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sábado, 12 de diciembre de 2020

Lo feliz que me hace.

 Si algo quiero en este mundo es sentir Su olor en mi piel. 

A veces, después de muchos juntos, un fin de semana largo, un puente o unas vacaciones, además de Sus marcas, llevo Su olor en mi piel. No sé si alguien más puede notarlo, pero yo, como animalillo, me siento repleta de Él y me acaricio como lo haría con Su espalda cuando estoy a punto de quedarme dormida. 

Sentir Su presencia en mi cuerpo es una de esas emociones extrañas que solo dan la entrega y la sumisión. Es algo que me remueve por dentro y de lo que difícilmente puedo (quiero) deshacerte... Una de esas sensaciones que hacen que las emociones que provoca la D/s sean aún más intensas que las de cualquier relación, amor y pertenencia es una combinación adictiva. 

Estos días han sido especiales. Creo que no he pasado separada de Él más de tres minutos. Por tanto, he vivido en un estado de constante felicidad. Me gustan estos días en los que la vida se alinea para unirnos, para darnos tiempo, para detener un poco la locura de vida que solemos llevar a cuestas. 

Me ha hecho croquetas y ha estrenado su vergajo nuevo en mi culo. Cómo duele el condenado, pero marca tan bonito... Para variar, mi nalga izquierda es un cuadro y en la derecha apenas se aprecia el tiempo que Él le dedicó. Es algo que no puedo remediar, Él se esfuerza por igualar los azotes, las marcas, por extender Su dedicación hacia mi culo de manera equitativa y aunque reciban igual, tengo una nalga mucho más agradecida que la otra. 

Además, hicimos algo que no había hecho nunca y que me daba terror. El Domingo, con mi culo marcado de vergajo y vara (la vara que nunca falte) y los pezones doloridos después de haber sido catados por Sus dientes y las pinzas nuevas, me dijo que me pusiese un vestido fácil de quitar y el abrigo y me llevó a casa de Su amigo.

De todos Sus amigos Dominantes, éste me genera especial respeto porque es muy alto, muy serio y nunca sé cuándo está de broma, así que, cuando me vi en la puerta de su casa, le apreté la mano fuerte para sentirme segura y me pegué aún más a Él. 

-Vas a portarte bien ¿Verdad?

-Claro Amo- dije abriendo mucho los ojos y asintiendo. 

Él soltó una carcajada de esas que suelen escapársele cuando pongo una cara rara y llamó al timbre. Su amigo nos abrió y me puso en la mano un refresco mientras ellos charlaban. 

-Bebe un poco, para relajarte.

Dicen que cuando alguien está nervioso es bueno beber algo porque el cuerpo sabe que no va a morir deshidratado, sabe que no hay peligro y se relaja. 

Me tumbaron en la camilla desnuda, bocabajo y sentí como mi Amo me besaba los labios. 

-Vamos a ponerte agujas. Jairo me va a enseñar a hacerlo, pero de momento va a ser Él quien las ponga. 

Era mi primera vez pero también era la del Amo, y la idea de que aprendiera usándome a mí me llenaba de ilusión y felicidad. Jairo era un maestro y ya había enseñado a mi Amo varias cosas, pero era la primera vez que iba a practicar con un cuerpo humano, con el cuerpo que le pertenecía. 

Fue una sensación extraña. A mí las agujas no me han gustado nunca, pero me hizo muy feliz la situación, la confianza, la paz, la felicidad de mi Amo cuando terminamos. Ver su obra en todas las fotos que le hizo. 

Después nos fuimos a casa. mi Amo quiso que hablásemos de todo a solas y le dijo a Jairo que le debía una comida. Pedimos pizza pepperoni, abrió vino, comimos en la alfombra del salón y me mimó. Le cuidé, hablamos de todo y nos abrazamos tanto que aun hoy llevo Su olor en el pecho. 

Y le dije mil veces lo feliz que soy siendo Suya, pero creo que me quedé corta. Siempre me quedo corta. 

martes, 3 de enero de 2017

El polvo que moldea.

Siempre fui una estrella perdida... polvo flotando en la galaxia, intentando brillar, intentando ser algo más que polvo del universo. Y entonces, un día, apareció usted, que unió todo el polvo, que me esculpió, que se convirtió en mi maestro, en mi guía.


Lost stars

Un vestido azul, unos tacones color nude, el pelo suelto, mis tirabuzones al viento y Usted sujetando con fuerza mi mano. Sushi para cenar... vino blanco cayendo por mi canalillo y Su lengua rápida recorriendo mi pecho.
-No te manches aún, putita, tenemos que ir a muchos sitios más.

Después de la cena, chocolate y vamos a bailar.

Gin tonic y rives rosa con limón.

El centro de la pista, todo para mi.

Hace tiempo que aprendí a bailar. Bailo bajo las estrellas, sobre las nubes, marcada por Su ritmo, vigilada por Sus ojos. Desde la barra me contempla. Se acercan dos o tres... pero yo no los veo... tengo la mirada fija en Usted.

Me agarra fuerte de la mano. Salimos del local. Caminamos despacio, me para en los escaparates y me toca las tetas mientras miramos el reflejo. Me besa.

Las calles de Madrid no conocen nuestra historia...

En el local le esperan Sus amigos... me cohíbo un poco, pero Usted me agarra fuerte y me siento protegida entre sus manos. Soy Suya.

Saluda y pide una copa. Me presenta, sonrío y me sale la timidez que nadie se cree... pero existe.

-Ahora venimos.

Me agarra la mano y me lleva a una habitación.

-Puta, que cachondo me tienes. Quítate ese vestido.

Me desnudo, me recreo en excitarlo aún más...

Se quita la correa y se desabrocha un poco el pantalón.

-Quítame la camisa.

Mis dedos recorren los botones con rapidez.

Me ata de espaldas a una cruz al fondo de la habitación.  Abre la puerta y mi culo queda a la vista de varios. Sus amigos se acercan. Algunos entran y se sientan en los sofás.

Una fina vara, mi culo siente el primer golpe.

-Uno




-Dos




-Tres



El ritmo es cambiante, la intensidad también y eso me excita... me acaricia el culo y mete dos dedos en mi coño.  Los acerca a mi boca, se los dejo limpios.

