lunes, 28 de septiembre de 2015
En la oficina
sábado, 26 de septiembre de 2015
Es un juego.
Juguemos, encontrémonos en lugares que nadie conoce... en lugares que no existen... Convierta nuestro encuentro en una visita a un mundo paralelo... ayúdeme a olvidarme del mundo... Con un simple dedo...
Él acaba de despertar... yo he dormido poco... Aún me cuesta acostumbrarme a sus agarrones dormido... a su forma inconsciente de dominar, de poseer...
-¿No puedes estarte quieta? menuda me has dado... mala.
-No soy mala.
Un dedo, con un dedo me tiene derrotada, me hace cosquillas, con un solo dedo, como pequeñas punzadas mientras me dice, riendo:
-¿Le dices que no a tu Amo? te estás buscando castigo divino!
Pero yo sé que no es verdad, porque se ríe y tiene la voz cariñosa, la que me gusta... y huele a ternura y sé que puedo reirme con las cosquillas, porque está jugando... y me domina de esa forma tan sana y tan infantil... y una parte de mí sabe que soy un poco más suya... que así me gana.
Se levanta y se va a hacer café. Es la única persona que supo cogerle el toque de azúcar que a mí me gusta a la primera. Me llama desde la cocina y gateo a su encuentro. Se sienta en el sofá y me coloco a sus pies. Me da la taza de café y un trozo de bizcocho.
-No tengo mucha hambre Señor.
-Cómetelo
Charlamos, así, con la taza de café calentando mis manos y su presencia calentando mi cuerpo. Al rato se levanta y se lo lleva todo a la cocina. Cuando vuelve trae una lata de gominolas en las manos. -¿Te gustan?
-Si Señor.
-Bien.
Pone un antifaz en mis ojos y me da la lata abierta.
-Vamos a jugar pequeñita. Tú eliges una gominola, me la enseñas y te la metes en la boca. A ver si adivinas el color.
No fue fácil, las rojas me sabían azules, las amarillas blancas y las naranjas, que estaba segura de poder distinguir porque generalmente tenía un sabor más fuerte, no me tocaban nunca.
-Vamos perrita... si lo consigues te doy polla.
En ese momento... no sé que me pasó... pero me bastaron dos segundos para decir, con toda la seguridad del mundo:
-Verde!
y mi Amo solo fue capaz de responder:
-Serás zorra... ahora tengo que darte polla.
Me reí con ganas... lo cierto es que estaba orgullosa de mi triunfo. Apoyé mi cabeza en su pierna, jugueteando con su vello... era una manía que el me permitía conservar... creo que le gustaba...
Estuvimos un rato así, hasta que me agarró la cabeza y me dijo:
-Anda ven aquí.
Abrí la boca y me la tragué toda, buscando conseguir su semen, tragarlo, que fuese mío... era una carrera y yo tenía que ser la mejor... al fin y al cabo, estábamos jugando.
martes, 22 de septiembre de 2015
El orgasmo
Aparece al rato...
-Menos mal, con lo callada y lo quieta que estás pensaba que te habías dormido... - dice con ironía... los Amos cuando quieren son unos graciosos...- Ay que ver, estás toda llena de babas... Podrías ser un poco más cuidadosa eh
Pasa un par de dedos por mi coño, acariciando mi humedad.
-Estás encharcada... ¿Tienes ganas de correrte? - asiento, con efusividad, con mucha efusividad.- ¿No dices nada? Imagino que entonces no tienes tantas ganas.
Quisiera gritar de la impotencia. "Sí!, Si si si si si!! Me quiero correr por favor!!" Pero claro... eso no ocurre... No puedo gritar y Él no está dispuesto a permitir que yo me corra así de buenas...
Saca los consoladores, ambos, casi a la vez... y yo hago muchos esfuerzos por no correrme en ese momento. Después lame mi humedad, mirándome con un gesto sucio y perverso. Mordisquea el interior de mis muslos y sube con sus dientes hasta mis pezones. Muerde, succiona y los pone duros. Coloca unas pinzas... Es algo que no aguanto demasiado tiempo y Él lo sabe. Se clava en ese instante dentro de mí. Bombea con intensidad... parece que quiere hacer que me corra, pero no me da permiso y yo no puedo pedirlo. Me agarro con fuerza a las cuerdas de mis muñecas, abro bien los ojos y busco desesperada una imagen que me distraiga... pero solo encuentro su mirada, que me excita aún más... No voy a aguantar, sé que no aguantaré.... y entonces será horrible... porque habré fallado... Es odioso y a la vez completamente delicioso...
Entonces ocurre. Me quita la mordaza de un tirón y me dice:
-¿Quieres correrte?
-Si.... Amo...
-Pídelo.
