martes, 10 de diciembre de 2019
Tras los matorrales.
La rendija de la cortina.
De camino al despacho del jefe casi sonreía, me sentía bien, esta vez estaba contenta con mi trabajo, me sentía cómoda, con mis pantalones vaqueros y mi blusita de flores azules, mi cola alta con tirabuzones rubios y las botas marrones estilo cowboy, no soy gran cosa, soy más dulce que sexy, pero me siento segura. Me di cuenta de que justo delante de mi entraba una compañera, Lara, que me caía fatal porque miraba a todas por encima del hombro, creyendose especial por trabajar allí, por tener un despacho propio (cuando en realidad nadie quería compartir con ella), como si fuese a heredar la empresa, se paseaba con sus vestidos cortos y ceñidos, enseñando que tenia las tetas enormes y redondas. Siendo sincera, estaba muy buena, fuerte y alta, con su cuerpo de gimnasio y su metro setenta, pero era idiota, se creía mejor que nadie, la muy zorra... todas en la empresaca pensábamos que era una puta y a ella eso le gustaba... esa altivez sumada al peloteo me ponía mala.
-Cierra la puerta... puta. - ¿Había escuchado bien? ¿Realmente eso le había dicho el jefe a Lara?
Me acerqué un poco más para ver si podía enterarme de algo, vi que, a pesar de todo, una de las cortinillas de las ventanas que adornaban la puerta no se había quedado bien cerrada y desde ahí se veía todo.
Lara se arrodilló nada más entrar, se quitó el vestido y me di cuenta de que no llevaba ropa interior. Con los dientes sujetó el informe que llevaba en la mano y lo acercó al jefe que estaba sentado delante de su mesa.
Él lo cogió con desprecio, como si ella no valiese ni siquiera para estar allí y le dio con el informe enrollado en el hocico.
-Que sea la última vez que me entregas algo tarde, me da igual que tengas muchas tareas, eres una perra, estás aquí para servirme, trabajar para mi y hacer lo que me salga de los cojones. Esto te va a costar caro. Ve al armario a por el cinturón.
Me vibró el móvil y vi un mensaje del Amo, preguntando qué hacía. Le conté lo que estaba ocurriendo: "Quédate ahí mirando y pajéate, no tienes permiso para correrte... y no pierdas detalle, que me lo tienes que contar después con pelos y señales."
En lo que yo hablaba con el Amo, Lara había ido a por el cinturón a un armario que yo no alcanzaba a ver por estar en la pared de la puerta, un armario que siempre estaba cerrado con llave... ahora entendía por qué. El cinturón era de cuero marrón, antiguo, ancho, con pequeños aros de metal en las aberturas de la hebilla... Si a mi los cinturones ya me parecían horribles, ese debía batir récord.
Le acercó el cinturón con la boca y fue al centro del despacho. De pie, se colocó con las piernas abiertas, dobló la cintura y se agarró los tobillos.
Yo introduje mis dedos por el pantalón, me empecé a tocar por encima de las bragas, era algo que extrañamente siempre me gustaba más que tocarme directamente el clítoris, el roce de la tela me daba más placer.
Él no tuvo prisa en levantarse, se encendió un cigarro, leyó el informe por encima y marcó un par de cosas con un rotulador rojo sobre el papel. Después, se levantó, con ese mismo rotulador dibujó algo en el culo de Lara, le metió el rotulador por el culo y ahí si, empezó a azotarla. Las nalgas, las piernas, los gemelos. Ella contaba, agradecía, lloraba y trataba de mantener la posición.
Cuando dijo el número trece, movió un pie. Él la agarró por el pelo, la puso de pie y girándola, le dio un bofetón.
-Ahora tenemos que volver a empezar, con todas las cosas que tengo que hacer. Mejor colócate en la mesa, que no tengo todo el día.
Ella se colocó y entonces mi visión cambió, ver su culo rojo, con el rotulador en su ano y una diana dibujada en su culo me excitó aún más. Metí tres dedos en mi coño y me pajeé con fuerza. El jefe volvió a azotarla. Yo me tocaba al ritmo de cada azote, sabiéndome a salvo de todo, en la empresa no quedaba ya casi nadie y cuando alguien subía a esa planta, se escuchaba el ascensor y las puertas.
Él dejó de azotarla en el número 32 y se folló su culo con fuerza, haciéndola gritar. Le tapó la boca mientras se la follaba. Se corrió en su espalda y restregó la mano, extendiéndola. Después puso la mano delante de su cara y ella lo lamió.
Me excité tanto que casi me corro, me tuve que morder los labios para no hacerlo.
-Vístete, vete a casa, y escribe quinientas veces la palabra Sostenibilidad, bien escrita, puta. Corrige el informe y mandamelo antes de la noche.
-Si Amo, gracias por usarme Amo.
Ella cogió el informe con la boca, gateando fue hasta la puerta y agarró el vestido. Ahí, simplemente, me levanté y volé. Me metí en los baños a lavarme un poco y cuando salí fui a entregar mi informe. Con el coño chorreando y deseando salir para contárselo todo al Amo.
martes, 14 de febrero de 2017
Donuts, semen y el zapato del Amo.
lunes, 6 de junio de 2016
Listilla
jueves, 25 de febrero de 2016
Erytheia y el sémen
La primera vez que Erytheia se metió una polla en la boca se sorprendió por la dureza que tenía. Sí, imaginaba que debía estar muy dura, pero esperaba un poco de carne blanda sobre la dureza... También se sorprendió de su sabor... "es piel... pero no sabe como un brazo, o como una cara cuando das un beso" pensaba, porque Erytheia es muy dada a reflexionar en situaciones inapropiadas. Sin embargo le cogió el gusto, pero paró cuando vinieron las primeras gotas de líquido preseminal. No le gustó el sabor. Esa fue su primera experiencia, corta y extraña.
