Mostrando entradas con la etiqueta masturbación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta masturbación. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de diciembre de 2019

La rendija de la cortina.

Había sido una mañana muy estresante, el trabajo me tenía muy agobiada, la continua sensación de no llegar, las fiestas, los compromisos y a veces no puedes estar en todas partes... pero yo seguía intentándolo ¿Decepcionar? ¿No cumplir? Me agotaba a la vez que me fustigaba por no llegar, por no dormir, por no rendir. Ese viernes, cuando fui a entregar el último informe del mes respiré.

De camino al despacho del jefe casi sonreía, me sentía bien, esta vez estaba contenta con mi trabajo, me sentía cómoda,  con mis pantalones vaqueros y mi blusita de flores azules, mi cola alta con tirabuzones rubios y las botas marrones estilo cowboy, no soy gran cosa,  soy más dulce que sexy, pero me siento segura.  Me di cuenta de que justo delante de mi entraba una compañera, Lara, que me caía fatal porque miraba a todas por encima del hombro, creyendose especial por trabajar allí,  por tener un despacho propio (cuando en realidad nadie quería compartir con ella), como si fuese a heredar la empresa, se paseaba con sus vestidos cortos y ceñidos, enseñando que tenia las tetas enormes y redondas. Siendo sincera, estaba muy buena, fuerte y alta, con su cuerpo de gimnasio y su metro setenta, pero era idiota, se creía mejor que nadie, la muy zorra... todas en la empresaca pensábamos que era una puta y a ella eso le gustaba... esa altivez sumada al peloteo me ponía mala.

-Cierra la puerta... puta. - ¿Había escuchado bien? ¿Realmente eso le había dicho el jefe a Lara?

Me acerqué un poco más para ver si podía enterarme de algo, vi que, a pesar de todo, una de las cortinillas de las ventanas que adornaban la puerta no se había quedado bien cerrada y desde ahí se veía todo.

Lara se arrodilló nada más entrar, se quitó el vestido y me di cuenta de que no llevaba ropa interior. Con los dientes sujetó el informe que llevaba en la mano y lo acercó al jefe que estaba sentado delante de su mesa.

Él lo cogió con desprecio, como si ella no valiese ni siquiera para estar allí y le dio con el informe enrollado en el hocico.

-Que sea la última vez que me entregas algo tarde, me da igual que tengas muchas tareas, eres una perra, estás aquí para servirme, trabajar para mi y hacer lo que me salga de los cojones. Esto te va a costar caro. Ve al armario a por el cinturón.
Me vibró el móvil y vi un mensaje del Amo, preguntando qué hacía. Le conté lo que estaba ocurriendo: "Quédate ahí mirando y pajéate, no tienes permiso para correrte... y no pierdas detalle, que me lo tienes que contar después con pelos y señales."

En lo que yo hablaba con el Amo, Lara había ido a por el cinturón a un armario que yo no alcanzaba a ver por estar en la pared de la puerta, un armario que siempre estaba cerrado con llave... ahora entendía por qué.  El cinturón era de cuero marrón, antiguo, ancho, con pequeños aros de metal en las aberturas de la hebilla... Si a mi los cinturones ya me parecían horribles, ese debía batir récord.

Le acercó el cinturón con la boca y fue al centro del despacho. De pie, se colocó con las piernas abiertas, dobló la cintura y se agarró los tobillos.

Yo introduje mis dedos por el pantalón, me empecé a tocar por encima de las bragas, era algo que extrañamente siempre me gustaba más que tocarme directamente el clítoris, el roce de la tela me daba más placer.

Él no tuvo prisa en levantarse, se encendió un cigarro, leyó el informe por encima y marcó un par de cosas con un rotulador rojo sobre el papel. Después, se levantó, con ese mismo rotulador dibujó algo en el culo de Lara, le metió el rotulador por el culo y ahí si, empezó a azotarla. Las nalgas, las piernas, los gemelos. Ella contaba, agradecía, lloraba y trataba de mantener la posición.

Cuando dijo el número trece, movió un pie. Él la agarró por el pelo, la puso de pie y girándola, le dio un bofetón.

-Ahora tenemos que volver a empezar, con todas las cosas que tengo que hacer. Mejor colócate en la mesa, que no tengo todo el día.

Ella se colocó y entonces mi visión cambió, ver su culo rojo, con el rotulador en su ano y una diana dibujada en su culo me excitó aún más. Metí tres dedos en mi coño y me pajeé con fuerza. El jefe volvió a azotarla. Yo me tocaba al ritmo de cada azote, sabiéndome a salvo de todo, en la empresa no quedaba ya casi nadie y cuando alguien subía a esa planta, se escuchaba el ascensor y las puertas.

Él dejó de azotarla en el número 32 y se folló su culo con fuerza, haciéndola gritar. Le tapó la boca mientras se la follaba. Se corrió en su espalda y restregó la mano, extendiéndola. Después puso la mano delante de su cara y ella lo lamió. 

Me excité tanto que casi me corro, me tuve que morder los labios para no hacerlo.

-Vístete, vete a casa, y escribe quinientas veces la palabra Sostenibilidad, bien escrita, puta. Corrige el informe y mandamelo antes de la noche.

-Si Amo, gracias por usarme Amo.

Ella cogió el informe con la boca, gateando fue hasta la puerta y agarró el vestido. Ahí, simplemente, me levanté y volé. Me metí en los baños a lavarme un poco y cuando salí fui a entregar mi informe. Con el coño chorreando y deseando salir para contárselo todo al Amo.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Toda Suya, toda Llena.

Estoy en el trabajo, bastante harta de una compañera que no para de mandarme mails chorras... será que ella no tiene nada que hacer. Suena mi móvil.

