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viernes, 29 de enero de 2021

Buscar al Amo

Ella estaba cachonda. Él estaba viendo la televisión, una película de ciencia ficción de las que le gustaban y que ella no terminaba de comprender. Se acercó a Él a gatas, llevaba puesto un body azul marino de encaje.

Al principio Él ni la miró, ella le besó la pierna que caía desde el sofá. 

-¿Que te pasa? 

-Huele tan bien, Amo. 

-Eryrtheia, te he hecho una pregunta. 

-Estoy un poco cachonda Amo. 

-Bueno, si es solo un poco no te costará mucho aguantarte. Ponme un poco de Coca-Cola que hay en la nevera. 

-Si, Amo. 

Se fue a levantar. 

-No Erytheia no, has venido como una perra, sigue actuando como tal. 

A gatas fue hasta la cocina, le puso un vaso de Coca-Cola y de rodillas fue hasta el salón. Le ofreció la Coca-Cola. 

-Necesito una mesita. 

Erytheia se puso en cuadripedia, con la espalda muy recta y sintió el frío del vaso. Seguía cachonda, cada vez más. Suspiró. 

-Las mesas no hacen ruido. 

Él cogió el vaso y tras darle un trago, colocó los pies en el culo de ella. Ella sintió como Él se movía, buscando que ella se excitara aún más. Por fin, la película terminó, mientras ella se mordía la lengua para no suspirar y no moverse. Sin embargo Él no hizo nada por moverse. Al contrario, cogió el mando y retrasó la película para ver una escena de nuevo. 

-Aqui es donde hizo ruidos la mesa. -dijo, como hablando para si mismo. 
-Ve a por las pinzas Erytheia, las de tender. 

Gateando, Erytheia fue rápido a por dos pinzas. Y volvió, dejándolas en las manos de su Amo. Él le hizo que sacara la lengua y se la pinzó. Después le abrió el body y le pinzó otra en los labios del coño, cerrándoselo con la pinza. 

- Ahora ve a por las demás, que yo no te he pedido dos. 

No podía hablar, pero quiso pedirle perdón con los ojos. Era algo que ni había superado, no ser perfecta para Él, equivocarse, intuir... La inseguridad siempre la atormentaba. 

Volvió con la cesta de pinzas en una mano y se la dio a Él. 

-Subete sobre esa mesa, de rodillas. 

Se colocó como Él le indicaba, piernas abiertas, manos en la cabeza, mirada al frente. 

Él fue pinzando su cuerpo, recreándose, mientras ella cerraba los ojos. Las pinzas eran ese juguete que cuando ella conoció el BDSM quiso probar y una vez probado se dio cuenta de que no le gustaban nada. Dolían justo del modo que a ella no le gustaba, claro que Erytheia no destacaba por su masoquismo especialmente. 

Esto es lo que pasa cuando buscas al Amo -pensó ella. 

-Te quedan bien, estás bonita y callada. 

Él desapareció de la habitación y volvió con una fusta. 

La azotó primero en el culo, en el único sitio donde no había pinzas. 

-Ni se te ocurra moverte. 

Después de varios fustazos en el culo, impactó directamente en la pinza del coño, que saltó por los aires. 

-Ahora vamos a ver si sigues cachonda. 

Le metió la mano entre las piernas y al sacarlos, separó los dedos delante de sus ojos, para que ella viese lo mojada que estaba. Le volvió a dar varios fustazos. 

-¡Si es que no se puede ser tan puta!

Le quitó la pinza de la lengua.

-limpiame la mano. 

Ella lamió los dedos de su Amo. Él le agarró la coleta y le dio dos bofetones. Después la besó y la mordió. 

Apareció con una cuerda y ató cada pinza. Ella tembló, sabía lo que venía, lo había visto en algún vídeo y sabía que algún día le tocaría vivirlo. 

-Besame Erytheia. 

Ella lo besó en los labios y en ese instante Él tiró de la cuerda y las pinzas saltaron por los aires. Ahogó su grito con un beso. 

Ella lloraba, pero seguía muy muy cachonda. Entregarle su dolor le gustaba, entregarse plenamente, sentirse muy muy suya. 

-¿Ves lo que pasa por ser tan puta? Que hay que tratarte como a una zorra, como lo que eres ¿Verdad? 

-Si Amo. 

-Pero a ti te gusta que yo te trate así ¿No? 

-Si Amo 

-¿Si? ¿Que te gusta? 

-Que me use Amo, que haga lo que quiera conmigo. -lo decía llorosa, casi hipando. 

 - Claro que sí y si te duele ¿Que pasa?
-Nada Amo. 
-Nada ¿Verdad? Mejor, porque a mí se me pone más dura ¿A que si? 
-Si Amo. 
- Y así puedo romperte el culo un poco. 
- Si  Amo
-Pues venga, colócate bien. 

Ella se colocó con la cara sobre la mesa y Él empezó a metérsela. La embestía con fuerza.  Y después de un rato, se corrió,  Él, porque a ella, la dejó cachonda toda la tarde, como una zorra, Su zorra. 


lunes, 18 de enero de 2021

El aperitivo.

 Bailaba descalza y desnuda en la cocina cuando Él llegó, generalmente la avisaba y ella se preparaba para recibirlo en la puerta, pero, esta vez, él quería sorprenderla, moviéndose como se movía cuando Él no estaba. Era algo que siempre le había causado curiosidad ¿Cómo son las personas cuando no las miro? Y con ella esa pregunta casi rozaba la obsesión... Aunque tenía la seguridad de que ella cumpliría las normas, que obedecería a sus caprichos y efectivamente, la encontró desnuda en la cocina, bailando mientras fregaba los platos. La miró desde el quicio de la puerta y sintió lo afortunado que era por tenerla en su vida. 

En uno de sus giros, ella lo vio allí, parado, mirándola  con media sonrisa. Espontáneamente saltó a sus brazos y lo besó. Después se arrodilló y le besó la mano... Ella era así, se dejaba llevar por el cariño y las emociones, por la alegría de verle... y a la vez, sentía absoluta adoración y entrega que la hacían caer de rodillas. 

-Hola pequeña zorra. 

-Hola Amo. No lo escuché llegar. 

-Ya, ese era el objetivo. ¿Qué hacías?

-Ordenar un poco, recoger la cocina... 

-Y bailar. 

-Si Amo, y bailar.

-Me gusta como se mueven tus tetas cuando bailas. 

-Gracias Amo. 

-Vamos a hacer una cosa, voy a ir a cambiarme mientras tu terminas, me vas a poner un vermú y un aperitivo, sorpréndeme, se original y después, vas a venir al salón para seguir bailando. 

Erytheia se puso colorada al instante, había aprendido a no expresar verbalmente que le daban vergüenza algunas situaciones, pero no podía evitar según que reacciones corporales. 

 -Si, Amo. 

Él desapareció por la puerta en dirección al dormitorio y ella se dio prisa en terminar de recoger. Preparó una tabla de quesos y embutidos con encurtidos, frutos secos y uvas, algunos grissinis que habían quedado del italiano del otro día y un vermú con naranjas pequeñitas. 

Salió al salón y lo esperó arrodillada al lado de la mesita donde colocó el aperitivo. Él apareció con el pantalón de chandal gris y la sudadera a juego, descalzo, cómodo. Sonrió. Puso desde su móvil una canción y le dijo:

-Venga ¿Qué haces ahí? No puedes bailar en esa esquina. 

De un empujón, quitó la mesa bajita del salón y lo dejó todo despejado para que ella se colocara en el centro. Apagó las luces y colocó solo una lámpara enorme que parecía un foco. Erytheia se sentía como en un campo de futbol, lo que no atenuaba su vergüenza. 

-Todavía te tapas ante mi... Suéltate, antes no estabas cohibida. 

-Si, Amo, sabiendo que me mira, es más difícil … perdone. 

Se fue soltando hasta lograr bailar algo mejor... aunque seguía sintiéndose más ridícula que sensual... y por supuesto, Él no le permitía girarse demasiado rato, quería verle la cara, que venciese su vergüenza. 

En un momento Él puso una canción lenta y se levantó a bailar con ella... le acariciaba y pellizcaba el cuerpo, agarrando con fuerza su culo. Cuando acabó la canción, le agarró los pezones con fuerza y la llevó, tirando de ellos hasta el sofá donde la tumbó con la cabeza colgando para follarle fuerte la boca. 

Erytheia sentía las embestidas y trataba de relajar la garganta a la vez que con las manos buscaba masajear sus huevos, como a Él le gustaba. De repente Él la giró y escupiendo en su culo, la embistió por detrás con fuerza y después de varias acometidas, se corrió dentro de ella. 

-Que no se salga. Ve a ponerte el plug grande. 

Cuando ella volvió, con el plug que había comprado en sus inicios, pensando que podría con él y que Él ahora usaba como pequeño elemento de tortura. Él aún esperaba. 

-Venga, que se me está secando la polla sin que me la limpies. 

Ella se la limpió, jugueteando y se llevó un bofetón. 

-Te he dicho que la limpies, nada más. 

-Si Amo. 

-Venga, que todavía catas vara hoy. 

-No, Amo, no. 

-¿Que no qué?

La cogió de una oreja, que humillaba más de lo que dolía y Él lo sabía. 

-Tira para el cuarto, vas a decir tú que no. 

Estaba jugando y ella lo sabía, no estaba enfadado, le apetecía azotarla y estaba buscando una "excusa" para darle emoción. 

En la habitación le dijo:

-Dame la vara y ponte en la cama. 

-Si Amo. 

-Cuenta. 

Fueron 30, rápidos y no muy fuertes. 

-Como estés mojada, van a ser el doble. 

Por supuesto que estaba mojada, desde que Él la había hecho bailar no había dejado de estarlo.

Cayeron otros 30, mientras ella pataleaba y lloriqueaba sin dejar de contar. 

Cuando acabó, el volvió a tocarla. 

-Mira que guarra eres, toda empapada. 

Comenzó a masturbarla, mientras la humillaba con sus palabras. 

-Amo ¿Puedo correrme?

-No. 

Siguió, con mas fuerza. 

-Amo, por favor. 

-He dicho que no. 

Entonces, paró y le metió los dedos en la boca. Ella los limpió de sus propios flujos. 

-Te vas a quedar así un rato, con las ganas y el plug en el culo, hasta que me salga a mi de los huevos. ¿Qué te parece?

-Bien Amo, lo que usted quiera- dijo, mostrando en su cara la frustración. 

-Claro que si y si me apetece dejarte así dos días, tu calladita y contenta ¿verdad?

-Si, Amo. 

-Eso es, pues venga, levántate que hay que ir comiendo. 

sábado, 12 de diciembre de 2020

Lo feliz que me hace.

 Si algo quiero en este mundo es sentir Su olor en mi piel. 