Cuando conoció a Andrés, Erytheia nunca había tragado sémen, pensaba que gustándole tan poco el líquido preseminal, el sémen le resultaría repulsivo. Pero claro, Andrés era su Amo y Él no iba a permitir que ella quitase la cara cuando Él se fuera a correr, por eso, la primera vez que Erytheia se vio arrodillada ante la polla de su Amo sintió miedo. ¿Le gustaría a Él como la chupaba? ¿Sería capaz de tragar el sémen? Decidió que lo mejor era no pensar, al final el resultado sería, seguro, el mismo.
Él le dijo: "Abre la boquita" entre cariñoso y juguetón, conociendo los miedos de ella y a la vez excitado sabiendo que ella estaba insegura y aún así quería hacerlo por Él
Ella obedeció y él no tardó ni un minuto en introducirla en su boca, la dejó jugar con su lengua, viendo como se desenvolvía. Erytheia se sintió diferente, le gustaba tenerla en su boca y le gustaba aún más cuando Él gemía, indicándole que le gustaba. Continuó, cada vez más entusiasmada, sintiendo como palpitaba en su boca y de repente, comenzó a notar como su boca se llenaba de un líquido que fue tragando poco a poco, no le recordaba a ningún otro sabor, era completamente diferente, pero, a pesar de sus expectativas aspiró buscando más, limpiando la polla de su Amo para no dejar ni una gota. Cuando acabaron Él la apoyó sobre su pierna, mientras descansaba sentado en el sofá y le acariciaba la cabeza.
-Dime nena ¿Qué te ha parecido?
-Saladito Señor.
Desde entonces, Erytheia prefiere lo salado.
lunes, 14 de diciembre de 2015
La gata
Sin embargo a Él le gusta que yo, además de Su puta, Su sierva, Su zorra y Su perra, sea su gatita... Y yo soy todo lo que Él diga. Hace unas semanas, dejó un paquete en mi casa, una caja envuelta en un precioso papel de regalo negro, con un lazo dorado.
-Tienes prohibido abrirlo hasta que te lo indique expresamente.
Me moría de curiosidad, pero si algo sé, es obedecer una orden directa (casi siempre)... me até las ganas y ni siquiera lo moví de donde Él lo había dejado.
Hoy, cuando salía de trabajar recibí un mensaje.
"Come bien, descansa media hora y prepárate para mí. Estaré allí a las seis. Quiero que abras el paquete y te pongas lo que hay dentro."
¡Por fin había llegado el día!
Me costó mucho comer bien entre tanta expectación, pero no me moví de la silla hasta que me terminé el plato. Después de recoger la cocina y un poco la casa me eché media hora... no dormí demasiado pero descansé un poquillo. Por último, cuando faltaba una hora para su llegada comencé a prepararme para Él. Revisar la depilación, ducharme, secarme bien, maquillarme un poco, peinarme y por fin, abrir el misterioso paquete.
Lo puse sobre la cama y lo abrí con cuidado... ni siquiera rompí el papel en mil pedazos... tenía ganas pero me contuve. Dentro de la caja, envueltos en papel de seda encontré, unas orejas de gatita negra, unas medias de seda negra, un tanga negro, un collar con cascabel y una cola de gatita... sí, negra.
Me coloqué las medias, medias implicaba tacón así que fui a buscar mis tacones negros. Me puse las orejas y el collar y por último me lubriqué un poco el ano y metí la cola.
Eran menos diez... me fui a la puerta y me coloqué como una gatita esperando a su Amo.
Él llegó puntual. Acarición mi lomo y yo lamí sus pies. Fue hasta un sillón caminando y lo seguí. Con la boca conseguí deshacer los cordones de sus zapatos y descalzarlo, luego fui a por las zapatillas y se las coloqué. Me acarició la cabeza y ronroneé agradecida. Comenzó a jugar conmigo me acaricia la cabeza y la barriga, yo me pongo bocarriba con las patas en alto y juego con sus brazos, que me hacen cosquillas.
-Mi gatita bonita. ¿Quieres leche gatita?
De un salto me incorporo y maullo, mientras restriego mi cara contra su entrepierna. ¿Que si quiero leche? Una gatita siempre quiere leche.
-Bueno, vale gatita, te daré leche.
A cuatro patas espero mientras Él saca su polla del pantalón. Voy a lanzarme a lamerla cuando me la aparta.
Pongo cara triste y lo vuelvo a intentar... Sigue moviéndose y comienzo a maullar frustrada. Quiero leche.
Al final un pollazo en los morros me coloca mi premio cerca de la boca. Lo lamo agradecida y me lo trago entero. Se pone muy, muy dura dentro de mí. Lamo con ansia, chupo y juego con mi lengua, hasta que consigo la leche. Trago y me relamo. La beso en la punta y maullo agradecida.
Él acaricia mi cabeza y yo ronroneo de puro gusto. Me sube en su regazo y me acaricia todo el cuerpo. Yo lamo sus manos y su cara mientras Él juega conmigo... Pasamos mucho rato así... me encanta lamerlo todo... y que me acaricie me empieza a excitar.
Me caliento y noto como Él también lo hace, por la dureza de su polla bajo mi cuerpo.
Me coloca a cuatro patas en el sofá. Me quita las orejas, el collar y de un tirón saca la cola.
-Ahora te voy a follar como la puta que eres.
jueves, 10 de diciembre de 2015
El Culo de Erytheia.
En la nalga derecha, desde la zona central superior hasta el final inferior tengo una marca con forma de trenza. Él usa un cinturón trenzado porque le gusta el dibujo que queda, y a mí también. Ayer, cuando llegamos después de comer en el asador, me pidió que lo ayudara a desvestirse. Yo estaba a cuatro patas, desatando sus cordones con la boca, mi culo estaba expuesto y Él sujetaba en la mano el cinturón. El correazo me pilló desprevenida... casi me trago la punta del cordón... Mi cara debió ser un poema, porque Él no podía parar de reír.
