Mostrando entradas con la etiqueta Señor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Señor. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de diciembre de 2019

Tras los matorrales.

Cuando salí de entregar el informe vi que Lara seguía en su despacho, el Amo me había dicho que ese día llegaría tarde y, al ver como ella salía hacia su casa, pensé en lo mucho que se divertiría el Amo si además de lo que yo acababa de ver le contaba un poco más sobre Lara. Decidí seguirla con prudencia, sin que pudiese verme... Era tan alta y altiva que ni siquiera miró hacia atrás para ver si quedaba alguien en la oficina de la que despedirse. 

Cuando salimos se subió a su coche y yo al mío, tenía un coche enorme que acababa de salir al mercado, la muy puta, seguro que eso no lo había comprado con su sueldo... La seguí y vi que se dirigía a unas urbanizaciones en la zona norte de la ciudad, llegó a un chalet, pequeñito pero de lujo, de estos que venden como construcciones de primera calidad a nuevos ricos ¿Quien podía pagar eso? Alguien que chupa las pollas correctas... porque con el sueldo que le correspondía, claramente era imposible... 

Entró y aparcó, pensé que ya me había quedado sin opciones de conocer un poco más la historia que había detrás de Lara, pero entonces la escuché salir al jardín. Entre los matorrales pude ver que llevaba la parte de abajo de un bikini blanco de hilo y se tumbaba en una hamaca al lado de la piscina, pegada a la valla lateral. Me apresuré en situarme allí y encontré el hueco perfecto para observarla y escucharla. Desde allí me resultaba aún más fácil oírla. Cogió el teléfono y se lo puso a la oreja. "¡Bingo!" Iba a hacer una llamada.

"Lorena tía, ¿Qué tal? Te tengo que contar, vas a flipar. Hice lo que me dijiste, dejé el informe con un par de fallos de ortografía y lo entregué una hora tarde, ya sabes... le puse la excusa de que no llego a todo y le dio igual... normal, seguro que sabía que era mentira, que ayer estuvimos las dos de copas... y claro, eso sumado a que estamos a fin de mes y llevamos dos campañas con retraso lo cabrearon una barbaridad. En serio tia, como me pone cuando se mosquea. Me hizo colocarme en el centro con el cinturón... esa fue la putada, odio el cinturón, aunque es mejor que la vara - ¿Esta es tonta? Pensé yo... ¿Como va a odiar la vara más que el cinturón?- Total, que me zurró de lo lindo, además ya sabes, estaba creativo, me pintó el culo, todavía debo llevar marcas de rotulador, una diana... el muy cabrón... y me metió el rotulador por el culo, lo bueno es que con tal de que no se cayese ahí no apuntó... pero ya sabes que le encanta darme en los muslos y eso duele más... Además esa postura que le gusta... joder tía como duele, con toda la piel súper tirante y los tacones, que no hay quien aguante. Por suerte después me mandó poner sobre la mesa y ahí si que me dio a gusto... Me duele una barbaridad, después me tendré que poner mas crema, pero me folló que casi me muero del gusto, tía, que polla tiene, en serio y como me pone, es tan cabrón que me da igual lo que me haga solo por correrme como me corro, eso no me ha pasado con ningún tío... ¿Las compis? Pues igual tía, unas mojigatas, se creen que soy una siesa, pero claro, él no quiere que me junte con ellas que dice que me vengo arriba y me creo alguien, que como puta del jefe estoy mejor, además tía, ¿que más da? Ya les gustaría a ellas tener lo que yo... Me encantaría que las cogiese a todas de los pelos y las usase como a mí, que toda la oficina fuese así. Normas de la empresa: Nada de ropa interior... y cada día una pa dentro, a recibir la zurra matutina, iban a ser todas la mar de eficientes y a dejarse de tanto cotilleo... y a la hora del café cada día una se la chupa y con la comida igual, y allí nada de descansos, ni pa mear, la que quiera mear que pida permiso, como me toca a mí, con su horario fijo y si no a aguantarse. Que el jefe llegase y todas se pusiesen de pie, con escotes anchos, que el jefe entrase pellizcando y azotando tetas, que le relaja mucho, que hubiese tanta de azotes diarios y les follase el culo a todas, me encantaría verlas llorar mientras las revienta... sobre todo a la Erytheia esa, tan poca cosa y tan modosita, con la pinta de mosquita muerta que me lleva, seguro que se atraganta chupándola.  .... ¿Cómo? ... No no, a mi que me siga usando, como le de la gana, que me reviente viva si quiere, que me use de moneda de cambio en las reuniones y me use de perchero en las conferencias, yo lo que él quiera, por supuesto... aunque no me importaría que me dejase reventar a alguna, que me dejase follármelas con un dildo de estos enormes que te follan viva, si tía, como cuando me lleva a su casa porque su mujer está juguetona... me encantaría... su mujer es otra que se cree que yo no lo sé pero es otra perra arrastrada, eso sí, el me lo dejo muy claro, allí para mi ella es una Señora... por muy puta que sea, la puta mas baja, la más arrastrada yo...  Si tía, ya sé que es una locura, pero yo soy feliz, ya lo sabes, me gusta estar así... y me cuida, aunque me putee viva, me cuida... ¿Qué? ... Pues no tía, no sé si querrá que volvamos a quedar contigo... no, tampoco sé si tiene algun amigo al que le guste lo mismo..."

En ese momento vibró mi whatssap... el Amo... que cuanto tardaba en llegar a casa. Cogí el camino y despacio me fui... 

Me tengo que hacer amiga de esta tía, por muy asquerosa que sea... Seguro que a mi Amo le gustaría conocerla, a ella y al jefe ¿Irán a fiestas?

Y hablando del Amo ¿Qué pensará cuando me toque y vea que llevo el coño chorreando? Joder, como me ha puesto el espionaje...

lunes, 25 de febrero de 2019

Valiente y colgada.

Estaba colgada de las muñecas, los brazos en alto y tocando el suelo casi de puntillas. Él la observaba. Una mordaza, el pelo en la cara, los pezones pinzados. La giró un poco.

-A ver que hago yo ahora contigo... podría hacer lo que quisiese, azotarte, llenarte de cera, darte placer hasta que no puedas más y entonces, seguir, sin saber cuando podrás correrte, podría utilizar contigo cualquier juguete, electricidad, agujas... o incluso podría dejarte ahí toda la tarde... ¿Qué te gustaría? Bueno, tampoco me importa.

Ella lo miraba, entre ansiosa y desesperada, nerviosa, tenía ganas de todo lo que Él había sugerido, cualquier cosa que a Él le apeteciese a ella le parecería bien.

Se acercó a su nuca, girando tras de ella, la lamió, le mordió el lóbulo de la oreja. Le azotó una nalga, volvió delante y le dio un bofetón.

-Voy a prepararme un café, te lo pediría a ti, pero tendría que deshacer todos esos nudos.

Ella se quedó allí, sola, atada y amordazada, cachonda y con el calor en la cara. ¿Como tenía tanta fuerza en una sola mano? Bueno... eran SUS manos...

Él, al contrario que todos los días de su vida, se quedó en la cocina a tomar el café, en vez de sentarse en el salón como hacía siempre. Ella lo oía trastear y deseaba estar arrodillada sirviéndoselo , pero bueno, esa también era una manera de servirlo ¿No?

Él volvió al rato, con olor a café... "Me encanta el olor a café en Él" pensó Erytheia. Agachó la mirada al verlo entrar en el salón. Intentó no balancearse tanto, pero no se sostenía bien en el suelo.

Cogió una fusta corta, una paleta y una vela. Puso la vela a calentar. Se acercó con la fusta.

-Salúdala.

Erytheia la besó suavemente. Él se distanció de ella, le azotó los pechos, el estómago, se giró y fue a las nalgas.
Variaba el ritmo, haciendo descansos, pero azotando rápido y fuerte, Erytheia se balanceaba con cada azote, perdía el equilibrio, resoplaba.

Paró cuando Erytheia contó el 20, siempre los contaba mentalmente, nunca se sabe cuando va a preguntarlo. 

Cogió la vela.
-Voy a adornarte un poco perra.

Fue colocando cera en su culo, era difícil teniéndola de pie, así que gran parte caía en la parte alta de sus nalgas que sobresalían. Llenó su culo de cera. Fue a por el móvil y la fotografió.

-Preciosa.

Colocó la vela entre sus nalgas y volvió a fotografiarla.

-Ahora que no se caiga Ery.

Alargó su mano y comenzó a mastubarla, ella pensó que se moriría de placer y estaba en esas veces en las que sentía la seguridad de que no le permitiría correrse.