A veces, después de muchos juntos, un fin de semana largo, un puente o unas vacaciones, además de Sus marcas, llevo Su olor en mi piel. No sé si alguien más puede notarlo, pero yo, como animalillo, me siento repleta de Él y me acaricio como lo haría con Su espalda cuando estoy a punto de quedarme dormida. 

Sentir Su presencia en mi cuerpo es una de esas emociones extrañas que solo dan la entrega y la sumisión. Es algo que me remueve por dentro y de lo que difícilmente puedo (quiero) deshacerte... Una de esas sensaciones que hacen que las emociones que provoca la D/s sean aún más intensas que las de cualquier relación, amor y pertenencia es una combinación adictiva. 

Estos días han sido especiales. Creo que no he pasado separada de Él más de tres minutos. Por tanto, he vivido en un estado de constante felicidad. Me gustan estos días en los que la vida se alinea para unirnos, para darnos tiempo, para detener un poco la locura de vida que solemos llevar a cuestas. 

Me ha hecho croquetas y ha estrenado su vergajo nuevo en mi culo. Cómo duele el condenado, pero marca tan bonito... Para variar, mi nalga izquierda es un cuadro y en la derecha apenas se aprecia el tiempo que Él le dedicó. Es algo que no puedo remediar, Él se esfuerza por igualar los azotes, las marcas, por extender Su dedicación hacia mi culo de manera equitativa y aunque reciban igual, tengo una nalga mucho más agradecida que la otra. 

Además, hicimos algo que no había hecho nunca y que me daba terror. El Domingo, con mi culo marcado de vergajo y vara (la vara que nunca falte) y los pezones doloridos después de haber sido catados por Sus dientes y las pinzas nuevas, me dijo que me pusiese un vestido fácil de quitar y el abrigo y me llevó a casa de Su amigo.

De todos Sus amigos Dominantes, éste me genera especial respeto porque es muy alto, muy serio y nunca sé cuándo está de broma, así que, cuando me vi en la puerta de su casa, le apreté la mano fuerte para sentirme segura y me pegué aún más a Él. 

-Vas a portarte bien ¿Verdad?

-Claro Amo- dije abriendo mucho los ojos y asintiendo. 

Él soltó una carcajada de esas que suelen escapársele cuando pongo una cara rara y llamó al timbre. Su amigo nos abrió y me puso en la mano un refresco mientras ellos charlaban. 

-Bebe un poco, para relajarte.

Dicen que cuando alguien está nervioso es bueno beber algo porque el cuerpo sabe que no va a morir deshidratado, sabe que no hay peligro y se relaja. 

Me tumbaron en la camilla desnuda, bocabajo y sentí como mi Amo me besaba los labios. 

-Vamos a ponerte agujas. Jairo me va a enseñar a hacerlo, pero de momento va a ser Él quien las ponga. 

Era mi primera vez pero también era la del Amo, y la idea de que aprendiera usándome a mí me llenaba de ilusión y felicidad. Jairo era un maestro y ya había enseñado a mi Amo varias cosas, pero era la primera vez que iba a practicar con un cuerpo humano, con el cuerpo que le pertenecía. 

Fue una sensación extraña. A mí las agujas no me han gustado nunca, pero me hizo muy feliz la situación, la confianza, la paz, la felicidad de mi Amo cuando terminamos. Ver su obra en todas las fotos que le hizo. 

Después nos fuimos a casa. mi Amo quiso que hablásemos de todo a solas y le dijo a Jairo que le debía una comida. Pedimos pizza pepperoni, abrió vino, comimos en la alfombra del salón y me mimó. Le cuidé, hablamos de todo y nos abrazamos tanto que aun hoy llevo Su olor en el pecho. 

Y le dije mil veces lo feliz que soy siendo Suya, pero creo que me quedé corta. Siempre me quedo corta. 

martes, 24 de noviembre de 2020

Animal

A veces se retorcía como un gato, por eso Él tenía que atarla para follarle el culo tranquilo, si no, sus movimientos le molestaban. 

Cuando estaba atada también se retorcía y entonces el la azotaba con la mano mientras la penetraba con más dureza aún. 

Horas antes la había metido en la ducha, como un fardo pequeño y charlatán. La había lavado con la esponja con pequeñas púas, esa que pinchaba y exfoliaba tan bien su piel. " Si es por tu bien" le decía cada vez que ella se quejaba. Después una ducha anal rápida. Eso también era por su bien claro... Era ella la que iba a limpiar la polla cuando saliese de su culo. Tres litros y medio estaba bien, era benevolente, otras veces, en un despliegue de generosidad gastaba hasta cinco en ella. 
Ahí, más que un gato, parecía una culebrilla, retorciéndose sobre sí misma. No le ponía tapón ni plug anal, le gustaba ver cómo ella aguantaba para Él, era parte de su tarea, aguantar hasta que Él se lo permitía. Así estaba limpia. 

Después, sobre la cama, habían jugado con la alta frecuencia... En secreto ella odiaba la alta frecuencia, le daba miedo el sonido y no le gustaba la sensación pero ¿Era acaso problema de Él? Dos o tres picotazos en su culo y ella se callaba, se calmaba, aguantaba la respiración. Después una bala de jengibre en el coño con un poco de cayena... Nada como un buen incentivo para lograr una mamada de calidad. Pero Él no quería correrse, cuando estaba lo suficientemente dura, pinzó sus pezones.

No la dejó lavarse aún y le dio un par de bofetones antes de decirle que agarrase la cadena que unía las pinzas con los dientes.

-Ay de ti cómo se te escape. 


Y entonces la agarró y la colocó al borde de la cama, para follarle el culo. Ella empezó a retorcerse como un gato, intentaba huir, le dolía, conscientemente no quería moverse, pero su cuerpo reaccionaba sin tenerla en cuenta. Por eso tuvo que atarla... Y cuando vio que no cesaba en su intento, sacó el gato de nueve colas y mientras le follaba el culo, le dio en la parte alta de la espalda. Ahora sí, montaba a una yegua... 

¿Cuantos animales puede imitar una perra en una sola tarde? 

Al final, como una zorra, se tragó la corrida y limpió la polla recién salida de su culo. 

domingo, 1 de noviembre de 2020

Domingo

 Los domingos por la mañana son su día favorito de la semana, que, si tenemos en cuenta que odia los domingos por la tarde, resulta una paradoja. Pero tiene su explicación, los domingos por la mañana amanece a su lado... o a sus pies... pero lo primero que siente al despertarse es Su olor, huele a fresco, siempre, huele a hogar. Es el único día de la semana en el que Él no sale a correr por las mañanas y por tanto el único día en el que ella se despierta y Él sigue en la cama. Le gusta acariciarlo con un dedo en el costado, muy suave, sin que Él pueda notarlo. Se levanta y aún descalza y desnuda pone la cafetera. 

Realmente, cada rato junto a Él se convierte en su favorito. Los días que pasan juntos, días completos y no solo en los que se ven a ratos sueltos entre obligaciones laborales, ella los tacha en el calendario con forma de corazón, distinguiéndolos de los días normales, si alguien abre su calendario a final de año, puede contar los días en que a ella se le ha salido el corazón del pecho de felicidad, porque ese es su estado cuando Él está cerca.

Prepara el café, corta fruta, deja todo listo para preparar el desayuno rápido cuando Él se lo pida y luego se asea para Él... no está muy segura de si Él se ha dado cuenta de que cuando duerme a su lado se pone dos gotas de colonia antes de entrar en la cama y por las mañanas igual. Y Con todo preparado y caliente, vuelve a la cama.

 A veces Él está ya despierto y al notar como apoya de nuevo su cabeza en la almohada le guía la cabeza... a veces a la boca para besarla, a veces a la polla para que lo despierte como merece. Otras veces Él sigue durmiendo y ella se acurruca en su costado, por debajo de Él.

Cuando Él se despierta siempre hay un momento, antes del café, en el que ella le hace una mamada. Las mamadas de Buenos días tienen que ser distintas a las de buenas noches. Tienen que empezar despacio y acabar con fuerza, ella tiene que demostrar más que nunca todas las horas que lleva anhelando ese momento. No le cuesta demasiado, se siente ansiosa por hacerlo y en las raras ocasiones en las que eso no sucede, cuando empieza, se siente tan en su sitio que en pocos segundos está disfrutando como siempre, de su espacio, su momento, su lugar.

Cuando acaba y le limpia, le lleva el café a la cama. Mientras Él lo saborea ella prepara el resto del desayuno. Lo lleva a la mesa y cuando está listo le pregunta si desea levantarse ya o si por el contrario prefiere esperar. Si Él prefiere esperar ella deja las tostadas guardando calor en el horno. 

Cuando Él decide levantarse a desayunar ella le sirve y si Él se lo permite, desayunan juntos. Hoy Él le ha dado de comer de su mano mientras ella estaba de rodillas a su lado. Eso le eriza la piel y le despierta el coño. 

Él lo sabe y le abofetea un par de veces. 

-Estamos desayunando, puta. 

Ella baja la cabeza y abre las piernas bien, recuperando la postura, pero a la vez nota como su coño chorrea aún más. 

Cuando Él termina ella lo recoge todo y al acabar lo escucha:

-Perrilla ven aquí... Ponte ahí, a cuatro patas. ¿Te has mojado en el desayuno?

-Un poco, Amo. 

-Espero que no, porque, si estás mojada, te voy a dar 20 varazos. 

Él la toca, sabiendo de antemano el resultado. 

-Cuenta, zorra. 

Veinte varazos, la vara no da descanso, sigue doliendo entre golpe y golpe, sigue doliendo un rato después. Cuando corta el viento estremece, pero es un dolor que la obliga a ser fuerte, que no pica, no la hace patalear ni dar saltitos, cuando recibe la vara, no se siente ridícula. Por eso le gusta la vara, por el poder que tiene, por el dolor que genera, porque siempre castiga. 

-Gracias Amo. - Se apresura a decir cuando cuenta los 20. 

-De nada putilla, si ya sabes que es por tu bien, para que no vayas por ahí encharcándote cuando no debes, ahora voy a mirar que no estés más mojada, porque entonces, vamos a tener que volver a empezar. 

Vuelve a empezar, alternándolo con la mano. Su mano sería el peor instrumento del mundo si no fuese parte de Su cuerpo. Duele más que mil palas de maderas, pero al ser parte de Él, el contacto se suaviza por amor. 

Después de los cuarenta varazos ella le agradece y lo besa. Sigue mojada y Él lo sabe. Le da el hitachi y le dice: 

- Quiero 25, no te muevas de la cama hasta lograrlos y que te de tiempo a preparar la comida. Sin ruidos y sin manchar nada. 

-Si Amo. 

