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miércoles, 15 de mayo de 2019

Nunca jamás de los jamases II

Dormir con pañales hizo la noche digamos que complicada... me sentía muy rara y me molestaba mucho el culo con la lija y todo... por suerte no tuve ganas de hacer pis en toda la noche, porque probablemente me habría aguantado hasta morirme y el Amo se habría enfadado muchísimo. Me desperté antes que Él porque me sentía súper incómoda y fui a preparar Su desayuno y Su ducha... Cuando se despertó y no me vio allí me llamó y fui corriendo.

-Buenos días Amo.

-Buenos días perrita cochina. ¿Qué hacías?

-Preparar Su desayuno Amo.

-Bien ¿Cómo está ese pañal? ¿Mojado?

-Creo que no Amo, no he sentido ganas de hacer pis en toda la noche.

-De mear

-No he sentido ganas de mear en toda la noche Amo.

-Eso.  Pues yo si tengo ganas, ven aquí.

Me acerqué dispuesta a abrir la boca, era algo que me daba mucho asco pero que a Él le gustaba hacer a veces.

-No perra, ahí no.

Entonces hizo algo que yo no esperaba para nada. Me sento delante de él, abrió el pañal por detrás lo justo para meter su polla y meó dentro de él... Sentí como empapaba mi culo y mi espalda, la lija y como el pañal se volvía pesado e incómodo.

-Ahora no tendrás que aguantarte las ganas, ya está sucio.  Traéme el café que tenemos muchas cosas que hacer. Tú puedes desayunar leche sola, las niñas cochinas no beben café. Mejor pensado, trae todo el desayuno a la cama.

-Si Amo, gracias Amo.

Desayunamos en la cama, yo me sentía incómoda, me hizo beber mucho líquido de nuevo comer fruta todo lo que generalmente le preocupaba pero en mayor cantidad.

-Me voy a la ducha, tu puedes ir recogiendo la casa que tenemos planes y no vamos a volver hasta la noche.

¿Planes? ¿Planes con pañales puestos??? Yo que ya me había hecho a la idea de que por ser finde me iba a librar de salir con ellos hasta que me hubiese acostumbrado un poco...

-Erytheia, y ve pensando ya en hacer pis porque te tienes que duchar y no vas a hacerlo hasta que mees... pobre de ti si llegamos tarde.

-Si Amo. ¿Puedo beber agua para ayudarme? 

-En el cuenco.

-Si Amo.

Fui a la cocina y llené mi cuenco de perra de agua, en el suelo me puse a beber a cuatro patas. Hacer esto sabiendo que Él no miraba me hacía sentir aun más de su propiedad.  Me obligué a beberlo entero a ver si así me entraban ganas de hacer pis, creo que de la incomodidad y los nervios mi cuerpo se resistía.  Después me puse a recoger las cosas del desayuno y a dejar la casa limpia.

Cuando Él salió de la ducha me llamó para vestirlo. Había elegido una camisa gris y unos vaqueros claros con zapatos y chaqueta negra.

-¿Has meado?

-No, Amo... no puedo.

-Erytheia quiero que mees.

Hice todos los esfuerzos que pude. Al final me agarró los brazos y me hizo cosquillas. En serio, que tu Amo te haga cosquillas es casi peor que que te azote, porque mi cuerpo reacciona dando patadas y eso no puede acabar bien. Estuvo un rato y de repente, me meé.

-Amo, me he hecho pis.

-Creo que eso no es lo que tienes que decir.

-Amo ¿Me cambiaría el pañal por favor?  Soy una nena cochina que no sabe controlar su pis.

-Bien, así si.

Me dio la mano y puso unas toallas en la cama. Allí me tumbó y me levantó las piernas. Abrió el pañal y me dijo:

-Que mal huele aquí Erytheia, eres una nena muy cochina.

Se me saltaron las lágrimas de pura vergüenza.

-Si Amo, soy una nena cochina.

Me dio un par de azotes y me dijo:

-A la ducha, cuando salgas me avisas para ponerte el pañal y vestirte.

-Si, Amo.

Cuando salí de la ducha fui a buscar al Amo desnuda. Me volvió a tumbar en el mismo sitio. Allí me puso crema con mentol en el culo y el plug, después volvió a colocar la lija y entonces, me puso los pañales, aunque los puso ladeados y me molestaban. Después me puso un vestido rojo cortito y unos tacones del mismo color. Me mandó hacerme una coleta y me dijo como maquillarme.
Después de un rato yo estaba especialmente incómoda y antes de salir se lo dije.

-Amo, el pañal está ladeado y se me clava.  ¿Me lo podría poner bien?

-¿No te gusta como hago las cosas perra?

-Si Amo solo que...

-Nada, espero no verte tocar donde no debes. Coge un bolso y echa un par de pañales y toallitas húmedas que nos vamos.

-Si Amo.

Salimos de casa andando, to sentía como los pañales se me clavaban y como hacían ruido a mi paso, quería rascarme,  ponermelos bien y que me tragase la tierra, aunque el sonido creo que solo lo escuchaba yo. Él me llevaba de la mano y me besaba a veces, me decía lo guapa que estaba. En un semáforo paramos e intenté moviendo las caderas, que se recolocasen, aunque estaba apretadisimo.

-Shh, no nena, quietecita.

-Perdón Amo.

-¿Te molesta?

-Si, Amo.

-Mejor, así aprendes más rápido.  Cuando estén sucios los cambiaré.

-Amo ¿Puedo saber a donde vamos?

-No. Si quisiera que lo supieses, ya te lo habría dicho ¿No crees? Tu solo tienes que saber ser obediente.

-Si Amo.

Cuando vi a sus amigos en la puerta del local quise morirme, todos allí,  con sus sumisas (que eran mis amigas tambien) y yo con pañales. Justo en ese momento me quedé paralizada y, lo que es peor, me hice pis. 

martes, 26 de febrero de 2019

Un día completo

7.00h suena el despertador, hoy Él ha dormido en casa y está a punto de volver de correr. Si, mi Amo es incluso capaz de levantarse a las seis para ir a correr y tener fuerzas para ir al gimnasio después del trabajo.  Me levanto y preparo el baño para su ducha, las toallas en el toallero, calentitas, la alfombra colocada, un radiador para colocar el baño a buena temperatura, el agua caliente en su punto. Después pongo la cafetera, hago zumo de naranja y dejo las tostadas listas para que estén en su punto en el momento de desayunar, corto fruta justo a tiempo para recibirlo en la puerta. Son las siete y veinte, me arrodillo en la entrada y me indica con un dedo que lo siga, vamos a la ducha, lo desvisto y entra en la ducha, me dice que entre con Él, lo enjabono, Él también me lava a mi, incluido el pelo. Me manda salir y que me seque rápido, mientras Él se relaja un poco más en el agua caliente, lo veo de reojo estirar el cuerpo, el cuello... es el Amo más bello del mundo, el Hombre más bello del mundo. Me arrodillo, sé que debo esperar así cuando no me dice nada.

Cuando sale lo seco, sin ponerme de pie hasta que me lo indica. Cuando está listo lo sigo al dormitorio.

-Me voy a poner la camisa azul con los pantalones negros y tu el vestido rojo.

-Si, Amo.

-Puedes ponerte tanga, pero no sujetador.

-Sí Amo.

Saco la ropa del armario, primero la Suya, la mía la dejo colgada en el pomo del armario hasta que Él lo indique. Se viste y me manda a preparar las tostadas. Voy a servir el desayuno.

Son ya las ocho, me invita a sentarme con Él a la mesa, le sirvo primero y no como hasta que no me da permiso, primero como fruta, es muy estricto con el tema de la alimentación, hace mucho que dejaron de haber donuts en mi alacena.

-Ve a vestirte que tenemos que irnos, maquíllate y espérame con el secador.

LE encanta secar y peinar mi pelo, y a mi que lo haga.

Cuando termina de desayunar viene a peinarme, me muerde la oreja mientras lo hace y me recoge una cola alta mientras besa mi cuello, al trabajo siempre llevo el pelo recogido. Cuando estoy lista me besa.
-Coge las cosas que nos vamos.

Cojo su abrigo, le ayudo a ponérselo y agarro ambos maletines y mi abrigo en el brazo. Bajamos a la calle, me dice que me ponga el abrigo y mete algo en mi bolso. llegamos a la moto, me deja en el trabajo.
-Te recojo a las tres menos dos minutos en la puerta.

Menos dos minutos, menos dos minutos, tengo que ponerme una alarma a menos cinco para ser puntual, no le gusta que llegue tarde pero tampoco que llegue pronto.

-Sí Amo, espero que tenga un buen día Amo.
-Portate bien perrita y no dejes que te exploten demasiado, te quiero niña.
-Y yo a usted, Amo.
-Entra.

Oigo la moto arrancar cuando llamo al ascensor. Son las nueve menos diez, Él entra a en punto.

La mañana de trabajo es intensa, aunque marcada por Sus mensajes, a las dos y media me dice:

-Ve al baño, quítate el tanga y ponte lo que hay en tu bolso.

Hace unos años le habría dicho: ¿El movil o la cartera? Pero es mejor ahorrar en bofetones.

-Ya estoy Amo, gracias por usarme Amo.

