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jueves, 12 de septiembre de 2019

La obra.

Era una noche cualquiera, hacia aun ese calor pegajoso de finales de agosto que trae lluvia y Él sudaba ante el ordenador con el aire puesto, mientras oía la lluvia caer. Había sido una buena tarde. Ahora trabajaba un poco, con una infusión, después de haber ido un rato al gimnasio. Ella estaba de rodillas, seguía despeinada después de la sesión de entrenamiento, pero estaba desnuda. Extendía las manos ofreciendo la infusión. Él daba sorbos cortos y la volvía a colocar en la improvisada mesita humana que tenia a su izquierda.  En realidad le apetecía follarle el culo en la ducha, pero ese informe no se iba a escribir solo, y no podía decirle a su perra que el deber es lo primero si no cumplía con los suyos.

Cuando le dio al botón de enviar sintió que ella sonreía. Si, él también estaba contento.

La dejo allí y se fue a buscar unas cosas. Cuando volvió ella seguía en la misma posición, aunque con los brazos un poco caídos.  Con la vara que tenia en la mano le levantó los brazos para corregir su posición.  Dejó las cuerdas, la vara y la vela sobre la mesa.

-Deja eso en la cocina y espérame en la ducha.

Ella agarró la taza con  la boca y gateó hasta la cocina... cuando quería era incluso lista.

Dejo todas las cosas preparadas para después.  Cuando llegó ella estaba arrodillada en la ducha, abrió aun más las piernas cuando Èl entró y agachó la cabeza.

Él se desnudó y entró en la ducha. Abrió el agua que cayó directamente sobre la cabeza de ella. Se metió debajo del grifo empujandola un poco.

-¿Me permite lavarle Amo? Por favor.

-Venga, pero no te pongas de pie mientras no sea necesario.

Cuando salieron de la ducha Èl le secó el pelo. Después la llevo de la mano al salón y la coloco en el centro. Comenzó a dibujar con la vara en sus nalgas, ella no aguantaba bien la posición,  de pie, recta, de puntillas... pero trataba con todas sus fuerzas de no balancearse al ritmo de los golpes... Era tan pequeña.

5 rayas en su culo, paralelas, otras cinco en sus muslos, cruzándose entre ellas.

Después la comenzó a atar, empezó con una cuerda colocada en la boca a modo de mordaza que ella sujetaba con los dientes, dibujo así una figura a su alrededor, marcando sus pechos, sus caderas. Cuando acabó encendió la vela. Ella lo miraba aun exhausta,  tratando de mantenerse de puntillas pero con cierto balanceo de su cuerpo. No iba a atarla al techo, quería su tesón por complacerlo, su obediencia consciente y constante. Con la vela terminó de decorar sus tripa,llenando de cera su ombligo. Así,  como estaba, con los pezones descaradamente salidos, señalando la excitacion que sentía, la coloco sobre la pared y abrió su culo despacio.

Se la folló con cariño y a la vez, asegurándose de que el gotelé de la pared dejaba arañazos es un piel,  ese mismo gotelé que ella quería quitar...

Le dio permiso para correrse cuando Él lo había hecho ya en su espalda. Después puso la tumbó en el suelo y fue a por hielo, agua y crema.

-Todavía no he terminado contigo, después de cenar vendrá el segundo asalto, perra.

miércoles, 15 de mayo de 2019

Nunca jamás de los jamases II

Dormir con pañales hizo la noche digamos que complicada... me sentía muy rara y me molestaba mucho el culo con la lija y todo... por suerte no tuve ganas de hacer pis en toda la noche, porque probablemente me habría aguantado hasta morirme y el Amo se habría enfadado muchísimo. Me desperté antes que Él porque me sentía súper incómoda y fui a preparar Su desayuno y Su ducha... Cuando se despertó y no me vio allí me llamó y fui corriendo.

-Buenos días Amo.

-Buenos días perrita cochina. ¿Qué hacías?

-Preparar Su desayuno Amo.

-Bien ¿Cómo está ese pañal? ¿Mojado?

-Creo que no Amo, no he sentido ganas de hacer pis en toda la noche.

-De mear

-No he sentido ganas de mear en toda la noche Amo.

-Eso.  Pues yo si tengo ganas, ven aquí.

Me acerqué dispuesta a abrir la boca, era algo que me daba mucho asco pero que a Él le gustaba hacer a veces.

-No perra, ahí no.

Entonces hizo algo que yo no esperaba para nada. Me sento delante de él, abrió el pañal por detrás lo justo para meter su polla y meó dentro de él... Sentí como empapaba mi culo y mi espalda, la lija y como el pañal se volvía pesado e incómodo.

-Ahora no tendrás que aguantarte las ganas, ya está sucio.  Traéme el café que tenemos muchas cosas que hacer. Tú puedes desayunar leche sola, las niñas cochinas no beben café. Mejor pensado, trae todo el desayuno a la cama.

-Si Amo, gracias Amo.

Desayunamos en la cama, yo me sentía incómoda, me hizo beber mucho líquido de nuevo comer fruta todo lo que generalmente le preocupaba pero en mayor cantidad.

-Me voy a la ducha, tu puedes ir recogiendo la casa que tenemos planes y no vamos a volver hasta la noche.

¿Planes? ¿Planes con pañales puestos??? Yo que ya me había hecho a la idea de que por ser finde me iba a librar de salir con ellos hasta que me hubiese acostumbrado un poco...

-Erytheia, y ve pensando ya en hacer pis porque te tienes que duchar y no vas a hacerlo hasta que mees... pobre de ti si llegamos tarde.

-Si Amo. ¿Puedo beber agua para ayudarme? 

-En el cuenco.

-Si Amo.

Fui a la cocina y llené mi cuenco de perra de agua, en el suelo me puse a beber a cuatro patas. Hacer esto sabiendo que Él no miraba me hacía sentir aun más de su propiedad.  Me obligué a beberlo entero a ver si así me entraban ganas de hacer pis, creo que de la incomodidad y los nervios mi cuerpo se resistía.  Después me puse a recoger las cosas del desayuno y a dejar la casa limpia.

Cuando Él salió de la ducha me llamó para vestirlo. Había elegido una camisa gris y unos vaqueros claros con zapatos y chaqueta negra.

-¿Has meado?

-No, Amo... no puedo.

-Erytheia quiero que mees.

Hice todos los esfuerzos que pude. Al final me agarró los brazos y me hizo cosquillas. En serio, que tu Amo te haga cosquillas es casi peor que que te azote, porque mi cuerpo reacciona dando patadas y eso no puede acabar bien. Estuvo un rato y de repente, me meé.

-Amo, me he hecho pis.

-Creo que eso no es lo que tienes que decir.

-Amo ¿Me cambiaría el pañal por favor?  Soy una nena cochina que no sabe controlar su pis.

-Bien, así si.

Me dio la mano y puso unas toallas en la cama. Allí me tumbó y me levantó las piernas. Abrió el pañal y me dijo:

-Que mal huele aquí Erytheia, eres una nena muy cochina.

Se me saltaron las lágrimas de pura vergüenza.

-Si Amo, soy una nena cochina.

Me dio un par de azotes y me dijo:

-A la ducha, cuando salgas me avisas para ponerte el pañal y vestirte.

-Si, Amo.

Cuando salí de la ducha fui a buscar al Amo desnuda. Me volvió a tumbar en el mismo sitio. Allí me puso crema con mentol en el culo y el plug, después volvió a colocar la lija y entonces, me puso los pañales, aunque los puso ladeados y me molestaban. Después me puso un vestido rojo cortito y unos tacones del mismo color. Me mandó hacerme una coleta y me dijo como maquillarme.
Después de un rato yo estaba especialmente incómoda y antes de salir se lo dije.

-Amo, el pañal está ladeado y se me clava.  ¿Me lo podría poner bien?

-¿No te gusta como hago las cosas perra?

-Si Amo solo que...

-Nada, espero no verte tocar donde no debes. Coge un bolso y echa un par de pañales y toallitas húmedas que nos vamos.

-Si Amo.

Salimos de casa andando, to sentía como los pañales se me clavaban y como hacían ruido a mi paso, quería rascarme,  ponermelos bien y que me tragase la tierra, aunque el sonido creo que solo lo escuchaba yo. Él me llevaba de la mano y me besaba a veces, me decía lo guapa que estaba. En un semáforo paramos e intenté moviendo las caderas, que se recolocasen, aunque estaba apretadisimo.

-Shh, no nena, quietecita.

-Perdón Amo.

-¿Te molesta?

-Si, Amo.

-Mejor, así aprendes más rápido.  Cuando estén sucios los cambiaré.

-Amo ¿Puedo saber a donde vamos?

-No. Si quisiera que lo supieses, ya te lo habría dicho ¿No crees? Tu solo tienes que saber ser obediente.

-Si Amo.

Cuando vi a sus amigos en la puerta del local quise morirme, todos allí,  con sus sumisas (que eran mis amigas tambien) y yo con pañales. Justo en ese momento me quedé paralizada y, lo que es peor, me hice pis. 

lunes, 1 de abril de 2019

Nunca jamás de los jamases.

