor... al fin y al cabo, estábamos jugando.

jueves, 27 de agosto de 2015

De apuestas y justicia...

Nos habíamos quedado dormidos después de comer, Él cansado de trabajar... yo, más afortunada, de hacer largos en la piscina. Bocabajo, desnuda, comencé a notar unos dedos masajear mi cuello, dejé escapar un sonido gutural de puro placer... bajó por la espalda, olía a fresa y supe que era el lubricante que yo había comprado un par de semanas antes. Hacía círculos a lo largo de mi columna, si se acercaba mucho a las caderas me hacía cosquillas y se me escapaba alguna risita, recién levantada y me estaba relajando tanto que podría haber vuelto a dormirme.
Cuando llegó a mi culo se afanó en amasarlo. Llegado el momento, como me imaginaba lo sentí acercarse a mi ano... haciendo círculos con los dedos. Introdujo uno, después fue añadiendo más, hasta tres. Al final lo noté apoyar su polla y comenzar a entrar dentro de mí. Bombeaba sujeto a mis caderas, salvaje, mordiendo mi espalda, tirando de mis pezones, estimulando mi clítoris con sus dedos.

-No tienes permiso para correrte perra.

Aguanté mis gemidos, la excitación iba a más, Él azotaba mi culo y dado el momento se derramó dentro de mí.

Salió y se la limpié con la lengua. Fuimos a la ducha, Él me lavó a mí y yo lo serví a Él mientras se duchaba. Sacó mi vestido amarillo y me lo dió, me recogí el pelo en una cola alta. Se vistió y antes de salir; colocó un dildo en mi ano y un vibrador con control remoto en mi coño.

Paró en un centro comercial.

-Hace mucho que no vamos a la bolera. ¿Nos jugamos algo para que sea más divertido? Mismas reglas que en el billar.
-Vale, Amo.

Las reglas eran simples, ambos podemos desconcentrar a nuestro contrincante, la única diferencia es que yo a Él no lo puedo tocar y Él a mí sí.

-Vamos a hacerlo así. Si gano yo, esta noche cera y no te corres en dos semanas. Si ganas tú te corres como quieras y la próxima vez que cometas una falta tú elegirás tu propio castigo, sin restricciones.
-¿Trato?
-¿Dos semanas no es mucho?
-¿Lo tomas o te rindes?. - (Rendirse es considerado perder)
-Lo tomo.

La primera vez solo tiró uno. Yo tres. La segunda hizo pleno y mientras Él celebraba su victoria yo tiré y también lo logré. A la siguiente activó el vibrador y no di una, Él había tirado la mitad. Al final quedamos empate. Nunca nos había ocurrido.

-Haremos una cosa, tú eliges medio premio y sufres ambos castigos.

-Ha sido empate, no es justo.

-¿Y quién ha dicho que tenga que ser justo?

-De acuerdo Amo. Elijo correrme como quiera, si voy a estar dos semanas por lo menos quiero disfrutarlo hoy.

-Bueno. Vamos a cenar y luego eliges como correrte.

Cenamos en un bar de tapas dentro del mismo centro comercial. Compramos un helado para el camino y tal y como entramos por la puerta de casa me desnudé.

-Tienes ganas eh zorrita...
-Muchas Amo.
-¿Qué eliges?
-A cuatro patas, como un perra.
-Menuda guarra estás hecha.

Probablemente sean dos semanas muy duras... pero fue BRUTAL.
 

martes, 25 de agosto de 2015

Contagios

El otro día contaba que ocurriría si Erytheia estuviese malita. Pues bien, la cosa continuaría tal que así.

Hoy Erytheia se encuentra mucho mejor, está en casa, solita, reservandose. Suena el teléfono.

-Nena ¿Qué tal la cosa?
-Mucho mejor mi Señor, ya hoy no tengo frío.
-Me alegro. A mi me lo has pegao.
-¿De verdad?
-Sí, estoy destemplado y muy cansadito.
- Ay perdón. ¿Puedo ir para allá?
-Vente anda.

Vestido informal y para casa de su Amo. Una vez alli se desnuda, todo está calentito. Él a la cama y nada de trabajo pendiente, caldito caliente, arroparlo y dejarlo dormir. Recoger un poco su casa, preparar cremitas para estos días y esperar a que despierte. Cuando comienza a despertar ibuprofeno y oral, que esas pastillas son un rollo de tragar, mejor hacérselo agradable. Él está animado, pero no tiene fuerzas. Zumo de naranja y una perrita que ejerce de mesita, en la tele el fútbol.