-Estas mojada perra, da igual lo que te haga, todo te moja, todo de excita, pero tu placer Erytheia, es solo mío. -dijo justo cuando ella no podía más y quitó la mano.

Sopló la vela.

-Vamos a ver si esto te moja también.

Agarró la paleta. Se la puso delante para que la besara y ella lo hizo, bueno, lo hizo como la vez anterior, todo lo que se puede besar con una mordaza.

Azotó sus nalgas, con precisión y fuerza, eliminando con cada golpe la cera seca. Después  besó las rojeces, las pequeñas marcas que se iban formando.

-Así,  roja y perfecta.

Se giró y subió sus piernas hacia Él, enroscadolas en su cintura. La desató despacio. La besó y se la llevó al sofá.

La acarició despacio, peinando su melena con los dedos. Y le dijo:

-Te quiero, así y de todas las maneras, te quiero Mia y libre. Te quiero mi pequeña valiente.

jueves, 7 de febrero de 2019

Revocar la tristeza, reencontrarse.


Llevaban varios meses viéndose poco, a veces echar de menos es una de las formas más fuertes de amar. 

Se encontraron con la pasión de la distancia, de los cuerpos que llevan meses llamándose, que se añoran. 

Fueron a cenar a un restaurante nuevo, tapearon despacio, saboreándose, buscandose en la mirada, en las palabras, recuperando el tiempo perdido. 
Él le habló de ese país que lo había retenido fuera, de los proyectos, de planos y construcciones... el puente que uniría dos paises vecinos. 

Ella le habló de la nueva revista, de su amiga la que se iba a vivir a Chile, de su posible ascenso... 

Ambos se dijeron mil veces lo mucho que se habían echado de menos. 

-Me siento perdida sin usted.
-No me encuentro sin ti. 


Fueron a casa, necesitaban la intimidad de sus cuatro paredes. Necesitaban revocar la tristeza. 

Ella se arrodilló en el ascensor, necesitaba hacerlo, sentirse a sus pies. Él la agarró por el pelo, entró gateando, tras de él... 

Pensó en cuanto quería saborear su polla, pero él no tenía la misma idea. La hizo ponerse de pie. La fue desnudando mientras la besaba, poco a poco. Se tumbó en la cama, le puso música y encendió la luz, el foco le daba directamente y se cohibió.

-¿Tanto tiempo sin vernos y ahora te avergüenzas de estar desnuda delante de mi? No te tapas pero buscas esconderte Ery.

-No Amo, pero hay tanta luz... el espejo...

-Quiero que te luzcas, quiero que bailes para mí.

Erytheia se quedó paralizada... se sentía tan tímida, llevaba tanto tiempo si bailar para él...

-Erytheia, ¿Tengo que darte un bofetón para que te espabiles?

-No Amo, perdón Amo.

Empezó a moverse, poco a poco, con la sensualidad que le iba saliendo cada vez. Bailó desnudar para él, una canción,  dos... los ojos se clavaron en Su polla mientras se pajeaba. 

-Ven aquí, a cuatro.  

Se subió a la cama, como la perra que era.  

-Abre la boca niña. 

Por fin la tenia en su garganta. Necesitaba sentirla ¿Cómo podía gustarle tantísimo chuparse la?  

Beber de Él. 

Metía y sacaba Su polla rápido,  a su antojo, usando la boca de Erytheia, que ya empezaba a babear. 

-Levanta, rápido.  Montame. Quieta perra. 

Se la clavó hasta el fondo. Ella se quedó quieta. Èl lamió sus pezones y le puso unas pinzas. 

-Ahora, muévete,  yo te indico. Derecha, más rápido,  izquierda,  más lento, ambos, en círculo, si suelto, paras. ¿Entendido?  

-Si, Amo. 

Èl agarró la cadena que unía las pinzas y comenzó a dar tirones, a veces flojos, otras muy fuertes. 

Ella se excito rápido,  llevaba mucho tiempo queriendo esto. 

-Perra, hoy no te vas a correr.
-Como mande, Amo. 
-Pero yo, estoy apunto, ponte en cuatro quiero tu culo. 

Se coloca y Èl la metió,  solo con la lubricación de su coño... intentó que Èl no la oyese lloriquear. 

Se corrió de forma abundante, tirando de su pelo y dándole azotes con la otra mano.

-Que no se salga hasta que te lo diga. Vamos a dormir un rato. 

Èl se tumbó y la colocó  ella con la cabeza en su pecho. 

-Que ganas tenia de verte, niña. 

-Y yo de volver a casa, Amo. 



miércoles, 21 de noviembre de 2018

Una mañana despacio.

Esta historia sucedió hace un año. Llevábamos tanto tiempo unidos por los corazones que era complicado que no nos reconociesemos solo con sentirnos cerca.

Estaba en la cama tumbada, con unas braguitas de encajito rosa. Bocabajo. Èl apareció en silencio y yo le puse el culo en alto cuando sentí que caería el azote. Se rió. Me acarició la espalda con las uñas de los dedos y besó mi piel erizada.

-Me quiero dar un baño. -me dijo.

Me levanté, le besé los labios y fui al baño. Llené la bañera con dos gotas de su colonia.  Puse el radiador y la toalla a calentar.

-¿ Qué quiere ponerse después Amo?

- El pantalón gris y la camisa blanca. Vamos a salir pequeña.

Se metió en la bañera. Lo enjaboné con su esponja despacio y fui ascendiendo.

-Nena, quiero que lo hagas con tus tetas.

Me desnudé con cuidado  y enjaboné mis tetas. Le fui, poco a poco, frotando el cuerpo con ellas.

-Desde dentro lo harás mejor Ery.

El agua seguía caliente... el Amo tiene la piel de hierro, nada le quema. Me senté a horcajadas sobre él. Comenzó a moverse sobre mi y al final me clavó su polla hasta el fondo.

-MU E VE TE.

Montarme sobre Él para darle placer era una de las grandes maravillas del mundo. 

-No te vas a correr hasta que mi leche no te inunde ¿verdad nena?

-No, Amo.

-Bien Ery, estoy cerquita. Dale más fuerte.

Cuando se corrió me mordisqueó las tetas con tanta fuerza que me corrí de inmediato. Me giró y me mordió el culo. Nos duchamos juntos, despacio y con muchos abrazos.

Lo sequé despacio y me sequé yo. Lo vestí y me coloqué en el centro de la habitación en posición. 

Eligió un vestido azul que se cerraba por delante con una cremallera larguísima.

Me colocó las manos en la cabeza y me acarició todo el cuerpo, los pechos, el culo... hasta que se decidió a vestirme. Me puso el vestido y las medias, me peinó, me mordió el cuello y me metió la joya anal en el culo.

-Preciosa. 

Salimos a la calle y de repente pareció que eramos una pareja normal, nadie podría decir que Él era toda mi vida.

martes, 14 de febrero de 2017

Donuts, semen y el zapato del Amo.

Erytheia llevaba un vestido amarillo. Tenía el pelo más largo, los tirabuzones más rubios y la mirada más brillante. Tacones negros, medias tupidas y una chaqueta de cuero. 

Erytheia pisaba fuerte, salía del despacho con ganas de coger lo que quedaba de lunes y hacerlo suyo. Paró a comprar dulces y fue a casa. Allí estaba ya Él. Él y su sonrisa franca, con ese toque de picardía que le sobresalía de la comisura derecha. Él y sus ojos tranquilos, sus manos oscuras, su nariz perfecta, armónica. 

"Tiene la nariz más perfecta del mundo" - Le decía cuando en la cama miraba su perfil izquierdo. Y Él se reía y le decía que estaba loca. 

-¿Dulces un lunes?

-Amo... son para usted, y son pequeñitos... 

-Golosa... Anda, haz café. Pero, descafeinado. 

Ella se descalzó y se quitó las braguitas. En casa hacía buena temperatura, con el vestido solo estaba bien. Puso la cafetera y se soltó el pelo. Fue a su encuentro. Lo besó en los labios, en la nariz y en la frente, trazando en su cara una linea recta de besos pequeños. Desapareció de nuevo por la cocina. Puso el café sobre la mesa, una taza negra con letras doradas para ella, una taza blanca con dibujos grises para Él. En esta casa, las manías se cumplen a rajatabla. 

Dos cucharadas de azucar y soplar suave antes del primer sorbo. Ella sentada en su falda. Él, sin azucar, moja un croissant en el café.  Él en silencio, bebe café negro en una taza blanca, ella charlatana, bebe café manchado en una taza negra. Él un callado decidido, ella una tímida que nunca calla. 

Ella mira el donut de chocolate y lo mira a Él. 

-¿Puedo? 

-¿No eran para mi?

-Pero... 

-Quedamos en que controlarías el consumo de chocolate, Erytheia. Puedes pero solo hoy.