Veníamos de pasar el finde fuera. Antes de salir habíamos parado en el baño del restaurante donde habíamos comido, un sitio griego espectacular. ¿ Por qué se conoce tan poco la comida griega?
Él iba conduciendo y yo de copiloto (eso significa que cambiaba cada dos canciones la música porque ninguna le gustaba) estábamos a media hora de casa cuando me entraron ganas de hacer pis. Me puse nerviosa porque esta situación se había repetido a la ida y un par de veces en el finde. Desde mi problema de piernas por la deshidratación controlaba un montón el beber suficiente agua, pero, mi cuerpo no se había acostumbrado y me pasaba todo el rato haciendo pis.
No le dije nada durante un rato tratando de aguantar, pero cada vez era más difícil... y íbamos a mi casa, por lo wue todavía teníamos que encontrar aparcamiento.
-Estas muy callada nena ¿Qué te pasa?
-Nada Amo, nada.
-Erytheia.
-Me hago pis, Amo.
-¿Serà mentira no?
-Es que he bebido mucha agua en la comida Amo,  y el té...
-Te voy a tener que poner pañales.
-No porfi Amo, si yo aguanto...
-No es bueno aguantar, pero bueno ahora te vas a esperar a casa, que no voy a parar. 

No volvió a mencionar el tema y yo me medio olvidé del asunto ¿Pañales? que va... no era para nada su estilo, además ¡Qué vergüenza! ¿Qué tenía aquello de sensual? Nunca jamás de los jamases... 

La vida siguió pasando, con Su Amor y Su vara (yo siempre preferiré lo primero, claramente). 
Una noche estábamos en casa y yo había vuelto del gimnasio tarde, siempre bebo mucha agua en el gimnasio porque Él me insiste mucho,  además con razón pues mis problemas de piernas se acentúan cuando tengo las piernas cansadas. Yo había ido al baño ya dos veces y estábamos cenando, una cena normal, hablando tranquilos, sentados en el sofá y con una de Sus pelis favoritas. 

-Amo, ¿Me dar permiso para ir al baño?
-Shh. 

Al Amo le molesta mucho que interrumpa cuando estamos viendo una película y yo había estado un rato aguantando pero ya era motivo de fuerza mayor.  Aún así apreté un poco y volví a aguantarme un rato más. Pasaron al menos quince minutos y resoplé un poco porque no podía más. 

-¿Qué pasa ahora?
-Perdón Amo, es que me hago pis. 
-Ah entonces ponte de pie. 
-¿Puedo ir?
-No, que te pongas de pie. Vamos a ver si eres capaz de obedecer a tu Amo como tiene que ser. Trae el taburete de la cocina. 

Fui a por él, esto iba a ir mal y yo ya me estaba dando cuenta pero no tenía intención de abrir la boca al respecto. 

-Colócalo ahí, fuera de la alfombra. Súbete de rodillas y pon las manos en la cabeza. Ahí, si te meas perra, te pasas toda la semana en pañales. 

-Si Amo, perdón Amo.

- Y callada que estoy viendo la película. 

Miré la escena, al menos quedaba una hora completa de película. Me iba a hacer pis y se iba a enfadar un montón y me iba a poner pañales y entonces me moriría de la vergüenza y me enterrarían con los pañales puestos. 

Entré en una crisis dramática un poco exagerada cuando vi el panorama. No podía cerrar las piernas  para tratar de aguantar más ni tampoco podía bajar las manos. 

En los anuncios se levantó y me pellizcó un pezón. Fue a la cocina, volvió con una jarra de agua. 

-Bebe. 

Me dio un vaso y después otro, pensé que iba a llorar... 

Me azotó un poco el culo con mi propia zapatilla, que era de goma y dolía bastante. 

Volvió a sentarse a ver la película, de vez en cuando me miraba y se sonreía. Cuando acabó la película yo pensé que había ganado, era fácil... ahora me dejaría ira hacer pis y habría ganado ... sin embargo sin mirarme se levantó y lo oí escuché hacer pis, abrir el grifo del baño... me quería morir,  no podía aguantar más. 

Volvió al salón y me dio otro vaso de agua. 

-Bebe...

Esta vez fueron tres y yo empezaba a asumir que iba a pasarme una semana en pañales.

-Te voy a dar dos opciones, vas a hacer pis y después me la chupas asumiendo que vas a llevar pañales toda la semana o intentas aguantar hasta que me corra y a lo mejor te libras, pero si no lo haces serà una semana con pañales y a veces con lija. 

Una vez estuve un día con braguitas con lija en el culo por haberme ido a dormir sin ellas después de que me azotase para evitar el roce. Fue horrible pero esta vez no me había azotado además,  aun podía ganar. 

-Me gustaría darle placer, Amo. 

Él me hizo bajar del taburete y arrodillarme en sus piernas mientras se sentaba. Comencé a chuparsela cómo siempre pero Èl comenzó a estimular mis pezones y eso me desconcentró y me excitó. Al principio aguanté bien pero, cuando se corrió, me meé encima. 
Empecé a llorar de la frustración. Èl me abrazó y me llevó a la bañera, ahí me lavó y me dijo: 

-Hoy hemos aprendido a no desafiar al Amo por orgullo. 

Me dijo que lo recogiese todo y se fue a la farmacia. Apareció con una bolsa de pañales para adultos y me tumbó en el sofá,  eran con dibujos rosas. 

Me levantó las piernas y me azotó un poco con la mano, calentando la zona.  Después me dejó allí y fue a por la lija,  la pegó al pañal. Yo seguía lloriqueando.  Me lo ajustó y me dijo: 

-Solo lo cambio yo, cuando esté mojado o sucio vendrás a pedirme por favor que te cambie y me recordarás que eres una nena cochina que no sabe controlar su pis. Por cada vez que lo toques sumarás un día. 

-Si, Amo. 

-¿Por qué llevas pañales Erytheia? 

-Porque soy una nena cochina que no sabe controlar su pis, Amo. 

-Muy bien, ahora vamos a dormir. 




lunes, 25 de febrero de 2019

Valiente y colgada.

Estaba colgada de las muñecas, los brazos en alto y tocando el suelo casi de puntillas. Él la observaba. Una mordaza, el pelo en la cara, los pezones pinzados. La giró un poco.

-A ver que hago yo ahora contigo... podría hacer lo que quisiese, azotarte, llenarte de cera, darte placer hasta que no puedas más y entonces, seguir, sin saber cuando podrás correrte, podría utilizar contigo cualquier juguete, electricidad, agujas... o incluso podría dejarte ahí toda la tarde... ¿Qué te gustaría? Bueno, tampoco me importa.

Ella lo miraba, entre ansiosa y desesperada, nerviosa, tenía ganas de todo lo que Él había sugerido, cualquier cosa que a Él le apeteciese a ella le parecería bien.

Se acercó a su nuca, girando tras de ella, la lamió, le mordió el lóbulo de la oreja. Le azotó una nalga, volvió delante y le dio un bofetón.

-Voy a prepararme un café, te lo pediría a ti, pero tendría que deshacer todos esos nudos.

Ella se quedó allí, sola, atada y amordazada, cachonda y con el calor en la cara. ¿Como tenía tanta fuerza en una sola mano? Bueno... eran SUS manos...

Él, al contrario que todos los días de su vida, se quedó en la cocina a tomar el café, en vez de sentarse en el salón como hacía siempre. Ella lo oía trastear y deseaba estar arrodillada sirviéndoselo , pero bueno, esa también era una manera de servirlo ¿No?

Él volvió al rato, con olor a café... "Me encanta el olor a café en Él" pensó Erytheia. Agachó la mirada al verlo entrar en el salón. Intentó no balancearse tanto, pero no se sostenía bien en el suelo.

Cogió una fusta corta, una paleta y una vela. Puso la vela a calentar. Se acercó con la fusta.

-Salúdala.

Erytheia la besó suavemente. Él se distanció de ella, le azotó los pechos, el estómago, se giró y fue a las nalgas.
Variaba el ritmo, haciendo descansos, pero azotando rápido y fuerte, Erytheia se balanceaba con cada azote, perdía el equilibrio, resoplaba.

Paró cuando Erytheia contó el 20, siempre los contaba mentalmente, nunca se sabe cuando va a preguntarlo. 

Cogió la vela.
-Voy a adornarte un poco perra.

Fue colocando cera en su culo, era difícil teniéndola de pie, así que gran parte caía en la parte alta de sus nalgas que sobresalían. Llenó su culo de cera. Fue a por el móvil y la fotografió.

-Preciosa.

Colocó la vela entre sus nalgas y volvió a fotografiarla.

-Ahora que no se caiga Ery.

Alargó su mano y comenzó a mastubarla, ella pensó que se moriría de placer y estaba en esas veces en las que sentía la seguridad de que no le permitiría correrse.

-Estas mojada perra, da igual lo que te haga, todo te moja, todo de excita, pero tu placer Erytheia, es solo mío. -dijo justo cuando ella no podía más y quitó la mano.

Sopló la vela.

-Vamos a ver si esto te moja también.

Agarró la paleta. Se la puso delante para que la besara y ella lo hizo, bueno, lo hizo como la vez anterior, todo lo que se puede besar con una mordaza.