-Hola perrita.
-Buenos días Amo.
-¿Cómo vas vestida?
-Llevo el vestido verde, las medias marrones super bonitas que compramos la semana pasada, los botines camel y ropa interior... el conjunto verde botella que a usted le gusta.
-Pues el conjunto que a mí me gusta, quítatelo.
-Sí Amo.
-¿Llevas el plug en el bolso?
-Sí Amo y el huevo también.
-Bien, de momento quero que te quites la ropa interior y te pongas el plug, hasta que yo te avise. También quiero que te masturbes durante diez minutos, sin correrte. Vuelves al despacho y sigues con tu trabajo. Luego te llamo. Portate bien zorrita.

Cuelga y yo me dirijo al baño. Cierro la puerta con pestillo y trato de ser lo más rápida posible... me aterra que alguien me oiga. Masturbarse diez minutos exactos sin pasarse de la hora y sin correrse es complicado.

Me excito con facilidad, más aún llevando el plug anal en el culo, sentirme llena me pone más cachonda.

Me tengo que morder el brazo para aguantar mis ganas, pero lo logro y me recompongo para volver al trabajo.

Una hora después, vuelve a llamarme. Me pide que cierre la puerta y que me masturbe con fuerza mientras estoy al teléfono,

-Mírate, serás zorra, masturbandote en el trabajo  y sin llevar bragas, hay que ser muy guarra para hacer eso que estás haciendo... Qué puta eres. Dime zorra ¿Qué eres?
-Su Puta Amo, su propiedad, su guarra, su juguete, su chupapollas.

Comienzan a mezclase mis palabras con gemidos... a no ser casi capaz de aguantar mi ezcitación.

-Frena Guarra. No se te vaya a ocurrir correrte.

Me vuelve a llamar un par de veces más, hasta que llega la hora de comer y me resbala el flujo por los muslos.

Salgo del trabajo, cansada y cachonda, turbada por la excitación

Su coche esta en la puerta. Subo y me coloca el cinturón. Con las manos coloca mis piernas abiertas y en alto. Toca con dos dedos mi coño y lame la humedad.

-Eres una fuente, una perra en celo.
-Si Amo, estoy muy cachonda.
-¿Y quieres correrte?
-Solo si usted me lo quiere permitir Amo.
-De momento no has hecho nada para merecerlo y tengo hambre.

Conduce hasta su casa. Me desnudo y espero a que me indique algo.

-Pon la mesa. Para dos.

Hago lo que me dice mientras, en cada viaje a la cocina, lo veo cocinar. Sus movimientos en la cocina son una danza, parece coordinarse a la perfección con los ingredientes y siempre he pensado que ahí residía su buena mano para los fogones.

Cuando está todo casi listo me sube a la encimera. Mete en mi coño el huevo vibrador y lo pone en el nivel 2

Nos sentamos a la mesa. En un momento tengo ante mí unos calabacines  hechos espaghetti al ajillo y un solomillo de ternera.

Comemos tranquilos. Si yo no estuviese desnuda, cachonda y con mos agujeros llenos pareceríamos una pareja totalmente convencional comiendo.

Cuando terminamos de comer me lleva a la habitación. Sin siquiera recoger la mesa.

-Ahora que he saciado mi hambre, voy a saciar mis ganas.

Saca el huevo de mi coño y me folla. Me siento muy llena con su polla dentro y el plug en el culo. Su lengua, además; juguetea en mi boca al ritmo de las embestidas.

-Córrete todas las veces que puedas.

Yo estallo justo tras su orden y cuando eñ se corre lo vuelvo a hacer.

Cuando sale de mí me apresuro a limpiar su polla. La dejo limpia y al ir a sacarla de mi boca, Él vuelve a meterla dentro. Una mamada muy despacito, como a Él le gusta... mi lengua juguetea cariñosa con su miembro, aún sensible de la primera corrida.

Al final se la consigo poner dura de nuevo, tras bastante rato jugando.  En ese momento me aparta. Me coloca a cuatro patas sobre la cama y me saca el plug. Casi de inmediato, introduce su polla en mi ano. Me folla y me masturba con sus dedos.

Aún tengo el coño sensible de tantos orgasmos seguidos.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Él y su capricho.

Llego sosteniéndome milagrosamente sobre mis nuevos tacones negros a su casa. Mi vestido gris se adapta a las curvas de mi cuerpo. Toco el timbre y me arrodillo... Abre la puerta y me invita a pasar. Gateo tras su paso.  
-Has llegado pronto.

Se vuelve a sentar a cenar, me dijo que viniese cenada. Cuando acaba, lleva los platos a la cocina, yo me mantengo en un rincón, arrodillada, llevo puesto el collar, los tacones y el tanga.

Me agarra por la coleta y me tumba sobre la mesa. Abro las piernas y me ata a las patas. trocitos de fruta sobre mi cuerpo y vuelca un poco de crema de chocolate en mi vientre. 

Saborea tranquilo el postre. De vez en cuando pone chocolate en mi boca y me besa. 

Cuando se acaba la fruta me lame. Desata mis piernas y las levanta hasta atarlas junto a mis brazos. 

Me enseña la vara y sonríe. 

Me azota y yo los cuento en voz alta.

-uno, dos, tres... quince.... veinticinco... treinta.... cincuenta...

 Estoy en su mundo, ya no existe nada más que Él y su placer. Tengo las nalgas y los muslos rojos, llenos de rallas. Lloro a moco tendido... 

Me desata y me lleva a rastras hasta la habitación... allí entro en la ducha. 

Orina sobre mi, sobre todo mi cuerpo... trago algo, aunque en general no lo enfoca a mi boca. 

Abre la ducha y me lava, rápido y sin miramientos. 

Me saca y apoya mi torso sobre el lavabo. 

Entra en mi culo y me folla, embiste con fuerza y lo saca para entrar en mi coño, alternando mis agujeros. 