-Estás mojada zorra.

-Con usted siempre, Amo.

Suelta la vara, me desata y me vuelve a atar de frente. Pone unas pinzas en mis pezones. Con una fusta azota mi coño y mis tetas, gimo, mezclando el dolor y el placer... No me gusta el dolor... pero estoy excitada, Su poder, mi entrega y el público, me excitan.

Me suelta, me arrodillo y me folla con fuerza la boca. No se corre, me sube a una mesa y a cuatro patas, la mete en mi culo.

-Córrete puta, ahora.

Me corro y la saca de mi, se corre en mi espalda.

Me pone el vestido, sin limpiarme y me saca de allí. Subimos al coche.


-¿Has disfrutado?

-Mucho Amo, Gracias.

-Venga, vamos a seguir.

Cuando los semáforos se ponen en rojo, se saca la polla y me agarra la cabeza, me provoca arcadas.

Llegamos a su casa. Entro a cuatro patas... Por suerte, son las cuatro de la mañana y no habrá vecinos...

Me desnudo en la puerta y continuo a gatas.

-Directa al baño, no vayas a manchar mi cama.

Me ducha a cuatro patas y llena después la bañera. Se mete y me indica que me siente sobre Él, la tiene dura.

-¿Como tienes el coñito? ¿Te duele?

-Un poco Amo.

-Bueno, te jodes... muévete puta.

Me muevo como a Él le gusta, mientras cierra los ojos en la bañera.

-Más rápido, me voy a correr, trae tus tetas.

Mordiéndome los pezones se corre, yo estoy excitada, pero ya he tenido un orgasmo hoy...

Me levanto y le doy su albornoz. Lo ayudo a secarse y me seco yo.

Nos tumbamos en la cama, desnudos.

Me abraza y me tapa.

-Vamos a dormir princesa.

-Buenas noches Amo.

-Buenas noches Erytheia.






jueves, 24 de diciembre de 2015

Nochebuena

Estaba todo preparado para cenar. La mesa para dos, aperitivos, crema y pavo... dulces menos que el Amo no es muy de mazapán.

Yo con una falda roja, un moño con una cinta roja y un lazo alrededor del pecho... soy un regalito monismo.

Cuando el Amo llega lo espero arrodillada, con una copa entre las manos. Me mira sonriente. Coge la copa y me abraza poniéndome de pie. Es más guapo...

-Sirve la cena, solo después de cenar abrirás tu regalo.

Cenando me siento a su lado. Y el juega con mi coño desnudo. En el primer plato deshace el lazo que envolvía mis pechos y me quedo así, recibiendo pellizcos, mordiscos y besos en los pezones a cada rato.
Cuando voy a por el sorbete de limón que he hecho de postre (por eso de que al Amo no le gustan los dulces navideños) mi cuchara ha desaparecido y en su lugar hay dos pinzas.  Lo miro.
-Vamos, no tardes.

Pinzo  mis pezones  y cuando Él ha empezado a comer, meto la lengua en la copa y comienzo a dar cuenta de mi sorbete. Al Amo le divierte y me hace una foto. Dice que será su felicitación navideña para sus amigos Dominantes. Yo sonrío y sigo comiendo.

Cuando acabamos recojo la mesa. Me dirijo a donde Él está y me situó entre sus rodillas. Me levanta y me sienta sobre Él.

-A ver Erytheia. ¿Has sido buena este año o debería darte unos azotes?

Yo me río.

-He sido buena Amo.

-Aún así,  creo que antes de tus regalos debería darte unos azotes, para que no olvides ser buena el año que viene.

Me coloca sobre sus rodillas, levanta mi falda y recorre mi culo con sus dedos. Es delicado al hacerlo. Los azotes comienzan a caer despacio, y entre los azotes alguna caricia, algún beso, algún mordisco. Cuando acaba tengo el culo rojo y El la polla dura. Se desabrocha el pantalón y la saca. Me sienta sobre ella y me penetra.  Cabalgo sobre sus rodillas guiada por el ritmo que Él impone agarrando mi pelo. Con la otra mano me frota el clítoris con fuerza.

-Córrete Erytheia.

Cuando lo ordena lo hago y siento también su leche dentro de mí.

Me arrodillo a limpiar bien su polla, hasta dejarla reluciente.

-Perrita buena. Ya puedes abrir tus regalos.
Lo primero que hago es empujar hasta sus pies la caja que contiene sus regalos. Una camisa, unos zapatos, un reloj, una colonia, un flogger y una vara nueva, que el otro día partió la anterior en mi culo. Me sonríe y me dice que le encantan. Me besa y me apremia a abrir los míos.  Hay tres paquetes.  El primero que abro contiene 5 libros que quería leer. Lo beso agradecida. El segundo  un vestido con medias y tacones que quiere verme puestos en fin de año. El tercero un  uniforme de colegiala con lazos zapatos y calzas incluidas ,  dos piruetas grandes, y una paleta de madera en la que viene escrito "niña mala".  

Se me escapa una carcajada, nerviosa.  Me acerco a agradecer al Amo su regalo. Empiezo besando su polla y acabo metiéndola entera en la boca. Una mamada  despacio que acaba en una follada de boca cuando Él se pone de pie y comienza a marcar el ritmo. Me dan arcadas pero no para. Se corre en mi cara.

Se la limpio con la lengua. Él restriega el sémen por mi cara y me da sus dedos para que los limpie. Va hacia la habitación y lo sigo a cuatro patas. 

-Desnudame.

Lo hago, con mucha delicadeza. Cuando está en bóxer me ordena parar. Se mete en la cama.

-Ve a lavarte y ven a la cama anda.

Cuando volví me esperaba listo para seguir usandome  y bueno... no hemos dormido nada.

Me encanta la navidad.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Él y su capricho.

Llego sosteniéndome milagrosamente sobre mis nuevos tacones negros a su casa. Mi vestido gris se adapta a las curvas de mi cuerpo. Toco el timbre y me arrodillo... Abre la puerta y me invita a pasar. Gateo tras su paso.  
-Has llegado pronto.