Cuando suena la alarma salgo del trabajo, llego a la puerta, justo menos dos minutos, bien. Noto una vibración en mi coño, me sobresalto y mi cuerpo intenta cerrar las piernas pero lo freno. Miro a mi alrededor, está apoyado en la moto, en frente, hacia la izquierda.

-Casi cierras las piernas,  te salvas porque has estado rápida eh perra.

Agacho la cabeza.

-¿No me saludas?
-Buenas tardes Amo.
-Buenas pequeñita.

Me besa en los labios, agarrándome fuerte el pelo y me muerde el labio. Me guia a la moto, me pone el casco y se pone el suyo, sube y me indica que lo haga. Agarra mis manos enroscadas a su cintura. Que no se me pase por la cabeza soltarme.

Llegamos a su casa, agarro los maletines y subo detrás de Él, me dice que me desvista, coloco el vestido doblado en una silla y lo sigo. Va a la cocina.

-Voy a cocinar yo- me dice.

Me arrodillo en mi rincón. Lo veo moverse en los fogones, le gusta mucho cocinar, a mí, desde que Él me enseñó, también. Creo que está haciendo gnoquis en salsa gorgonzola con calabacín y salmón y ensalada de espinacas, pero realmente no lo sé, solo lo veo sacar las cosas de la nevera, mi rincón tiene poca visión de la cocina porque soy una perra cotilla.

Me llama, voy a cuatro patas y me dice que abra la boca, mamada antes de comer es placer absoluto. Lamo despacito, sin manos, mientras Él cocina, cuando no me indica nada en las mamadas puedo tener un poco de iniciativa siempre que las haga a su gusto, que esté suficiente tiempo y que no use las manos. Las manos solo cuando Él lo dice.

Cuando acaba de cocinar me sujeta la cabeza, abro mucho la boca y me la folla, se corre en mi garganta, en dos chorros inmensos que me atragantan un poco, pero que consigo aguantar.

-Lavate la cara y las manos que vamos a comer.

Me ayuda a ponerme de pie y me da un azote en el culo, vuelvo a la cocina, pongo la mesa para Él, porque está sirviendo mi comida en mis cuencos de perra.

Coloca los cuencos bajo la mesa y se sienta, le sirvo la comida y me dice:

-Ve tu a comer a la vez.

Mientras como me habla, me cuenta su día, me habla de sus compañeros y a la vez me hace vibrar el coño, sé que no debo levantar la cabeza del plato, ni hablar ni dejar de comer.

-He terminado.

Salgo de debajo de la mesa, retiro los platos.

-Disculpe Amo ¿Le gustaría tomar postre o café?

Me pide una fruta.

-¿Tu has acabado lo que había en tus platos Erytheia?
-No Amo, aunque si...
-Termina de comer. Cuando acabes recoge la cocina y prepáreme un café, descafeinado, voy a ver las noticias.

Cuando acabo de comer son las cinco de la tarde. Le llevo el café, aún tengo la cara llena de comida.

-Ve a lavarte y espérame en la habitación.

Me doy una ducha rápida,  sin lavarme el pelo, porque no ha especificado nada y mejor pasarme a quedarme corta. Me seco y me coloco en la esquina de la habitación,  espero bastante rato, tengo un poco de frío y me aburro bastante, pero no me muevo ni un milímetro, controlo las respiraciones y me centro en estar perfecta, lo más perfecta posible. Llega al cabo de media hora o así,  no me mira, se desnuda y se tumba en la cama.

-Vamos a descansar un rato, esta noche dormimos aquí,  si necesitas algo de tu piso iremos después del gimnasio.

No me muevo, solo bajo la mirada, no hay nada que contestar.

-Sube a la cama, tengo los pies fríos.

Me meto dentro de la cama y me acurruco a sus pies, se pone la manta que me cubre entera, al rato me asfixio un poco, antes de dormir me dice que saque la cara fuera que no me mueva mucho  y que me duerma. Segundos después lo oigo roncar. A mi me cuesta un poco más,  pero también lo consigo. Tampoco tengo otra opción.

Noto cuando se despierta porque saca un pie de debajo de mi y lo coloca en la entrada de mi coño.

-Quiero usar esto.

-Sí Amo ¿Cómo me gustaría que me colocase para usar Su coño, Amo?

-Monta.

Me coloco a horcajadas, la meto fuerte, no le gustan las delicadezas. No me muevo hasta que da un manotazo en mi pecho,  Es es la indicación.

Estoy muy cachonda, quiero correrme pero Èl no lo ha indicado, se me escapan algunos gemidos.

-Quiero oírte-dice  y sé que no tengo que ahogar mi placer.

Estamos mucho tiempo así, es su postura favorita después de la siesta. Se corre y me dice:
-Baja, arrodillate en la cama. Así, abre las piernas. Tocate.

Estoy muy cachonda, pero podria aguantar un rato aún.

-te vas a correr cuando cuente siete, si te adelantas lo cortas, si te pasas no lo harás.

Mierda mierda mierda,  no se si voy a poder, aunque esto me excita aun más. 

Tengo suerte, en el cinco me viene pero aguanto hasta el siete.

-Bien perra, te tengo bien educadita. ¿Qué se dice?

-Gracias Amo.

Me fallan un poco las piernas, me coge en brazos y nos duchamos juntos, aunque primero me sienta en el water.

-Mea.

Él lo hace en la ducha, sobre mí.

Cuando salimos de la ducha son las siete y media, eso significa gimnasio. Me dice que me vista y nos vamos pronto. Él hace musculación mientras controla mis tiempos, correr media hora, 15 minutos de abdominales, elíptica y la máquina que pone el culo duro. Hoy no tengo que hacer brazos.

Nos vamos y paramos en mi casa un momento a por unos documentos para el día siguiente. 

En el coche me pregunta por mi trabajo.

-¿Qué has tomado de fruta hoy Erytheia ?

-La del desayuno que usted me dio, una manzana a la media mañana, y el plátano de ahora Amo. 

-Te falta una.
-Sí, Amo.
-Ya sabes lo que no tengo que recordarte en la cena.

Tengo que tomar cuatro frutas al día y verdura en la comida y la cena. Yo solía  decir que mi alimentación antes de conocerle era mala,  pero Èl corrigió, mi alimentación antes de conocerle era pésima. 

-Quiero cenar pescado y alguna crema de verduras.

Cocino yo, apuntado. Llegamos casi a las nueve,  nos volvemos a duchar. Preparo la cena mientras Él trabaja,  le gusta cenar temprano, le sirvo cuando dan las nueve y media.  Me permite sentarme a cenar, pero es Èl el que me da de comer.

Estamos un rato en el sofá,  viendo la tele, yo sentada a sus pies en la alfombra de pelo gordo suavito que tiene en el salón,  me toca el pelo. El programa me aburre pero atiendo porque es Su favorito y a veces me hace preguntas, para que centre mi atención en lo que Èl decide. 

Cuando acaba me manda a la habitación, lavarme los dientes, preparar la vara y colocar mi culo en alto sobre la cama. 

No me azota fuerte, pero duele.  Me hace preguntas del programa y de otras cosas aleatorias, cuando me confundo da más fuerte y vuelve a preguntar. Es uno de sus juegos favoritos. Cuando acaba me pone un poco de crema en el culo, Èl doce que es para hidratar y yo pienso que hay hidratantes sin mentol.

Me manda a dormir, me arropa y se va a lavar los dientes. Lo siento acostarse, me abraza  y me besa el cuello.

-Sigues despierta,  tardas mucho en dormirte. ¿Qué piensas?
-Nada Amo.
-Erytheia.
-En qué tengo mucha suerte pero me pica el culo Amo. 
-No me gustan tus nada.

Me araña un poco una nalga y lloriqueo una mijilla.
-Duérmete o volvemos a empezar. 
-Sí Amo.
-Sueña bonito pequeña, te quiero mucho.
-Gracias Amo, igualmente Amo.

Son las once y media.

jueves, 7 de febrero de 2019

Revocar la tristeza, reencontrarse.


Llevaban varios meses viéndose poco, a veces echar de menos es una de las formas más fuertes de amar. 

Se encontraron con la pasión de la distancia, de los cuerpos que llevan meses llamándose, que se añoran. 

Fueron a cenar a un restaurante nuevo, tapearon despacio, saboreándose, buscandose en la mirada, en las palabras, recuperando el tiempo perdido. 
Él le habló de ese país que lo había retenido fuera, de los proyectos, de planos y construcciones... el puente que uniría dos paises vecinos. 

Ella le habló de la nueva revista, de su amiga la que se iba a vivir a Chile, de su posible ascenso... 

Ambos se dijeron mil veces lo mucho que se habían echado de menos. 

-Me siento perdida sin usted.
-No me encuentro sin ti. 


Fueron a casa, necesitaban la intimidad de sus cuatro paredes. Necesitaban revocar la tristeza. 

Ella se arrodilló en el ascensor, necesitaba hacerlo, sentirse a sus pies. Él la agarró por el pelo, entró gateando, tras de él... 

Pensó en cuanto quería saborear su polla, pero él no tenía la misma idea. La hizo ponerse de pie. La fue desnudando mientras la besaba, poco a poco. Se tumbó en la cama, le puso música y encendió la luz, el foco le daba directamente y se cohibió.

