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domingo, 1 de noviembre de 2020

Domingo

 Los domingos por la mañana son su día favorito de la semana, que, si tenemos en cuenta que odia los domingos por la tarde, resulta una paradoja. Pero tiene su explicación, los domingos por la mañana amanece a su lado... o a sus pies... pero lo primero que siente al despertarse es Su olor, huele a fresco, siempre, huele a hogar. Es el único día de la semana en el que Él no sale a correr por las mañanas y por tanto el único día en el que ella se despierta y Él sigue en la cama. Le gusta acariciarlo con un dedo en el costado, muy suave, sin que Él pueda notarlo. Se levanta y aún descalza y desnuda pone la cafetera. 

Realmente, cada rato junto a Él se convierte en su favorito. Los días que pasan juntos, días completos y no solo en los que se ven a ratos sueltos entre obligaciones laborales, ella los tacha en el calendario con forma de corazón, distinguiéndolos de los días normales, si alguien abre su calendario a final de año, puede contar los días en que a ella se le ha salido el corazón del pecho de felicidad, porque ese es su estado cuando Él está cerca.

Prepara el café, corta fruta, deja todo listo para preparar el desayuno rápido cuando Él se lo pida y luego se asea para Él... no está muy segura de si Él se ha dado cuenta de que cuando duerme a su lado se pone dos gotas de colonia antes de entrar en la cama y por las mañanas igual. Y Con todo preparado y caliente, vuelve a la cama.

 A veces Él está ya despierto y al notar como apoya de nuevo su cabeza en la almohada le guía la cabeza... a veces a la boca para besarla, a veces a la polla para que lo despierte como merece. Otras veces Él sigue durmiendo y ella se acurruca en su costado, por debajo de Él.

Cuando Él se despierta siempre hay un momento, antes del café, en el que ella le hace una mamada. Las mamadas de Buenos días tienen que ser distintas a las de buenas noches. Tienen que empezar despacio y acabar con fuerza, ella tiene que demostrar más que nunca todas las horas que lleva anhelando ese momento. No le cuesta demasiado, se siente ansiosa por hacerlo y en las raras ocasiones en las que eso no sucede, cuando empieza, se siente tan en su sitio que en pocos segundos está disfrutando como siempre, de su espacio, su momento, su lugar.

Cuando acaba y le limpia, le lleva el café a la cama. Mientras Él lo saborea ella prepara el resto del desayuno. Lo lleva a la mesa y cuando está listo le pregunta si desea levantarse ya o si por el contrario prefiere esperar. Si Él prefiere esperar ella deja las tostadas guardando calor en el horno. 

Cuando Él decide levantarse a desayunar ella le sirve y si Él se lo permite, desayunan juntos. Hoy Él le ha dado de comer de su mano mientras ella estaba de rodillas a su lado. Eso le eriza la piel y le despierta el coño. 

Él lo sabe y le abofetea un par de veces. 

-Estamos desayunando, puta. 

Ella baja la cabeza y abre las piernas bien, recuperando la postura, pero a la vez nota como su coño chorrea aún más. 

Cuando Él termina ella lo recoge todo y al acabar lo escucha:

-Perrilla ven aquí... Ponte ahí, a cuatro patas. ¿Te has mojado en el desayuno?

-Un poco, Amo. 

-Espero que no, porque, si estás mojada, te voy a dar 20 varazos. 

Él la toca, sabiendo de antemano el resultado. 

-Cuenta, zorra. 

Veinte varazos, la vara no da descanso, sigue doliendo entre golpe y golpe, sigue doliendo un rato después. Cuando corta el viento estremece, pero es un dolor que la obliga a ser fuerte, que no pica, no la hace patalear ni dar saltitos, cuando recibe la vara, no se siente ridícula. Por eso le gusta la vara, por el poder que tiene, por el dolor que genera, porque siempre castiga. 

-Gracias Amo. - Se apresura a decir cuando cuenta los 20. 

-De nada putilla, si ya sabes que es por tu bien, para que no vayas por ahí encharcándote cuando no debes, ahora voy a mirar que no estés más mojada, porque entonces, vamos a tener que volver a empezar. 

Vuelve a empezar, alternándolo con la mano. Su mano sería el peor instrumento del mundo si no fuese parte de Su cuerpo. Duele más que mil palas de maderas, pero al ser parte de Él, el contacto se suaviza por amor. 

Después de los cuarenta varazos ella le agradece y lo besa. Sigue mojada y Él lo sabe. Le da el hitachi y le dice: 

- Quiero 25, no te muevas de la cama hasta lograrlos y que te de tiempo a preparar la comida. Sin ruidos y sin manchar nada. 

-Si Amo. 

Él desaparece en el baño, para ducharse y prepararse para el resto del día mientras ella le ofrece 25 orgasmos en el día del Señor. 

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Micrófono.

Cuando llegué a casa el Amo me hizo contarle todo lo que había visto mientras, abierta de piernas frente a Él, me tocaba, no me permitió correrme hasta acabar el relato y después de eso, me dijo que tenía que seguir espiando a Lara, que debía poner un micrófono en su despacho. 

A la mañana siguiente, cuando vi a Lara desayunando en la cafetería con el jefe me sonreí, ahora yo conocía su secreto mientras que ellos no conocían el mío. Me apresuré a subir y coloqué el micrófono que me había dado el Amo, todas las grabaciones llegaban directamente a mi portátil y podía escuchar las que quisiese.  Después de eso salí y me fui a la zona común, me pedí un café y me puse a charlar con algunas compis. Lara pasó mientras charlábamos y nos lanzó una mirada de desprecio infinita. 

"Algunas son perras incluso cuando no van a cuatro patas". - dije inconscientemente. Ella aceleró el paso y vi como, mientras se cerraban las puertas del ascensor, me miraba con odio. Después me di cuenta de que quizás había sido un comentario bastante imprudente, que le había podido hacer intuir que yo sabía algo sobre ella pero, me sentía poderosa y fuerte conociendo su secreto. 

La mañana pasó así, cada vez que Lara entraba en el despacho del jefe yo sonreía, y cada vez que el jefe hacía el camino inverso también, una de las veces incluso le guiñé un ojo a Lara, como diciendo: "tía tranqui, que si vuelves sin pintalabios yo te aviso". 

Cuando llegó la tarde, en casa, me puse a escuchar las conversaciones que Lara había tenido ese día. Me di cuenta de que, a pesar de su altivez, apenas había vivido la mitad de las cosas que yo había experimentado con mi Amo. Hubo muchas conversaciones que no tenían absolutamente nada de interesante pero, hubo un par de ellas que me pusieron cardíaca, la primera fue una cuando entró el jefe.

- Vamos a ver puta, leeme lo que escribiste ayer.
-Sí, Jefe. "Un sabado cualquiera, fuimos a un local, allí todos le conocían, tenía muchos amigos. Cuando entramos me ordenó arrodillarme y me colocó una correa al cuello, me paseó así por el local, me dijo que fuese obediente y que me callase, que no quería escuchar ni siquiera mi respiración. Mientras paseábamos por el local todos los hombres allí me tocaban el culo, magreándolo, me di cuenta de que era la única mujer que estaba allí. De repente usted se paraba, me alzaba por el pelo y me colocaba con las piernas abiertas y las manos sobre la cabeza, como cuando me inspecciona. Me quitaba el vestido, rompiéndolo con unas tijeras y me dejaba allí en el centro, se pedía una copa y varios hombres se acercaban a manosearme y pellizcarme las tetas, me hacían daño pero usted no me había permitido hablar, gemir ni mucho menos quejarme. Después de un rato me ataba u me colgaba del techo, con una escalera me colocaba varias velas y me dejaba allí como lámpara del local. Yo le veía charlar con sus amigos de copas y pensé que se había olvidado de mi. Al final de la noche me bajaron y usted, atada como estaba, me colocó un abrigo por encima y me sacó hasta llevarme a su coche, me metió en el maletero y me llevó a casa, al llegar me azotó y me folló el culo, me desató y me dejó durmiendo en el suelo mientras se acostaba en mi cama."
- ¿Tú callada y dejándome bien delante de mis amigos? Si solo eres una puta quejica... mucho tienes que aprender para que yo pueda llevarte con personas decentes... ni como mobiliario me servirías.
-Tiene razón Jefe.
-Pues claro que la tengo.

