martes, 10 de diciembre de 2019
Tras los matorrales.
lunes, 28 de septiembre de 2015
En la oficina
viernes, 24 de abril de 2015
Noche en la playa
Es de noche en mi ciudad natal. Unos días con la familia relajan a cualquiera... Mi Amo me aprieta la mano mientras paseamos, llegamos a la playa, el mar de noche ruge diferente... en su chocar contra las rocas se destila pasión; quizás por eso el mar está caliente de noche. La arena se pega a mis pies, húmeda y fría. Me sujeta por la cintura y nos alejamos de las farolas. En la oscuridad me besa.
La luna y el faro. Señalas al cielo.
-Aficionada... -dices con desdén.- tú, perrita mía, si que eres la luna que ilumina mis noches.
Yo sonrío y me sonrojo mientras pienso que lo entiendo, que usted es mi faro, mi guía, mi luz.
Me desnuda bajo la mirada de las estrellas. Deja que mi ropa caiga sobre la arena y besa cada trozo de mi piel que va descubriendo.
-Te quiero inerte, perrita. Déjate llevar, no te muevas, no hagas ruido.
Clavada en mi posición veo como se desnudas, su polla erecta aparece en escena y mi mente vuela. Me acaricia el pecho, lo pellizca... pasa una uña por mi costado, por ese punto exacto en el que todo mi cuerpo se estremece.
-Ahora, mi niña, te voy a tumbar en la arena y te voy a tomar. -dice mientras me agarra y me coloca boca arriba.
Me folla como le apetece, porque soy suya y siento ternura en cada embestida salvaje de su cuerpo contra el mío. Me excita su posesión de mi cuerpo, me excita verle sobre mí y sobretodo me excita sentirle tan dentro de mí. Lo miro a los ojos, busco su autorizaciòn. Me niega con la cabeza y sigue follándome, soy suya.
Repito la acciòn y en mi oido, un susurro ronco.
-Ahora sí, nena, còrrete conmigo.
Explotamos juntos, la luna me mira sorprendida, el faro anda desorientado.
-Te quiero Erytheia.
lunes, 13 de abril de 2015
Sobremesa
domingo, 22 de marzo de 2015
Silencio.
Estaba en la cama, a cuatro patas. Escuchaba a mi Señor pasear por la habitación, pero no lo veía, se estaba cuidando mucho de mantenerse detrás de mí. Supe donde estaba cuando cayó el primer azote. Me estremecí... aún me sorprendía el placer que podía hacerme sentir con los azotes.
-¿No sabes contar perrita?
-uno Amo.
Me cayeron tres más y una caricia que fue desde mi espalda hasta mi raja mojada. Dos azotes y un dedo moviendose en mi clítoris. Un pellizco en mis pezones y una lengua recorriendo mi nuca y toda mi espalda. Cayeron más azotes y más caricias. De repente frenó y con sus manos comenzó a masturbarme de forma frenética.
-No quiero escuchar ni un gemido.- baje los ojos.
Entró en mi coño con fuerza, embistiendo de forma salvaje. Salió de mí y se sentó. Me dio la vuelta sentándome sobre Él de espaldas y yo misma me inserté su polla en el coño chorreante.
Él mordía y lamía mi cuello y yo me acompasaba a sus embestidas con movimientos circulares de mis caderas. Me volvió a girar, tumbándome con las piernas sobre sus hombros. Así ya no pude resistir mi excitación... mi respiración se aceleró y lo miré con ojos suplicantes.
-¿Qué ocurre perrita? ¿Quieres correrte?
Lo miré asintiendo.
-bueno... seguro que puedes aguantar más.
Me mordí los labios... pensando que no lo conseguiría... Lo volví a mirar... tratando de aguantar mi placer. Entonces sentí su polla palpitar.
-Ahora perrita, que todos te oigan, siéntelo, déjate llevar.
-graciaaas Amoo
Dije en una intensa explosión de placer acompañada por Su orgasmo y el sentimiento de Su leche dentro de mí.