Azotó sus nalgas, con precisión y fuerza, eliminando con cada golpe la cera seca. Después  besó las rojeces, las pequeñas marcas que se iban formando.

-Así,  roja y perfecta.

Se giró y subió sus piernas hacia Él, enroscadolas en su cintura. La desató despacio. La besó y se la llevó al sofá.

La acarició despacio, peinando su melena con los dedos. Y le dijo:

-Te quiero, así y de todas las maneras, te quiero Mia y libre. Te quiero mi pequeña valiente.

jueves, 7 de febrero de 2019

Revocar la tristeza, reencontrarse.


Llevaban varios meses viéndose poco, a veces echar de menos es una de las formas más fuertes de amar. 

Se encontraron con la pasión de la distancia, de los cuerpos que llevan meses llamándose, que se añoran. 

Fueron a cenar a un restaurante nuevo, tapearon despacio, saboreándose, buscandose en la mirada, en las palabras, recuperando el tiempo perdido. 
Él le habló de ese país que lo había retenido fuera, de los proyectos, de planos y construcciones... el puente que uniría dos paises vecinos. 

Ella le habló de la nueva revista, de su amiga la que se iba a vivir a Chile, de su posible ascenso... 

Ambos se dijeron mil veces lo mucho que se habían echado de menos. 

-Me siento perdida sin usted.
-No me encuentro sin ti. 


Fueron a casa, necesitaban la intimidad de sus cuatro paredes. Necesitaban revocar la tristeza. 

Ella se arrodilló en el ascensor, necesitaba hacerlo, sentirse a sus pies. Él la agarró por el pelo, entró gateando, tras de él... 

Pensó en cuanto quería saborear su polla, pero él no tenía la misma idea. La hizo ponerse de pie. La fue desnudando mientras la besaba, poco a poco. Se tumbó en la cama, le puso música y encendió la luz, el foco le daba directamente y se cohibió.

-¿Tanto tiempo sin vernos y ahora te avergüenzas de estar desnuda delante de mi? No te tapas pero buscas esconderte Ery.

-No Amo, pero hay tanta luz... el espejo...

-Quiero que te luzcas, quiero que bailes para mí.

Erytheia se quedó paralizada... se sentía tan tímida, llevaba tanto tiempo si bailar para él...

-Erytheia, ¿Tengo que darte un bofetón para que te espabiles?

-No Amo, perdón Amo.

Empezó a moverse, poco a poco, con la sensualidad que le iba saliendo cada vez. Bailó desnudar para él, una canción,  dos... los ojos se clavaron en Su polla mientras se pajeaba. 

-Ven aquí, a cuatro.  

Se subió a la cama, como la perra que era.  

-Abre la boca niña. 

Por fin la tenia en su garganta. Necesitaba sentirla ¿Cómo podía gustarle tantísimo chuparse la?  

Beber de Él. 

Metía y sacaba Su polla rápido,  a su antojo, usando la boca de Erytheia, que ya empezaba a babear. 

-Levanta, rápido.  Montame. Quieta perra. 

Se la clavó hasta el fondo. Ella se quedó quieta. Èl lamió sus pezones y le puso unas pinzas. 

-Ahora, muévete,  yo te indico. Derecha, más rápido,  izquierda,  más lento, ambos, en círculo, si suelto, paras. ¿Entendido?  

-Si, Amo. 

Èl agarró la cadena que unía las pinzas y comenzó a dar tirones, a veces flojos, otras muy fuertes. 

Ella se excito rápido,  llevaba mucho tiempo queriendo esto. 

-Perra, hoy no te vas a correr.
-Como mande, Amo. 
-Pero yo, estoy apunto, ponte en cuatro quiero tu culo. 

Se coloca y Èl la metió,  solo con la lubricación de su coño... intentó que Èl no la oyese lloriquear. 

Se corrió de forma abundante, tirando de su pelo y dándole azotes con la otra mano.

-Que no se salga hasta que te lo diga. Vamos a dormir un rato. 

Èl se tumbó y la colocó  ella con la cabeza en su pecho. 

-Que ganas tenia de verte, niña. 

-Y yo de volver a casa, Amo. 



miércoles, 26 de septiembre de 2018

Reinicios.

Llevaba un tiempo a caballo entre el pasado el futuro, tenia miedo, por primera vez tenia miedo sujetando su mano.

Sin embargo, llegó esa tarde. Habían quedado a la salida del trabajo, esta vez Erytheia salía antes y era ella la que esperaba bajo un árbol frente a sus oficinas.

Andrés salio con cara cansada, pero sonrió al verla allí,  con sus tirabuzones rubios cayendo por los hombros.  La abrazó por la cintura la besó en la frente y caminaron. Él no había cogido el coche aquella mañana, para darse el lujo de pasear. Hacia una tarde agradable.

Él le preguntó, ella estaba decidida a acabar con sus miedos, a volver a intentarlo.

Subieron a su casa, el apartamento blanco . Ella se desnudó de nuevo. Él cogió la pelota de pilates que otras veces había utilizado.

-Colócate,  con los codos en el suelo, así,  bocabajo. Estás bien sujeta ¿Verdad?

Ante su afirmación,  introdujo un par de dedos en su coño,  ya húmedo, siempre húmedo a su lado, y los llevó al culo. Lo masajeó un poco y a la vez, se giró para meter su polla en la boca de Erytheia, que chupó con fricción.

Cuando Él considero que era suficiente se giró y la penetró despacio, pero sin parar ni un instante.

Bombeó con fuerza y ella mientras se debatía entre el placer y el dolor... sabia que si se corría, lo tocaría sufrir.

Cuando notó que Él estaba a punto pidió permiso:

-Amo, por favor. 

Y él, se lo concedió.  Se corrieron juntos.

Ese día,  todo volvió a ser como antes. 

martes, 14 de febrero de 2017

Donuts, semen y el zapato del Amo.

Erytheia llevaba un vestido amarillo. Tenía el pelo más largo, los tirabuzones más rubios y la mirada más brillante. Tacones negros, medias tupidas y una chaqueta de cuero. 

Erytheia pisaba fuerte, salía del despacho con ganas de coger lo que quedaba de lunes y hacerlo suyo. Paró a comprar dulces y fue a casa. Allí estaba ya Él. Él y su sonrisa franca, con ese toque de picardía que le sobresalía de la comisura derecha. Él y sus ojos tranquilos, sus manos oscuras, su nariz perfecta, armónica. 

"Tiene la nariz más perfecta del mundo" - Le decía cuando en la cama miraba su perfil izquierdo. Y Él se reía y le decía que estaba loca. 

-¿Dulces un lunes?

-Amo... son para usted, y son pequeñitos... 

-Golosa... Anda, haz café. Pero, descafeinado. 

Ella se descalzó y se quitó las braguitas. En casa hacía buena temperatura, con el vestido solo estaba bien. Puso la cafetera y se soltó el pelo. Fue a su encuentro. Lo besó en los labios, en la nariz y en la frente, trazando en su cara una linea recta de besos pequeños. Desapareció de nuevo por la cocina. Puso el café sobre la mesa, una taza negra con letras doradas para ella, una taza blanca con dibujos grises para Él. En esta casa, las manías se cumplen a rajatabla. 

Dos cucharadas de azucar y soplar suave antes del primer sorbo. Ella sentada en su falda. Él, sin azucar, moja un croissant en el café.  Él en silencio, bebe café negro en una taza blanca, ella charlatana, bebe café manchado en una taza negra. Él un callado decidido, ella una tímida que nunca calla. 

Ella mira el donut de chocolate y lo mira a Él. 

-¿Puedo? 

-¿No eran para mi?

-Pero... 

-Quedamos en que controlarías el consumo de chocolate, Erytheia. Puedes pero solo hoy.

-Gracias, Amo. 

Él la besa y piensa en la niña que se esconde en su interior. En la mujer que entra por la puerta y la que se sienta en sus rodillas. 

-¿Qué has hecho hoy?

-Tener muchas reuniones, Amo... ya sabe que la campaña de San Valentín nos tiene un poco saturados. 

-Sí, lo sé... ¿Pudiste parar a desayunar? 

-No Amo, pero Carla me subió media tostada y un zumo. Es un sol. 

-Bueno... 

-¿Y usted? ¿Ha tenido buen día Amo? 

-Más o menos nena... he tenido alguna discusión. 

-Menos usted Amo, todos son tontos. 

-¿En mi empresa?

-En el mundo, Amo. 

-Eres sociable de narices Erytheia. 

Ella lo besa y Él le corresponde. Se sonríe con el sabor a chocolate de sus labios y la mira, con la ternura bañando sus ojos. 

Deja el café en la mesa y la gira. Le levanta la falda y recorre su coño con dos dedos. 

-Erytheia, estás mojadita. 

-Con usted siempre, Amo. 

-Ponte de rodillas. 

Con el coño a la altura de su cara, Él le da un lametón. Mete dos dedos de golpe y la masturba.  Intercala los dedos con varios lametones, más que por hacerle sexo oral, por disfrutar de su sabor. Ella se estremece. 

Le quita el vestido y muerde sus tetas. 

- Mi niña, clavatela. 