Me di cuenta de que Lara fantaseaba con cosas que yo ya había vivido, ser cedida o prestada, manoseada por muchos hombres, inmovilizada, usada como mueble... todo eso lo había experimentado yo ya con mi Amo. Supe que, si me acercaba a ella, podría jugar con sus fantasías y con las debilidades del Jefe para mi beneficio y especialmente, para el beneficio del Amo... Tenía que pensar como iba a acercarme a ella.

La segunda conversación fue aún mejor, después de la comida el jefe entró enfadado en el despacho de Lara y al poco rato salió aun más enfadado, Lara se apresuró a seguirlo al despacho, cuando escuché la conversación me di cuenta a qué se debía.

"Ayer tuviste una conversación muy bonita con tu amiga Lorena ¿No? Así que entregas tu trabajo tarde para que te azote y correrte como una puta zorra. Muy bien. si ese es tu juego puedes irte, comprarte un vibrador y jugar sola. Ya te dije que esto no es un juego, que si quieres ser mía te lo tienes que tomar en serio. Esta noche quiero que me escribas una redacción sobre los motivos por los que quieres continuar, mañana me la dejarás a primera hora sobre la mesa, si veo que no me la entregas o tus motivos no me convencen se acabará todo aquí, volverás a ser una simple empleada. Ah y si quieres seguir siendo mía, nada de sexo, azotes y mucho menos orgasmos hasta nuevo aviso. Vete."

Se escuchó un portazo y me di cuenta de que, el día siguiente podía ser decisivo. 

martes, 10 de diciembre de 2019

Tras los matorrales.

Cuando salí de entregar el informe vi que Lara seguía en su despacho, el Amo me había dicho que ese día llegaría tarde y, al ver como ella salía hacia su casa, pensé en lo mucho que se divertiría el Amo si además de lo que yo acababa de ver le contaba un poco más sobre Lara. Decidí seguirla con prudencia, sin que pudiese verme... Era tan alta y altiva que ni siquiera miró hacia atrás para ver si quedaba alguien en la oficina de la que despedirse. 

Cuando salimos se subió a su coche y yo al mío, tenía un coche enorme que acababa de salir al mercado, la muy puta, seguro que eso no lo había comprado con su sueldo... La seguí y vi que se dirigía a unas urbanizaciones en la zona norte de la ciudad, llegó a un chalet, pequeñito pero de lujo, de estos que venden como construcciones de primera calidad a nuevos ricos ¿Quien podía pagar eso? Alguien que chupa las pollas correctas... porque con el sueldo que le correspondía, claramente era imposible... 

Entró y aparcó, pensé que ya me había quedado sin opciones de conocer un poco más la historia que había detrás de Lara, pero entonces la escuché salir al jardín. Entre los matorrales pude ver que llevaba la parte de abajo de un bikini blanco de hilo y se tumbaba en una hamaca al lado de la piscina, pegada a la valla lateral. Me apresuré en situarme allí y encontré el hueco perfecto para observarla y escucharla. Desde allí me resultaba aún más fácil oírla. Cogió el teléfono y se lo puso a la oreja. "¡Bingo!" Iba a hacer una llamada.

"Lorena tía, ¿Qué tal? Te tengo que contar, vas a flipar. Hice lo que me dijiste, dejé el informe con un par de fallos de ortografía y lo entregué una hora tarde, ya sabes... le puse la excusa de que no llego a todo y le dio igual... normal, seguro que sabía que era mentira, que ayer estuvimos las dos de copas... y claro, eso sumado a que estamos a fin de mes y llevamos dos campañas con retraso lo cabrearon una barbaridad. En serio tia, como me pone cuando se mosquea. Me hizo colocarme en el centro con el cinturón... esa fue la putada, odio el cinturón, aunque es mejor que la vara - ¿Esta es tonta? Pensé yo... ¿Como va a odiar la vara más que el cinturón?- Total, que me zurró de lo lindo, además ya sabes, estaba creativo, me pintó el culo, todavía debo llevar marcas de rotulador, una diana... el muy cabrón... y me metió el rotulador por el culo, lo bueno es que con tal de que no se cayese ahí no apuntó... pero ya sabes que le encanta darme en los muslos y eso duele más... Además esa postura que le gusta... joder tía como duele, con toda la piel súper tirante y los tacones, que no hay quien aguante. Por suerte después me mandó poner sobre la mesa y ahí si que me dio a gusto... Me duele una barbaridad, después me tendré que poner mas crema, pero me folló que casi me muero del gusto, tía, que polla tiene, en serio y como me pone, es tan cabrón que me da igual lo que me haga solo por correrme como me corro, eso no me ha pasado con ningún tío... ¿Las compis? Pues igual tía, unas mojigatas, se creen que soy una siesa, pero claro, él no quiere que me junte con ellas que dice que me vengo arriba y me creo alguien, que como puta del jefe estoy mejor, además tía, ¿que más da? Ya les gustaría a ellas tener lo que yo... Me encantaría que las cogiese a todas de los pelos y las usase como a mí, que toda la oficina fuese así. Normas de la empresa: Nada de ropa interior... y cada día una pa dentro, a recibir la zurra matutina, iban a ser todas la mar de eficientes y a dejarse de tanto cotilleo... y a la hora del café cada día una se la chupa y con la comida igual, y allí nada de descansos, ni pa mear, la que quiera mear que pida permiso, como me toca a mí, con su horario fijo y si no a aguantarse. Que el jefe llegase y todas se pusiesen de pie, con escotes anchos, que el jefe entrase pellizcando y azotando tetas, que le relaja mucho, que hubiese tanta de azotes diarios y les follase el culo a todas, me encantaría verlas llorar mientras las revienta... sobre todo a la Erytheia esa, tan poca cosa y tan modosita, con la pinta de mosquita muerta que me lleva, seguro que se atraganta chupándola.  .... ¿Cómo? ... No no, a mi que me siga usando, como le de la gana, que me reviente viva si quiere, que me use de moneda de cambio en las reuniones y me use de perchero en las conferencias, yo lo que él quiera, por supuesto... aunque no me importaría que me dejase reventar a alguna, que me dejase follármelas con un dildo de estos enormes que te follan viva, si tía, como cuando me lleva a su casa porque su mujer está juguetona... me encantaría... su mujer es otra que se cree que yo no lo sé pero es otra perra arrastrada, eso sí, el me lo dejo muy claro, allí para mi ella es una Señora... por muy puta que sea, la puta mas baja, la más arrastrada yo...  Si tía, ya sé que es una locura, pero yo soy feliz, ya lo sabes, me gusta estar así... y me cuida, aunque me putee viva, me cuida... ¿Qué? ... Pues no tía, no sé si querrá que volvamos a quedar contigo... no, tampoco sé si tiene algun amigo al que le guste lo mismo..."

En ese momento vibró mi whatssap... el Amo... que cuanto tardaba en llegar a casa. Cogí el camino y despacio me fui... 

Me tengo que hacer amiga de esta tía, por muy asquerosa que sea... Seguro que a mi Amo le gustaría conocerla, a ella y al jefe ¿Irán a fiestas?

Y hablando del Amo ¿Qué pensará cuando me toque y vea que llevo el coño chorreando? Joder, como me ha puesto el espionaje...

La rendija de la cortina.

