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viernes, 24 de abril de 2015

3000 años

Paseaba de su mano y mis pies apenas rozaban la acera. Habíamos desayunado en casa: café, tostadas y besos. Mientras me duchaba Eĺ había sacado de mi armario una faldita negra, medias de lunares, jersey azul marino y chaqueta de cuero; botines negros de tacón y rojo carmín en los labios.

Llevaba el huevo vibrador puesto y en su mano derecha, el mando. Vibraba a ratos mi cuerpo y yo me estremecía, siempre al borde del orgasmo.

La ciudad más antigua de Europa y en cada edificio de mas de 200 años un beso se apoderaba de mi lengua. En el mercado comimos sushi en un puestecillo. Subimos a la torre de la catedral. Pero, mi sitio preferido, fue un pasaje escondido que llegaba a ninguna parte.

Allí, me besó y subió mi falda. Me quitó el tanguita y lo guardó en mi bolso. Pellizcó mis pezones, libres de sujetador. Me quitó de un tirón el huevo y lo puso ante mi boca, saqué mi lengua y lo lamí hasta limpiarlo.  Me besó.

-Erytheia, perrita mia ¿Quieres que te folle aquí?
-Por favor Amo, soy suya, toda suya.
-Bien perrita, buena respuesta.

Me la clavó hasta el fondo, me embistió con fuerza, me la clavó hasta el fondo y me dijo:

-Chiquita, córrete cuando quieras. Córrete todas las veces que quieras.

Exploté varias veces, sentí el paraiso.

-Bien perrita, por cada mil años que tiene esta ciudad, un orgasmo.

-Gracias, Amo.

jueves, 16 de abril de 2015

Los Amos también regalan flores.

Cada día tiene algo mágico, algo que lo hace maravilloso, unas manos que te sujetan, unos ojos que clavan en ti su mirada, una sonrisa orgullosa que te estremece... Pero, hoy es un día mucho más especial que cualquier otro.  Hoy hace tres años desde ese día en el que yo no atendía a la conversación que mi amiga removía junto al café, cuando un hombre entró por la puerta del bar y se acercó a saludarla. Hoy hace tres años desde esa tarde en la que los sillones de terciopelo comenzaron a derretirse, en los que sentí que el viejo camarero que fregaba vasos había recuperado la vitalidad... hoy hace tres años desde que él me dijo: "Hola, me llamo Andrés, encantado de conocerte." y ante la electricidad de su mano estrechando la mía yo solo pude contestar: "Igualmente, Erytheia." mientras que con su fuerza me acercaba a Él para tenderme un beso en cada mejilla. Era hermoso y sentí que el universo quería que estuviésemos juntos.

Ese día me intenté poner guapa. La tarde antes estuve de compras, una falda de tablas gris perla, una medias de liga negras, con pequeños lunares, tanguita y sujetador igual. Camisa blanca, chaqueta negra y botines de tacón. Cola alta, que se mueva mucho al caminar, sombra suave pero brillante y labios vivos. Mi paso camino al trabajo no tocaba el suelo de la alegría y a mis compañeras solo les faltó decirme eso del anuncio... "Tú.... tú has hecho arroz!" de la cara de ilusión que tenía.

Cuando dieron las dos salí disparada y me abracé a Él que me alzó en vuelo y me besó en los labios. Es maravilloso que los Amos también regalen flores. Flores y una paquete de papel de seda que escondía uno de los conjuntos más bonitos que he visto nunca, azul perla.

Me puso el casco de la moto, después se lo puso Él, subió a la moto y me ayudó a subir. Llegamos a ese bar, esa cafetería de sillones de terciopelo. El viejo camarero seguía allí, inmortal en cada uno de nuestros aniversarios.
-Primero al baño perrita mía.
Contoneaba mis caderas a cada paso, no por que Él me mirase, sino porque me sentía hinchada de felicidad, de ilusión y del orgullo de saber que le pertenecía.  El huevo entró con mucha facilidad en mi coño, me dejé el tanguita puesto, no había órdenes al respecto, retoqué mi maquillaje, me peiné con los dedos y mientras me lavaba las manos sentí una vibración corta. Estaba tardando demasiado.
Cuando volví había sobre la mesa dos copas de "mí" albariño y una ensalada templada con canónigos, nueces y queso de cabra. Comimos y charlamos, la vibración en mi coño funcionaba de forma interrumpida y el no alejó la mano de mi pierna en ningún momento. 