-Por favor... Amo... permita... a esta perra... correrse
-Vamos zorrita...... Córrete.
Y estallo... Estallo porque llevo casi dos horas aguantando, sin parar de excitarme... estallo porque su bombeo me enloquece, porque su olor me embriaga y sigo sintiendo su peso sobre mí... pero, sobretodo, estallo porque así Él lo ha querido, porque me lo ordena, porque soy completamente suya.
miércoles, 16 de septiembre de 2015
Que yo te velo.
Me acariciaba el pelo... tumbados en la cama, Él semi sentado, yo sobre su vientre medio dormida. Había sido un día duro en el trabajo... tenia una compi que ARG... y Él me decía: "se tolerante... no te sofoques... el disgusto te lo vas a llevar tú si no..." Tenía razón, como siempre... pero era dificil. Yo había llegado a las seis a casa, había recogido un poco y me había quedado dormida, quince minutos, luego apareció Él, con sus manos y sus mimos sanadores. Nos sentamos primero a ver una peli... pero claro, Él tan cerca, sus manos acariciandome tranquilamente y al final acabé entre sud rodillas... y su polla acabó entre mis pechos. Arriba y abajo, con la lengua lamiendo la punta... como a Él le gustaba, con la presión exacta... se corrió y de mis pechos lo recogí con los dedos para lamerlo.
En el sex shop de mi barrio habíamos comprado un lubricante con sabor a nubes de caramelo riquísimo, el mismo que yo había usado para hacer la cubana. Él lo cogió y me llevó a la habitación. Poniendo un poco sobre mi ombligo comenzó a masajearme con Él, el cuello, los pechos, el vientre, el pubis... Hasta que comenzó a entrar con sus dedos, haciendome vibrar. Sabía como excitarme en segundos. Pronto sus dedos fueron sustituidos por su polla. El bombeo frenético explotó en un orgasmo a dúo que debió sonar en todo el bloque...
Me llevó a baño, nos duchamos juntos, mutuamente. Cenamos ensalada ligerita y nos metimos en la cama.
Me acariciaba el pelo... tumbados en la cama, Él semi sentado, yo sobre su vientre medio dormida... cuando Él vio que se me cerraban los ojillos me dijo aquella frase que ya escuché una vez...
"Duerme peque, que yo te velo."
Él no lo sabe, pero la chica fuerte que yo me considero se rindió a sus pies tras oir por primera vez esa frase de su boca.
lunes, 14 de septiembre de 2015
Vispera de la vuelta al trabajo.
Vuelta al trabajo... lo llevo fatal... con lo bien que se está en verano, en la piscina de mi Amo abrazada a Él... Lo bueno es que montada en el metro puedo contaros cositas aquí... Pero aún así... que yo os contaba igual desde la tumbona al lado de la piscina... ains
Por suerte mi Amo me conoce... y ya me vió venir ayer por la noche.
-Erytheia bonita ¿Cómo llevas la vuelta?
-Mal, Amo, no quiero... -Le dije poniendo voz infantil.
-Venga anda, pide pizza carbonara que voy para allá...
-Bien! Ahora le veo Amo.
-Se buena nena.
Llamo a la pizzería, cuarenta minutos me han dicho... me ducho veloz, me pongo un vestido corto y los tacones marrones, que son super altos. Me pinto un poco, sin exagerarlo y lo espero. Cuando suena el telefonillo la primera vez es el de la pizzería, sube, le pago y se va. Dejo la pizza en el horno y ahí sí, me desnudo y lo espero de rodillas. Él llega pronto, casi me acabo de arrodillar y me mira sonriente.
-Mira! Una perra. Perrita ¿Tu la chupas?- me dice divertido.
-Si Señor yo se la chupo claro...
-Pues venga abre.
Se corrió en mis pechos, me dejó toda pegajosa y me dijo que no me lo quitase... ains.
Fuimos a cenar, Él, desde el sofá me iba dando trozos, le encantaba darme de comer.
De Ahí pasamos a la ducha. Primero entré yo. A cuatro patas, me lavó como a una perrita de verdad. Me secó con mimo. Después fue su turno, se sentó en la bañera, casi tumbado y yo lo lavé poco a poco... aproveché también para pajearle tal y como me indicó; pero no se corrió, solo quería que se la pusiese dura.
Eligió mi ropa del día siguiente, faldita estampada, blusa azul oscura y cuñas blancas.
-Vamos para el salón, todavía queda la segunda parte del partido.
-¿Quien juega Amo?
-Juega mi equipo, el tuyo lo intenta pero va a perder. - dijo riendo.
-Ya veremos Amo, ya veremos.
-¿Qué nos jugamos?
-Poder tocarme cuando quiera una semana.
-Y te azoto, eso si ganas.
-¿Y si pierdo?