Él desaparece en el baño, para ducharse y prepararse para el resto del día mientras ella le ofrece 25 orgasmos en el día del Señor. 

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Micrófono.

Cuando llegué a casa el Amo me hizo contarle todo lo que había visto mientras, abierta de piernas frente a Él, me tocaba, no me permitió correrme hasta acabar el relato y después de eso, me dijo que tenía que seguir espiando a Lara, que debía poner un micrófono en su despacho. 

A la mañana siguiente, cuando vi a Lara desayunando en la cafetería con el jefe me sonreí, ahora yo conocía su secreto mientras que ellos no conocían el mío. Me apresuré a subir y coloqué el micrófono que me había dado el Amo, todas las grabaciones llegaban directamente a mi portátil y podía escuchar las que quisiese.  Después de eso salí y me fui a la zona común, me pedí un café y me puse a charlar con algunas compis. Lara pasó mientras charlábamos y nos lanzó una mirada de desprecio infinita. 

"Algunas son perras incluso cuando no van a cuatro patas". - dije inconscientemente. Ella aceleró el paso y vi como, mientras se cerraban las puertas del ascensor, me miraba con odio. Después me di cuenta de que quizás había sido un comentario bastante imprudente, que le había podido hacer intuir que yo sabía algo sobre ella pero, me sentía poderosa y fuerte conociendo su secreto. 

La mañana pasó así, cada vez que Lara entraba en el despacho del jefe yo sonreía, y cada vez que el jefe hacía el camino inverso también, una de las veces incluso le guiñé un ojo a Lara, como diciendo: "tía tranqui, que si vuelves sin pintalabios yo te aviso". 

Cuando llegó la tarde, en casa, me puse a escuchar las conversaciones que Lara había tenido ese día. Me di cuenta de que, a pesar de su altivez, apenas había vivido la mitad de las cosas que yo había experimentado con mi Amo. Hubo muchas conversaciones que no tenían absolutamente nada de interesante pero, hubo un par de ellas que me pusieron cardíaca, la primera fue una cuando entró el jefe.

- Vamos a ver puta, leeme lo que escribiste ayer.
-Sí, Jefe. "Un sabado cualquiera, fuimos a un local, allí todos le conocían, tenía muchos amigos. Cuando entramos me ordenó arrodillarme y me colocó una correa al cuello, me paseó así por el local, me dijo que fuese obediente y que me callase, que no quería escuchar ni siquiera mi respiración. Mientras paseábamos por el local todos los hombres allí me tocaban el culo, magreándolo, me di cuenta de que era la única mujer que estaba allí. De repente usted se paraba, me alzaba por el pelo y me colocaba con las piernas abiertas y las manos sobre la cabeza, como cuando me inspecciona. Me quitaba el vestido, rompiéndolo con unas tijeras y me dejaba allí en el centro, se pedía una copa y varios hombres se acercaban a manosearme y pellizcarme las tetas, me hacían daño pero usted no me había permitido hablar, gemir ni mucho menos quejarme. Después de un rato me ataba u me colgaba del techo, con una escalera me colocaba varias velas y me dejaba allí como lámpara del local. Yo le veía charlar con sus amigos de copas y pensé que se había olvidado de mi. Al final de la noche me bajaron y usted, atada como estaba, me colocó un abrigo por encima y me sacó hasta llevarme a su coche, me metió en el maletero y me llevó a casa, al llegar me azotó y me folló el culo, me desató y me dejó durmiendo en el suelo mientras se acostaba en mi cama."
- ¿Tú callada y dejándome bien delante de mis amigos? Si solo eres una puta quejica... mucho tienes que aprender para que yo pueda llevarte con personas decentes... ni como mobiliario me servirías.
-Tiene razón Jefe.
-Pues claro que la tengo.

Me di cuenta de que Lara fantaseaba con cosas que yo ya había vivido, ser cedida o prestada, manoseada por muchos hombres, inmovilizada, usada como mueble... todo eso lo había experimentado yo ya con mi Amo. Supe que, si me acercaba a ella, podría jugar con sus fantasías y con las debilidades del Jefe para mi beneficio y especialmente, para el beneficio del Amo... Tenía que pensar como iba a acercarme a ella.

La segunda conversación fue aún mejor, después de la comida el jefe entró enfadado en el despacho de Lara y al poco rato salió aun más enfadado, Lara se apresuró a seguirlo al despacho, cuando escuché la conversación me di cuenta a qué se debía.

"Ayer tuviste una conversación muy bonita con tu amiga Lorena ¿No? Así que entregas tu trabajo tarde para que te azote y correrte como una puta zorra. Muy bien. si ese es tu juego puedes irte, comprarte un vibrador y jugar sola. Ya te dije que esto no es un juego, que si quieres ser mía te lo tienes que tomar en serio. Esta noche quiero que me escribas una redacción sobre los motivos por los que quieres continuar, mañana me la dejarás a primera hora sobre la mesa, si veo que no me la entregas o tus motivos no me convencen se acabará todo aquí, volverás a ser una simple empleada. Ah y si quieres seguir siendo mía, nada de sexo, azotes y mucho menos orgasmos hasta nuevo aviso. Vete."

Se escuchó un portazo y me di cuenta de que, el día siguiente podía ser decisivo. 

martes, 10 de diciembre de 2019

Tras los matorrales.

Cuando salí de entregar el informe vi que Lara seguía en su despacho, el Amo me había dicho que ese día llegaría tarde y, al ver como ella salía hacia su casa, pensé en lo mucho que se divertiría el Amo si además de lo que yo acababa de ver le contaba un poco más sobre Lara. Decidí seguirla con prudencia, sin que pudiese verme... Era tan alta y altiva que ni siquiera miró hacia atrás para ver si quedaba alguien en la oficina de la que despedirse. 

Cuando salimos se subió a su coche y yo al mío, tenía un coche enorme que acababa de salir al mercado, la muy puta, seguro que eso no lo había comprado con su sueldo... La seguí y vi que se dirigía a unas urbanizaciones en la zona norte de la ciudad, llegó a un chalet, pequeñito pero de lujo, de estos que venden como construcciones de primera calidad a nuevos ricos ¿Quien podía pagar eso? Alguien que chupa las pollas correctas... porque con el sueldo que le correspondía, claramente era imposible... 

Entró y aparcó, pensé que ya me había quedado sin opciones de conocer un poco más la historia que había detrás de Lara, pero entonces la escuché salir al jardín. Entre los matorrales pude ver que llevaba la parte de abajo de un bikini blanco de hilo y se tumbaba en una hamaca al lado de la piscina, pegada a la valla lateral. Me apresuré en situarme allí y encontré el hueco perfecto para observarla y escucharla. Desde allí me resultaba aún más fácil oírla. Cogió el teléfono y se lo puso a la oreja. "¡Bingo!" Iba a hacer una llamada.

"Lorena tía, ¿Qué tal? Te tengo que contar, vas a flipar. Hice lo que me dijiste, dejé el informe con un par de fallos de ortografía y lo entregué una hora tarde, ya sabes... le puse la excusa de que no llego a todo y le dio igual... normal, seguro que sabía que era mentira, que ayer estuvimos las dos de copas... y claro, eso sumado a que estamos a fin de mes y llevamos dos campañas con retraso lo cabrearon una barbaridad. En serio tia, como me pone cuando se mosquea. Me hizo colocarme en el centro con el cinturón... esa fue la putada, odio el cinturón, aunque es mejor que la vara - ¿Esta es tonta? Pensé yo... ¿Como va a odiar la vara más que el cinturón?- Total, que me zurró de lo lindo, además ya sabes, estaba creativo, me pintó el culo, todavía debo llevar marcas de rotulador, una diana... el muy cabrón... y me metió el rotulador por el culo, lo bueno es que con tal de que no se cayese ahí no apuntó... pero ya sabes que le encanta darme en los muslos y eso duele más... Además esa postura que le gusta... joder tía como duele, con toda la piel súper tirante y los tacones, que no hay quien aguante. Por suerte después me mandó poner sobre la mesa y ahí si que me dio a gusto... Me duele una barbaridad, después me tendré que poner mas crema, pero me folló que casi me muero del gusto, tía, que polla tiene, en serio y como me pone, es tan cabrón que me da igual lo que me haga solo por correrme como me corro, eso no me ha pasado con ningún tío... ¿Las compis? Pues igual tía, unas mojigatas, se creen que soy una siesa, pero claro, él no quiere que me junte con ellas que dice que me vengo arriba y me creo alguien, que como puta del jefe estoy mejor, además tía, ¿que más da? Ya les gustaría a ellas tener lo que yo... Me encantaría que las cogiese a todas de los pelos y las usase como a mí, que toda la oficina fuese así. Normas de la empresa: Nada de ropa interior... y cada día una pa dentro, a recibir la zurra matutina, iban a ser todas la mar de eficientes y a dejarse de tanto cotilleo... y a la hora del café cada día una se la chupa y con la comida igual, y allí nada de descansos, ni pa mear, la que quiera mear que pida permiso, como me toca a mí, con su horario fijo y si no a aguantarse. Que el jefe llegase y todas se pusiesen de pie, con escotes anchos, que el jefe entrase pellizcando y azotando tetas, que le relaja mucho, que hubiese tanta de azotes diarios y les follase el culo a todas, me encantaría verlas llorar mientras las revienta... sobre todo a la Erytheia esa, tan poca cosa y tan modosita, con la pinta de mosquita muerta que me lleva, seguro que se atraganta chupándola.  .... ¿Cómo? ... No no, a mi que me siga usando, como le de la gana, que me reviente viva si quiere, que me use de moneda de cambio en las reuniones y me use de perchero en las conferencias, yo lo que él quiera, por supuesto... aunque no me importaría que me dejase reventar a alguna, que me dejase follármelas con un dildo de estos enormes que te follan viva, si tía, como cuando me lleva a su casa porque su mujer está juguetona... me encantaría... su mujer es otra que se cree que yo no lo sé pero es otra perra arrastrada, eso sí, el me lo dejo muy claro, allí para mi ella es una Señora... por muy puta que sea, la puta mas baja, la más arrastrada yo...  Si tía, ya sé que es una locura, pero yo soy feliz, ya lo sabes, me gusta estar así... y me cuida, aunque me putee viva, me cuida... ¿Qué? ... Pues no tía, no sé si querrá que volvamos a quedar contigo... no, tampoco sé si tiene algun amigo al que le guste lo mismo..."

En ese momento vibró mi whatssap... el Amo... que cuanto tardaba en llegar a casa. Cogí el camino y despacio me fui... 

Me tengo que hacer amiga de esta tía, por muy asquerosa que sea... Seguro que a mi Amo le gustaría conocerla, a ella y al jefe ¿Irán a fiestas?

Y hablando del Amo ¿Qué pensará cuando me toque y vea que llevo el coño chorreando? Joder, como me ha puesto el espionaje...