Erytheia prepara un baño de rosas para su Amo, con eucalipto para abrir las fosas nasales. Todo calentito, sabanas suaves y cena recién hecha. Se duermen juntos. Ella acaba la jornada enganchada de nuevo a su polla. Él cansado y encantado.

A veces cuidar y proteger una propiedad es una acción muy similar a servir a tu dueño. Ahí está la magia. 

domingo, 23 de agosto de 2015

Un Amo que me mime

Llevo dos días destemplada, nariz congestionada, frío... un trapito soy... esta entrada será cortita por lo mismo... pero estaba yo pensando, que ocurriría si fuese Erytheia la que estuviese así. Los ojillos achinados de cansancio, frío todo el rato, mucosidad y lentitud de reflejos... su Amo Andrés iría a su apartamento a cuidar de ella, la mandaría a la cama, con un camisón y la taparía bien. Le prepararía una cremita de verduras que la reconforte y se sentaría en la cama. Erytheia se quedaría dormida con la cabecita apoyada en su pierna, mientrad Él juega con su pelo, satisfecho porque su perrita enfermita se lo ha comido todo sin quejas. Cuando se despertase Él le tomaría la temperatura, la abrazaría y leería para ella con voz suave. Cuando ella se sintiese mejor, la bañaría lento, acariciando su cuerpo despacito mimando a su princesa perrita y la colmaría de besos mientras la seca con una toalla esponjosa.

Tan bien cuidada, Erytheia se pondría buena con rapidez y podría agradecer a su Amo tanto mimo dando buen uso a su boquita. Él, viendo fuerzas recuperadas en la perrita traviesa se la follaría con delicadez, cuidando las reservas recién recuperadas.

Quien fuese Erytheia...

viernes, 14 de agosto de 2015

Sabado casero.

Me llamó ese día para ir a su casa por la mañana. Un vestido azul turquesa y sandalias planas, Él me habia dicho que vistiese sencilla y sin ropa interior. Una trenza de pelo y maquillaje como a Él le gustaba. Se la chupé en la puerta y después salimos a la terraza. Su terraza era perfecta, no nos podía ver nadie.  Una copa de vino blanco, un libro y su perrita a sus pies. Yo lamía y besaba  juguetona mientras Él leía en voz alta una novela que estabamos leyendo juntos. Estuvimos así casi una hora. Hasta que llegado el momento me indicó que pasase de sus pies a su polla. Ahí si tomó el control y me folló la boca. Se corrió en mi cara. Lo recogimos todo y se puso a cocinar. Dorada al horno con patatas a lo pobre. De primero, ensalada de brócoli y de postre brochetitas de frutas. Cuando acabamos me guió hasta su habitación, Él no perdonaba la siesta casi nunca, porque en general dormía mal de noche. Me tumbó bocarriba  y me folló, dándome permiso para correrme todas las veces que pudiera. Después se quedó dormido sobre mí. Le olía el pelo a menta.

miércoles, 5 de agosto de 2015

¿Chocolaterapia? Inventos de Erytheia

-Amo. ¿Me deja jugar un poco con su espalda? Prometo mimarle muuuucho.
-¿Vas a ser mala?
-Yo no soy mala, mi Señor... quizás un poco traviesa, pero mala nunca.
-De acuerdo, solo un ratito.
-Bién!Túmbese en ahí, que he puesto esa sábana para no manchar. Así ¿Está comodo Amo? Perfecto. ¿Sabe lo que es la chocolaterapia? Pues yo le voy a dar un masaje con nutella, que seguro que no tiene nada que ver pero es más rico.
-Usa las tetas.
-Si Señor.
Yo masajeaba su cuerpo con el mío, repartiendo bien la nutella... dando a ratos lenguetazos por su cuerpo, centrando mis dedos en sus cervicales cansadas de trabajar y mis pechos en toda su espalda. Él tumbado en el cesped de su casa y yo sobre él, ambos desnudos... aproveché para bajar a sus nalgas y jugar con su culo, cosa que a Él le encanta.

Conseguí excitarlo, porque llegado el momento se tumbó bocarriba.
-Come perrita. - dijo cuando hundó su polla en nutella... ahí solo usé la lengua. Él mientras daba lametones a mis pechos bañados en chocolate. Se corrió y de un azote me mandó a la ducha. Yo contoneaba en el camino mi culo, sabiendo que eso se la pone dura. Nos metimos en la ducha juntos, yo lo lavé a Él, Él me lavó a mí. Trabajo en equipo. Me llevó a la cama aún mojada y me tumbó bocarriba, con bastante delicadeza entró en mi cuerpo y me folló muuuuuy lentamente... a veces lo hacía porque sabía que para mí era imposible correrme de esa manera. Continuó poco a poco, pero de pronto embistió con fuerza y aceleró el ritmo de forma desenfrenada. Nos corrimos juntos, extasiados, abrazados, mojados y dulces.

