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martes, 10 de diciembre de 2019

Tras los matorrales.

Cuando salí de entregar el informe vi que Lara seguía en su despacho, el Amo me había dicho que ese día llegaría tarde y, al ver como ella salía hacia su casa, pensé en lo mucho que se divertiría el Amo si además de lo que yo acababa de ver le contaba un poco más sobre Lara. Decidí seguirla con prudencia, sin que pudiese verme... Era tan alta y altiva que ni siquiera miró hacia atrás para ver si quedaba alguien en la oficina de la que despedirse. 

Cuando salimos se subió a su coche y yo al mío, tenía un coche enorme que acababa de salir al mercado, la muy puta, seguro que eso no lo había comprado con su sueldo... La seguí y vi que se dirigía a unas urbanizaciones en la zona norte de la ciudad, llegó a un chalet, pequeñito pero de lujo, de estos que venden como construcciones de primera calidad a nuevos ricos ¿Quien podía pagar eso? Alguien que chupa las pollas correctas... porque con el sueldo que le correspondía, claramente era imposible... 

Entró y aparcó, pensé que ya me había quedado sin opciones de conocer un poco más la historia que había detrás de Lara, pero entonces la escuché salir al jardín. Entre los matorrales pude ver que llevaba la parte de abajo de un bikini blanco de hilo y se tumbaba en una hamaca al lado de la piscina, pegada a la valla lateral. Me apresuré en situarme allí y encontré el hueco perfecto para observarla y escucharla. Desde allí me resultaba aún más fácil oírla. Cogió el teléfono y se lo puso a la oreja. "¡Bingo!" Iba a hacer una llamada.

"Lorena tía, ¿Qué tal? Te tengo que contar, vas a flipar. Hice lo que me dijiste, dejé el informe con un par de fallos de ortografía y lo entregué una hora tarde, ya sabes... le puse la excusa de que no llego a todo y le dio igual... normal, seguro que sabía que era mentira, que ayer estuvimos las dos de copas... y claro, eso sumado a que estamos a fin de mes y llevamos dos campañas con retraso lo cabrearon una barbaridad. En serio tia, como me pone cuando se mosquea. Me hizo colocarme en el centro con el cinturón... esa fue la putada, odio el cinturón, aunque es mejor que la vara - ¿Esta es tonta? Pensé yo... ¿Como va a odiar la vara más que el cinturón?- Total, que me zurró de lo lindo, además ya sabes, estaba creativo, me pintó el culo, todavía debo llevar marcas de rotulador, una diana... el muy cabrón... y me metió el rotulador por el culo, lo bueno es que con tal de que no se cayese ahí no apuntó... pero ya sabes que le encanta darme en los muslos y eso duele más... Además esa postura que le gusta... joder tía como duele, con toda la piel súper tirante y los tacones, que no hay quien aguante. Por suerte después me mandó poner sobre la mesa y ahí si que me dio a gusto... Me duele una barbaridad, después me tendré que poner mas crema, pero me folló que casi me muero del gusto, tía, que polla tiene, en serio y como me pone, es tan cabrón que me da igual lo que me haga solo por correrme como me corro, eso no me ha pasado con ningún tío... ¿Las compis? Pues igual tía, unas mojigatas, se creen que soy una siesa, pero claro, él no quiere que me junte con ellas que dice que me vengo arriba y me creo alguien, que como puta del jefe estoy mejor, además tía, ¿que más da? Ya les gustaría a ellas tener lo que yo... Me encantaría que las cogiese a todas de los pelos y las usase como a mí, que toda la oficina fuese así. Normas de la empresa: Nada de ropa interior... y cada día una pa dentro, a recibir la zurra matutina, iban a ser todas la mar de eficientes y a dejarse de tanto cotilleo... y a la hora del café cada día una se la chupa y con la comida igual, y allí nada de descansos, ni pa mear, la que quiera mear que pida permiso, como me toca a mí, con su horario fijo y si no a aguantarse. Que el jefe llegase y todas se pusiesen de pie, con escotes anchos, que el jefe entrase pellizcando y azotando tetas, que le relaja mucho, que hubiese tanta de azotes diarios y les follase el culo a todas, me encantaría verlas llorar mientras las revienta... sobre todo a la Erytheia esa, tan poca cosa y tan modosita, con la pinta de mosquita muerta que me lleva, seguro que se atraganta chupándola.  .... ¿Cómo? ... No no, a mi que me siga usando, como le de la gana, que me reviente viva si quiere, que me use de moneda de cambio en las reuniones y me use de perchero en las conferencias, yo lo que él quiera, por supuesto... aunque no me importaría que me dejase reventar a alguna, que me dejase follármelas con un dildo de estos enormes que te follan viva, si tía, como cuando me lleva a su casa porque su mujer está juguetona... me encantaría... su mujer es otra que se cree que yo no lo sé pero es otra perra arrastrada, eso sí, el me lo dejo muy claro, allí para mi ella es una Señora... por muy puta que sea, la puta mas baja, la más arrastrada yo...  Si tía, ya sé que es una locura, pero yo soy feliz, ya lo sabes, me gusta estar así... y me cuida, aunque me putee viva, me cuida... ¿Qué? ... Pues no tía, no sé si querrá que volvamos a quedar contigo... no, tampoco sé si tiene algun amigo al que le guste lo mismo..."

