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martes, 3 de noviembre de 2020

Domingo al mediodia.

 Correrse 25 veces seguidas no siempre había sido fácil para ella... es más, durante mucho tiempo pensó que era imposible, pero ahora, raro era el día que no se corría al menos 7 u 8 a Él le gustaba mantenerla activa, que no perdiese la práctica y que se notase que hacía lo que quería con su propiedad. Incluso una vez había llegado a correrse simplemente porque Él se lo había dicho. 

Cuando Él le ordenaba que se corriese un número de veces determinadas y la dejaba sola, tenía un archivo de imágenes mentales a las que siempre recurría. Agarraba SU almohada para obtener su olor y con una mano acariciando su clítoris recordaba

Aquella mamada en la que Él la obligó a ahogarse con su polla mientras ella se corría. 

El día que la azotó con la vara y después la abrazó y su olor se quedó tanto tiempo en ella como las marcas en su piel. 

El primer día que se atrevió a darle un beso por iniciativa propia, sin que Él se lo pidiese. 

Aquel día que hizo que se corriese delante de todos sus amigos, varias veces seguidas. 

La conversación en la que ella descubrió que no había ahodando en sus propias fantasías. 


Muchas de aquellas escenas a las que ella recurría, se habían repetido más de una vez, pero en general había un detalle que las hacía especiales. Después solo tenía que darle la fuerza adecuada a sus dedos y encadenar orgasmos. Repetirse que ella solo tenía que obedecer a su dueño, que las propiedades solo obedecen y cumplen con lo que se les ordena... y, generalmente de cinco en cinco, conseguía correrse el número de veces que Él le hubiese ordenado. Algunas veces tan fuerte que tenía que morderse el brazo o los labios para no hacer ruido, como Él le había ordenado antes de irse. 

Llegar a los 25 era quedar exhausta, las piernas le temblaban, no sentía los dedos, le dolían las muñecas y no podía parar de sonreír. El apareció en el cuarto:


-¿Cómo vas?

-Ya terminé mi ofrenda, Amo. 

-¿25? ¿Sin gritos?

-Si, Amo. 

-Bien. Otros cinco. 

Ella sabía que eso iba a suceder. siempre sucedía. Esta vez no le hicieron falta imágenes mentales, la sonrisa de su Amo al decírselo le había bastado y Él seguía ahí. Se empezó a tocar con fuerza:

-Vamos puta, que te he dicho que te corras, obedece... qué obedezcas.- dijo, dándole un azote en el muslo. 

Ahí se corrió, las otras cinco veces, le tembló la cabeza y se dejó llevar. 

Cuando Él la vio correrse desapareció. Volvió con un vaso de agua. 

-¿Ya?

-Si Amo. 

-¿Los cinco?

-Si Amo, gracias Amo. 

Él se sentó en la cama y la besó en la frente. 

-Pues ve a lavarte que vamos a salir. 

Ella cerró un poco los ojos, aún estaba algo mareada. Se agarró al cabecero y se incorporó. 

-No no, espera a sentir las piernas, a ver si te vas a caer y encima vas a fastidiarnos el aperitivo. 

Se metió en la ducha con cierto temblor aún en las piernas. Soñaba con un vermú al sol. Al salir Él la llamó. Fue al dormitorio aún con la toalla puesta, no sabía que tenía que ponerse. Sobre la cama un vestido azul con la falda de vuelo y el cinturón de castidad, que la limitaba más por el hecho de no poder ir a mear que por la castidad en si misma, ella solo se corría con una orden de su Amo. 

Él la ayudó a colocárselo después de darle una oportunidad más para mear y tras eso se vistió, se maquilló un poco y salieron. Fueron a tapear algo con unos amigos y Él decidió que comerían en la calle en vez de volver a la casa. Ella controlaba, dentro de las posibilidades que su Amo le daba, la cantidad de bebida que tomaba, pero cada vez resultaba más dificil. Un vermú y una copa de vino con la comida, un vaso de agua que su Amo había pedido para ella con el café y el chupito que el dueño del local ofreció. 

Cuando llegaron a casa Él se sentó en el sofá. 

-Amo ¿Me permitiría quitarme el cinturón para poder ir a mear?

-¿Ya tienes ganas? 

-Si Amo, por favor. 

-Te dejo elegir: puedes quitártelo ya y cambiarlo por las pinzas japonesas o esperar a que a mi me apetezca que te lo quites y correr el riesgo de mearte mientras me la chupas. 

-Espero a que a usted le apetezca, Amo. - dijo ella, pensando en el terror que le daban las pinzas japonesas. 

-De acuerdo, trae las pinzas normales. 

Erytheia palideció, no contaba para nada con eso... 

-¿Qué te pasa en la cara?

-Es que no es justo, Amo... 

-Si querías justicia haberte metido a abogada y no a sumisa. Tira a por las pinzas. 

-Si, Amo. 

Con las pinzas en los pezones, que su Amo le había colocado sin masajearlos antes porque ella era una bocazas, se la chupó durante mucho rato, al menos 40 minutos sin parar, con las babas por toda la cara y tirones en los pezones que Él le daba a cada rato. Tardó muchísimo en correrse y tuvo una corrida super abundante que a Ery le supo a merienda y gloria bendita. El semen, cuando gusta, gusta mucho. 

-Venga, trae las llaves, que te voy a dejar mear antes de que me manches algo

Y así empezó la tarde del domingo. 

martes, 10 de diciembre de 2019

Tras los matorrales.

Cuando salí de entregar el informe vi que Lara seguía en su despacho, el Amo me había dicho que ese día llegaría tarde y, al ver como ella salía hacia su casa, pensé en lo mucho que se divertiría el Amo si además de lo que yo acababa de ver le contaba un poco más sobre Lara. Decidí seguirla con prudencia, sin que pudiese verme... Era tan alta y altiva que ni siquiera miró hacia atrás para ver si quedaba alguien en la oficina de la que despedirse. 

Cuando salimos se subió a su coche y yo al mío, tenía un coche enorme que acababa de salir al mercado, la muy puta, seguro que eso no lo había comprado con su sueldo... La seguí y vi que se dirigía a unas urbanizaciones en la zona norte de la ciudad, llegó a un chalet, pequeñito pero de lujo, de estos que venden como construcciones de primera calidad a nuevos ricos ¿Quien podía pagar eso? Alguien que chupa las pollas correctas... porque con el sueldo que le correspondía, claramente era imposible... 

Entró y aparcó, pensé que ya me había quedado sin opciones de conocer un poco más la historia que había detrás de Lara, pero entonces la escuché salir al jardín. Entre los matorrales pude ver que llevaba la parte de abajo de un bikini blanco de hilo y se tumbaba en una hamaca al lado de la piscina, pegada a la valla lateral. Me apresuré en situarme allí y encontré el hueco perfecto para observarla y escucharla. Desde allí me resultaba aún más fácil oírla. Cogió el teléfono y se lo puso a la oreja. "¡Bingo!" Iba a hacer una llamada.

"Lorena tía, ¿Qué tal? Te tengo que contar, vas a flipar. Hice lo que me dijiste, dejé el informe con un par de fallos de ortografía y lo entregué una hora tarde, ya sabes... le puse la excusa de que no llego a todo y le dio igual... normal, seguro que sabía que era mentira, que ayer estuvimos las dos de copas... y claro, eso sumado a que estamos a fin de mes y llevamos dos campañas con retraso lo cabrearon una barbaridad. En serio tia, como me pone cuando se mosquea. Me hizo colocarme en el centro con el cinturón... esa fue la putada, odio el cinturón, aunque es mejor que la vara - ¿Esta es tonta? Pensé yo... ¿Como va a odiar la vara más que el cinturón?- Total, que me zurró de lo lindo, además ya sabes, estaba creativo, me pintó el culo, todavía debo llevar marcas de rotulador, una diana... el muy cabrón... y me metió el rotulador por el culo, lo bueno es que con tal de que no se cayese ahí no apuntó... pero ya sabes que le encanta darme en los muslos y eso duele más... Además esa postura que le gusta... joder tía como duele, con toda la piel súper tirante y los tacones, que no hay quien aguante. Por suerte después me mandó poner sobre la mesa y ahí si que me dio a gusto... Me duele una barbaridad, después me tendré que poner mas crema, pero me folló que casi me muero del gusto, tía, que polla tiene, en serio y como me pone, es tan cabrón que me da igual lo que me haga solo por correrme como me corro, eso no me ha pasado con ningún tío... ¿Las compis? Pues igual tía, unas mojigatas, se creen que soy una siesa, pero claro, él no quiere que me junte con ellas que dice que me vengo arriba y me creo alguien, que como puta del jefe estoy mejor, además tía, ¿que más da? Ya les gustaría a ellas tener lo que yo... Me encantaría que las cogiese a todas de los pelos y las usase como a mí, que toda la oficina fuese así. Normas de la empresa: Nada de ropa interior... y cada día una pa dentro, a recibir la zurra matutina, iban a ser todas la mar de eficientes y a dejarse de tanto cotilleo... y a la hora del café cada día una se la chupa y con la comida igual, y allí nada de descansos, ni pa mear, la que quiera mear que pida permiso, como me toca a mí, con su horario fijo y si no a aguantarse. Que el jefe llegase y todas se pusiesen de pie, con escotes anchos, que el jefe entrase pellizcando y azotando tetas, que le relaja mucho, que hubiese tanta de azotes diarios y les follase el culo a todas, me encantaría verlas llorar mientras las revienta... sobre todo a la Erytheia esa, tan poca cosa y tan modosita, con la pinta de mosquita muerta que me lleva, seguro que se atraganta chupándola.  .... ¿Cómo? ... No no, a mi que me siga usando, como le de la gana, que me reviente viva si quiere, que me use de moneda de cambio en las reuniones y me use de perchero en las conferencias, yo lo que él quiera, por supuesto... aunque no me importaría que me dejase reventar a alguna, que me dejase follármelas con un dildo de estos enormes que te follan viva, si tía, como cuando me lleva a su casa porque su mujer está juguetona... me encantaría... su mujer es otra que se cree que yo no lo sé pero es otra perra arrastrada, eso sí, el me lo dejo muy claro, allí para mi ella es una Señora... por muy puta que sea, la puta mas baja, la más arrastrada yo...  Si tía, ya sé que es una locura, pero yo soy feliz, ya lo sabes, me gusta estar así... y me cuida, aunque me putee viva, me cuida... ¿Qué? ... Pues no tía, no sé si querrá que volvamos a quedar contigo... no, tampoco sé si tiene algun amigo al que le guste lo mismo..."