Nos dormimos entrelazados

Que no hay nada más bonito que no saber donde acaba su cuerpo y donde empieza el mío... al final, ambos son de su propiedad.

martes, 30 de junio de 2015

Buenos días, corazón.

Esta mañana he tenido un despertar diferente, mi silencio de estos días no ha sido casual si no causal... tanta pena pegada al cuerpo que incluso mi Amo tomo cartas en el asunto, y voz en mi mundo bajo una falda. Hoy después de deshacerme anoche de mi vestido de tul y mis lagrimas amargas, pegadas al alma como el calor nocturno se pega a la nuca; he despertado de otra manera. Hacía más sol por la ventana y las manos de mi Amo sobre mi pecho aún dormido, han acabado con un invierno que duraba demasiado. La felicidad es ese instante en el que mi Señor me besa los labios con aliento a sueños y me dice lo bonita que estoy despeinada.

He bajado a besos hasta su pecho, primera parada de mi lengua, he seguido en linea recta hasta su ombligo, descanso de mis labios y he acabado ahí donde vive la inmoralidad de mis acciones, mi casa.

He lamido el tronco despacio, notando el sabor salado de la alegría. Lo he besado poco a poco, con la ternura de una mañana que huele a felicidad. Lo he metido entero en mi boca, lo he hecho crecer con mi lengua, he soplado y he notado el escalofrío que le recorría, escalofrío de calor. He jugado ahí, en el paraiso que se forma  entre sus huevos y mi lengua; hasta que al final, se ha derramado en mi boca y lo he tragado gustosa, desayuno de pasión.

Cuando he mirado hacia arriba sus ojos cerrados sonreían de placer. Le he besado los labios, que son el apartamento donde paso mis veranos y allí, refugiada entre sus brazos he vuelto a soñar mientras me hacía el amor.

-Buenos días mi Señor.
-Buenos días corazón.

lunes, 29 de junio de 2015

Vive, Erytheia, vive.

Dicen que todos tenemos una persona especial que se mete bajo la piel y no se va. A veces, cuando estoy con mi pequeña pizpireta durmiendo la siesta, mi perrita inquieta, besa mis pies. Los lame y le da besos pequeñitos... yo recuerdo entonces esa frase y pienso que bajo mi piel está escrito su nombre, el nombre de mi preciosa propiedad, mi bello tesoro.

Erytheia lleva unos días tristona... ella disimula y se hace la fuerte, pero yo sé que llora cuando se queda sola. Le he pedido que venga a casa unos días, necesita mimos y sé que no los quiere pedir porque eso sería demostrar que no está bien.

Esta noche le he pedido que se pusiese lo que había sobre la cama para cenar. Era una pequeña sorpresa, sé cuanto ansiaba un vestido con la falda de tul. Es blanco, la parte de arriba una blusa atada al cuello, con el escote abierto y sin espalda. Unos tacones morados, un lazo para el pelo. Ha aparecido toda ilusionada, casi a brincos y eso es buena señal; mi niña Erytheia da pequeños brincos inconscientes cuando está de buen humor. Ha girado sobre si misma.

-Le amo, mi Señor. - me ha dicho mientras me abrazaba. Me ha besado en los labios.

He puesto música.

-Baila, Erytheia, baila.

A mi niña Erytheia le encanta bailar. La veo moverse por la cocina, mientras termino de preparar la cena, un plato que le encanta; parece que flota. Abre la nevera y sirve una copa de vino. Bebe y me deposita el contenido en la boca, a través de un beso en los labios.

-Vamos a cenar pequeña. -le digo.

Ella sirve los platos y me echa más vino. Está atenta a mí, está mimosa.

Cuando acabamos le doy un sorbete de limón y le digo que me espere en el salón. La encuentro comiendo sobre la alfombra. No tengo remedio, me enciende su belleza. La agarro y le follo la boca. Se traga mi leche.

-Saladita. - me dice. Y yo carcajeo. La primera vez que se tragó mi semen le pregunté que le había parecido y ella dijo eso:" Zaladita!" Con esa voz de niña que pone cuando quiere ganarme.  Ella rie también, me alegro. Y en un susurro digo.

-Rie, Erytheia rie.

En brazos la llevo a la cama. Gatear estropearía el precioso vestido que lleva puesto.