En ese momento vibró mi whatssap... el Amo... que cuanto tardaba en llegar a casa. Cogí el camino y despacio me fui... 

Me tengo que hacer amiga de esta tía, por muy asquerosa que sea... Seguro que a mi Amo le gustaría conocerla, a ella y al jefe ¿Irán a fiestas?

Y hablando del Amo ¿Qué pensará cuando me toque y vea que llevo el coño chorreando? Joder, como me ha puesto el espionaje...

lunes, 28 de septiembre de 2015

En la oficina

Se maquillaba con cuidado, estaba nerviosa por verse bonita, bonita y a su vez natural… que no parezca que se ha arreglado para él, que no parezca que suele pintarse como una puerta… Se sube a sus tacones, unos cómodos… que el plan no lo sabe, pero se lo imagina y él tiene la pequeña manía de andar por el casco antiguo, en el que solo hay adoquines mal puestos
Lleva un vestido ligero, color verde manzana y el pelo se balancea colgando de una cola de caballo al vaivén de su caminar. Le gusta mirar su sombra mientras anda, contemplar el bamboleo de su pelo al ritmo de sus caderas.
Cuando llega al café él ya está sentado, con la mirada en el café solo, doble que ha pedido hace poco y aún humea. Levanta la vista y la mira llegar, contempla el bamboleo de su cuerpo a medida que ella avanza, subida en sus tacones color cuero.
A un gesto suyo se sienta y pronto un camarero le trae un café con leche y tres sobres de azúcar… Él la conoce como nadie. Lo mira y le sonríe.
-Gracias Señor.
Él se acerca y la besa. –Tómatelo antes de que se enfríe nena.
Ella da sorbos cortos, intercalados con besos que Él le da en el cuello.
Pagan la cuenta y salen a pasear. Caminar de su mano es más bonito que caminar haciendo que su coleta se mueva al vaivén de sus caderas… caminar apoyada en su hombro es caminar hacia el paraíso, sabiendo que en realidad estás ya allí.
Están paseando cuando a ÉL lo llaman. Ha habido un problema y tiene que volver a la oficina. Ella se va con ÉL. Llegan a la oficina y se encierran en el despacho. Ella se coloca debajo de la mesa, si alguien entra no sabrá que está allí. El comienza a trabajar, ella le abre con delicadeza la bragueta y con mimo saca su polla. Le da unos besitos en la punta y comienza a lamerla completamente. Poquito a poco se la va metiendo en la boca, succionando con firmeza, abriendo bien la boca para no rozar con los dientes. Juguetea con su lengua, mientras Él, a la vez que teclea, le acaricia la cara de vez en cuando. Después de unos veinte minutos se corre en su boca y ella lo traga todo. Se la deja limpia y cuando Él lo indica la guarda en su sitio. Se sienta de lado acomodándose bajo la mesa y se relaja un rato. Entra alguien que se sienta a hablar con Él. Mientras charlan Él introduce el pie entre sus piernas y juega con ella, masturbándola con disimulo. Ella empieza a excitarse y quiere gemir, se tapa la boca con el brazo para ahogar gemidos que se le escapan. Él continúa excitándola y ella cree que no puede más, se va a correr si Él no para… aguanta con todas sus fuerzas, pero no es nada fácil… Él intensifica el roce de su pie contra su coño
La persona que ha venido a hablar con su Amo se marcha y ella Él lo acompaña a la puerta, luego echa el pestillo. Le dice a ella que salga de debajo de la mesa y se acerque. Erytheia gatea hasta el sofá donde Él está sentado. Él se pajea con la polla fuera y le indica que se clave sobre Él, sentada. Ella se penetra con su polla y comienza a moverse en círculos. Se mece y se mueve arriba y abajo encima de Él. Sus pechos se bambolean a la vez. Él los agarra, los muerde, los lame, los besa y succiona los pezones.  Ella está muy excitada, le pide permiso para correrse.
-¿Antes que yo? No nena… cuando yo me corra, entonces.
Ella sabe que él no se correrá hasta que no quiera, pero hace todo lo posible por mejorar su placer, por intensificarlo, aprieta su coño para que Él lo note más estrecho, aviva los movimientos circulares, sus favoritos y lo besa con pasión. El problema de esto es que también aumenta su propia excitación; pero al final lo consigue. Él, con los ojos en blanco, explota dentro de ella y cuando ella lo siente, se deja llevar a su vez. Se corren juntos. Él deja caer la cabeza sobre el sofá. Ella se baja y se la limpia bien.
-Anda, ve al baño, recomponte y vete a reservar al restaurante de abajo, para las dos y cuarto