Había sido una mañana muy estresante, el trabajo me tenía muy agobiada, la continua sensación de no llegar, las fiestas, los compromisos y a veces no puedes estar en todas partes... pero yo seguía intentándolo ¿Decepcionar? ¿No cumplir? Me agotaba a la vez que me fustigaba por no llegar, por no dormir, por no rendir. Ese viernes, cuando fui a entregar el último informe del mes respiré.

De camino al despacho del jefe casi sonreía, me sentía bien, esta vez estaba contenta con mi trabajo, me sentía cómoda,  con mis pantalones vaqueros y mi blusita de flores azules, mi cola alta con tirabuzones rubios y las botas marrones estilo cowboy, no soy gran cosa,  soy más dulce que sexy, pero me siento segura.  Me di cuenta de que justo delante de mi entraba una compañera, Lara, que me caía fatal porque miraba a todas por encima del hombro, creyendose especial por trabajar allí,  por tener un despacho propio (cuando en realidad nadie quería compartir con ella), como si fuese a heredar la empresa, se paseaba con sus vestidos cortos y ceñidos, enseñando que tenia las tetas enormes y redondas. Siendo sincera, estaba muy buena, fuerte y alta, con su cuerpo de gimnasio y su metro setenta, pero era idiota, se creía mejor que nadie, la muy zorra... todas en la empresaca pensábamos que era una puta y a ella eso le gustaba... esa altivez sumada al peloteo me ponía mala.

-Cierra la puerta... puta. - ¿Había escuchado bien? ¿Realmente eso le había dicho el jefe a Lara?

Me acerqué un poco más para ver si podía enterarme de algo, vi que, a pesar de todo, una de las cortinillas de las ventanas que adornaban la puerta no se había quedado bien cerrada y desde ahí se veía todo.

Lara se arrodilló nada más entrar, se quitó el vestido y me di cuenta de que no llevaba ropa interior. Con los dientes sujetó el informe que llevaba en la mano y lo acercó al jefe que estaba sentado delante de su mesa.

Él lo cogió con desprecio, como si ella no valiese ni siquiera para estar allí y le dio con el informe enrollado en el hocico.

-Que sea la última vez que me entregas algo tarde, me da igual que tengas muchas tareas, eres una perra, estás aquí para servirme, trabajar para mi y hacer lo que me salga de los cojones. Esto te va a costar caro. Ve al armario a por el cinturón.
Me vibró el móvil y vi un mensaje del Amo, preguntando qué hacía. Le conté lo que estaba ocurriendo: "Quédate ahí mirando y pajéate, no tienes permiso para correrte... y no pierdas detalle, que me lo tienes que contar después con pelos y señales."

En lo que yo hablaba con el Amo, Lara había ido a por el cinturón a un armario que yo no alcanzaba a ver por estar en la pared de la puerta, un armario que siempre estaba cerrado con llave... ahora entendía por qué.  El cinturón era de cuero marrón, antiguo, ancho, con pequeños aros de metal en las aberturas de la hebilla... Si a mi los cinturones ya me parecían horribles, ese debía batir récord.

Le acercó el cinturón con la boca y fue al centro del despacho. De pie, se colocó con las piernas abiertas, dobló la cintura y se agarró los tobillos.

Yo introduje mis dedos por el pantalón, me empecé a tocar por encima de las bragas, era algo que extrañamente siempre me gustaba más que tocarme directamente el clítoris, el roce de la tela me daba más placer.

Él no tuvo prisa en levantarse, se encendió un cigarro, leyó el informe por encima y marcó un par de cosas con un rotulador rojo sobre el papel. Después, se levantó, con ese mismo rotulador dibujó algo en el culo de Lara, le metió el rotulador por el culo y ahí si, empezó a azotarla. Las nalgas, las piernas, los gemelos. Ella contaba, agradecía, lloraba y trataba de mantener la posición.

Cuando dijo el número trece, movió un pie. Él la agarró por el pelo, la puso de pie y girándola, le dio un bofetón.

-Ahora tenemos que volver a empezar, con todas las cosas que tengo que hacer. Mejor colócate en la mesa, que no tengo todo el día.

Ella se colocó y entonces mi visión cambió, ver su culo rojo, con el rotulador en su ano y una diana dibujada en su culo me excitó aún más. Metí tres dedos en mi coño y me pajeé con fuerza. El jefe volvió a azotarla. Yo me tocaba al ritmo de cada azote, sabiéndome a salvo de todo, en la empresa no quedaba ya casi nadie y cuando alguien subía a esa planta, se escuchaba el ascensor y las puertas.

Él dejó de azotarla en el número 32 y se folló su culo con fuerza, haciéndola gritar. Le tapó la boca mientras se la follaba. Se corrió en su espalda y restregó la mano, extendiéndola. Después puso la mano delante de su cara y ella lo lamió. 

Me excité tanto que casi me corro, me tuve que morder los labios para no hacerlo.

-Vístete, vete a casa, y escribe quinientas veces la palabra Sostenibilidad, bien escrita, puta. Corrige el informe y mandamelo antes de la noche.

-Si Amo, gracias por usarme Amo.

Ella cogió el informe con la boca, gateando fue hasta la puerta y agarró el vestido. Ahí, simplemente, me levanté y volé. Me metí en los baños a lavarme un poco y cuando salí fui a entregar mi informe. Con el coño chorreando y deseando salir para contárselo todo al Amo.

miércoles, 15 de mayo de 2019

Nunca jamás de los jamases II

Dormir con pañales hizo la noche digamos que complicada... me sentía muy rara y me molestaba mucho el culo con la lija y todo... por suerte no tuve ganas de hacer pis en toda la noche, porque probablemente me habría aguantado hasta morirme y el Amo se habría enfadado muchísimo. Me desperté antes que Él porque me sentía súper incómoda y fui a preparar Su desayuno y Su ducha... Cuando se despertó y no me vio allí me llamó y fui corriendo.

-Buenos días Amo.

-Buenos días perrita cochina. ¿Qué hacías?

-Preparar Su desayuno Amo.

-Bien ¿Cómo está ese pañal? ¿Mojado?

-Creo que no Amo, no he sentido ganas de hacer pis en toda la noche.

-De mear

-No he sentido ganas de mear en toda la noche Amo.

-Eso.  Pues yo si tengo ganas, ven aquí.

Me acerqué dispuesta a abrir la boca, era algo que me daba mucho asco pero que a Él le gustaba hacer a veces.

-No perra, ahí no.

Entonces hizo algo que yo no esperaba para nada. Me sento delante de él, abrió el pañal por detrás lo justo para meter su polla y meó dentro de él... Sentí como empapaba mi culo y mi espalda, la lija y como el pañal se volvía pesado e incómodo.

-Ahora no tendrás que aguantarte las ganas, ya está sucio.  Traéme el café que tenemos muchas cosas que hacer. Tú puedes desayunar leche sola, las niñas cochinas no beben café. Mejor pensado, trae todo el desayuno a la cama.

-Si Amo, gracias Amo.

Desayunamos en la cama, yo me sentía incómoda, me hizo beber mucho líquido de nuevo comer fruta todo lo que generalmente le preocupaba pero en mayor cantidad.

-Me voy a la ducha, tu puedes ir recogiendo la casa que tenemos planes y no vamos a volver hasta la noche.

¿Planes? ¿Planes con pañales puestos??? Yo que ya me había hecho a la idea de que por ser finde me iba a librar de salir con ellos hasta que me hubiese acostumbrado un poco...

-Erytheia, y ve pensando ya en hacer pis porque te tienes que duchar y no vas a hacerlo hasta que mees... pobre de ti si llegamos tarde.

-Si Amo. ¿Puedo beber agua para ayudarme? 

-En el cuenco.

-Si Amo.