Allí la desnudo y le pongo un antifaz. Juego con ella, con sus pezones. Se estremece.

La giro y la azoto con el cinturòn, siento como gime. Dejo caer una gota de cera en su culo y muerde la almohada. Despacito le acaricio las nalgas. Una vez bocarriba la penetro lento. Que bonita está excitada.
Escucho con voz ronca, como me pide permiso para correrse y yo le permito dejarse llevar. Verla desemboca mi orgasmo, me corro abundante dentro de ella. Quedamos extasiados sobre la cama. Se le cierran los ojitos.

-Duerme Erytheia, duerme.

martes, 23 de junio de 2015

Ayer me dormí hablando con Él

Ayer me dormí hablando con Él, me dijo que fuese a su casa a cenar e hizo rissoto de boletus. Después me cargó hasta su habitación, me tumbó sobre la cama y me folló con cierta violencia... mmm... me cubrió luego de besos.

-Mi Erytheia bonita... -decía a cada rato.

Yo estaba sujeta a los pelos de su brazo... acariciandolo, jugando con ellos

Al rato me enchufó la polla en la boca, dejándome hacer hasta que conseguí toda su leche. Jugueteé con ella, enseñandosela en la lengua, hasta que me dió permiso para tragarla.

-Suelo, perra.

Obedecí, arrodillándome al lado de la cama, con las manos tras la nuca. Desapareció de mi campo de visión un rato y cuando volvió traía dos pinzas, una para cada pezón. Echó un cojín sobre el suelo y yo supe que debía colocar la cara sobre él. Así, expuesta, azotó mis nalgas con una vara finita, era suave, yo siempre he tenido miedo a las varas y con Él lo superaba poco a poco. Después se agachó y besó mis nalgas, acariciando con suavidad las marcas rojas. Fue a por crema que puso en mi culo, incluido mi ano y me enculó despacio, mientras me masturbaba despacito.

Me permitió correrme cuando Él lo hizo y me subió a la cama en sus brazos. Así me mimó y me besó despacito... me he despertado acurrucada entre sus brazos. Ayer me dormí hablando con Él.

sábado, 20 de junio de 2015

Se lo merece todo.

Un par de palos en el trabajo me habían dejado K.O. llevaba unos días sin levantar cabeza y aparentando una alegría que no sentía. A pesar de ello mi Amo lo notó cuando me miró a los ojos. Él también había tenido días complicados y aunque hablábamos a diario por mensaje, apenas habiamos tenido tiempo de llamarnos, ni pensar en vernos.

Llegó por la noche sin avisarme, y me pilló con un vestido fino metida en la cocina... últimamente cocinar era lo único que me relajaba. Me besó en los labios y me llenó la nariz con harina que había sobre la encimera.

-Te iba a invitar a cenar, pero veo que te coge mal.
-Si quiere me cambio y salimos Amo.
-¿Qué cocinabas?
-creps de ahumados.
-¿Habrá para dos?
-Por supuesto, Amo.
-¿Te sirvo vino?
-Preferiría té verde, si no le importa, hay en la nevera.
-Claro nena.
Di un sorbo, estaba frío y me había aficionado bastante desde hacía un tiempo a beberlo.
Seguì cocinando, Él me observaba bebiendo vino.
-Ahora vengo pequeñita.-me dijo-Me llevo las llaves.
Me besó con ternura y desapareció. Me extraño que se fuese sin decir nada pero no pregunté, seguí con lo mío para adelantarlo todo para el momento en que volviese. 
Escuché las llaves y vi como aparecía y guardaba algo en el congelador.

-He traido el postre y te he traido esto. -me dijo tendiéndome  un ramo gerberas (mi flor favorita).
-Muchísimas gracias Amo. No tiene por qué.
-Estás triste, lo sé y... no puedo solucionar tus problemillas en el trabajo, pero tampoco puedo quedarme sin hacer nada. Yo estoy muy orgulloso de ti perrita y eso es lo que te debe importar. No eres una fracasada, eres mi perrita, mi putita y mi princesa.

Lo abracé y me besó con pasiòn.

-Le amo.
-Te adoro mi niña. Ábrete para mi pequeña, ábrete.

Me la insertò despacio, bombeándome  con fuerza, aumentando el ritmo. Me besaba y jugaba con mis pezones.

Me hizo el amor en la encimera. Y nos corrimos a la vez. Jamás pensé que describiría un orgasmo como tierno.