En el centro tengo dos círculos rojos enormes, antes, cuando se tomó el café, estaba viendo una película, pero se aburría... la verdad es que no era nada interesante. Me mandó a por el cepillo del pelo. Me ordenó que subiese sobre la mesita baja de rodillas y que me auto-azotase.
-Más fuerte. Zorra, más que zorra. ¿Por qué te azotas?
-Porque soy una puta sumisa Amo.
-¿De quien eres guarra?
-Suya Amo, su propiedad.
-Más fuerte, ahora en la otra nalga.
Yo me azotaba, me insultaba y Él contaba y me daba indicaciones. Cuando me ordenó parar habían caído alrededor de 50 y me ardía el culo.
Por encima de los dos círculos rojos tengo en relieve las marcas de varios varazos. Lo toco y está caliente. Las lineas están bien dibujadas y van de una nalga a otra. Dormía la siesta muy agarrado a mí, cuando despertó me colocó a cuatro patas, ató mis manos al cabecero de la cama.
-Cuenta perra.
Conté 20, pero no hay tantas marcas de vara. Lloro a moco tendido... la vara me derrumba, siempre. Él me abraza y me da besos, me sienta sobre su regazo, manteniendo cuidado de tener el culo al aire. Pone crema sobre mi culo. Me tranquiliza.
Cuando estoy mejor me folla el culo. Y ahora que me miro al espejo veo mi ano dilatado.Coloco el plug como me ha dicho, es el primer plug que compré, con una joya azul y me siento bonita. Con todas sus marcas.
Moratones y colorados...
Pero mi preferida está en la nalga izquierda, abajo. Estaba acostada en la cama. después de la follada, había limpiado bien su polla con mi lengua. Me abrazaba dejando caer su peso sobre mi cuerpo. Bajó poco a poco hasta mi culo. Acariciando cada una de mis marcas... igual que hago yo ahora ante el espejo... con la delicadeza de sus dedos. Dibujando entre las marcas de mis nalgas... entrando en mi ano con sus dedos. Y justo ahí, en la parte inferior de la nalga izquierda, me muerde. Tengo la marca de sus dientes en mi culo, de sus dientes, de su vara, del cepillo a orden suya, de su cinturón centrado. Tengo la marca en mi culo de su propiedad... de saber que mi culo no es mío, es suyo.
Muchas gracias a la preciosa @Ca_t8 por su idea.
viernes, 20 de noviembre de 2015
Toda Suya, toda Llena.
Estoy en el trabajo, bastante harta de una compañera que no para de mandarme mails chorras... será que ella no tiene nada que hacer. Suena mi móvil.
-Hola perrita.
-Buenos días Amo.
-¿Cómo vas vestida?
-Llevo el vestido verde, las medias marrones super bonitas que compramos la semana pasada, los botines camel y ropa interior... el conjunto verde botella que a usted le gusta.
-Pues el conjunto que a mí me gusta, quítatelo.
-Sí Amo.
-¿Llevas el plug en el bolso?
-Sí Amo y el huevo también.
-Bien, de momento quero que te quites la ropa interior y te pongas el plug, hasta que yo te avise. También quiero que te masturbes durante diez minutos, sin correrte. Vuelves al despacho y sigues con tu trabajo. Luego te llamo. Portate bien zorrita.
Cuelga y yo me dirijo al baño. Cierro la puerta con pestillo y trato de ser lo más rápida posible... me aterra que alguien me oiga. Masturbarse diez minutos exactos sin pasarse de la hora y sin correrse es complicado.
Me excito con facilidad, más aún llevando el plug anal en el culo, sentirme llena me pone más cachonda.
Me tengo que morder el brazo para aguantar mis ganas, pero lo logro y me recompongo para volver al trabajo.
Una hora después, vuelve a llamarme. Me pide que cierre la puerta y que me masturbe con fuerza mientras estoy al teléfono,
-Mírate, serás zorra, masturbandote en el trabajo y sin llevar bragas, hay que ser muy guarra para hacer eso que estás haciendo... Qué puta eres. Dime zorra ¿Qué eres?
-Su Puta Amo, su propiedad, su guarra, su juguete, su chupapollas.
Comienzan a mezclase mis palabras con gemidos... a no ser casi capaz de aguantar mi ezcitación.
-Frena Guarra. No se te vaya a ocurrir correrte.
Me vuelve a llamar un par de veces más, hasta que llega la hora de comer y me resbala el flujo por los muslos.
Salgo del trabajo, cansada y cachonda, turbada por la excitación
Su coche esta en la puerta. Subo y me coloca el cinturón. Con las manos coloca mis piernas abiertas y en alto. Toca con dos dedos mi coño y lame la humedad.
-Eres una fuente, una perra en celo.
-Si Amo, estoy muy cachonda.
-¿Y quieres correrte?
-Solo si usted me lo quiere permitir Amo.
-De momento no has hecho nada para merecerlo y tengo hambre.
Conduce hasta su casa. Me desnudo y espero a que me indique algo.
-Pon la mesa. Para dos.
Hago lo que me dice mientras, en cada viaje a la cocina, lo veo cocinar. Sus movimientos en la cocina son una danza, parece coordinarse a la perfección con los ingredientes y siempre he pensado que ahí residía su buena mano para los fogones.
Cuando está todo casi listo me sube a la encimera. Mete en mi coño el huevo vibrador y lo pone en el nivel 2
Nos sentamos a la mesa. En un momento tengo ante mí unos calabacines hechos espaghetti al ajillo y un solomillo de ternera.
Comemos tranquilos. Si yo no estuviese desnuda, cachonda y con mos agujeros llenos pareceríamos una pareja totalmente convencional comiendo.