Fui a la cocina y llené mi cuenco de perra de agua, en el suelo me puse a beber a cuatro patas. Hacer esto sabiendo que Él no miraba me hacía sentir aun más de su propiedad.  Me obligué a beberlo entero a ver si así me entraban ganas de hacer pis, creo que de la incomodidad y los nervios mi cuerpo se resistía.  Después me puse a recoger las cosas del desayuno y a dejar la casa limpia.

Cuando Él salió de la ducha me llamó para vestirlo. Había elegido una camisa gris y unos vaqueros claros con zapatos y chaqueta negra.

-¿Has meado?

-No, Amo... no puedo.

-Erytheia quiero que mees.

Hice todos los esfuerzos que pude. Al final me agarró los brazos y me hizo cosquillas. En serio, que tu Amo te haga cosquillas es casi peor que que te azote, porque mi cuerpo reacciona dando patadas y eso no puede acabar bien. Estuvo un rato y de repente, me meé.

-Amo, me he hecho pis.

-Creo que eso no es lo que tienes que decir.

-Amo ¿Me cambiaría el pañal por favor?  Soy una nena cochina que no sabe controlar su pis.

-Bien, así si.

Me dio la mano y puso unas toallas en la cama. Allí me tumbó y me levantó las piernas. Abrió el pañal y me dijo:

-Que mal huele aquí Erytheia, eres una nena muy cochina.

Se me saltaron las lágrimas de pura vergüenza.

-Si Amo, soy una nena cochina.

Me dio un par de azotes y me dijo:

-A la ducha, cuando salgas me avisas para ponerte el pañal y vestirte.

-Si, Amo.

Cuando salí de la ducha fui a buscar al Amo desnuda. Me volvió a tumbar en el mismo sitio. Allí me puso crema con mentol en el culo y el plug, después volvió a colocar la lija y entonces, me puso los pañales, aunque los puso ladeados y me molestaban. Después me puso un vestido rojo cortito y unos tacones del mismo color. Me mandó hacerme una coleta y me dijo como maquillarme.
Después de un rato yo estaba especialmente incómoda y antes de salir se lo dije.

-Amo, el pañal está ladeado y se me clava.  ¿Me lo podría poner bien?

-¿No te gusta como hago las cosas perra?

-Si Amo solo que...

-Nada, espero no verte tocar donde no debes. Coge un bolso y echa un par de pañales y toallitas húmedas que nos vamos.

-Si Amo.

Salimos de casa andando, to sentía como los pañales se me clavaban y como hacían ruido a mi paso, quería rascarme,  ponermelos bien y que me tragase la tierra, aunque el sonido creo que solo lo escuchaba yo. Él me llevaba de la mano y me besaba a veces, me decía lo guapa que estaba. En un semáforo paramos e intenté moviendo las caderas, que se recolocasen, aunque estaba apretadisimo.

-Shh, no nena, quietecita.

-Perdón Amo.

-¿Te molesta?

-Si, Amo.

-Mejor, así aprendes más rápido.  Cuando estén sucios los cambiaré.

-Amo ¿Puedo saber a donde vamos?

-No. Si quisiera que lo supieses, ya te lo habría dicho ¿No crees? Tu solo tienes que saber ser obediente.

-Si Amo.

Cuando vi a sus amigos en la puerta del local quise morirme, todos allí,  con sus sumisas (que eran mis amigas tambien) y yo con pañales. Justo en ese momento me quedé paralizada y, lo que es peor, me hice pis. 

lunes, 6 de junio de 2016

Listilla

Carlos, el Amo de mi amiga Silvia nos había invitado a cenar a su casa. Nos llevabamos muy bien con esa pareja... cuando el Amo me los presentó Silvia y yo conectamos muy pronto y Carlos era genial, así que también nos hicimos muy amigos. En su casa estaba muy muy cómoda... y a veces me pasaba de listilla. 

Ese día estabamos cenando sin parar de bromear cuando el Amo me echó la primera mirada. A Andrés no le parecía respetuoso que yo chinchase a Carlos... con Silvia le importaba menos. 

La segunda mirada me asustó del todo... pero estaba crecida y ya no fui capaz de parar.  Un "Eres idiota" hizo que el Amo me pidiese que saliese del salón para hablar. 

-Me parece genial que te lleves bien con mi amigo, es maravilloso pero te recuerdo que es un Amo, que le debes respeto y que eres mia. No me gusta ese juego, no me gusta que lo chinches y que seas irrespetuosa. Vas a acercarte a Carlos, le vas a pedir disculpa y le vas a pedir por favor que nos deje usar su rama y su habitación un rato. 

-Amo por favor no, le prometo que no lo voy a hacer más. 

-Creo haberte advertido más de una vez. no me hagas repetírtelo y ve. 

Casi me muero de la vergüenza. Cuando entré en la habitación Silvia estaba haciéndole una mamada a Carlos arrodillada delante del sofá. Yo me quedé de pie, esperando a que me mirase.

-¿No te sientas? 

-Carlos, quiero pedirte disculpas por mi actitud... y mi Amo me ha ordenado que te pregunte si nos dejarías un rato tu habitación y tu rama. 

La cara de Carlos fue genial y Silvia incluso dejó de chupar para mirarme riéndose. Aunque un golpecito en la cara que Carlos le dio con su polla la hizo volver a la tarea. 


-¡Andrés! - gritó Carlos. 

Mi Amo apareció por la puerta. 

-¿Nos vas a dejar mirar?

Casi me muero de la vergüenza cuando escuché a Carlos decir eso... Silvia me miró sonriente... perra...

-¿A ti que te parece Erytheia? - dijo mi Amo

-Me da vergüenza, Amo. 

-Venga va, os dejo mirar. 

Cuando llegamos a la habitación Carlos se sentó en la cama, y Silvia continuó con la mamada. 

Yo me desnudé y me coloqué sobre los cojines. 

-Uno, dos, tres... iba contando... soltando gemidos cortos como quejas suaves... con el 7 cayeron las primeras lágrimas, que Carlos lamió de mi cara. 

Paró en el 20. Para entonces Silvia estaba montada encima de su Amo. 

Mi Amo entró en mi culo y me folló con fuerza. Se corrió dentro y me colocó la joya anal para que no se saliese nada. Carlos, salió de Silvia para correrse en mis tetas que después ella lamió. 

Nos bajamos y se sentaron en el sofá. A mi el Amo me indicó el rincón... y mientras ello, jugando con las tetas de Silvia, veían una peli... yo, que soy muy lista... miraba la pared. 

miércoles, 13 de abril de 2016

Rodillas.

Los domingos son para quedarse en la cama. Había dicho ella al despertarse... pero se giró a buscarlo y Él no estaba a su lado. Incluso los domingos sale a correr...
Hubiese querido abrazarlo al abrir los ojos, pero también le gustaba su constancia, su disciplina... Él tenía toda la  que a ella le faltaba.

Si pesó un minuto las opciones... ¿Seuir durmiendo o hacerle el desayuno?

Lo segundo lo pondría más contento. Cortó fruta e hizo zumo de naranja, preparó tostadas y puso la cafetera para cuando Él llegase... aprovechó para hacer la cama, se duchó y dejó el cuarto de baño listo para cuando entrase Él. La toalla en el calentador, temperatura media en el baño, música y un ambientador olor a cítricos que a Él le encantaba. Cuando lo escuchó llegar abrió el grifo, para que el agua calentita ambientase la habitación. Él entró la cogió midiendo el agua, apoyada en la ducha, con el culo en pompa.

Se agachó y le besó las nalgas, cubiertas con un tanga rosa palo con bordes de encaje.

-Buenos días putita dormilona.
-Buenos días Amo. He preparado su ducha.
-Así me gusta.

Ella empezó a descalzarlo, a desvestirlo.

Esperó a que se duchase, era divertido oírlo canturrear.  Cuando acabó le ayudó a secarse.
-Anda, te has ganado tu ración de leche mañanera.
Erytheia mamó con ansia, como si tragase el néctar de la vida.
Se la dejó limpia y Él se puso unos bóxer blancos.