Se vuelve a sentar a cenar, me dijo que viniese cenada. Cuando acaba, lleva los platos a la cocina, yo me mantengo en un rincón, arrodillada, llevo puesto el collar, los tacones y el tanga.

Me agarra por la coleta y me tumba sobre la mesa. Abro las piernas y me ata a las patas. trocitos de fruta sobre mi cuerpo y vuelca un poco de crema de chocolate en mi vientre. 

Saborea tranquilo el postre. De vez en cuando pone chocolate en mi boca y me besa. 

Cuando se acaba la fruta me lame. Desata mis piernas y las levanta hasta atarlas junto a mis brazos. 

Me enseña la vara y sonríe. 

Me azota y yo los cuento en voz alta.

-uno, dos, tres... quince.... veinticinco... treinta.... cincuenta...

 Estoy en su mundo, ya no existe nada más que Él y su placer. Tengo las nalgas y los muslos rojos, llenos de rallas. Lloro a moco tendido... 

Me desata y me lleva a rastras hasta la habitación... allí entro en la ducha. 

Orina sobre mi, sobre todo mi cuerpo... trago algo, aunque en general no lo enfoca a mi boca. 

Abre la ducha y me lava, rápido y sin miramientos. 

Me saca y apoya mi torso sobre el lavabo. 

Entra en mi culo y me folla, embiste con fuerza y lo saca para entrar en mi coño, alternando mis agujeros. 

Acaba girándome y arrodillada, se derrama en mi boca. 

Me lleva en brazos a la cama.

Me deja allí tumbada y cuando vuelve pinza mis pezones, ya duros. 

Con los pezones pinzados juega con diferentes vibradores en mis agujeros. 

-Córrete todo lo que puedas, zorra. 

Me corro, me corro, me corro y me vuelvo a correr... acabado absolutamente agotada... pero consigue arrancarme tres más. 


Cuando quita las pinzas y me masajea comienzo a relajarme. Deja los juguetes en la mesilla y me tumba sobre Él. llena mi cuerpo de crema y lo masajea. 

-Duerme Erytheia

Y yo, rendida, obedezco. 

martes, 27 de octubre de 2015

Pizza pasión vino y chocolate.

Después del diluvio de ayer, cuando llegué a pensar que mi trabajo se inundaría el día amaneció iluminado... pero hubiese dado igual, porque mi noche había sido tan maravillosa  que ni siquiera un granizo sin chaqueta habría enfriado mi ánimo.

Después de tratar de organizar las próximas entregas de forma que beneficiase a toda la plantilla (yo, con lo poco que me gusta mandar) había llegado a casa completamente agotada. 

Él llegó una hora más tarde, después de que a mi me hubiese dado tiempo a ducharme y recoger la casa. Estaba en la sala de estar, tumbada en el sofá y tratando de relajarme. Tocó la puerta, entró y me besó en los labios. 

Fue directo al baño, mientras yo lo seguía a cuatro patas, como él me había indicado. Se duchó mientras yo le servía de perchero sujetando su toalla.  Cuando salió me dio un capricho, pidió pizza por teléfono... lo cual indicaba que yo debía tener un aspecto más cansado del que creía, porque mi Amo no solía concederme comer comida rápida. 

Él se había quedado desnudo y hacía rato que yo me había derecho de mi vestido.  Me llevó a la habitación y me tumbó sobre la cama. Habíamos comprado un lubricante que sabía a yogur de fresa. Me embadurnó las tetas e hizo lo mismo con su polla. Comenzó una lenta cubana, a su gusto, despacio; besándome lentamente mientras lo hacía. Se corrió en mi cara y me colocó su polla en la boca para dejarla bien limpia. Me encantaba el sabor de su semen mezclado con el yogur de fresa. A su vez Él lamía mis pechos... Lo cierto es que ese lubricante podríamos habernoslo comido a cucharadas. 

Cuando se la dejé limpia me pidió que pusiese una copa de albariño. Él puso también, dentro de un bol pequeño, puso también un poco de albariño. Se sentó en el sofá con su copa. Yo, a sus pies bebía como una perrita. Puso la televisión, mientras veía las noticias jugaba con su pie en mi coño. 

Sonó el timbre. Me echó una manta por encima y me dijo que me estuviese quieta. Se puso su pantalón y fue a abrir.  

Anda perrita, traete un par de platos.  Me colocó un cojín en el suelo y me permitió comer con las manos y beber de un vaso. 

La verdad es que es maravilloso hablar con Él, es imposible aburrirse. 

Después de cenar, mientras Él veía un rato la televisión, limpié los platos y llevé al salón el tarro de nutella. Me dediqué a mi postre favorito, nutella con la polla de mi Señor.  La tenía muy dura cuando me alzó y me subió a cuatro patas sobre el sofá. Me folló con dureza, jugando con mi clítoris. 

-¡Córrete zorra! ¡Córrete! 

Exploté, por supuesto, solo me hacía falta su voz para estallar. Caí sobre el sofá mientras Él llenaba mi espalda con su semen. 

De un azote me mandó a la ducha. 

Cuando acabé estaba en la cama. Me indicó que me tumbase a su lado y hoy me he despertado abrazada a Él. 

sábado, 12 de septiembre de 2015

Noches para perderlas.

La canción de las noches perdidas suena en la radio, mientras yo termino de preparar la cena. Me ha dejado cocinar para Él... y llevo tres semanas pensando que podría gustarle. Él está en la ducha, ha estado entrenando hoy. Yo llevo un tanguita rosa y un delantal, el pelo recogido y un dildo en el culo. Espero que le guste la cena... para una vez que me deja cocinar a mí... me ha prometido que hoy me deja cuidarlo y mimarlo mucho, de verdad.  

Aparece con unos boxers azules y una camiseta de rallas burdeos y azul. Es muy guapo, con el pelo mojado más... así de natural. 

-¿Como va eso perrita?
-Bien Amo. 
-Saldrá rico ¿No?
-Eso espero Señor... 

Se puso a trastear por allí, a probar lo que estaba preparando y a probarme a mí también. Me besó y lamió, movió el dildo... ains es extraño como me molesta y me envía una descarga de placer por todo el cuerpo. 

-Cuando quiera Señor, está todo listo. 
-Pues vamos, que cuanto antes cenemos, antes te comeré a ti.