Acaba girándome y arrodillada, se derrama en mi boca. 

Me lleva en brazos a la cama.

Me deja allí tumbada y cuando vuelve pinza mis pezones, ya duros. 

Con los pezones pinzados juega con diferentes vibradores en mis agujeros. 

-Córrete todo lo que puedas, zorra. 

Me corro, me corro, me corro y me vuelvo a correr... acabado absolutamente agotada... pero consigue arrancarme tres más. 


Cuando quita las pinzas y me masajea comienzo a relajarme. Deja los juguetes en la mesilla y me tumba sobre Él. llena mi cuerpo de crema y lo masajea. 

-Duerme Erytheia

Y yo, rendida, obedezco. 

viernes, 30 de octubre de 2015

Fin del día.

Llevo toda la tarde en casa... Él lleva todo el día trabajando. Llega reventado yo lo espero arrodillada y Él al entrar me besa los labios con suavidad. Me acaricia el pelo. Se sienta en el sofá y yo lo sigo a cuatro patas. Lo ayudo a descalzarse, mientras da un par de sorbos a una copa de vino. Yo lo acaricio poco a poco, hasta que un gesto suyo me indica  que comience a chupar... y chupo, succiono, la trago toda, jugando con mi lengua, cambiando el ritmo según marcan sus gemidos... se derrama en mí y yo la dejo limpia. La guardo en el pantalón y, tal y como me pide, subo a su regazo

Acurrucada sobre sus piernas vemos una serie que le encanta, mientras siento como sus dedos se adueñan de mi cuerpo, pellizcan mis pechos, acarician mi espalda... invanden mis cavidades...

Comienza con  sus dedos un vaivén en mi coño, mientras a la vez frota mi clítoris

No hablo, pero mi respiración es cada vez más entre cortada, mis suspiros más ahogados y apenas me puedo contener....

Me mira y sonríe, con una mezcla entre amor y perversidad... está jugando... aumenta el ritmo y no sé si podré aguantar... afirma con la cabeza y yo, manteniendome en el mayor de los silencios exploto; dejando caer mi peso sobre Él.

La serie acaba, yo comienzo a recuperarme de este regalo

-¿Qué tal el dia perrita?

lunes, 28 de septiembre de 2015

En la oficina

Se maquillaba con cuidado, estaba nerviosa por verse bonita, bonita y a su vez natural… que no parezca que se ha arreglado para él, que no parezca que suele pintarse como una puerta… Se sube a sus tacones, unos cómodos… que el plan no lo sabe, pero se lo imagina y él tiene la pequeña manía de andar por el casco antiguo, en el que solo hay adoquines mal puestos
Lleva un vestido ligero, color verde manzana y el pelo se balancea colgando de una cola de caballo al vaivén de su caminar. Le gusta mirar su sombra mientras anda, contemplar el bamboleo de su pelo al ritmo de sus caderas.
Cuando llega al café él ya está sentado, con la mirada en el café solo, doble que ha pedido hace poco y aún humea. Levanta la vista y la mira llegar, contempla el bamboleo de su cuerpo a medida que ella avanza, subida en sus tacones color cuero.
A un gesto suyo se sienta y pronto un camarero le trae un café con leche y tres sobres de azúcar… Él la conoce como nadie. Lo mira y le sonríe.
-Gracias Señor.
Él se acerca y la besa. –Tómatelo antes de que se enfríe nena.
Ella da sorbos cortos, intercalados con besos que Él le da en el cuello.
Pagan la cuenta y salen a pasear. Caminar de su mano es más bonito que caminar haciendo que su coleta se mueva al vaivén de sus caderas… caminar apoyada en su hombro es caminar hacia el paraíso, sabiendo que en realidad estás ya allí.
Están paseando cuando a ÉL lo llaman. Ha habido un problema y tiene que volver a la oficina. Ella se va con ÉL. Llegan a la oficina y se encierran en el despacho. Ella se coloca debajo de la mesa, si alguien entra no sabrá que está allí. El comienza a trabajar, ella le abre con delicadeza la bragueta y con mimo saca su polla. Le da unos besitos en la punta y comienza a lamerla completamente. Poquito a poco se la va metiendo en la boca, succionando con firmeza, abriendo bien la boca para no rozar con los dientes. Juguetea con su lengua, mientras Él, a la vez que teclea, le acaricia la cara de vez en cuando. Después de unos veinte minutos se corre en su boca y ella lo traga todo. Se la deja limpia y cuando Él lo indica la guarda en su sitio. Se sienta de lado acomodándose bajo la mesa y se relaja un rato. Entra alguien que se sienta a hablar con Él. Mientras charlan Él introduce el pie entre sus piernas y juega con ella, masturbándola con disimulo. Ella empieza a excitarse y quiere gemir, se tapa la boca con el brazo para ahogar gemidos que se le escapan. Él continúa excitándola y ella cree que no puede más, se va a correr si Él no para… aguanta con todas sus fuerzas, pero no es nada fácil… Él intensifica el roce de su pie contra su coño
La persona que ha venido a hablar con su Amo se marcha y ella Él lo acompaña a la puerta, luego echa el pestillo. Le dice a ella que salga de debajo de la mesa y se acerque. Erytheia gatea hasta el sofá donde Él está sentado. Él se pajea con la polla fuera y le indica que se clave sobre Él, sentada. Ella se penetra con su polla y comienza a moverse en círculos. Se mece y se mueve arriba y abajo encima de Él. Sus pechos se bambolean a la vez. Él los agarra, los muerde, los lame, los besa y succiona los pezones.  Ella está muy excitada, le pide permiso para correrse.
-¿Antes que yo? No nena… cuando yo me corra, entonces.
Ella sabe que él no se correrá hasta que no quiera, pero hace todo lo posible por mejorar su placer, por intensificarlo, aprieta su coño para que Él lo note más estrecho, aviva los movimientos circulares, sus favoritos y lo besa con pasión. El problema de esto es que también aumenta su propia excitación; pero al final lo consigue. Él, con los ojos en blanco, explota dentro de ella y cuando ella lo siente, se deja llevar a su vez. Se corren juntos. Él deja caer la cabeza sobre el sofá. Ella se baja y se la limpia bien.
-Anda, ve al baño, recomponte y vete a reservar al restaurante de abajo, para las dos y cuarto