En ese momento vibró mi whatssap... el Amo... que cuanto tardaba en llegar a casa. Cogí el camino y despacio me fui... 

Me tengo que hacer amiga de esta tía, por muy asquerosa que sea... Seguro que a mi Amo le gustaría conocerla, a ella y al jefe ¿Irán a fiestas?

Y hablando del Amo ¿Qué pensará cuando me toque y vea que llevo el coño chorreando? Joder, como me ha puesto el espionaje...

jueves, 7 de febrero de 2019

Revocar la tristeza, reencontrarse.


Llevaban varios meses viéndose poco, a veces echar de menos es una de las formas más fuertes de amar. 

Se encontraron con la pasión de la distancia, de los cuerpos que llevan meses llamándose, que se añoran. 

Fueron a cenar a un restaurante nuevo, tapearon despacio, saboreándose, buscandose en la mirada, en las palabras, recuperando el tiempo perdido. 
Él le habló de ese país que lo había retenido fuera, de los proyectos, de planos y construcciones... el puente que uniría dos paises vecinos. 

Ella le habló de la nueva revista, de su amiga la que se iba a vivir a Chile, de su posible ascenso... 

Ambos se dijeron mil veces lo mucho que se habían echado de menos. 

-Me siento perdida sin usted.
-No me encuentro sin ti. 


Fueron a casa, necesitaban la intimidad de sus cuatro paredes. Necesitaban revocar la tristeza. 

Ella se arrodilló en el ascensor, necesitaba hacerlo, sentirse a sus pies. Él la agarró por el pelo, entró gateando, tras de él... 

Pensó en cuanto quería saborear su polla, pero él no tenía la misma idea. La hizo ponerse de pie. La fue desnudando mientras la besaba, poco a poco. Se tumbó en la cama, le puso música y encendió la luz, el foco le daba directamente y se cohibió.

-¿Tanto tiempo sin vernos y ahora te avergüenzas de estar desnuda delante de mi? No te tapas pero buscas esconderte Ery.

-No Amo, pero hay tanta luz... el espejo...

-Quiero que te luzcas, quiero que bailes para mí.

Erytheia se quedó paralizada... se sentía tan tímida, llevaba tanto tiempo si bailar para él...

-Erytheia, ¿Tengo que darte un bofetón para que te espabiles?

-No Amo, perdón Amo.

Empezó a moverse, poco a poco, con la sensualidad que le iba saliendo cada vez. Bailó desnudar para él, una canción,  dos... los ojos se clavaron en Su polla mientras se pajeaba. 

-Ven aquí, a cuatro.  

Se subió a la cama, como la perra que era.  

-Abre la boca niña. 

Por fin la tenia en su garganta. Necesitaba sentirla ¿Cómo podía gustarle tantísimo chuparse la?  

Beber de Él. 

Metía y sacaba Su polla rápido,  a su antojo, usando la boca de Erytheia, que ya empezaba a babear. 

-Levanta, rápido.  Montame. Quieta perra. 

Se la clavó hasta el fondo. Ella se quedó quieta. Èl lamió sus pezones y le puso unas pinzas. 

-Ahora, muévete,  yo te indico. Derecha, más rápido,  izquierda,  más lento, ambos, en círculo, si suelto, paras. ¿Entendido?  

-Si, Amo. 

Èl agarró la cadena que unía las pinzas y comenzó a dar tirones, a veces flojos, otras muy fuertes. 

Ella se excito rápido,  llevaba mucho tiempo queriendo esto. 

-Perra, hoy no te vas a correr.
-Como mande, Amo. 
-Pero yo, estoy apunto, ponte en cuatro quiero tu culo. 

Se coloca y Èl la metió,  solo con la lubricación de su coño... intentó que Èl no la oyese lloriquear. 

Se corrió de forma abundante, tirando de su pelo y dándole azotes con la otra mano.

-Que no se salga hasta que te lo diga. Vamos a dormir un rato. 

Èl se tumbó y la colocó  ella con la cabeza en su pecho. 

-Que ganas tenia de verte, niña. 

-Y yo de volver a casa, Amo. 



martes, 14 de febrero de 2017

Donuts, semen y el zapato del Amo.

Erytheia llevaba un vestido amarillo. Tenía el pelo más largo, los tirabuzones más rubios y la mirada más brillante. Tacones negros, medias tupidas y una chaqueta de cuero. 

Erytheia pisaba fuerte, salía del despacho con ganas de coger lo que quedaba de lunes y hacerlo suyo. Paró a comprar dulces y fue a casa. Allí estaba ya Él. Él y su sonrisa franca, con ese toque de picardía que le sobresalía de la comisura derecha. Él y sus ojos tranquilos, sus manos oscuras, su nariz perfecta, armónica. 

"Tiene la nariz más perfecta del mundo" - Le decía cuando en la cama miraba su perfil izquierdo. Y Él se reía y le decía que estaba loca. 

-¿Dulces un lunes?

-Amo... son para usted, y son pequeñitos... 

-Golosa... Anda, haz café. Pero, descafeinado. 

Ella se descalzó y se quitó las braguitas. En casa hacía buena temperatura, con el vestido solo estaba bien. Puso la cafetera y se soltó el pelo. Fue a su encuentro. Lo besó en los labios, en la nariz y en la frente, trazando en su cara una linea recta de besos pequeños. Desapareció de nuevo por la cocina. Puso el café sobre la mesa, una taza negra con letras doradas para ella, una taza blanca con dibujos grises para Él. En esta casa, las manías se cumplen a rajatabla. 

Dos cucharadas de azucar y soplar suave antes del primer sorbo. Ella sentada en su falda. Él, sin azucar, moja un croissant en el café.  Él en silencio, bebe café negro en una taza blanca, ella charlatana, bebe café manchado en una taza negra. Él un callado decidido, ella una tímida que nunca calla. 

Ella mira el donut de chocolate y lo mira a Él. 

-¿Puedo? 

-¿No eran para mi?

-Pero... 

-Quedamos en que controlarías el consumo de chocolate, Erytheia. Puedes pero solo hoy.

-Gracias, Amo. 

Él la besa y piensa en la niña que se esconde en su interior. En la mujer que entra por la puerta y la que se sienta en sus rodillas. 

-¿Qué has hecho hoy?

-Tener muchas reuniones, Amo... ya sabe que la campaña de San Valentín nos tiene un poco saturados. 

-Sí, lo sé... ¿Pudiste parar a desayunar? 

-No Amo, pero Carla me subió media tostada y un zumo. Es un sol. 

-Bueno... 

-¿Y usted? ¿Ha tenido buen día Amo? 

-Más o menos nena... he tenido alguna discusión. 

-Menos usted Amo, todos son tontos. 

-¿En mi empresa?

-En el mundo, Amo. 

-Eres sociable de narices Erytheia. 

Ella lo besa y Él le corresponde. Se sonríe con el sabor a chocolate de sus labios y la mira, con la ternura bañando sus ojos. 

Deja el café en la mesa y la gira. Le levanta la falda y recorre su coño con dos dedos. 

-Erytheia, estás mojadita. 

-Con usted siempre, Amo. 

-Ponte de rodillas. 

Con el coño a la altura de su cara, Él le da un lametón. Mete dos dedos de golpe y la masturba.  Intercala los dedos con varios lametones, más que por hacerle sexo oral, por disfrutar de su sabor. Ella se estremece. 

Le quita el vestido y muerde sus tetas. 

- Mi niña, clavatela. 

Ella lo hace, y se mueve con furia, Él acompaña el movimiento, y lo completa con pellizcos y bocados.  

-No te vayas a correr, Erytheia. 

Ella gime y gimotea al mismo tiempo.  Él la excita muchísimo. 

- Baja, ponte de rodillas. 

Ella se coloca, está a punto y siente que Él también. 

Él se la mete en la boca y ella chupa con fuerza, masajeando los huevos. 