-¿Tanto tiempo sin vernos y ahora te avergüenzas de estar desnuda delante de mi? No te tapas pero buscas esconderte Ery.

-No Amo, pero hay tanta luz... el espejo...

-Quiero que te luzcas, quiero que bailes para mí.

Erytheia se quedó paralizada... se sentía tan tímida, llevaba tanto tiempo si bailar para él...

-Erytheia, ¿Tengo que darte un bofetón para que te espabiles?

-No Amo, perdón Amo.

Empezó a moverse, poco a poco, con la sensualidad que le iba saliendo cada vez. Bailó desnudar para él, una canción,  dos... los ojos se clavaron en Su polla mientras se pajeaba. 

-Ven aquí, a cuatro.  

Se subió a la cama, como la perra que era.  

-Abre la boca niña. 

Por fin la tenia en su garganta. Necesitaba sentirla ¿Cómo podía gustarle tantísimo chuparse la?  

Beber de Él. 

Metía y sacaba Su polla rápido,  a su antojo, usando la boca de Erytheia, que ya empezaba a babear. 

-Levanta, rápido.  Montame. Quieta perra. 

Se la clavó hasta el fondo. Ella se quedó quieta. Èl lamió sus pezones y le puso unas pinzas. 

-Ahora, muévete,  yo te indico. Derecha, más rápido,  izquierda,  más lento, ambos, en círculo, si suelto, paras. ¿Entendido?  

-Si, Amo. 

Èl agarró la cadena que unía las pinzas y comenzó a dar tirones, a veces flojos, otras muy fuertes. 

Ella se excito rápido,  llevaba mucho tiempo queriendo esto. 

-Perra, hoy no te vas a correr.
-Como mande, Amo. 
-Pero yo, estoy apunto, ponte en cuatro quiero tu culo. 

Se coloca y Èl la metió,  solo con la lubricación de su coño... intentó que Èl no la oyese lloriquear. 

Se corrió de forma abundante, tirando de su pelo y dándole azotes con la otra mano.

-Que no se salga hasta que te lo diga. Vamos a dormir un rato. 

Èl se tumbó y la colocó  ella con la cabeza en su pecho. 

-Que ganas tenia de verte, niña. 

-Y yo de volver a casa, Amo. 



miércoles, 21 de noviembre de 2018

Una mañana despacio.

Esta historia sucedió hace un año. Llevábamos tanto tiempo unidos por los corazones que era complicado que no nos reconociesemos solo con sentirnos cerca.

Estaba en la cama tumbada, con unas braguitas de encajito rosa. Bocabajo. Èl apareció en silencio y yo le puse el culo en alto cuando sentí que caería el azote. Se rió. Me acarició la espalda con las uñas de los dedos y besó mi piel erizada.

-Me quiero dar un baño. -me dijo.

Me levanté, le besé los labios y fui al baño. Llené la bañera con dos gotas de su colonia.  Puse el radiador y la toalla a calentar.

-¿ Qué quiere ponerse después Amo?

- El pantalón gris y la camisa blanca. Vamos a salir pequeña.

Se metió en la bañera. Lo enjaboné con su esponja despacio y fui ascendiendo.

-Nena, quiero que lo hagas con tus tetas.

Me desnudé con cuidado  y enjaboné mis tetas. Le fui, poco a poco, frotando el cuerpo con ellas.

-Desde dentro lo harás mejor Ery.

El agua seguía caliente... el Amo tiene la piel de hierro, nada le quema. Me senté a horcajadas sobre él. Comenzó a moverse sobre mi y al final me clavó su polla hasta el fondo.

-MU E VE TE.

Montarme sobre Él para darle placer era una de las grandes maravillas del mundo. 

-No te vas a correr hasta que mi leche no te inunde ¿verdad nena?

-No, Amo.

-Bien Ery, estoy cerquita. Dale más fuerte.

Cuando se corrió me mordisqueó las tetas con tanta fuerza que me corrí de inmediato. Me giró y me mordió el culo. Nos duchamos juntos, despacio y con muchos abrazos.

Lo sequé despacio y me sequé yo. Lo vestí y me coloqué en el centro de la habitación en posición. 

Eligió un vestido azul que se cerraba por delante con una cremallera larguísima.

Me colocó las manos en la cabeza y me acarició todo el cuerpo, los pechos, el culo... hasta que se decidió a vestirme. Me puso el vestido y las medias, me peinó, me mordió el cuello y me metió la joya anal en el culo.

-Preciosa. 

Salimos a la calle y de repente pareció que eramos una pareja normal, nadie podría decir que Él era toda mi vida.

martes, 14 de febrero de 2017

Donuts, semen y el zapato del Amo.

Erytheia llevaba un vestido amarillo. Tenía el pelo más largo, los tirabuzones más rubios y la mirada más brillante. Tacones negros, medias tupidas y una chaqueta de cuero. 

Erytheia pisaba fuerte, salía del despacho con ganas de coger lo que quedaba de lunes y hacerlo suyo. Paró a comprar dulces y fue a casa. Allí estaba ya Él. Él y su sonrisa franca, con ese toque de picardía que le sobresalía de la comisura derecha. Él y sus ojos tranquilos, sus manos oscuras, su nariz perfecta, armónica. 

"Tiene la nariz más perfecta del mundo" - Le decía cuando en la cama miraba su perfil izquierdo. Y Él se reía y le decía que estaba loca. 

-¿Dulces un lunes?

-Amo... son para usted, y son pequeñitos... 

-Golosa... Anda, haz café. Pero, descafeinado. 

Ella se descalzó y se quitó las braguitas. En casa hacía buena temperatura, con el vestido solo estaba bien. Puso la cafetera y se soltó el pelo. Fue a su encuentro. Lo besó en los labios, en la nariz y en la frente, trazando en su cara una linea recta de besos pequeños. Desapareció de nuevo por la cocina. Puso el café sobre la mesa, una taza negra con letras doradas para ella, una taza blanca con dibujos grises para Él. En esta casa, las manías se cumplen a rajatabla. 

Dos cucharadas de azucar y soplar suave antes del primer sorbo. Ella sentada en su falda. Él, sin azucar, moja un croissant en el café.  Él en silencio, bebe café negro en una taza blanca, ella charlatana, bebe café manchado en una taza negra. Él un callado decidido, ella una tímida que nunca calla. 

Ella mira el donut de chocolate y lo mira a Él. 

-¿Puedo? 

-¿No eran para mi?

-Pero... 

-Quedamos en que controlarías el consumo de chocolate, Erytheia. Puedes pero solo hoy.

-Gracias, Amo. 

Él la besa y piensa en la niña que se esconde en su interior. En la mujer que entra por la puerta y la que se sienta en sus rodillas. 

-¿Qué has hecho hoy?

-Tener muchas reuniones, Amo... ya sabe que la campaña de San Valentín nos tiene un poco saturados. 

-Sí, lo sé... ¿Pudiste parar a desayunar? 

-No Amo, pero Carla me subió media tostada y un zumo. Es un sol. 

-Bueno... 

-¿Y usted? ¿Ha tenido buen día Amo? 

-Más o menos nena... he tenido alguna discusión. 

-Menos usted Amo, todos son tontos. 

-¿En mi empresa?

-En el mundo, Amo. 

-Eres sociable de narices Erytheia. 

Ella lo besa y Él le corresponde. Se sonríe con el sabor a chocolate de sus labios y la mira, con la ternura bañando sus ojos. 

Deja el café en la mesa y la gira. Le levanta la falda y recorre su coño con dos dedos. 

-Erytheia, estás mojadita. 

-Con usted siempre, Amo. 

-Ponte de rodillas. 

Con el coño a la altura de su cara, Él le da un lametón. Mete dos dedos de golpe y la masturba.  Intercala los dedos con varios lametones, más que por hacerle sexo oral, por disfrutar de su sabor. Ella se estremece. 

Le quita el vestido y muerde sus tetas. 

- Mi niña, clavatela. 

Ella lo hace, y se mueve con furia, Él acompaña el movimiento, y lo completa con pellizcos y bocados.  

-No te vayas a correr, Erytheia. 

Ella gime y gimotea al mismo tiempo.  Él la excita muchísimo. 

- Baja, ponte de rodillas. 

Ella se coloca, está a punto y siente que Él también. 

Él se la mete en la boca y ella chupa con fuerza, masajeando los huevos. 

Se corre en su boca. Ella la abre y se la enseña. 

-Traga. 

Su garganta siente el calor del semen. 

-Buena chica. Ahora tienes dos opciones. Restregarte contra mi  zapato durante 30 segundos y correrte, si no lo logras no podrás hacerlo en una semana. O, masturbarte y recibir 30 varazos. 

Ella se angustia, le parece injusto y difiicil... pero está a punto y arriesga. 30 varazos son demasiados para su culo. 

-¿Qué eliges?

-Lo primero, Amo. 

-No sé qué es lo primero. Pídemelo bien. 

Ella coge aire profundamente, le resulta muy humillante. 

-Amo ¿Me permitiría restregarme como una perra contra su zapato para correrme, por favor? 

-De acuerdo. Empieza. 


Ella se coloca y se frota con fuerza, está muy cachonda y sabe que puede lograrlo. 