Ella lo hace, y se mueve con furia, Él acompaña el movimiento, y lo completa con pellizcos y bocados.  

-No te vayas a correr, Erytheia. 

Ella gime y gimotea al mismo tiempo.  Él la excita muchísimo. 

- Baja, ponte de rodillas. 

Ella se coloca, está a punto y siente que Él también. 

Él se la mete en la boca y ella chupa con fuerza, masajeando los huevos. 

Se corre en su boca. Ella la abre y se la enseña. 

-Traga. 

Su garganta siente el calor del semen. 

-Buena chica. Ahora tienes dos opciones. Restregarte contra mi  zapato durante 30 segundos y correrte, si no lo logras no podrás hacerlo en una semana. O, masturbarte y recibir 30 varazos. 

Ella se angustia, le parece injusto y difiicil... pero está a punto y arriesga. 30 varazos son demasiados para su culo. 

-¿Qué eliges?

-Lo primero, Amo. 

-No sé qué es lo primero. Pídemelo bien. 

Ella coge aire profundamente, le resulta muy humillante. 

-Amo ¿Me permitiría restregarme como una perra contra su zapato para correrme, por favor? 

-De acuerdo. Empieza. 


Ella se coloca y se frota con fuerza, está muy cachonda y sabe que puede lograrlo. 

-Anda que no eres puta, como una perra ahí, sin poder controlarte. 

Sus frases la ayudan. 

-Después lo vas a limpiar con la lengua ¿No te da vergüenza?


Está a punto. 

-Perra, eres una perra. 

-Amo, por favor ¿Me da su permiso para correrme? 

-Segundo 20, bien perra. Córrete. 

Ella estalla, se corre y cae sobre la rodilla de Él. 

-Límpialo Erytheia. 

miércoles, 24 de agosto de 2016

Restos de Él

Eran las 11.30 Habían salido a pasear después de la cena y habían acabado en el nuevo bar rockero de la ciudad... Cuanto le gustaba a Andrés ese ambiente y cuanto le gustaba A Erytheia verlo disfrutar.

Dos cervezas negras y una mesa de billar. Elvis de fondo, Erytheia con una minifalda vaquera y una camiseta negra con un agujero que deja ver su escote. Tirabuzones cayendo por su espalda. Se mueve al ritmo de la música mientras lo mira beber. ¿Cómo puede ser tan hermoso? Pantalón corto, polo gris. Y la barba de aspecto descuidado que Erytheia arregló anoche antes de irse A dormir. Él mira la puerta, ha entrado un grupo de chicas que hacen ruido. Frunce el ceño y Erytheia se sonríe... ella era escandalosa hasta que vio lo mucho que eso molestaba a los demás. Él se lo mostró.

-Si me ganas al billar, te lubrico antes de partirte el culo esta noche.

Erytheia asiente y su culo comienza A resentirse, es muy improbable que ella gane.

La partida comienza y Andrés se sonríe, su juego es impecable y Erytheia nerviosa, no da pie con bola.

En una de sus tiradas mete de lleno la bola negra en el agujero.

-¿Así te he enseñado yo a jugar? Debería azotarte por esa jugada tan mala... quizás lo haga... toma, compra cacahuetes y gominolas -le dice señalando la máquina.-voy a pedir más cervezas.

Erytheia tiembla mientras compra las dos latas de aperitivos.

Llegan a casa antes de las dos y media, ella se desnuda rápido guarda la ropa y recoge la que Andrés ha dejado sobre la cama. Él está en el baño.

-Ponte ahí.

Se coloca en la cama, a cuatro patas y el saca un flogger pequeñito de tiras de goma, grisáceo.

La azota despacio, recreándose en los golpes, dejando caer todas las pequeñas gomas en su culo. No duele mucho,  sobre todo porque no es un dolor que perdura, pero deja la piel roja y pica.

Coge después una pequeña rueda de pinchos que le regaló una amiga común (una gracia... piensa Erytheia mientras su Amo pasea la rueda por su culo)

Al final lo ve soltarla y coge aire, relajando para lo que viene. Él entra en ella, sin parar... Le duele pero sabe que a Él no le importa, continúa entrando en ella, bombeandola,  agarrando sus tetas y mordiendo su espalda... esa sensación le provoca escalofríos...

Ella se corre, pero a Él aún le queda un rato, sigue bombeando, mientras ella trata de pensar en el placer que antes le provocaba la excitación. Al final, se corre dentro.

-No lo dejes escapar.
-No Amo.

Un beso en la frente y la agarra para dormirse unido a ella

sábado, 4 de junio de 2016

El Ama.

Siempre había temido y anhelado esta situación, de igual manera, en la misma intensidad.
Ahora estaba allí, de frente, con la mirada puesta en ese nuevo reto que se abría de piernas ante mí.
Los lametones eran inseguros... ¿Como puede resultar ajeno algo que tienes tan entre las piernas? Claro que... yo al mío no me llego... y tampoco conocía lo suficiente a la Señora como para saber qué le gustaría...

Me costó coger confianza pero poco a poco encontré la manera de hacerla disfrutar, como si de mi Amo se tratase. Era bonito sentirme tan Suya estando con otra persona. La Señora me cogió la cabeza y me guió, yo jugaba con la lengua como sabía y cuando la escuchaba gemir repetía movimientos... al final apretó muy fuerte y se corrió.

Se tumbó en la cama y yo me quedé sentada en el suelo respirando tranquila.

-Anda sube, descansa un rato que ya está al llegar Andrés.

El Amo me había dejado allí tres horas antes, en la puerta de casa de una de sus mejores amigas, un Ama que yo había visto un par de veces porque viajaba mucho por trabajo. Me había dado un beso en la frente.

-Se buena y obedece.

Se había marchado tras llamar al timbre, yo no tenía ni idea de donde estaba. Cuando ella me abrió la puerta y me dijo que pasare me sonrojé muchísimo y bajé la mirada. Ella la levantó y me besó.

-Tu tranquila.

Al llegar al salón me pidió que me desnudase despacio y me pidió que le llevase un refresco, indicándome donde estaba la cocina.

Coloqué dos hielos pequeños en un vaso y lo llevé todo en una bandeja. Ella me tumbó en la mesa, puso la bandeja en el suelo y cogió los hielos.

-Esto no me hace falta, querida. - dijo mientras me metía cada uno en un agujero.

Empezábamos bien...

Se terminó el refresco con tranquilidad, mientras yo derretía los hielos con el calor de mi cuerpo.  Cuando se levantó me besó con sus labios rojos

-Vamos a jugar un ratito ¿Vale?
-Si, Señora.

Me agarró las tetas con fuerza y las ató con una cuerda, dejándolas tensas. Me llevó a su dormitorio y ató la cuerda de las tetas al cabecero, dejándome a cuatro patas.

Así como estaba me enseñó un látigo lleno de nuditos.

-¿Vas a demostrarme que eres tan buena como tu Amo dice?

Esas palabras me llenaron de orgullo.
-La complaceré Señora.
-Así me gusta.

Los azotes cayeron... y esos nuditos... El Amo de momento no tenía ninguno de esos, y menos mal.

Conté 30 cuando paró. Desapareció y volvió con una crema que restregó con velocidad por mi culo... me cuidaba.

Andrés dice que tu culo es un pozo sin fondo... vamos a probar si es cierto.

Me enseñó un arnes cuyo dildo temí que saliese por mi boca... era de las cosas más grandes que he visto en mi vida. Se lo tocaba con cara de perversidad mientras me sonreía.

-Seguro que para una puta como tu esto solo es una pequeña molestia.

Entró, y dolió muchísimo... lo metió despacio pero sin parar en ningún momento... aguanté pensando en mi Amo, el querría eso... y cuando empezó a bombear, sentirme tan llena me hizo excitarme muchísimo, pero sabía que no me podía correr.

Cuando lo sacó, me hizo una foto para mandársela al Amo, de mi culo abierto... me la enseñó y me dio muchísima vergüenza.

Se quitó el arnés y empezó a desatarme, mientras me daba besos que llenaban mi cuerpo de pintalabios... Me arrodilló en el suelo, a los pies de la cama... Por un momento pensé en la imagen... ella alta y morena, yo rubia y pequeñita.. su pelo liso, mis tirabuzones... su Dominación, mi sumisión... Mi pensamiento se vio interrumpido cuando me besó, me metió la lengua agarrando la barbilla y mirándome fijamente me dijo:

-Prueba definitiva Erytheia. Ahora vas a comerme el coño.

jueves, 5 de mayo de 2016

Dulcinea

A veces me mecía entre sus brazos, cuando mi cuerpo pedía contacto, mimos y mis ojos gritaban cansancio... cuando los tacones me llevaban a mí en vez de lucirlos yo a ellos...

A veced era su Dulcinea, me protegía de todo, venía a salvarme... sin necesitar yo ser salvada... venía a aportarme y enriquecerme.

Esa tarde cuando llegó yo estaba sentada en el suelo. Después de doce horas fuera no había llegado al sofá. Cuando me vió allí me sonrió y yo me aferré con fuerza a su pierna.

-¿día duro, pequeñita?
-Sí Amo.