Saco las croquetas de puchero, las papas aliñás y los filetes. Sé que hoy viene con hambre y que tiene ganas de comida tradicional. Por extraño que pueda parecer cenamos tranquilos, sin juegos, Él en la mesa sentado, yo a sus pies. Él no para de acariciarme y a mí se me escapan sin querer ronroneos de placer. 

-¿Te lo has comido todo peque?
-Si, Amo. 
-En el centro de la cama, a cuatro patas, los hombros sobre el colchón, pon un cojín y apoya la cabeza. Quítate el tanga. 
Me pongo de pie y me quito el tanga. Lo dejo sobre la silla, doblado y a cuatro patas voy hasta la habitación. Me coloco tal y como me ha ordenado. Tarda un rato, lo oigo trastear con los platos, imagino que recogiendo la cena. Cuando aparece no me giro, soy lo suficientemente lista. Me azota con la mano las nalgas, están completamente expuestas. Juega con el dildo y con un dedo juguetea con mi coño. Saca el dildo, me azota y entra en mi culo. Me folla el ano con fuerza, mientras juega con mi coño. Cuando está a punto de derramarse dentro de mí, saca la polla y me la pone en la boca. Chupo y me lo trago todo. 

-Ahora te toca a ti. Bocarriba nena. 

Me ata a la cama, brazos y tobillos. Pone un cojín bajo mi culo y me besa. Sale de la habitación, cuando vuelve lleva papel de cocina con algo dentro... 
-Cierra los ojitos zorra y no te muevas 

El hielo me recuerda a una de mis primeras sesiones con Él. Lo coloca en mi coño y quema, me excita, me humedece... Instintivamente trato de cerrar las piernas, pero no puedo, estoy atada, aún así me azota la cara interna de los muslos. 

-Te he dicho que no te movieses zorrita. 
-Perdón Amo.
-¿Frío?
-Sí Señor... 
-Vamos a calentar eso anda. Mi perrita cocinera se lo merece, hoy lo has hecho muy bien. 
De repente baja, me lame, me come succiona mi clítoris, lo frota con las manos.

-Señor, por favor...
-Córrete cuando quieras. córrete mucho.

Solo paró cuando se cansó, yo llevaba ya más de cinco y no podía más. 

Me desató, me limpió con una toalla húmeda, se tumbó a mi lado, me besó y me rodeó con sus brazos. 

-A dormir, es muy tarde. Sueña bonito pequeñita.
-Descanse mi Amo. 

No me hizo falta más que su olor para dormir. 


sábado, 5 de septiembre de 2015

Destino sorpresa III

Cuando desperté tenía pegada una nota al pezón derecho.

"Salgo a correr, desayunamos juntos, zumito de naranja y café preciosa, lo demás a tu elección.

Te quiero perrita.

Pd. Prohibidos teléfonos y ordenadores durante el finde."

Cuando salí del baño me puse a preparar el desayuno. Exprimir naranjas, poner la cafetera, cortar fruta, tostar pan, preparar magdalenas de chocolate etc.

Mi Amo llegó cuando todo estaba casi listo. Me besó y mientras yo ponía la mesa se dió una ducha rápida.

Él desayunó y yo bajo su mesa me alimentaba. Cuando se derramó dentro de mí me fue dando poco a poco trozos de tostadas.

Cuando ambos acabamos me indicó de un azote que me pusiese algo para ir a la playa, a pasear.

Si ya me supuso una sorpresa el que quisiese ir a la playa, fue aún mejor cuando ví que no había partes de arriba de mis bikinis en la maleta. Topless obligatorio.

Me puse la braguita del bikini y un vestido corto, coleta alta y gafas de sol.

-¿Estás zorrita?
-Si Amo.
-¿seguro?
-Un poco libre, pero bien.

Se rió y me agarró fuerte la mano. Paseamos por la playa, yo con mis pechos al aire, Él con una mano que iba de mi culo a mis pezones a cada rato. La playa estaba como a Él le gusta, desierta.

Nos bañamos una vez, estaba muy fria, pero ambos estábamos excitados y Él decidió calmar su excitación. Se corrió dentro de mí, en el agua, abrazados. A mí solo me acrecentó la excitación, por más que lo roguè no obtuve permiso.

Fuimos a comer a un sitio de pescado, cangrejos de concha blanda fritos con mahonesa de wasabi y soja; Gyoza japos de verduras, gambas y ternera; ensalada de queso de cabra, ceviche de atún, niguiris de  pez mantequilla y trufa... todo exquisito, todo perfecto y bajo la mesa, entre los platos y el postre, mi Amo me concedió un orgasmo tan inesperado como ansiado; acabando con un mordisco en el cuello y un " tú te corres cuando a mí me da la gana, que para algo eres mía, pequeña."

La hora de la siesta fue agitada, un espejo en el techo, un cabecero de forja y de mi maleta salieron velas y cuerda. La cera olía a vainilla, menuda paradoja... me azotó los pechos y así fue quitando la cera. Me folló mientras yo nos miraba en el techo.
-No cierres los ojos eh perra.
No perdí detalle. Se corrió, me corrí y cuando salía de mí volví a correrme. Limpié su polla despacito, ya sin ataduras; y Él aprovechó para quedarse dormido. Cuando acabé sentí como su brazo me rodeaba y me pegaba a Él. Era dominante incluso dormido. Despertamos a las siete.

La puesta de sol la vimos dentro de la piscina, abrazados. Ducha conjunta con mamada incluida y cena en un restaurante árabe... sillones bajos y yo sin bragas. A veces, cuando me quejaba de esas situaciones el me decía.
-¿Tú a quien perteneces? ... Pues entonces si yo quiero que enseñes, enseñas nena.
El camarero no daba pie con bola y mi Amo se reía con disimulo mientras me tocaba.
Comimos bien y nos lo pasamos mejor...

La noche fue como la siesta, pero más larga, más dura, más intensa... en vez de dos... cuatro...  y que bonito es incluso dormido.

lunes, 29 de junio de 2015

Vive, Erytheia, vive.