-Anda que no eres puta, como una perra ahí, sin poder controlarte. 

Sus frases la ayudan. 

-Después lo vas a limpiar con la lengua ¿No te da vergüenza?


Está a punto. 

-Perra, eres una perra. 

-Amo, por favor ¿Me da su permiso para correrme? 

-Segundo 20, bien perra. Córrete. 

Ella estalla, se corre y cae sobre la rodilla de Él. 

-Límpialo Erytheia. 

martes, 3 de enero de 2017

El polvo que moldea.

Siempre fui una estrella perdida... polvo flotando en la galaxia, intentando brillar, intentando ser algo más que polvo del universo. Y entonces, un día, apareció usted, que unió todo el polvo, que me esculpió, que se convirtió en mi maestro, en mi guía.


Lost stars

Un vestido azul, unos tacones color nude, el pelo suelto, mis tirabuzones al viento y Usted sujetando con fuerza mi mano. Sushi para cenar... vino blanco cayendo por mi canalillo y Su lengua rápida recorriendo mi pecho.
-No te manches aún, putita, tenemos que ir a muchos sitios más.

Después de la cena, chocolate y vamos a bailar.

Gin tonic y rives rosa con limón.

El centro de la pista, todo para mi.

Hace tiempo que aprendí a bailar. Bailo bajo las estrellas, sobre las nubes, marcada por Su ritmo, vigilada por Sus ojos. Desde la barra me contempla. Se acercan dos o tres... pero yo no los veo... tengo la mirada fija en Usted.

Me agarra fuerte de la mano. Salimos del local. Caminamos despacio, me para en los escaparates y me toca las tetas mientras miramos el reflejo. Me besa.

Las calles de Madrid no conocen nuestra historia...

En el local le esperan Sus amigos... me cohíbo un poco, pero Usted me agarra fuerte y me siento protegida entre sus manos. Soy Suya.

Saluda y pide una copa. Me presenta, sonrío y me sale la timidez que nadie se cree... pero existe.

-Ahora venimos.

Me agarra la mano y me lleva a una habitación.

-Puta, que cachondo me tienes. Quítate ese vestido.

Me desnudo, me recreo en excitarlo aún más...

Se quita la correa y se desabrocha un poco el pantalón.

-Quítame la camisa.

Mis dedos recorren los botones con rapidez.

Me ata de espaldas a una cruz al fondo de la habitación.  Abre la puerta y mi culo queda a la vista de varios. Sus amigos se acercan. Algunos entran y se sientan en los sofás.

Una fina vara, mi culo siente el primer golpe.

-Uno




-Dos




-Tres



El ritmo es cambiante, la intensidad también y eso me excita... me acaricia el culo y mete dos dedos en mi coño.  Los acerca a mi boca, se los dejo limpios.

-Estás mojada zorra.

-Con usted siempre, Amo.

Suelta la vara, me desata y me vuelve a atar de frente. Pone unas pinzas en mis pezones. Con una fusta azota mi coño y mis tetas, gimo, mezclando el dolor y el placer... No me gusta el dolor... pero estoy excitada, Su poder, mi entrega y el público, me excitan.

Me suelta, me arrodillo y me folla con fuerza la boca. No se corre, me sube a una mesa y a cuatro patas, la mete en mi culo.

-Córrete puta, ahora.

Me corro y la saca de mi, se corre en mi espalda.

Me pone el vestido, sin limpiarme y me saca de allí. Subimos al coche.


-¿Has disfrutado?

-Mucho Amo, Gracias.

-Venga, vamos a seguir.

Cuando los semáforos se ponen en rojo, se saca la polla y me agarra la cabeza, me provoca arcadas.

Llegamos a su casa. Entro a cuatro patas... Por suerte, son las cuatro de la mañana y no habrá vecinos...

Me desnudo en la puerta y continuo a gatas.

-Directa al baño, no vayas a manchar mi cama.

Me ducha a cuatro patas y llena después la bañera. Se mete y me indica que me siente sobre Él, la tiene dura.

-¿Como tienes el coñito? ¿Te duele?

-Un poco Amo.

-Bueno, te jodes... muévete puta.

Me muevo como a Él le gusta, mientras cierra los ojos en la bañera.

-Más rápido, me voy a correr, trae tus tetas.

Mordiéndome los pezones se corre, yo estoy excitada, pero ya he tenido un orgasmo hoy...

Me levanto y le doy su albornoz. Lo ayudo a secarse y me seco yo.

Nos tumbamos en la cama, desnudos.

Me abraza y me tapa.

-Vamos a dormir princesa.

-Buenas noches Amo.

-Buenas noches Erytheia.






lunes, 6 de junio de 2016

Listilla

Carlos, el Amo de mi amiga Silvia nos había invitado a cenar a su casa. Nos llevabamos muy bien con esa pareja... cuando el Amo me los presentó Silvia y yo conectamos muy pronto y Carlos era genial, así que también nos hicimos muy amigos. En su casa estaba muy muy cómoda... y a veces me pasaba de listilla. 

Ese día estabamos cenando sin parar de bromear cuando el Amo me echó la primera mirada. A Andrés no le parecía respetuoso que yo chinchase a Carlos... con Silvia le importaba menos. 

La segunda mirada me asustó del todo... pero estaba crecida y ya no fui capaz de parar.  Un "Eres idiota" hizo que el Amo me pidiese que saliese del salón para hablar. 

-Me parece genial que te lleves bien con mi amigo, es maravilloso pero te recuerdo que es un Amo, que le debes respeto y que eres mia. No me gusta ese juego, no me gusta que lo chinches y que seas irrespetuosa. Vas a acercarte a Carlos, le vas a pedir disculpa y le vas a pedir por favor que nos deje usar su rama y su habitación un rato. 

-Amo por favor no, le prometo que no lo voy a hacer más. 

-Creo haberte advertido más de una vez. no me hagas repetírtelo y ve. 

Casi me muero de la vergüenza. Cuando entré en la habitación Silvia estaba haciéndole una mamada a Carlos arrodillada delante del sofá. Yo me quedé de pie, esperando a que me mirase.

-¿No te sientas? 

-Carlos, quiero pedirte disculpas por mi actitud... y mi Amo me ha ordenado que te pregunte si nos dejarías un rato tu habitación y tu rama. 

La cara de Carlos fue genial y Silvia incluso dejó de chupar para mirarme riéndose. Aunque un golpecito en la cara que Carlos le dio con su polla la hizo volver a la tarea. 


-¡Andrés! - gritó Carlos. 

Mi Amo apareció por la puerta. 

-¿Nos vas a dejar mirar?

Casi me muero de la vergüenza cuando escuché a Carlos decir eso... Silvia me miró sonriente... perra...

-¿A ti que te parece Erytheia? - dijo mi Amo

-Me da vergüenza, Amo. 

-Venga va, os dejo mirar. 

Cuando llegamos a la habitación Carlos se sentó en la cama, y Silvia continuó con la mamada. 

Yo me desnudé y me coloqué sobre los cojines. 

-Uno, dos, tres... iba contando... soltando gemidos cortos como quejas suaves... con el 7 cayeron las primeras lágrimas, que Carlos lamió de mi cara. 

Paró en el 20. Para entonces Silvia estaba montada encima de su Amo. 

Mi Amo entró en mi culo y me folló con fuerza. Se corrió dentro y me colocó la joya anal para que no se saliese nada. Carlos, salió de Silvia para correrse en mis tetas que después ella lamió. 

Nos bajamos y se sentaron en el sofá. A mi el Amo me indicó el rincón... y mientras ello, jugando con las tetas de Silvia, veían una peli... yo, que soy muy lista... miraba la pared. 

sábado, 4 de junio de 2016

El Ama.

Siempre había temido y anhelado esta situación, de igual manera, en la misma intensidad.
Ahora estaba allí, de frente, con la mirada puesta en ese nuevo reto que se abría de piernas ante mí.
Los lametones eran inseguros... ¿Como puede resultar ajeno algo que tienes tan entre las piernas? Claro que... yo al mío no me llego... y tampoco conocía lo suficiente a la Señora como para saber qué le gustaría...

Me costó coger confianza pero poco a poco encontré la manera de hacerla disfrutar, como si de mi Amo se tratase. Era bonito sentirme tan Suya estando con otra persona. La Señora me cogió la cabeza y me guió, yo jugaba con la lengua como sabía y cuando la escuchaba gemir repetía movimientos... al final apretó muy fuerte y se corrió.

Se tumbó en la cama y yo me quedé sentada en el suelo respirando tranquila.

-Anda sube, descansa un rato que ya está al llegar Andrés.

El Amo me había dejado allí tres horas antes, en la puerta de casa de una de sus mejores amigas, un Ama que yo había visto un par de veces porque viajaba mucho por trabajo. Me había dado un beso en la frente.

-Se buena y obedece.

Se había marchado tras llamar al timbre, yo no tenía ni idea de donde estaba. Cuando ella me abrió la puerta y me dijo que pasare me sonrojé muchísimo y bajé la mirada. Ella la levantó y me besó.

-Tu tranquila.

Al llegar al salón me pidió que me desnudase despacio y me pidió que le llevase un refresco, indicándome donde estaba la cocina.