Y se agachó, me agarró las manos y me ayudó a levantarme. Me llevó a la cama y me tumbó boca abajo. Me dio un azote y un beso... mientras desaparecía en el baño.

Cuando volvió yo estaba medio dormida. Él llevaba una toalla en la cintura. Se subió sobre mi y me masajeó la espalda...

-te voy a follar

Entró dentro de mí con tanta ternura que quise llorar. Se corrió cuando me daba permiso para hacerlo y me besó mientras se tumbaba a mí lado.

Me terminé de desnudar a orden suya y fui a por unos sándwiches... Esa noche me permitió comer en la cama.

Nos tumbamos juntos a ver una peli, mientras Él pellizcaba mis pezones.

Bajé con la boca a su entrepierna y se derramó en mí.

Me agarró y me meció entre sus brazos, cubriendome del mundo, protegiendome, cuidándome; como a su muñeca,  su princesa de cuento, su Dulcinea.

viernes, 29 de abril de 2016

El viaje

Amo, vayamos de viaje. Cojamos el coche y las maletas. Me gusta ver como conduce, me gusta sentir esa seguridad en el coche que solo usted me da. Yo le daré de beber mientras conduce, le daré de comer y pondré la música que a usted le gusta.

Pararemos a comer en un venta de carretera y usted me rodeará la cintura y agarrará mi culo cuando los camioneros se giren a mirar.   Comeremos filete con patatas, simple y sencillo, como la vida que quiero con usted.  Un café y una tarta para los dos. Me llenará la nariz de nata de tarta y se reirá de verme tratar de alcanzarla con la lengua.

Cuando lleguemos usted llamará a esos amigos que usted quiere, porque cuidaron de mí antes de que usted apareciese... mientras yo deshago las maletas.

Mientras habla le llenaré de besos sorpresa y usted me mirará regañon por no dejarlo hablar tranquilo... y yo pararé, porque su mirada regañon no me gusta.  Prefiero cuando sus ojos me sonríen.

Saldremos a pasear, me agarrará fuerte la mano y me frenará cuando vaya a cruzar sin mirar, porque cuando voy con usted prefiero mirarlo.

Nos sentaremos en un banco y como llevaré vestido, usted jugará conmigo y mis cosquillas... sonará el violín de una chica que practica en su casa y que sale de la habitación... me cantará al oído y yo me derretiré... con usted siempre tengo agujetas

Cuando vayamos a cenar me dará de comer de su propio tenedor, me sentará a su lado y me pondrá el cuello rojo de tantos besos.

En la habitación le haré un striptease como me enseñó mi amiga, esa que a veces me dan ganas de besar en los labios.

Y follaremos, follaremos para encontrarnos en lo más profundo de nosotros mismos. Y no hará falta nada en el mundo mientras me permita enroscarme a su cintura, mientras me bombeé y me remueva por dentro el placer.

Amaneceremos enroscados sin saber en qué momento nos venció el sueño. Yo beberé de usted y saldremos a desayunar. Usted se enternecerá  cuando al ver a mí amiga yo me suelte de su mano porque las ganas de abrazarla me puedan... y recordará el día que se la presenté, a ella que es mi hermana, a su Amo que es mi hermano.

Iremos a comer juntos y después a un partido de fútbol y nos mandarán callar porque no se concentran en el juego... pero es que necesitamos bebernos los segundos para aprovechar que estamos juntas.

Y esa noche en la habitación, mientras me folla yo le agradeceré que md quiera tanto, que me aporte tanto y que quiera tanto a mis amigos, que son familia,  como lo hago yo. Y usted me dará dos azotes y me besará

Y me dormiré sabiendo que no hay otros brazos en los que esté más segura

Amo, lléveme de viaje, por favor. 

lunes, 25 de abril de 2016

El matiz que diferencia un lunes

Los lunes son lo peor del mundo, excepto si los cierro entre sus brazos.

Las horas extras no están pagadas, ni cuando las remuneran.

Y arrastrar los pies es decadente, pero a veces no puedes permitirte nada más, porque la cabeza y los hombros pesan demasiado.

Hoy fue un día de esos, aunque ya lo siento tan lejos que no sabría exponer los motivos. Cuando llegué me sobraban los tacones y el sujetador. Necesitaba la calma de la bañera y una cama grande y mullida.

Me sorprendió ver que Él estaba allí... normalmente entre semana no venía a casa... Había pedido pizza (lo que casi me sorprendió más) y me arrancó la ropa a bocados camino de la habitación.

Era primitivo, salvaje.  Me arrodillé y me folló la boca, antes de correrse me agarró con fuerza y me tumbó en la cama. Me embistió con dureza, mientras agarraba mi pelo y me mordía.

Mi guarra

Mi zorra

Mi puta

Entró en mi culo, sin lubricante y sin avisar... soy Suya... y fue variando, haciendo que viese el orgasmo lejos, sintiéndolo vibrar en mi interior...

Se corrió en mi boca, que su semen nunca se desperdicie, mejor que baje por mi garganta, me alimente de Él y me haga pegar el estirón a través de sus entrañas.

Me ató a la cama, yo aún no me había corrido y creo que quería que lo hiciese.

En mi culo puso un plug, uno grande que compramos una vez juntos y a mi pierna ató el hitachi.

Me dejó allí, después de morderme los pechos con fuerza y amordazarme la boca.

Escuchaba la televisión... de vez en cuando se levantaba, con un trozo de pizza en la mano, me miraba, se reía y volvía a desaparecer.

Pasé allí al menos una hora, aguantando el correrme, nadie me había dado permiso para ello.

Al final apareció y me desató. Sin lavarme con el plug en el culo y las ganas entre las piernas, lo seguí al salón. Allí, en mi cuenco de perrita, pizza troceada me esperaba para cenar.

Me indicó que comiese.

Cuando acabé me subió al sofá, de espaldas a Él y mientras me masturbaba y entró en mi culo, me permitió correrme.


miércoles, 13 de abril de 2016

Rodillas.

Los domingos son para quedarse en la cama. Había dicho ella al despertarse... pero se giró a buscarlo y Él no estaba a su lado. Incluso los domingos sale a correr...
Hubiese querido abrazarlo al abrir los ojos, pero también le gustaba su constancia, su disciplina... Él tenía toda la  que a ella le faltaba.

Si pesó un minuto las opciones... ¿Seuir durmiendo o hacerle el desayuno?

Lo segundo lo pondría más contento. Cortó fruta e hizo zumo de naranja, preparó tostadas y puso la cafetera para cuando Él llegase... aprovechó para hacer la cama, se duchó y dejó el cuarto de baño listo para cuando entrase Él. La toalla en el calentador, temperatura media en el baño, música y un ambientador olor a cítricos que a Él le encantaba. Cuando lo escuchó llegar abrió el grifo, para que el agua calentita ambientase la habitación. Él entró la cogió midiendo el agua, apoyada en la ducha, con el culo en pompa.

Se agachó y le besó las nalgas, cubiertas con un tanga rosa palo con bordes de encaje.

-Buenos días putita dormilona.
-Buenos días Amo. He preparado su ducha.
-Así me gusta.

Ella empezó a descalzarlo, a desvestirlo.

Esperó a que se duchase, era divertido oírlo canturrear.  Cuando acabó le ayudó a secarse.
-Anda, te has ganado tu ración de leche mañanera.
Erytheia mamó con ansia, como si tragase el néctar de la vida.
Se la dejó limpia y Él se puso unos bóxer blancos.

Un azote en el culo.
-Ve a poner la cafetera anda.

Erytheia caminaba a saltos, feliz y cachonda. ¿La dejaría correrse hoy?

Llegó con el pelo aún mojado, despeinado y la barba húmeda. ¿Por qué era tan guapo? Que así no se puede una concentrar...
Se sentó y ella le sirvió zumo y café.  Le puso la fruta en un bol y huntó  las tostadas con mantequilla, como a Él le gustaba.   Esperó su orden.

-Ven aquí anda. -señalaba sus rodillas

Erytheia se sentó sobre Él y mordió la fresa que Él le ofrecía.

-¿Está rica?
-Sí Amo. Muy fresquita.
-Bebe zumo.

Ella obedecía, desayunó zumo, fruta y tostadas, pero no  probó el café... Él no se lo dijo.

Cuando acabaron Ella comenzó a recoger la cocina.

Él desapareció y cuando estaba acabando la llamó.

-Erytheia ven aquí.
Sonó serio y eso la asustó un poco.

-¿Sí Amo?
-Tenemos un tema pendiente ¿no?

Erytheia se arrodilló ante Él, sabía que tenía un castigo pendiente... hacía dos noches, se había pasado de graciosa estando con los amigos de Él y ella sabía perfectamente como no debía comportarse.
-Vamos a recordar una cosa. ¿Tu quien eres?
-Su perra Amo.
-Bien, eso pensaba.

Le colocó un collar y ancló una cadena a la pared.

-8 metros, llegas a la cocina, al baño y a la terraza... no te quiero ver de pie, no te quiero ver moviéndote. Te puedes colocar en tu esquina.

Erytheia se colocó con la mirada baja, arrodillada en el rincón al que estaba anclada la cadena. Él se sentó a leer un libro.