La rendija de la cortina.

Había sido una mañana muy estresante, el trabajo me tenía muy agobiada, la continua sensación de no llegar, las fiestas, los compromisos y a veces no puedes estar en todas partes... pero yo seguía intentándolo ¿Decepcionar? ¿No cumplir? Me agotaba a la vez que me fustigaba por no llegar, por no dormir, por no rendir. Ese viernes, cuando fui a entregar el último informe del mes respiré.

De camino al despacho del jefe casi sonreía, me sentía bien, esta vez estaba contenta con mi trabajo, me sentía cómoda,  con mis pantalones vaqueros y mi blusita de flores azules, mi cola alta con tirabuzones rubios y las botas marrones estilo cowboy, no soy gran cosa,  soy más dulce que sexy, pero me siento segura.  Me di cuenta de que justo delante de mi entraba una compañera, Lara, que me caía fatal porque miraba a todas por encima del hombro, creyendose especial por trabajar allí,  por tener un despacho propio (cuando en realidad nadie quería compartir con ella), como si fuese a heredar la empresa, se paseaba con sus vestidos cortos y ceñidos, enseñando que tenia las tetas enormes y redondas. Siendo sincera, estaba muy buena, fuerte y alta, con su cuerpo de gimnasio y su metro setenta, pero era idiota, se creía mejor que nadie, la muy zorra... todas en la empresaca pensábamos que era una puta y a ella eso le gustaba... esa altivez sumada al peloteo me ponía mala.

-Cierra la puerta... puta. - ¿Había escuchado bien? ¿Realmente eso le había dicho el jefe a Lara?

Me acerqué un poco más para ver si podía enterarme de algo, vi que, a pesar de todo, una de las cortinillas de las ventanas que adornaban la puerta no se había quedado bien cerrada y desde ahí se veía todo.

Lara se arrodilló nada más entrar, se quitó el vestido y me di cuenta de que no llevaba ropa interior. Con los dientes sujetó el informe que llevaba en la mano y lo acercó al jefe que estaba sentado delante de su mesa.

Él lo cogió con desprecio, como si ella no valiese ni siquiera para estar allí y le dio con el informe enrollado en el hocico.

-Que sea la última vez que me entregas algo tarde, me da igual que tengas muchas tareas, eres una perra, estás aquí para servirme, trabajar para mi y hacer lo que me salga de los cojones. Esto te va a costar caro. Ve al armario a por el cinturón.
Me vibró el móvil y vi un mensaje del Amo, preguntando qué hacía. Le conté lo que estaba ocurriendo: "Quédate ahí mirando y pajéate, no tienes permiso para correrte... y no pierdas detalle, que me lo tienes que contar después con pelos y señales."

En lo que yo hablaba con el Amo, Lara había ido a por el cinturón a un armario que yo no alcanzaba a ver por estar en la pared de la puerta, un armario que siempre estaba cerrado con llave... ahora entendía por qué.  El cinturón era de cuero marrón, antiguo, ancho, con pequeños aros de metal en las aberturas de la hebilla... Si a mi los cinturones ya me parecían horribles, ese debía batir récord.

Le acercó el cinturón con la boca y fue al centro del despacho. De pie, se colocó con las piernas abiertas, dobló la cintura y se agarró los tobillos.

Yo introduje mis dedos por el pantalón, me empecé a tocar por encima de las bragas, era algo que extrañamente siempre me gustaba más que tocarme directamente el clítoris, el roce de la tela me daba más placer.

Él no tuvo prisa en levantarse, se encendió un cigarro, leyó el informe por encima y marcó un par de cosas con un rotulador rojo sobre el papel. Después, se levantó, con ese mismo rotulador dibujó algo en el culo de Lara, le metió el rotulador por el culo y ahí si, empezó a azotarla. Las nalgas, las piernas, los gemelos. Ella contaba, agradecía, lloraba y trataba de mantener la posición.

Cuando dijo el número trece, movió un pie. Él la agarró por el pelo, la puso de pie y girándola, le dio un bofetón.

-Ahora tenemos que volver a empezar, con todas las cosas que tengo que hacer. Mejor colócate en la mesa, que no tengo todo el día.

Ella se colocó y entonces mi visión cambió, ver su culo rojo, con el rotulador en su ano y una diana dibujada en su culo me excitó aún más. Metí tres dedos en mi coño y me pajeé con fuerza. El jefe volvió a azotarla. Yo me tocaba al ritmo de cada azote, sabiéndome a salvo de todo, en la empresa no quedaba ya casi nadie y cuando alguien subía a esa planta, se escuchaba el ascensor y las puertas.

Él dejó de azotarla en el número 32 y se folló su culo con fuerza, haciéndola gritar. Le tapó la boca mientras se la follaba. Se corrió en su espalda y restregó la mano, extendiéndola. Después puso la mano delante de su cara y ella lo lamió. 

Me excité tanto que casi me corro, me tuve que morder los labios para no hacerlo.

-Vístete, vete a casa, y escribe quinientas veces la palabra Sostenibilidad, bien escrita, puta. Corrige el informe y mandamelo antes de la noche.

-Si Amo, gracias por usarme Amo.

Ella cogió el informe con la boca, gateando fue hasta la puerta y agarró el vestido. Ahí, simplemente, me levanté y volé. Me metí en los baños a lavarme un poco y cuando salí fui a entregar mi informe. Con el coño chorreando y deseando salir para contárselo todo al Amo.

jueves, 12 de septiembre de 2019

La obra.

Era una noche cualquiera, hacia aun ese calor pegajoso de finales de agosto que trae lluvia y Él sudaba ante el ordenador con el aire puesto, mientras oía la lluvia caer. Había sido una buena tarde. Ahora trabajaba un poco, con una infusión, después de haber ido un rato al gimnasio. Ella estaba de rodillas, seguía despeinada después de la sesión de entrenamiento, pero estaba desnuda. Extendía las manos ofreciendo la infusión. Él daba sorbos cortos y la volvía a colocar en la improvisada mesita humana que tenia a su izquierda.  En realidad le apetecía follarle el culo en la ducha, pero ese informe no se iba a escribir solo, y no podía decirle a su perra que el deber es lo primero si no cumplía con los suyos.

Cuando le dio al botón de enviar sintió que ella sonreía. Si, él también estaba contento.

La dejo allí y se fue a buscar unas cosas. Cuando volvió ella seguía en la misma posición, aunque con los brazos un poco caídos.  Con la vara que tenia en la mano le levantó los brazos para corregir su posición.  Dejó las cuerdas, la vara y la vela sobre la mesa.

-Deja eso en la cocina y espérame en la ducha.

Ella agarró la taza con  la boca y gateó hasta la cocina... cuando quería era incluso lista.

Dejo todas las cosas preparadas para después.  Cuando llegó ella estaba arrodillada en la ducha, abrió aun más las piernas cuando Èl entró y agachó la cabeza.

Él se desnudó y entró en la ducha. Abrió el agua que cayó directamente sobre la cabeza de ella. Se metió debajo del grifo empujandola un poco.

-¿Me permite lavarle Amo? Por favor.

-Venga, pero no te pongas de pie mientras no sea necesario.

Cuando salieron de la ducha Èl le secó el pelo. Después la llevo de la mano al salón y la coloco en el centro. Comenzó a dibujar con la vara en sus nalgas, ella no aguantaba bien la posición,  de pie, recta, de puntillas... pero trataba con todas sus fuerzas de no balancearse al ritmo de los golpes... Era tan pequeña.

5 rayas en su culo, paralelas, otras cinco en sus muslos, cruzándose entre ellas.

Después la comenzó a atar, empezó con una cuerda colocada en la boca a modo de mordaza que ella sujetaba con los dientes, dibujo así una figura a su alrededor, marcando sus pechos, sus caderas. Cuando acabó encendió la vela. Ella lo miraba aun exhausta,  tratando de mantenerse de puntillas pero con cierto balanceo de su cuerpo. No iba a atarla al techo, quería su tesón por complacerlo, su obediencia consciente y constante. Con la vela terminó de decorar sus tripa,llenando de cera su ombligo. Así,  como estaba, con los pezones descaradamente salidos, señalando la excitacion que sentía, la coloco sobre la pared y abrió su culo despacio.

Se la folló con cariño y a la vez, asegurándose de que el gotelé de la pared dejaba arañazos es un piel,  ese mismo gotelé que ella quería quitar...

Le dio permiso para correrse cuando Él lo había hecho ya en su espalda. Después puso la tumbó en el suelo y fue a por hielo, agua y crema.

-Todavía no he terminado contigo, después de cenar vendrá el segundo asalto, perra.

martes, 26 de febrero de 2019

Un día completo

7.00h suena el despertador, hoy Él ha dormido en casa y está a punto de volver de correr. Si, mi Amo es incluso capaz de levantarse a las seis para ir a correr y tener fuerzas para ir al gimnasio después del trabajo.  Me levanto y preparo el baño para su ducha, las toallas en el toallero, calentitas, la alfombra colocada, un radiador para colocar el baño a buena temperatura, el agua caliente en su punto. Después pongo la cafetera, hago zumo de naranja y dejo las tostadas listas para que estén en su punto en el momento de desayunar, corto fruta justo a tiempo para recibirlo en la puerta. Son las siete y veinte, me arrodillo en la entrada y me indica con un dedo que lo siga, vamos a la ducha, lo desvisto y entra en la ducha, me dice que entre con Él, lo enjabono, Él también me lava a mi, incluido el pelo. Me manda salir y que me seque rápido, mientras Él se relaja un poco más en el agua caliente, lo veo de reojo estirar el cuerpo, el cuello... es el Amo más bello del mundo, el Hombre más bello del mundo. Me arrodillo, sé que debo esperar así cuando no me dice nada.

Cuando sale lo seco, sin ponerme de pie hasta que me lo indica. Cuando está listo lo sigo al dormitorio.

-Me voy a poner la camisa azul con los pantalones negros y tu el vestido rojo.

-Si, Amo.

-Puedes ponerte tanga, pero no sujetador.

-Sí Amo.

Saco la ropa del armario, primero la Suya, la mía la dejo colgada en el pomo del armario hasta que Él lo indique. Se viste y me manda a preparar las tostadas. Voy a servir el desayuno.

Son ya las ocho, me invita a sentarme con Él a la mesa, le sirvo primero y no como hasta que no me da permiso, primero como fruta, es muy estricto con el tema de la alimentación, hace mucho que dejaron de haber donuts en mi alacena.

-Ve a vestirte que tenemos que irnos, maquíllate y espérame con el secador.

LE encanta secar y peinar mi pelo, y a mi que lo haga.