Dicen que todos tenemos una persona especial que se mete bajo la piel y no se va. A veces, cuando estoy con mi pequeña pizpireta durmiendo la siesta, mi perrita inquieta, besa mis pies. Los lame y le da besos pequeñitos... yo recuerdo entonces esa frase y pienso que bajo mi piel está escrito su nombre, el nombre de mi preciosa propiedad, mi bello tesoro.

Erytheia lleva unos días tristona... ella disimula y se hace la fuerte, pero yo sé que llora cuando se queda sola. Le he pedido que venga a casa unos días, necesita mimos y sé que no los quiere pedir porque eso sería demostrar que no está bien.

Esta noche le he pedido que se pusiese lo que había sobre la cama para cenar. Era una pequeña sorpresa, sé cuanto ansiaba un vestido con la falda de tul. Es blanco, la parte de arriba una blusa atada al cuello, con el escote abierto y sin espalda. Unos tacones morados, un lazo para el pelo. Ha aparecido toda ilusionada, casi a brincos y eso es buena señal; mi niña Erytheia da pequeños brincos inconscientes cuando está de buen humor. Ha girado sobre si misma.

-Le amo, mi Señor. - me ha dicho mientras me abrazaba. Me ha besado en los labios.

He puesto música.

-Baila, Erytheia, baila.

A mi niña Erytheia le encanta bailar. La veo moverse por la cocina, mientras termino de preparar la cena, un plato que le encanta; parece que flota. Abre la nevera y sirve una copa de vino. Bebe y me deposita el contenido en la boca, a través de un beso en los labios.

-Vamos a cenar pequeña. -le digo.

Ella sirve los platos y me echa más vino. Está atenta a mí, está mimosa.

Cuando acabamos le doy un sorbete de limón y le digo que me espere en el salón. La encuentro comiendo sobre la alfombra. No tengo remedio, me enciende su belleza. La agarro y le follo la boca. Se traga mi leche.

-Saladita. - me dice. Y yo carcajeo. La primera vez que se tragó mi semen le pregunté que le había parecido y ella dijo eso:" Zaladita!" Con esa voz de niña que pone cuando quiere ganarme.  Ella rie también, me alegro. Y en un susurro digo.

-Rie, Erytheia rie.

En brazos la llevo a la cama. Gatear estropearía el precioso vestido que lleva puesto.

Allí la desnudo y le pongo un antifaz. Juego con ella, con sus pezones. Se estremece.

La giro y la azoto con el cinturòn, siento como gime. Dejo caer una gota de cera en su culo y muerde la almohada. Despacito le acaricio las nalgas. Una vez bocarriba la penetro lento. Que bonita está excitada.
Escucho con voz ronca, como me pide permiso para correrse y yo le permito dejarse llevar. Verla desemboca mi orgasmo, me corro abundante dentro de ella. Quedamos extasiados sobre la cama. Se le cierran los ojitos.

-Duerme Erytheia, duerme.

sábado, 20 de junio de 2015

Se lo merece todo.

Un par de palos en el trabajo me habían dejado K.O. llevaba unos días sin levantar cabeza y aparentando una alegría que no sentía. A pesar de ello mi Amo lo notó cuando me miró a los ojos. Él también había tenido días complicados y aunque hablábamos a diario por mensaje, apenas habiamos tenido tiempo de llamarnos, ni pensar en vernos.

Llegó por la noche sin avisarme, y me pilló con un vestido fino metida en la cocina... últimamente cocinar era lo único que me relajaba. Me besó en los labios y me llenó la nariz con harina que había sobre la encimera.

-Te iba a invitar a cenar, pero veo que te coge mal.
-Si quiere me cambio y salimos Amo.
-¿Qué cocinabas?
-creps de ahumados.
-¿Habrá para dos?
-Por supuesto, Amo.
-¿Te sirvo vino?
-Preferiría té verde, si no le importa, hay en la nevera.
-Claro nena.
Di un sorbo, estaba frío y me había aficionado bastante desde hacía un tiempo a beberlo.
Seguì cocinando, Él me observaba bebiendo vino.
-Ahora vengo pequeñita.-me dijo-Me llevo las llaves.
Me besó con ternura y desapareció. Me extraño que se fuese sin decir nada pero no pregunté, seguí con lo mío para adelantarlo todo para el momento en que volviese. 
Escuché las llaves y vi como aparecía y guardaba algo en el congelador.

-He traido el postre y te he traido esto. -me dijo tendiéndome  un ramo gerberas (mi flor favorita).
-Muchísimas gracias Amo. No tiene por qué.
-Estás triste, lo sé y... no puedo solucionar tus problemillas en el trabajo, pero tampoco puedo quedarme sin hacer nada. Yo estoy muy orgulloso de ti perrita y eso es lo que te debe importar. No eres una fracasada, eres mi perrita, mi putita y mi princesa.

Lo abracé y me besó con pasiòn.

-Le amo.
-Te adoro mi niña. Ábrete para mi pequeña, ábrete.

Me la insertò despacio, bombeándome  con fuerza, aumentando el ritmo. Me besaba y jugaba con mis pezones.

Me hizo el amor en la encimera. Y nos corrimos a la vez. Jamás pensé que describiría un orgasmo como tierno.

Emplaté los creps y Él puso la mesa. 
-¿Sigues con tu té o ahora si bebes vino?
-¿Albariño?
-Te pongo una copa.
-Gracias Amo.
Cenamos juntos y se levantó a por los postres. Había comprado mousse de limón en una pastelería pequeña del barrio que me encantaba.
-Soy la perrita más mimada del mundo Amo.
-Te lo mereces todo.
-Usted se lo merece todo, es el mejor.
-¿Todo?
-Si Amo, todo.
-Pues anda bonita, ve  prepararte para mí.
Me levanté despacito y sujeté mi vestido con dos dedos. Me lo quité y agarrando un tirante lo arrastré  hasta la habitaciòn. Allí me preparé, me recogí el pelo, me aseé... Apareciò muy poco tiempo después de que yo me hubiese arrodillado en la habitación. Me sujetó del pelo y me llevó a 4 patas hasta la cama. Allí me vendó los ojos, me azotò con la mano y después lo hizo con la correa. Fueron pocas veces, las justas para dejarme alguna marca y el culo rojo.  Después me masajeó el culo y desapareció un rato. Lo oí caminar por la habitación y de repente lo sentí besarme. Me dio un bofetón, no demasiado fuerte, escupió en mi boca y lo tragué.
Metió su pene en mi boca y lo chupé hasta que estuvo totalmente ensalivado.
Así, tal y como estaba, me folló el culo. Y se corrió dentro de Él. Se la limpié bien con la lengua y nos tumbamos en la cama. Me besó y me quedé dormida a su lado.