Cuando terminamos de comer me lleva a la habitación. Sin siquiera recoger la mesa.
-Ahora que he saciado mi hambre, voy a saciar mis ganas.
Saca el huevo de mi coño y me folla. Me siento muy llena con su polla dentro y el plug en el culo. Su lengua, además; juguetea en mi boca al ritmo de las embestidas.
-Córrete todas las veces que puedas.
Yo estallo justo tras su orden y cuando eñ se corre lo vuelvo a hacer.
Cuando sale de mí me apresuro a limpiar su polla. La dejo limpia y al ir a sacarla de mi boca, Él vuelve a meterla dentro. Una mamada muy despacito, como a Él le gusta... mi lengua juguetea cariñosa con su miembro, aún sensible de la primera corrida.
Al final se la consigo poner dura de nuevo, tras bastante rato jugando. En ese momento me aparta. Me coloca a cuatro patas sobre la cama y me saca el plug. Casi de inmediato, introduce su polla en mi ano. Me folla y me masturba con sus dedos.
Aún tengo el coño sensible de tantos orgasmos seguidos.
miércoles, 18 de noviembre de 2015
Cállate la boca.
Me despertó un mordisco en la barbilla.
-Ay! - fue más un quejido que un grito.
-Cállate la boca.
Siguió mordiendo, mi cuello, mis pechos, mis brazos... me bajó las braguitas y me penetró con brutalidad.
Yo callada, claro.
Pero a medida que me excitaba mi respiración comenzó a acelerarse, a poderse escuchar... y un gemido salió furtivo de mi garganta.
Plas! Bofetón.
-Que te calles!
Bajé la mirada. Él sujetó mis brazos sobre mi cabeza y comenzó a morderme justo por encima de las axilas...
Dolía y mi concentración bailaba entre el dolor y el placer de sus continuas embestidas.
Se corrió y me dejó ahí.
-Dúchate y vente a desayunar perra.
Aparecí por la cocina a cuatro patas. Él bebía su café apoyado en la encimera.
-Vamos perrita, desayuna. Y que no te vea levantar la cabeza de tu comida.
Comencé a desayunar del cuenco con leche y cereales que habia en el suelo. La leche estaba calentita y sabia a miel... como a mi me gustaba.
Mientras desayunaba noté el Hitachi jugueteando en mi coño... claro, me sobresalté y levanté la cabeza.
Varazo.
-¿Qué te he dicho?
Volví a bajar la cabeza... pero cada vez que cambiaba la vibración ocurría lo mismo.
Me acabé el desayuno a duras penas... me costaba comer cuando estaba tan cachonda.
Me agarró en volandas hasta colocarme sobre sus rodillas.
Mordía mi oreja mientras el aparatito me torturaba de placer.
-Vamos Zorra, Córrete que tenemos que ir a currar.
Buenos días Jueves.
jueves, 12 de noviembre de 2015
Él y su capricho.
martes, 27 de octubre de 2015
Pizza pasión vino y chocolate.
lunes, 26 de octubre de 2015
Antes del café.
Esta lloviendo, hace frío y el cambio de hora ha despertado a mi Señor una hora antes de que suene el despertador. Me despierta a bofetadas, me muerde el labio y me besa con furia. Cuando tengo conciencia de mi cuerpo clava su polla eb mi garganta y con mis ganas de desayunar viene la bestialidad de sus embestidas, para empezar el dia animados es lo mejor y quien no lo piense es que no lo ha probado.
Se derrama en mi gargante y me mira. Me coloco a cuatro patas.
-Cada día estás más lista, zorra.
En el cabecero de mi cama siempre hay un cinturón colgado. Lo agarra y lo deja caer sobre mis nalgas, en una que pierdo la posición llega a mis pies. De nuevo esta excitado, lo sé porque alberga su polla en mi culo... no está todo lo dura que pudiese y noto como crece dentro de mi. Mi culo se expande a su capricho.
Bombea con fuerza, hoy se ha levantado salvaje. Su segunda corrida llega a mis entrañas. Me coloca rápido unas bragas.
-Hoy vas así al trabajo.
Me besa y suena el despertador. Un azote.
-Café perrita. Buenos días nena.
-Buenos días Amo.
martes, 6 de octubre de 2015
Invitados en casa
Llega pronto, ya está casi todo listo y me pide que me vista con ropa que ha dejado sobre la cama. Un body negro con encaje que sube desde los laterales hasta casi mis pezones. Una falda de tablas negras que se suelta con dos corchetes. medias negras y tacones negros altos. El pelo recogido en una cola alta y mi collar... el que solo me ponía en momentos muy concretos.
-Nena, ya sabes... eres mi reflejo... pon los entremeses en la mesa y ponme una copa de manzanilla mientras esperamos.
-Señor... ¿Cuantos platos pongo?
-De momento pon tres y deja otros tres preparados.
Se acercó y me besó la frente.
-¿Nerviosa?
-Un poco Amo, nunca han venido a casa...
-Tranquila perrita, yo confío en tí. ¿Tú confías en mí?
-Más que en mi misma Amo.
-Pues venga, ve a hacer lo que te he dicho. - me besó en los labios y con un azote suave me encaminé hacia la cocina.
Cuando acabé me coloqué a sus pies, mientras que Él terminaba con tranquilidad su copa,
Llamaron al timbre y me indicó que fuese a abrir.
Los amigos de mi Amo venían vestidos con camisa y vaqueros, de forma informal; las sumisas, cuando se quitaron los abrigos también llevaban conjuntos parecidos a los míos.
Fui a servirles a ellos sus copas, junto con algunos frutos secos y aceitunas. Las sumisas se encontraban a los pies de sus Amos y cuando les serví el mío me indicó que me colocase junto a Él. Charlaban sin dedicarnos demasiada atención. Nosotras escuchábamos sabiendo que no debíamos intervenir... En otras ocasiones había sido más informal, pero hoy estaban serios. Era importante saber estar en esa situación.