-Gracias, Amo. 

Él la besa y piensa en la niña que se esconde en su interior. En la mujer que entra por la puerta y la que se sienta en sus rodillas. 

-¿Qué has hecho hoy?

-Tener muchas reuniones, Amo... ya sabe que la campaña de San Valentín nos tiene un poco saturados. 

-Sí, lo sé... ¿Pudiste parar a desayunar? 

-No Amo, pero Carla me subió media tostada y un zumo. Es un sol. 

-Bueno... 

-¿Y usted? ¿Ha tenido buen día Amo? 

-Más o menos nena... he tenido alguna discusión. 

-Menos usted Amo, todos son tontos. 

-¿En mi empresa?

-En el mundo, Amo. 

-Eres sociable de narices Erytheia. 

Ella lo besa y Él le corresponde. Se sonríe con el sabor a chocolate de sus labios y la mira, con la ternura bañando sus ojos. 

Deja el café en la mesa y la gira. Le levanta la falda y recorre su coño con dos dedos. 

-Erytheia, estás mojadita. 

-Con usted siempre, Amo. 

-Ponte de rodillas. 

Con el coño a la altura de su cara, Él le da un lametón. Mete dos dedos de golpe y la masturba.  Intercala los dedos con varios lametones, más que por hacerle sexo oral, por disfrutar de su sabor. Ella se estremece. 

Le quita el vestido y muerde sus tetas. 

- Mi niña, clavatela. 

Ella lo hace, y se mueve con furia, Él acompaña el movimiento, y lo completa con pellizcos y bocados.  

-No te vayas a correr, Erytheia. 

Ella gime y gimotea al mismo tiempo.  Él la excita muchísimo. 

- Baja, ponte de rodillas. 

Ella se coloca, está a punto y siente que Él también. 

Él se la mete en la boca y ella chupa con fuerza, masajeando los huevos. 

Se corre en su boca. Ella la abre y se la enseña. 

-Traga. 

Su garganta siente el calor del semen. 

-Buena chica. Ahora tienes dos opciones. Restregarte contra mi  zapato durante 30 segundos y correrte, si no lo logras no podrás hacerlo en una semana. O, masturbarte y recibir 30 varazos. 

Ella se angustia, le parece injusto y difiicil... pero está a punto y arriesga. 30 varazos son demasiados para su culo. 

-¿Qué eliges?

-Lo primero, Amo. 

-No sé qué es lo primero. Pídemelo bien. 

Ella coge aire profundamente, le resulta muy humillante. 

-Amo ¿Me permitiría restregarme como una perra contra su zapato para correrme, por favor? 

-De acuerdo. Empieza. 


Ella se coloca y se frota con fuerza, está muy cachonda y sabe que puede lograrlo. 

-Anda que no eres puta, como una perra ahí, sin poder controlarte. 

Sus frases la ayudan. 

-Después lo vas a limpiar con la lengua ¿No te da vergüenza?


Está a punto. 

-Perra, eres una perra. 

-Amo, por favor ¿Me da su permiso para correrme? 

-Segundo 20, bien perra. Córrete. 

Ella estalla, se corre y cae sobre la rodilla de Él. 

-Límpialo Erytheia. 

lunes, 6 de junio de 2016

Listilla

Carlos, el Amo de mi amiga Silvia nos había invitado a cenar a su casa. Nos llevabamos muy bien con esa pareja... cuando el Amo me los presentó Silvia y yo conectamos muy pronto y Carlos era genial, así que también nos hicimos muy amigos. En su casa estaba muy muy cómoda... y a veces me pasaba de listilla. 

Ese día estabamos cenando sin parar de bromear cuando el Amo me echó la primera mirada. A Andrés no le parecía respetuoso que yo chinchase a Carlos... con Silvia le importaba menos. 

La segunda mirada me asustó del todo... pero estaba crecida y ya no fui capaz de parar.  Un "Eres idiota" hizo que el Amo me pidiese que saliese del salón para hablar. 

-Me parece genial que te lleves bien con mi amigo, es maravilloso pero te recuerdo que es un Amo, que le debes respeto y que eres mia. No me gusta ese juego, no me gusta que lo chinches y que seas irrespetuosa. Vas a acercarte a Carlos, le vas a pedir disculpa y le vas a pedir por favor que nos deje usar su rama y su habitación un rato. 

-Amo por favor no, le prometo que no lo voy a hacer más. 

-Creo haberte advertido más de una vez. no me hagas repetírtelo y ve. 

Casi me muero de la vergüenza. Cuando entré en la habitación Silvia estaba haciéndole una mamada a Carlos arrodillada delante del sofá. Yo me quedé de pie, esperando a que me mirase.

-¿No te sientas? 

-Carlos, quiero pedirte disculpas por mi actitud... y mi Amo me ha ordenado que te pregunte si nos dejarías un rato tu habitación y tu rama. 

La cara de Carlos fue genial y Silvia incluso dejó de chupar para mirarme riéndose. Aunque un golpecito en la cara que Carlos le dio con su polla la hizo volver a la tarea. 


-¡Andrés! - gritó Carlos. 

Mi Amo apareció por la puerta. 

-¿Nos vas a dejar mirar?

Casi me muero de la vergüenza cuando escuché a Carlos decir eso... Silvia me miró sonriente... perra...

-¿A ti que te parece Erytheia? - dijo mi Amo

-Me da vergüenza, Amo. 

-Venga va, os dejo mirar. 

Cuando llegamos a la habitación Carlos se sentó en la cama, y Silvia continuó con la mamada. 

Yo me desnudé y me coloqué sobre los cojines. 

-Uno, dos, tres... iba contando... soltando gemidos cortos como quejas suaves... con el 7 cayeron las primeras lágrimas, que Carlos lamió de mi cara. 

Paró en el 20. Para entonces Silvia estaba montada encima de su Amo. 

Mi Amo entró en mi culo y me folló con fuerza. Se corrió dentro y me colocó la joya anal para que no se saliese nada. Carlos, salió de Silvia para correrse en mis tetas que después ella lamió. 

Nos bajamos y se sentaron en el sofá. A mi el Amo me indicó el rincón... y mientras ello, jugando con las tetas de Silvia, veían una peli... yo, que soy muy lista... miraba la pared. 

jueves, 7 de abril de 2016

Aprendiendo a cuidarse.

Erytheia llevaba unos días pachucha, rara y tristona... ella pensaba que era hormonal y no le daba mucha importancia, pero su Amo Sí se preocupaba, Él sabía que algo no iba bien. Le insistió en que se cuidara y se abrigara al salir.

Sin embargo, como siempre, Erytheia no hizo caso y el fin de semana se fue con una amigas a comer, cogió frío  y bebió y comió demasiado.

El domingo, cuando se levantó vomitó un par de veces,  debido probablemente a que al llegar a casa no era capaz de mantenerse derecha.

Andrés había dicho que iría a comer a su casa, cuando llegó se la encontró en el baño, en braguitas y con mucho dolor de tripa. Se enfadó mucho al verla así,  ella sabia que tenía que cuidarse como propiedad de Él que era.

-¿Qué ha pasado Ery?
-No me cuidé  Amo.
-¿demasiado alcohol o demasiada comida?
-Las dos Amo. -A Erytheia solo le faltaba bajar  las orejitas para ser una perilla arrepentida.

- Vete a la cama Anda.

Andrés puso un calefactor en la habitación. "La casa helada y ella en braguitas... encima!"

Erytheia se tumbó de lado, mientras Él la tapaba con una manta.

-Cuando estés buena, te vas a enterar. Ahora vengo.

-No se vaya Amo, porfi.

-Shhh. He dicho que ahora vengo.

Cuando volvió y Erytheia vio lo  que traía en la mano no pudo más que encogerse y cerrar los ojos fuerte, como si con ello pudiese desaparecer.

Andrés se sentó y colocó a Erytheia sobre su regazo.

-¿Vas a ser buena?
-Sí Amo.
-Pues venga, abrete las nalgas sola, que  yo vea que colaboras.
-¿Sin lubricante Amo?
-¿Tu crees que te lo mereces?
-No Amo.
-Venga.

Erytheia sintió el termómetro entrando frío dentro de su culo, era enorme y le dolía horrores, pero ella ya sabía lo poco que le gustaba al Amo oírla quejarse cuando se lo merecía; y hoy estaba muy enfadado.

Lo dejo un rsto dentro, hasta que dio la temperatura y lo sacó.

-Bien,  no tienes fiebre. -le dijo mientras colocaba la goma del enema.
-Amo porfi, no lo voy a hacer más, de verdad. Eso no.
-Esto no es tu castigo Erytheia, el castigo vendrá luego, esto es para limpiarte y que no te duela. Lo hago por tu bien.
-Gracias Amo. - dijo ella un poco a regañadientes...

