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viernes, 4 de septiembre de 2015

Destino sorpresa II

La primera parada fue en un restaurante en mitad de la carretera que podría haber estado en cualquier parte. Un lugar rodeado de campo con un jardincito de ensueño. Comimos genial, tanto pescado como carne. Tras el postre me metió por el jardincito y allí me folló concediéndome mi tan ansiado orgasmo. Él había pasado tres horas conduciendo y excitándome  sin permitir que me corriese.

En el coche volvió a ponerme el antifaz y me quedé dormida un ratillo, lo cual es un logro, porque al principio dormir con el antifaz me era imposible. Cuando me despertó estábamos en el parking subterraneo de un supermercado. Fruta, tostadas, zumo, leche, café. Lo justo para tres días de desayuno.
El acento del los lugareños no se diferenciaba mucho del mío propio, pero seguía sin saber donde nos encontrabamos.

No estuvimos en el coche más de quince minutos. Cuando aparcó por última vez estábamos en unos apartamentos a pie de playa. Mi Amo es maravilloso.

-Estamos en septiembre, espero que no haya muchos veraneantes. 

Una habitación con cama de matrimonio, cabezero de forja y espejo en el techo. Un sofá repleto de cojines y una alfombra fina a sus pies, una cocina pequeña, un baño con bañera redonda, terracita y una piscina privada. Como siempre mi Amo había pensado hasta en el último detalle.

Me llevó a la cama y me dijo: Tú has dormido, ahora me toca un rato a mí. Se tumbó y yo me dediqué a adorar sus pies, lamerlos y masajearlos.

Despertó después de una hora, y de sus pies pasé a su polla. Cuando se derramó dentro de mi garganta me señaló el suelo y a cuatro patas lo seguí hasta la piscina. Se puso a nadar, mientras yo en el borde tomaba el sol.

Salió y me folló el culo en la terraza.

Después nos duchamos juntos y fuimos al pueblo a cenar...

jueves, 6 de agosto de 2015

Qué Bonito

1Camina por la playa hacia mi encuentro... a Él la playa le gusta así, cuando ya no queda nadie. Nos sentamos juntos en el paseo marítimo, Él huele a mar y me da besos pequeñitos por el cuello. Me lleva a casa y preparo un baño, me deja cocinar mientras se quita la sal.

Que bonito tener alguien que te quiera así, de natural.

Aparece con la toalla en la cintura y el pelo mojado. Me besa y picotea de lo que estoy preparando. Pone la mesa y nos sentamos juntos a cenar. No hablamos y nos lo decimos todo.

Me lleva luego a la cama y con calma me folla, tumbada a lo largo, con las piernas sobre su cuerpo.

Me azota y me pide que se la limpie... dice que la he dejado perdida... después se tumba a hacerme cosquillitas en la espalda y al poco tiempo siento un cojín que se coloca bajo mi estómago, su polla dura de nuevo se hace hueco en mi ano, que es suyo.

Se corre en mi espalda y me besa la boca.

Me ducho y Él sirve helado...

Que bonito que alguien te quiera tanto, que olvide hasta el postre.

domingo, 5 de julio de 2015

El bikini

Tengo una amiga que dice que no hay nada mejor que follar y nada peor que follar con calor...

Pues bien. Hoy en mi tierra estábamos a 40 grados a la sombra, sumemoslé humedad y viendo caliente... una maravilla de tiempo...

Mi Amo que es más bueno que el pan me llamó por la mañana y me dijo que me preparase para ir a la playa. Me esmeré en gustarle, porque sé que la playa no le gusta nada "demasiada gente y demasiada arena." Bikini que realce mi cuerpo, vestidito muy cortito, cola alta, gafas de sol y unas chanclas que resalten mi tobillera. Soy Suya.

Me recoge en coche sobre la una. Viene con bañador, chanclas y camiseta. Me besa y sonríe. Salimos dirección a la playa,  llegamos en unos veinte minutos. Me envía a buscar sitio y va directo a reservar mesa en el chiringuito. Vuelve con dos limonadas...