Se corre en su boca. Ella la abre y se la enseña. 

-Traga. 

Su garganta siente el calor del semen. 

-Buena chica. Ahora tienes dos opciones. Restregarte contra mi  zapato durante 30 segundos y correrte, si no lo logras no podrás hacerlo en una semana. O, masturbarte y recibir 30 varazos. 

Ella se angustia, le parece injusto y difiicil... pero está a punto y arriesga. 30 varazos son demasiados para su culo. 

-¿Qué eliges?

-Lo primero, Amo. 

-No sé qué es lo primero. Pídemelo bien. 

Ella coge aire profundamente, le resulta muy humillante. 

-Amo ¿Me permitiría restregarme como una perra contra su zapato para correrme, por favor? 

-De acuerdo. Empieza. 


Ella se coloca y se frota con fuerza, está muy cachonda y sabe que puede lograrlo. 

-Anda que no eres puta, como una perra ahí, sin poder controlarte. 

Sus frases la ayudan. 

-Después lo vas a limpiar con la lengua ¿No te da vergüenza?


Está a punto. 

-Perra, eres una perra. 

-Amo, por favor ¿Me da su permiso para correrme? 

-Segundo 20, bien perra. Córrete. 

Ella estalla, se corre y cae sobre la rodilla de Él. 

-Límpialo Erytheia. 

martes, 3 de enero de 2017

El polvo que moldea.

Siempre fui una estrella perdida... polvo flotando en la galaxia, intentando brillar, intentando ser algo más que polvo del universo. Y entonces, un día, apareció usted, que unió todo el polvo, que me esculpió, que se convirtió en mi maestro, en mi guía.


Lost stars

Un vestido azul, unos tacones color nude, el pelo suelto, mis tirabuzones al viento y Usted sujetando con fuerza mi mano. Sushi para cenar... vino blanco cayendo por mi canalillo y Su lengua rápida recorriendo mi pecho.
-No te manches aún, putita, tenemos que ir a muchos sitios más.

Después de la cena, chocolate y vamos a bailar.

Gin tonic y rives rosa con limón.

El centro de la pista, todo para mi.

Hace tiempo que aprendí a bailar. Bailo bajo las estrellas, sobre las nubes, marcada por Su ritmo, vigilada por Sus ojos. Desde la barra me contempla. Se acercan dos o tres... pero yo no los veo... tengo la mirada fija en Usted.

Me agarra fuerte de la mano. Salimos del local. Caminamos despacio, me para en los escaparates y me toca las tetas mientras miramos el reflejo. Me besa.

Las calles de Madrid no conocen nuestra historia...

En el local le esperan Sus amigos... me cohíbo un poco, pero Usted me agarra fuerte y me siento protegida entre sus manos. Soy Suya.

Saluda y pide una copa. Me presenta, sonrío y me sale la timidez que nadie se cree... pero existe.

-Ahora venimos.

Me agarra la mano y me lleva a una habitación.

-Puta, que cachondo me tienes. Quítate ese vestido.

Me desnudo, me recreo en excitarlo aún más...

Se quita la correa y se desabrocha un poco el pantalón.

-Quítame la camisa.

Mis dedos recorren los botones con rapidez.

Me ata de espaldas a una cruz al fondo de la habitación.  Abre la puerta y mi culo queda a la vista de varios. Sus amigos se acercan. Algunos entran y se sientan en los sofás.

Una fina vara, mi culo siente el primer golpe.

-Uno




-Dos




-Tres



El ritmo es cambiante, la intensidad también y eso me excita... me acaricia el culo y mete dos dedos en mi coño.  Los acerca a mi boca, se los dejo limpios.

-Estás mojada zorra.

-Con usted siempre, Amo.

Suelta la vara, me desata y me vuelve a atar de frente. Pone unas pinzas en mis pezones. Con una fusta azota mi coño y mis tetas, gimo, mezclando el dolor y el placer... No me gusta el dolor... pero estoy excitada, Su poder, mi entrega y el público, me excitan.

Me suelta, me arrodillo y me folla con fuerza la boca. No se corre, me sube a una mesa y a cuatro patas, la mete en mi culo.

-Córrete puta, ahora.

Me corro y la saca de mi, se corre en mi espalda.

Me pone el vestido, sin limpiarme y me saca de allí. Subimos al coche.


-¿Has disfrutado?

-Mucho Amo, Gracias.

-Venga, vamos a seguir.

Cuando los semáforos se ponen en rojo, se saca la polla y me agarra la cabeza, me provoca arcadas.

Llegamos a su casa. Entro a cuatro patas... Por suerte, son las cuatro de la mañana y no habrá vecinos...

Me desnudo en la puerta y continuo a gatas.

-Directa al baño, no vayas a manchar mi cama.

Me ducha a cuatro patas y llena después la bañera. Se mete y me indica que me siente sobre Él, la tiene dura.

-¿Como tienes el coñito? ¿Te duele?

-Un poco Amo.

-Bueno, te jodes... muévete puta.

Me muevo como a Él le gusta, mientras cierra los ojos en la bañera.

-Más rápido, me voy a correr, trae tus tetas.

Mordiéndome los pezones se corre, yo estoy excitada, pero ya he tenido un orgasmo hoy...

Me levanto y le doy su albornoz. Lo ayudo a secarse y me seco yo.

Nos tumbamos en la cama, desnudos.

Me abraza y me tapa.

-Vamos a dormir princesa.

-Buenas noches Amo.

-Buenas noches Erytheia.






lunes, 6 de junio de 2016

Listilla

Carlos, el Amo de mi amiga Silvia nos había invitado a cenar a su casa. Nos llevabamos muy bien con esa pareja... cuando el Amo me los presentó Silvia y yo conectamos muy pronto y Carlos era genial, así que también nos hicimos muy amigos. En su casa estaba muy muy cómoda... y a veces me pasaba de listilla. 

Ese día estabamos cenando sin parar de bromear cuando el Amo me echó la primera mirada. A Andrés no le parecía respetuoso que yo chinchase a Carlos... con Silvia le importaba menos. 

La segunda mirada me asustó del todo... pero estaba crecida y ya no fui capaz de parar.  Un "Eres idiota" hizo que el Amo me pidiese que saliese del salón para hablar. 

-Me parece genial que te lleves bien con mi amigo, es maravilloso pero te recuerdo que es un Amo, que le debes respeto y que eres mia. No me gusta ese juego, no me gusta que lo chinches y que seas irrespetuosa. Vas a acercarte a Carlos, le vas a pedir disculpa y le vas a pedir por favor que nos deje usar su rama y su habitación un rato. 

-Amo por favor no, le prometo que no lo voy a hacer más. 

-Creo haberte advertido más de una vez. no me hagas repetírtelo y ve. 

Casi me muero de la vergüenza. Cuando entré en la habitación Silvia estaba haciéndole una mamada a Carlos arrodillada delante del sofá. Yo me quedé de pie, esperando a que me mirase.

-¿No te sientas? 

-Carlos, quiero pedirte disculpas por mi actitud... y mi Amo me ha ordenado que te pregunte si nos dejarías un rato tu habitación y tu rama. 

La cara de Carlos fue genial y Silvia incluso dejó de chupar para mirarme riéndose. Aunque un golpecito en la cara que Carlos le dio con su polla la hizo volver a la tarea. 


-¡Andrés! - gritó Carlos. 

Mi Amo apareció por la puerta. 

-¿Nos vas a dejar mirar?

Casi me muero de la vergüenza cuando escuché a Carlos decir eso... Silvia me miró sonriente... perra...

-¿A ti que te parece Erytheia? - dijo mi Amo

-Me da vergüenza, Amo. 

-Venga va, os dejo mirar. 

Cuando llegamos a la habitación Carlos se sentó en la cama, y Silvia continuó con la mamada. 

Yo me desnudé y me coloqué sobre los cojines. 

-Uno, dos, tres... iba contando... soltando gemidos cortos como quejas suaves... con el 7 cayeron las primeras lágrimas, que Carlos lamió de mi cara. 

Paró en el 20. Para entonces Silvia estaba montada encima de su Amo. 

Mi Amo entró en mi culo y me folló con fuerza. Se corrió dentro y me colocó la joya anal para que no se saliese nada. Carlos, salió de Silvia para correrse en mis tetas que después ella lamió. 

Nos bajamos y se sentaron en el sofá. A mi el Amo me indicó el rincón... y mientras ello, jugando con las tetas de Silvia, veían una peli... yo, que soy muy lista... miraba la pared. 

jueves, 5 de mayo de 2016

Dulcinea

A veces me mecía entre sus brazos, cuando mi cuerpo pedía contacto, mimos y mis ojos gritaban cansancio... cuando los tacones me llevaban a mí en vez de lucirlos yo a ellos...

A veced era su Dulcinea, me protegía de todo, venía a salvarme... sin necesitar yo ser salvada... venía a aportarme y enriquecerme.

Esa tarde cuando llegó yo estaba sentada en el suelo. Después de doce horas fuera no había llegado al sofá. Cuando me vió allí me sonrió y yo me aferré con fuerza a su pierna.

-¿día duro, pequeñita?
-Sí Amo.

Y se agachó, me agarró las manos y me ayudó a levantarme. Me llevó a la cama y me tumbó boca abajo. Me dio un azote y un beso... mientras desaparecía en el baño.