Su estómago se comenzó a hinchar y ella a sentirse peor. Cuando lo tuvo bien dentro el Amo le colocó un plug para que nada saliese. La dejó sobre su regazo mientras encendía la tele y se relajaba.
Erytheia sentía que no aguantaría mucho tiempo, temía que saliese todo mientras ella estaba sobre el Amo.

-Amo, no me aguanto más.
-Calla perrita, estoy viendo la tele.
-Pero Amo, porfi...

Un azote seco en el culo la calló durante un rato.
-Sé buena.

Un tercer comentario hizo que Erytheia acabase con una mordaza y varios azotes bien repartidos por su culo. 

Cuando pasó el tiempo estimulado Andrés se levantó con ella en brazos y la colocó en el water.

-Aguanta que te quite el plug.

Erytheia asintió

Cuando se sentó en el water lo expulsó todo, cerrando los ojos, de la vergüenza de que Él estuviese mirando. Pero Él le ordenó mirarlo... y ella obedeció.

Le quitó la mordaza.

-¿Has acabado?
-Creo que si Amo.
-Ahora te voy a bañar y vas a ser buena. ¿Entendido?
-Sí Amo.
Se colocó a cuatro patas en la ducha, Él la lavó como a una perrilla. Después llenó la bañera y entró junto a ella. Estaba cansada. La secó y le llevó a la habitación.

Tumbada bocabajo entró en su culo, aprovechando que estaba limpia y abierta. Aún así Erytheia dejó escapar un par de quejidos en las embestidas más fuertes.

La dejó dormida, con su leche escapando de entre las nalgas.

Cuando Erytheia despertó Él esperaba con una manzanilla. Su culo estaba limpio, Él le había quitado la leche con toallitas húmedas después de hacer un par de fotos.

-¿Cómo estás?
-Bien Amo.
-Bébete eso que tenemos que zanjar el asuntillo.
Erytheia dio dos sorbos largos a la manzanilla... odiaba su sabor.

-De momento y hasta nuevo aviso prohibidas braguitas,  chucherías, comida rápida y alcohol.  La próxima vez que te llamen tus amigas me llamas a mí antes de quedar.  ¿He sido claro?

-Sí Amo.

-Bien ¿Has acabado?

-Sí Amo.

-Ponte en cuatro sobre la cama. Ahora voy a hablar con tu culo para que se te grabe bien.

La rama no da descanso, a Erytheia no se le iban a olvidar... Lloró mucho mientras. Sentía que nunca iba a acabar, que no aguantaría, pero al final, lo logró. Sintió como guardaba la rama.

La cogió entre sus brazos y la meció.

-Perdón Amo.

-Shhh ya esta pequeña.


martes, 29 de marzo de 2016

Rutina

Ella siempre lo escuchaba llegar cuando se quedaba en casa a dormir, y salía a correr cuando amanecía. En su remolonear sentía como entraba en la habitación, se sentaba en la cama y le daba un beso.

-Erytheia, despierta.
-cinco minutos más Amo, porfi.
-Vamos arriba Erytheia.

Ella se levantaba e iba a poner la cafetera. Después, mientras Él se duchaba, le preparaba la ropa y hacía tostadas, cortaba fruta y preparaba zumo.

-Erytheia!

A Él le gustaba que Ery lo secara  despacio y que se la chuparla antes del café. Cuando se corría en su boca y ella se la dejaba limpia, se vestía, con su ayuda. Desayunaban juntos y mandaba a Erytheia a la ducha.

Ahora era Él quien elegía la ropa que Ery llevaría ese día. Pantalones ajustados, blusa abotonada, botines bajos y abrigo corto. Un pañuelo al cuello para proteger su garganta.

-Ponte en inspección. -le dijo al salir de la ducha.  Y comprobó su depilación. -bien, buena perra. 

Se iban juntos a trabajar, Él la dejaba a ella con la moto y le decía que pasaría a recogerla. En el trabajo a Ery se le pasaban las horas largas, a pesar de amar su profesión.  Un mensaje  de Él lo facilitaba todo... o lo complicaba en según que situación...

"Quítate las braguitas y masturbate sin correrte, después vete a la reunión que tienes y cuando salgas, lo vuelves a hacer"

Erytheia se quedaba a punto de caramelo, cachonda y sin poder correrse. Así pasaba la mañana, al borde del orgasmo.

Cuando llegaba la hora de salir,  sus piernas chorreaban ansia.

Él la recogía  en la moto,  a veces iban de compras o al cine, a pasear si no hacía mucho frío... Pero, los días favoritos de Erytheia eran cuando  iban directamente a casa. Como ese día.  Ese día Él la llevó a casa rápido. Y empezó a desabotonar su blusa en el ascensor. Le besó los labios con fuerza, mordisqueando su lengua. Se agarró a ella y la alzó para meterla en casa. La tumbó en la cama.  Le bajó los pantalones y entró con fuerza. Con ansia, sin preámbulos.  Embistiendo.

Cuando la follaba así Erytheia no podía controlar su cuerpo, le venían espasmos de placer, se retorcía y queria correrse. Gritaba y Él la sujetaba mientras la follaba.

-Amo, por favor. Permitame correrme.
-No puta.

Él se corría dentro de ella. Después la llevaba a la bañera, dejándola cachonda.  El agua calentita la esponja y Él sentado junto a ella. Ella lava las piernas de su Amo y su Amo se cuela con dos dedos dentro de ella.

-Ahora si te vas a correr.

Erytheia obedece, poca falta hace que su Amo la toque, está muy cachonda. Se corre en silencio, de forma profunda y larga.  

Cuando se recupera Él la saca de la bañera, la seca y la pone a cuatro patas. Entra en su culo y se lo sodomiza.

Después le ordena ponerse unas braguitas e ir a hacer la cena.

Él se ducha, después cenan juntos, Él en el sofá, ella a sus pies.

A la hora de acostarse ella se lava bien, se acicala  y se pone bonita para Él.

Él le hace el amor y se duerme agarrado a su cintura. Ella ya ha aprendido a no moverse mientras duerme, jamás querría deshacerse de sus brazos.

jueves, 25 de febrero de 2016

Erytheia y el sémen

La primera vez que Erytheia se metió una polla en la boca se sorprendió por la dureza que tenía. Sí, imaginaba que debía estar muy dura, pero esperaba un poco de carne blanda sobre la dureza... También se sorprendió de su sabor... "es piel... pero no sabe como un brazo, o como una cara cuando das un beso" pensaba, porque Erytheia es muy dada a reflexionar en situaciones inapropiadas. Sin embargo le cogió el gusto, pero paró cuando vinieron las primeras gotas de líquido preseminal. No le gustó el sabor. Esa fue su primera experiencia,  corta y extraña.

Cuando conoció a Andrés, Erytheia nunca había tragado sémen, pensaba que gustándole tan poco el líquido preseminal, el sémen le resultaría repulsivo. Pero claro, Andrés era su Amo y Él no iba a permitir que ella quitase la cara cuando Él se fuera a correr, por eso, la primera vez que Erytheia se vio arrodillada ante la polla de su Amo sintió miedo. ¿Le gustaría a Él como la chupaba? ¿Sería capaz de tragar el sémen?  Decidió que lo mejor era no pensar, al final el resultado sería, seguro, el mismo.

Él le dijo: "Abre la boquita" entre cariñoso y juguetón, conociendo los miedos de ella y a la vez excitado sabiendo que ella estaba insegura y aún así quería hacerlo por Él

Ella obedeció y él no tardó ni un minuto en introducirla en su boca, la dejó jugar con su lengua, viendo como se desenvolvía.  Erytheia se sintió diferente, le gustaba tenerla en su boca y le gustaba aún más cuando Él gemía, indicándole que le gustaba.  Continuó, cada vez más entusiasmada, sintiendo como palpitaba en su boca y de repente, comenzó a notar como su boca se llenaba de un líquido que fue tragando poco a poco, no le recordaba a ningún otro sabor, era completamente diferente,  pero, a pesar de sus expectativas aspiró buscando más, limpiando la polla de su Amo para no dejar ni una gota. Cuando acabaron Él la apoyó sobre su pierna, mientras descansaba sentado en el sofá y le acariciaba la cabeza. 

-Dime nena ¿Qué te ha parecido?
-Saladito Señor. 

Desde entonces, Erytheia prefiere lo salado. 

jueves, 11 de febrero de 2016

Su puta.

-Perra, así no, desnúdate despacio, sé sensual. 
-Si, Amo. 

Él estaba tumbado en la cama, en calzoncillos, con un trozo de chocolate con almendras en una mano y un trozo de chocolate blanco en la otra. 