Emplaté los creps y Él puso la mesa. 
-¿Sigues con tu té o ahora si bebes vino?
-¿Albariño?
-Te pongo una copa.
-Gracias Amo.
Cenamos juntos y se levantó a por los postres. Había comprado mousse de limón en una pastelería pequeña del barrio que me encantaba.
-Soy la perrita más mimada del mundo Amo.
-Te lo mereces todo.
-Usted se lo merece todo, es el mejor.
-¿Todo?
-Si Amo, todo.
-Pues anda bonita, ve  prepararte para mí.
Me levanté despacito y sujeté mi vestido con dos dedos. Me lo quité y agarrando un tirante lo arrastré  hasta la habitaciòn. Allí me preparé, me recogí el pelo, me aseé... Apareciò muy poco tiempo después de que yo me hubiese arrodillado en la habitación. Me sujetó del pelo y me llevó a 4 patas hasta la cama. Allí me vendó los ojos, me azotò con la mano y después lo hizo con la correa. Fueron pocas veces, las justas para dejarme alguna marca y el culo rojo.  Después me masajeó el culo y desapareció un rato. Lo oí caminar por la habitación y de repente lo sentí besarme. Me dio un bofetón, no demasiado fuerte, escupió en mi boca y lo tragué.
Metió su pene en mi boca y lo chupé hasta que estuvo totalmente ensalivado.
Así, tal y como estaba, me folló el culo. Y se corrió dentro de Él. Se la limpié bien con la lengua y nos tumbamos en la cama. Me besó y me quedé dormida a su lado.

Se lo merece todo.

viernes, 5 de junio de 2015

Entre algodones.

Un sujetador negro, un tanga a juego, encaje y transparencia de forma sutil... intuye su propiedad bajo los pliegues de un vestido que se ajusta a cada curva. Me mira con una sonrisa que devora. Podría perderme en esa sonrisa de por vida. Me arrodillo quitándome de un movimiento el vestido. Me sujeta el pelo en una cola alta y tira. Sigo sus pasos, a cuatro patas, soy Su perra. 

Llegamos a la habitación y me sube sobre la cama. Me besa. 

-Te quiero perrita. - me pone una mordaza de bola. - Eres preciosa. 

Me ata a la cama, dejando mis piernas casi cerradas y las rodillas flexionadas.  Los brazos sobre la cabeza, juntos. 

-Ahora nena, te vas a correr, tantas veces como yo quiera. Obviamente no puedes pedirme permiso, porque no creo que seas muy capaz de hablar con esa cosita en la boca; así que quiero que te corras todas las veces que lo necesites. Símplemente nena, déjate llevar. 

Un juguetito mágico que me arranca cinco orgasmos y me deja derrotada. Un beso en los labios y me duermo hecha un ovillo. 

Al despertar lo encuentro a mi lado. Un zumo de naranja que me da de beber despacio. 

-mi pequeña putita. -me dice acariciando mi pelo. 

Me coge en brazos y apoyo mi cabeza sobre su pecjo. El baño está listo, con velas y sales. Me mete en el agua, caliente y con olor a azahar. Me lava despacio, sin esponja, recreandose en las caricias que dedica a mi cueepo. También me lava el pelo,  despacio. Me mima. Me seca envuelta en una esponjosa toalla blanca impoluta. 

Sin movernos de la cama cenamos quesos y frutas. Me acurruco en su pecho y poco a poco me adormecen sus caricias en mi vientre. 

-mi linda niña, sueña princesa, que yo te cuido. 


lunes, 1 de junio de 2015

Feliz cumpleaños.

"Si yo fuese una persona responsable, tendría un Hushky de mascota y se llamaría Niebla, porque siempre he pensado que mi perro se llamaría Mortadela, pero los Hushky son demasiado elegantes para llamarlo Mortadela... aunque por suerte para el perro, la poca responsabilidad que tengo me dice que no soy responsable para cuidar de otro ser vivo." Esa conversacion tuve un día con mi Amo... y tres días después apareció con un precioso peluche "Este no se va a morir entre tus descuidos." Desde entonces duermo abrazada a mi peluche.

Esta mañana Niebla y yo nos hemos levantado muy temprano, es un día muy muy muy importante. Me he puesto un vestido ligero largo y me he ido a depilarme y a la peluquería. He parado a tomarme un café con una tostada porque conozco a mi Amo; efectivamente, al poco rato ha sonado un mensaje preguntando si había desayunado; yo le he mandado una foto, sin palabras... pero no se me ha olvidado que hoy es un día suuuuper importante. Después he ido al centro comercial. Hay un tanga precioso en color perla. Tacones en el mismo color en mi zapatería favorita y un vestido largo azul eléctrico. Esta noche debo ir preciosa. El vestido tiene una raja que sube hasta el muslo y por arriba se sujeta a mi cuello con un broche, la espalda completamente descubierta. Llego a casa y me visto, me maquillo y me pongo el brazalete de plata que me regaló las últimas navidades. Un moño bajo deja mi cuello al descubierto y unos pendientes a juego con el brazalete terminan el conjunto. En un taxi me dirijo a su casa, mientras lo llamo por teléfono.