Cuando termina de desayunar viene a peinarme, me muerde la oreja mientras lo hace y me recoge una cola alta mientras besa mi cuello, al trabajo siempre llevo el pelo recogido. Cuando estoy lista me besa.
-Coge las cosas que nos vamos.

Cojo su abrigo, le ayudo a ponérselo y agarro ambos maletines y mi abrigo en el brazo. Bajamos a la calle, me dice que me ponga el abrigo y mete algo en mi bolso. llegamos a la moto, me deja en el trabajo.
-Te recojo a las tres menos dos minutos en la puerta.

Menos dos minutos, menos dos minutos, tengo que ponerme una alarma a menos cinco para ser puntual, no le gusta que llegue tarde pero tampoco que llegue pronto.

-Sí Amo, espero que tenga un buen día Amo.
-Portate bien perrita y no dejes que te exploten demasiado, te quiero niña.
-Y yo a usted, Amo.
-Entra.

Oigo la moto arrancar cuando llamo al ascensor. Son las nueve menos diez, Él entra a en punto.

La mañana de trabajo es intensa, aunque marcada por Sus mensajes, a las dos y media me dice:

-Ve al baño, quítate el tanga y ponte lo que hay en tu bolso.

Hace unos años le habría dicho: ¿El movil o la cartera? Pero es mejor ahorrar en bofetones.

-Ya estoy Amo, gracias por usarme Amo.

Cuando suena la alarma salgo del trabajo, llego a la puerta, justo menos dos minutos, bien. Noto una vibración en mi coño, me sobresalto y mi cuerpo intenta cerrar las piernas pero lo freno. Miro a mi alrededor, está apoyado en la moto, en frente, hacia la izquierda.

-Casi cierras las piernas,  te salvas porque has estado rápida eh perra.

Agacho la cabeza.

-¿No me saludas?
-Buenas tardes Amo.
-Buenas pequeñita.

Me besa en los labios, agarrándome fuerte el pelo y me muerde el labio. Me guia a la moto, me pone el casco y se pone el suyo, sube y me indica que lo haga. Agarra mis manos enroscadas a su cintura. Que no se me pase por la cabeza soltarme.

Llegamos a su casa, agarro los maletines y subo detrás de Él, me dice que me desvista, coloco el vestido doblado en una silla y lo sigo. Va a la cocina.

-Voy a cocinar yo- me dice.

Me arrodillo en mi rincón. Lo veo moverse en los fogones, le gusta mucho cocinar, a mí, desde que Él me enseñó, también. Creo que está haciendo gnoquis en salsa gorgonzola con calabacín y salmón y ensalada de espinacas, pero realmente no lo sé, solo lo veo sacar las cosas de la nevera, mi rincón tiene poca visión de la cocina porque soy una perra cotilla.

Me llama, voy a cuatro patas y me dice que abra la boca, mamada antes de comer es placer absoluto. Lamo despacito, sin manos, mientras Él cocina, cuando no me indica nada en las mamadas puedo tener un poco de iniciativa siempre que las haga a su gusto, que esté suficiente tiempo y que no use las manos. Las manos solo cuando Él lo dice.

Cuando acaba de cocinar me sujeta la cabeza, abro mucho la boca y me la folla, se corre en mi garganta, en dos chorros inmensos que me atragantan un poco, pero que consigo aguantar.

-Lavate la cara y las manos que vamos a comer.

Me ayuda a ponerme de pie y me da un azote en el culo, vuelvo a la cocina, pongo la mesa para Él, porque está sirviendo mi comida en mis cuencos de perra.

Coloca los cuencos bajo la mesa y se sienta, le sirvo la comida y me dice:

-Ve tu a comer a la vez.

Mientras como me habla, me cuenta su día, me habla de sus compañeros y a la vez me hace vibrar el coño, sé que no debo levantar la cabeza del plato, ni hablar ni dejar de comer.

-He terminado.

Salgo de debajo de la mesa, retiro los platos.

-Disculpe Amo ¿Le gustaría tomar postre o café?

Me pide una fruta.

-¿Tu has acabado lo que había en tus platos Erytheia?
-No Amo, aunque si...
-Termina de comer. Cuando acabes recoge la cocina y prepáreme un café, descafeinado, voy a ver las noticias.

Cuando acabo de comer son las cinco de la tarde. Le llevo el café, aún tengo la cara llena de comida.

-Ve a lavarte y espérame en la habitación.

Me doy una ducha rápida,  sin lavarme el pelo, porque no ha especificado nada y mejor pasarme a quedarme corta. Me seco y me coloco en la esquina de la habitación,  espero bastante rato, tengo un poco de frío y me aburro bastante, pero no me muevo ni un milímetro, controlo las respiraciones y me centro en estar perfecta, lo más perfecta posible. Llega al cabo de media hora o así,  no me mira, se desnuda y se tumba en la cama.

-Vamos a descansar un rato, esta noche dormimos aquí,  si necesitas algo de tu piso iremos después del gimnasio.

No me muevo, solo bajo la mirada, no hay nada que contestar.

-Sube a la cama, tengo los pies fríos.

Me meto dentro de la cama y me acurruco a sus pies, se pone la manta que me cubre entera, al rato me asfixio un poco, antes de dormir me dice que saque la cara fuera que no me mueva mucho  y que me duerma. Segundos después lo oigo roncar. A mi me cuesta un poco más,  pero también lo consigo. Tampoco tengo otra opción.

Noto cuando se despierta porque saca un pie de debajo de mi y lo coloca en la entrada de mi coño.

-Quiero usar esto.

-Sí Amo ¿Cómo me gustaría que me colocase para usar Su coño, Amo?

-Monta.

Me coloco a horcajadas, la meto fuerte, no le gustan las delicadezas. No me muevo hasta que da un manotazo en mi pecho,  Es es la indicación.

Estoy muy cachonda, quiero correrme pero Èl no lo ha indicado, se me escapan algunos gemidos.

-Quiero oírte-dice  y sé que no tengo que ahogar mi placer.

Estamos mucho tiempo así, es su postura favorita después de la siesta. Se corre y me dice:
-Baja, arrodillate en la cama. Así, abre las piernas. Tocate.

Estoy muy cachonda, pero podria aguantar un rato aún.

-te vas a correr cuando cuente siete, si te adelantas lo cortas, si te pasas no lo harás.

Mierda mierda mierda,  no se si voy a poder, aunque esto me excita aun más. 

Tengo suerte, en el cinco me viene pero aguanto hasta el siete.

-Bien perra, te tengo bien educadita. ¿Qué se dice?

-Gracias Amo.

Me fallan un poco las piernas, me coge en brazos y nos duchamos juntos, aunque primero me sienta en el water.

-Mea.

Él lo hace en la ducha, sobre mí.

Cuando salimos de la ducha son las siete y media, eso significa gimnasio. Me dice que me vista y nos vamos pronto. Él hace musculación mientras controla mis tiempos, correr media hora, 15 minutos de abdominales, elíptica y la máquina que pone el culo duro. Hoy no tengo que hacer brazos.

Nos vamos y paramos en mi casa un momento a por unos documentos para el día siguiente. 

En el coche me pregunta por mi trabajo.

-¿Qué has tomado de fruta hoy Erytheia ?

-La del desayuno que usted me dio, una manzana a la media mañana, y el plátano de ahora Amo. 

-Te falta una.
-Sí, Amo.
-Ya sabes lo que no tengo que recordarte en la cena.

Tengo que tomar cuatro frutas al día y verdura en la comida y la cena. Yo solía  decir que mi alimentación antes de conocerle era mala,  pero Èl corrigió, mi alimentación antes de conocerle era pésima. 

-Quiero cenar pescado y alguna crema de verduras.

Cocino yo, apuntado. Llegamos casi a las nueve,  nos volvemos a duchar. Preparo la cena mientras Él trabaja,  le gusta cenar temprano, le sirvo cuando dan las nueve y media.  Me permite sentarme a cenar, pero es Èl el que me da de comer.

Estamos un rato en el sofá,  viendo la tele, yo sentada a sus pies en la alfombra de pelo gordo suavito que tiene en el salón,  me toca el pelo. El programa me aburre pero atiendo porque es Su favorito y a veces me hace preguntas, para que centre mi atención en lo que Èl decide. 

Cuando acaba me manda a la habitación, lavarme los dientes, preparar la vara y colocar mi culo en alto sobre la cama. 

No me azota fuerte, pero duele.  Me hace preguntas del programa y de otras cosas aleatorias, cuando me confundo da más fuerte y vuelve a preguntar. Es uno de sus juegos favoritos. Cuando acaba me pone un poco de crema en el culo, Èl doce que es para hidratar y yo pienso que hay hidratantes sin mentol.

Me manda a dormir, me arropa y se va a lavar los dientes. Lo siento acostarse, me abraza  y me besa el cuello.

-Sigues despierta,  tardas mucho en dormirte. ¿Qué piensas?
-Nada Amo.
-Erytheia.
-En qué tengo mucha suerte pero me pica el culo Amo. 
-No me gustan tus nada.

Me araña un poco una nalga y lloriqueo una mijilla.
-Duérmete o volvemos a empezar. 
-Sí Amo.
-Sueña bonito pequeña, te quiero mucho.
-Gracias Amo, igualmente Amo.

Son las once y media.

lunes, 25 de febrero de 2019

Valiente y colgada.

Estaba colgada de las muñecas, los brazos en alto y tocando el suelo casi de puntillas. Él la observaba. Una mordaza, el pelo en la cara, los pezones pinzados. La giró un poco.

-A ver que hago yo ahora contigo... podría hacer lo que quisiese, azotarte, llenarte de cera, darte placer hasta que no puedas más y entonces, seguir, sin saber cuando podrás correrte, podría utilizar contigo cualquier juguete, electricidad, agujas... o incluso podría dejarte ahí toda la tarde... ¿Qué te gustaría? Bueno, tampoco me importa.

Ella lo miraba, entre ansiosa y desesperada, nerviosa, tenía ganas de todo lo que Él había sugerido, cualquier cosa que a Él le apeteciese a ella le parecería bien.

Se acercó a su nuca, girando tras de ella, la lamió, le mordió el lóbulo de la oreja. Le azotó una nalga, volvió delante y le dio un bofetón.

-Voy a prepararme un café, te lo pediría a ti, pero tendría que deshacer todos esos nudos.

Ella se quedó allí, sola, atada y amordazada, cachonda y con el calor en la cara. ¿Como tenía tanta fuerza en una sola mano? Bueno... eran SUS manos...

Él, al contrario que todos los días de su vida, se quedó en la cocina a tomar el café, en vez de sentarse en el salón como hacía siempre. Ella lo oía trastear y deseaba estar arrodillada sirviéndoselo , pero bueno, esa también era una manera de servirlo ¿No?