Yo acababa de volver de una cena de trabajo, falda negra, camisa blanca, chaqueta, tacones negros, medias sobrias, pelo recogido en un moño y labios rojos. 

Me solté el pelo. Despacio, moviendo la cabeza a ambos lados, tranquila. Él puso música. Creo que en ese instante me puse colorada, odio los strip-tease (se escribe así).  Bailaba avergonzada, pero me fui soltando poco a poco. La chaqueta cayó después, mientras movía las caderas y bajé la falda. Ahí me recreé más, me gustaba mi imagen con camisa, medias y tacones. La camisa fue abriéndose botón a botón y levanté los brazos para dejarla caer. Mientras revolvía mi pelo y movía mi cabeza a los lados. Contoneaba las caderas cuando me deshice del sujetador. 

-Para. El resto te lo voy a arrancar a mordiscos. Pero ahora no, ahora ven y chupa, que mira lo  que has hecho, puta. -Dijo mientras señalaba su ereccion. 

Me acerqué a cuatro patas, subiendo a la cama y metí la cabeza entre sus piernas. Primero le quité los calzoncillos con los dientes y cuando conseguí sacar su polla comencé a lamer la despacio. Él seguía con el chocolate y de vez en cuando lo pasaba por mi cara, llenandome de churretes. Me agarró la cabeza cuando acabó el chocolate para follarme a gusto la boca. Cogiendo me por el pelo y ahogándome. Llegado el momento, se empezó a correr en mi boca y mientras lo hacía, sacó la polla, llenando mi pelo, mi cara y mis tetas. 

-Anda que no eres guarra, mira como te has puesto.

Me colocó sobre sus rodillas. Comenzó a darme azotes, no eran muy fuertes. 

-No quiero una perra sucia. 

Se reía divertido mientras yo soltaba pequeños quejidos. 

-Vamos al baño perra.

Me cogio en volandas, como si no pesas nada, y me metió en la ducha, abrió el grifo y puso mi cabeza debajo, pegada  casi al desagüe, de esa manera solo mi cabeza se mojaba. Se colocó detrás de mí y entró en mi culo, lubricados solo con un  poco de saliva para que no le doliente a Él. 


Se corrió y cerró el grifo. Con una toalla me envolvió y me abrazó, secándose el pelo y la cara. 

-¿Cómo estás pequeña?
-Cachonda Amo.
-Mmmm pequeña zorra ¿Qué voy a hacer contigo?

Sentada en su regazo, apoyando la cabeza en su hombro, entro con sus dedos en lo más profundo de mí y comenzó a moverlos. 

Me dijo que me corriese al oído y yo nunca querría desobedecerlo.


sábado, 6 de febrero de 2016

Caperucita

Para Erytheia el carnaval implicaba reencontrarse con su tierra, con sus raíces. Este año era especial, venía con ella su Amo, por primera vez iban a estar juntos el sábado de carnaval. Extrañamente además,  había decidido disfazarse.

Erytheia estaba en el baño, retocando su maquillaje cuando apareció Él, con un disfraz de Lobo que no le hacía justicia. Su perrita, se colocó la caperuza roja mirándolo asombrada, no sabía si era más asombroso que hubiese cedido a disfrazarse o que le pusiese tan cachonda un disfraz.

Salieron a la calle, habían quedado con las amigas de Erytheia que cuando los vieron comenzaron a reírse. 

-La única diferencia que hay entre Caperucita y Erytheia es que la del cuento se metía en la boca del lobo y Ery prefiere meterse la polla del lobo en la boca!!!

-Qué zorras que sois. ¿A donde vamos? 

Andrés charlaba con las parejas de sus amigas mientras ellas reían. Pero siempre tenía un ojo puesto en su caperucita.
Dieron una vuelta, escucharon varias agrupaciones y bebieron bastante. A Erytheia Andrés le cerró pronto el grifo, no entraba en los planes de la noche llevar a Caperucita en brazos por no tenerse en pie. 

Sobre las cuatro comenzaron a despedirse, el ambiente comenzaba a ponerse feo y ninguno quiso quedarse en la calle. Cuando llegaron a casa Andrés pidió a Erytheia que se colocas en posición tal y como estaba. Él entró en el baño y volvió sin el disfraz, desnudo, con la verdadera piel de Lobo que Erytheia conocía.

-Decían tus amigas algo de que tu querías chuparsela al Lobo ¿No? Pues venga, Caperucita, que estoy generoso.

-Lobo que polla tan grande tiene!

-Para ahogarte mejor putita.

Lo que comenzó siendo una mamada tranquila acabó siendo una follada de boca en toda regla.

Cuando se hartó, Andrés colocó a su Caperucita particular a cuatro patas sobre la cama, rasgó su tanga y entró en su culo, la follaba  con fuerza mientras azotaba sus nalgas y pellizcaba sus pezones de forma alternativa. Hasta que se corrió dentro de ella.

Ahora zorrita te vas a poner de rodillas sobre la cama, vas a abrir las piernas y vas a frotar tu coño de guarra hasta correrte.

A Erytheia esa orden le hizo agua el coño, si es que podía estar más mojado de lo que ya estaba. Se frotó continuamente, mientras Él fotografiaba a esa Caperucita tan poco infantil. Cuando se corrió agradeció a su Amo y sintió como papelillos y serpentinas caían a su alrededor en una explosión de placer.

-Gracias Amo, gracias.
-Ahora mi niña, espera un momento que te llevo al baño y vamos a dormir.

No dio tiempo, cuando el Amo volvió de dejar la cámara en su sitio, Caperucita estaba dormida sobre la cama.

domingo, 17 de enero de 2016

El juego de la estatua

Ese día había pensado pasarlo en casa. Llevaba varios días medio pachucha y saturada de trabajo. Eran las doce y media y estaba trabajando en la mesa del comedor cuando se abrió la puerta. Sólo Él tenía llaves. Me pilló desprevenida, en pijama y con todas las cosas del trabajo esparcidas.

-Hola pequeña. ¿Aún en pijama? Vamos.

Me agarró la mano y lo seguí por el pasillo. Una vez en el cuarto de baño abrió el grifo y comenzó a desvestirme. Estaba la bañera se llenaba poco a poco de agua que calentaba el ambiente. Cuando estuve desnuda me ordenó prepararme y me inspeccionó. Por suerte a pesar de haber estado regular no había descuidado la depilación. Me mandó meterme en la bañera.

-Mis brazos, me barriga, mi teta, mi otra teta, mi pezón -pellizco- mi otro pezón, mis piernas, mi coño...-Tres dedos dentro- mis piernas, mis pies. Bien, mi propiedad limpita. Ahora voy a lavarle el pelo. Así mi muñeca. Echa la cabeza para atrás cosita  mía, buena chica.

Me sacó de la bañera y me secó. Después me sentó en el suelo sobre las toallas y comenzó a secarme el pelo. Era minucioso en la tarea. Yo sabía que tanto mimo no me libraría de un castigo y efectivamente así fue.

-Lista, ven a la butaca.

La butaca era un sillón de mi salón donde Él se sentaba especialmente a regañarme por una falta cometida.

-¿Pensabas estar todo el día en pijama?
-No Amo.
-¿entonces?
-No  me di cuenta de la hora Amo.
-¿Qué te tengo dicho?
-Qué debo mantenerme aseada y vestida aunque esté en casa. Puedo ponerme mallas y ropa cómoda pero no pijama. Nunca más tarde de las doce en pijama.

-¿Y qué rutina te digo que sigas?

-Qué me levante, desayune  y me duche.

-Bien, has desobedecido, vamos a jugar a la estatua.

No sabéis cuanto odio el juego de la estatua. Consiste en arrodillarme tiempo marcado por una alarma que no sé cuándo va a sonar. Pinzas en los pezones, un plug en el culo, un vibrador al máximo en el coño y con la lengua fuera, sobre esta un cacahuete que no se puede caer. Pero lo peor es que lo hago en un rincón del salón mientras Él pasa de mí.