Un azote en el culo.
-Ve a poner la cafetera anda.

Erytheia caminaba a saltos, feliz y cachonda. ¿La dejaría correrse hoy?

Llegó con el pelo aún mojado, despeinado y la barba húmeda. ¿Por qué era tan guapo? Que así no se puede una concentrar...
Se sentó y ella le sirvió zumo y café.  Le puso la fruta en un bol y huntó  las tostadas con mantequilla, como a Él le gustaba.   Esperó su orden.

-Ven aquí anda. -señalaba sus rodillas

Erytheia se sentó sobre Él y mordió la fresa que Él le ofrecía.

-¿Está rica?
-Sí Amo. Muy fresquita.
-Bebe zumo.

Ella obedecía, desayunó zumo, fruta y tostadas, pero no  probó el café... Él no se lo dijo.

Cuando acabaron Ella comenzó a recoger la cocina.

Él desapareció y cuando estaba acabando la llamó.

-Erytheia ven aquí.
Sonó serio y eso la asustó un poco.

-¿Sí Amo?
-Tenemos un tema pendiente ¿no?

Erytheia se arrodilló ante Él, sabía que tenía un castigo pendiente... hacía dos noches, se había pasado de graciosa estando con los amigos de Él y ella sabía perfectamente como no debía comportarse.
-Vamos a recordar una cosa. ¿Tu quien eres?
-Su perra Amo.
-Bien, eso pensaba.

Le colocó un collar y ancló una cadena a la pared.

-8 metros, llegas a la cocina, al baño y a la terraza... no te quiero ver de pie, no te quiero ver moviéndote. Te puedes colocar en tu esquina.

Erytheia se colocó con la mirada baja, arrodillada en el rincón al que estaba anclada la cadena. Él se sentó a leer un libro.

De vez en cuando la miraba, no se movía, pero sentía su respiración... de vez en cuando un suspiro se le escapaba silencioso, como si sobrase aire en su cuerpo.

Llegó la hora de almorzar y Él se levantó  para preparar algo. A Erytheia le llegó el olor del sofrito y sintió rugir su estómago. Tenía hambre. Pero pasó la hora de comer y Él volvió con su café.

Se quedó incluso dormido un rato... mientras Erytheia sentía el peso de su cuerpo en las rodillas.  Pero claro,  Él no estaba castigado, Él no tenía pq soportar su castigo, ella era su propiedad.  De vez en cuando en su cabeza resonaba esa frase que Mérida, Silvia  y ella se repetían de broma como un mantra. "Te jodes, por puta"

A las seis de la tarde Él se despertó y se acercó a ella.

-¿Tienes hambre? 
-Un poco Amo.
Él volvió con un cuenco con fruta y cereales. Lo colocó en el suelo, entre sus piernas, mientras se sentaba en el sofá.

-Ven perrita, come.

Erytheia se dividió entre la vergüenza de comer a cuatro patas y el agradecimiento de cambiar de postura, de poder desentumecer su cuerpo.

Mientras ella comía Él se levantó y se colocó tras ella.  La folló con fuerza.

-Ni se te ocurra correrte.

Él se corrió en el suelo y le obligó a  limpiarlo. A Erytheia le encantaba beberse el sémen de su Amo, pero no le gustaba nada lamerlo del suelo y Andrés lo sabía.

Cuando acabó Él desenganchó el collar y la cogió en brazos. 

-Repíteme quien eres.
-Su perra Amo.
-Y ¿cual es tu sitio?
-A sus pies Amo.
-Buena chica. Vamos a bañarte pequeña.

jueves, 7 de abril de 2016

Aprendiendo a cuidarse.

Erytheia llevaba unos días pachucha, rara y tristona... ella pensaba que era hormonal y no le daba mucha importancia, pero su Amo Sí se preocupaba, Él sabía que algo no iba bien. Le insistió en que se cuidara y se abrigara al salir.

Sin embargo, como siempre, Erytheia no hizo caso y el fin de semana se fue con una amigas a comer, cogió frío  y bebió y comió demasiado.

El domingo, cuando se levantó vomitó un par de veces,  debido probablemente a que al llegar a casa no era capaz de mantenerse derecha.

Andrés había dicho que iría a comer a su casa, cuando llegó se la encontró en el baño, en braguitas y con mucho dolor de tripa. Se enfadó mucho al verla así,  ella sabia que tenía que cuidarse como propiedad de Él que era.

-¿Qué ha pasado Ery?
-No me cuidé  Amo.
-¿demasiado alcohol o demasiada comida?
-Las dos Amo. -A Erytheia solo le faltaba bajar  las orejitas para ser una perilla arrepentida.

- Vete a la cama Anda.

Andrés puso un calefactor en la habitación. "La casa helada y ella en braguitas... encima!"

Erytheia se tumbó de lado, mientras Él la tapaba con una manta.

-Cuando estés buena, te vas a enterar. Ahora vengo.

-No se vaya Amo, porfi.

-Shhh. He dicho que ahora vengo.

Cuando volvió y Erytheia vio lo  que traía en la mano no pudo más que encogerse y cerrar los ojos fuerte, como si con ello pudiese desaparecer.

Andrés se sentó y colocó a Erytheia sobre su regazo.

-¿Vas a ser buena?
-Sí Amo.
-Pues venga, abrete las nalgas sola, que  yo vea que colaboras.
-¿Sin lubricante Amo?
-¿Tu crees que te lo mereces?
-No Amo.
-Venga.

Erytheia sintió el termómetro entrando frío dentro de su culo, era enorme y le dolía horrores, pero ella ya sabía lo poco que le gustaba al Amo oírla quejarse cuando se lo merecía; y hoy estaba muy enfadado.

Lo dejo un rsto dentro, hasta que dio la temperatura y lo sacó.

-Bien,  no tienes fiebre. -le dijo mientras colocaba la goma del enema.
-Amo porfi, no lo voy a hacer más, de verdad. Eso no.
-Esto no es tu castigo Erytheia, el castigo vendrá luego, esto es para limpiarte y que no te duela. Lo hago por tu bien.
-Gracias Amo. - dijo ella un poco a regañadientes...

Su estómago se comenzó a hinchar y ella a sentirse peor. Cuando lo tuvo bien dentro el Amo le colocó un plug para que nada saliese. La dejó sobre su regazo mientras encendía la tele y se relajaba.
Erytheia sentía que no aguantaría mucho tiempo, temía que saliese todo mientras ella estaba sobre el Amo.

-Amo, no me aguanto más.
-Calla perrita, estoy viendo la tele.
-Pero Amo, porfi...

Un azote seco en el culo la calló durante un rato.
-Sé buena.

Un tercer comentario hizo que Erytheia acabase con una mordaza y varios azotes bien repartidos por su culo. 

Cuando pasó el tiempo estimulado Andrés se levantó con ella en brazos y la colocó en el water.

-Aguanta que te quite el plug.

Erytheia asintió

Cuando se sentó en el water lo expulsó todo, cerrando los ojos, de la vergüenza de que Él estuviese mirando. Pero Él le ordenó mirarlo... y ella obedeció.

Le quitó la mordaza.

-¿Has acabado?
-Creo que si Amo.
-Ahora te voy a bañar y vas a ser buena. ¿Entendido?
-Sí Amo.
Se colocó a cuatro patas en la ducha, Él la lavó como a una perrilla. Después llenó la bañera y entró junto a ella. Estaba cansada. La secó y le llevó a la habitación.

Tumbada bocabajo entró en su culo, aprovechando que estaba limpia y abierta. Aún así Erytheia dejó escapar un par de quejidos en las embestidas más fuertes.

La dejó dormida, con su leche escapando de entre las nalgas.