Tras el secreto con foie y el mousse de chocolate fuimos a dar un paseo. El parque estaba desierto a esa hora, las familias aún comían en casa. Con cada beso di gracias al universo por habernos unido. Al final me llevó a casa y por la puerta entró la otra versión de Él que yo amaba, el Amo estricto que me volvía loca.

En la entrada me arrodilló para que chupase su polla, me encantaba esa polla. Lamí, mamé, chupé, besé... hasta la garganta, por Él respirar se convirtió en una cuestión secundaria.Me permitió ir a mi ritmo, pero no se corrió, me frenó justo a tiempo.  Me mandó desnudarme y tumbarme sobre la mesa del salón, puso música clásica, algunas piezas que sonaban a caricias y me tapó los ojos con un pañuelo de seda negro.

Yo me relajé, agudizando el oído sentí sus movimientos, noté como un calor se acercaba a mi cuerpo y tras un beso en los labios, una gota caliente caía sobre mi vientre. Dibujó con cera sobre mi cuerpo, mis pezones duros se vieron cubiertos por una capa de que se enfriaba con rapidez, a pesar del calor de mi cuerpo. Sentí el humo cuando de un soplo apagó la vela; y mi coño chorreó con el silbido de una fusta que se movía en el aire. Golpes secos, pequeños e intensos fueron recorriendo mi cuerpo, marcada por Él.  Bajó a mi vientre y mordió, dejó una señal en mi cuello y deslizó su lengua hasta llegar a mi coño. Experto me dio placer con la lengua. Después me embistió llenándome toda.

-Hoy, princesa, te puedes correr cuando quieras. -me dijo mientras provocaba en mí oleadas de placer- 

sábado, 21 de marzo de 2015

Cine.

Estaba lloviendo, lloviendo muchísimo, pero mi Amo tenía ganas de salir. Me recogió en la puerta de casa, para ir a un centro comercial. Yo llevaba un vestido rojo, medias negras y botas de agua.  Llegamos un poco antes de comer. El Amo me llevó de la mano hasta una tienda de ropa de hombre, quería ver un par de camisas. Eligió dos, una negra y una verde caqui. Entró a probárselas.

-Mientras nena, ve a mirar un cinturón de los que a mí me gustan. 

Encontré uno marrón oscuro, de cuero, ancho y con muchos boquetes... ese le gustaría y a mí también... ya me picaba el culo de pensarlo.  Fui a buscarlo al probador. 
-Pasa perrita.
Entré y lo vi con la camisa negra, tengo un Amo hermosísimo. Cerró la cortina del probador.

-A ver que has traído... me gusta, es bonito, vamos a ver si es útil. Contra la pared, abre las piernas... Muy bien perrita... saca el culo, más...  Ni un ruido.

Tres azotes secos, tal y como pensaba picaba, no hacía mucho daño y me gustaba.

-Pica ¿Verdad? no dejará marcas, pero te pondrá el culo colorado pronto, me gusta la flexibilidad que tiene, y los agujeros... ¿Qué te parece, gatita?
-Estoy de acuerdo, Amo.
-Pues vamos a pagar.
Me besó el cuello y lo lamió. Un escalofrío de placer recorrió mi cuerpo. Salimos y tras pagar me agarró para de la cintura para conducirme hacia mi tienda de ropa interior favorita. Eligió cuatro tangas y tras probármelos los compramos.
Seguimos caminando y mi Amo paró en el cine. Miró la cartelera y compró dos entradas de una película de humor francesa.
-Vamos a comer. Te dejo elegir, pero nada de comida basura.
-Gracias, Amo. ¿japo mi Señor?
-Siempre eliges lo mismo... lo sabía. - rió.

Entramos en el japonés y mi Amo pidió mesa para dos. Agua y vino blanco, la comida la elegí yo.
-Erytheia, ve al baño y quítate las braguitas y el sujetador.
-Amo... con este vestido... se me notará...
-Erytheia...
-Voy Amo.

Volví con el sujetador y el tanga en el bolso.
-Bien hecho chiquita. Termina de comer, nos queda media hora para ir al cine.
Cuando salimos del restaurante paseamos hasta el cine.
- ¿Quieres chuches para el cine?
-Amo, yo no como chuches... lo sabe bien.
-Hoy sí perrita.