Debió notarse mi cara de disgusto pq antes de empezar me lleve varios azotes fuertes en cada nalga

Estuve así como mil años. Él leía, iba a la cocina a por frutos secos, bebía agua, pero ni me miraba.  Pensé que no aguantaría,  las ganas de correrme, de tirar el cacahuete al suelo, de frotarme contra su pierna como una perra... pero a la vez pensaba muchísimo en el castigo. Tenia que cumplir los protocolos a raja tabla si quería ser suya, pertenecer a su mundo. Esto no podía volver a pasar. Lloré un poco. Pero aguanté el castigo. Me puso la mano para que le diera el cacahuete y me quitó las pinzas lamiendo cada pezón para calmar el ardor. Me subió sobre su regazo en la butaca, como una gatita pequeña. Y me acarició el lomo y el culo hasta que me quedé dormida. Me despertó a la hora de comer, me había trasladado al sofá y había cocinado macarrones con salmón y queso. Hacía una semana le había dicho que me apetecían pero como estaba regular quería cuidarme. Ahora estaba bien y Él no lo había olvidado.

viernes, 1 de enero de 2016

Recuerdos futuros

A Erytheia le acababa de follar el culo su Amo, aún lo tenia dolorido y abierto, los pezones y los labios hinchados, la respiración no había terminado de calmarse y su garganta tenia la textura característica del sémen.  El Amo dormía agarrado a ella, protegiendo su posesión con fuerza y si ella se movía un poco, el apretaba más. A veces una mano acariciaba su costado y bajaba hasta su culo, se quedaba ahí un rato y volvía a abrazarla por las caderas. Erytheia se sentía en el mismo paraíso,  follada, besada, dominada y querida. Pensaba en años atrás,  en su primer encuentro, tras presentarlos una amiga en la cafetería charlaron un tiempo y su amiga, tras decirle a Erytheia que ambos compartían ese sentimiento perversamente placentero, les concertó una cita. Ella estaba nerviosa, muy nerviosa de pensar que se encontrarían aquella noche. Había salido tarde de una reunión importante, se había arreglado con prisa y muerta de miedo, se había dirigido al lugar. Vestía una falda azul plisada de vuelo camisa a rallas y tacones a juego. El azul le transmitía suerte. Cuando llegó Él estaba allí con esa sonrisa tranquila y segura... A Erytheia le temblaban las piernas. ¿Y si todo iba mal? Aunque su verdadero miedo residía en qué ocurriría si todo fuese bien ¿Estaría ella a la altura de las circunstancias?  Él se levantó y le dio dos besos. Ella se puso colorada cuando Él le ofreció sentarse. Pidió un refresco, porque se encontraba muy acalorada y cuando dio el primer sorbo, se sintió una niña al comparar su gaseosa con la copa de vino tinto que tomaba Él.

Él, que había notado el temblor de su mano, la tranquilizó preguntándole por la reunión, llevando la conversación a la cotidianidad de Erytheia, le dijo sin palabras que todo estaba bien. Descubrió de Él que apartaba los guisantes de la ensaladilla, que cuando sonreía se le formaba una arruguita entre las cejas y que odiaba las cremas de verdura. Charlaron de todo, de nada. Erytheia pidió un vino para cenar y pudieron brindar por una noche que olía a comienzo. Erytheia, que tenía miedo a la necesidad de salir huyendo, se encontró de repente al temor de que echaran el cierre del local. Nunca nadie le había transmitido la tranquilidad que Él le transmitía, nunca nadie la  habia mimado tanto al pasarle un trozo de pan.

Erytheia piensa en el camino, no ha sido fácil ambos han trabajado mucho, ella superando sus miedos, Él cultivando una paciencia infinita  pero solo hay que mirarlos ahora, ÉL Amo, acabado de despertar, gira a Erytheia, la besa en los labios y agarrándola del pelo, la guía hasta su pene ese que Erytheia hace ya tiempo aprendió a chupar con adoración.

El miedo a empezar existe, pero peor es el miedo a no continuar.

jueves, 24 de diciembre de 2015

Nochebuena

Estaba todo preparado para cenar. La mesa para dos, aperitivos, crema y pavo... dulces menos que el Amo no es muy de mazapán.

Yo con una falda roja, un moño con una cinta roja y un lazo alrededor del pecho... soy un regalito monismo.

Cuando el Amo llega lo espero arrodillada, con una copa entre las manos. Me mira sonriente. Coge la copa y me abraza poniéndome de pie. Es más guapo...

-Sirve la cena, solo después de cenar abrirás tu regalo.

Cenando me siento a su lado. Y el juega con mi coño desnudo. En el primer plato deshace el lazo que envolvía mis pechos y me quedo así, recibiendo pellizcos, mordiscos y besos en los pezones a cada rato.
Cuando voy a por el sorbete de limón que he hecho de postre (por eso de que al Amo no le gustan los dulces navideños) mi cuchara ha desaparecido y en su lugar hay dos pinzas.  Lo miro.
-Vamos, no tardes.

Pinzo  mis pezones  y cuando Él ha empezado a comer, meto la lengua en la copa y comienzo a dar cuenta de mi sorbete. Al Amo le divierte y me hace una foto. Dice que será su felicitación navideña para sus amigos Dominantes. Yo sonrío y sigo comiendo.

Cuando acabamos recojo la mesa. Me dirijo a donde Él está y me situó entre sus rodillas. Me levanta y me sienta sobre Él.

-A ver Erytheia. ¿Has sido buena este año o debería darte unos azotes?

Yo me río.

-He sido buena Amo.

-Aún así,  creo que antes de tus regalos debería darte unos azotes, para que no olvides ser buena el año que viene.

Me coloca sobre sus rodillas, levanta mi falda y recorre mi culo con sus dedos. Es delicado al hacerlo. Los azotes comienzan a caer despacio, y entre los azotes alguna caricia, algún beso, algún mordisco. Cuando acaba tengo el culo rojo y El la polla dura. Se desabrocha el pantalón y la saca. Me sienta sobre ella y me penetra.  Cabalgo sobre sus rodillas guiada por el ritmo que Él impone agarrando mi pelo. Con la otra mano me frota el clítoris con fuerza.

-Córrete Erytheia.

Cuando lo ordena lo hago y siento también su leche dentro de mí.

Me arrodillo a limpiar bien su polla, hasta dejarla reluciente.

-Perrita buena. Ya puedes abrir tus regalos.
Lo primero que hago es empujar hasta sus pies la caja que contiene sus regalos. Una camisa, unos zapatos, un reloj, una colonia, un flogger y una vara nueva, que el otro día partió la anterior en mi culo. Me sonríe y me dice que le encantan. Me besa y me apremia a abrir los míos.  Hay tres paquetes.  El primero que abro contiene 5 libros que quería leer. Lo beso agradecida. El segundo  un vestido con medias y tacones que quiere verme puestos en fin de año. El tercero un  uniforme de colegiala con lazos zapatos y calzas incluidas ,  dos piruetas grandes, y una paleta de madera en la que viene escrito "niña mala".  

Se me escapa una carcajada, nerviosa.  Me acerco a agradecer al Amo su regalo. Empiezo besando su polla y acabo metiéndola entera en la boca. Una mamada  despacio que acaba en una follada de boca cuando Él se pone de pie y comienza a marcar el ritmo. Me dan arcadas pero no para. Se corre en mi cara.

Se la limpio con la lengua. Él restriega el sémen por mi cara y me da sus dedos para que los limpie. Va hacia la habitación y lo sigo a cuatro patas. 

-Desnudame.

Lo hago, con mucha delicadeza. Cuando está en bóxer me ordena parar. Se mete en la cama.

-Ve a lavarte y ven a la cama anda.

Cuando volví me esperaba listo para seguir usandome  y bueno... no hemos dormido nada.

Me encanta la navidad.

lunes, 14 de diciembre de 2015

La gata

Nunca he sido capaz de comprender por qué mi Amo llama gatita a una zorra como yo... Las gatitas son independientes y elegantes... yo lo único que comparto con una gata es lo muchísimo que me gusta lamer la mano de mi Dueño.

Sin embargo a Él le gusta que yo, además de Su puta, Su sierva, Su zorra y Su perra, sea su gatita... Y yo soy todo lo que Él diga. Hace unas semanas, dejó un paquete en mi casa, una caja envuelta en un precioso papel de regalo negro, con un lazo dorado.

-Tienes prohibido abrirlo hasta que te lo indique expresamente.

Me moría de curiosidad, pero si algo sé, es obedecer una orden directa (casi siempre)... me até las ganas y ni siquiera lo moví de donde Él lo había dejado.

Hoy, cuando salía de trabajar recibí un mensaje.
"Come bien, descansa media hora y prepárate para mí. Estaré allí a las seis. Quiero que abras el paquete y te pongas lo que hay dentro."

¡Por fin había llegado el día!

Me costó mucho comer bien entre tanta expectación, pero no me moví de la silla hasta que me terminé el plato. Después de recoger la cocina y un poco la casa me eché media hora... no dormí demasiado pero descansé un poquillo. Por último, cuando faltaba una hora para su llegada comencé a prepararme para Él. Revisar la depilación, ducharme, secarme bien, maquillarme un poco, peinarme y por fin, abrir el misterioso paquete.