Coloqué dos hielos pequeños en un vaso y lo llevé todo en una bandeja. Ella me tumbó en la mesa, puso la bandeja en el suelo y cogió los hielos.

-Esto no me hace falta, querida. - dijo mientras me metía cada uno en un agujero.

Empezábamos bien...

Se terminó el refresco con tranquilidad, mientras yo derretía los hielos con el calor de mi cuerpo.  Cuando se levantó me besó con sus labios rojos

-Vamos a jugar un ratito ¿Vale?
-Si, Señora.

Me agarró las tetas con fuerza y las ató con una cuerda, dejándolas tensas. Me llevó a su dormitorio y ató la cuerda de las tetas al cabecero, dejándome a cuatro patas.

Así como estaba me enseñó un látigo lleno de nuditos.

-¿Vas a demostrarme que eres tan buena como tu Amo dice?

Esas palabras me llenaron de orgullo.
-La complaceré Señora.
-Así me gusta.

Los azotes cayeron... y esos nuditos... El Amo de momento no tenía ninguno de esos, y menos mal.

Conté 30 cuando paró. Desapareció y volvió con una crema que restregó con velocidad por mi culo... me cuidaba.

Andrés dice que tu culo es un pozo sin fondo... vamos a probar si es cierto.

Me enseñó un arnes cuyo dildo temí que saliese por mi boca... era de las cosas más grandes que he visto en mi vida. Se lo tocaba con cara de perversidad mientras me sonreía.

-Seguro que para una puta como tu esto solo es una pequeña molestia.

Entró, y dolió muchísimo... lo metió despacio pero sin parar en ningún momento... aguanté pensando en mi Amo, el querría eso... y cuando empezó a bombear, sentirme tan llena me hizo excitarme muchísimo, pero sabía que no me podía correr.

Cuando lo sacó, me hizo una foto para mandársela al Amo, de mi culo abierto... me la enseñó y me dio muchísima vergüenza.

Se quitó el arnés y empezó a desatarme, mientras me daba besos que llenaban mi cuerpo de pintalabios... Me arrodilló en el suelo, a los pies de la cama... Por un momento pensé en la imagen... ella alta y morena, yo rubia y pequeñita.. su pelo liso, mis tirabuzones... su Dominación, mi sumisión... Mi pensamiento se vio interrumpido cuando me besó, me metió la lengua agarrando la barbilla y mirándome fijamente me dijo:

-Prueba definitiva Erytheia. Ahora vas a comerme el coño.

jueves, 7 de abril de 2016

Aprendiendo a cuidarse.

Erytheia llevaba unos días pachucha, rara y tristona... ella pensaba que era hormonal y no le daba mucha importancia, pero su Amo Sí se preocupaba, Él sabía que algo no iba bien. Le insistió en que se cuidara y se abrigara al salir.

Sin embargo, como siempre, Erytheia no hizo caso y el fin de semana se fue con una amigas a comer, cogió frío  y bebió y comió demasiado.

El domingo, cuando se levantó vomitó un par de veces,  debido probablemente a que al llegar a casa no era capaz de mantenerse derecha.

Andrés había dicho que iría a comer a su casa, cuando llegó se la encontró en el baño, en braguitas y con mucho dolor de tripa. Se enfadó mucho al verla así,  ella sabia que tenía que cuidarse como propiedad de Él que era.

-¿Qué ha pasado Ery?
-No me cuidé  Amo.
-¿demasiado alcohol o demasiada comida?
-Las dos Amo. -A Erytheia solo le faltaba bajar  las orejitas para ser una perilla arrepentida.

- Vete a la cama Anda.

Andrés puso un calefactor en la habitación. "La casa helada y ella en braguitas... encima!"

Erytheia se tumbó de lado, mientras Él la tapaba con una manta.

-Cuando estés buena, te vas a enterar. Ahora vengo.

-No se vaya Amo, porfi.

-Shhh. He dicho que ahora vengo.

Cuando volvió y Erytheia vio lo  que traía en la mano no pudo más que encogerse y cerrar los ojos fuerte, como si con ello pudiese desaparecer.

Andrés se sentó y colocó a Erytheia sobre su regazo.

-¿Vas a ser buena?
-Sí Amo.
-Pues venga, abrete las nalgas sola, que  yo vea que colaboras.
-¿Sin lubricante Amo?
-¿Tu crees que te lo mereces?
-No Amo.
-Venga.

Erytheia sintió el termómetro entrando frío dentro de su culo, era enorme y le dolía horrores, pero ella ya sabía lo poco que le gustaba al Amo oírla quejarse cuando se lo merecía; y hoy estaba muy enfadado.

Lo dejo un rsto dentro, hasta que dio la temperatura y lo sacó.

-Bien,  no tienes fiebre. -le dijo mientras colocaba la goma del enema.
-Amo porfi, no lo voy a hacer más, de verdad. Eso no.
-Esto no es tu castigo Erytheia, el castigo vendrá luego, esto es para limpiarte y que no te duela. Lo hago por tu bien.
-Gracias Amo. - dijo ella un poco a regañadientes...

Su estómago se comenzó a hinchar y ella a sentirse peor. Cuando lo tuvo bien dentro el Amo le colocó un plug para que nada saliese. La dejó sobre su regazo mientras encendía la tele y se relajaba.
Erytheia sentía que no aguantaría mucho tiempo, temía que saliese todo mientras ella estaba sobre el Amo.

-Amo, no me aguanto más.
-Calla perrita, estoy viendo la tele.
-Pero Amo, porfi...

Un azote seco en el culo la calló durante un rato.
-Sé buena.

Un tercer comentario hizo que Erytheia acabase con una mordaza y varios azotes bien repartidos por su culo. 

Cuando pasó el tiempo estimulado Andrés se levantó con ella en brazos y la colocó en el water.

-Aguanta que te quite el plug.

Erytheia asintió

Cuando se sentó en el water lo expulsó todo, cerrando los ojos, de la vergüenza de que Él estuviese mirando. Pero Él le ordenó mirarlo... y ella obedeció.

Le quitó la mordaza.

-¿Has acabado?
-Creo que si Amo.
-Ahora te voy a bañar y vas a ser buena. ¿Entendido?
-Sí Amo.
Se colocó a cuatro patas en la ducha, Él la lavó como a una perrilla. Después llenó la bañera y entró junto a ella. Estaba cansada. La secó y le llevó a la habitación.

Tumbada bocabajo entró en su culo, aprovechando que estaba limpia y abierta. Aún así Erytheia dejó escapar un par de quejidos en las embestidas más fuertes.

La dejó dormida, con su leche escapando de entre las nalgas.

Cuando Erytheia despertó Él esperaba con una manzanilla. Su culo estaba limpio, Él le había quitado la leche con toallitas húmedas después de hacer un par de fotos.

-¿Cómo estás?
-Bien Amo.
-Bébete eso que tenemos que zanjar el asuntillo.
Erytheia dio dos sorbos largos a la manzanilla... odiaba su sabor.

-De momento y hasta nuevo aviso prohibidas braguitas,  chucherías, comida rápida y alcohol.  La próxima vez que te llamen tus amigas me llamas a mí antes de quedar.  ¿He sido claro?

-Sí Amo.

-Bien ¿Has acabado?

-Sí Amo.

-Ponte en cuatro sobre la cama. Ahora voy a hablar con tu culo para que se te grabe bien.

La rama no da descanso, a Erytheia no se le iban a olvidar... Lloró mucho mientras. Sentía que nunca iba a acabar, que no aguantaría, pero al final, lo logró. Sintió como guardaba la rama.

La cogió entre sus brazos y la meció.

-Perdón Amo.

-Shhh ya esta pequeña.


martes, 29 de marzo de 2016

Rutina

Ella siempre lo escuchaba llegar cuando se quedaba en casa a dormir, y salía a correr cuando amanecía. En su remolonear sentía como entraba en la habitación, se sentaba en la cama y le daba un beso.

-Erytheia, despierta.
-cinco minutos más Amo, porfi.
-Vamos arriba Erytheia.

Ella se levantaba e iba a poner la cafetera. Después, mientras Él se duchaba, le preparaba la ropa y hacía tostadas, cortaba fruta y preparaba zumo.

-Erytheia!

A Él le gustaba que Ery lo secara  despacio y que se la chuparla antes del café. Cuando se corría en su boca y ella se la dejaba limpia, se vestía, con su ayuda. Desayunaban juntos y mandaba a Erytheia a la ducha.

Ahora era Él quien elegía la ropa que Ery llevaría ese día. Pantalones ajustados, blusa abotonada, botines bajos y abrigo corto. Un pañuelo al cuello para proteger su garganta.

-Ponte en inspección. -le dijo al salir de la ducha.  Y comprobó su depilación. -bien, buena perra. 

Se iban juntos a trabajar, Él la dejaba a ella con la moto y le decía que pasaría a recogerla. En el trabajo a Ery se le pasaban las horas largas, a pesar de amar su profesión.  Un mensaje  de Él lo facilitaba todo... o lo complicaba en según que situación...

"Quítate las braguitas y masturbate sin correrte, después vete a la reunión que tienes y cuando salgas, lo vuelves a hacer"

Erytheia se quedaba a punto de caramelo, cachonda y sin poder correrse. Así pasaba la mañana, al borde del orgasmo.