Él volvió al rato, con olor a café... "Me encanta el olor a café en Él" pensó Erytheia. Agachó la mirada al verlo entrar en el salón. Intentó no balancearse tanto, pero no se sostenía bien en el suelo.

Cogió una fusta corta, una paleta y una vela. Puso la vela a calentar. Se acercó con la fusta.

-Salúdala.

Erytheia la besó suavemente. Él se distanció de ella, le azotó los pechos, el estómago, se giró y fue a las nalgas.
Variaba el ritmo, haciendo descansos, pero azotando rápido y fuerte, Erytheia se balanceaba con cada azote, perdía el equilibrio, resoplaba.

Paró cuando Erytheia contó el 20, siempre los contaba mentalmente, nunca se sabe cuando va a preguntarlo. 

Cogió la vela.
-Voy a adornarte un poco perra.

Fue colocando cera en su culo, era difícil teniéndola de pie, así que gran parte caía en la parte alta de sus nalgas que sobresalían. Llenó su culo de cera. Fue a por el móvil y la fotografió.

-Preciosa.

Colocó la vela entre sus nalgas y volvió a fotografiarla.

-Ahora que no se caiga Ery.

Alargó su mano y comenzó a mastubarla, ella pensó que se moriría de placer y estaba en esas veces en las que sentía la seguridad de que no le permitiría correrse.

-Estas mojada perra, da igual lo que te haga, todo te moja, todo de excita, pero tu placer Erytheia, es solo mío. -dijo justo cuando ella no podía más y quitó la mano.

Sopló la vela.

-Vamos a ver si esto te moja también.

Agarró la paleta. Se la puso delante para que la besara y ella lo hizo, bueno, lo hizo como la vez anterior, todo lo que se puede besar con una mordaza.

Azotó sus nalgas, con precisión y fuerza, eliminando con cada golpe la cera seca. Después  besó las rojeces, las pequeñas marcas que se iban formando.

-Así,  roja y perfecta.

Se giró y subió sus piernas hacia Él, enroscadolas en su cintura. La desató despacio. La besó y se la llevó al sofá.

La acarició despacio, peinando su melena con los dedos. Y le dijo:

-Te quiero, así y de todas las maneras, te quiero Mia y libre. Te quiero mi pequeña valiente.

martes, 3 de enero de 2017

El polvo que moldea.

Siempre fui una estrella perdida... polvo flotando en la galaxia, intentando brillar, intentando ser algo más que polvo del universo. Y entonces, un día, apareció usted, que unió todo el polvo, que me esculpió, que se convirtió en mi maestro, en mi guía.


Lost stars

Un vestido azul, unos tacones color nude, el pelo suelto, mis tirabuzones al viento y Usted sujetando con fuerza mi mano. Sushi para cenar... vino blanco cayendo por mi canalillo y Su lengua rápida recorriendo mi pecho.
-No te manches aún, putita, tenemos que ir a muchos sitios más.

Después de la cena, chocolate y vamos a bailar.

Gin tonic y rives rosa con limón.

El centro de la pista, todo para mi.

Hace tiempo que aprendí a bailar. Bailo bajo las estrellas, sobre las nubes, marcada por Su ritmo, vigilada por Sus ojos. Desde la barra me contempla. Se acercan dos o tres... pero yo no los veo... tengo la mirada fija en Usted.

Me agarra fuerte de la mano. Salimos del local. Caminamos despacio, me para en los escaparates y me toca las tetas mientras miramos el reflejo. Me besa.

Las calles de Madrid no conocen nuestra historia...

En el local le esperan Sus amigos... me cohíbo un poco, pero Usted me agarra fuerte y me siento protegida entre sus manos. Soy Suya.

Saluda y pide una copa. Me presenta, sonrío y me sale la timidez que nadie se cree... pero existe.

-Ahora venimos.

Me agarra la mano y me lleva a una habitación.

-Puta, que cachondo me tienes. Quítate ese vestido.

Me desnudo, me recreo en excitarlo aún más...

Se quita la correa y se desabrocha un poco el pantalón.

-Quítame la camisa.

Mis dedos recorren los botones con rapidez.

Me ata de espaldas a una cruz al fondo de la habitación.  Abre la puerta y mi culo queda a la vista de varios. Sus amigos se acercan. Algunos entran y se sientan en los sofás.

Una fina vara, mi culo siente el primer golpe.

-Uno




-Dos




-Tres



El ritmo es cambiante, la intensidad también y eso me excita... me acaricia el culo y mete dos dedos en mi coño.  Los acerca a mi boca, se los dejo limpios.

-Estás mojada zorra.

-Con usted siempre, Amo.

Suelta la vara, me desata y me vuelve a atar de frente. Pone unas pinzas en mis pezones. Con una fusta azota mi coño y mis tetas, gimo, mezclando el dolor y el placer... No me gusta el dolor... pero estoy excitada, Su poder, mi entrega y el público, me excitan.

Me suelta, me arrodillo y me folla con fuerza la boca. No se corre, me sube a una mesa y a cuatro patas, la mete en mi culo.

-Córrete puta, ahora.

Me corro y la saca de mi, se corre en mi espalda.

Me pone el vestido, sin limpiarme y me saca de allí. Subimos al coche.


-¿Has disfrutado?

-Mucho Amo, Gracias.

-Venga, vamos a seguir.

Cuando los semáforos se ponen en rojo, se saca la polla y me agarra la cabeza, me provoca arcadas.

Llegamos a su casa. Entro a cuatro patas... Por suerte, son las cuatro de la mañana y no habrá vecinos...

Me desnudo en la puerta y continuo a gatas.

-Directa al baño, no vayas a manchar mi cama.

Me ducha a cuatro patas y llena después la bañera. Se mete y me indica que me siente sobre Él, la tiene dura.

-¿Como tienes el coñito? ¿Te duele?

-Un poco Amo.

-Bueno, te jodes... muévete puta.

Me muevo como a Él le gusta, mientras cierra los ojos en la bañera.

-Más rápido, me voy a correr, trae tus tetas.

Mordiéndome los pezones se corre, yo estoy excitada, pero ya he tenido un orgasmo hoy...

Me levanto y le doy su albornoz. Lo ayudo a secarse y me seco yo.

Nos tumbamos en la cama, desnudos.

Me abraza y me tapa.

-Vamos a dormir princesa.

-Buenas noches Amo.

-Buenas noches Erytheia.






miércoles, 24 de agosto de 2016

Restos de Él

Eran las 11.30 Habían salido a pasear después de la cena y habían acabado en el nuevo bar rockero de la ciudad... Cuanto le gustaba a Andrés ese ambiente y cuanto le gustaba A Erytheia verlo disfrutar.

Dos cervezas negras y una mesa de billar. Elvis de fondo, Erytheia con una minifalda vaquera y una camiseta negra con un agujero que deja ver su escote. Tirabuzones cayendo por su espalda. Se mueve al ritmo de la música mientras lo mira beber. ¿Cómo puede ser tan hermoso? Pantalón corto, polo gris. Y la barba de aspecto descuidado que Erytheia arregló anoche antes de irse A dormir. Él mira la puerta, ha entrado un grupo de chicas que hacen ruido. Frunce el ceño y Erytheia se sonríe... ella era escandalosa hasta que vio lo mucho que eso molestaba a los demás. Él se lo mostró.

-Si me ganas al billar, te lubrico antes de partirte el culo esta noche.

Erytheia asiente y su culo comienza A resentirse, es muy improbable que ella gane.

La partida comienza y Andrés se sonríe, su juego es impecable y Erytheia nerviosa, no da pie con bola.

En una de sus tiradas mete de lleno la bola negra en el agujero.

-¿Así te he enseñado yo a jugar? Debería azotarte por esa jugada tan mala... quizás lo haga... toma, compra cacahuetes y gominolas -le dice señalando la máquina.-voy a pedir más cervezas.

Erytheia tiembla mientras compra las dos latas de aperitivos.

Llegan a casa antes de las dos y media, ella se desnuda rápido guarda la ropa y recoge la que Andrés ha dejado sobre la cama. Él está en el baño.

-Ponte ahí.

Se coloca en la cama, a cuatro patas y el saca un flogger pequeñito de tiras de goma, grisáceo.

La azota despacio, recreándose en los golpes, dejando caer todas las pequeñas gomas en su culo. No duele mucho,  sobre todo porque no es un dolor que perdura, pero deja la piel roja y pica.

Coge después una pequeña rueda de pinchos que le regaló una amiga común (una gracia... piensa Erytheia mientras su Amo pasea la rueda por su culo)

Al final lo ve soltarla y coge aire, relajando para lo que viene. Él entra en ella, sin parar... Le duele pero sabe que a Él no le importa, continúa entrando en ella, bombeandola,  agarrando sus tetas y mordiendo su espalda... esa sensación le provoca escalofríos...

Ella se corre, pero a Él aún le queda un rato, sigue bombeando, mientras ella trata de pensar en el placer que antes le provocaba la excitación. Al final, se corre dentro.

-No lo dejes escapar.
-No Amo.

Un beso en la frente y la agarra para dormirse unido a ella

jueves, 23 de junio de 2016

El cinturón trenzado.

Era trenzado, con la correa en un tono verdoso y naranja.  Con ese cinturon me cruzó el culo la primera vez. con el había rodeado mi cuello, lo había usado de correa. Yo lo había besado mil veces y se lo había pasado por las presillas del cinturón otras tantas que íbamos a salir juntos. 

Su cinturón y mis tangas... las trenzas de mi pelo y las que marcaba en mi culo... 

Ese cinturón había marcado una fase diferente, de aprender, de llorar, de sonreirme de conocer....

Cada correazo era una nuevo mensaje que me llegaba, un nudo en el estómago y en la garganta... un recorrer. 

Me coloqué en pompa... me enfrenté a la situación sabiendo que era lo que debía hacer. Cogí aire y esperé. Cayó el primero y el aire salió de golpe, mientras los demás se sucedían, dejándome sin respiración... 

Y de pronto el golpe fue ensordecedor y vi como algo volaba sobre mi cabeza. La mitad del cinturón cayó rota sobre mi cama, quedando delante de mí. Cerrando esta etapa con él...


Hoy, nos vamos de tiendas. 

lunes, 6 de junio de 2016

Listilla

Carlos, el Amo de mi amiga Silvia nos había invitado a cenar a su casa. Nos llevabamos muy bien con esa pareja... cuando el Amo me los presentó Silvia y yo conectamos muy pronto y Carlos era genial, así que también nos hicimos muy amigos. En su casa estaba muy muy cómoda... y a veces me pasaba de listilla. 

Ese día estabamos cenando sin parar de bromear cuando el Amo me echó la primera mirada. A Andrés no le parecía respetuoso que yo chinchase a Carlos... con Silvia le importaba menos. 