De vez en cuando la miraba, no se movía, pero sentía su respiración... de vez en cuando un suspiro se le escapaba silencioso, como si sobrase aire en su cuerpo.

Llegó la hora de almorzar y Él se levantó  para preparar algo. A Erytheia le llegó el olor del sofrito y sintió rugir su estómago. Tenía hambre. Pero pasó la hora de comer y Él volvió con su café.

Se quedó incluso dormido un rato... mientras Erytheia sentía el peso de su cuerpo en las rodillas.  Pero claro,  Él no estaba castigado, Él no tenía pq soportar su castigo, ella era su propiedad.  De vez en cuando en su cabeza resonaba esa frase que Mérida, Silvia  y ella se repetían de broma como un mantra. "Te jodes, por puta"

A las seis de la tarde Él se despertó y se acercó a ella.

-¿Tienes hambre? 
-Un poco Amo.
Él volvió con un cuenco con fruta y cereales. Lo colocó en el suelo, entre sus piernas, mientras se sentaba en el sofá.

-Ven perrita, come.

Erytheia se dividió entre la vergüenza de comer a cuatro patas y el agradecimiento de cambiar de postura, de poder desentumecer su cuerpo.

Mientras ella comía Él se levantó y se colocó tras ella.  La folló con fuerza.

-Ni se te ocurra correrte.

Él se corrió en el suelo y le obligó a  limpiarlo. A Erytheia le encantaba beberse el sémen de su Amo, pero no le gustaba nada lamerlo del suelo y Andrés lo sabía.

Cuando acabó Él desenganchó el collar y la cogió en brazos. 

-Repíteme quien eres.
-Su perra Amo.
-Y ¿cual es tu sitio?
-A sus pies Amo.
-Buena chica. Vamos a bañarte pequeña.

jueves, 7 de abril de 2016

Aprendiendo a cuidarse.

Erytheia llevaba unos días pachucha, rara y tristona... ella pensaba que era hormonal y no le daba mucha importancia, pero su Amo Sí se preocupaba, Él sabía que algo no iba bien. Le insistió en que se cuidara y se abrigara al salir.

Sin embargo, como siempre, Erytheia no hizo caso y el fin de semana se fue con una amigas a comer, cogió frío  y bebió y comió demasiado.

El domingo, cuando se levantó vomitó un par de veces,  debido probablemente a que al llegar a casa no era capaz de mantenerse derecha.

Andrés había dicho que iría a comer a su casa, cuando llegó se la encontró en el baño, en braguitas y con mucho dolor de tripa. Se enfadó mucho al verla así,  ella sabia que tenía que cuidarse como propiedad de Él que era.

-¿Qué ha pasado Ery?
-No me cuidé  Amo.
-¿demasiado alcohol o demasiada comida?
-Las dos Amo. -A Erytheia solo le faltaba bajar  las orejitas para ser una perilla arrepentida.

- Vete a la cama Anda.

Andrés puso un calefactor en la habitación. "La casa helada y ella en braguitas... encima!"

Erytheia se tumbó de lado, mientras Él la tapaba con una manta.

-Cuando estés buena, te vas a enterar. Ahora vengo.

-No se vaya Amo, porfi.

-Shhh. He dicho que ahora vengo.

Cuando volvió y Erytheia vio lo  que traía en la mano no pudo más que encogerse y cerrar los ojos fuerte, como si con ello pudiese desaparecer.

Andrés se sentó y colocó a Erytheia sobre su regazo.

-¿Vas a ser buena?
-Sí Amo.
-Pues venga, abrete las nalgas sola, que  yo vea que colaboras.
-¿Sin lubricante Amo?
-¿Tu crees que te lo mereces?
-No Amo.
-Venga.

Erytheia sintió el termómetro entrando frío dentro de su culo, era enorme y le dolía horrores, pero ella ya sabía lo poco que le gustaba al Amo oírla quejarse cuando se lo merecía; y hoy estaba muy enfadado.

Lo dejo un rsto dentro, hasta que dio la temperatura y lo sacó.

-Bien,  no tienes fiebre. -le dijo mientras colocaba la goma del enema.
-Amo porfi, no lo voy a hacer más, de verdad. Eso no.
-Esto no es tu castigo Erytheia, el castigo vendrá luego, esto es para limpiarte y que no te duela. Lo hago por tu bien.
-Gracias Amo. - dijo ella un poco a regañadientes...

Su estómago se comenzó a hinchar y ella a sentirse peor. Cuando lo tuvo bien dentro el Amo le colocó un plug para que nada saliese. La dejó sobre su regazo mientras encendía la tele y se relajaba.
Erytheia sentía que no aguantaría mucho tiempo, temía que saliese todo mientras ella estaba sobre el Amo.

-Amo, no me aguanto más.
-Calla perrita, estoy viendo la tele.
-Pero Amo, porfi...

Un azote seco en el culo la calló durante un rato.
-Sé buena.

Un tercer comentario hizo que Erytheia acabase con una mordaza y varios azotes bien repartidos por su culo. 

Cuando pasó el tiempo estimulado Andrés se levantó con ella en brazos y la colocó en el water.

-Aguanta que te quite el plug.

Erytheia asintió

Cuando se sentó en el water lo expulsó todo, cerrando los ojos, de la vergüenza de que Él estuviese mirando. Pero Él le ordenó mirarlo... y ella obedeció.

Le quitó la mordaza.

-¿Has acabado?
-Creo que si Amo.
-Ahora te voy a bañar y vas a ser buena. ¿Entendido?
-Sí Amo.
Se colocó a cuatro patas en la ducha, Él la lavó como a una perrilla. Después llenó la bañera y entró junto a ella. Estaba cansada. La secó y le llevó a la habitación.

Tumbada bocabajo entró en su culo, aprovechando que estaba limpia y abierta. Aún así Erytheia dejó escapar un par de quejidos en las embestidas más fuertes.

La dejó dormida, con su leche escapando de entre las nalgas.

Cuando Erytheia despertó Él esperaba con una manzanilla. Su culo estaba limpio, Él le había quitado la leche con toallitas húmedas después de hacer un par de fotos.

-¿Cómo estás?
-Bien Amo.
-Bébete eso que tenemos que zanjar el asuntillo.
Erytheia dio dos sorbos largos a la manzanilla... odiaba su sabor.

-De momento y hasta nuevo aviso prohibidas braguitas,  chucherías, comida rápida y alcohol.  La próxima vez que te llamen tus amigas me llamas a mí antes de quedar.  ¿He sido claro?

-Sí Amo.

-Bien ¿Has acabado?

-Sí Amo.

-Ponte en cuatro sobre la cama. Ahora voy a hablar con tu culo para que se te grabe bien.

La rama no da descanso, a Erytheia no se le iban a olvidar... Lloró mucho mientras. Sentía que nunca iba a acabar, que no aguantaría, pero al final, lo logró. Sintió como guardaba la rama.

La cogió entre sus brazos y la meció.

-Perdón Amo.

-Shhh ya esta pequeña.


jueves, 31 de marzo de 2016

Regalos de cumpleaños.

Cuando Andrés y Erytheia comenzaron su relación como Amo y sumisa, éste se preocupó sumamente porque ella tuviese una buena relación de amistad con las sumisas de sus amigos. Erytheia al principio pensaba que era una cuestión de comodidad durante las reuniones, pero después comprobó que tener el apoyo de Silvia y Mérida era muy beneficioso para ella, para su crecimiento y su seguridad.

A Erytheia se le presentaba un nuevo reto. Era el cumpleaños del Amo de Mérida y Silvia y ella eran los regalos que sus respectivos Amos iban a hacer a su amigo. Una tarde con tres sumisas para Él.

Erytheia y Silvia iban vestidas de negro, ropa interior, medias y tacones. Llevaban además un enorme lazo dorado en la cabeza, dejando clara su categoría de regalo. Mérida no llevaba lazo, ella ya era Suya.

Las tres esperaban arrodilladas en la habitación, Erytheia a la izquierda, Mérida en el medio y Silvia a la derecha. Había champán, platos de perrita, fruta, chocolate y muchos aperitivos.

Cuando llegó Mérida se adelantó a quitarle su chaqueta, dejarla en su sitio, Erytheia y Silvia lo descalzaron. Se acomodó en una butaca. Con un chasqueo de dedos las tres se acercaron a cuatro patas, como buenas perras. Erytheia se colocó entre sus piernas, para chuparle la polla, mientras Mérida le comía los huevos y Silvia lo masajeaba utilizando desde la lengua hasta las tetas para ello.

No se corrió, llegado el momento colocó a Mérida sobre la cama, y le sodomizó el culo con fuerza, mientras ordenaba a Silvia y Erytheia que se liaran entre ellas para espectáculo del Amo.

A Mérida la bombeaba con fuerza y Erytheia se sorprendió de lo poco que ésta se quejaba... debería de estar muy bien acostumbrada.

Aunque la verdad es que Erytheia no estaba demasiado pendiente de como sodomizaba su Amo a Mérida, Silvia besaba muy bien y captaba su atención... más aún cuando dejó de besar su boca para centrarse en su entrepierna.

Cuando se corrió Silvia se apresuró a limpiarle la polla, mientras Erytheia se encargaba de dejar limpio el culo de Mérida.