Cuando llegaba la hora de salir,  sus piernas chorreaban ansia.

Él la recogía  en la moto,  a veces iban de compras o al cine, a pasear si no hacía mucho frío... Pero, los días favoritos de Erytheia eran cuando  iban directamente a casa. Como ese día.  Ese día Él la llevó a casa rápido. Y empezó a desabotonar su blusa en el ascensor. Le besó los labios con fuerza, mordisqueando su lengua. Se agarró a ella y la alzó para meterla en casa. La tumbó en la cama.  Le bajó los pantalones y entró con fuerza. Con ansia, sin preámbulos.  Embistiendo.

Cuando la follaba así Erytheia no podía controlar su cuerpo, le venían espasmos de placer, se retorcía y queria correrse. Gritaba y Él la sujetaba mientras la follaba.

-Amo, por favor. Permitame correrme.
-No puta.

Él se corría dentro de ella. Después la llevaba a la bañera, dejándola cachonda.  El agua calentita la esponja y Él sentado junto a ella. Ella lava las piernas de su Amo y su Amo se cuela con dos dedos dentro de ella.

-Ahora si te vas a correr.

Erytheia obedece, poca falta hace que su Amo la toque, está muy cachonda. Se corre en silencio, de forma profunda y larga.  

Cuando se recupera Él la saca de la bañera, la seca y la pone a cuatro patas. Entra en su culo y se lo sodomiza.

Después le ordena ponerse unas braguitas e ir a hacer la cena.

Él se ducha, después cenan juntos, Él en el sofá, ella a sus pies.

A la hora de acostarse ella se lava bien, se acicala  y se pone bonita para Él.

Él le hace el amor y se duerme agarrado a su cintura. Ella ya ha aprendido a no moverse mientras duerme, jamás querría deshacerse de sus brazos.

jueves, 25 de febrero de 2016

Erytheia y el sémen

La primera vez que Erytheia se metió una polla en la boca se sorprendió por la dureza que tenía. Sí, imaginaba que debía estar muy dura, pero esperaba un poco de carne blanda sobre la dureza... También se sorprendió de su sabor... "es piel... pero no sabe como un brazo, o como una cara cuando das un beso" pensaba, porque Erytheia es muy dada a reflexionar en situaciones inapropiadas. Sin embargo le cogió el gusto, pero paró cuando vinieron las primeras gotas de líquido preseminal. No le gustó el sabor. Esa fue su primera experiencia,  corta y extraña.

Cuando conoció a Andrés, Erytheia nunca había tragado sémen, pensaba que gustándole tan poco el líquido preseminal, el sémen le resultaría repulsivo. Pero claro, Andrés era su Amo y Él no iba a permitir que ella quitase la cara cuando Él se fuera a correr, por eso, la primera vez que Erytheia se vio arrodillada ante la polla de su Amo sintió miedo. ¿Le gustaría a Él como la chupaba? ¿Sería capaz de tragar el sémen?  Decidió que lo mejor era no pensar, al final el resultado sería, seguro, el mismo.

Él le dijo: "Abre la boquita" entre cariñoso y juguetón, conociendo los miedos de ella y a la vez excitado sabiendo que ella estaba insegura y aún así quería hacerlo por Él

Ella obedeció y él no tardó ni un minuto en introducirla en su boca, la dejó jugar con su lengua, viendo como se desenvolvía.  Erytheia se sintió diferente, le gustaba tenerla en su boca y le gustaba aún más cuando Él gemía, indicándole que le gustaba.  Continuó, cada vez más entusiasmada, sintiendo como palpitaba en su boca y de repente, comenzó a notar como su boca se llenaba de un líquido que fue tragando poco a poco, no le recordaba a ningún otro sabor, era completamente diferente,  pero, a pesar de sus expectativas aspiró buscando más, limpiando la polla de su Amo para no dejar ni una gota. Cuando acabaron Él la apoyó sobre su pierna, mientras descansaba sentado en el sofá y le acariciaba la cabeza. 

-Dime nena ¿Qué te ha parecido?
-Saladito Señor. 

Desde entonces, Erytheia prefiere lo salado. 

lunes, 14 de diciembre de 2015

La gata

Nunca he sido capaz de comprender por qué mi Amo llama gatita a una zorra como yo... Las gatitas son independientes y elegantes... yo lo único que comparto con una gata es lo muchísimo que me gusta lamer la mano de mi Dueño.

Sin embargo a Él le gusta que yo, además de Su puta, Su sierva, Su zorra y Su perra, sea su gatita... Y yo soy todo lo que Él diga. Hace unas semanas, dejó un paquete en mi casa, una caja envuelta en un precioso papel de regalo negro, con un lazo dorado.

-Tienes prohibido abrirlo hasta que te lo indique expresamente.

Me moría de curiosidad, pero si algo sé, es obedecer una orden directa (casi siempre)... me até las ganas y ni siquiera lo moví de donde Él lo había dejado.

Hoy, cuando salía de trabajar recibí un mensaje.
"Come bien, descansa media hora y prepárate para mí. Estaré allí a las seis. Quiero que abras el paquete y te pongas lo que hay dentro."

¡Por fin había llegado el día!

Me costó mucho comer bien entre tanta expectación, pero no me moví de la silla hasta que me terminé el plato. Después de recoger la cocina y un poco la casa me eché media hora... no dormí demasiado pero descansé un poquillo. Por último, cuando faltaba una hora para su llegada comencé a prepararme para Él. Revisar la depilación, ducharme, secarme bien, maquillarme un poco, peinarme y por fin, abrir el misterioso paquete.

Lo puse sobre la cama y lo abrí con cuidado... ni siquiera rompí el papel en mil pedazos... tenía ganas pero me contuve.  Dentro de la caja, envueltos en papel de seda encontré, unas orejas de gatita negra, unas medias de seda negra, un tanga negro, un collar con cascabel y una cola de gatita... sí, negra.

Me coloqué las medias, medias implicaba tacón así que fui a buscar mis tacones negros. Me puse las orejas y el collar y por último me lubriqué un poco el ano y metí la cola.

Eran menos diez... me fui a la puerta y me coloqué como una gatita esperando a su Amo.

Él llegó puntual. Acarición mi lomo y yo lamí sus pies. Fue hasta un sillón caminando y lo seguí. Con la boca conseguí deshacer los cordones de sus zapatos y descalzarlo, luego fui a por las zapatillas y se las coloqué. Me acarició la cabeza y ronroneé agradecida.  Comenzó a jugar conmigo me acaricia la cabeza y la barriga, yo me pongo bocarriba con las patas en alto y juego con sus brazos, que me hacen cosquillas.

-Mi gatita bonita. ¿Quieres leche gatita?

De un salto me incorporo y maullo, mientras restriego mi cara contra su entrepierna. ¿Que si  quiero leche? Una gatita siempre quiere leche.

-Bueno, vale gatita, te daré leche.

A cuatro patas espero mientras Él saca su polla del pantalón. Voy a lanzarme a lamerla cuando me la aparta.

Pongo cara triste y lo vuelvo a intentar... Sigue moviéndose y comienzo a maullar frustrada. Quiero leche.

Al final un pollazo en los morros me coloca mi premio cerca de la boca. Lo lamo agradecida y me lo trago entero. Se pone muy, muy dura dentro de mí. Lamo con ansia, chupo y juego con mi lengua, hasta que consigo la leche. Trago y me relamo. La beso en la punta y maullo agradecida.

Él acaricia mi cabeza y yo ronroneo de puro gusto. Me sube en su regazo y me acaricia todo el cuerpo. Yo lamo sus manos y su cara mientras Él juega conmigo... Pasamos mucho rato así... me encanta lamerlo todo... y que me acaricie me empieza a excitar.

Me caliento y noto como Él también lo hace, por la dureza de su polla bajo mi cuerpo.

Me coloca a cuatro patas en el sofá. Me quita las orejas, el collar y de un tirón saca la cola.

-Ahora te voy a follar como la puta que eres.

jueves, 10 de diciembre de 2015

El Culo de Erytheia.

Me miro en el espejo... Él está haciendo la cena, estoy cansada y la ducha me ha dejado muy relajada, llevamos todo el fin de semana juntos, todo el fin de semana siendo suya. De espaldas al espejo observo mi culo. Me gustan las marcas.

En la nalga derecha, desde la zona central superior hasta el final inferior tengo una marca con forma de trenza. Él usa un cinturón trenzado porque le gusta el dibujo que queda, y a mí también.  Ayer, cuando llegamos después de comer en el asador, me pidió que lo ayudara a desvestirse. Yo estaba a cuatro patas, desatando sus cordones con la boca, mi culo estaba expuesto y Él sujetaba en la mano el cinturón. El correazo me pilló desprevenida... casi me trago la punta del cordón... Mi cara debió ser un poema, porque Él no podía parar de reír.

En el centro tengo dos círculos rojos enormes, antes, cuando se tomó el café, estaba viendo una película, pero se aburría... la verdad es que no era nada interesante. Me mandó a por el cepillo del pelo. Me ordenó que subiese sobre la mesita baja de rodillas y que me auto-azotase.
-Más fuerte. Zorra, más que zorra. ¿Por qué te azotas?
-Porque soy una puta sumisa Amo.
-¿De quien eres guarra?
-Suya Amo, su propiedad.
-Más fuerte, ahora en la otra nalga.