La segunda mirada me asustó del todo... pero estaba crecida y ya no fui capaz de parar.  Un "Eres idiota" hizo que el Amo me pidiese que saliese del salón para hablar. 

-Me parece genial que te lleves bien con mi amigo, es maravilloso pero te recuerdo que es un Amo, que le debes respeto y que eres mia. No me gusta ese juego, no me gusta que lo chinches y que seas irrespetuosa. Vas a acercarte a Carlos, le vas a pedir disculpa y le vas a pedir por favor que nos deje usar su rama y su habitación un rato. 

-Amo por favor no, le prometo que no lo voy a hacer más. 

-Creo haberte advertido más de una vez. no me hagas repetírtelo y ve. 

Casi me muero de la vergüenza. Cuando entré en la habitación Silvia estaba haciéndole una mamada a Carlos arrodillada delante del sofá. Yo me quedé de pie, esperando a que me mirase.

-¿No te sientas? 

-Carlos, quiero pedirte disculpas por mi actitud... y mi Amo me ha ordenado que te pregunte si nos dejarías un rato tu habitación y tu rama. 

La cara de Carlos fue genial y Silvia incluso dejó de chupar para mirarme riéndose. Aunque un golpecito en la cara que Carlos le dio con su polla la hizo volver a la tarea. 


-¡Andrés! - gritó Carlos. 

Mi Amo apareció por la puerta. 

-¿Nos vas a dejar mirar?

Casi me muero de la vergüenza cuando escuché a Carlos decir eso... Silvia me miró sonriente... perra...

-¿A ti que te parece Erytheia? - dijo mi Amo

-Me da vergüenza, Amo. 

-Venga va, os dejo mirar. 

Cuando llegamos a la habitación Carlos se sentó en la cama, y Silvia continuó con la mamada. 

Yo me desnudé y me coloqué sobre los cojines. 

-Uno, dos, tres... iba contando... soltando gemidos cortos como quejas suaves... con el 7 cayeron las primeras lágrimas, que Carlos lamió de mi cara. 

Paró en el 20. Para entonces Silvia estaba montada encima de su Amo. 

Mi Amo entró en mi culo y me folló con fuerza. Se corrió dentro y me colocó la joya anal para que no se saliese nada. Carlos, salió de Silvia para correrse en mis tetas que después ella lamió. 

Nos bajamos y se sentaron en el sofá. A mi el Amo me indicó el rincón... y mientras ello, jugando con las tetas de Silvia, veían una peli... yo, que soy muy lista... miraba la pared. 

sábado, 4 de junio de 2016

El Ama.

Siempre había temido y anhelado esta situación, de igual manera, en la misma intensidad.
Ahora estaba allí, de frente, con la mirada puesta en ese nuevo reto que se abría de piernas ante mí.
Los lametones eran inseguros... ¿Como puede resultar ajeno algo que tienes tan entre las piernas? Claro que... yo al mío no me llego... y tampoco conocía lo suficiente a la Señora como para saber qué le gustaría...

Me costó coger confianza pero poco a poco encontré la manera de hacerla disfrutar, como si de mi Amo se tratase. Era bonito sentirme tan Suya estando con otra persona. La Señora me cogió la cabeza y me guió, yo jugaba con la lengua como sabía y cuando la escuchaba gemir repetía movimientos... al final apretó muy fuerte y se corrió.

Se tumbó en la cama y yo me quedé sentada en el suelo respirando tranquila.

-Anda sube, descansa un rato que ya está al llegar Andrés.

El Amo me había dejado allí tres horas antes, en la puerta de casa de una de sus mejores amigas, un Ama que yo había visto un par de veces porque viajaba mucho por trabajo. Me había dado un beso en la frente.

-Se buena y obedece.

Se había marchado tras llamar al timbre, yo no tenía ni idea de donde estaba. Cuando ella me abrió la puerta y me dijo que pasare me sonrojé muchísimo y bajé la mirada. Ella la levantó y me besó.

-Tu tranquila.

Al llegar al salón me pidió que me desnudase despacio y me pidió que le llevase un refresco, indicándome donde estaba la cocina.

Coloqué dos hielos pequeños en un vaso y lo llevé todo en una bandeja. Ella me tumbó en la mesa, puso la bandeja en el suelo y cogió los hielos.

-Esto no me hace falta, querida. - dijo mientras me metía cada uno en un agujero.

Empezábamos bien...

Se terminó el refresco con tranquilidad, mientras yo derretía los hielos con el calor de mi cuerpo.  Cuando se levantó me besó con sus labios rojos

-Vamos a jugar un ratito ¿Vale?
-Si, Señora.

Me agarró las tetas con fuerza y las ató con una cuerda, dejándolas tensas. Me llevó a su dormitorio y ató la cuerda de las tetas al cabecero, dejándome a cuatro patas.

Así como estaba me enseñó un látigo lleno de nuditos.

-¿Vas a demostrarme que eres tan buena como tu Amo dice?

Esas palabras me llenaron de orgullo.
-La complaceré Señora.
-Así me gusta.

Los azotes cayeron... y esos nuditos... El Amo de momento no tenía ninguno de esos, y menos mal.

Conté 30 cuando paró. Desapareció y volvió con una crema que restregó con velocidad por mi culo... me cuidaba.

Andrés dice que tu culo es un pozo sin fondo... vamos a probar si es cierto.

Me enseñó un arnes cuyo dildo temí que saliese por mi boca... era de las cosas más grandes que he visto en mi vida. Se lo tocaba con cara de perversidad mientras me sonreía.

-Seguro que para una puta como tu esto solo es una pequeña molestia.

Entró, y dolió muchísimo... lo metió despacio pero sin parar en ningún momento... aguanté pensando en mi Amo, el querría eso... y cuando empezó a bombear, sentirme tan llena me hizo excitarme muchísimo, pero sabía que no me podía correr.

Cuando lo sacó, me hizo una foto para mandársela al Amo, de mi culo abierto... me la enseñó y me dio muchísima vergüenza.

Se quitó el arnés y empezó a desatarme, mientras me daba besos que llenaban mi cuerpo de pintalabios... Me arrodilló en el suelo, a los pies de la cama... Por un momento pensé en la imagen... ella alta y morena, yo rubia y pequeñita.. su pelo liso, mis tirabuzones... su Dominación, mi sumisión... Mi pensamiento se vio interrumpido cuando me besó, me metió la lengua agarrando la barbilla y mirándome fijamente me dijo:

-Prueba definitiva Erytheia. Ahora vas a comerme el coño.

jueves, 7 de abril de 2016

Aprendiendo a cuidarse.

Erytheia llevaba unos días pachucha, rara y tristona... ella pensaba que era hormonal y no le daba mucha importancia, pero su Amo Sí se preocupaba, Él sabía que algo no iba bien. Le insistió en que se cuidara y se abrigara al salir.

Sin embargo, como siempre, Erytheia no hizo caso y el fin de semana se fue con una amigas a comer, cogió frío  y bebió y comió demasiado.

El domingo, cuando se levantó vomitó un par de veces,  debido probablemente a que al llegar a casa no era capaz de mantenerse derecha.

Andrés había dicho que iría a comer a su casa, cuando llegó se la encontró en el baño, en braguitas y con mucho dolor de tripa. Se enfadó mucho al verla así,  ella sabia que tenía que cuidarse como propiedad de Él que era.

-¿Qué ha pasado Ery?
-No me cuidé  Amo.
-¿demasiado alcohol o demasiada comida?
-Las dos Amo. -A Erytheia solo le faltaba bajar  las orejitas para ser una perilla arrepentida.

- Vete a la cama Anda.

Andrés puso un calefactor en la habitación. "La casa helada y ella en braguitas... encima!"

Erytheia se tumbó de lado, mientras Él la tapaba con una manta.

-Cuando estés buena, te vas a enterar. Ahora vengo.

-No se vaya Amo, porfi.

-Shhh. He dicho que ahora vengo.

Cuando volvió y Erytheia vio lo  que traía en la mano no pudo más que encogerse y cerrar los ojos fuerte, como si con ello pudiese desaparecer.

Andrés se sentó y colocó a Erytheia sobre su regazo.

-¿Vas a ser buena?
-Sí Amo.
-Pues venga, abrete las nalgas sola, que  yo vea que colaboras.
-¿Sin lubricante Amo?
-¿Tu crees que te lo mereces?
-No Amo.
-Venga.

Erytheia sintió el termómetro entrando frío dentro de su culo, era enorme y le dolía horrores, pero ella ya sabía lo poco que le gustaba al Amo oírla quejarse cuando se lo merecía; y hoy estaba muy enfadado.

Lo dejo un rsto dentro, hasta que dio la temperatura y lo sacó.

-Bien,  no tienes fiebre. -le dijo mientras colocaba la goma del enema.
-Amo porfi, no lo voy a hacer más, de verdad. Eso no.
-Esto no es tu castigo Erytheia, el castigo vendrá luego, esto es para limpiarte y que no te duela. Lo hago por tu bien.
-Gracias Amo. - dijo ella un poco a regañadientes...

Su estómago se comenzó a hinchar y ella a sentirse peor. Cuando lo tuvo bien dentro el Amo le colocó un plug para que nada saliese. La dejó sobre su regazo mientras encendía la tele y se relajaba.
Erytheia sentía que no aguantaría mucho tiempo, temía que saliese todo mientras ella estaba sobre el Amo.

-Amo, no me aguanto más.
-Calla perrita, estoy viendo la tele.
-Pero Amo, porfi...

Un azote seco en el culo la calló durante un rato.
-Sé buena.

Un tercer comentario hizo que Erytheia acabase con una mordaza y varios azotes bien repartidos por su culo. 

Cuando pasó el tiempo estimulado Andrés se levantó con ella en brazos y la colocó en el water.

-Aguanta que te quite el plug.

Erytheia asintió

Cuando se sentó en el water lo expulsó todo, cerrando los ojos, de la vergüenza de que Él estuviese mirando. Pero Él le ordenó mirarlo... y ella obedeció.

Le quitó la mordaza.

-¿Has acabado?
-Creo que si Amo.
-Ahora te voy a bañar y vas a ser buena. ¿Entendido?
-Sí Amo.
Se colocó a cuatro patas en la ducha, Él la lavó como a una perrilla. Después llenó la bañera y entró junto a ella. Estaba cansada. La secó y le llevó a la habitación.

Tumbada bocabajo entró en su culo, aprovechando que estaba limpia y abierta. Aún así Erytheia dejó escapar un par de quejidos en las embestidas más fuertes.

La dejó dormida, con su leche escapando de entre las nalgas.

Cuando Erytheia despertó Él esperaba con una manzanilla. Su culo estaba limpio, Él le había quitado la leche con toallitas húmedas después de hacer un par de fotos.