-Amo, voy a su casa, póngase traje.
-¿Me estás dando una orden?- me dice entre bromeando y descolocado.
-Estoy a punto de llegar, dese prisa. - digo armándome de valor y colgando si que le de tiempo a responder...

Cuando llego me espera abajo, lo cual me libra de unos azotes antes de empezar la noche. Imagino que se huele algo. ¿He comentado alguna vez lo hermoso que es mi Amo? Probablemente sí, pero hoy... que maravilla! Los trajes debieron inventarse para que Él los luciera.

En el mismo taxi nos dirigimos a un selecto restaurante. La mesa nos espera, un reservado para nosotros solos. Allí me besa con pasión.

-Feliz cumpleaños, Amo. - le digo entregándole un paquete.

Es un reloj que quería y un nuevo juguetito que tenía ganas de probar conmigo. Me besa y me pide que le muestre bien lo bonita que voy.

Me levanto y le muestro la raja de mi vestido, lo precioso que es mi tanga nuevo y la facilidad  con la que puede acceder a mis pechos. Sé que eso le gusta. Sonríe con picardía y me indica que me siente sobre su falda.  Cenamos arremolinados, yo sin despegarme de su cuello, Él sin separarse de mis pechos. El camarero intenta entrar lo menos posible y eso nos da una intimidad que nos encanta.

Al salir del restaurante vamos directos a su casa. En la habitación me arrodillo y lo desnudo. Cada milímetro de piel qie descubro se lleva un beso. Me encanta su sabor. Se tumba sobre la cama, me iluminan dos velas y suena nuestra canción. Suelto mi pelo e intencionadamente despacio, voy descubriendo mi cuerpo. Mis pechos se muestran orgullosos mis pezones excitados. La sonrisa de su cara muestra satisfacción ante lo que ve y eso me encanta. A veces pienso que estamos hechos el uno para el otro, después lo miro y lo confirmo. Desnuda ante Él me ofrezco.
-Acercate preciosa.

Subo a cuatro patas sobre la cama y gateo la poca distancia que nos separa. Quedo sobre Él, que me besa con pasión, mordiendo mis labios y mi lengua.

-Cabalga gatita.
No hace falta más. Voy clavando lenta su erección en mi coño, hasta el fondo y me muevo como el me indica, lento primero, rápido después, haciendo círculos con mis caderas...

En un momento se gira y quedo debajo, con su polla clavada hasta el fondo y su peso sobre mi cuerpo.  Bombea salvaje dentro de mí, soy totalmente suya.

-Amo por favor ¿puedo correrme?

-Nena, a la vez, conmigo... aguanta un poco.

Pronto lo siento derramarse dentro de mí y mientras me besa y estallo de forma brutal, escandalisa, animal. Pierdo la fuerza y me dejo caer contra su pecho.

Al final me deslizo hasta su polla  y con esmero la  limpio hasta dejarla reluciente.
Un beso en la punta y "Feliz cumpleaños, mi Amo.r"

Nota a pie de post: Todo en este relato, como en el resto es ficticio, excepto que quiero llamar a mi futuro perro Mortadela, pero nadie me apoya : (  un besito, azul.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Una noche cansada.

Llevo varios días cargadita  de trabajo... una época más atareada de lo normal. Salgo de trabajar muy tarde, está empezando a anochecer y me da coraje pensar que esta mañana apenas había amanecido cuando salí.

Casi me arrastro sobre mis tacones hacia la salida... hoy no me apetece alisar las arrugas de mi vestido azul, ni recomponer una trenza que ya no merece ser llamada así. Esta noche me meteré en la cama sin cenar, después de una ducha que no sabré disfrutar del cansancio. Ni siquiera oigo el dindin del ascensor al abrir sus puertas.

Una rosa y me suelto el pelo. Me besa en los labios mientras me abraza. Mi Amo, en la puerta, me lleva en brazos hasta el coche... podría pasar la eternidad enganchada a su cuello. En el coche una lata de te verde en mi lado, fresquita, dulce... mmm Lo Adoro por estas cosas. Nos dirigimos a mí casa. Bajo del coche y subo. Él abre la puerta trasera y agarra unas bolsas.  No sé lo que es, no hemos dicho palabra en todo el camino... me vale con su presencia para sentirme bien.