Yo me azotaba, me insultaba y Él contaba y me daba indicaciones. Cuando me ordenó parar habían caído alrededor de 50 y me ardía el culo.

Por encima de los dos círculos rojos tengo en relieve las marcas de varios varazos. Lo toco y está caliente. Las lineas están bien dibujadas y van de una nalga a otra. Dormía la siesta muy agarrado a mí, cuando despertó me colocó a cuatro patas, ató mis manos al cabecero de la cama.
-Cuenta perra.

Conté 20, pero no hay tantas marcas de vara.  Lloro a moco tendido... la vara me derrumba, siempre. Él me abraza y me da besos, me sienta sobre su regazo, manteniendo cuidado de tener el culo al aire. Pone crema sobre mi culo. Me tranquiliza.

Cuando estoy mejor me folla el culo. Y ahora que me miro al espejo veo mi ano dilatado.Coloco el plug como me ha dicho, es el primer plug que compré, con una joya azul y me siento bonita. Con todas sus marcas.

Moratones y colorados...

Pero mi preferida está en la nalga izquierda, abajo. Estaba acostada en la cama. después de la follada, había limpiado bien su polla con mi lengua. Me abrazaba dejando caer su peso sobre mi cuerpo. Bajó poco a poco hasta mi culo. Acariciando cada una de mis marcas... igual que hago yo ahora ante el espejo... con la delicadeza de sus dedos. Dibujando entre las marcas de mis nalgas... entrando en mi ano con sus dedos. Y justo ahí, en la parte inferior de la nalga izquierda, me muerde. Tengo la marca de sus dientes en mi culo, de sus dientes, de su vara, del cepillo a orden suya, de su cinturón centrado. Tengo la marca en mi culo de su propiedad... de saber que mi culo no es mío, es suyo.






Muchas gracias a la preciosa @Ca_t8   por su idea.

martes, 8 de diciembre de 2015

Café o té. Microentrada.

Eran sus maneras...

Hora de comer, un mensaje. "A las cinco, allí." Yo sabía donde estaba allí... allí era la cafetería donde quedamos por primera vez. Allí era el comienzo del paraíso.

Me había comprado unas medias de niña buena, calentitas y negras... me puse la falda vaquera, la blusa gris y la chaqueta de cuero negra, con las botas a juego. Me sentía bonita con los labios rojos para Él.

Caminé hasta la cafetería. Él daba un sorbo a su café, negro, cuando yo entraba... y estaba muy guapo, jersey de cuello alto gris, vaqueros.  Me indicó su lado cuando me acercaba a la mesa. Tomé asiento y metió la mano entre mis piernas.

-mmm, tenía las manos frías... y nada me las calentaba. ¿Café o té?
-Té, por favor.

Jugaba con mi coño, y no paró cuando trajeron mi té... ni cuando me indicó que bebiese... Estaba empezando a excitarme.

Aumentó la velocidad y la fuerza, necesitaba correrme. Lo miré con ojos compasivos.
-Por favor, Amo.
-Bebe.

Seguí bebiendo mi té, mientras Él charlaba conmigo como si no pasase nada.

-Y ahora, córrete.

Estallé, por supuesto... no podía aguantar más... Agarrada a la mesa y con los ojos cerrados, manteniendo el silencio y la compostura tanto como podía.

Cuando me recuperé dio el último sorbo a su café. Pagó y nos fuimos.

Llegamos a su casa y me folló con fuerza, derramándose en mi espalda.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Domingo en el campo

 Me recogió en mi piso por la mañana. Falda negra, camiseta rosa con escote de pico, chaqueta vaquera, botines negros de tacón bajo y medias negras. Nada más, nada menos.
Subo a la moto y mi falda vuela un poco, para mi vergüenza… por suerte, no hay nadie en la calle… es demasiado temprano para un domingo.
Me lleva a las afueras, a un bosquecillo apartado al que no va casi nadie. Nos encontramos solos. Lleva una mochila que me causa tanta inquietud como excitación.
-Erytheia desnúdate. Déjate las medias y los zapatos.
Saca una manta y la pone en el suelo. Coloca una botella de vino, una copa, un bol y  un paquete de cacahuetes.
-Ponte ahí que te inspeccione.
Me coloco en posición. Piernas abiertas, manos a la cabeza, sacando pecho.
Me recorre con los dedos. Mira si voy bien depilada, entra en la humedad de mi coño con dos dedos y los huele. Me los pone en la boca para dejárselos limpios.  Pellizca y amasa mis pechos, los azota y abre mi boca. Me besa.
-Trae el culo.
Me giro me agacho y separo mis nalgas con las manos.
Entran un par de dedos. Después entra un dildo que acaba en una cola de perra, lo deja ahí y amasa mi culo.
-Bien. Vamos a beber algo perrita.
Me coloco a cuatro patas. Él sirve una copa de vino y echa un poco en mi cuenco.
Bebe tranquilo y yo también lo hago, lamiendo.
-Come perrita.
En su mano hay cacahuetes que me ofrece. Yo gateo hasta Él y los como directamente de su mano. Ladro agradecida, Él lo quiere así… pero no puedo evitar ponerme colorada.
Vuelvo a beber.
Saca de la mochila un juguete de perro.
-¿Quieres jugar perrita? Cógelo.
Lanza el juguete y yo gateo hasta recogerlo para llevárselo hasta donde está. Cuando se lo entrego vuelve a hacerlo y repite el juego hasta que se cansa. Tengo las rodillas destrozadas y las medias rotas.
-En pie.
Me levanto y tira de mi cola hasta sacarla. Duele.
-A ver Erytheia. Mírame. ¿Cuántas faltas has acumulado esta semana?
-Seis Amo. – digo y agacho la cabeza.
-Mírame. ¿Eso cuantos azotes son?
-Sesenta Amo, más los que usted considere que merece su perra.
-Vete a buscar una vara buena, que me guste. Si la tengo que buscar yo, doblaremos.
-Sí Amo.
Encuentro una, quizás demasiado gorda, pero prefiero pasarme a quedarme corta y recibir más.
Llego a dónde está y se la entrego. Asiente satisfecho y me indica que me agarre al árbol.
Cuento en voz alta, concentrada en no perder la cuenta. Cuando acaba me gira. Me ata las manos al árbol y me folla. Se corre sobre mi ombligo. Con dos dedos coge mis flujos y me los unta en la cara.
Se sienta y termina su copa, con tranquilidad, comiendo cacahuetes. Al rato se levanta. Me da de beber de su copa y derrama un poco sobre mis pechos. Lamiéndolos.
Me desata, me visto y me lleva a casa.
Me manda a la ducha mientras prepara la comida. Mi mima como nadie.
Le sirvo la comida y como a sus pies.  Se sienta en el sofá mientras yo recojo la cocina. Cuando acabo llego y me arrodillo a sus pies. Me agarra el pelo y me subo sobre su regazo.

Me quedo dormida. 

jueves, 12 de noviembre de 2015

Él y su capricho.

Llego sosteniéndome milagrosamente sobre mis nuevos tacones negros a su casa. Mi vestido gris se adapta a las curvas de mi cuerpo. Toco el timbre y me arrodillo... Abre la puerta y me invita a pasar. Gateo tras su paso.  
-Has llegado pronto.

Se vuelve a sentar a cenar, me dijo que viniese cenada. Cuando acaba, lleva los platos a la cocina, yo me mantengo en un rincón, arrodillada, llevo puesto el collar, los tacones y el tanga.

Me agarra por la coleta y me tumba sobre la mesa. Abro las piernas y me ata a las patas. trocitos de fruta sobre mi cuerpo y vuelca un poco de crema de chocolate en mi vientre. 

Saborea tranquilo el postre. De vez en cuando pone chocolate en mi boca y me besa. 

Cuando se acaba la fruta me lame. Desata mis piernas y las levanta hasta atarlas junto a mis brazos. 

Me enseña la vara y sonríe. 

Me azota y yo los cuento en voz alta.

-uno, dos, tres... quince.... veinticinco... treinta.... cincuenta...

 Estoy en su mundo, ya no existe nada más que Él y su placer. Tengo las nalgas y los muslos rojos, llenos de rallas. Lloro a moco tendido... 

Me desata y me lleva a rastras hasta la habitación... allí entro en la ducha. 

Orina sobre mi, sobre todo mi cuerpo... trago algo, aunque en general no lo enfoca a mi boca. 

Abre la ducha y me lava, rápido y sin miramientos. 

Me saca y apoya mi torso sobre el lavabo. 

Entra en mi culo y me folla, embiste con fuerza y lo saca para entrar en mi coño, alternando mis agujeros. 

Acaba girándome y arrodillada, se derrama en mi boca. 

Me lleva en brazos a la cama.

Me deja allí tumbada y cuando vuelve pinza mis pezones, ya duros. 

Con los pezones pinzados juega con diferentes vibradores en mis agujeros. 

-Córrete todo lo que puedas, zorra. 

Me corro, me corro, me corro y me vuelvo a correr... acabado absolutamente agotada... pero consigue arrancarme tres más. 