viernes, 24 de abril de 2015

Noche en la playa

Es de noche en mi ciudad natal. Unos días con la familia relajan a cualquiera... Mi Amo me aprieta la mano mientras paseamos, llegamos a la playa, el mar de noche ruge diferente... en su chocar contra las rocas se destila pasión; quizás por eso el mar está caliente de noche. La arena se pega a mis pies, húmeda y fría. Me sujeta por la cintura y nos alejamos de las farolas. En la oscuridad me besa.
La luna y el faro. Señalas al cielo.

-Aficionada... -dices con desdén.- tú, perrita mía, si que eres la luna que ilumina mis noches.

Yo sonrío y me sonrojo mientras pienso que lo entiendo, que usted es mi faro, mi guía, mi luz.

Me desnuda bajo la mirada de las estrellas. Deja que mi ropa caiga sobre la arena y besa cada trozo de mi piel que va descubriendo.

-Te quiero inerte, perrita. Déjate llevar, no te muevas, no hagas ruido.

Clavada en mi posición veo como se desnudas, su polla erecta aparece en escena y mi mente vuela. Me acaricia el pecho, lo pellizca... pasa una uña por mi costado, por ese punto exacto en el que todo mi cuerpo se estremece.

-Ahora, mi niña, te voy a tumbar en la arena y te voy a tomar. -dice mientras me agarra y me coloca boca arriba.

Me folla como le apetece, porque soy suya y siento ternura en cada embestida salvaje de su cuerpo contra el mío. Me excita su posesión de mi cuerpo, me excita verle sobre mí y sobretodo me excita sentirle tan dentro de mí. Lo miro a los ojos, busco su autorizaciòn. Me niega con la cabeza y sigue follándome, soy suya.

Repito la acciòn y en mi oido, un susurro ronco.

-Ahora sí, nena, còrrete conmigo.

Explotamos juntos, la luna me mira sorprendida, el faro anda desorientado.