martes, 22 de septiembre de 2015

El orgasmo

Cuando me mudé a la casa nueva me dije a mi misma: Tienes que poner una cama con cabecero de forja... Así, tan intencionado como suena... No sabía nada más... pero la cama estaba clarísima. Así que hoy me encuentro aquí. Desnuda, atada a las esquinas de mi cama, bocarriba y con una mordaza en la boca y dos consoladores en cada uno de mis agujeros. Llevo un rato sola, mi Amo creo que está viendo una película en el salón... le encanta hacerme esto. Ya a estas alturas lo estoy babeando todo... que es lo que yo más odio de las mordazas... y lo que más le gusta a Él.

Aparece al rato...

-Menos mal, con lo callada y lo quieta que estás pensaba que te habías dormido... - dice con ironía... los Amos cuando quieren son unos graciosos...- Ay que ver, estás toda llena de babas... Podrías ser un poco más cuidadosa eh

Pasa un par de dedos por mi coño, acariciando mi humedad.
-Estás encharcada... ¿Tienes ganas de correrte? - asiento, con efusividad, con mucha efusividad.- ¿No dices nada? Imagino que entonces no tienes tantas ganas.

Quisiera gritar de la impotencia.  "Sí!, Si si si si si!! Me quiero correr por favor!!" Pero claro... eso no ocurre... No puedo gritar y Él no está dispuesto a permitir que yo me corra así de buenas...

Saca los consoladores, ambos, casi a la vez... y yo hago muchos esfuerzos por no correrme en ese momento. Después lame mi humedad, mirándome con un gesto sucio y perverso. Mordisquea el interior de mis muslos y sube con sus dientes hasta mis pezones. Muerde, succiona y los pone duros. Coloca unas pinzas... Es algo que no aguanto demasiado tiempo y Él lo sabe. Se clava en ese instante dentro de mí. Bombea con intensidad... parece que quiere hacer que me corra, pero no me da permiso y yo no puedo pedirlo. Me agarro con fuerza a las cuerdas de mis muñecas, abro bien los ojos y busco desesperada una imagen que me distraiga... pero solo encuentro su mirada, que me excita aún más... No voy a aguantar, sé que no aguantaré.... y entonces será horrible... porque habré fallado... Es odioso y a la vez completamente delicioso...

Entonces ocurre. Me quita la mordaza de un tirón y me dice:

-¿Quieres correrte?
-Si.... Amo...
-Pídelo.
-Por favor... Amo... permita...  a esta perra... correrse
-Vamos zorrita...... Córrete.

Y estallo... Estallo porque llevo casi dos horas aguantando, sin parar de excitarme... estallo porque su bombeo me enloquece, porque su olor me embriaga y sigo sintiendo su peso sobre mí... pero, sobretodo, estallo porque así Él lo ha querido, porque me lo ordena, porque soy completamente suya.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Vispera de la vuelta al trabajo.

Vuelta al trabajo... lo llevo fatal... con lo bien que se está en verano, en la piscina de mi Amo abrazada a Él... Lo bueno es que montada en el metro puedo contaros cositas aquí... Pero aún así... que yo os contaba igual desde la tumbona al lado de la piscina... ains

Por suerte mi Amo me conoce... y ya me vió venir ayer por la noche.

-Erytheia bonita ¿Cómo llevas la vuelta?
-Mal, Amo, no quiero... -Le dije poniendo voz infantil.
-Venga anda, pide pizza carbonara que voy para allá...
-Bien! Ahora le veo Amo.
-Se buena nena. 

Llamo a la pizzería, cuarenta minutos me han dicho... me ducho veloz, me pongo un vestido corto y los tacones marrones, que son super altos.  Me pinto un poco, sin exagerarlo y lo espero. Cuando suena el telefonillo la primera vez es el de la pizzería, sube, le pago y se va. Dejo la pizza en el horno y ahí sí, me desnudo y lo espero de rodillas. Él llega pronto, casi me acabo de arrodillar y me mira sonriente.

-Mira! Una perra. Perrita ¿Tu la chupas?- me dice divertido.
-Si Señor yo se la chupo claro...
-Pues venga abre.

Se corrió en mis pechos, me dejó toda pegajosa y me dijo que no me lo quitase... ains.

Fuimos a cenar, Él, desde el sofá me iba dando trozos, le encantaba darme de comer. 

De Ahí pasamos a la ducha. Primero entré yo. A cuatro patas, me lavó como a una perrita de verdad. Me secó con mimo.  Después fue su turno, se sentó en la bañera, casi tumbado y yo lo lavé poco a poco... aproveché también para pajearle tal y como me indicó; pero no se corrió, solo quería que se la pusiese dura.

Eligió mi ropa del día siguiente, faldita estampada, blusa azul oscura y cuñas blancas.

-Vamos para el salón, todavía queda la segunda parte del partido.
-¿Quien juega Amo?
-Juega mi equipo, el tuyo lo intenta pero va a perder. - dijo riendo.
-Ya veremos Amo,  ya veremos.
-¿Qué nos jugamos?
-Poder tocarme cuando quiera una semana.
-Y te azoto, eso si ganas.
-¿Y si pierdo?
-Un mes de faldas de vuelo sin braguitas, , tres semanas sin correrte.
- ¿Por qué me azota si gano?
-Porque soy tu Amo y me apetece.
- De acuerdo...  ojala gane.
-Bueno, yo veo el partido y tu chupas.