-¿Te has puesto ya crema?
-Aun no.
-Gira.
Comienza su ritual, me pone crema por todo el cuerpo... tarda bastante rato. Luego me permite ponerle a Él. Se tumba bocarriba en la hamaca y me agarra fuerte la mano. Bebe de su limonada y refunfuña cuando siente algún niño correr cerca haciendo ruido. Yo me río de sus quejas, porque en realidad le encantan los niños. Llevamos un rato cuando tira de mi mano. Me levanto y lo sigo a la orilla. Al tocarla con el pie retrocedo.

-Está fría. - digo ante su mirada.

Me coge en brazos y sin escucharme entra en el agua. Cuando el agua le llega al pecho me dice.

-Su parada Señorita. Abajo. -Le pongo cara de cachorrillo triste, está muy  fría. - ¿Te bajo yo?
Insisto un poco, a ver si cede... pero como esperaba no lo hace y se sumerge conmigo en brazos. Ahora ya estamos ambos mojados. Nado un poco, alejándome de Él y lo salpico. Se abalanza sobre mi y me hace cosquillas. Me besa, aprieta mis pezones y nada más adentro conmigo.

Cuando nos vemos solos baja la parte inferior de mi bikini.
-Ese bikini tuyo tan pequeñito me la ha puesto muy dura zorrita. Tendrás que solucionarlo.

Me muerdo el labio y sonrío pícara... me encanta. Me besa con pasión y me aprieta los pezones sobre la tela. Me la clava así, de pie. Coloca mis piernas sobre Él y me folla. Me embiste sin separarse de mi boca... en silencio... en un beso largo...

-Córrete nena, córrete ahora.

Me dejo llevar por la oleada de placer que me invade. A la vez que Él se derrama en mí. Quedo rendida. Me sumerjo para limpiar su polla y salgo del agua. Nadamos hacia la orilla, lo sigo.

-Es hora de comer. Sécate y vuelve a ponerte crema.

Mi amiga no tiene ni idea.

viernes, 24 de abril de 2015

Noche en la playa

Es de noche en mi ciudad natal. Unos días con la familia relajan a cualquiera... Mi Amo me aprieta la mano mientras paseamos, llegamos a la playa, el mar de noche ruge diferente... en su chocar contra las rocas se destila pasión; quizás por eso el mar está caliente de noche. La arena se pega a mis pies, húmeda y fría. Me sujeta por la cintura y nos alejamos de las farolas. En la oscuridad me besa.
La luna y el faro. Señalas al cielo.

-Aficionada... -dices con desdén.- tú, perrita mía, si que eres la luna que ilumina mis noches.

Yo sonrío y me sonrojo mientras pienso que lo entiendo, que usted es mi faro, mi guía, mi luz.

Me desnuda bajo la mirada de las estrellas. Deja que mi ropa caiga sobre la arena y besa cada trozo de mi piel que va descubriendo.

-Te quiero inerte, perrita. Déjate llevar, no te muevas, no hagas ruido.

Clavada en mi posición veo como se desnudas, su polla erecta aparece en escena y mi mente vuela. Me acaricia el pecho, lo pellizca... pasa una uña por mi costado, por ese punto exacto en el que todo mi cuerpo se estremece.

-Ahora, mi niña, te voy a tumbar en la arena y te voy a tomar. -dice mientras me agarra y me coloca boca arriba.

Me folla como le apetece, porque soy suya y siento ternura en cada embestida salvaje de su cuerpo contra el mío. Me excita su posesión de mi cuerpo, me excita verle sobre mí y sobretodo me excita sentirle tan dentro de mí. Lo miro a los ojos, busco su autorizaciòn. Me niega con la cabeza y sigue follándome, soy suya.

Repito la acciòn y en mi oido, un susurro ronco.

-Ahora sí, nena, còrrete conmigo.

Explotamos juntos, la luna me mira sorprendida, el faro anda desorientado.

-Te quiero Erytheia.

lunes, 16 de marzo de 2015

Fin de semana en el campo. III (fin)

El fin de semana se acababa, era domingo y a las once y media estaba yo terminando de hacer las maletas. Mi Amo se había levantado a las cinco para correr y tomando el sol a la vuelta se había dormido. Le puse cerca una sombrilla (No es tan moreno como Él dice) y una botella de agua en un recipiente con hielo, despertaría con sed y yo lo sabía.  Me fui dentro para recoger las cosas, Él ya me había dicho que nos iríamos antes de comer. Terminaba de guardar los juguetes en mi maleta cuando apareció con la botella de agua en la mano.