Cuando Erytheia despertó Él esperaba con una manzanilla. Su culo estaba limpio, Él le había quitado la leche con toallitas húmedas después de hacer un par de fotos.

-¿Cómo estás?
-Bien Amo.
-Bébete eso que tenemos que zanjar el asuntillo.
Erytheia dio dos sorbos largos a la manzanilla... odiaba su sabor.

-De momento y hasta nuevo aviso prohibidas braguitas,  chucherías, comida rápida y alcohol.  La próxima vez que te llamen tus amigas me llamas a mí antes de quedar.  ¿He sido claro?

-Sí Amo.

-Bien ¿Has acabado?

-Sí Amo.

-Ponte en cuatro sobre la cama. Ahora voy a hablar con tu culo para que se te grabe bien.

La rama no da descanso, a Erytheia no se le iban a olvidar... Lloró mucho mientras. Sentía que nunca iba a acabar, que no aguantaría, pero al final, lo logró. Sintió como guardaba la rama.

La cogió entre sus brazos y la meció.

-Perdón Amo.

-Shhh ya esta pequeña.


domingo, 17 de enero de 2016

El juego de la estatua

Ese día había pensado pasarlo en casa. Llevaba varios días medio pachucha y saturada de trabajo. Eran las doce y media y estaba trabajando en la mesa del comedor cuando se abrió la puerta. Sólo Él tenía llaves. Me pilló desprevenida, en pijama y con todas las cosas del trabajo esparcidas.

-Hola pequeña. ¿Aún en pijama? Vamos.

Me agarró la mano y lo seguí por el pasillo. Una vez en el cuarto de baño abrió el grifo y comenzó a desvestirme. Estaba la bañera se llenaba poco a poco de agua que calentaba el ambiente. Cuando estuve desnuda me ordenó prepararme y me inspeccionó. Por suerte a pesar de haber estado regular no había descuidado la depilación. Me mandó meterme en la bañera.

-Mis brazos, me barriga, mi teta, mi otra teta, mi pezón -pellizco- mi otro pezón, mis piernas, mi coño...-Tres dedos dentro- mis piernas, mis pies. Bien, mi propiedad limpita. Ahora voy a lavarle el pelo. Así mi muñeca. Echa la cabeza para atrás cosita  mía, buena chica.

Me sacó de la bañera y me secó. Después me sentó en el suelo sobre las toallas y comenzó a secarme el pelo. Era minucioso en la tarea. Yo sabía que tanto mimo no me libraría de un castigo y efectivamente así fue.

-Lista, ven a la butaca.

La butaca era un sillón de mi salón donde Él se sentaba especialmente a regañarme por una falta cometida.

-¿Pensabas estar todo el día en pijama?
-No Amo.
-¿entonces?
-No  me di cuenta de la hora Amo.
-¿Qué te tengo dicho?
-Qué debo mantenerme aseada y vestida aunque esté en casa. Puedo ponerme mallas y ropa cómoda pero no pijama. Nunca más tarde de las doce en pijama.

-¿Y qué rutina te digo que sigas?

-Qué me levante, desayune  y me duche.

-Bien, has desobedecido, vamos a jugar a la estatua.

No sabéis cuanto odio el juego de la estatua. Consiste en arrodillarme tiempo marcado por una alarma que no sé cuándo va a sonar. Pinzas en los pezones, un plug en el culo, un vibrador al máximo en el coño y con la lengua fuera, sobre esta un cacahuete que no se puede caer. Pero lo peor es que lo hago en un rincón del salón mientras Él pasa de mí.

Debió notarse mi cara de disgusto pq antes de empezar me lleve varios azotes fuertes en cada nalga

Estuve así como mil años. Él leía, iba a la cocina a por frutos secos, bebía agua, pero ni me miraba.  Pensé que no aguantaría,  las ganas de correrme, de tirar el cacahuete al suelo, de frotarme contra su pierna como una perra... pero a la vez pensaba muchísimo en el castigo. Tenia que cumplir los protocolos a raja tabla si quería ser suya, pertenecer a su mundo. Esto no podía volver a pasar. Lloré un poco. Pero aguanté el castigo. Me puso la mano para que le diera el cacahuete y me quitó las pinzas lamiendo cada pezón para calmar el ardor. Me subió sobre su regazo en la butaca, como una gatita pequeña. Y me acarició el lomo y el culo hasta que me quedé dormida. Me despertó a la hora de comer, me había trasladado al sofá y había cocinado macarrones con salmón y queso. Hacía una semana le había dicho que me apetecían pero como estaba regular quería cuidarme. Ahora estaba bien y Él no lo había olvidado.

domingo, 9 de agosto de 2015

El castigo pendiente.

(Leer primero: Insomnio http://bajolafaldaazul.blogspot.com/2015/07/insomnio.html )

Me desperté con el timbre de la puerta. Me puse una camuseta de Él que se había dejado unos dias antes y fui a abrir, descalza y despeinada. Venían dos repartidores de una floristería y 15 ramos de flores. Sobra decir de quien eran.

"Por que sí."  Ponía la nota. Y  un corazón rojo dibujado.

Lo llamé al trabajo y le di mil veces las gracias.

-Ponte el vestido blanco, cógete una cola y vente para el  despacho.
-ahora mismo Amo.
-Te espero mi niña.
Corrí a prepararme, hice la cana rápido y coloqué las flores como pude por la casa... Me arreglé y cogí el coche hasta allí. Pensé en subirle 15 cafés pero la perspectiva de taquicardia me echó a atrás y solo compré uno para cada uno. Me gustaría decir que compartíamos el mismo, pero mientrad que yo le echo tres de azucar, leche y si puedo chocolate... el lo toma solo.

-Hola perrita. Anda cierralo todo... bien... así no nos molestará nadie... ven aquí anda... la tengo dura desde que pensé en ti poniendote este vestidito tan corto. Come anda nena.

Cuando se corrió en mi garganta me dio el café, que gracias a los vasitos térmicos se mantenía caliente.
Así, arrodillada, nos lo tomamos mientras charlábamos.

-Hoy no me has mandado el mensajito dd buenos dias
-Claro, me han despertado los floristeros... lo he llamado directamente...
-Anda... así que la nena estaba dormida... pues para un tema parecido te he llamado.
-¿Para qué Amo?
-¿Recuerdas el otro día, cuando me despertaste y acabé follandote?
-Sí Amo... gracias.
-¿Qué te dijé? ¿Lo recuerdas?

Enmudecí... claro que me acordaba... había dicho... tienes un castigo pendiente... sin embargo hacía varios días ya... pensé que no lo recordaría...

-Contestame Erytheia.
-Pensé que después de tantos días, lo habría olvidado...
-Yo no olvido esas cosas... me preocupo por ti y todo lo que te concierne es prioritario.
-Pero...
-Soy tu Amo nena, decido yo cuando ¿O no?
-Claro que sí Ami... así quiero que sea.
-Entonces... vas a cumplir  ¿verdad?
-Si Amo.
-Sobre el escritorio y no quiero un ruido... hay gente fuera.

Me azotó, me azotó fuerte y después bajó mi tanga hasta las rodillas y levantó mi falda, cuando acabó me mandó al rincón, manos a la espalda y que ni la falda ni las braguitas se caigan. Estuve allí un rato hasta que me hizo desnudarme. Después con una cuerda que había en su cajón me ató por todo el cuerpo, creando una especie de corsé que mi vestido tapaba, atravesando mis labios vaginales y aprisionando mis pechos.

-Este es el resto de tu castigo, vamos a ir a comer, y solo cuando lleguemos a casa te desataré, pero, si no puedes aguantar dímelo. Confías en mi ¿verdad?
-Más que cualquier persona en este mundo Amo.
-Perfecto mi niña, vámonos entonces.