Es complicado que esté dura tanto rato, pero lo conseguí, se corrió con un gol  de su equipo... ainssss pero tuve suerte, ganó el mío... prefiero los azotes a tres semanas sin correrme, la verdad...

-Ay nena... que vas a cobrar...
-Bueno, pero he ganado....
-No te pongas chula, que el que da soy yo eh...

Me reí, era una competencia sana que teniamos, yo solía decirle que debería quitarse la manía de ir siempre con el equipo que pierde, Él me decía que yo debería buscarme un equipo que supiese jugar...

Me colocó sobre sus rodillas, con la mano, al fin y al cabo no era un castigo. Fue una tanda de las que dejan un picor que gusta... no los conté, Él tampoco pero pasarían de 30 seguro...

-Ahora nena sientate en el butacón y abre las piernas, así muy bien... estrena tu nuevo privilegio semanal, quiero ver como te tocas.

Es algo que me suele dar vergüenza, que me vea tocarme pero lo hice, al principio con timidez, Él me animaba a continuar , a que lo hiciese con más ganas, a que metiese más dedos... y cuando estaba a puntito de correrme me ordeno parar. Hice un mohín, tenía derecho a correrme, no era justo... pero no dije nada, me repetiría que nadie dijo que la sumisión debiese ser justa...

Me cogió en brazos, besándome con furia con ardor, con prisas. Fuimos entrelazador hasta la habitación y allí me lanzó sobre la cama y me folló hasta que me corrí... Después me puso a cuatro patas y me volvió a follar, esta vez el ano, ahí tuve otro orgasmo y Él el tercero de la noche... para  que luego digan...

Hoy he ido de pie en el metro, pero prefiero ir así de satisfecha a poder sentarme...

sábado, 25 de julio de 2015

Insomnio

Era ya tarde... no había una sola luz que la alumbrase, acurrucada en el lado derecho de la cama mientras el dormía... ella susurrando: despierte porfi despierte... sin querer que el lo oyese, pero queriendo que la usase. Ella que tenía fama de dormirse por los rincones y acostarse a la hora de los niños había tomado por costumbre, desde hacía poco menos de un mes, no conciliar el sueño por la noche...

Acarició la piel que acompañaba la suya en la cama... buscó el vello de su pecho... acariciarlo para relajarse y ver si conciliaba el sueño... escuchaba su respiración... el suave ronquido intermitente y a descompás que interrumpía el silencio de la habitación... Tenía la piel suave... Ella no la veía, pero sus dedos habían bajado lo suficiente como para encontrarse con la marca del bañador... era moreno y con una envidiable facilidad para tostarse en verano. Erytheia era la primera envidiosa de aquella piel... La suya tendía más al rojo si no tenía cuidado.

Sintió su polla sobre el calzoncillo y se excitó... llevó una mano a su propio cuerpo... acariciando sus pechos mientras seguía tocandolo a Él, casi rozándolo para no despertarlo...

Él se despertó en el momento justo. La montón y se la folló con brutalidad. Se corrieron juntos...

-Duerme perra, te has ganado un castigo.

La besó y la mantuvo toda la noche en vela, maldiciendo sus ansias. 

jueves, 23 de julio de 2015

La casa nueva.

Era la primera noche que tenía mi propia casa. Un colchón en el suelo y nada más. El resto del mobiliario llegaría al día siguiente. 

Él apareció esa noche con comida del  chino.

-Una casa vacía, un colchón y una perra... divertido. A cuatro... y no te quiero ver andando como una persona en toda la noche.
-Si, Amo. -dije ya a cuatro patas.
-Enséñame la casa nena.
(Él ya conocía la casa... era por pasearme)
Así que le fui guiando por toda la casa. La primera parada la tuvo en la cocina, donde me folló la boca con velocidad hasta alimentarme con su semen.

Después me llevó al baño, donde limpié su polla hasta dejarla reluciente.

Cuando habíamos hecho todo el recorrido volvimos a la cocina donde me apoyó sobre la encimera y me azotó. 

Me folló allí mismo, entrando en mi (SU) culo y masturbandome con los dedos. Me permitió correrme cuando Él lo hizo y volvió a hacerlo cuando salió de mí.

-Anda nena, ponte de pie, vamos a cenar.

Fue divertido. Pusimos las bandejas del chino en donde iría la mesa y nos sentamos en el suelo donde iba  el sofá. Le serví yo, le di de comer y Él me alimentó a mí directamente desde su boca. Cuando acabamos nos arremolinamos a charlar en la cama. Yo jugaba con sus pies, dandole besos pequeñitos a puñaos.

Subiendo por su cuerpo lo encendí. Me tumbó sobre la cama, en el medio. Colocó mis brazos sobre mi cabeza y mis piernas sobre Él. Me folló y se derramó sobre mí.

Así nos levantamos aquella mañana, hace un año ya.

viernes, 3 de julio de 2015

3 de la mañana

Entre la oscuridad palpo la cama buscándolo. Lo encuentro dormido a mi lado, muy dormido. Me acerco despacio y flojito flojito, casi pensando le digo: " despierte ande, canseme a ver si pillo el sueño..."

A veces me paso de traviesa y verlo tan dormidito me da ganas de comermelo entero, porque es mi Amo, pero también mi amor, es mi Rey y mi niño. Despacito, en silencio, sin hacer ruido, me acerco a su ombligo y lo beso. Subo por su pecho y llego hasta su boca. Con una mano masajeo su polla... le doy besos pequeñitos... si se despierta me voy a ganar un gran castigo, así que debo aprovechar el momento, siendo cuidadosa... de repente responde a un beso de mi boca. Su polla está erecta y su cara de mosqueo lo dice todo.