-De rodillas perrita.

Llenó mi boca de agua helada y me metió su polla en la boca. Le gustaba que se la chupase así, con el agua fría. Se la mamé lentamente, bebiendo agua cada vez que notaba que se calentaba en mi boca. Me dejó seguir a mi ritmo, era de las pocos momentos en los que yo tomaba el control, hasta que se corrió. Me tumbó sobre la cama y abrió mis piernas, dejando mis rodillas levantadas.  Besó mis muslos y los lamió, sorbió de mi interior, jugó con su lengua (bendita lengua) succionó mi clítoris y me mordió. A mi Amo le encanta comerme y se nota su maestría (sus palabras exactas son que Él disfruta al completo de lo que le pertenece... y que tengo muy buen sabor.)  Me dejó correrme, pero siguió hasta que consiguió enlazarlo con un segundo orgasmo. Fue entonces cuando me metió el huevo con control remoto, me giró y me puso también el dildo anal. Me dio un azote seco en el culo y me dijo: Ve al baño, arréglate, vestido violeta tacones marrones, cola alta y maquillaje claro, hemos quedado con Carlos y Silvia para comer.  Carlos es uno de los mejores amigos de mi Amo, trabajan juntos. Silvia, su sumisa, se ha convertido en una de mis mejores amigas, compartimos todo, ella tiene más experiencia que yo y sabe dar buenos consejos. Fue mi Amo el que me la presentó, para Él es importante que yo tenga una amiga sumisa con quien hablar. En mi opinión es uno de sus mayores aciertos, yo nunca lo habría pensado.

Cuando estoy vestida y salgo del baño las maletas no están. Noto una vibración fuerte en mi coño y doy un pequeño respingo. Voy a buscar a mi Amo, es un aviso claro para que me de prisa. Lo encuentro en el coche, con las maletas dentro del maletero y apoyado mirando el reloj.
-Vamos tarde perrita.
-Perdón Amo.
Me muerde la boca y me besa. Entro en el coche y Él me cierra, me ajusta el cinturón y da la vuelta para sentarse Él. Adivino a donde vamos por el camino que coge, es un restaurante que me encanta, de pescado, a pie de playa.
-Agua, pescado a la plancha, quiero que tomes también algo de verdura. Te sientas a mi lado, frente a Carlos, no hace falta decirte como debes sentarte. Siempre que haya un plato en la mesa quiero que estés en silencio, a excepción de que Carlos o yo mismo te hagamos una pregunta directamente. Cuando todo esté retirado puedes hablar con Silvia. Si quieres ir al baño o necesitas pedirme algo agarra mi rodilla bajo la mesa y yo decidiré si te doy permiso para hablar. Es una comida de trabajo y necesitamos concentración.  En los postres puedes hablar lo que quiera. Os indicaremos cuando podéis abandonar la mesa, sé que querrás pasear por la playa. ¿Alguna duda perrita?
-No Amo.
-¿Quieres poner música?
-Si, por favor, Amo.
-Toda tuya.
Puse la radio, cuando el ritmo de la canción era lento activaba la vibración, en el estribillo subía una velocidad. Si la canción se acababa o no le gustaba lo apagaba, si el ritmo era rápido, sucedía igual, pero con más fuerza.  No me permitió correrme hasta que no estuvimos casi en la puerta del restaurante. El aparcacoches se extrañó de mi respiración agitada y mi Amo apenas podía aguantar la risa.  Cuando llegamos Carlos y Silvia estaban ya sentados. Amos se levantaron. Silvia me dio dos besos, comprobé que no había platos sobre la mesa. Carlos me besó la mejilla.
-Estás guapa, Erytheia.
-Gracias Señor.
Nos sentamos y nos dieron las cartas.  Dudé durante un rato, no sabía que pescado elegir, todos llevaban patatas y yo quería tomar verduras. Mi Amo, viendo mi confusión me señaló la dorada al horno, acompañada por pisto ¿Vale pisto? ¡Claro, ha dicho verduras, no ha dicho como! pensé, yo había buscado verduras a la parrilla.  Carlos pidió la bebida para todos y un plato de gambas a la plancha como entrante. Estuvimos charlando hasta que el camarero apareció con el plato. En ese momento Silvia bajó la mirada y calló, yo hice lo mismo.
Mi amo me sirvió un par de gambas y se lo dejó a Carlos que sirvió a su sumisa, después se sirvieron ellos mismos, cuando los vimos empezar a comer lo hicimos nosotras. Ellos hablaban de trabajo, yo me concetraba en mirar a Silvia de reojo, tratando de concentrarme en el plato. Cuando fui a beber agua la vibración comenzó y paré. Miré a mi Amo y Él me indicó que continuase con normalidad.
Observé que a Silvia le temblaba un poco la mano cuando se llevaba el tenedor a la boca y me sonreí, es bueno no estar sola en estas situaciones.
Cuando llegó el pescado la vibración llegó al máximo y ante la mirada del camarero a ambos Amos se les escapó una carcajada. Cuando se fue, Carlos dijo:
-¿Os pasa algo chicas? Dime Silvia.
-Nada Amo.- Contestó ella.
-¿Y a tí Erytheia? ¿Estás bien? - dijo mi Amo.
-Sí, Amo, estoy bien, gracias.
Estaba muy excitada, necesitaba correrme y creo que a Silvia le ocurría lo mismo.
-¿Quién crees que se correrá primero?
-No sé... ¿Las vamos a dejar correrse, amigo?
-Hagamos algo, ambas tienen permiso para correrse, pero pagará el dueño de la sumisa que se corra antes. ¿Te atreves?
-Andrés, trato hecho, mi perrita sabe aguantar muy bien, aceptaré encantado tu invitación.
-Ya veremos Carlos, ya veremos.