Lo puse sobre la cama y lo abrí con cuidado... ni siquiera rompí el papel en mil pedazos... tenía ganas pero me contuve.  Dentro de la caja, envueltos en papel de seda encontré, unas orejas de gatita negra, unas medias de seda negra, un tanga negro, un collar con cascabel y una cola de gatita... sí, negra.

Me coloqué las medias, medias implicaba tacón así que fui a buscar mis tacones negros. Me puse las orejas y el collar y por último me lubriqué un poco el ano y metí la cola.

Eran menos diez... me fui a la puerta y me coloqué como una gatita esperando a su Amo.

Él llegó puntual. Acarición mi lomo y yo lamí sus pies. Fue hasta un sillón caminando y lo seguí. Con la boca conseguí deshacer los cordones de sus zapatos y descalzarlo, luego fui a por las zapatillas y se las coloqué. Me acarició la cabeza y ronroneé agradecida.  Comenzó a jugar conmigo me acaricia la cabeza y la barriga, yo me pongo bocarriba con las patas en alto y juego con sus brazos, que me hacen cosquillas.

-Mi gatita bonita. ¿Quieres leche gatita?

De un salto me incorporo y maullo, mientras restriego mi cara contra su entrepierna. ¿Que si  quiero leche? Una gatita siempre quiere leche.

-Bueno, vale gatita, te daré leche.

A cuatro patas espero mientras Él saca su polla del pantalón. Voy a lanzarme a lamerla cuando me la aparta.

Pongo cara triste y lo vuelvo a intentar... Sigue moviéndose y comienzo a maullar frustrada. Quiero leche.

Al final un pollazo en los morros me coloca mi premio cerca de la boca. Lo lamo agradecida y me lo trago entero. Se pone muy, muy dura dentro de mí. Lamo con ansia, chupo y juego con mi lengua, hasta que consigo la leche. Trago y me relamo. La beso en la punta y maullo agradecida.

Él acaricia mi cabeza y yo ronroneo de puro gusto. Me sube en su regazo y me acaricia todo el cuerpo. Yo lamo sus manos y su cara mientras Él juega conmigo... Pasamos mucho rato así... me encanta lamerlo todo... y que me acaricie me empieza a excitar.

Me caliento y noto como Él también lo hace, por la dureza de su polla bajo mi cuerpo.

Me coloca a cuatro patas en el sofá. Me quita las orejas, el collar y de un tirón saca la cola.

-Ahora te voy a follar como la puta que eres.

jueves, 10 de diciembre de 2015

El Culo de Erytheia.

Me miro en el espejo... Él está haciendo la cena, estoy cansada y la ducha me ha dejado muy relajada, llevamos todo el fin de semana juntos, todo el fin de semana siendo suya. De espaldas al espejo observo mi culo. Me gustan las marcas.

En la nalga derecha, desde la zona central superior hasta el final inferior tengo una marca con forma de trenza. Él usa un cinturón trenzado porque le gusta el dibujo que queda, y a mí también.  Ayer, cuando llegamos después de comer en el asador, me pidió que lo ayudara a desvestirse. Yo estaba a cuatro patas, desatando sus cordones con la boca, mi culo estaba expuesto y Él sujetaba en la mano el cinturón. El correazo me pilló desprevenida... casi me trago la punta del cordón... Mi cara debió ser un poema, porque Él no podía parar de reír.

En el centro tengo dos círculos rojos enormes, antes, cuando se tomó el café, estaba viendo una película, pero se aburría... la verdad es que no era nada interesante. Me mandó a por el cepillo del pelo. Me ordenó que subiese sobre la mesita baja de rodillas y que me auto-azotase.
-Más fuerte. Zorra, más que zorra. ¿Por qué te azotas?
-Porque soy una puta sumisa Amo.
-¿De quien eres guarra?
-Suya Amo, su propiedad.
-Más fuerte, ahora en la otra nalga.

Yo me azotaba, me insultaba y Él contaba y me daba indicaciones. Cuando me ordenó parar habían caído alrededor de 50 y me ardía el culo.

Por encima de los dos círculos rojos tengo en relieve las marcas de varios varazos. Lo toco y está caliente. Las lineas están bien dibujadas y van de una nalga a otra. Dormía la siesta muy agarrado a mí, cuando despertó me colocó a cuatro patas, ató mis manos al cabecero de la cama.
-Cuenta perra.

Conté 20, pero no hay tantas marcas de vara.  Lloro a moco tendido... la vara me derrumba, siempre. Él me abraza y me da besos, me sienta sobre su regazo, manteniendo cuidado de tener el culo al aire. Pone crema sobre mi culo. Me tranquiliza.

Cuando estoy mejor me folla el culo. Y ahora que me miro al espejo veo mi ano dilatado.Coloco el plug como me ha dicho, es el primer plug que compré, con una joya azul y me siento bonita. Con todas sus marcas.

Moratones y colorados...

Pero mi preferida está en la nalga izquierda, abajo. Estaba acostada en la cama. después de la follada, había limpiado bien su polla con mi lengua. Me abrazaba dejando caer su peso sobre mi cuerpo. Bajó poco a poco hasta mi culo. Acariciando cada una de mis marcas... igual que hago yo ahora ante el espejo... con la delicadeza de sus dedos. Dibujando entre las marcas de mis nalgas... entrando en mi ano con sus dedos. Y justo ahí, en la parte inferior de la nalga izquierda, me muerde. Tengo la marca de sus dientes en mi culo, de sus dientes, de su vara, del cepillo a orden suya, de su cinturón centrado. Tengo la marca en mi culo de su propiedad... de saber que mi culo no es mío, es suyo.






Muchas gracias a la preciosa @Ca_t8   por su idea.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Toda Suya, toda Llena.

Estoy en el trabajo, bastante harta de una compañera que no para de mandarme mails chorras... será que ella no tiene nada que hacer. Suena mi móvil.

-Hola perrita.
-Buenos días Amo.
-¿Cómo vas vestida?
-Llevo el vestido verde, las medias marrones super bonitas que compramos la semana pasada, los botines camel y ropa interior... el conjunto verde botella que a usted le gusta.
-Pues el conjunto que a mí me gusta, quítatelo.
-Sí Amo.
-¿Llevas el plug en el bolso?
-Sí Amo y el huevo también.
-Bien, de momento quero que te quites la ropa interior y te pongas el plug, hasta que yo te avise. También quiero que te masturbes durante diez minutos, sin correrte. Vuelves al despacho y sigues con tu trabajo. Luego te llamo. Portate bien zorrita.

Cuelga y yo me dirijo al baño. Cierro la puerta con pestillo y trato de ser lo más rápida posible... me aterra que alguien me oiga. Masturbarse diez minutos exactos sin pasarse de la hora y sin correrse es complicado.

Me excito con facilidad, más aún llevando el plug anal en el culo, sentirme llena me pone más cachonda.

Me tengo que morder el brazo para aguantar mis ganas, pero lo logro y me recompongo para volver al trabajo.

Una hora después, vuelve a llamarme. Me pide que cierre la puerta y que me masturbe con fuerza mientras estoy al teléfono,

-Mírate, serás zorra, masturbandote en el trabajo  y sin llevar bragas, hay que ser muy guarra para hacer eso que estás haciendo... Qué puta eres. Dime zorra ¿Qué eres?
-Su Puta Amo, su propiedad, su guarra, su juguete, su chupapollas.

Comienzan a mezclase mis palabras con gemidos... a no ser casi capaz de aguantar mi ezcitación.

-Frena Guarra. No se te vaya a ocurrir correrte.

Me vuelve a llamar un par de veces más, hasta que llega la hora de comer y me resbala el flujo por los muslos.

Salgo del trabajo, cansada y cachonda, turbada por la excitación

Su coche esta en la puerta. Subo y me coloca el cinturón. Con las manos coloca mis piernas abiertas y en alto. Toca con dos dedos mi coño y lame la humedad.

-Eres una fuente, una perra en celo.
-Si Amo, estoy muy cachonda.
-¿Y quieres correrte?
-Solo si usted me lo quiere permitir Amo.
-De momento no has hecho nada para merecerlo y tengo hambre.

Conduce hasta su casa. Me desnudo y espero a que me indique algo.

-Pon la mesa. Para dos.

Hago lo que me dice mientras, en cada viaje a la cocina, lo veo cocinar. Sus movimientos en la cocina son una danza, parece coordinarse a la perfección con los ingredientes y siempre he pensado que ahí residía su buena mano para los fogones.

Cuando está todo casi listo me sube a la encimera. Mete en mi coño el huevo vibrador y lo pone en el nivel 2

Nos sentamos a la mesa. En un momento tengo ante mí unos calabacines  hechos espaghetti al ajillo y un solomillo de ternera.

Comemos tranquilos. Si yo no estuviese desnuda, cachonda y con mos agujeros llenos pareceríamos una pareja totalmente convencional comiendo.