Cuando volvió yo estaba medio dormida. Él llevaba una toalla en la cintura. Se subió sobre mi y me masajeó la espalda...

-te voy a follar

Entró dentro de mí con tanta ternura que quise llorar. Se corrió cuando me daba permiso para hacerlo y me besó mientras se tumbaba a mí lado.

Me terminé de desnudar a orden suya y fui a por unos sándwiches... Esa noche me permitió comer en la cama.

Nos tumbamos juntos a ver una peli, mientras Él pellizcaba mis pezones.

Bajé con la boca a su entrepierna y se derramó en mí.

Me agarró y me meció entre sus brazos, cubriendome del mundo, protegiendome, cuidándome; como a su muñeca,  su princesa de cuento, su Dulcinea.

lunes, 25 de abril de 2016

El matiz que diferencia un lunes

Los lunes son lo peor del mundo, excepto si los cierro entre sus brazos.

Las horas extras no están pagadas, ni cuando las remuneran.

Y arrastrar los pies es decadente, pero a veces no puedes permitirte nada más, porque la cabeza y los hombros pesan demasiado.

Hoy fue un día de esos, aunque ya lo siento tan lejos que no sabría exponer los motivos. Cuando llegué me sobraban los tacones y el sujetador. Necesitaba la calma de la bañera y una cama grande y mullida.

Me sorprendió ver que Él estaba allí... normalmente entre semana no venía a casa... Había pedido pizza (lo que casi me sorprendió más) y me arrancó la ropa a bocados camino de la habitación.

Era primitivo, salvaje.  Me arrodillé y me folló la boca, antes de correrse me agarró con fuerza y me tumbó en la cama. Me embistió con dureza, mientras agarraba mi pelo y me mordía.

Mi guarra

Mi zorra

Mi puta

Entró en mi culo, sin lubricante y sin avisar... soy Suya... y fue variando, haciendo que viese el orgasmo lejos, sintiéndolo vibrar en mi interior...

Se corrió en mi boca, que su semen nunca se desperdicie, mejor que baje por mi garganta, me alimente de Él y me haga pegar el estirón a través de sus entrañas.

Me ató a la cama, yo aún no me había corrido y creo que quería que lo hiciese.

En mi culo puso un plug, uno grande que compramos una vez juntos y a mi pierna ató el hitachi.

Me dejó allí, después de morderme los pechos con fuerza y amordazarme la boca.

Escuchaba la televisión... de vez en cuando se levantaba, con un trozo de pizza en la mano, me miraba, se reía y volvía a desaparecer.

Pasé allí al menos una hora, aguantando el correrme, nadie me había dado permiso para ello.

Al final apareció y me desató. Sin lavarme con el plug en el culo y las ganas entre las piernas, lo seguí al salón. Allí, en mi cuenco de perrita, pizza troceada me esperaba para cenar.

Me indicó que comiese.

Cuando acabé me subió al sofá, de espaldas a Él y mientras me masturbaba y entró en mi culo, me permitió correrme.


miércoles, 13 de abril de 2016

Rodillas.

Los domingos son para quedarse en la cama. Había dicho ella al despertarse... pero se giró a buscarlo y Él no estaba a su lado. Incluso los domingos sale a correr...
Hubiese querido abrazarlo al abrir los ojos, pero también le gustaba su constancia, su disciplina... Él tenía toda la  que a ella le faltaba.

Si pesó un minuto las opciones... ¿Seuir durmiendo o hacerle el desayuno?

Lo segundo lo pondría más contento. Cortó fruta e hizo zumo de naranja, preparó tostadas y puso la cafetera para cuando Él llegase... aprovechó para hacer la cama, se duchó y dejó el cuarto de baño listo para cuando entrase Él. La toalla en el calentador, temperatura media en el baño, música y un ambientador olor a cítricos que a Él le encantaba. Cuando lo escuchó llegar abrió el grifo, para que el agua calentita ambientase la habitación. Él entró la cogió midiendo el agua, apoyada en la ducha, con el culo en pompa.

Se agachó y le besó las nalgas, cubiertas con un tanga rosa palo con bordes de encaje.

-Buenos días putita dormilona.
-Buenos días Amo. He preparado su ducha.
-Así me gusta.

Ella empezó a descalzarlo, a desvestirlo.

Esperó a que se duchase, era divertido oírlo canturrear.  Cuando acabó le ayudó a secarse.
-Anda, te has ganado tu ración de leche mañanera.
Erytheia mamó con ansia, como si tragase el néctar de la vida.
Se la dejó limpia y Él se puso unos bóxer blancos.

Un azote en el culo.
-Ve a poner la cafetera anda.

Erytheia caminaba a saltos, feliz y cachonda. ¿La dejaría correrse hoy?

Llegó con el pelo aún mojado, despeinado y la barba húmeda. ¿Por qué era tan guapo? Que así no se puede una concentrar...
Se sentó y ella le sirvió zumo y café.  Le puso la fruta en un bol y huntó  las tostadas con mantequilla, como a Él le gustaba.   Esperó su orden.

-Ven aquí anda. -señalaba sus rodillas

Erytheia se sentó sobre Él y mordió la fresa que Él le ofrecía.

-¿Está rica?
-Sí Amo. Muy fresquita.
-Bebe zumo.

Ella obedecía, desayunó zumo, fruta y tostadas, pero no  probó el café... Él no se lo dijo.

Cuando acabaron Ella comenzó a recoger la cocina.

Él desapareció y cuando estaba acabando la llamó.

-Erytheia ven aquí.
Sonó serio y eso la asustó un poco.

-¿Sí Amo?
-Tenemos un tema pendiente ¿no?

Erytheia se arrodilló ante Él, sabía que tenía un castigo pendiente... hacía dos noches, se había pasado de graciosa estando con los amigos de Él y ella sabía perfectamente como no debía comportarse.
-Vamos a recordar una cosa. ¿Tu quien eres?
-Su perra Amo.
-Bien, eso pensaba.

Le colocó un collar y ancló una cadena a la pared.

-8 metros, llegas a la cocina, al baño y a la terraza... no te quiero ver de pie, no te quiero ver moviéndote. Te puedes colocar en tu esquina.

Erytheia se colocó con la mirada baja, arrodillada en el rincón al que estaba anclada la cadena. Él se sentó a leer un libro.

De vez en cuando la miraba, no se movía, pero sentía su respiración... de vez en cuando un suspiro se le escapaba silencioso, como si sobrase aire en su cuerpo.

Llegó la hora de almorzar y Él se levantó  para preparar algo. A Erytheia le llegó el olor del sofrito y sintió rugir su estómago. Tenía hambre. Pero pasó la hora de comer y Él volvió con su café.

Se quedó incluso dormido un rato... mientras Erytheia sentía el peso de su cuerpo en las rodillas.  Pero claro,  Él no estaba castigado, Él no tenía pq soportar su castigo, ella era su propiedad.  De vez en cuando en su cabeza resonaba esa frase que Mérida, Silvia  y ella se repetían de broma como un mantra. "Te jodes, por puta"

A las seis de la tarde Él se despertó y se acercó a ella.

-¿Tienes hambre? 
-Un poco Amo.
Él volvió con un cuenco con fruta y cereales. Lo colocó en el suelo, entre sus piernas, mientras se sentaba en el sofá.

-Ven perrita, come.

Erytheia se dividió entre la vergüenza de comer a cuatro patas y el agradecimiento de cambiar de postura, de poder desentumecer su cuerpo.

Mientras ella comía Él se levantó y se colocó tras ella.  La folló con fuerza.

-Ni se te ocurra correrte.

Él se corrió en el suelo y le obligó a  limpiarlo. A Erytheia le encantaba beberse el sémen de su Amo, pero no le gustaba nada lamerlo del suelo y Andrés lo sabía.

Cuando acabó Él desenganchó el collar y la cogió en brazos. 

-Repíteme quien eres.
-Su perra Amo.
-Y ¿cual es tu sitio?
-A sus pies Amo.
-Buena chica. Vamos a bañarte pequeña.

jueves, 31 de marzo de 2016

Regalos de cumpleaños.

Cuando Andrés y Erytheia comenzaron su relación como Amo y sumisa, éste se preocupó sumamente porque ella tuviese una buena relación de amistad con las sumisas de sus amigos. Erytheia al principio pensaba que era una cuestión de comodidad durante las reuniones, pero después comprobó que tener el apoyo de Silvia y Mérida era muy beneficioso para ella, para su crecimiento y su seguridad.

A Erytheia se le presentaba un nuevo reto. Era el cumpleaños del Amo de Mérida y Silvia y ella eran los regalos que sus respectivos Amos iban a hacer a su amigo. Una tarde con tres sumisas para Él.

Erytheia y Silvia iban vestidas de negro, ropa interior, medias y tacones. Llevaban además un enorme lazo dorado en la cabeza, dejando clara su categoría de regalo. Mérida no llevaba lazo, ella ya era Suya.

Las tres esperaban arrodilladas en la habitación, Erytheia a la izquierda, Mérida en el medio y Silvia a la derecha. Había champán, platos de perrita, fruta, chocolate y muchos aperitivos.