¿Por qué se le ocurrían esas ideas a mi Amo? Silvia tenía más experiencia, más práctica que yo en todo ésto... me van a dejar el culo de un color interesante... porque Él pagará, pero yo cobro seguro... Tengo que aguantar.

Los Amos se intercambiaron los mandos, para que fuese más justo. Al principio apagaron la vibración pero después cada uno controló la vibración a su gusto. Al principio fue suave, pero aumentaba cada poco y al final me costó verdaderos esfuerzos mantener el placer a ralla.  Miré a Silvia, se mordía los labios y cerraba los ojos, sujeta a la mesa. Traté de acompasar la respiración, aunque no era nada fácil. Al final vi que Silvia comenzaba a convulsionar... y comenzó a correrse, al verla a ella no aguanté más y se me escapó todo el autocontrol que había mantenido sobre mi misma. Ambas nos corrimos a la vez.

-Alucino. ¿Complicidad entre sumis, chicas?
Ambas negamos con la cabeza, creo que nos encontrábamos tan sorprendidas como nuestros Amos.
-Bueno Carlos, pagaremos a medias.
-Y cobran las dos, Andrés.
-Me parece justo, podría habernos salido a alguno gratis.
- Chicas, id al baño a asearos.
Nos levantamos y Silvia me dio la mano.
-Yo empecé antes niña... ¿Por qué no aguantaste? Ahora también te castigará a ti.
-No lo hice queriendo Silvia, aunque quede mejor decir que sí... tu orgasmo... me calentó y fue culmen.
-Bueno... creo que mañana no me sentaré en el bus camino al trabajo...
-Yo tampoco chica, yo tampoco.
Cuando volvimos del baño había dos pasteles de chocolate ante nuestros asientos, acompañados de una bola de helado.  Terminamos y nos fuimos a pasear las dos, mientras nuestros Amos tomaban su café y pagaban la cuenta.