Abro la puerta y me desnudo, sé que le gusta así. Él lleva las bolsas a la cocina y cuando vuelve me agarra por detrás.

-¿Un baño pequeña zorrita?- me susurra al oido.

-Ahora mismo, Amo.- le digo dispuesta a prepararlo.

Me sujeta la mano, vamos juntos. Pruebo la temperatura del agua mientras Él enciende mis velas aromáticas favoritas. Dejo caer el jabón que hace espuma mientras Él suelta un par de bolas de aceite y unos pétalos de flores.

Desabrocho los botones de su camisa y bajo su pantalón despacio. Hace rato que se descalzó. Cuando con los dientes bajo sus calzoncillos no puedo evitar besar su polla.

-Vamos nena, vamos dentro.

Entra en la bañera y me ayuda a entrar. Me situa sobre Él. Con una esponja va lavando mi cuerpo, lo acaricia. Me voy perdiendo en las sensaciones que me provoca.

Cuando acaba me giro y lo enjabono yo a Él, que cierra los ojos, hasta que, sin ninguna intención... rozo con mis pechos su cara y él abre la boca y comienza a chupar un pezón...

Va turnando la atención que dedica a mis pechos, mientras yo sigo enjabonando, desde su cabeza a los pies, dejando para el final su entrepierna, que comienza a erguirse orgullosa.

La enjabono con las manos... dejando la esponja sobre su ombligo, deslizando el agua hasta su entrepierna. Hace rato que está limpia, pero sigo con las caricias, pajeándolo. Noto como empieza a gemir.

-Gírate y chúpala.

En esa posición, mi culo queda cerca de su cara y Él lame mi coño mientras yo chupo su polla. De vez en cuando un azote seco que me hace gemir.

Acelera el ritmo y yo con Él.
-Cuando veas que me corro, puedes hacerlo tú.

Comienzo a acelerar, a profundizar, a esmerarme cada vez más. Estoy muy caliente y no sé si aguantaré, estoy cansada y no controlo tan bien mi cuerpo.

Al fin noto su leche en mi garganta y me dejo llevar por un orgasmo largo, intenso y silencioso, mientras trago hasta la última gota. Cuando me recupero la dejo bien limpia. Lo miro y me sonríe, yo le devuelvo la sonrisa, orgullosa.

-Anda nena, vamos a acabar y salimos a cenar.
-Amo, no se si hay algo en la nevera, algo en condiciones quiero decir...
-Me lo imaginaba. Seguro que pensabas irte a la camita sin cenar ¿No?

Bajo la cabeza y me muerdo el labio, sonrío y pongo morritos... pocas cosas le importan tanto a mi Amo como mi alimentación.

Me besó la cabeza y me sacó de la bañera. Envueltos en albornoces esponjosos nos dirigimos a la cocina. Él sacó sushi de las bolsas, de mi restaurante favorito. Dos copas del armario y mi vino. Aún así, faltaba algo, Él llevaba tres bolsas y solo había sacado dos de la nevera.

-Si estás seca quítate el albornoz.
Me desnudé. Él se sentó y me indicó sus rodillas. Con los palillos le di un trozo de sushi en la boca y Él, me dio de comer directamente de su boca.  Comí así, enganchada a su cuello, con la certeza de que allí estaba más segura que en ninguna parte.

Cuando acabamos de comer me pidió que sacase la última bolsa del congelador... helado... pensé.

Fresa y mango, un sorbete que, tras tumbarme sobre la mesa, recorrió mis pechos mi ombligo y mi boca.

El postre lo tomamos así, el sorbiéndolo de mi, yo saboreándolo cuando él lo depositaba sobre mis labios, dejando que se derritiese en mi boca, sin moverme.

Me cogió en brazos y me llevó a la cama. Serían las once... yo no quería separarme de su lado, nunca.

Me lavó con una toalla húmeda los restos de helado que se habían quedado pegajosos en mi piel.

-Perrita, se que estás cansada. Gracias.
-Soy suya Amo, para servirle, para complacerle, para usted toda.
-Dime perrita. ¿Qué quieres?
-Quédese a mi lado Amo, quedese aquí esta noche.
-Eso por descontado mi niña. ¿Algo más zorrita?
-Hágame el amor Amo.

Me lo hizo, nos corrimos juntos, invadidos pro la ternura que su cuerpo desprendía. Y poco después, mis ojos se cerraban inevitablemente, mientras yo trataba de mantenerme despierta en su mirada.