-¿Estás cachonda perra?
-Mucho Señor...
-Monta... y más te vale hacerlo tan bién que merezca la pena haberme despertado.
-Sí, Amo.

Lo obedezco y me introduzco su polla de un golpe... voy moviendome de forma circular, arriba y abajo. Él me pellizca los pezones y me marca la velocidad... estoy muy muy excitada.
-¿me permite correrme Amo?
-No perra, espera.
Continúo, cada vez más excitada y al final se corre dentro de mí. Yo sigo moviéndome  sobre Él, despacio, buscando que me permita correrme. Un azote seco.

-Baja y limpia.

Obedezco, restregandome un poco contra su pierna... podría correrme con cualquier cosa ahora mismo... la dejo limpia y se levata.
-túmbate, bocarriba.
Lo veo aparecer a mi lado, me esposa y me masturba.
-Por favor Amo... no voy a aguantar más.
Saca los dedos y los mete en mi boca.

Se da la vuelta y se acuesta en la cama. Me deja esposada, boca arriba, sin poder moverme y mucho menos tocarme...

-Ahora sé una buena perrita y déjame dormir.
Se da la vuelta y veo como se duerme...

-Mierda! - susurro... con esta excitación no voy a poder dormir bien...

-¿Has dicho algo?

-Nada Amo, que dulces sueños.... -digo... probablemente roja como un tomate.

-Ya me parecía... dulces sueños princesa traviesa. 

martes, 21 de abril de 2015

Confesiones de una noche inquieta.

Buenos dias mi Señor. Hoy tengo ganas de verle.  Esta noché, en mis sueños, estuvo usted en mi cama.   He dormido algo inquieta, espero no haberle molestado mucho. Me gustaría decirle que fui una buena perrita, pero yo no miento nunca. Estando usted tan bello y tan dormido a mi vera, no pude evitar que la madrugada me pillase contemplando su cuerpo. Un dedo bajó por su vientre, rodeó su ombligo y llegó a su polla. Con suavidad jugué con ella.  Muy sigilosamente, para no despertarlo, me agaché hasta lamerla en toda su longitud, también lamí sus huevos... lo acaricié y lo besé en toda su extensión.
Mentiría si dijese que no fue un sueño, pero yo nunca miento.
Mentiría si dijese que no me mojé, que no disfruté, pero yo nunca miento.
Un dedo agarró mi pezón, como si fuesen sus manos, me vi acariciando con fuerza mis pechos. Bajé léntamente por mi vientre y llegué a mi coño, ya húmedo. Lo froté con ahinco,  jugué con mi querido botoncito, metí dos dedos, luego tres; y mientras usted, en mis sueños, ocupaba el otro lado de la cama.  Con fuerza, con violencia, utilicé mis dedos ansiando su polla. Pellizqué mis pechos. Jugué con ellos, como usted lo haría.

Y debo decirle, Señor, porque yo jamás le mentiría, que fui una mala perrita; pero en mi defensa diré, que ese orgasmo no avisó de la explosión.

domingo, 19 de abril de 2015

¿Trabajar un domingo?

Llegué a su casa a las cinco. Toqué el timbre y bajé la mirada. Cuando abrió vi sus pies descalzos. Con un dedo bajo mi barbilla me indicó que levantase la cabeza. Me besó los labios y me invitó a pasar. Dejé las braguitas, como siempre, en el pomo de la puerta.

-Haz café por favor, estoy acabando una cosa para mañana.
-Si Amo.
-Y desnudate, anímame la tarde nena.
-Claro, Amo.

Me quité la ropa y la doblé sobre la silla de la entrada. Me abrazó y me besó antes de desaparecer camino a su despacho. 

Fui a la cocina y puse la cafetera. A Él le gustaba solo, sin azucar, a mí con leche y dos de azucar. Saqué el tarro de galletas y puse cuatro en un platito. Le gustaban las galletas con pepitas de chocolate.

Lo puse en una bandeja y lo llevé al despacho. Toqué dos veces y pasé. Dejé la taza sobre su mesa, al lado el platito de galletas. Me senté en un puf al lado con mi taza y vi como trabajaba, me encantaba contemplarlo.

Con la boca aún caliente del café gateé bajo su mesa y empecé a tocar su entrepierna sobre el pantalón.
-Perrita, estoy trabajando...
-Sí, Señor.
Estuve quieta un rato, pero al poco tiempo volví a las andadas.
-Perrita, no me busques.
-Perdón, Amo. -contesté sin intencion alguna de quitar la mano de su entrepierna.
-Me vas a encontrar...
-Eso intento, Amo.
Se desabrochó el pantalón y agarrando mi cabeza me folló la boca con violencia.  Se derramó intenso en mi garganta.
-Nunca te cansas de leche, putita. Ahora, sal de ahí y  dejame terminar, me quedan quince minutos.
-¿Puedo tocarme Amo? Estoy tan caliente...
-De acuerdo, pero ni se te ocurra correrte.
Sobre el puf comencé a acariciarme, los pechos, el vientre... bajé una mano hasta mi clítoris, despacio, recreandome, poco a poco, comencé a gemir. Lo ví observandome de reojo.
-imagina que mi polla te penetra, Erytheia.

Metí tres dedos, despacio. Menos le hubiese resultado ofensivo.  Él dejó de trabajar y me miraba. Vi como su polla se reavivaba dentro del pantalón y me excité aún más.  Se levantó y cogiéndome en volandas me sentó sobre Él, apoyandose Él en el puf donde yo había estado. Así, sentada frente a Él me penetró de forma salvaje, muy duro, muy rápido, muy fuerte; mientras jugaba con mis pezones.
-Por favor, Amo. Necesito correrme.
-Vámos, hazlo perrita. Córrete para mí.