Se lo merece todo.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Una noche cansada.

Llevo varios días cargadita  de trabajo... una época más atareada de lo normal. Salgo de trabajar muy tarde, está empezando a anochecer y me da coraje pensar que esta mañana apenas había amanecido cuando salí.

Casi me arrastro sobre mis tacones hacia la salida... hoy no me apetece alisar las arrugas de mi vestido azul, ni recomponer una trenza que ya no merece ser llamada así. Esta noche me meteré en la cama sin cenar, después de una ducha que no sabré disfrutar del cansancio. Ni siquiera oigo el dindin del ascensor al abrir sus puertas.

Una rosa y me suelto el pelo. Me besa en los labios mientras me abraza. Mi Amo, en la puerta, me lleva en brazos hasta el coche... podría pasar la eternidad enganchada a su cuello. En el coche una lata de te verde en mi lado, fresquita, dulce... mmm Lo Adoro por estas cosas. Nos dirigimos a mí casa. Bajo del coche y subo. Él abre la puerta trasera y agarra unas bolsas.  No sé lo que es, no hemos dicho palabra en todo el camino... me vale con su presencia para sentirme bien.

Abro la puerta y me desnudo, sé que le gusta así. Él lleva las bolsas a la cocina y cuando vuelve me agarra por detrás.

-¿Un baño pequeña zorrita?- me susurra al oido.

-Ahora mismo, Amo.- le digo dispuesta a prepararlo.

Me sujeta la mano, vamos juntos. Pruebo la temperatura del agua mientras Él enciende mis velas aromáticas favoritas. Dejo caer el jabón que hace espuma mientras Él suelta un par de bolas de aceite y unos pétalos de flores.

Desabrocho los botones de su camisa y bajo su pantalón despacio. Hace rato que se descalzó. Cuando con los dientes bajo sus calzoncillos no puedo evitar besar su polla.

-Vamos nena, vamos dentro.

Entra en la bañera y me ayuda a entrar. Me situa sobre Él. Con una esponja va lavando mi cuerpo, lo acaricia. Me voy perdiendo en las sensaciones que me provoca.

Cuando acaba me giro y lo enjabono yo a Él, que cierra los ojos, hasta que, sin ninguna intención... rozo con mis pechos su cara y él abre la boca y comienza a chupar un pezón...

Va turnando la atención que dedica a mis pechos, mientras yo sigo enjabonando, desde su cabeza a los pies, dejando para el final su entrepierna, que comienza a erguirse orgullosa.

La enjabono con las manos... dejando la esponja sobre su ombligo, deslizando el agua hasta su entrepierna. Hace rato que está limpia, pero sigo con las caricias, pajeándolo. Noto como empieza a gemir.

-Gírate y chúpala.

En esa posición, mi culo queda cerca de su cara y Él lame mi coño mientras yo chupo su polla. De vez en cuando un azote seco que me hace gemir.

Acelera el ritmo y yo con Él.
-Cuando veas que me corro, puedes hacerlo tú.

Comienzo a acelerar, a profundizar, a esmerarme cada vez más. Estoy muy caliente y no sé si aguantaré, estoy cansada y no controlo tan bien mi cuerpo.

Al fin noto su leche en mi garganta y me dejo llevar por un orgasmo largo, intenso y silencioso, mientras trago hasta la última gota. Cuando me recupero la dejo bien limpia. Lo miro y me sonríe, yo le devuelvo la sonrisa, orgullosa.

-Anda nena, vamos a acabar y salimos a cenar.
-Amo, no se si hay algo en la nevera, algo en condiciones quiero decir...
-Me lo imaginaba. Seguro que pensabas irte a la camita sin cenar ¿No?

Bajo la cabeza y me muerdo el labio, sonrío y pongo morritos... pocas cosas le importan tanto a mi Amo como mi alimentación.

Me besó la cabeza y me sacó de la bañera. Envueltos en albornoces esponjosos nos dirigimos a la cocina. Él sacó sushi de las bolsas, de mi restaurante favorito. Dos copas del armario y mi vino. Aún así, faltaba algo, Él llevaba tres bolsas y solo había sacado dos de la nevera.

-Si estás seca quítate el albornoz.
Me desnudé. Él se sentó y me indicó sus rodillas. Con los palillos le di un trozo de sushi en la boca y Él, me dio de comer directamente de su boca.  Comí así, enganchada a su cuello, con la certeza de que allí estaba más segura que en ninguna parte.

Cuando acabamos de comer me pidió que sacase la última bolsa del congelador... helado... pensé.

Fresa y mango, un sorbete que, tras tumbarme sobre la mesa, recorrió mis pechos mi ombligo y mi boca.

El postre lo tomamos así, el sorbiéndolo de mi, yo saboreándolo cuando él lo depositaba sobre mis labios, dejando que se derritiese en mi boca, sin moverme.

Me cogió en brazos y me llevó a la cama. Serían las once... yo no quería separarme de su lado, nunca.

Me lavó con una toalla húmeda los restos de helado que se habían quedado pegajosos en mi piel.

-Perrita, se que estás cansada. Gracias.
-Soy suya Amo, para servirle, para complacerle, para usted toda.
-Dime perrita. ¿Qué quieres?
-Quédese a mi lado Amo, quedese aquí esta noche.
-Eso por descontado mi niña. ¿Algo más zorrita?
-Hágame el amor Amo.

Me lo hizo, nos corrimos juntos, invadidos pro la ternura que su cuerpo desprendía. Y poco después, mis ojos se cerraban inevitablemente, mientras yo trataba de mantenerme despierta en su mirada.