Cuando llegó Mérida se adelantó a quitarle su chaqueta, dejarla en su sitio, Erytheia y Silvia lo descalzaron. Se acomodó en una butaca. Con un chasqueo de dedos las tres se acercaron a cuatro patas, como buenas perras. Erytheia se colocó entre sus piernas, para chuparle la polla, mientras Mérida le comía los huevos y Silvia lo masajeaba utilizando desde la lengua hasta las tetas para ello.

No se corrió, llegado el momento colocó a Mérida sobre la cama, y le sodomizó el culo con fuerza, mientras ordenaba a Silvia y Erytheia que se liaran entre ellas para espectáculo del Amo.

A Mérida la bombeaba con fuerza y Erytheia se sorprendió de lo poco que ésta se quejaba... debería de estar muy bien acostumbrada.

Aunque la verdad es que Erytheia no estaba demasiado pendiente de como sodomizaba su Amo a Mérida, Silvia besaba muy bien y captaba su atención... más aún cuando dejó de besar su boca para centrarse en su entrepierna.

Cuando se corrió Silvia se apresuró a limpiarle la polla, mientras Erytheia se encargaba de dejar limpio el culo de Mérida.

-Tengo hambre. - dijo el Amo.

Mérida se levantó y le puso una copa y una bandeja con varios aperitivos. Los acercó a su Amo y se quedó arrodillada para facilitárselo. Mientras, Silvia le daba de comer y Erytheia preparaba la bañera.

Cuando se levantó para bañarse las dos perritas lo acompañaros. Erytheia esperaba en el baño.Él entró en la bañera.  Erytheia se colocó en el borde masajeando su espalda mientras lo enjabonaba, así como su pelo. Silvia se dedicaba al pecho y los brazos, las piernas y Mérida a lo más importante, a la polla... Erytheia utilizaba las manos en el pelo, mientras que las tetas la dedicaba a la espalda...  Silvia por su parte utilizaba sus pechos y Mérida... Mérida sobra decir que para limpiar la polla de Su Amo usaba la boca.

El Amo estaba tan relajado que se quedó adormilado, hasta que el agua se fue quedando fría y despertó. Al salir de la bañera las tres sumisas se turnaron para secarlo. Después el Amo las mandó a ducharse por turnos, para que Él nunca se quedara solo. La primera en ducharse fue Erytheia. Mientras Mérida se tumbó bocarriba sobre la cama, Silvia se puso sobre su cara para que le comiera el coño y el Amo se folló su coño.

La siguiente en ducharse fue Mérida, que tenía toda la cara llena de flujo de Silvia, quien al borde del orgasmo soñaba con poder frotarse para correrse, pero ninguna de las tres tenía permiso para hacerlo; solo estaban allí para dar placer.

Erytheia se colocó en el lugar que previmente había ocupado Silvia, mientras Silvia se colocaba en el que había estado Mérida.  Cuando Silvia fue a la ducha el Amo estaba a punto de correrse y Erytheia se la chupó hasta que se corrió en su boca. Mérida que salía de la ducha en ese momento acudió presta a limpiarla.

Ya estaban las tres limpias cuando el Amo les dijo que se colocaran a cuatro patas con la cara en el suelo.

-Es mi cumpleaños y quiero soplar las velas.

Colocó a cada una de ellas una vela en el culo, insertada. La encendió y les pidió que cantasen cumpleaños feliz, pero que lo cantasen bien afinado... Con la postura que las tres sumisas tenían, para cuando el Amo consideró que habían cantado bien para soplar las velas, todas tenían el culo lleno de cera.

jueves, 11 de febrero de 2016

Su puta.

-Perra, así no, desnúdate despacio, sé sensual. 
-Si, Amo. 

Él estaba tumbado en la cama, en calzoncillos, con un trozo de chocolate con almendras en una mano y un trozo de chocolate blanco en la otra. 

Yo acababa de volver de una cena de trabajo, falda negra, camisa blanca, chaqueta, tacones negros, medias sobrias, pelo recogido en un moño y labios rojos. 

Me solté el pelo. Despacio, moviendo la cabeza a ambos lados, tranquila. Él puso música. Creo que en ese instante me puse colorada, odio los strip-tease (se escribe así).  Bailaba avergonzada, pero me fui soltando poco a poco. La chaqueta cayó después, mientras movía las caderas y bajé la falda. Ahí me recreé más, me gustaba mi imagen con camisa, medias y tacones. La camisa fue abriéndose botón a botón y levanté los brazos para dejarla caer. Mientras revolvía mi pelo y movía mi cabeza a los lados. Contoneaba las caderas cuando me deshice del sujetador. 

-Para. El resto te lo voy a arrancar a mordiscos. Pero ahora no, ahora ven y chupa, que mira lo  que has hecho, puta. -Dijo mientras señalaba su ereccion. 

Me acerqué a cuatro patas, subiendo a la cama y metí la cabeza entre sus piernas. Primero le quité los calzoncillos con los dientes y cuando conseguí sacar su polla comencé a lamer la despacio. Él seguía con el chocolate y de vez en cuando lo pasaba por mi cara, llenandome de churretes. Me agarró la cabeza cuando acabó el chocolate para follarme a gusto la boca. Cogiendo me por el pelo y ahogándome. Llegado el momento, se empezó a correr en mi boca y mientras lo hacía, sacó la polla, llenando mi pelo, mi cara y mis tetas. 

-Anda que no eres guarra, mira como te has puesto.

Me colocó sobre sus rodillas. Comenzó a darme azotes, no eran muy fuertes. 

-No quiero una perra sucia. 

Se reía divertido mientras yo soltaba pequeños quejidos. 

-Vamos al baño perra.

Me cogio en volandas, como si no pesas nada, y me metió en la ducha, abrió el grifo y puso mi cabeza debajo, pegada  casi al desagüe, de esa manera solo mi cabeza se mojaba. Se colocó detrás de mí y entró en mi culo, lubricados solo con un  poco de saliva para que no le doliente a Él. 


Se corrió y cerró el grifo. Con una toalla me envolvió y me abrazó, secándose el pelo y la cara. 

-¿Cómo estás pequeña?
-Cachonda Amo.
-Mmmm pequeña zorra ¿Qué voy a hacer contigo?

Sentada en su regazo, apoyando la cabeza en su hombro, entro con sus dedos en lo más profundo de mí y comenzó a moverlos. 

Me dijo que me corriese al oído y yo nunca querría desobedecerlo.


sábado, 6 de febrero de 2016

Caperucita

Para Erytheia el carnaval implicaba reencontrarse con su tierra, con sus raíces. Este año era especial, venía con ella su Amo, por primera vez iban a estar juntos el sábado de carnaval. Extrañamente además,  había decidido disfazarse.

Erytheia estaba en el baño, retocando su maquillaje cuando apareció Él, con un disfraz de Lobo que no le hacía justicia. Su perrita, se colocó la caperuza roja mirándolo asombrada, no sabía si era más asombroso que hubiese cedido a disfrazarse o que le pusiese tan cachonda un disfraz.

Salieron a la calle, habían quedado con las amigas de Erytheia que cuando los vieron comenzaron a reírse. 

-La única diferencia que hay entre Caperucita y Erytheia es que la del cuento se metía en la boca del lobo y Ery prefiere meterse la polla del lobo en la boca!!!

-Qué zorras que sois. ¿A donde vamos? 

Andrés charlaba con las parejas de sus amigas mientras ellas reían. Pero siempre tenía un ojo puesto en su caperucita.
Dieron una vuelta, escucharon varias agrupaciones y bebieron bastante. A Erytheia Andrés le cerró pronto el grifo, no entraba en los planes de la noche llevar a Caperucita en brazos por no tenerse en pie. 

Sobre las cuatro comenzaron a despedirse, el ambiente comenzaba a ponerse feo y ninguno quiso quedarse en la calle. Cuando llegaron a casa Andrés pidió a Erytheia que se colocas en posición tal y como estaba. Él entró en el baño y volvió sin el disfraz, desnudo, con la verdadera piel de Lobo que Erytheia conocía.

-Decían tus amigas algo de que tu querías chuparsela al Lobo ¿No? Pues venga, Caperucita, que estoy generoso.

-Lobo que polla tan grande tiene!

-Para ahogarte mejor putita.

Lo que comenzó siendo una mamada tranquila acabó siendo una follada de boca en toda regla.

Cuando se hartó, Andrés colocó a su Caperucita particular a cuatro patas sobre la cama, rasgó su tanga y entró en su culo, la follaba  con fuerza mientras azotaba sus nalgas y pellizcaba sus pezones de forma alternativa. Hasta que se corrió dentro de ella.

Ahora zorrita te vas a poner de rodillas sobre la cama, vas a abrir las piernas y vas a frotar tu coño de guarra hasta correrte.

A Erytheia esa orden le hizo agua el coño, si es que podía estar más mojado de lo que ya estaba. Se frotó continuamente, mientras Él fotografiaba a esa Caperucita tan poco infantil. Cuando se corrió agradeció a su Amo y sintió como papelillos y serpentinas caían a su alrededor en una explosión de placer.

-Gracias Amo, gracias.
-Ahora mi niña, espera un momento que te llevo al baño y vamos a dormir.