-Tengo hambre. - dijo el Amo.

Mérida se levantó y le puso una copa y una bandeja con varios aperitivos. Los acercó a su Amo y se quedó arrodillada para facilitárselo. Mientras, Silvia le daba de comer y Erytheia preparaba la bañera.

Cuando se levantó para bañarse las dos perritas lo acompañaros. Erytheia esperaba en el baño.Él entró en la bañera.  Erytheia se colocó en el borde masajeando su espalda mientras lo enjabonaba, así como su pelo. Silvia se dedicaba al pecho y los brazos, las piernas y Mérida a lo más importante, a la polla... Erytheia utilizaba las manos en el pelo, mientras que las tetas la dedicaba a la espalda...  Silvia por su parte utilizaba sus pechos y Mérida... Mérida sobra decir que para limpiar la polla de Su Amo usaba la boca.

El Amo estaba tan relajado que se quedó adormilado, hasta que el agua se fue quedando fría y despertó. Al salir de la bañera las tres sumisas se turnaron para secarlo. Después el Amo las mandó a ducharse por turnos, para que Él nunca se quedara solo. La primera en ducharse fue Erytheia. Mientras Mérida se tumbó bocarriba sobre la cama, Silvia se puso sobre su cara para que le comiera el coño y el Amo se folló su coño.

La siguiente en ducharse fue Mérida, que tenía toda la cara llena de flujo de Silvia, quien al borde del orgasmo soñaba con poder frotarse para correrse, pero ninguna de las tres tenía permiso para hacerlo; solo estaban allí para dar placer.

Erytheia se colocó en el lugar que previmente había ocupado Silvia, mientras Silvia se colocaba en el que había estado Mérida.  Cuando Silvia fue a la ducha el Amo estaba a punto de correrse y Erytheia se la chupó hasta que se corrió en su boca. Mérida que salía de la ducha en ese momento acudió presta a limpiarla.

Ya estaban las tres limpias cuando el Amo les dijo que se colocaran a cuatro patas con la cara en el suelo.

-Es mi cumpleaños y quiero soplar las velas.

Colocó a cada una de ellas una vela en el culo, insertada. La encendió y les pidió que cantasen cumpleaños feliz, pero que lo cantasen bien afinado... Con la postura que las tres sumisas tenían, para cuando el Amo consideró que habían cantado bien para soplar las velas, todas tenían el culo lleno de cera.

martes, 29 de marzo de 2016

Rutina

Ella siempre lo escuchaba llegar cuando se quedaba en casa a dormir, y salía a correr cuando amanecía. En su remolonear sentía como entraba en la habitación, se sentaba en la cama y le daba un beso.

-Erytheia, despierta.
-cinco minutos más Amo, porfi.
-Vamos arriba Erytheia.

Ella se levantaba e iba a poner la cafetera. Después, mientras Él se duchaba, le preparaba la ropa y hacía tostadas, cortaba fruta y preparaba zumo.

-Erytheia!

A Él le gustaba que Ery lo secara  despacio y que se la chuparla antes del café. Cuando se corría en su boca y ella se la dejaba limpia, se vestía, con su ayuda. Desayunaban juntos y mandaba a Erytheia a la ducha.

Ahora era Él quien elegía la ropa que Ery llevaría ese día. Pantalones ajustados, blusa abotonada, botines bajos y abrigo corto. Un pañuelo al cuello para proteger su garganta.

-Ponte en inspección. -le dijo al salir de la ducha.  Y comprobó su depilación. -bien, buena perra. 

Se iban juntos a trabajar, Él la dejaba a ella con la moto y le decía que pasaría a recogerla. En el trabajo a Ery se le pasaban las horas largas, a pesar de amar su profesión.  Un mensaje  de Él lo facilitaba todo... o lo complicaba en según que situación...

"Quítate las braguitas y masturbate sin correrte, después vete a la reunión que tienes y cuando salgas, lo vuelves a hacer"

Erytheia se quedaba a punto de caramelo, cachonda y sin poder correrse. Así pasaba la mañana, al borde del orgasmo.

Cuando llegaba la hora de salir,  sus piernas chorreaban ansia.

Él la recogía  en la moto,  a veces iban de compras o al cine, a pasear si no hacía mucho frío... Pero, los días favoritos de Erytheia eran cuando  iban directamente a casa. Como ese día.  Ese día Él la llevó a casa rápido. Y empezó a desabotonar su blusa en el ascensor. Le besó los labios con fuerza, mordisqueando su lengua. Se agarró a ella y la alzó para meterla en casa. La tumbó en la cama.  Le bajó los pantalones y entró con fuerza. Con ansia, sin preámbulos.  Embistiendo.

Cuando la follaba así Erytheia no podía controlar su cuerpo, le venían espasmos de placer, se retorcía y queria correrse. Gritaba y Él la sujetaba mientras la follaba.

-Amo, por favor. Permitame correrme.
-No puta.

Él se corría dentro de ella. Después la llevaba a la bañera, dejándola cachonda.  El agua calentita la esponja y Él sentado junto a ella. Ella lava las piernas de su Amo y su Amo se cuela con dos dedos dentro de ella.

-Ahora si te vas a correr.

Erytheia obedece, poca falta hace que su Amo la toque, está muy cachonda. Se corre en silencio, de forma profunda y larga.  

Cuando se recupera Él la saca de la bañera, la seca y la pone a cuatro patas. Entra en su culo y se lo sodomiza.

Después le ordena ponerse unas braguitas e ir a hacer la cena.

Él se ducha, después cenan juntos, Él en el sofá, ella a sus pies.

A la hora de acostarse ella se lava bien, se acicala  y se pone bonita para Él.

Él le hace el amor y se duerme agarrado a su cintura. Ella ya ha aprendido a no moverse mientras duerme, jamás querría deshacerse de sus brazos.

jueves, 25 de febrero de 2016

Erytheia y el sémen

La primera vez que Erytheia se metió una polla en la boca se sorprendió por la dureza que tenía. Sí, imaginaba que debía estar muy dura, pero esperaba un poco de carne blanda sobre la dureza... También se sorprendió de su sabor... "es piel... pero no sabe como un brazo, o como una cara cuando das un beso" pensaba, porque Erytheia es muy dada a reflexionar en situaciones inapropiadas. Sin embargo le cogió el gusto, pero paró cuando vinieron las primeras gotas de líquido preseminal. No le gustó el sabor. Esa fue su primera experiencia,  corta y extraña.

Cuando conoció a Andrés, Erytheia nunca había tragado sémen, pensaba que gustándole tan poco el líquido preseminal, el sémen le resultaría repulsivo. Pero claro, Andrés era su Amo y Él no iba a permitir que ella quitase la cara cuando Él se fuera a correr, por eso, la primera vez que Erytheia se vio arrodillada ante la polla de su Amo sintió miedo. ¿Le gustaría a Él como la chupaba? ¿Sería capaz de tragar el sémen?  Decidió que lo mejor era no pensar, al final el resultado sería, seguro, el mismo.

Él le dijo: "Abre la boquita" entre cariñoso y juguetón, conociendo los miedos de ella y a la vez excitado sabiendo que ella estaba insegura y aún así quería hacerlo por Él

Ella obedeció y él no tardó ni un minuto en introducirla en su boca, la dejó jugar con su lengua, viendo como se desenvolvía.  Erytheia se sintió diferente, le gustaba tenerla en su boca y le gustaba aún más cuando Él gemía, indicándole que le gustaba.  Continuó, cada vez más entusiasmada, sintiendo como palpitaba en su boca y de repente, comenzó a notar como su boca se llenaba de un líquido que fue tragando poco a poco, no le recordaba a ningún otro sabor, era completamente diferente,  pero, a pesar de sus expectativas aspiró buscando más, limpiando la polla de su Amo para no dejar ni una gota. Cuando acabaron Él la apoyó sobre su pierna, mientras descansaba sentado en el sofá y le acariciaba la cabeza. 

-Dime nena ¿Qué te ha parecido?
-Saladito Señor. 

Desde entonces, Erytheia prefiere lo salado. 

sábado, 6 de febrero de 2016

Caperucita

Para Erytheia el carnaval implicaba reencontrarse con su tierra, con sus raíces. Este año era especial, venía con ella su Amo, por primera vez iban a estar juntos el sábado de carnaval. Extrañamente además,  había decidido disfazarse.

Erytheia estaba en el baño, retocando su maquillaje cuando apareció Él, con un disfraz de Lobo que no le hacía justicia. Su perrita, se colocó la caperuza roja mirándolo asombrada, no sabía si era más asombroso que hubiese cedido a disfrazarse o que le pusiese tan cachonda un disfraz.

Salieron a la calle, habían quedado con las amigas de Erytheia que cuando los vieron comenzaron a reírse. 

-La única diferencia que hay entre Caperucita y Erytheia es que la del cuento se metía en la boca del lobo y Ery prefiere meterse la polla del lobo en la boca!!!

-Qué zorras que sois. ¿A donde vamos? 