Todo lo que pueda imaginar que sucedió en casa, tras quitarme las cuerdas, ocurrió.

sábado, 25 de julio de 2015

Insomnio

Era ya tarde... no había una sola luz que la alumbrase, acurrucada en el lado derecho de la cama mientras el dormía... ella susurrando: despierte porfi despierte... sin querer que el lo oyese, pero queriendo que la usase. Ella que tenía fama de dormirse por los rincones y acostarse a la hora de los niños había tomado por costumbre, desde hacía poco menos de un mes, no conciliar el sueño por la noche...

Acarició la piel que acompañaba la suya en la cama... buscó el vello de su pecho... acariciarlo para relajarse y ver si conciliaba el sueño... escuchaba su respiración... el suave ronquido intermitente y a descompás que interrumpía el silencio de la habitación... Tenía la piel suave... Ella no la veía, pero sus dedos habían bajado lo suficiente como para encontrarse con la marca del bañador... era moreno y con una envidiable facilidad para tostarse en verano. Erytheia era la primera envidiosa de aquella piel... La suya tendía más al rojo si no tenía cuidado.

Sintió su polla sobre el calzoncillo y se excitó... llevó una mano a su propio cuerpo... acariciando sus pechos mientras seguía tocandolo a Él, casi rozándolo para no despertarlo...

Él se despertó en el momento justo. La montón y se la folló con brutalidad. Se corrieron juntos...

-Duerme perra, te has ganado un castigo.

La besó y la mantuvo toda la noche en vela, maldiciendo sus ansias. 

viernes, 3 de julio de 2015

3 de la mañana

Entre la oscuridad palpo la cama buscándolo. Lo encuentro dormido a mi lado, muy dormido. Me acerco despacio y flojito flojito, casi pensando le digo: " despierte ande, canseme a ver si pillo el sueño..."

A veces me paso de traviesa y verlo tan dormidito me da ganas de comermelo entero, porque es mi Amo, pero también mi amor, es mi Rey y mi niño. Despacito, en silencio, sin hacer ruido, me acerco a su ombligo y lo beso. Subo por su pecho y llego hasta su boca. Con una mano masajeo su polla... le doy besos pequeñitos... si se despierta me voy a ganar un gran castigo, así que debo aprovechar el momento, siendo cuidadosa... de repente responde a un beso de mi boca. Su polla está erecta y su cara de mosqueo lo dice todo.

-¿Estás cachonda perra?
-Mucho Señor...
-Monta... y más te vale hacerlo tan bién que merezca la pena haberme despertado.
-Sí, Amo.

Lo obedezco y me introduzco su polla de un golpe... voy moviendome de forma circular, arriba y abajo. Él me pellizca los pezones y me marca la velocidad... estoy muy muy excitada.
-¿me permite correrme Amo?
-No perra, espera.
Continúo, cada vez más excitada y al final se corre dentro de mí. Yo sigo moviéndome  sobre Él, despacio, buscando que me permita correrme. Un azote seco.

-Baja y limpia.

Obedezco, restregandome un poco contra su pierna... podría correrme con cualquier cosa ahora mismo... la dejo limpia y se levata.
-túmbate, bocarriba.
Lo veo aparecer a mi lado, me esposa y me masturba.
-Por favor Amo... no voy a aguantar más.
Saca los dedos y los mete en mi boca.

Se da la vuelta y se acuesta en la cama. Me deja esposada, boca arriba, sin poder moverme y mucho menos tocarme...

-Ahora sé una buena perrita y déjame dormir.
Se da la vuelta y veo como se duerme...

-Mierda! - susurro... con esta excitación no voy a poder dormir bien...

-¿Has dicho algo?

-Nada Amo, que dulces sueños.... -digo... probablemente roja como un tomate.

-Ya me parecía... dulces sueños princesa traviesa. 

domingo, 14 de junio de 2015

Castigada

Eran las 10 de la mañana, hacía calor y llovía. Una falda de tela vaquera y una camisa blanca. Él me había citado allí en media hora y a mí la lluvia me había cogido de imprevisto. En un soportal me refugiaba cuando lo vi aparecer. Vaqueros, camisa azul oscura, zapatos marrones. Llego a mi lado y me besó, tenía el pelo mojado y pasó las manos por sus canas.

-A ti también te ha cogido ya en la calle...-me dijo mirandome de arriba a abajo. -Abrete la blusa dos botones nena, que para lo putita que eres, vas muy recatada.

Obedecí sonrojada, lo cierto es que aún me costaban esas cosas.

Paró un taxi y me indicó que avanzase delante suya. Abrí la puerta y le dejé pasar, me monté tras Él y me agarró los pezones con fuerza. Indicò al taxista que fuese hacia a mi casa... lo que me puso un poco nerviosa porque con las prisas había dejado la cama sin hacer y sabía que eso le molestaría.

- ¿A mi casa?

-¿Algún problema nena?

-Bueno... no... solo qué....

-¿No quieres que vaya a tu casa Erytheia?

-Sí, sí quiero, no pasa nada...

-Pues entonces calla.

Agaché la cabeza. Él me acarició la mejilla y me besó...

Llegamos a casa y me desnudé. Él caminó directamente hasta mi habitación y yo fui a por agua fría para llevársela... me froté el culo... sabía que me esperaban unos azotes... A veces mi Amo es un poco quisquilloso con según que temas...

Cuando entré en la habitaciòn había varios almohadones sobre la cama. Lo miré con cara de pena y levantó una ceja.
Me coloqué con rapidez en el sitio.

-Nena. ¿Cuantas normas tienes que seguir en tú día a día?

-4 Amo.

-Refréscame la memoria. ¿Cuales son?

-Dormir entre 8 y 10 horas diarias, ni más ni menos.  Hacer cinco comidas al día, comiendo sano, hacer ejercicio y beber dos litros de Agua. Mantener mi higiene y estar preparada para ser usada, incluyendo depilación. Mantener  el orden y limpieza de la casa siempre y sin excusas.

-Bien. Si las recuerdas ¿Por qué no está ordenada esta habitación? 

-Salí con prisas Amo... no quería llegar tarde y...

-¡Sin excusas Erytheia! - callé de inmediato.- ¿Cuantos azotes necesitas para recordar tus reglas zorrita?

-Los que usted considere Amo.

-Serán 20. No me gusta que chilles, ya lo sabes.

-Sí Amo.

Me besa y empieza. Yo suspiro y gimo, no me ha pedido que cuente, llevo la cuenta en silencio... quedan 4.

-Nena ¿Cuantos faltan? -dice dándome el número 17

- Tres, Amo.

Me besa al acabar y me susurra que no me mueva. Vuelve y pone crema hidratante en mi culo dolorido y rojo.

-Ponte en 4 cariño.

Se coloca delante de mí y mete su polla en mi boca. Me deja hacer. Lamer sus huevos, comerlos. Hasta que se derrama en mi boca y trago.

Me masturba, estoy muy caliente, chuparla siempre me excita. 

-Amo por favor...
-No nena.
-Amo, permítame correrme... por favor... -Nena, las perritas desobedientes y castigadas no se corren.

Para y me tumba sobre la cama, me folla muy lento, es una tortura porque me excita sin llegar al orgasmo. Al final se derrama dentro. Se la limpio bien y me manda a la ducha.

-A ver si te calmas, que estás en celo y así no puedes cenar

sábado, 30 de mayo de 2015

Con la U de Universo.

Vuelo, estoy segura de ser capaz de volar. Llevo una falda que con un soplido se levanta, una camiseta de tirantes finos, básica... Hace viento por el camino del río y yo me muero de calor con su mano rozando mi culo. Caminamos hasta una terraza en la azotea de un hotel; la torre de la catedral de primer plano.

-Pongame un gyn tonic y un mojito para la señorita. - dice mi Amo con una sonrisa.- ¿Tiene fruto secos? Ponga unos cuantos también... ¿eso son gominolas? Unas pocas también.