-Nena, termínate esto y rellénamelo.
-Sí Amo. ¿Quieren los Señores otra copa?
- Mejor perrita trae la botella.
-Si Amo.
A gatas llegué hasta la cocina. Cogí la botella y volví caminando. Mi Amo había sido claro en eso, podía levantarme cuando llevase algo en la bandeja... No quería estropicios ni dolores inútiles.
Serví a los invitados, vacié la copa de mi Amo bebiéndomela, tal y como Él me había dicho y le serví. Me arrodillé dejando la botella sobre la mesita a mi lado. A mi Amo no le gusta eso de que mantenga la botella entre las manos para servir; el vino se calienta.
Estaban charlando cuando mi Amo dijo:
-Vamos a comer.
Se levantaron y fueron a sentarse. Nosotras gateamos hasta la cocina.
Mérida cogió el albariño y fue a servirles las copas. Yo terminé de calentar el plato principal con ayuda de Silvia.
Fuimos sirviendo cada una al lado de su respectivo Amo. Comieron tranquilos, nos tocaban a cada rato, yo me quedé sin falda al poco rato. A Mérida su Amo le había abierto el body por abajo y lo había sujetado de manera que tenía el coño completamente accesible y Silvia tenía los pechos fuera.
Cuando servimos los postres mi Amo me quitó el body dejándome con las medias y los tazones. Me indicó que entrase bajo la mesa y comencé a chupársela.
Mérida y Silvia estaban igual que yo. A un gesto de nuestros Amos cambiamos hacia la derecha y así fuimos girando cada cierto rato hasta que se corrieron en nuestros pechos.
Nos limpiamos entre nosotras, siendo muy cariñosas, como ellos nos exigían. Después los Amos se sentaron en el salón con una copa cada uno. Primero se levantó Mérida. Se colocó en el centro del salón con las piernas y brazos abiertos. Su Amo, con tranquilidad se acercó a ella. Con cuerda fue atando su cuerpo, los pechos, la vagina. Los brazos sobre la cabeza, La tumbó sobre la mesa y flexionó sus piernas, dejándolas muy abiertas.
-Toda vuestra caballeros.- dijo.
Mi Amo fue el primero en levantarse. Recorrió con un dedo su vientre y lamio sus pechos. Los endureció. El Amo de Silvia se levantó y pinzó los pezones de Mérida.
Mi Amo se colocó y comenzó a follarla.
-Silvia, cómele los huevos
Silvia se colocó tras mi Amo y comenzó a comerle los huevos, ensalivándolos bien, llegando hasta el culo.
El Amo de Silvia se tumbó desnudo sobre el sofá.
-Perra, móntame. - me indicó.
Me coloqué sobre Él y comencé a penetrarme con fuerza, moviéndome en círculos... yo sabía que a él le gustaba con cierta violencia...
Pronto sentí como el Amo de Mérida comenzaba a dilatar mi culo con un par de dedos. No tardó en penetrarme. Me sentí completamente llena.
Solo nos podíamos correr con permiso de nuestro Amo. Silvia se tocaba a indicación del suyo, que por la cercanía de nuestros cuerpos la acariciaba con fuerza.
Mérida fue la primera en pedir permiso, depués lo pedí yo y Silvia no tardó mucho en hacerlo. A las tres nos contestaron lo mismo. "cuando se corran los señores que te están usando perra."
Mérida y Silvia explotaron a la vez, cuando mi Amo se corrió dentro de Mérida. Silvia se encargó de dejársela limpia. Para mí no fue tan sencillo, tuve que esperar a que ambos se corrieran... y pensaba que no aguantaría, pero lo logré. Limpié la primera polla que me pusieron en la boca; Mérida limpió la del Señor de Silvia.
Estábamos rendidos. Nos colocamos de rodillas ante nuestros Amos, pero ellos tuvieron el mismo gesto, nos abrazaron meciéndonos sobre ellos.
Así estuvimos el resto de la tarde, charlando...se fueron después de tomar café.
-Muy bien nena, lo has hecho muy bien.
lunes, 28 de septiembre de 2015
En la oficina
sábado, 26 de septiembre de 2015
Es un juego.
Juguemos, encontrémonos en lugares que nadie conoce... en lugares que no existen... Convierta nuestro encuentro en una visita a un mundo paralelo... ayúdeme a olvidarme del mundo... Con un simple dedo...
Él acaba de despertar... yo he dormido poco... Aún me cuesta acostumbrarme a sus agarrones dormido... a su forma inconsciente de dominar, de poseer...
-¿No puedes estarte quieta? menuda me has dado... mala.
-No soy mala.
Un dedo, con un dedo me tiene derrotada, me hace cosquillas, con un solo dedo, como pequeñas punzadas mientras me dice, riendo:
-¿Le dices que no a tu Amo? te estás buscando castigo divino!
Pero yo sé que no es verdad, porque se ríe y tiene la voz cariñosa, la que me gusta... y huele a ternura y sé que puedo reirme con las cosquillas, porque está jugando... y me domina de esa forma tan sana y tan infantil... y una parte de mí sabe que soy un poco más suya... que así me gana.
Se levanta y se va a hacer café. Es la única persona que supo cogerle el toque de azúcar que a mí me gusta a la primera. Me llama desde la cocina y gateo a su encuentro. Se sienta en el sofá y me coloco a sus pies. Me da la taza de café y un trozo de bizcocho.
-No tengo mucha hambre Señor.
-Cómetelo
Charlamos, así, con la taza de café calentando mis manos y su presencia calentando mi cuerpo. Al rato se levanta y se lo lleva todo a la cocina. Cuando vuelve trae una lata de gominolas en las manos. -¿Te gustan?