Escuché al rato un silbido y nos dimos prisa en llegar a la puerta del restaurante, nuestros Amos nos esperaban al lado de los coches.  Nos despedimos y emprendimos la marcha.
Mi Amo subió a mi piso cuando me dejó allí. Me pidió el cepillo del pelo, pero no fue demasiado duro. Después me levantó de sus rodillas y me llevó al rincón, me dejó cara a la pared. Era algo que le gustaba y a mí, aunque me humillase, también.
Cuando volvió me desnudo entera y me llevó al baño. Se metió conmigo, nos bañamos y me puso crema en el cuerpo. Pidió pizza y a las diez se fue, dejándome metida en la cama, donde me dormí agotada después de todo el fin de semana.

jueves, 12 de marzo de 2015

La playa.

-Explícame Erytheia, ¿Por qué vamos a la playa, si a mí lo único que me gusta de la playa es verte en bikini y en casa te puedo ver desnuda?
-Porque es usted muy bueno, Amo.
-¿Y tú? ¿Vas a ser buena?
-Por supuesto Amo.
-¿Vas a ser muy obediente?
-Sí, Amo.
-Eso quería escuchar... muy bien perrita.

Puso música en la radio, acabábamos de salir de la ciudad, hacía demasiado calor para ser Marzo y el Amo me había dado el capricho de llevarme esa tarde a la playa. Yo llevaba un vestido de manga corta y zapatos bajos, Él unos pantalones beige y una camiseta de manga corta ¿He dicho alguna vez que es muy guapo? Lo repito. Es muy guapo.

Yo llevaba las piernas abiertas, un pie sobre el salpicadero y una mano cerca de Su entrepierna. Él conducía tranquilo. De vez en cuando acercaba una mano a mi pecho, en los semáforos me besaba... respecto a eso... tengo una propuesta para poner semáforos en las autopistas ¿alguien sabe donde se pueden enviar?  

Llegamos a la playa sobre las seis de la tarde (una cosa es que mi Amo acceda a ir a la playa y otra es que vaya en las horas de más calor) a mi me gustaba esta hora porque la gente a partir de las siete suele irse y es mucho más tranquilo.  Él me indicó donde ponernos, cercanos a la orilla en una zona alejada de donde estaba todo el mundo.  Me indicó que me tumbase bocabajo y me puso protección por la espalda, después me dio la vuelta y hizo lo mismo con la parte de delante, especialmente en la cara y el pecho.
-Amo, protección 50 a las seis de la tarde, en Marzo... me gustaría coger color.
-Yo conozco métodos más rápidos para coger color en algunas zonas del cuerpo perrita - contestó señalando mi culo.
-¿Quiere que le ponga yo Amo? - cambié de tema
-No es necesario, estamos en Marzo- dijo riendo...- y yo soy moreno - añadió para que viese que lo decía en serio.
Me tumbé a tomar el sol y lo vi levantarse y pasear... era muy inquieto... y odiaba la playa...
"Tengo el Amo más bueno del mundo" pensé y cerré los ojos. Estaba muy relajada.

Él me despertó a la media hora. Me agarró la mano y me llevó al agua. Estaba muy fría y me costó entrar... Una vez dentro me besó con intensidad... solo quedaba alguna persona paseando por la playa. Me muerde la lengua, baja hacia mi cuello. "Tócame" dice en un sonido ronco, mientras lame de mi cuerpo la sal. Me besa, me araña, me acaricia, me muerde... yo juego con su polla con las manos. Me gira y me abraza. Solo veo el horizonte y así como estoy me la mete profundamente, hasta el fondo. Me bombea de pie, siento las olas moverse y el mar a mi alrededor, no toco el suelo, me mantiene sobre Él. Cada vez más rápido y mientras sigue comiendo mi cuello, pellizca mis pezones, los retuerce... Comienzo a gemir.
-No gatita, no te vas a correr aún.- me dice cuando ve que mi placer se intensifica.  Por toda respuesta yo gimo y me muerdo los labios... intento acompasar la respiración, serenarme... pero el bombea aún más fuerte, embiste de forma salvaje y me vuelve loca... - Cuando sientas mi leche perrita, cuando sientas mi leche puedes dejarlo ir.
Siguió, me envolvía el placer. Apenas me daba cuenta de como anochecía. Hasta que cuando pensé que no lo conseguiría sentí su leche en mi cuerpo y me dejé ir, de forma silenciosa, profunda, eterna.
Salió de mí y me besó. Me agaché y limpié con mi lengua su polla.
-Lista, Señor.