-¿Cómo estás?
-Bien Amo.
-Bébete eso que tenemos que zanjar el asuntillo.
Erytheia dio dos sorbos largos a la manzanilla... odiaba su sabor.

-De momento y hasta nuevo aviso prohibidas braguitas,  chucherías, comida rápida y alcohol.  La próxima vez que te llamen tus amigas me llamas a mí antes de quedar.  ¿He sido claro?

-Sí Amo.

-Bien ¿Has acabado?

-Sí Amo.

-Ponte en cuatro sobre la cama. Ahora voy a hablar con tu culo para que se te grabe bien.

La rama no da descanso, a Erytheia no se le iban a olvidar... Lloró mucho mientras. Sentía que nunca iba a acabar, que no aguantaría, pero al final, lo logró. Sintió como guardaba la rama.

La cogió entre sus brazos y la meció.

-Perdón Amo.

-Shhh ya esta pequeña.


jueves, 11 de febrero de 2016

Su puta.

-Perra, así no, desnúdate despacio, sé sensual. 
-Si, Amo. 

Él estaba tumbado en la cama, en calzoncillos, con un trozo de chocolate con almendras en una mano y un trozo de chocolate blanco en la otra. 

Yo acababa de volver de una cena de trabajo, falda negra, camisa blanca, chaqueta, tacones negros, medias sobrias, pelo recogido en un moño y labios rojos. 

Me solté el pelo. Despacio, moviendo la cabeza a ambos lados, tranquila. Él puso música. Creo que en ese instante me puse colorada, odio los strip-tease (se escribe así).  Bailaba avergonzada, pero me fui soltando poco a poco. La chaqueta cayó después, mientras movía las caderas y bajé la falda. Ahí me recreé más, me gustaba mi imagen con camisa, medias y tacones. La camisa fue abriéndose botón a botón y levanté los brazos para dejarla caer. Mientras revolvía mi pelo y movía mi cabeza a los lados. Contoneaba las caderas cuando me deshice del sujetador. 

-Para. El resto te lo voy a arrancar a mordiscos. Pero ahora no, ahora ven y chupa, que mira lo  que has hecho, puta. -Dijo mientras señalaba su ereccion. 

Me acerqué a cuatro patas, subiendo a la cama y metí la cabeza entre sus piernas. Primero le quité los calzoncillos con los dientes y cuando conseguí sacar su polla comencé a lamer la despacio. Él seguía con el chocolate y de vez en cuando lo pasaba por mi cara, llenandome de churretes. Me agarró la cabeza cuando acabó el chocolate para follarme a gusto la boca. Cogiendo me por el pelo y ahogándome. Llegado el momento, se empezó a correr en mi boca y mientras lo hacía, sacó la polla, llenando mi pelo, mi cara y mis tetas. 

-Anda que no eres guarra, mira como te has puesto.

Me colocó sobre sus rodillas. Comenzó a darme azotes, no eran muy fuertes. 

-No quiero una perra sucia. 

Se reía divertido mientras yo soltaba pequeños quejidos. 

-Vamos al baño perra.

Me cogio en volandas, como si no pesas nada, y me metió en la ducha, abrió el grifo y puso mi cabeza debajo, pegada  casi al desagüe, de esa manera solo mi cabeza se mojaba. Se colocó detrás de mí y entró en mi culo, lubricados solo con un  poco de saliva para que no le doliente a Él. 


Se corrió y cerró el grifo. Con una toalla me envolvió y me abrazó, secándose el pelo y la cara. 

-¿Cómo estás pequeña?
-Cachonda Amo.
-Mmmm pequeña zorra ¿Qué voy a hacer contigo?

Sentada en su regazo, apoyando la cabeza en su hombro, entro con sus dedos en lo más profundo de mí y comenzó a moverlos. 

Me dijo que me corriese al oído y yo nunca querría desobedecerlo.


jueves, 24 de diciembre de 2015

Nochebuena

Estaba todo preparado para cenar. La mesa para dos, aperitivos, crema y pavo... dulces menos que el Amo no es muy de mazapán.

Yo con una falda roja, un moño con una cinta roja y un lazo alrededor del pecho... soy un regalito monismo.

Cuando el Amo llega lo espero arrodillada, con una copa entre las manos. Me mira sonriente. Coge la copa y me abraza poniéndome de pie. Es más guapo...

-Sirve la cena, solo después de cenar abrirás tu regalo.

Cenando me siento a su lado. Y el juega con mi coño desnudo. En el primer plato deshace el lazo que envolvía mis pechos y me quedo así, recibiendo pellizcos, mordiscos y besos en los pezones a cada rato.
Cuando voy a por el sorbete de limón que he hecho de postre (por eso de que al Amo no le gustan los dulces navideños) mi cuchara ha desaparecido y en su lugar hay dos pinzas.  Lo miro.
-Vamos, no tardes.

Pinzo  mis pezones  y cuando Él ha empezado a comer, meto la lengua en la copa y comienzo a dar cuenta de mi sorbete. Al Amo le divierte y me hace una foto. Dice que será su felicitación navideña para sus amigos Dominantes. Yo sonrío y sigo comiendo.

Cuando acabamos recojo la mesa. Me dirijo a donde Él está y me situó entre sus rodillas. Me levanta y me sienta sobre Él.

-A ver Erytheia. ¿Has sido buena este año o debería darte unos azotes?

Yo me río.

-He sido buena Amo.

-Aún así,  creo que antes de tus regalos debería darte unos azotes, para que no olvides ser buena el año que viene.

Me coloca sobre sus rodillas, levanta mi falda y recorre mi culo con sus dedos. Es delicado al hacerlo. Los azotes comienzan a caer despacio, y entre los azotes alguna caricia, algún beso, algún mordisco. Cuando acaba tengo el culo rojo y El la polla dura. Se desabrocha el pantalón y la saca. Me sienta sobre ella y me penetra.  Cabalgo sobre sus rodillas guiada por el ritmo que Él impone agarrando mi pelo. Con la otra mano me frota el clítoris con fuerza.

-Córrete Erytheia.

Cuando lo ordena lo hago y siento también su leche dentro de mí.

Me arrodillo a limpiar bien su polla, hasta dejarla reluciente.

-Perrita buena. Ya puedes abrir tus regalos.
Lo primero que hago es empujar hasta sus pies la caja que contiene sus regalos. Una camisa, unos zapatos, un reloj, una colonia, un flogger y una vara nueva, que el otro día partió la anterior en mi culo. Me sonríe y me dice que le encantan. Me besa y me apremia a abrir los míos.  Hay tres paquetes.  El primero que abro contiene 5 libros que quería leer. Lo beso agradecida. El segundo  un vestido con medias y tacones que quiere verme puestos en fin de año. El tercero un  uniforme de colegiala con lazos zapatos y calzas incluidas ,  dos piruetas grandes, y una paleta de madera en la que viene escrito "niña mala".  

Se me escapa una carcajada, nerviosa.  Me acerco a agradecer al Amo su regalo. Empiezo besando su polla y acabo metiéndola entera en la boca. Una mamada  despacio que acaba en una follada de boca cuando Él se pone de pie y comienza a marcar el ritmo. Me dan arcadas pero no para. Se corre en mi cara.

Se la limpio con la lengua. Él restriega el sémen por mi cara y me da sus dedos para que los limpie. Va hacia la habitación y lo sigo a cuatro patas. 

-Desnudame.

Lo hago, con mucha delicadeza. Cuando está en bóxer me ordena parar. Se mete en la cama.

-Ve a lavarte y ven a la cama anda.

Cuando volví me esperaba listo para seguir usandome  y bueno... no hemos dormido nada.

Me encanta la navidad.

jueves, 10 de diciembre de 2015

El Culo de Erytheia.

Me miro en el espejo... Él está haciendo la cena, estoy cansada y la ducha me ha dejado muy relajada, llevamos todo el fin de semana juntos, todo el fin de semana siendo suya. De espaldas al espejo observo mi culo. Me gustan las marcas.

En la nalga derecha, desde la zona central superior hasta el final inferior tengo una marca con forma de trenza. Él usa un cinturón trenzado porque le gusta el dibujo que queda, y a mí también.  Ayer, cuando llegamos después de comer en el asador, me pidió que lo ayudara a desvestirse. Yo estaba a cuatro patas, desatando sus cordones con la boca, mi culo estaba expuesto y Él sujetaba en la mano el cinturón. El correazo me pilló desprevenida... casi me trago la punta del cordón... Mi cara debió ser un poema, porque Él no podía parar de reír.

En el centro tengo dos círculos rojos enormes, antes, cuando se tomó el café, estaba viendo una película, pero se aburría... la verdad es que no era nada interesante. Me mandó a por el cepillo del pelo. Me ordenó que subiese sobre la mesita baja de rodillas y que me auto-azotase.
-Más fuerte. Zorra, más que zorra. ¿Por qué te azotas?
-Porque soy una puta sumisa Amo.
-¿De quien eres guarra?
-Suya Amo, su propiedad.
-Más fuerte, ahora en la otra nalga.

Yo me azotaba, me insultaba y Él contaba y me daba indicaciones. Cuando me ordenó parar habían caído alrededor de 50 y me ardía el culo.

Por encima de los dos círculos rojos tengo en relieve las marcas de varios varazos. Lo toco y está caliente. Las lineas están bien dibujadas y van de una nalga a otra. Dormía la siesta muy agarrado a mí, cuando despertó me colocó a cuatro patas, ató mis manos al cabecero de la cama.
-Cuenta perra.

Conté 20, pero no hay tantas marcas de vara.  Lloro a moco tendido... la vara me derrumba, siempre. Él me abraza y me da besos, me sienta sobre su regazo, manteniendo cuidado de tener el culo al aire. Pone crema sobre mi culo. Me tranquiliza.

Cuando estoy mejor me folla el culo. Y ahora que me miro al espejo veo mi ano dilatado.Coloco el plug como me ha dicho, es el primer plug que compré, con una joya azul y me siento bonita. Con todas sus marcas.

Moratones y colorados...

Pero mi preferida está en la nalga izquierda, abajo. Estaba acostada en la cama. después de la follada, había limpiado bien su polla con mi lengua. Me abrazaba dejando caer su peso sobre mi cuerpo. Bajó poco a poco hasta mi culo. Acariciando cada una de mis marcas... igual que hago yo ahora ante el espejo... con la delicadeza de sus dedos. Dibujando entre las marcas de mis nalgas... entrando en mi ano con sus dedos. Y justo ahí, en la parte inferior de la nalga izquierda, me muerde. Tengo la marca de sus dientes en mi culo, de sus dientes, de su vara, del cepillo a orden suya, de su cinturón centrado. Tengo la marca en mi culo de su propiedad... de saber que mi culo no es mío, es suyo.






Muchas gracias a la preciosa @Ca_t8   por su idea.