-Duerme mi niña, duerme que yo te velo.

jueves, 16 de abril de 2015

Los Amos también regalan flores.

Cada día tiene algo mágico, algo que lo hace maravilloso, unas manos que te sujetan, unos ojos que clavan en ti su mirada, una sonrisa orgullosa que te estremece... Pero, hoy es un día mucho más especial que cualquier otro.  Hoy hace tres años desde ese día en el que yo no atendía a la conversación que mi amiga removía junto al café, cuando un hombre entró por la puerta del bar y se acercó a saludarla. Hoy hace tres años desde esa tarde en la que los sillones de terciopelo comenzaron a derretirse, en los que sentí que el viejo camarero que fregaba vasos había recuperado la vitalidad... hoy hace tres años desde que él me dijo: "Hola, me llamo Andrés, encantado de conocerte." y ante la electricidad de su mano estrechando la mía yo solo pude contestar: "Igualmente, Erytheia." mientras que con su fuerza me acercaba a Él para tenderme un beso en cada mejilla. Era hermoso y sentí que el universo quería que estuviésemos juntos.

Ese día me intenté poner guapa. La tarde antes estuve de compras, una falda de tablas gris perla, una medias de liga negras, con pequeños lunares, tanguita y sujetador igual. Camisa blanca, chaqueta negra y botines de tacón. Cola alta, que se mueva mucho al caminar, sombra suave pero brillante y labios vivos. Mi paso camino al trabajo no tocaba el suelo de la alegría y a mis compañeras solo les faltó decirme eso del anuncio... "Tú.... tú has hecho arroz!" de la cara de ilusión que tenía.

Cuando dieron las dos salí disparada y me abracé a Él que me alzó en vuelo y me besó en los labios. Es maravilloso que los Amos también regalen flores. Flores y una paquete de papel de seda que escondía uno de los conjuntos más bonitos que he visto nunca, azul perla.

Me puso el casco de la moto, después se lo puso Él, subió a la moto y me ayudó a subir. Llegamos a ese bar, esa cafetería de sillones de terciopelo. El viejo camarero seguía allí, inmortal en cada uno de nuestros aniversarios.
-Primero al baño perrita mía.
Contoneaba mis caderas a cada paso, no por que Él me mirase, sino porque me sentía hinchada de felicidad, de ilusión y del orgullo de saber que le pertenecía.  El huevo entró con mucha facilidad en mi coño, me dejé el tanguita puesto, no había órdenes al respecto, retoqué mi maquillaje, me peiné con los dedos y mientras me lavaba las manos sentí una vibración corta. Estaba tardando demasiado.
Cuando volví había sobre la mesa dos copas de "mí" albariño y una ensalada templada con canónigos, nueces y queso de cabra. Comimos y charlamos, la vibración en mi coño funcionaba de forma interrumpida y el no alejó la mano de mi pierna en ningún momento. 

Tras el secreto con foie y el mousse de chocolate fuimos a dar un paseo. El parque estaba desierto a esa hora, las familias aún comían en casa. Con cada beso di gracias al universo por habernos unido. Al final me llevó a casa y por la puerta entró la otra versión de Él que yo amaba, el Amo estricto que me volvía loca.

En la entrada me arrodilló para que chupase su polla, me encantaba esa polla. Lamí, mamé, chupé, besé... hasta la garganta, por Él respirar se convirtió en una cuestión secundaria.Me permitió ir a mi ritmo, pero no se corrió, me frenó justo a tiempo.  Me mandó desnudarme y tumbarme sobre la mesa del salón, puso música clásica, algunas piezas que sonaban a caricias y me tapó los ojos con un pañuelo de seda negro.

Yo me relajé, agudizando el oído sentí sus movimientos, noté como un calor se acercaba a mi cuerpo y tras un beso en los labios, una gota caliente caía sobre mi vientre. Dibujó con cera sobre mi cuerpo, mis pezones duros se vieron cubiertos por una capa de que se enfriaba con rapidez, a pesar del calor de mi cuerpo. Sentí el humo cuando de un soplo apagó la vela; y mi coño chorreó con el silbido de una fusta que se movía en el aire. Golpes secos, pequeños e intensos fueron recorriendo mi cuerpo, marcada por Él.  Bajó a mi vientre y mordió, dejó una señal en mi cuello y deslizó su lengua hasta llegar a mi coño. Experto me dio placer con la lengua. Después me embistió llenándome toda.

-Hoy, princesa, te puedes correr cuando quieras. -me dijo mientras provocaba en mí oleadas de placer-