  Exploté en un orgasmo intenso, mientras Él seguía bombeando.  Me levantó y me dejó caer de rodillas en el suelo. Su corrida disparó en mi cara y mi pelo. 

-Vete a la ducha y déjame terminar, esperame que ahora voy yo pequeña.

sábado, 18 de abril de 2015

Sabado de primavera.

Estaba en el coche cuando sonó el teléfono.  "Amo" señalaba el manos libres.

-Buenos días Amo.
-¿Donde andas preciosa?
-Voy conduciendo mi Señor, he ido al súper.
-¿Me echas de menos pequeña?
-Mucho, Amo.
- Pero, tenías muchas ganas de estar con la familia.
-Así es Señor... aunque yo siempre lo echo de menos.
-¿Que comes hoy?
-Es sábado, Amo,  mi madre hace arroz, lo sabe bien.
-Pregúntale si hay sitio para uno más.
-¿Usted? Pero... ¿No tenía problemas de trabajo?
-Yo también te echo de menos perrita.
-Le pregunto en cuanto llegue. Gracias Amo.
-Estoy deseando estar a tu lado, mi niña.

Mi madre, por supuesto, no puso ninguna pega a que mi Amo viniese, le encantaba mi "novio" incluso había llegado a ponerme colorada al decirle a Él que a ver cuando nos casábamos y le dábamos nietos.

Cuando tocó el timbre salí a sus brazos.

-Hola nenita,
-Hola, mi Amo.r

Mi madre lo acaparó durante toda la comida y en los postres, mi padre cogió el relevo. Al final, me alegré de que fuesen a echarse la siesta.

Mi Amo me sugirió salir a dar un paseo, primero, debí quitarme la ropa interior. Llevaba puesto el dildo anal y el huevo. En su mano derecha, guardaba el mando que de vez en cuando me daba descargas de placer. Llegamos a la playa y antes compró un helado. En un rincón escondido, sacó mis pechos del vestido, y sin miramientos, volcó el helado desde mi cuello hasta el final de mi escote. Comenzó a lamer, prohibiéndome moverme o hacer ruido alguno. Me mordió los pezones, me lamió entera, me comió.  Era muy difícil controlar la excitación que provocaba en mi cuerpo, mantener la respiración tranquila, no moverme, no gemir...

-Ahora te toca a ti chupar, ya sabes, ni un ruido.

Chupé arrodillada, pero pronto agarró mi pelo y marcando el ritmo me folló la boca. Él parecía tener más control sobre su cuerpo, noté como su respiración se agitaba, pero no escuché ni un ruido.

Al final me levantó y girándome me preguntó:
-Dime, perra ¿Cual de tus agujeros prefieres que use?
-Son suyos, mi Amo, Ambos están para servirle, listos y ansiosos de ser follados.
Embistió en mi coño, sin dilación, se me escapó un gemido e inmediatamente un azote impactó en mi nalga derecha.
-Silencio, perra desobediente.
-Perdon, Amo. - dije en un susurro.
-Después veremos tu castigo.
Siguió embistiendo, mientras con un par de dedos, jugaba dentro de mi ano.
-Por favor, Amo, use el culo de esta perra.
-Esto no te libra del castigo, perrita. - dijo mientras me embestía por mi otro agujero.
-No, lo esperaba, Amo, gracias Amo.
-Ahora calla.
Se corrió en mi culo y dejó de estimular mi clítoris, yo estaba muy caliente.
-Por favor Amo.
-Si eres buena, quizás después.
Se vistió y recogió todo, tiró de mí y comenzó a caminar hacia fuera de la playa. Antes de salir de nuestro escondite guardó mis pechos. Seguían fuera y yo no quería ganarme otro castigo por hacer algo que no me había mandado.
Iba caliente, muy caliente, los muslos húmedos y el culo pringoso. Rozaba mi cuerpo contra Él tratando de disimular. Caminamos un rato y encontramos su coche.
-Mira, que suerte, dejé hoy el coche aquí aparcado, entra. - me dijo mientras lo abría y a mí empezó a picarme el  culo, solo de pensar lo que vendría.

Entramos en los asientos traseros. Él se sentó y me sentó sobre su regazo.

-¿Qué ha pasado en la playa Erytheia?
-Que lo he desobedecido, Amo.
-¿Y eso lo hace una perrita buena?
-No, Amo, he sido una perrita mala. - este regaño, como si fuese una niña, a Él le excitaba muchísimo, tanto que ya volvía a notar su polla dura debajo de mí; a mí me daba muchísima vergüenza aquella humillación, pero también me mojaba mucho.
-¿Y qué vamos a hacer?
-Me va a poner el culito rojo, para que sea una perrita buena.
-Exacto, además ¿Qué has hecho por el camino?
-No sé, Amo. - Dije, aunque sabía por donde iba.
-Has sido una putita descarada, Erytheia.
-Sí, Amo.
-Túmbate sobre mis rodillas, nena. Van a ser 15 por desobedecer, nos podrían haber pillado con ese grito que has dado.
-Si, Amo. - dije yo, ya colocada.
-Además, vas a recibir 10 más en ese coñito tuyo, para que no seas descarada.
-Sí, Amo.
-Y, por supuesto, te quiero en completo silencio, a ver si ahora sabes que significa eso.
Me quitó la manoletina y con ella descargó quince azotes en mi culo, fuertes y rápidos.  A mí, por supuesto, no se me ocurrió ni suspirar.
Después me dió la vuelta y con la mano, me dio diez en el coño, más suaves pero también dolorosos. El último vino acompañado de dos dedos que entraban en mi coño húmedo. Comenzó a masturbarme despacio, para después aumentar el ritmo. Mi cabeza colgaba del sillón.
-¿Vas a ser buena perrita?
-Sí.... sí Amo...
-Bien. ¿Quieres correrte?
-Por... por favor Amo, sí.
-Venga, córrete. - dijo aumentando el ritmo. Yo tan excitada como estaba tardé poco.