-Duerme mi niña, duerme que yo te velo.

lunes, 13 de abril de 2015

Sobremesa

El vaivén de cada embestida hace que mi cabeza choque contra los mullidos asientos. Siento mi culo lleno, mientras que sus dedos juegan con mi clítoris... Estoy muy mojada y su polla palpita dentro de mí anunciando que tardará poco en correrse.  Sus labios recorren mi espalda, lamen mi cuello. Su boca muerde mi hombro. Con su otra mano pellizca mis pezones. Escucho su respiración y siento su tacto en aquella inmensa oscuridad. Cuando pienso que se va a correr saca su polla de mi ano y me gira. Noto su polla en mis labios y la beso, para luego abrir la boca y sentir como descarga en mi garganta. Succiono hasta dejarla completamente vacía y después la limpio bien. 
Agarrando mi cuello me tumba boca arriba sobre la mesa y levanta mis piernas. Succiona mi hinchado clítoris con su boca y juega con su lengua, mordisquea mis labios, mientras que sus manos se dedican a mis pechos. Siento que no aguantaré más. 
-Ahora, perrita, quiero que te corras, pero, no quiero que se oiga nada. No queremos montar escándalos. 

Ahogo mis gritos y aferrándome a los bordes de la mesa y me corro de forma intensa. Él sigue lamiendo hasta dejar sin jugos mi coño. Luego me besa y deshace el nudo que sujetaba la corbata que tapaba mis ojos. Lo miro, sudoroso, despeinado y mirándome a los ojos. Compruebo, de nuevo, lo hermoso que es.

-Vísteme Erytheia. 

Me arrodillo para subir su ropa interior y sus pantalones, los abrocho y luego continuo con su camisa. Me vuelvo a arrodillar para poner los zapatos, los ato con cuidado y cuando acabo, el me tiende la corbata que estaba tapando mi visión. Se la ajusto. 

-Mi Amo. ¿Me permite arreglar su pelo?
-Claro, preciosa.

Cuando acabo cruzo los brazos en mi espalda y agacho la mirada. Espero órdenes. 
-Buena sobremesa perrita, anda, vístete y vamos a salir a tomarnos una copa, los camareros pueden extrañarse de que estemos tanto tiempo sin comer dentro del reservado. 

jueves, 9 de abril de 2015

Un día cualquiera.

-Hola perrita.
-Buenas tardes Amo.
-¿Has comido ya?
-No, Amo estoy esperando. Como le dije tengo que quedarme esta tarde y la cafetería siempre está llena.
-¿Qué comes? Estás obedeciendo ¿verdad?
-Si, Amo. He pedido pasta, como usted ordenó.
-Buena chica.
-¿Qué tal el día? ¿incomoda con eso?
-No Amo, no me molesta... solo estoy un poco distraida...
-¿Como sientes tu culo? ¿te gusta llevarlo lleno?
-Siento que late Amo, sí, me gusta.
-Bien. Quiero que comas los espaguetis de uno en uno, así harás bien la digestión. ¿Estás de pie?
-Sí Amo.
-entre las rodillas debería caberte una pelota, entre los muslos una pelota de tenis. Abre las piernas.
-Ya Amo.
-Bien.
-Esta noche voy a ir a tu casa, y te voy a insertar mi polla hasta el fondo de ese coñito húmedo que tienes... Siempre listo para su dueño ¿Verdad perra?
-Si Amo.
-Dime... ¿está mojadito? ¿Y tus pezones? ¿Cómo estan?
-Si mi Señor, esta mojado... y mis pezones muy duros...
-Bien perrita ¿Como va tu comida?
-Ya la traen Amo.
-Pues ve a comer. Come también fruta y de beber nada de refresco.
-Lo sé, Amo.
-Buena chica. Cuando acabes llamame.

Comer espaguetis de uno en uno es probablemente una de las cosas más complicadas que he hecho en toda mi vida. Pero una orden de mi Amo no es algo que yo me plantee desobedecer a la ligera. Así que le hice caso, aunque tardase más en comer de lo normal. Cuando terminé el plato, la naranja y toda la botella de agua; llevé la bandeja a su sitio y llamé a mi Señor.

-¿Has sido una buena perrita?
-Si Amo.
-Ve al baño de tu despacho.
-ya estoy mi Señor.
-mastúrbate, por encima del tanga, cuando sientas que te vas a correr avisa. Quiero oirte en todo momento.

Esto me daba muchísima vergüenza, aun sabiendo que nadie entraría, simplemente pensar que me podían oir me alteraba, pero a la vez me excitaba aún más. Masturbarme sobre el tanga me gustaba casi mas que hacerlo desnuda... me daba más sensación de prohibido... así que las ganas de correrme tardaron muy poco en llegar.
-Amo... estoy al límite.
-Para.
-Pero...
-He dicho que pares. No quiero que te vuelvas a tocar. Siéntate y ponte a trabajar, si eres buena, quizás te permita correrte más tarde. Y ni un solo pero más, Erytheia.
-Si Amo... -Dije con resignación.
A media tarde me volvió a llamar... y de nuevo me dejó sin correrme... Justo cuando me iba hizo lo mismo... mi excitación aumentaba y Él no me permitía desahogarme...

Llegué a casa y preparé la cena. Esta vez me había permitido cocinar a mí. Me duché, me puse las medias y los zapatos y lo esperé.  Al llegar me besó y retorció mis pezones... casi me corro con su simple caricia... estaba muy excitada.

En el sofá me acariciaba... me excitaba... sabiendo que no lo desobedecería... yo pensaba que no podría más, pero también sabía que Él no me obligaría a aguantar más de lo que era capaz.
-Anda, chupa un rato chiquita.
Y chupé, vaya si chupé! Estaba tan excitaba que me afané como nunca en la felación. Si de por sí me gustaba mamar su polla, en esta ocasiòn aún más. Pensé que me volvería loca. Sacó su polla y se corrió en mis tetas.
-Anda que como lo has dejado todo, pequeña, limpialo.
Primero dejé su polla reluciente, después mis tetas y por último algunas gotitas que habían caido al suelo.
-Trae la cena. Pero antes, quítate las medias y los zapatos.
-Si Amo, ahora mismo le sirvo.
Subí una pierna al brazo del sofá y deslicé la media.  Realicé la misma operación con la otra y ante la visión de mi coño brillante mi Amo rozó los labios con dos dedos y me los dió a chupar. Luego chupó Él también.
-Estás encharcada perrita.
-Para usted Amo.
-Anda ve.