Cuando terminamos de comer me lleva a la habitación. Sin siquiera recoger la mesa.

-Ahora que he saciado mi hambre, voy a saciar mis ganas.

Saca el huevo de mi coño y me folla. Me siento muy llena con su polla dentro y el plug en el culo. Su lengua, además; juguetea en mi boca al ritmo de las embestidas.

-Córrete todas las veces que puedas.

Yo estallo justo tras su orden y cuando eñ se corre lo vuelvo a hacer.

Cuando sale de mí me apresuro a limpiar su polla. La dejo limpia y al ir a sacarla de mi boca, Él vuelve a meterla dentro. Una mamada muy despacito, como a Él le gusta... mi lengua juguetea cariñosa con su miembro, aún sensible de la primera corrida.

Al final se la consigo poner dura de nuevo, tras bastante rato jugando.  En ese momento me aparta. Me coloca a cuatro patas sobre la cama y me saca el plug. Casi de inmediato, introduce su polla en mi ano. Me folla y me masturba con sus dedos.

Aún tengo el coño sensible de tantos orgasmos seguidos.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Cállate la boca.

Me despertó un mordisco en la barbilla.

-Ay! - fue más un quejido que un grito.
-Cállate la boca.
Siguió mordiendo, mi cuello, mis pechos, mis brazos...  me bajó las braguitas y me penetró con brutalidad.

Yo callada, claro.

Pero a medida que me excitaba mi respiración comenzó a acelerarse, a poderse escuchar... y un gemido salió furtivo de mi garganta.

Plas! Bofetón.

-Que te calles!

Bajé la mirada. Él sujetó mis brazos sobre mi cabeza y comenzó a morderme justo por encima de las axilas...

Dolía y mi concentración bailaba entre el dolor y el placer de sus continuas embestidas.

Se corrió y me dejó ahí.

-Dúchate y vente a desayunar perra.

Aparecí por la cocina a cuatro patas.  Él bebía su café apoyado en la encimera.

-Vamos perrita, desayuna. Y que no te vea levantar la cabeza de tu comida.

Comencé a desayunar del cuenco con leche y cereales que habia en el suelo. La leche estaba calentita y sabia a miel... como a mi me gustaba. 

Mientras desayunaba noté el Hitachi jugueteando en mi coño... claro, me sobresalté y levanté la cabeza.

Varazo.

-¿Qué te he dicho?

Volví a bajar la cabeza... pero cada vez que cambiaba la vibración  ocurría lo mismo.

Me acabé el desayuno a duras penas... me costaba comer cuando estaba tan cachonda.

Me agarró en volandas hasta colocarme sobre sus rodillas.

Mordía mi oreja mientras el aparatito me torturaba de placer.

-Vamos Zorra, Córrete que tenemos que ir a currar.

Buenos días Jueves.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Domingo en el campo

 Me recogió en mi piso por la mañana. Falda negra, camiseta rosa con escote de pico, chaqueta vaquera, botines negros de tacón bajo y medias negras. Nada más, nada menos.
Subo a la moto y mi falda vuela un poco, para mi vergüenza… por suerte, no hay nadie en la calle… es demasiado temprano para un domingo.
Me lleva a las afueras, a un bosquecillo apartado al que no va casi nadie. Nos encontramos solos. Lleva una mochila que me causa tanta inquietud como excitación.
-Erytheia desnúdate. Déjate las medias y los zapatos.
Saca una manta y la pone en el suelo. Coloca una botella de vino, una copa, un bol y  un paquete de cacahuetes.
-Ponte ahí que te inspeccione.
Me coloco en posición. Piernas abiertas, manos a la cabeza, sacando pecho.
Me recorre con los dedos. Mira si voy bien depilada, entra en la humedad de mi coño con dos dedos y los huele. Me los pone en la boca para dejárselos limpios.  Pellizca y amasa mis pechos, los azota y abre mi boca. Me besa.
-Trae el culo.
Me giro me agacho y separo mis nalgas con las manos.
Entran un par de dedos. Después entra un dildo que acaba en una cola de perra, lo deja ahí y amasa mi culo.
-Bien. Vamos a beber algo perrita.
Me coloco a cuatro patas. Él sirve una copa de vino y echa un poco en mi cuenco.
Bebe tranquilo y yo también lo hago, lamiendo.
-Come perrita.
En su mano hay cacahuetes que me ofrece. Yo gateo hasta Él y los como directamente de su mano. Ladro agradecida, Él lo quiere así… pero no puedo evitar ponerme colorada.
Vuelvo a beber.
Saca de la mochila un juguete de perro.
-¿Quieres jugar perrita? Cógelo.
Lanza el juguete y yo gateo hasta recogerlo para llevárselo hasta donde está. Cuando se lo entrego vuelve a hacerlo y repite el juego hasta que se cansa. Tengo las rodillas destrozadas y las medias rotas.
-En pie.
Me levanto y tira de mi cola hasta sacarla. Duele.
-A ver Erytheia. Mírame. ¿Cuántas faltas has acumulado esta semana?
-Seis Amo. – digo y agacho la cabeza.
-Mírame. ¿Eso cuantos azotes son?
-Sesenta Amo, más los que usted considere que merece su perra.
-Vete a buscar una vara buena, que me guste. Si la tengo que buscar yo, doblaremos.
-Sí Amo.
Encuentro una, quizás demasiado gorda, pero prefiero pasarme a quedarme corta y recibir más.
Llego a dónde está y se la entrego. Asiente satisfecho y me indica que me agarre al árbol.
Cuento en voz alta, concentrada en no perder la cuenta. Cuando acaba me gira. Me ata las manos al árbol y me folla. Se corre sobre mi ombligo. Con dos dedos coge mis flujos y me los unta en la cara.
Se sienta y termina su copa, con tranquilidad, comiendo cacahuetes. Al rato se levanta. Me da de beber de su copa y derrama un poco sobre mis pechos. Lamiéndolos.
Me desata, me visto y me lleva a casa.
Me manda a la ducha mientras prepara la comida. Mi mima como nadie.
Le sirvo la comida y como a sus pies.  Se sienta en el sofá mientras yo recojo la cocina. Cuando acabo llego y me arrodillo a sus pies. Me agarra el pelo y me subo sobre su regazo.

Me quedo dormida. 

jueves, 12 de noviembre de 2015

Él y su capricho.

Llego sosteniéndome milagrosamente sobre mis nuevos tacones negros a su casa. Mi vestido gris se adapta a las curvas de mi cuerpo. Toco el timbre y me arrodillo... Abre la puerta y me invita a pasar. Gateo tras su paso.  
-Has llegado pronto.

Se vuelve a sentar a cenar, me dijo que viniese cenada. Cuando acaba, lleva los platos a la cocina, yo me mantengo en un rincón, arrodillada, llevo puesto el collar, los tacones y el tanga.

Me agarra por la coleta y me tumba sobre la mesa. Abro las piernas y me ata a las patas. trocitos de fruta sobre mi cuerpo y vuelca un poco de crema de chocolate en mi vientre. 

Saborea tranquilo el postre. De vez en cuando pone chocolate en mi boca y me besa. 

Cuando se acaba la fruta me lame. Desata mis piernas y las levanta hasta atarlas junto a mis brazos. 

Me enseña la vara y sonríe. 

Me azota y yo los cuento en voz alta.

-uno, dos, tres... quince.... veinticinco... treinta.... cincuenta...

 Estoy en su mundo, ya no existe nada más que Él y su placer. Tengo las nalgas y los muslos rojos, llenos de rallas. Lloro a moco tendido... 

Me desata y me lleva a rastras hasta la habitación... allí entro en la ducha. 

Orina sobre mi, sobre todo mi cuerpo... trago algo, aunque en general no lo enfoca a mi boca. 

Abre la ducha y me lava, rápido y sin miramientos. 

Me saca y apoya mi torso sobre el lavabo. 

Entra en mi culo y me folla, embiste con fuerza y lo saca para entrar en mi coño, alternando mis agujeros. 

Acaba girándome y arrodillada, se derrama en mi boca. 

Me lleva en brazos a la cama.

Me deja allí tumbada y cuando vuelve pinza mis pezones, ya duros. 

Con los pezones pinzados juega con diferentes vibradores en mis agujeros. 

-Córrete todo lo que puedas, zorra. 

Me corro, me corro, me corro y me vuelvo a correr... acabado absolutamente agotada... pero consigue arrancarme tres más. 


Cuando quita las pinzas y me masajea comienzo a relajarme. Deja los juguetes en la mesilla y me tumba sobre Él. llena mi cuerpo de crema y lo masajea. 

-Duerme Erytheia

Y yo, rendida, obedezco.