Cuando quita las pinzas y me masajea comienzo a relajarme. Deja los juguetes en la mesilla y me tumba sobre Él. llena mi cuerpo de crema y lo masajea. 

-Duerme Erytheia

Y yo, rendida, obedezco. 

viernes, 30 de octubre de 2015

Fin del día.

Llevo toda la tarde en casa... Él lleva todo el día trabajando. Llega reventado yo lo espero arrodillada y Él al entrar me besa los labios con suavidad. Me acaricia el pelo. Se sienta en el sofá y yo lo sigo a cuatro patas. Lo ayudo a descalzarse, mientras da un par de sorbos a una copa de vino. Yo lo acaricio poco a poco, hasta que un gesto suyo me indica  que comience a chupar... y chupo, succiono, la trago toda, jugando con mi lengua, cambiando el ritmo según marcan sus gemidos... se derrama en mí y yo la dejo limpia. La guardo en el pantalón y, tal y como me pide, subo a su regazo

Acurrucada sobre sus piernas vemos una serie que le encanta, mientras siento como sus dedos se adueñan de mi cuerpo, pellizcan mis pechos, acarician mi espalda... invanden mis cavidades...

Comienza con  sus dedos un vaivén en mi coño, mientras a la vez frota mi clítoris

No hablo, pero mi respiración es cada vez más entre cortada, mis suspiros más ahogados y apenas me puedo contener....

Me mira y sonríe, con una mezcla entre amor y perversidad... está jugando... aumenta el ritmo y no sé si podré aguantar... afirma con la cabeza y yo, manteniendome en el mayor de los silencios exploto; dejando caer mi peso sobre Él.

La serie acaba, yo comienzo a recuperarme de este regalo

-¿Qué tal el dia perrita?

martes, 27 de octubre de 2015

Pizza pasión vino y chocolate.

Después del diluvio de ayer, cuando llegué a pensar que mi trabajo se inundaría el día amaneció iluminado... pero hubiese dado igual, porque mi noche había sido tan maravillosa  que ni siquiera un granizo sin chaqueta habría enfriado mi ánimo.

Después de tratar de organizar las próximas entregas de forma que beneficiase a toda la plantilla (yo, con lo poco que me gusta mandar) había llegado a casa completamente agotada. 

Él llegó una hora más tarde, después de que a mi me hubiese dado tiempo a ducharme y recoger la casa. Estaba en la sala de estar, tumbada en el sofá y tratando de relajarme. Tocó la puerta, entró y me besó en los labios. 

Fue directo al baño, mientras yo lo seguía a cuatro patas, como él me había indicado. Se duchó mientras yo le servía de perchero sujetando su toalla.  Cuando salió me dio un capricho, pidió pizza por teléfono... lo cual indicaba que yo debía tener un aspecto más cansado del que creía, porque mi Amo no solía concederme comer comida rápida. 

Él se había quedado desnudo y hacía rato que yo me había derecho de mi vestido.  Me llevó a la habitación y me tumbó sobre la cama. Habíamos comprado un lubricante que sabía a yogur de fresa. Me embadurnó las tetas e hizo lo mismo con su polla. Comenzó una lenta cubana, a su gusto, despacio; besándome lentamente mientras lo hacía. Se corrió en mi cara y me colocó su polla en la boca para dejarla bien limpia. Me encantaba el sabor de su semen mezclado con el yogur de fresa. A su vez Él lamía mis pechos... Lo cierto es que ese lubricante podríamos habernoslo comido a cucharadas. 

Cuando se la dejé limpia me pidió que pusiese una copa de albariño. Él puso también, dentro de un bol pequeño, puso también un poco de albariño. Se sentó en el sofá con su copa. Yo, a sus pies bebía como una perrita. Puso la televisión, mientras veía las noticias jugaba con su pie en mi coño. 

Sonó el timbre. Me echó una manta por encima y me dijo que me estuviese quieta. Se puso su pantalón y fue a abrir.  

Anda perrita, traete un par de platos.  Me colocó un cojín en el suelo y me permitió comer con las manos y beber de un vaso. 

La verdad es que es maravilloso hablar con Él, es imposible aburrirse. 

Después de cenar, mientras Él veía un rato la televisión, limpié los platos y llevé al salón el tarro de nutella. Me dediqué a mi postre favorito, nutella con la polla de mi Señor.  La tenía muy dura cuando me alzó y me subió a cuatro patas sobre el sofá. Me folló con dureza, jugando con mi clítoris. 

-¡Córrete zorra! ¡Córrete! 

Exploté, por supuesto, solo me hacía falta su voz para estallar. Caí sobre el sofá mientras Él llenaba mi espalda con su semen. 

De un azote me mandó a la ducha. 

Cuando acabé estaba en la cama. Me indicó que me tumbase a su lado y hoy me he despertado abrazada a Él. 

viernes, 23 de octubre de 2015

Cuidar y compartir... nuestro juego.

Usted sabe verme dentro y cuando nos encontramos para desayunar ve que estoy sensible. Nos sentamos y me pide un café con un chorro de chocolate blanco y mucho dulce. Nos sentamos en un sofá arrinconado de la cafetería. Usted apoyado en toda la esquina izquierda y yo sobre usted. Me siento mimosa. Tenemos una hora más, cuando salimos de la cafetería... el café y usted me calman los miedos. Paseamos hasta un parque, a estas horas está desierto. Usted me va besando poquito a poco, los labios, la barbilla, el cuello y va descendiendo por mi escote. En un rincón escondido del parque levanta mi falda azul, esa que compramos en una tienda de Chicago hace tres veranos.... cualquiera diría que este es nuestro cuarto invierno juntos... que llevo cuatro inviernos siendo completamente suya.

En la esquina escondida levanta mi falda y entra dentro de mi, suave, despacio y va aumentando el ritmo embistiendo contra mis miedos, arremetiendo contra mi melancolia. Y me siento suya, protegida. Me da permiso y nos dejamos llevar a la vez y parece que su semen en mis entrañas va curando mis heridas abiertas.  Y es precioso, porque es nuestro y porque solo ha hecho falta que me mirase a los ojos.

Caminamos despacio, usted me abraza y no me deja sentirme sola, me mima me besa y me inunda de su olor. Hoy lo  tendré aún más presente cuando nos separemos.

Para a comprar una flor y la corta para ponerla en mi pelo. Me besa y me eleva. Se autoinvita a dormir esta noche en mi cama y yo agradezco afortunada dormir esta noche entre sus brazos. Nos despedimos, pero es solo un rato.

Así, tal y como me cuida, es usted campeón en este juego nuestro de compartir la vida.

martes, 20 de octubre de 2015

Picnic

Tenia tantas ganas de verle que ni la lluvia ni el cansancio me frenaron. Cuando salí del trabajo caminé hacia su oficina y me senté en el bar de abajo con un refresco de limón a esperarlo.  Llevaba mi faldita plagada de mariposas y las medias marrones, ropa interior rosa bebé y  tacones marrones. Él apareció imponente... creo que aún no sabe como llama la atención su sola presencia en cualquier parte. Me besó, pagué y nos fuimos. Paró en un oriental y subimos la comida a casa. Me desnudé y lo ayudé a terminar de apartar los muebles del salón. Puso mantas y cojines por el suelo. Colocamos la comida.
-Desnudame perrita.

Empecé por los pies, fui descubriendo poco a poco su cuerpo... con la impotencia de no poder besarlo, lamerlo a cada milímetro descubierto.

Cuando estaba ya desnudo se tumbó en las mantas y a cuatro patas me colocó para que le chupase la polla.

-Asi, nena, así... me hacía falta relajarme... muy bien chica...

Se corrió en mis pechos y lo unté bien para que no derramase. Tal y como estabamos comenzamos a comer, un picnic desnudos en el salón. Después me llevó a la cama, me folló lento, muy lento y cuando se cansó aceleró hasta correrse.

La siesta fue inquieta, Él me agarraba dormido y yo me despertaba con algunos agarrones... pero no me importaba... era suya y estaba con Él.

Me metió en la bañera, me lavó y me mandó a hacer café. Cuando salió de la ducha, aún desnudo, se sentó en una de las butacas a tomar café.  Puso el mío en un bol y me indicó que bebiese, como la perrita que era. 

Me ató a la mesa y puso su hitachi wanda en mi coño.... ese aparato era un ensueño y una pesadilla si, como en ese momento, decidia que no me podía correr.

Se puso la televisión, un partido de baloncesto y de vez en cuando cambiaba la vibración del hitachi.  Inevitablemente comencé a gemir, por mucho que yo intentase evitarlo llegó un momento en el que no aguanté más.

-calla zorra, estoy viendo la tele.

Me mordí los labios, intenté aguantar los gemidos y acostumbrándome a la vibracióm volví a gemir

Me azotó una vez.
-Que te calles he dicho!

No lo logré, seguía incapaz de controlar mis gemidos. Me amordazó para ahogar un poco el ruido, pero aún asó ne resultaba casi imposible. Cuando acabó el partido me desató 
-Ve a por el cinturón, el trenzado.

Ouch! Ese dolía mucho...

Me azotó las nalgas hasta cansarse y cuando acabó me folló con violencia. Me mimó y hoy he despertado abrazada a Él.