Nos sentamos en una mesa baja, intento sentarme sin que se me vea absolutamente todo, mi Amo se ríe mientras da un sorbo a su copa...

-No te esfuerces, tienes un coñito precioso perrita. Te he pedido gominolas, pero no te pases que después no querrás cenar.

-Gracias Amo.

Estamos muy juntos y en una zona apartada, mirando hacia la torre de la catedral que se impone esbelta. Unos dedos suben por mi muslo, caminan hacia mi coño, o debería decir Su coño... Dos dedos infiltrados y un suspiro.

-No te quiero escuchar Erytheia.

Comienza a masturbarme lento

-¿Qué tal el día pequeña?

-Bien Amo, tranquilita- digo aguantando un gemido... malditos-benditos dedos suyos...

-¿Qué has hecho?

-Al salir del trabajo, he ido a tomarme algo con un par de compañeras, con Beatriz y Eugenia, las conoció en la  última comida...

-Sí, las recuerdo. ¿A donde? - aceleró el ritmo....

Cogí aire - Al centro... a... aquel lugar que fuimos.... aquel día que merendamos helado de chocolate.... Amo... por favor.

-No sé que sitio era... ¿No recuerdas el nombre?

-Sí, Amo... la Plaza... Creo que ese era el nombre... comimos ensaladilla Señor...

-¿Y has comido bien nena?

-Sí, Amo... montaditos, salpicón de marisco.... - Mis ojos no podían ser más suplicantes.

-¿Te ocurre algo nena?

-Por favor Amo.

-¿Qué quieres pequeña?

-Correrme Señor, permitame entregarle mi placer, por favor.
-¿Fuiste a tomar postre?

-Fuimos a tomar un café con helado, en la heladería de al lado de casa, la que me gusta.

-Correte.

En silencio, aguantando la respiración y cerrando los ojos me dejé llevar. Los orgasmos en silencio se me hacen especialmente intensos.
Limpié sus dedos con la boca, disimuladamente.
- Anda, bebe un poco y ve recuperándote... tenemos reserva en el restaurante.
-Gracias Amo.

Me acurruqué en su pecho y mientras el me acariciaba el pelo me terminé el mojito.

-Nos vamos nena.

Me levanté y agarró con fuerza mi mano.

-Medio paso por detrás. Vamos a jugar en el restaurante a un juego. Elige una vocal.

-La U

-¿Y porqué la U?

-Usted es mi Universo.

-Zorrita pelota, cuando entremos en el restaurante, no puedes decir la U durante la cena, cada vez que la digas habrá castigo.

Tras la cena había acumulado 8 U. Fuimos a casa en el coche, yo sin falda y con las tetas por fuera de la camiseta.

Cuando llegamos a su casa me terminé de desnudar y Él con un suave tirón de trenzas me indicó el brazo del sofá.

-Dime nena, qué prefieres ¿paleta o fusta?

-Lo que usted decida Amo.

-Contesta a la pregunta Erytheia.

-Paleta Amo.

-De acuerdo. Cuenta.

-Uno, gracias Amo. Dos, gracias Amo...

Ocho, conté los ocho y  cuando acabé mi Amo soltó la paleta y puso su polla en mi boca. La chupé y la lami entera, me la metí en la boca y succioné, jugué con ella hasta  que se derramó por mi garganta.  Fue a por crema hidratante y aplicó cremita sobre mi trasero colorado. 

Después me la metiò de una embestida por el culo, agarrado a mis trenzas y bombeó con fuerza.

-Por favor, Amo permítame correrme por favor Amo. -dije cuando no podía mád con mi excitaciòn.

-Cuando yo lo haga, nena, cuando yo lo haga.

Me dijo mientras mordía mi oreja con ternura y pasión.

martes, 28 de abril de 2015

Día de calor

Hace calor, mucho calor. Salgo del trabajo y mi Amo espera en la puerta, lleva camisa de manga corta blanca y vaqueros. Yo llevo un vestido ligero, medias transparentes, tanguita blanco sujetador a juego y botas bajas. 

Me abraza y me besa, subo al coche y me abrocha el cinturón. Vamos fuera de la ciudad y por la salida que toma parece que nos dirigimos a su chalet, me encanta la idea porque hace mucho calor y me apetece nadar. 

Cuando llegamos dejo el vestido en el asiento ante un gesto suyo.  Entramos en casa y me desnudo del todo. 

-Voy a hacer la comida, vete a nadar. 

Lo beso y desaparezco, me encanta que siempre esté pendiente de lo que más me apetece, aunque yo no lo verbalice. Nado un rato, completamente desnuda, me encanta sentir el agua en mi piel. 

-Perrita, a comer.- escucho que dice desde la ventana. Me seco y entro en casa. Hay un plato sobre la mesa. Me indica que me siente y me ata los tobillos a la silla. - Come, mi niña. 

-¿Y usted?
-Obedece, perra. 

Comienzo a comer y noto como lame mi espalda, me estremezco y giro mi cabeza para mirarlo.
-Come, Erytheia. 

Al segundo bocado un beso en mi cuello, me hace cosquillas y me pellizca un pezón. Bebo agua, sonrojada. Lo veo arrodillarse bajo la mesa y paro; no es algo que vea mucho. 
-Sigue comiendo nena, a pesar de la posición, sigues siendo la perra, obedece.

Separa los pliegues de mi coño y lo lame entero. Casi me atraganto, sigo comiendo pero es dificil con Él entre mis piernas. Dejé de comer y en ese momento me miró y me dijo:

-Si dejas el plato entero son 20 azotes, si dejas la mitad son 10... y así seguimos hasta que vea el plato vacío, tu verás lo que haces. 

Volví a comer, pero cuando quedaban dos bocados me corrí sin poder evitarlo, no tenía permiso y además no había acabado mi comida. 

Me desató las piernas y me mandó arrodillarme. Se fue a la cocina con mi plato y trajo otro igual. 

-Ahora como yo, después veremos tu castigo, de momento, aquí tienes el postre.- me dijo sacándose la polla. 
Chupé mientras comía, al contrario que yo, Él si acabó su plato para después, correrse en el suelo. 

-Limpia. 

Lamí el suelo de su semen. Lo miré cuando acabé y con un gesto me indicó el brazo del sofá. A pesar de haberme corrido, estaba muy excitada de nuevo. 

-¿Cuantos son por haberte corrido sin permiso perrita?
-Diez, Amo.
-¿Y dos bocados?
-Dos, Amo.
-Pues cuenta, nena. 

Y claro, conté cada uno hasta el final. Esas manos son demasiado grandes y demasiado fuertes, de verdad. Me picaba el culo y cuando me mandó ponerme de pie mis manos, inconscientemente fueron a mis nalgas. 

-Ni se te ocurra Erytheia, ya lo sabes.  
-Sí, Amo. 

Desapareció y volvió con un bote en la mano. Se sentó en el sofá y me indicó que me echase sobre sus rodillas.  Despacito esparció crema sobre mis nalgas, lo que me calmó un poco. 

-Bien nena, ahora vete a la cama y espérame con las piernas bien abiertas. 

Corrí hasta la cama y me preparé. Cuando llegó, después de haberlo escuchado trastear en la cocina, posó un cubito de hielo sobre mi pezón, recorriendo con él todo mi cuerpo hasta llegar al monte de venus... Los labios vaginales húmedos y calientes acabaron de derretirlo. Cuando el hielo era agua y yo toda fuego, me penetró profundamente, despacio, haciéndome sentir cada recoveco de su cuerpo. El vaivén comenzó a un ritmo candencioso, después aceleró de forma progresiva, excitándonos cada vez más, al mismo ritmo, a la vez. No se me olvidó y cuando sentí que explotaba le dije:

-Por favor, Amo, permítame entregarle mi orgasmo. 
-Vamos, zorra, córrete conmigo, córrete para mí.