-Si Señor.
-Bien.
Pone un antifaz en mis ojos y me da la lata abierta.
-Vamos a jugar pequeñita. Tú eliges una gominola, me la enseñas y te la metes en la boca. A ver si adivinas el color.
No fue fácil, las rojas me sabían azules, las amarillas blancas y las naranjas, que estaba segura de poder distinguir porque generalmente tenía un sabor más fuerte, no me tocaban nunca.
-Vamos perrita... si lo consigues te doy polla.
En ese momento... no sé que me pasó... pero me bastaron dos segundos para decir, con toda la seguridad del mundo:
-Verde!
y mi Amo solo fue capaz de responder:
-Serás zorra... ahora tengo que darte polla.
Me reí con ganas... lo cierto es que estaba orgullosa de mi triunfo. Apoyé mi cabeza en su pierna, jugueteando con su vello... era una manía que el me permitía conservar... creo que le gustaba...
Estuvimos un rato así, hasta que me agarró la cabeza y me dijo:
-Anda ven aquí.
Abrí la boca y me la tragué toda, buscando conseguir su semen, tragarlo, que fuese mío... era una carrera y yo tenía que ser la mejor... al fin y al cabo, estábamos jugando.
martes, 22 de septiembre de 2015
El orgasmo
Aparece al rato...
-Menos mal, con lo callada y lo quieta que estás pensaba que te habías dormido... - dice con ironía... los Amos cuando quieren son unos graciosos...- Ay que ver, estás toda llena de babas... Podrías ser un poco más cuidadosa eh
Pasa un par de dedos por mi coño, acariciando mi humedad.
-Estás encharcada... ¿Tienes ganas de correrte? - asiento, con efusividad, con mucha efusividad.- ¿No dices nada? Imagino que entonces no tienes tantas ganas.
Quisiera gritar de la impotencia. "Sí!, Si si si si si!! Me quiero correr por favor!!" Pero claro... eso no ocurre... No puedo gritar y Él no está dispuesto a permitir que yo me corra así de buenas...
Saca los consoladores, ambos, casi a la vez... y yo hago muchos esfuerzos por no correrme en ese momento. Después lame mi humedad, mirándome con un gesto sucio y perverso. Mordisquea el interior de mis muslos y sube con sus dientes hasta mis pezones. Muerde, succiona y los pone duros. Coloca unas pinzas... Es algo que no aguanto demasiado tiempo y Él lo sabe. Se clava en ese instante dentro de mí. Bombea con intensidad... parece que quiere hacer que me corra, pero no me da permiso y yo no puedo pedirlo. Me agarro con fuerza a las cuerdas de mis muñecas, abro bien los ojos y busco desesperada una imagen que me distraiga... pero solo encuentro su mirada, que me excita aún más... No voy a aguantar, sé que no aguantaré.... y entonces será horrible... porque habré fallado... Es odioso y a la vez completamente delicioso...
Entonces ocurre. Me quita la mordaza de un tirón y me dice:
-¿Quieres correrte?
-Si.... Amo...
-Pídelo.
-Por favor... Amo... permita... a esta perra... correrse
-Vamos zorrita...... Córrete.
Y estallo... Estallo porque llevo casi dos horas aguantando, sin parar de excitarme... estallo porque su bombeo me enloquece, porque su olor me embriaga y sigo sintiendo su peso sobre mí... pero, sobretodo, estallo porque así Él lo ha querido, porque me lo ordena, porque soy completamente suya.
lunes, 14 de septiembre de 2015
Vispera de la vuelta al trabajo.
Vuelta al trabajo... lo llevo fatal... con lo bien que se está en verano, en la piscina de mi Amo abrazada a Él... Lo bueno es que montada en el metro puedo contaros cositas aquí... Pero aún así... que yo os contaba igual desde la tumbona al lado de la piscina... ains
Por suerte mi Amo me conoce... y ya me vió venir ayer por la noche.
-Erytheia bonita ¿Cómo llevas la vuelta?
-Mal, Amo, no quiero... -Le dije poniendo voz infantil.
-Venga anda, pide pizza carbonara que voy para allá...
-Bien! Ahora le veo Amo.
-Se buena nena.
Llamo a la pizzería, cuarenta minutos me han dicho... me ducho veloz, me pongo un vestido corto y los tacones marrones, que son super altos. Me pinto un poco, sin exagerarlo y lo espero. Cuando suena el telefonillo la primera vez es el de la pizzería, sube, le pago y se va. Dejo la pizza en el horno y ahí sí, me desnudo y lo espero de rodillas. Él llega pronto, casi me acabo de arrodillar y me mira sonriente.
-Mira! Una perra. Perrita ¿Tu la chupas?- me dice divertido.
-Si Señor yo se la chupo claro...
-Pues venga abre.
Se corrió en mis pechos, me dejó toda pegajosa y me dijo que no me lo quitase... ains.
Fuimos a cenar, Él, desde el sofá me iba dando trozos, le encantaba darme de comer.
De Ahí pasamos a la ducha. Primero entré yo. A cuatro patas, me lavó como a una perrita de verdad. Me secó con mimo. Después fue su turno, se sentó en la bañera, casi tumbado y yo lo lavé poco a poco... aproveché también para pajearle tal y como me indicó; pero no se corrió, solo quería que se la pusiese dura.
Eligió mi ropa del día siguiente, faldita estampada, blusa azul oscura y cuñas blancas.
-Vamos para el salón, todavía queda la segunda parte del partido.
-¿Quien juega Amo?
-Juega mi equipo, el tuyo lo intenta pero va a perder. - dijo riendo.
-Ya veremos Amo, ya veremos.
-¿Qué nos jugamos?
-Poder tocarme cuando quiera una semana.
-Y te azoto, eso si ganas.
-¿Y si pierdo?