No dio tiempo, cuando el Amo volvió de dejar la cámara en su sitio, Caperucita estaba dormida sobre la cama.

jueves, 24 de diciembre de 2015

Nochebuena

Estaba todo preparado para cenar. La mesa para dos, aperitivos, crema y pavo... dulces menos que el Amo no es muy de mazapán.

Yo con una falda roja, un moño con una cinta roja y un lazo alrededor del pecho... soy un regalito monismo.

Cuando el Amo llega lo espero arrodillada, con una copa entre las manos. Me mira sonriente. Coge la copa y me abraza poniéndome de pie. Es más guapo...

-Sirve la cena, solo después de cenar abrirás tu regalo.

Cenando me siento a su lado. Y el juega con mi coño desnudo. En el primer plato deshace el lazo que envolvía mis pechos y me quedo así, recibiendo pellizcos, mordiscos y besos en los pezones a cada rato.
Cuando voy a por el sorbete de limón que he hecho de postre (por eso de que al Amo no le gustan los dulces navideños) mi cuchara ha desaparecido y en su lugar hay dos pinzas.  Lo miro.
-Vamos, no tardes.

Pinzo  mis pezones  y cuando Él ha empezado a comer, meto la lengua en la copa y comienzo a dar cuenta de mi sorbete. Al Amo le divierte y me hace una foto. Dice que será su felicitación navideña para sus amigos Dominantes. Yo sonrío y sigo comiendo.

Cuando acabamos recojo la mesa. Me dirijo a donde Él está y me situó entre sus rodillas. Me levanta y me sienta sobre Él.

-A ver Erytheia. ¿Has sido buena este año o debería darte unos azotes?

Yo me río.

-He sido buena Amo.

-Aún así,  creo que antes de tus regalos debería darte unos azotes, para que no olvides ser buena el año que viene.

Me coloca sobre sus rodillas, levanta mi falda y recorre mi culo con sus dedos. Es delicado al hacerlo. Los azotes comienzan a caer despacio, y entre los azotes alguna caricia, algún beso, algún mordisco. Cuando acaba tengo el culo rojo y El la polla dura. Se desabrocha el pantalón y la saca. Me sienta sobre ella y me penetra.  Cabalgo sobre sus rodillas guiada por el ritmo que Él impone agarrando mi pelo. Con la otra mano me frota el clítoris con fuerza.

-Córrete Erytheia.

Cuando lo ordena lo hago y siento también su leche dentro de mí.

Me arrodillo a limpiar bien su polla, hasta dejarla reluciente.

-Perrita buena. Ya puedes abrir tus regalos.
Lo primero que hago es empujar hasta sus pies la caja que contiene sus regalos. Una camisa, unos zapatos, un reloj, una colonia, un flogger y una vara nueva, que el otro día partió la anterior en mi culo. Me sonríe y me dice que le encantan. Me besa y me apremia a abrir los míos.  Hay tres paquetes.  El primero que abro contiene 5 libros que quería leer. Lo beso agradecida. El segundo  un vestido con medias y tacones que quiere verme puestos en fin de año. El tercero un  uniforme de colegiala con lazos zapatos y calzas incluidas ,  dos piruetas grandes, y una paleta de madera en la que viene escrito "niña mala".  

Se me escapa una carcajada, nerviosa.  Me acerco a agradecer al Amo su regalo. Empiezo besando su polla y acabo metiéndola entera en la boca. Una mamada  despacio que acaba en una follada de boca cuando Él se pone de pie y comienza a marcar el ritmo. Me dan arcadas pero no para. Se corre en mi cara.

Se la limpio con la lengua. Él restriega el sémen por mi cara y me da sus dedos para que los limpie. Va hacia la habitación y lo sigo a cuatro patas. 

-Desnudame.

Lo hago, con mucha delicadeza. Cuando está en bóxer me ordena parar. Se mete en la cama.

-Ve a lavarte y ven a la cama anda.

Cuando volví me esperaba listo para seguir usandome  y bueno... no hemos dormido nada.

Me encanta la navidad.

lunes, 14 de diciembre de 2015

La gata

Nunca he sido capaz de comprender por qué mi Amo llama gatita a una zorra como yo... Las gatitas son independientes y elegantes... yo lo único que comparto con una gata es lo muchísimo que me gusta lamer la mano de mi Dueño.

Sin embargo a Él le gusta que yo, además de Su puta, Su sierva, Su zorra y Su perra, sea su gatita... Y yo soy todo lo que Él diga. Hace unas semanas, dejó un paquete en mi casa, una caja envuelta en un precioso papel de regalo negro, con un lazo dorado.

-Tienes prohibido abrirlo hasta que te lo indique expresamente.

Me moría de curiosidad, pero si algo sé, es obedecer una orden directa (casi siempre)... me até las ganas y ni siquiera lo moví de donde Él lo había dejado.

Hoy, cuando salía de trabajar recibí un mensaje.
"Come bien, descansa media hora y prepárate para mí. Estaré allí a las seis. Quiero que abras el paquete y te pongas lo que hay dentro."

¡Por fin había llegado el día!

Me costó mucho comer bien entre tanta expectación, pero no me moví de la silla hasta que me terminé el plato. Después de recoger la cocina y un poco la casa me eché media hora... no dormí demasiado pero descansé un poquillo. Por último, cuando faltaba una hora para su llegada comencé a prepararme para Él. Revisar la depilación, ducharme, secarme bien, maquillarme un poco, peinarme y por fin, abrir el misterioso paquete.

Lo puse sobre la cama y lo abrí con cuidado... ni siquiera rompí el papel en mil pedazos... tenía ganas pero me contuve.  Dentro de la caja, envueltos en papel de seda encontré, unas orejas de gatita negra, unas medias de seda negra, un tanga negro, un collar con cascabel y una cola de gatita... sí, negra.

Me coloqué las medias, medias implicaba tacón así que fui a buscar mis tacones negros. Me puse las orejas y el collar y por último me lubriqué un poco el ano y metí la cola.

Eran menos diez... me fui a la puerta y me coloqué como una gatita esperando a su Amo.

Él llegó puntual. Acarición mi lomo y yo lamí sus pies. Fue hasta un sillón caminando y lo seguí. Con la boca conseguí deshacer los cordones de sus zapatos y descalzarlo, luego fui a por las zapatillas y se las coloqué. Me acarició la cabeza y ronroneé agradecida.  Comenzó a jugar conmigo me acaricia la cabeza y la barriga, yo me pongo bocarriba con las patas en alto y juego con sus brazos, que me hacen cosquillas.

-Mi gatita bonita. ¿Quieres leche gatita?

De un salto me incorporo y maullo, mientras restriego mi cara contra su entrepierna. ¿Que si  quiero leche? Una gatita siempre quiere leche.

-Bueno, vale gatita, te daré leche.

A cuatro patas espero mientras Él saca su polla del pantalón. Voy a lanzarme a lamerla cuando me la aparta.

Pongo cara triste y lo vuelvo a intentar... Sigue moviéndose y comienzo a maullar frustrada. Quiero leche.

Al final un pollazo en los morros me coloca mi premio cerca de la boca. Lo lamo agradecida y me lo trago entero. Se pone muy, muy dura dentro de mí. Lamo con ansia, chupo y juego con mi lengua, hasta que consigo la leche. Trago y me relamo. La beso en la punta y maullo agradecida.

Él acaricia mi cabeza y yo ronroneo de puro gusto. Me sube en su regazo y me acaricia todo el cuerpo. Yo lamo sus manos y su cara mientras Él juega conmigo... Pasamos mucho rato así... me encanta lamerlo todo... y que me acaricie me empieza a excitar.

Me caliento y noto como Él también lo hace, por la dureza de su polla bajo mi cuerpo.

Me coloca a cuatro patas en el sofá. Me quita las orejas, el collar y de un tirón saca la cola.

-Ahora te voy a follar como la puta que eres.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Toda Suya, toda Llena.

Estoy en el trabajo, bastante harta de una compañera que no para de mandarme mails chorras... será que ella no tiene nada que hacer. Suena mi móvil.

-Hola perrita.
-Buenos días Amo.
-¿Cómo vas vestida?
-Llevo el vestido verde, las medias marrones super bonitas que compramos la semana pasada, los botines camel y ropa interior... el conjunto verde botella que a usted le gusta.
-Pues el conjunto que a mí me gusta, quítatelo.
-Sí Amo.
-¿Llevas el plug en el bolso?
-Sí Amo y el huevo también.
-Bien, de momento quero que te quites la ropa interior y te pongas el plug, hasta que yo te avise. También quiero que te masturbes durante diez minutos, sin correrte. Vuelves al despacho y sigues con tu trabajo. Luego te llamo. Portate bien zorrita.

Cuelga y yo me dirijo al baño. Cierro la puerta con pestillo y trato de ser lo más rápida posible... me aterra que alguien me oiga. Masturbarse diez minutos exactos sin pasarse de la hora y sin correrse es complicado.

Me excito con facilidad, más aún llevando el plug anal en el culo, sentirme llena me pone más cachonda.

Me tengo que morder el brazo para aguantar mis ganas, pero lo logro y me recompongo para volver al trabajo.