Llevé la mesa a la cena y mientras comíamos me permitiò cenar sin juegos. La comida era muy importante para Él.

-¿Tienes fresas? - me dijo al terminar.
-Si, compré ayer Amo.
-Vale, quédate ahí.

Cuando volvió traía un enorme bol de fresas en la mano. Y en la otra el bote de nata montada... Su cara lucía esa sonrisa traviesa que presagiaba algo muy divertido.

-llevate las bandejas, pero dejalas en la encimera, lo recoges luego.
Cuando volví tenía las esposas en las manos. Con un gesto me ordenó tumbarme en la mesa y me esposó a cada pata.  Hizo una montaña de nata en cada uno de mos pechos y cogió una fresa. Primero la metió dentro de mi coño, después la llenó de nada de mi pecho y me la metió en la boca.
-¿Buena?
-Mucho Amo.
Repitió el procedimiento con otra y se la comiò Él. Así estuvimos hasta acabar las fresas. Los restos de nata que quedaron los sorbió el de mis pechos.

-Y ahora sí, perrita. Ahora sí quiero que te corras. -Dijo. Mientras que bajaba su pantalón y me embestía de una sola vez.

Cuando me desató para llevarme al baño me dijo.
-Tengo más que comprobado que si te dejo bastante tiempo excitada pero sin correrte, eres capaz de tener muchos más orgasmos, y con más intensidad.

martes, 10 de marzo de 2015

El final del día.

Mi Señor me llamó cuando salía de los cursos a los que asistía algunas tardes. Ese día no había parado en casa ni para comer.
- Hola bonita. ¿ te apeteceria venir a casa? tengo ganas de verte Contéstame sinceramente, si estás cansada no pasará nada.
-Siempre me apetece Señor. Iba a subir  al metro para ir a casa. ¿Cuando quiere que esté allí?
-ven ya.
Me senté para retocar un poco mi maquillaje, me había cogido de imprevisto. Me bajé un par de paradas antes de lo que lo habría hecho de ir a casa y caminé hasta la suya... comencé a notar la emoción a medida que me acercaba... por su voz intuí que estaba cansado y decidí que me afanaría en su tranquilidad. 
Al abrirme la puerta me abrazó contra su pecho y me besó la frente, suspiró... sin duda no había sido un buen día.

Cuando me soltó me quité las braguitas y las puse en el pomo de la puerta. "Nada de ropa interior en mi casa" a mi Señor le divertía ver que dejaba mis braguitas lo más fuera de su casa posible.

-Ponte cómoda pequeña.
Cuando estaba con Él eso significaba quitarme lo que llevase puesto, algunas veces ponerme algo que Él me daba, pero en su mayoría me quedaba desnuda. Me gustaba desnudarme ante Él, a pesar de que en un principio siempre pensé que me moriría de vergüenza cuando lo hiciese.

Se sentó en el sofá y yo lo seguí, aún llevaba la ropa de trabajo. Fui al baño a por una toalla que humedecí con agua caliente. En el salón me arrodillé ante Él y con su permiso lo descalcé para masajear sus pies con la toalla.

Él me sujetó los hombros y me subió a su regazo. Me  acariciaba con suavidad el cuerpo y yó masajeaba su cabeza. Me besaba poco a poco.

Al rato, entre la tranquilidad sentí sonar sus tripas.

-¿Quiere cenar Amo?
- no he preparado nada chiquita.
-si me lo permite Amo, yo lo haré, solo por hoy Señor.
-ponte algo que te proteja el cuerpo, un delantal, no quiero que cocines desnuda.
Sonreí, mi Amo decía que Él cuidaba lo que era suyo y rara vez permitía que fuese yo la que cocinase y sirviese la mesa... normalmemte era pinche, si no estaba la comida lista cuando yo llegaba.  Por eso me hacía ilusión que me lo permitiese, a mí también me gustaba cuidarlo.
-¿ Qué quiere de beber Amo?
-Debe de haber manzanilla en la nevera y también debe haber de "tu" albariño, ponte una copa.

Fui a la cocina y serví su copa junto con almendras y aceitunas. Lo llevé al salón, abrí la mesita auxiliar y se lo dejé todo al alcance de la mano, deslicé el puf bajo sjs pies y me acerqué a besarlo, Él me permitía besos de imprevisto en esas situaciones, creo que le gustaban. Me retiré a la cocina y me puse la copa de "mi" albariño (Él lo llamaba así porque casualmente llevaba mi nombre)  

Pensé que lo mejor era una cena de picoteo, varias cosas diferentes. A Él le gustaba mi crema de calabacín, pero lo desheché por el ruido de la batidora, cuando le comenté la propuesta estuvo de acuerdo; así que preparé una tabla de quesos, tostas de boquerones, barquitos de melva, banderillas variadas etc. Cuando estaba acabando eso me dijo:
- Perrita ¿puedes hacer algo calentito?
- ¿Qué desea Amo?
- Debe haber caldo de puchero en la nevera ¿Puedes hacer un poco de sopa?
-Por supuesto mi Señor.

Mientras calentaba el caldo piqué jamón, huevo duro y cocí arroz. Lo puse todo en platitos pequeños y el caldo en un bol. También llevé agua y se lo serví.

Él puso un cojín en el suelo y me ayudó a sentarme en el, yo me había quitado el delantal en la cocina. Tomò mi copa de la mesa auxiliar y me dio un sorbo, masticó un trozo de queso y me dio un bocado a mí. Me dio una cucharada de sopa y tomó Él otra, repartio una banderilla para los dos... así con toda la cena. Cuando acabó fui a levantarme para retirarlo todo y me frenó. Yo lo miré indecisa y me hizo un gesto con la mano que quería decir: " dar y recibir" para luego levantarse Él y recogerlo todo.

Cuando volvió me afané hacerle una mamada tranquila. Él me tomó entre sus brazos y me meciò. "Te quedas a dormir." Yo asentí con los ojos cerrados. Y en ese momento me pregunto.

- Dime  gatita ¿Como querrías acabar el día si te doy a elegir?
-mi Amo ¿Qué ocurrirìa si le pidiese que me hiciera el amor?