-Un mes de faldas de vuelo sin braguitas, , tres semanas sin correrte.
- ¿Por qué me azota si gano?
-Porque soy tu Amo y me apetece.
- De acuerdo... ojala gane.
-Bueno, yo veo el partido y tu chupas.
Es complicado que esté dura tanto rato, pero lo conseguí, se corrió con un gol de su equipo... ainssss pero tuve suerte, ganó el mío... prefiero los azotes a tres semanas sin correrme, la verdad...
-Ay nena... que vas a cobrar...
-Bueno, pero he ganado....
-No te pongas chula, que el que da soy yo eh...
Me reí, era una competencia sana que teniamos, yo solía decirle que debería quitarse la manía de ir siempre con el equipo que pierde, Él me decía que yo debería buscarme un equipo que supiese jugar...
Me colocó sobre sus rodillas, con la mano, al fin y al cabo no era un castigo. Fue una tanda de las que dejan un picor que gusta... no los conté, Él tampoco pero pasarían de 30 seguro...
-Ahora nena sientate en el butacón y abre las piernas, así muy bien... estrena tu nuevo privilegio semanal, quiero ver como te tocas.
Es algo que me suele dar vergüenza, que me vea tocarme pero lo hice, al principio con timidez, Él me animaba a continuar , a que lo hiciese con más ganas, a que metiese más dedos... y cuando estaba a puntito de correrme me ordeno parar. Hice un mohín, tenía derecho a correrme, no era justo... pero no dije nada, me repetiría que nadie dijo que la sumisión debiese ser justa...
Me cogió en brazos, besándome con furia con ardor, con prisas. Fuimos entrelazador hasta la habitación y allí me lanzó sobre la cama y me folló hasta que me corrí... Después me puso a cuatro patas y me volvió a follar, esta vez el ano, ahí tuve otro orgasmo y Él el tercero de la noche... para que luego digan...
Hoy he ido de pie en el metro, pero prefiero ir así de satisfecha a poder sentarme...
lunes, 7 de septiembre de 2015
Destino sorpresa III (Final)
Al día siguiente cuando desperté mi Amo tomaba café leyendo la prensa.
-No sabia yo que las perras andasen a dos patas. -dijo.
Me coloqué a cuatro y así entré en el salón.
-Buenos días perrita. ¿Tienes hambre? Desayuna anda. -señaló un cuenco en eñ suelo de leche con cereales.
Lo cierto es qye me habia despertado con un hambre voraz y me lancé a por el desayuno. Él acariciaba mi culo con un pie mientras leía. Cuando acabé llevé mi cuenco a pequeños empujones hasta la cocina y volví para ponerme a sus pies.
Bajo la mesa Él se sacó el miembro y me indicó que chupase. Lo hice con tranquilidad, Él leia en voz alta algunos artículos, aquellos que pensaba podrían interesarme.
Cuando se corrió y se cansó de leer me dijo que me pusiese de pie y fuese a ducharme mientras Él elegia mi ropa, que íbamos a hacer turismo. Cuando salí de la ducha me esperaba con 10 metros de cuerda fina entre las manos, las cuales usó para "decorar mi cuerpo" además insertó dentro de mí un dildo pequeño y las bolas chinas.
-Si algo te molesta tanto como para no aguantarlo, dímelo y veremos que hacer. Ahora vas bien ¿no?
-Si Amo.
Salimos a ver el castillo del pueblo, que estaba casi a pie de playa, paseamos también por el centro histórico lleno de cuestas empedradas y al final fuimos a comer arroz negro que es mi favorito, con dos copas de verdejo. Aguanté el rato
La vuelta fue por el paseo marítimo, con dos helados de limón. Al llegar fuimos a la piscina un rato, nadamos y jugó con mi cuerpo.
Sobre las seis le entró hambre y me pidió que me preparase para ser merienda. Me duché y unté con chocolate, crema de avellana y diferentes mermeladas mi cuerpo. Tumbada sobre la mesa puse batido en mi ombligo y un vaso de zumo entre mis pechos, que no caiga.
Me lamió toda, hasta que no quedó rasto y después me dijo:
-Voy a volver a poner batido en tu ombligo y si se te cae una sola gota, tu culo lo va a sentir mucho.
Bajó a comerme, poseyó mi clítoris con la lengua y claro, al final no me aguanté y derramé un poco de batido.
-Muy mal zorrita, lo has manchado todo, eso no puede ser. Ven aquí.
Se había sentado en una silla y me indicaba sus rodillas... creo que sobra decir que aún hoy pica... ouch...
Salimos a cenar de picoteo por varios barecitos del centro y la noche fue como las anteriores, quizás más tierna...
Hoy, muy a mi pesar, volvemos a casa.
jueves, 27 de agosto de 2015
De apuestas y justicia...
Nos habíamos quedado dormidos después de comer, Él cansado de trabajar... yo, más afortunada, de hacer largos en la piscina. Bocabajo, desnuda, comencé a notar unos dedos masajear mi cuello, dejé escapar un sonido gutural de puro placer... bajó por la espalda, olía a fresa y supe que era el lubricante que yo había comprado un par de semanas antes. Hacía círculos a lo largo de mi columna, si se acercaba mucho a las caderas me hacía cosquillas y se me escapaba alguna risita, recién levantada y me estaba relajando tanto que podría haber vuelto a dormirme.
Cuando llegó a mi culo se afanó en amasarlo. Llegado el momento, como me imaginaba lo sentí acercarse a mi ano... haciendo círculos con los dedos. Introdujo uno, después fue añadiendo más, hasta tres. Al final lo noté apoyar su polla y comenzar a entrar dentro de mí. Bombeaba sujeto a mis caderas, salvaje, mordiendo mi espalda, tirando de mis pezones, estimulando mi clítoris con sus dedos.
-No tienes permiso para correrte perra.