-Un mes de faldas de vuelo sin braguitas, , tres semanas sin correrte.
- ¿Por qué me azota si gano?
-Porque soy tu Amo y me apetece.
- De acuerdo... ojala gane.
-Bueno, yo veo el partido y tu chupas.
Es complicado que esté dura tanto rato, pero lo conseguí, se corrió con un gol de su equipo... ainssss pero tuve suerte, ganó el mío... prefiero los azotes a tres semanas sin correrme, la verdad...
-Ay nena... que vas a cobrar...
-Bueno, pero he ganado....
-No te pongas chula, que el que da soy yo eh...
Me reí, era una competencia sana que teniamos, yo solía decirle que debería quitarse la manía de ir siempre con el equipo que pierde, Él me decía que yo debería buscarme un equipo que supiese jugar...
Me colocó sobre sus rodillas, con la mano, al fin y al cabo no era un castigo. Fue una tanda de las que dejan un picor que gusta... no los conté, Él tampoco pero pasarían de 30 seguro...
-Ahora nena sientate en el butacón y abre las piernas, así muy bien... estrena tu nuevo privilegio semanal, quiero ver como te tocas.
Es algo que me suele dar vergüenza, que me vea tocarme pero lo hice, al principio con timidez, Él me animaba a continuar , a que lo hiciese con más ganas, a que metiese más dedos... y cuando estaba a puntito de correrme me ordeno parar. Hice un mohín, tenía derecho a correrme, no era justo... pero no dije nada, me repetiría que nadie dijo que la sumisión debiese ser justa...
Me cogió en brazos, besándome con furia con ardor, con prisas. Fuimos entrelazador hasta la habitación y allí me lanzó sobre la cama y me folló hasta que me corrí... Después me puso a cuatro patas y me volvió a follar, esta vez el ano, ahí tuve otro orgasmo y Él el tercero de la noche... para que luego digan...
Hoy he ido de pie en el metro, pero prefiero ir así de satisfecha a poder sentarme...
sábado, 12 de septiembre de 2015
Noches para perderlas.
lunes, 7 de septiembre de 2015
Destino sorpresa III (Final)
Al día siguiente cuando desperté mi Amo tomaba café leyendo la prensa.
-No sabia yo que las perras andasen a dos patas. -dijo.
Me coloqué a cuatro y así entré en el salón.
-Buenos días perrita. ¿Tienes hambre? Desayuna anda. -señaló un cuenco en eñ suelo de leche con cereales.
Lo cierto es qye me habia despertado con un hambre voraz y me lancé a por el desayuno. Él acariciaba mi culo con un pie mientras leía. Cuando acabé llevé mi cuenco a pequeños empujones hasta la cocina y volví para ponerme a sus pies.
Bajo la mesa Él se sacó el miembro y me indicó que chupase. Lo hice con tranquilidad, Él leia en voz alta algunos artículos, aquellos que pensaba podrían interesarme.
Cuando se corrió y se cansó de leer me dijo que me pusiese de pie y fuese a ducharme mientras Él elegia mi ropa, que íbamos a hacer turismo. Cuando salí de la ducha me esperaba con 10 metros de cuerda fina entre las manos, las cuales usó para "decorar mi cuerpo" además insertó dentro de mí un dildo pequeño y las bolas chinas.
-Si algo te molesta tanto como para no aguantarlo, dímelo y veremos que hacer. Ahora vas bien ¿no?
-Si Amo.
Salimos a ver el castillo del pueblo, que estaba casi a pie de playa, paseamos también por el centro histórico lleno de cuestas empedradas y al final fuimos a comer arroz negro que es mi favorito, con dos copas de verdejo. Aguanté el rato
La vuelta fue por el paseo marítimo, con dos helados de limón. Al llegar fuimos a la piscina un rato, nadamos y jugó con mi cuerpo.
Sobre las seis le entró hambre y me pidió que me preparase para ser merienda. Me duché y unté con chocolate, crema de avellana y diferentes mermeladas mi cuerpo. Tumbada sobre la mesa puse batido en mi ombligo y un vaso de zumo entre mis pechos, que no caiga.
Me lamió toda, hasta que no quedó rasto y después me dijo:
-Voy a volver a poner batido en tu ombligo y si se te cae una sola gota, tu culo lo va a sentir mucho.
Bajó a comerme, poseyó mi clítoris con la lengua y claro, al final no me aguanté y derramé un poco de batido.
-Muy mal zorrita, lo has manchado todo, eso no puede ser. Ven aquí.
Se había sentado en una silla y me indicaba sus rodillas... creo que sobra decir que aún hoy pica... ouch...
Salimos a cenar de picoteo por varios barecitos del centro y la noche fue como las anteriores, quizás más tierna...
Hoy, muy a mi pesar, volvemos a casa.