Una hora después, vuelve a llamarme. Me pide que cierre la puerta y que me masturbe con fuerza mientras estoy al teléfono,

-Mírate, serás zorra, masturbandote en el trabajo  y sin llevar bragas, hay que ser muy guarra para hacer eso que estás haciendo... Qué puta eres. Dime zorra ¿Qué eres?
-Su Puta Amo, su propiedad, su guarra, su juguete, su chupapollas.

Comienzan a mezclase mis palabras con gemidos... a no ser casi capaz de aguantar mi ezcitación.

-Frena Guarra. No se te vaya a ocurrir correrte.

Me vuelve a llamar un par de veces más, hasta que llega la hora de comer y me resbala el flujo por los muslos.

Salgo del trabajo, cansada y cachonda, turbada por la excitación

Su coche esta en la puerta. Subo y me coloca el cinturón. Con las manos coloca mis piernas abiertas y en alto. Toca con dos dedos mi coño y lame la humedad.

-Eres una fuente, una perra en celo.
-Si Amo, estoy muy cachonda.
-¿Y quieres correrte?
-Solo si usted me lo quiere permitir Amo.
-De momento no has hecho nada para merecerlo y tengo hambre.

Conduce hasta su casa. Me desnudo y espero a que me indique algo.

-Pon la mesa. Para dos.

Hago lo que me dice mientras, en cada viaje a la cocina, lo veo cocinar. Sus movimientos en la cocina son una danza, parece coordinarse a la perfección con los ingredientes y siempre he pensado que ahí residía su buena mano para los fogones.

Cuando está todo casi listo me sube a la encimera. Mete en mi coño el huevo vibrador y lo pone en el nivel 2

Nos sentamos a la mesa. En un momento tengo ante mí unos calabacines  hechos espaghetti al ajillo y un solomillo de ternera.

Comemos tranquilos. Si yo no estuviese desnuda, cachonda y con mos agujeros llenos pareceríamos una pareja totalmente convencional comiendo.

Cuando terminamos de comer me lleva a la habitación. Sin siquiera recoger la mesa.

-Ahora que he saciado mi hambre, voy a saciar mis ganas.

Saca el huevo de mi coño y me folla. Me siento muy llena con su polla dentro y el plug en el culo. Su lengua, además; juguetea en mi boca al ritmo de las embestidas.

-Córrete todas las veces que puedas.

Yo estallo justo tras su orden y cuando eñ se corre lo vuelvo a hacer.

Cuando sale de mí me apresuro a limpiar su polla. La dejo limpia y al ir a sacarla de mi boca, Él vuelve a meterla dentro. Una mamada muy despacito, como a Él le gusta... mi lengua juguetea cariñosa con su miembro, aún sensible de la primera corrida.

Al final se la consigo poner dura de nuevo, tras bastante rato jugando.  En ese momento me aparta. Me coloca a cuatro patas sobre la cama y me saca el plug. Casi de inmediato, introduce su polla en mi ano. Me folla y me masturba con sus dedos.

Aún tengo el coño sensible de tantos orgasmos seguidos.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Él y su capricho.

Llego sosteniéndome milagrosamente sobre mis nuevos tacones negros a su casa. Mi vestido gris se adapta a las curvas de mi cuerpo. Toco el timbre y me arrodillo... Abre la puerta y me invita a pasar. Gateo tras su paso.  
-Has llegado pronto.

Se vuelve a sentar a cenar, me dijo que viniese cenada. Cuando acaba, lleva los platos a la cocina, yo me mantengo en un rincón, arrodillada, llevo puesto el collar, los tacones y el tanga.

Me agarra por la coleta y me tumba sobre la mesa. Abro las piernas y me ata a las patas. trocitos de fruta sobre mi cuerpo y vuelca un poco de crema de chocolate en mi vientre. 

Saborea tranquilo el postre. De vez en cuando pone chocolate en mi boca y me besa. 

Cuando se acaba la fruta me lame. Desata mis piernas y las levanta hasta atarlas junto a mis brazos. 

Me enseña la vara y sonríe. 

Me azota y yo los cuento en voz alta.

-uno, dos, tres... quince.... veinticinco... treinta.... cincuenta...

 Estoy en su mundo, ya no existe nada más que Él y su placer. Tengo las nalgas y los muslos rojos, llenos de rallas. Lloro a moco tendido... 

Me desata y me lleva a rastras hasta la habitación... allí entro en la ducha. 

Orina sobre mi, sobre todo mi cuerpo... trago algo, aunque en general no lo enfoca a mi boca. 

Abre la ducha y me lava, rápido y sin miramientos. 

Me saca y apoya mi torso sobre el lavabo. 

Entra en mi culo y me folla, embiste con fuerza y lo saca para entrar en mi coño, alternando mis agujeros. 

Acaba girándome y arrodillada, se derrama en mi boca. 

Me lleva en brazos a la cama.

Me deja allí tumbada y cuando vuelve pinza mis pezones, ya duros. 

Con los pezones pinzados juega con diferentes vibradores en mis agujeros. 

-Córrete todo lo que puedas, zorra. 

Me corro, me corro, me corro y me vuelvo a correr... acabado absolutamente agotada... pero consigue arrancarme tres más. 


Cuando quita las pinzas y me masajea comienzo a relajarme. Deja los juguetes en la mesilla y me tumba sobre Él. llena mi cuerpo de crema y lo masajea. 

-Duerme Erytheia

Y yo, rendida, obedezco. 

viernes, 30 de octubre de 2015

Fin del día.

Llevo toda la tarde en casa... Él lleva todo el día trabajando. Llega reventado yo lo espero arrodillada y Él al entrar me besa los labios con suavidad. Me acaricia el pelo. Se sienta en el sofá y yo lo sigo a cuatro patas. Lo ayudo a descalzarse, mientras da un par de sorbos a una copa de vino. Yo lo acaricio poco a poco, hasta que un gesto suyo me indica  que comience a chupar... y chupo, succiono, la trago toda, jugando con mi lengua, cambiando el ritmo según marcan sus gemidos... se derrama en mí y yo la dejo limpia. La guardo en el pantalón y, tal y como me pide, subo a su regazo

Acurrucada sobre sus piernas vemos una serie que le encanta, mientras siento como sus dedos se adueñan de mi cuerpo, pellizcan mis pechos, acarician mi espalda... invanden mis cavidades...

Comienza con  sus dedos un vaivén en mi coño, mientras a la vez frota mi clítoris

No hablo, pero mi respiración es cada vez más entre cortada, mis suspiros más ahogados y apenas me puedo contener....

Me mira y sonríe, con una mezcla entre amor y perversidad... está jugando... aumenta el ritmo y no sé si podré aguantar... afirma con la cabeza y yo, manteniendome en el mayor de los silencios exploto; dejando caer mi peso sobre Él.

La serie acaba, yo comienzo a recuperarme de este regalo

-¿Qué tal el dia perrita?

martes, 27 de octubre de 2015

Pizza pasión vino y chocolate.

Después del diluvio de ayer, cuando llegué a pensar que mi trabajo se inundaría el día amaneció iluminado... pero hubiese dado igual, porque mi noche había sido tan maravillosa  que ni siquiera un granizo sin chaqueta habría enfriado mi ánimo.

Después de tratar de organizar las próximas entregas de forma que beneficiase a toda la plantilla (yo, con lo poco que me gusta mandar) había llegado a casa completamente agotada. 

Él llegó una hora más tarde, después de que a mi me hubiese dado tiempo a ducharme y recoger la casa. Estaba en la sala de estar, tumbada en el sofá y tratando de relajarme. Tocó la puerta, entró y me besó en los labios. 

Fue directo al baño, mientras yo lo seguía a cuatro patas, como él me había indicado. Se duchó mientras yo le servía de perchero sujetando su toalla.  Cuando salió me dio un capricho, pidió pizza por teléfono... lo cual indicaba que yo debía tener un aspecto más cansado del que creía, porque mi Amo no solía concederme comer comida rápida. 

Él se había quedado desnudo y hacía rato que yo me había derecho de mi vestido.  Me llevó a la habitación y me tumbó sobre la cama. Habíamos comprado un lubricante que sabía a yogur de fresa. Me embadurnó las tetas e hizo lo mismo con su polla. Comenzó una lenta cubana, a su gusto, despacio; besándome lentamente mientras lo hacía. Se corrió en mi cara y me colocó su polla en la boca para dejarla bien limpia. Me encantaba el sabor de su semen mezclado con el yogur de fresa. A su vez Él lamía mis pechos... Lo cierto es que ese lubricante podríamos habernoslo comido a cucharadas. 

Cuando se la dejé limpia me pidió que pusiese una copa de albariño. Él puso también, dentro de un bol pequeño, puso también un poco de albariño. Se sentó en el sofá con su copa. Yo, a sus pies bebía como una perrita. Puso la televisión, mientras veía las noticias jugaba con su pie en mi coño. 

Sonó el timbre. Me echó una manta por encima y me dijo que me estuviese quieta. Se puso su pantalón y fue a abrir.  

Anda perrita, traete un par de platos.  Me colocó un cojín en el suelo y me permitió comer con las manos y beber de un vaso. 

La verdad es que es maravilloso hablar con Él, es imposible aburrirse. 