Andrés charlaba con las parejas de sus amigas mientras ellas reían. Pero siempre tenía un ojo puesto en su caperucita.
Dieron una vuelta, escucharon varias agrupaciones y bebieron bastante. A Erytheia Andrés le cerró pronto el grifo, no entraba en los planes de la noche llevar a Caperucita en brazos por no tenerse en pie. 

Sobre las cuatro comenzaron a despedirse, el ambiente comenzaba a ponerse feo y ninguno quiso quedarse en la calle. Cuando llegaron a casa Andrés pidió a Erytheia que se colocas en posición tal y como estaba. Él entró en el baño y volvió sin el disfraz, desnudo, con la verdadera piel de Lobo que Erytheia conocía.

-Decían tus amigas algo de que tu querías chuparsela al Lobo ¿No? Pues venga, Caperucita, que estoy generoso.

-Lobo que polla tan grande tiene!

-Para ahogarte mejor putita.

Lo que comenzó siendo una mamada tranquila acabó siendo una follada de boca en toda regla.

Cuando se hartó, Andrés colocó a su Caperucita particular a cuatro patas sobre la cama, rasgó su tanga y entró en su culo, la follaba  con fuerza mientras azotaba sus nalgas y pellizcaba sus pezones de forma alternativa. Hasta que se corrió dentro de ella.

Ahora zorrita te vas a poner de rodillas sobre la cama, vas a abrir las piernas y vas a frotar tu coño de guarra hasta correrte.

A Erytheia esa orden le hizo agua el coño, si es que podía estar más mojado de lo que ya estaba. Se frotó continuamente, mientras Él fotografiaba a esa Caperucita tan poco infantil. Cuando se corrió agradeció a su Amo y sintió como papelillos y serpentinas caían a su alrededor en una explosión de placer.

-Gracias Amo, gracias.
-Ahora mi niña, espera un momento que te llevo al baño y vamos a dormir.

No dio tiempo, cuando el Amo volvió de dejar la cámara en su sitio, Caperucita estaba dormida sobre la cama.

domingo, 17 de enero de 2016

El juego de la estatua

Ese día había pensado pasarlo en casa. Llevaba varios días medio pachucha y saturada de trabajo. Eran las doce y media y estaba trabajando en la mesa del comedor cuando se abrió la puerta. Sólo Él tenía llaves. Me pilló desprevenida, en pijama y con todas las cosas del trabajo esparcidas.

-Hola pequeña. ¿Aún en pijama? Vamos.

Me agarró la mano y lo seguí por el pasillo. Una vez en el cuarto de baño abrió el grifo y comenzó a desvestirme. Estaba la bañera se llenaba poco a poco de agua que calentaba el ambiente. Cuando estuve desnuda me ordenó prepararme y me inspeccionó. Por suerte a pesar de haber estado regular no había descuidado la depilación. Me mandó meterme en la bañera.

-Mis brazos, me barriga, mi teta, mi otra teta, mi pezón -pellizco- mi otro pezón, mis piernas, mi coño...-Tres dedos dentro- mis piernas, mis pies. Bien, mi propiedad limpita. Ahora voy a lavarle el pelo. Así mi muñeca. Echa la cabeza para atrás cosita  mía, buena chica.

Me sacó de la bañera y me secó. Después me sentó en el suelo sobre las toallas y comenzó a secarme el pelo. Era minucioso en la tarea. Yo sabía que tanto mimo no me libraría de un castigo y efectivamente así fue.

-Lista, ven a la butaca.

La butaca era un sillón de mi salón donde Él se sentaba especialmente a regañarme por una falta cometida.

-¿Pensabas estar todo el día en pijama?
-No Amo.
-¿entonces?
-No  me di cuenta de la hora Amo.
-¿Qué te tengo dicho?
-Qué debo mantenerme aseada y vestida aunque esté en casa. Puedo ponerme mallas y ropa cómoda pero no pijama. Nunca más tarde de las doce en pijama.

-¿Y qué rutina te digo que sigas?

-Qué me levante, desayune  y me duche.

-Bien, has desobedecido, vamos a jugar a la estatua.

No sabéis cuanto odio el juego de la estatua. Consiste en arrodillarme tiempo marcado por una alarma que no sé cuándo va a sonar. Pinzas en los pezones, un plug en el culo, un vibrador al máximo en el coño y con la lengua fuera, sobre esta un cacahuete que no se puede caer. Pero lo peor es que lo hago en un rincón del salón mientras Él pasa de mí.

Debió notarse mi cara de disgusto pq antes de empezar me lleve varios azotes fuertes en cada nalga

Estuve así como mil años. Él leía, iba a la cocina a por frutos secos, bebía agua, pero ni me miraba.  Pensé que no aguantaría,  las ganas de correrme, de tirar el cacahuete al suelo, de frotarme contra su pierna como una perra... pero a la vez pensaba muchísimo en el castigo. Tenia que cumplir los protocolos a raja tabla si quería ser suya, pertenecer a su mundo. Esto no podía volver a pasar. Lloré un poco. Pero aguanté el castigo. Me puso la mano para que le diera el cacahuete y me quitó las pinzas lamiendo cada pezón para calmar el ardor. Me subió sobre su regazo en la butaca, como una gatita pequeña. Y me acarició el lomo y el culo hasta que me quedé dormida. Me despertó a la hora de comer, me había trasladado al sofá y había cocinado macarrones con salmón y queso. Hacía una semana le había dicho que me apetecían pero como estaba regular quería cuidarme. Ahora estaba bien y Él no lo había olvidado.

jueves, 24 de diciembre de 2015

Nochebuena

Estaba todo preparado para cenar. La mesa para dos, aperitivos, crema y pavo... dulces menos que el Amo no es muy de mazapán.

Yo con una falda roja, un moño con una cinta roja y un lazo alrededor del pecho... soy un regalito monismo.

Cuando el Amo llega lo espero arrodillada, con una copa entre las manos. Me mira sonriente. Coge la copa y me abraza poniéndome de pie. Es más guapo...

-Sirve la cena, solo después de cenar abrirás tu regalo.

Cenando me siento a su lado. Y el juega con mi coño desnudo. En el primer plato deshace el lazo que envolvía mis pechos y me quedo así, recibiendo pellizcos, mordiscos y besos en los pezones a cada rato.
Cuando voy a por el sorbete de limón que he hecho de postre (por eso de que al Amo no le gustan los dulces navideños) mi cuchara ha desaparecido y en su lugar hay dos pinzas.  Lo miro.
-Vamos, no tardes.

Pinzo  mis pezones  y cuando Él ha empezado a comer, meto la lengua en la copa y comienzo a dar cuenta de mi sorbete. Al Amo le divierte y me hace una foto. Dice que será su felicitación navideña para sus amigos Dominantes. Yo sonrío y sigo comiendo.

Cuando acabamos recojo la mesa. Me dirijo a donde Él está y me situó entre sus rodillas. Me levanta y me sienta sobre Él.

-A ver Erytheia. ¿Has sido buena este año o debería darte unos azotes?

Yo me río.

-He sido buena Amo.

-Aún así,  creo que antes de tus regalos debería darte unos azotes, para que no olvides ser buena el año que viene.

Me coloca sobre sus rodillas, levanta mi falda y recorre mi culo con sus dedos. Es delicado al hacerlo. Los azotes comienzan a caer despacio, y entre los azotes alguna caricia, algún beso, algún mordisco. Cuando acaba tengo el culo rojo y El la polla dura. Se desabrocha el pantalón y la saca. Me sienta sobre ella y me penetra.  Cabalgo sobre sus rodillas guiada por el ritmo que Él impone agarrando mi pelo. Con la otra mano me frota el clítoris con fuerza.

-Córrete Erytheia.

Cuando lo ordena lo hago y siento también su leche dentro de mí.

Me arrodillo a limpiar bien su polla, hasta dejarla reluciente.

-Perrita buena. Ya puedes abrir tus regalos.
Lo primero que hago es empujar hasta sus pies la caja que contiene sus regalos. Una camisa, unos zapatos, un reloj, una colonia, un flogger y una vara nueva, que el otro día partió la anterior en mi culo. Me sonríe y me dice que le encantan. Me besa y me apremia a abrir los míos.  Hay tres paquetes.  El primero que abro contiene 5 libros que quería leer. Lo beso agradecida. El segundo  un vestido con medias y tacones que quiere verme puestos en fin de año. El tercero un  uniforme de colegiala con lazos zapatos y calzas incluidas ,  dos piruetas grandes, y una paleta de madera en la que viene escrito "niña mala".  

Se me escapa una carcajada, nerviosa.  Me acerco a agradecer al Amo su regalo. Empiezo besando su polla y acabo metiéndola entera en la boca. Una mamada  despacio que acaba en una follada de boca cuando Él se pone de pie y comienza a marcar el ritmo. Me dan arcadas pero no para. Se corre en mi cara.

Se la limpio con la lengua. Él restriega el sémen por mi cara y me da sus dedos para que los limpie. Va hacia la habitación y lo sigo a cuatro patas. 

-Desnudame.

Lo hago, con mucha delicadeza. Cuando está en bóxer me ordena parar. Se mete en la cama.

-Ve a lavarte y ven a la cama anda.

Cuando volví me esperaba listo para seguir usandome  y bueno... no hemos dormido nada.

Me encanta la navidad.