Entramos en el cine y el Amo me indicó donde sentarme. Cuando la película empezó y todo estaba oscuro me dio un paquete de petazetas, se abrió la cremallera y me indicó que se la chupase. La sala estaba casi vacía y a nosotros nadie nos veía.  Se la chupé con los petazetas, era algo que le divertía y le excitaba, las chispas en su polla mientras mi lengua jugueteaba.   Me calenté y comencé a chupar con aún más fuerza. El Amo lo notó y comenzó a acariciarme. Me tocaba y me calentaba en igual medida, hasta que noté su leche en mi garganta. Lo miré, no aguantaba más y necesitaba correrme.
-Espera perrita, déjame la polla limpia.
Se la lamí hasta dejarla limpia y la guardé. El aumentó el ritmo y se acercó a mi oido.
-Venga, putita, córrete.
Exploté en silencio, convulsioné de forma profunda...
-Cuando lleguemos a casa, te voy a hacer un examen sobre la película, perrita..



sábado, 7 de marzo de 2015

Mañana de compras.

Cuando salí de casa Él me esperaba montado en la moto, con el casco en la mano. Lo saludé con cierta timidez y Él me besó los labios, mientras en un susurro me decía. "¿Me has obedecido en todo preciosa?"
-Sí, Señor.
-Sube.
Cavilé un poco como montarme en la moto sin que la gente de la calle viese que, tal y como mi Señor había ordenado, yo no llevaba braguitas. Él se dio cuenta de mi preocupación y acercándose a mi oido dijo:
-Sube ya. Si a mi no me importa que te vean, no debería de importarte a ti tampoco.
Obedecí, tampoco había tanta gente y al fin y al cabo... es a Él a quien quiero hacer sentir orgulloso.
Igual que siempre se aseguraba de ajustar mi casco, se aseguró de que estuviese bien sentada y puso mis manos rodeando fuerte su cintura antes de arrancar.
Yo no sabía a donde íbamos, pero estaba ansiosa. Me había llamado después de comer y me había dicho, tienes una hora para ponerte más guapa: vestido amarillo, cuñas marrones y hoy quiero el pelo suelto.

Llegamos a un centro comercial. El me hizo caminar un paso por delante suya, mientras sujetaba mi cintura para guiarme. Paramos en una tienda de lencería.
-como vienes sin braguitas podríamos comprar alguna ¿te apetece perrita?-A mi me encantaba la ropa interior y asentí entusiasmada. - dentro de la tienda, un paso por detrás.
Pasó dentro y lo seguí de cerca, mas de una vez atrasó su mano para tocarme. Eligió varias prendas y entramos en los probadores y Él me dio la primera prenda un tanga negro.
-desnudate, completamente.
Con solamente el tanga puesto me giré sobre mi misma ante la indicación de sus dedos.
-apoya las manos en la pared.
Me acarició el culo y tiró del tanga como ajustándolo.
Tres azotes rápidos que me cogieron desprevenida. El cuarto me gusto y con el quinto se me escapó un gemido.
-silencio, no queremos que nos echen. -dos azotes más
Asentí y me mordí el labio. La respiración se me aceleró, de forma más profunda.
Me tocó entre las piernas.
-Muy mal perrita, estás mojando ese tanga antes de comprarlo... mejor quítatelo.

Me puse como un tomate, mientras que obedecía. 
-Pruebate el resto rápido preciosa, tengo hambre y si sigues así te voy a comer a ti.

Nos quedamos tres tangas, dos medias y tres sujetadores, además de un picardías rojo.

Cuando salimos de la tienda fuimos directos a casa. Aparcamos la moto, subimos a mi piso y me descalzo. Él pide sushi por teléfono y con un gesto me indica la habitación y el número 2.
Hago lo que ha dicho. Desnuda me tumbo en su cama, completamente abierta. Sentirme tan expuesta ante Él me excita y me encanta, siento mi entrega. 
Él llega, también desnudo, me sigue sorprendiendo lo guapo que es.
Me acaricia poco a poco.
-No quiero oir nada.
Retuerce mis pezones mientras me besa poco a poco. Introduce su lengua entre mis labios y sus dedos comienzan a jugar con mis pliegues. Me masturba lentamente, muy poco a poco...  y aumenta el ritmo... cada vez me cuesta más aguantar los gemidos.
De una embestida me prenetó, me llenaba toda.  El vaiven hacía que cada vez pudiese aguantar menos. Y la prohibición de hacer ruido hacía que me excitase aún más.
Lo miré con ojos suplicantes.
-¿Qué ocurre gatita? ¿Te quieres correr?
Lo volví a mirar y bajé los ojos
-Aguanta.
Siguió embistiendo, yo era todo placer. Y de pronto lo oí.
-ahora Erytheia, córrete y que todos te oigan, que se enteren los vecinos. Vámos nena, suéltalo.

Su leche dentro de mí unida a Su voz desencadenó todo. Me dejé llevar por un orgasmo brutal.

-Lo has hecho genial pequeña.