Me corrí.... en silencio.

jueves, 9 de abril de 2015

Un día cualquiera.

-Hola perrita.
-Buenas tardes Amo.
-¿Has comido ya?
-No, Amo estoy esperando. Como le dije tengo que quedarme esta tarde y la cafetería siempre está llena.
-¿Qué comes? Estás obedeciendo ¿verdad?
-Si, Amo. He pedido pasta, como usted ordenó.
-Buena chica.
-¿Qué tal el día? ¿incomoda con eso?
-No Amo, no me molesta... solo estoy un poco distraida...
-¿Como sientes tu culo? ¿te gusta llevarlo lleno?
-Siento que late Amo, sí, me gusta.
-Bien. Quiero que comas los espaguetis de uno en uno, así harás bien la digestión. ¿Estás de pie?
-Sí Amo.
-entre las rodillas debería caberte una pelota, entre los muslos una pelota de tenis. Abre las piernas.
-Ya Amo.
-Bien.
-Esta noche voy a ir a tu casa, y te voy a insertar mi polla hasta el fondo de ese coñito húmedo que tienes... Siempre listo para su dueño ¿Verdad perra?
-Si Amo.
-Dime... ¿está mojadito? ¿Y tus pezones? ¿Cómo estan?
-Si mi Señor, esta mojado... y mis pezones muy duros...
-Bien perrita ¿Como va tu comida?
-Ya la traen Amo.
-Pues ve a comer. Come también fruta y de beber nada de refresco.
-Lo sé, Amo.
-Buena chica. Cuando acabes llamame.

Comer espaguetis de uno en uno es probablemente una de las cosas más complicadas que he hecho en toda mi vida. Pero una orden de mi Amo no es algo que yo me plantee desobedecer a la ligera. Así que le hice caso, aunque tardase más en comer de lo normal. Cuando terminé el plato, la naranja y toda la botella de agua; llevé la bandeja a su sitio y llamé a mi Señor.

-¿Has sido una buena perrita?
-Si Amo.
-Ve al baño de tu despacho.
-ya estoy mi Señor.
-mastúrbate, por encima del tanga, cuando sientas que te vas a correr avisa. Quiero oirte en todo momento.

Esto me daba muchísima vergüenza, aun sabiendo que nadie entraría, simplemente pensar que me podían oir me alteraba, pero a la vez me excitaba aún más. Masturbarme sobre el tanga me gustaba casi mas que hacerlo desnuda... me daba más sensación de prohibido... así que las ganas de correrme tardaron muy poco en llegar.
-Amo... estoy al límite.
-Para.
-Pero...
-He dicho que pares. No quiero que te vuelvas a tocar. Siéntate y ponte a trabajar, si eres buena, quizás te permita correrte más tarde. Y ni un solo pero más, Erytheia.
-Si Amo... -Dije con resignación.
A media tarde me volvió a llamar... y de nuevo me dejó sin correrme... Justo cuando me iba hizo lo mismo... mi excitación aumentaba y Él no me permitía desahogarme...

Llegué a casa y preparé la cena. Esta vez me había permitido cocinar a mí. Me duché, me puse las medias y los zapatos y lo esperé.  Al llegar me besó y retorció mis pezones... casi me corro con su simple caricia... estaba muy excitada.

En el sofá me acariciaba... me excitaba... sabiendo que no lo desobedecería... yo pensaba que no podría más, pero también sabía que Él no me obligaría a aguantar más de lo que era capaz.
-Anda, chupa un rato chiquita.
Y chupé, vaya si chupé! Estaba tan excitaba que me afané como nunca en la felación. Si de por sí me gustaba mamar su polla, en esta ocasiòn aún más. Pensé que me volvería loca. Sacó su polla y se corrió en mis tetas.
-Anda que como lo has dejado todo, pequeña, limpialo.
Primero dejé su polla reluciente, después mis tetas y por último algunas gotitas que habían caido al suelo.
-Trae la cena. Pero antes, quítate las medias y los zapatos.
-Si Amo, ahora mismo le sirvo.
Subí una pierna al brazo del sofá y deslicé la media.  Realicé la misma operación con la otra y ante la visión de mi coño brillante mi Amo rozó los labios con dos dedos y me los dió a chupar. Luego chupó Él también.
-Estás encharcada perrita.
-Para usted Amo.
-Anda ve.

Llevé la mesa a la cena y mientras comíamos me permitiò cenar sin juegos. La comida era muy importante para Él.

-¿Tienes fresas? - me dijo al terminar.
-Si, compré ayer Amo.
-Vale, quédate ahí.

Cuando volvió traía un enorme bol de fresas en la mano. Y en la otra el bote de nata montada... Su cara lucía esa sonrisa traviesa que presagiaba algo muy divertido.

-llevate las bandejas, pero dejalas en la encimera, lo recoges luego.
Cuando volví tenía las esposas en las manos. Con un gesto me ordenó tumbarme en la mesa y me esposó a cada pata.  Hizo una montaña de nata en cada uno de mos pechos y cogió una fresa. Primero la metió dentro de mi coño, después la llenó de nada de mi pecho y me la metió en la boca.
-¿Buena?
-Mucho Amo.
Repitió el procedimiento con otra y se la comiò Él. Así estuvimos hasta acabar las fresas. Los restos de nata que quedaron los sorbió el de mis pechos.

-Y ahora sí, perrita. Ahora sí quiero que te corras. -Dijo. Mientras que bajaba su pantalón y me embestía de una sola vez.

Cuando me desató para llevarme al baño me dijo.
-Tengo más que comprobado que si te dejo bastante tiempo excitada pero sin correrte, eres capaz de tener muchos más orgasmos, y con más intensidad.