-Te quiero Erytheia.

lunes, 13 de abril de 2015

Sobremesa

El vaivén de cada embestida hace que mi cabeza choque contra los mullidos asientos. Siento mi culo lleno, mientras que sus dedos juegan con mi clítoris... Estoy muy mojada y su polla palpita dentro de mí anunciando que tardará poco en correrse.  Sus labios recorren mi espalda, lamen mi cuello. Su boca muerde mi hombro. Con su otra mano pellizca mis pezones. Escucho su respiración y siento su tacto en aquella inmensa oscuridad. Cuando pienso que se va a correr saca su polla de mi ano y me gira. Noto su polla en mis labios y la beso, para luego abrir la boca y sentir como descarga en mi garganta. Succiono hasta dejarla completamente vacía y después la limpio bien. 
Agarrando mi cuello me tumba boca arriba sobre la mesa y levanta mis piernas. Succiona mi hinchado clítoris con su boca y juega con su lengua, mordisquea mis labios, mientras que sus manos se dedican a mis pechos. Siento que no aguantaré más. 
-Ahora, perrita, quiero que te corras, pero, no quiero que se oiga nada. No queremos montar escándalos. 

Ahogo mis gritos y aferrándome a los bordes de la mesa y me corro de forma intensa. Él sigue lamiendo hasta dejar sin jugos mi coño. Luego me besa y deshace el nudo que sujetaba la corbata que tapaba mis ojos. Lo miro, sudoroso, despeinado y mirándome a los ojos. Compruebo, de nuevo, lo hermoso que es.

-Vísteme Erytheia. 

Me arrodillo para subir su ropa interior y sus pantalones, los abrocho y luego continuo con su camisa. Me vuelvo a arrodillar para poner los zapatos, los ato con cuidado y cuando acabo, el me tiende la corbata que estaba tapando mi visión. Se la ajusto. 

-Mi Amo. ¿Me permite arreglar su pelo?
-Claro, preciosa.

Cuando acabo cruzo los brazos en mi espalda y agacho la mirada. Espero órdenes. 
-Buena sobremesa perrita, anda, vístete y vamos a salir a tomarnos una copa, los camareros pueden extrañarse de que estemos tanto tiempo sin comer dentro del reservado. 

domingo, 22 de marzo de 2015

Silencio.

Estaba en la cama, a cuatro patas. Escuchaba a mi Señor pasear por la habitación, pero no lo veía, se estaba cuidando mucho de mantenerse detrás de mí. Supe donde estaba cuando cayó el primer azote. Me estremecí... aún me sorprendía el placer que podía hacerme sentir con los azotes.

-¿No sabes contar perrita?
-uno Amo.

Me cayeron tres más y una caricia que fue desde mi espalda hasta mi raja mojada. Dos azotes y un dedo moviendose en mi clítoris. Un pellizco en mis pezones y una lengua recorriendo mi nuca y toda mi espalda.  Cayeron más azotes y más caricias. De repente frenó y con sus manos comenzó a masturbarme de forma frenética.
-No quiero escuchar ni un gemido.- baje los ojos.

Entró en mi coño con fuerza, embistiendo de forma salvaje. Salió de mí y se sentó. Me dio la vuelta sentándome sobre Él de espaldas y yo misma me inserté su polla en el coño chorreante. 
Él mordía y lamía mi cuello y yo me acompasaba a sus embestidas con movimientos circulares de mis caderas.  Me volvió a girar, tumbándome con las piernas sobre sus hombros. Así ya no pude resistir mi excitación... mi respiración se aceleró y lo miré con ojos suplicantes.

-¿Qué ocurre perrita? ¿Quieres correrte?
Lo miré asintiendo.
-bueno... seguro que puedes aguantar más.
Me mordí los labios... pensando que no lo conseguiría... Lo volví a mirar... tratando de aguantar mi placer. Entonces sentí su polla palpitar.

-Ahora perrita, que todos te oigan, siéntelo, déjate llevar.
-graciaaas Amoo

Dije en una intensa explosión de placer acompañada por Su orgasmo y el sentimiento de Su leche dentro de mí.