Después de cenar, mientras Él veía un rato la televisión, limpié los platos y llevé al salón el tarro de nutella. Me dediqué a mi postre favorito, nutella con la polla de mi Señor.  La tenía muy dura cuando me alzó y me subió a cuatro patas sobre el sofá. Me folló con dureza, jugando con mi clítoris. 

-¡Córrete zorra! ¡Córrete! 

Exploté, por supuesto, solo me hacía falta su voz para estallar. Caí sobre el sofá mientras Él llenaba mi espalda con su semen. 

De un azote me mandó a la ducha. 

Cuando acabé estaba en la cama. Me indicó que me tumbase a su lado y hoy me he despertado abrazada a Él. 

martes, 20 de octubre de 2015

Picnic

Tenia tantas ganas de verle que ni la lluvia ni el cansancio me frenaron. Cuando salí del trabajo caminé hacia su oficina y me senté en el bar de abajo con un refresco de limón a esperarlo.  Llevaba mi faldita plagada de mariposas y las medias marrones, ropa interior rosa bebé y  tacones marrones. Él apareció imponente... creo que aún no sabe como llama la atención su sola presencia en cualquier parte. Me besó, pagué y nos fuimos. Paró en un oriental y subimos la comida a casa. Me desnudé y lo ayudé a terminar de apartar los muebles del salón. Puso mantas y cojines por el suelo. Colocamos la comida.
-Desnudame perrita.

Empecé por los pies, fui descubriendo poco a poco su cuerpo... con la impotencia de no poder besarlo, lamerlo a cada milímetro descubierto.

Cuando estaba ya desnudo se tumbó en las mantas y a cuatro patas me colocó para que le chupase la polla.

-Asi, nena, así... me hacía falta relajarme... muy bien chica...

Se corrió en mis pechos y lo unté bien para que no derramase. Tal y como estabamos comenzamos a comer, un picnic desnudos en el salón. Después me llevó a la cama, me folló lento, muy lento y cuando se cansó aceleró hasta correrse.

La siesta fue inquieta, Él me agarraba dormido y yo me despertaba con algunos agarrones... pero no me importaba... era suya y estaba con Él.

Me metió en la bañera, me lavó y me mandó a hacer café. Cuando salió de la ducha, aún desnudo, se sentó en una de las butacas a tomar café.  Puso el mío en un bol y me indicó que bebiese, como la perrita que era. 

Me ató a la mesa y puso su hitachi wanda en mi coño.... ese aparato era un ensueño y una pesadilla si, como en ese momento, decidia que no me podía correr.

Se puso la televisión, un partido de baloncesto y de vez en cuando cambiaba la vibración del hitachi.  Inevitablemente comencé a gemir, por mucho que yo intentase evitarlo llegó un momento en el que no aguanté más.

-calla zorra, estoy viendo la tele.

Me mordí los labios, intenté aguantar los gemidos y acostumbrándome a la vibracióm volví a gemir

Me azotó una vez.
-Que te calles he dicho!

No lo logré, seguía incapaz de controlar mis gemidos. Me amordazó para ahogar un poco el ruido, pero aún asó ne resultaba casi imposible. Cuando acabó el partido me desató 
-Ve a por el cinturón, el trenzado.

Ouch! Ese dolía mucho...

Me azotó las nalgas hasta cansarse y cuando acabó me folló con violencia. Me mimó y hoy he despertado abrazada a Él.

martes, 6 de octubre de 2015

Invitados en casa

Llevo toda la mañana cocinando y limpiando, vienen los amigos de mi Amo con sus sumisas... tres para tres... Entremeses diversos, crema de verduras solomillo con patatas a lo pobre y tarta de queso. Mi Amo me ha dicho que cocine de sobra, pero no sé cual será nuestro papel.

Llega pronto, ya está casi todo listo y me pide que me vista con ropa que ha dejado sobre la cama. Un body negro con encaje que sube desde los laterales hasta casi mis pezones. Una falda de tablas negras que se suelta con dos corchetes. medias negras y tacones negros altos. El pelo recogido en una cola alta y mi collar... el que solo me ponía en momentos muy concretos.

-Nena, ya sabes... eres mi reflejo... pon los entremeses en la mesa y ponme una copa de manzanilla mientras esperamos.
-Señor... ¿Cuantos platos pongo?
-De momento pon tres y deja otros tres preparados.

Se acercó y me besó la frente.

-¿Nerviosa?
-Un poco Amo, nunca han venido a casa...
-Tranquila perrita, yo confío en tí. ¿Tú confías en mí?
-Más que en mi misma Amo.
-Pues venga, ve a hacer lo que te he dicho. - me besó en los labios y con un azote suave me encaminé hacia la cocina.

Cuando acabé me coloqué a sus pies, mientras que Él terminaba con tranquilidad su copa,

Llamaron al timbre y me indicó que fuese a abrir.

Los amigos de mi Amo venían vestidos con camisa y vaqueros, de forma informal; las sumisas, cuando se quitaron los abrigos también llevaban conjuntos parecidos a los míos.

Fui a servirles a ellos sus copas, junto con algunos frutos secos y aceitunas.  Las sumisas se encontraban a los pies de sus Amos y cuando les serví el mío me indicó que me colocase junto a Él.  Charlaban sin dedicarnos demasiada atención. Nosotras escuchábamos sabiendo que no debíamos intervenir... En otras ocasiones había sido más informal, pero hoy estaban serios. Era importante saber estar en esa situación.

-Nena, termínate esto y rellénamelo.
-Sí Amo. ¿Quieren los Señores otra copa?
- Mejor perrita trae la botella.
-Si Amo.

A gatas llegué hasta la cocina. Cogí la botella y volví caminando. Mi Amo había sido claro en eso, podía levantarme cuando llevase algo en la bandeja... No quería estropicios ni dolores inútiles.

Serví a los invitados, vacié la copa de mi Amo bebiéndomela, tal y como Él me había dicho y le serví. Me arrodillé dejando la botella sobre la mesita a mi lado. A mi Amo no le gusta eso de que mantenga la botella entre las manos para servir; el vino se calienta.

Estaban charlando cuando mi Amo dijo:

-Vamos a comer.

Se levantaron y fueron a sentarse. Nosotras gateamos hasta la cocina.

Mérida cogió el albariño y fue a servirles las copas. Yo terminé de calentar el plato principal con ayuda de Silvia.
Fuimos sirviendo cada una al lado de su respectivo Amo. Comieron tranquilos, nos tocaban a cada rato, yo me quedé sin falda al poco rato. A Mérida su Amo le había abierto el body por abajo y lo había sujetado de manera que tenía el coño completamente accesible y Silvia tenía los pechos fuera.

Cuando servimos los postres mi Amo me quitó el body dejándome con las medias y los tazones. Me indicó que entrase bajo la mesa y comencé a chupársela.

Mérida y Silvia estaban igual que yo. A un gesto de nuestros Amos cambiamos hacia la derecha y así fuimos girando cada cierto rato hasta que se corrieron en nuestros pechos.

Nos limpiamos entre nosotras, siendo muy cariñosas, como ellos nos exigían. Después los Amos se sentaron en el salón con una copa cada uno. Primero se levantó  Mérida. Se colocó en el centro del salón con  las piernas y brazos abiertos.  Su Amo, con tranquilidad se acercó a ella. Con cuerda fue atando su cuerpo, los pechos, la vagina. Los brazos sobre la cabeza, La tumbó sobre la mesa y flexionó sus piernas, dejándolas muy abiertas.

-Toda vuestra caballeros.- dijo.

Mi Amo fue el primero en levantarse. Recorrió con un dedo su vientre y lamio sus pechos. Los endureció. El Amo de Silvia se levantó y pinzó los pezones de Mérida.

Mi Amo se colocó y comenzó a follarla.

-Silvia, cómele los huevos

Silvia se colocó tras mi Amo y comenzó a comerle los huevos, ensalivándolos bien, llegando hasta el culo.

El Amo de Silvia se tumbó desnudo sobre el sofá.

-Perra, móntame. - me indicó.

Me coloqué sobre Él y comencé a penetrarme con fuerza, moviéndome en círculos... yo sabía que a él le gustaba con cierta violencia...

Pronto sentí como el Amo de Mérida comenzaba a dilatar mi culo con un par de dedos. No tardó en penetrarme. Me sentí completamente llena.

Solo nos podíamos correr con permiso de nuestro Amo. Silvia se tocaba a indicación del suyo, que por la cercanía de nuestros cuerpos la acariciaba con fuerza.

Mérida fue la primera en pedir permiso, depués lo pedí yo y Silvia no tardó mucho en hacerlo. A las tres nos contestaron lo mismo. "cuando se corran los señores que te están usando perra."

Mérida y Silvia explotaron a la vez, cuando mi Amo se corrió dentro de Mérida. Silvia se encargó de dejársela limpia. Para mí no fue tan sencillo, tuve que esperar a que ambos se corrieran... y pensaba que no aguantaría, pero lo logré. Limpié la primera polla que me pusieron en la boca; Mérida limpió la del Señor de Silvia.

Estábamos rendidos. Nos colocamos de rodillas ante nuestros Amos, pero ellos tuvieron el mismo gesto, nos abrazaron meciéndonos sobre ellos.

Así estuvimos el resto de la tarde, charlando...se fueron después de tomar café.

-Muy bien nena, lo has hecho muy bien.