Aguanté mis gemidos, la excitación iba a más, Él azotaba mi culo y dado el momento se derramó dentro de mí.
Salió y se la limpié con la lengua. Fuimos a la ducha, Él me lavó a mí y yo lo serví a Él mientras se duchaba. Sacó mi vestido amarillo y me lo dió, me recogí el pelo en una cola alta. Se vistió y antes de salir; colocó un dildo en mi ano y un vibrador con control remoto en mi coño.
Paró en un centro comercial.
-Hace mucho que no vamos a la bolera. ¿Nos jugamos algo para que sea más divertido? Mismas reglas que en el billar.
-Vale, Amo.
Las reglas eran simples, ambos podemos desconcentrar a nuestro contrincante, la única diferencia es que yo a Él no lo puedo tocar y Él a mí sí.
-Vamos a hacerlo así. Si gano yo, esta noche cera y no te corres en dos semanas. Si ganas tú te corres como quieras y la próxima vez que cometas una falta tú elegirás tu propio castigo, sin restricciones.
-¿Trato?
-¿Dos semanas no es mucho?
-¿Lo tomas o te rindes?. - (Rendirse es considerado perder)
-Lo tomo.
La primera vez solo tiró uno. Yo tres. La segunda hizo pleno y mientras Él celebraba su victoria yo tiré y también lo logré. A la siguiente activó el vibrador y no di una, Él había tirado la mitad. Al final quedamos empate. Nunca nos había ocurrido.
-Haremos una cosa, tú eliges medio premio y sufres ambos castigos.
-Ha sido empate, no es justo.
-¿Y quién ha dicho que tenga que ser justo?
-De acuerdo Amo. Elijo correrme como quiera, si voy a estar dos semanas por lo menos quiero disfrutarlo hoy.
-Bueno. Vamos a cenar y luego eliges como correrte.
Cenamos en un bar de tapas dentro del mismo centro comercial. Compramos un helado para el camino y tal y como entramos por la puerta de casa me desnudé.
-Tienes ganas eh zorrita...
-Muchas Amo.
-¿Qué eliges?
-A cuatro patas, como un perra.
-Menuda guarra estás hecha.
Probablemente sean dos semanas muy duras... pero fue BRUTAL.
domingo, 14 de junio de 2015
Castigada
Eran las 10 de la mañana, hacía calor y llovía. Una falda de tela vaquera y una camisa blanca. Él me había citado allí en media hora y a mí la lluvia me había cogido de imprevisto. En un soportal me refugiaba cuando lo vi aparecer. Vaqueros, camisa azul oscura, zapatos marrones. Llego a mi lado y me besó, tenía el pelo mojado y pasó las manos por sus canas.
-A ti también te ha cogido ya en la calle...-me dijo mirandome de arriba a abajo. -Abrete la blusa dos botones nena, que para lo putita que eres, vas muy recatada.
Obedecí sonrojada, lo cierto es que aún me costaban esas cosas.
Paró un taxi y me indicó que avanzase delante suya. Abrí la puerta y le dejé pasar, me monté tras Él y me agarró los pezones con fuerza. Indicò al taxista que fuese hacia a mi casa... lo que me puso un poco nerviosa porque con las prisas había dejado la cama sin hacer y sabía que eso le molestaría.
- ¿A mi casa?
-¿Algún problema nena?
-Bueno... no... solo qué....
-¿No quieres que vaya a tu casa Erytheia?
-Sí, sí quiero, no pasa nada...
-Pues entonces calla.
Agaché la cabeza. Él me acarició la mejilla y me besó...
Llegamos a casa y me desnudé. Él caminó directamente hasta mi habitación y yo fui a por agua fría para llevársela... me froté el culo... sabía que me esperaban unos azotes... A veces mi Amo es un poco quisquilloso con según que temas...
Cuando entré en la habitaciòn había varios almohadones sobre la cama. Lo miré con cara de pena y levantó una ceja.
Me coloqué con rapidez en el sitio.
-Nena. ¿Cuantas normas tienes que seguir en tú día a día?
-4 Amo.
-Refréscame la memoria. ¿Cuales son?
-Dormir entre 8 y 10 horas diarias, ni más ni menos. Hacer cinco comidas al día, comiendo sano, hacer ejercicio y beber dos litros de Agua. Mantener mi higiene y estar preparada para ser usada, incluyendo depilación. Mantener el orden y limpieza de la casa siempre y sin excusas.
-Bien. Si las recuerdas ¿Por qué no está ordenada esta habitación?
-Salí con prisas Amo... no quería llegar tarde y...
-¡Sin excusas Erytheia! - callé de inmediato.- ¿Cuantos azotes necesitas para recordar tus reglas zorrita?
-Los que usted considere Amo.
-Serán 20. No me gusta que chilles, ya lo sabes.
-Sí Amo.
Me besa y empieza. Yo suspiro y gimo, no me ha pedido que cuente, llevo la cuenta en silencio... quedan 4.
-Nena ¿Cuantos faltan? -dice dándome el número 17
- Tres, Amo.
Me besa al acabar y me susurra que no me mueva. Vuelve y pone crema hidratante en mi culo dolorido y rojo.
-Ponte en 4 cariño.
Se coloca delante de mí y mete su polla en mi boca. Me deja hacer. Lamer sus huevos, comerlos. Hasta que se derrama en mi boca y trago.
Me masturba, estoy muy caliente, chuparla siempre me excita.
-Amo por favor...
-No nena.
-Amo, permítame correrme... por favor... -Nena, las perritas desobedientes y castigadas no se corren.
Para y me tumba sobre la cama, me folla muy lento, es una tortura porque me excita sin llegar al orgasmo. Al final se derrama dentro. Se la limpio bien y me manda a la ducha.
-A ver si te calmas, que estás en celo y así no puedes cenar